28-11-2025, 08:33 PM
— Señor Maeda, tengo un conocido que pide un médico urgente, pero no tiene mucho dinero. ¿Cree que pueda ayudarlo?
— Cobro lo que tengo que cobrar. Para nada soy un médico cari, así que no me pidas una oferta.
— Pero, señor, realmente dice que necesita ayuda. ¿No podría hacer una excepción solo una vez?
— Soy un profesional. Si me ven flaquear, todos querrán que baje el valor de mis consultas. Es más, hasta tú podrías aprovecharse de eso en el futuro.
— Se lo juro que no. Por favor, prometo recomendarlo más en mi círculo de amigos. Además, él también podrá expandir la voz. Haría más fructífero su viaje a la isla.
— Está bien, está bien… Solo dime que no es tan tonto y es una persona higiénica. Porque de lo contrario, no haré ningún trato con él.
— ¡No se preocupe por él! ¡Es de lo más decente que hay al sur de Sorbet!
Bajo esa premisa es que Kiyoshi se encuentra por esta zona. Ya quisiera haber tomado un barco que lo regrese a casa, pero ese espíritu de médico lo inspiró al final a hacerse cargo de este caso. No le gusta mucho ser contratado de esta manera tan informal, pues reclama que atenta a su profesionalismo, pero lo decidido, decidido está. Ya no hay vuelta atrás.
El clima es soleado, lo cual es bueno y malo para él. Bueno porque es mejor que el frío al que es débil. Y malo porque el caminar hace que sude y se canse más, activando de vez en cuando su problema respiratorio. Esto lo obliga a tomar varios descansos en medio de su caminata, pues no encontró un buen transporte que pudiera llevarlo cómodamente al lugar acordado en la charla efectuada a través de los Den Den Mushi. Estas paradas repentinas provocan que no pueda ser puntual y que Alastor se vea obligado a esperarlo. Y bueno, si quiere un médico y casi sin pagar, no puede quejarse por algo así.
— Dijo algo de un problema por el tabaco. ¿No es tan simple como dejarlo y ya? Que reemplace el vicio por otra cosa. — Aunque seguramente se trate de algo más serio. Los fumadores no tienden a buscar ayuda médica, así que ese dato en particular terminó por atraerlo a esta improvisada consulta. Solo espera que el equipo que traje en el maletín sujeto por su mano derecha sea suficiente para hacer algo para él. Porque si no, no habrá más alternativa que derivarlo a algo mucho más grande y que sí o sí será más costoso. Ahí ya no tendrá más excusa.
Ah, y como siempre, en la espalda lleva consigo colgado su rifle, uno que siempre prota para protegerse en caso de necesitarlo. Normalmente lo lleva dentro de un bolso, pero esta vez en particular desistió. Kiyoshi está acostumbrado a atender pacientes en el sector norte de la ciudad, y siempre le han comentado que si alguna vez al a sur, lo mejor es que vaya asegurado. Comentarios típicos de la zona adinerada en contra de la zona más humilde. No tiene por qué ser una realidad esa amenaza, pero Kiyoshi, que para este momento de la historia aún estaba aprendiendo a abandonar esa protección que siempre tuvieron consigo en su casa, toma en cuenta cualquier advertencia y ejecuta las precauciones necesarias. Si debe disparar para garantizar su seguridad, lo hará. Para él es así de simple.
Ya cerca del punto de encuentro es que escucha pasos, incluso ropa. ¿Qué? Sí, ropa. Se asoma cuidadosamente, ocultándose detrás de lo que haya en el lugar. Se percata de la existencia de un tipo algo más alto que él y… ¿en calzones? ¿Es Kiyoshi o el tipo que espía acaba de prácticamente desnudarse en la calle? ¿Acaso no se da cuenta de que pueden pasar más personas, niños, lo que sea? Es un desvergonzado y, por consiguiente, lo considera una amenaza. No critiquemos demasiado a Kiyoshi por sacar conclusiones tan rápido. Siempre fue protegido por sus padres, viviendo en un encierro donde lo tenía todo. Ahora que se ha lanzado al mundo para trabajar y conocer, tiempo es lo que necesita para adaptarse a los distintos entornos y tipos de personas que se le pueden aparecer por el camino.
