08-02-2026, 10:58 PM
Maki se sentía en completo control de la situación de sus deseos y de absolutamente todos los cuerpos en la Habitación-Vagon. Parecía que era una especie de suite de elite, una muy bien adornada, aunque el tren daba vueltas a la isla, era más parecido a algo más destinado al paseo que a otra cosa. Una cosa nueva que tenían para los ricos de la isla, sin embargo, también a veces podían transportar mercancía de manera eficaz.
Sus manos se movieron entre los músculos de ella. no era tan fuerte como Maki pero sentía como se movían temblaban y eran tan inseguros como suponía. Ella cruel se deleitaba con la incomodidad de la alada, invadiendo su espacio personal intimo y muy de ella. su boca comenzó a saborearla, a deleitarse con el sabor de su piel, su cuerpo sobre el del ella le mantenía prisionera en su agarre. Algo escuchaba en la lejanía, en sus recuerdos o no sabía si eran sus propios pensamientos, solo podía pensar en calmar una sed, una de lujuria y de desazón. Una que no podía controlar… por que será? Será el maldito polvo en el que cayeron? Que mierda era. Da igual. El tiempo de pensar había terminado.
Sus dedos, se movieron cono víboras en su interior, abriéndose paso en esa cavernosa humedad que le tentaba… mierda… que húmeda. No era asidua a amar mujeres, se excitaba de sobremanera con un cuerpo definido y una verga decente, amaba ser penetrada, amaba el sentimiento de dominación masculina, pero sin duda muy en el fondo, también podía hacer frente a una chica, ella también lo era, la forma de mover sus dedos, el ritmo, la profundidad, la presión con la que palpa sus carnes, lo sabía todo y era una experiencia… enriquecedora.
—Que estas hablando… no te escucho ni te entiendo…vamos… abre esas piernas para mi… déjame deleitarme con tu carne.— Maki hablaba en serio, el golpe de la caída, el alcohol y la droga provoco un desvarío tal que podía ver los sonidos y escuchar los colores, sin embargo también podía ver el cuerpo de ella pidiéndole más y más, deseando que le tocasen cuando Elara parecía ser sometida en lugar de participar.
De pronto su boca llego… sintió el perfume de un campo de flores, su suavidad danzando entre el terciopelo de los sentidos, su tacto esponjoso, delicado, afectuoso le recibió, La vagina de Elara estaba ahí frente a sus ojos, Maki a pesar de parecer un monstruo no lo era, era presas de sus emociones, de sus sentimientos y como toda mujer sentía que podía dar y recibir amor sin ser criticada. Su aliento se fusiono con la calentura exudante de aquella carne, su cercanía fulgurante le proporcionaba una paz que cambio el ambiente. Maki dejo de tocarse a si misma, y poco a poco, usando sus manos abrió las piernas de la muchacha… esta vez para darle paso a aquel tesoro que muchos buscan, pero pocos están dispuestos a sacrificarse para verlo, para obtenerlo…
Su lengua… tímida, vibrante poco a poco comenzó a penetrar sus labios, primero con lentitud, con suavidad, se movía de arriba abajo volviendo plana su lengua, su saliva abundante se preparo para este momento desde que empezó a tocarse a sí misma su lengua se saboreaba dentro de su propia boca, vaticinando el dulzor de ella. Aquella que tenía retenida. Su interior como lo esperaba era solo miel, su intensa respiración chocaba contra su monte de venus y su movimiento circular le permitía explorar todo el interior de su vagina, sabrosa, llena de fuego y miel… sus labios se cerraban fuerte sobre los labios de ella. y sus dedos poco a poco quisieron acompañarla en dicha travesía, masajeando alrededor de ella su carne abierta para ella… la otra subía poco a poco para agarrar sus tetas, firmes, hermosas, lozanas. No como las horrendas tetas quemadas de Maki. La fuerza de su aliento, de su pasión y lujuria provocaba que mordisqueara lenta y suavemente por todos lados y continuaba lamiendo mas y mas hasta sentir que los jugos de ella le llenaban la boca… sus uñas como garras comenzaron a rasgar poco a poco la piel de Elara y Maki sentía que recién el calor de su calentura subia por su cuello.
