24-02-2026, 05:31 PM
Tras el revoltijo de la vegetación y los pasos que anunciaban a aquél que osaba interrumpir su baño exótico, la alta y esbelta silueta de este extraño se hizo luz ante los ojos de un Wyatt desnudo, con el agua apenas llegándole por encima de la cintura — considerando, además, que estaba arrodillado sobre el barro sedimentado del fondo del canal —.
Wyatt no pudo evitar ruborizarse, no por pudor, sino porque creyó estar faltándole el respeto a, quien a su juicio, debía de ser el dueño de aquella parcela donde se cultivaba arroz. ¿O no? Se paró a pensarlo durante un segundo, pero claro, primero se zambuyó en el agua, bajando todavía más y echándose hacia atrás un metro para caer en un pozo y hundirse. Solo unas burbujas salieron a la superficie de aquél agua, que permaneció un tanto inquieta mientras Tezca preguntaba si debía ser allí.
Pero ante la pasividad del rubio, el Goldstar entendió un poco más los tantos y, finalmente, emergió, echando su cabello hacia atrás mientras movía sus inquietos mechones de su rostro. Lo observó durante unos segundos, todavía cubierto hasta su ombligo por el agua —. Claro que es excesivo, sepa disculparme. — chasqueó la lengua y no pudo evitar hacer una mueca risueña, pero no rio —. Rento una posada que tiene las instalaciones de su baño averiadas, y así conseguí un mejor precio. Es un poco miserioso, pero no me molesta usar las aguas del canal para asearme. Después de todo, tienes razón...
Chapoteó con sus palmas un poco y luego elevó las manos, dejando que el agua escurriera entre sus dedos antes de señalar con el índice a su interlocutor —. ¡Bingo! El arroz efectivamente es bueno para la piel. Y la arcilla acumulada en el fondo del canal es buen exfoliante para los pies. —. Aunque no visible para el rubio, Wyatt estaba frotando la planta de los mismos contra el fondo para aprovechar las particularidades del elemento natural que bendecía aquel terreno inundado.
— Puedo notar que no estás enojado, así que doy por hecho que estos arrozales no son de tu propiedad. ¿No es así? — especuló mientras comenzaba a moverse hacia la orilla, ya poniéndose de pie. Aprovechó que los ojos de Tezca no eran curiosos y que, por respeto al pudor y las buenas costumbres, estaba viendo hacia otro lado. Después de todo, ¿qué podía hacer un hombre desnudo que había olvidado su revolver junto a sus ropajes? La indefensión era total, pero el Goldstar se mostraba tan manso y seguro, que denotaba que claramente no percibía al otro como una amenaza. O más bien, estaba muy confiado en su intuición y sus capacidades.
— No te molestará entonces que salga, me vista y abandone el lugar sin más... ¿O sí? Si tienes alguna objeción, habla antes de que toque tierra. — comentó mientras se frenaba antes de llegar a poner un pie en el barro un poco más elevado, allí donde los arrozales comenzaban a crecer en el húmedo terreno.
Wyatt no pudo evitar ruborizarse, no por pudor, sino porque creyó estar faltándole el respeto a, quien a su juicio, debía de ser el dueño de aquella parcela donde se cultivaba arroz. ¿O no? Se paró a pensarlo durante un segundo, pero claro, primero se zambuyó en el agua, bajando todavía más y echándose hacia atrás un metro para caer en un pozo y hundirse. Solo unas burbujas salieron a la superficie de aquél agua, que permaneció un tanto inquieta mientras Tezca preguntaba si debía ser allí.
Era obvio que no tenía que ser allí.
Pero ante la pasividad del rubio, el Goldstar entendió un poco más los tantos y, finalmente, emergió, echando su cabello hacia atrás mientras movía sus inquietos mechones de su rostro. Lo observó durante unos segundos, todavía cubierto hasta su ombligo por el agua —. Claro que es excesivo, sepa disculparme. — chasqueó la lengua y no pudo evitar hacer una mueca risueña, pero no rio —. Rento una posada que tiene las instalaciones de su baño averiadas, y así conseguí un mejor precio. Es un poco miserioso, pero no me molesta usar las aguas del canal para asearme. Después de todo, tienes razón...
Chapoteó con sus palmas un poco y luego elevó las manos, dejando que el agua escurriera entre sus dedos antes de señalar con el índice a su interlocutor —. ¡Bingo! El arroz efectivamente es bueno para la piel. Y la arcilla acumulada en el fondo del canal es buen exfoliante para los pies. —. Aunque no visible para el rubio, Wyatt estaba frotando la planta de los mismos contra el fondo para aprovechar las particularidades del elemento natural que bendecía aquel terreno inundado.
— Puedo notar que no estás enojado, así que doy por hecho que estos arrozales no son de tu propiedad. ¿No es así? — especuló mientras comenzaba a moverse hacia la orilla, ya poniéndose de pie. Aprovechó que los ojos de Tezca no eran curiosos y que, por respeto al pudor y las buenas costumbres, estaba viendo hacia otro lado. Después de todo, ¿qué podía hacer un hombre desnudo que había olvidado su revolver junto a sus ropajes? La indefensión era total, pero el Goldstar se mostraba tan manso y seguro, que denotaba que claramente no percibía al otro como una amenaza. O más bien, estaba muy confiado en su intuición y sus capacidades.
— No te molestará entonces que salga, me vista y abandone el lugar sin más... ¿O sí? Si tienes alguna objeción, habla antes de que toque tierra. — comentó mientras se frenaba antes de llegar a poner un pie en el barro un poco más elevado, allí donde los arrozales comenzaban a crecer en el húmedo terreno.