Sus manos se movieron entre los músculos de ella. no era tan fuerte como Maki pero sentía como se movían temblaban y eran tan inseguros como suponía. Ella cruel se deleitaba con la incomodidad de la alada, invadiendo su espacio personal intimo y muy de ella. su boca comenzó a saborearla, a deleitarse con el sabor de su piel, su cuerpo sobre el del ella le mantenía prisionera en su agarre. Algo escuchaba en la lejanía, en sus recuerdos o no sabía si eran sus propios pensamientos, solo podía pensar en calmar una sed, una de lujuria y de desazón. Una que no podía controlar… por que será? Será el maldito polvo en el que cayeron? Que mierda era. Da igual. El tiempo de pensar había terminado.
Sus dedos, se movieron cono víboras en su interior, abriéndose paso en esa cavernosa humedad que le tentaba… mierda… que húmeda. No era asidua a amar mujeres, se excitaba de sobremanera con un cuerpo definido y una verga decente, amaba ser penetrada, amaba el sentimiento de dominación masculina, pero sin duda muy en el fondo, también podía hacer frente a una chica, ella también lo era, la forma de mover sus dedos, el ritmo, la profundidad, la presión con la que palpa sus carnes, lo sabía todo y era una experiencia… enriquecedora.
—Que estas hablando… no te escucho ni te entiendo…vamos… abre esas piernas para mi… déjame deleitarme con tu carne.— Maki hablaba en serio, el golpe de la caída, el alcohol y la droga provoco un desvarío tal que podía ver los sonidos y escuchar los colores, sin embargo también podía ver el cuerpo de ella pidiéndole más y más, deseando que le tocasen cuando Elara parecía ser sometida en lugar de participar.
De pronto su boca llego… sintió el perfume de un campo de flores, su suavidad danzando entre el terciopelo de los sentidos, su tacto esponjoso, delicado, afectuoso le recibió, La vagina de Elara estaba ahí frente a sus ojos, Maki a pesar de parecer un monstruo no lo era, era presas de sus emociones, de sus sentimientos y como toda mujer sentía que podía dar y recibir amor sin ser criticada. Su aliento se fusiono con la calentura exudante de aquella carne, su cercanía fulgurante le proporcionaba una paz que cambio el ambiente. Maki dejo de tocarse a si misma, y poco a poco, usando sus manos abrió las piernas de la muchacha… esta vez para darle paso a aquel tesoro que muchos buscan, pero pocos están dispuestos a sacrificarse para verlo, para obtenerlo…
Su lengua… tímida, vibrante poco a poco comenzó a penetrar sus labios, primero con lentitud, con suavidad, se movía de arriba abajo volviendo plana su lengua, su saliva abundante se preparo para este momento desde que empezó a tocarse a sí misma su lengua se saboreaba dentro de su propia boca, vaticinando el dulzor de ella. Aquella que tenía retenida. Su interior como lo esperaba era solo miel, su intensa respiración chocaba contra su monte de venus y su movimiento circular le permitía explorar todo el interior de su vagina, sabrosa, llena de fuego y miel… sus labios se cerraban fuerte sobre los labios de ella. y sus dedos poco a poco quisieron acompañarla en dicha travesía, masajeando alrededor de ella su carne abierta para ella… la otra subía poco a poco para agarrar sus tetas, firmes, hermosas, lozanas. No como las horrendas tetas quemadas de Maki. La fuerza de su aliento, de su pasión y lujuria provocaba que mordisqueara lenta y suavemente por todos lados y continuaba lamiendo mas y mas hasta sentir que los jugos de ella le llenaban la boca… sus uñas como garras comenzaron a rasgar poco a poco la piel de Elara y Maki sentía que recién el calor de su calentura subia por su cuello.

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