Opta por esconder su maletín bajo unas plantas y toma su rifle previamente cargado con ambas manos. A paso lento se acerca hacia donde aparece Alastor buscando algo o a alguien. El primer ser vivo que se encuentra es a Kiyoshi apuntando directamente a… ¿su entrepierna?
— Eres un degenerado y un sucio. No des un solo paso más hacia adelante o créeme que lo lamentarás. Los médicos sabemos perfectamente dónde hacer daño. — Y por los ojos que tiene —no se puede decir cara ya que tiene una mascarilla blanca que cubre su boca—, realmente está hablando en serio. — He venido aquí a buscar un paciente. Soy muy profesional con mi trabajo y no quiero que se encuentre una escena tan lamentable. — Le lanza una mirada de pies a cabeza y culmina poniendo cara de asco. — Vístete y vete inmediatamente. Te daré solo 20 segundos, ¿lo tienes claro?
— Cobro lo que tengo que cobrar. Para nada soy un médico cari, así que no me pidas una oferta.
— Pero, señor, realmente dice que necesita ayuda. ¿No podría hacer una excepción solo una vez?
— Soy un profesional. Si me ven flaquear, todos querrán que baje el valor de mis consultas. Es más, hasta tú podrías aprovecharse de eso en el futuro.
— Se lo juro que no. Por favor, prometo recomendarlo más en mi círculo de amigos. Además, él también podrá expandir la voz. Haría más fructífero su viaje a la isla.
— Está bien, está bien… Solo dime que no es tan tonto y es una persona higiénica. Porque de lo contrario, no haré ningún trato con él.
— ¡No se preocupe por él! ¡Es de lo más decente que hay al sur de Sorbet!
Bajo esa premisa es que Kiyoshi se encuentra por esta zona. Ya quisiera haber tomado un barco que lo regrese a casa, pero ese espíritu de médico lo inspiró al final a hacerse cargo de este caso. No le gusta mucho ser contratado de esta manera tan informal, pues reclama que atenta a su profesionalismo, pero lo decidido, decidido está. Ya no hay vuelta atrás.
El clima es soleado, lo cual es bueno y malo para él. Bueno porque es mejor que el frío al que es débil. Y malo porque el caminar hace que sude y se canse más, activando de vez en cuando su problema respiratorio. Esto lo obliga a tomar varios descansos en medio de su caminata, pues no encontró un buen transporte que pudiera llevarlo cómodamente al lugar acordado en la charla efectuada a través de los Den Den Mushi. Estas paradas repentinas provocan que no pueda ser puntual y que Alastor se vea obligado a esperarlo. Y bueno, si quiere un médico y casi sin pagar, no puede quejarse por algo así.
— Dijo algo de un problema por el tabaco. ¿No es tan simple como dejarlo y ya? Que reemplace el vicio por otra cosa. — Aunque seguramente se trate de algo más serio. Los fumadores no tienden a buscar ayuda médica, así que ese dato en particular terminó por atraerlo a esta improvisada consulta. Solo espera que el equipo que traje en el maletín sujeto por su mano derecha sea suficiente para hacer algo para él. Porque si no, no habrá más alternativa que derivarlo a algo mucho más grande y que sí o sí será más costoso. Ahí ya no tendrá más excusa.
Ah, y como siempre, en la espalda lleva consigo colgado su rifle, uno que siempre prota para protegerse en caso de necesitarlo. Normalmente lo lleva dentro de un bolso, pero esta vez en particular desistió. Kiyoshi está acostumbrado a atender pacientes en el sector norte de la ciudad, y siempre le han comentado que si alguna vez al a sur, lo mejor es que vaya asegurado. Comentarios típicos de la zona adinerada en contra de la zona más humilde. No tiene por qué ser una realidad esa amenaza, pero Kiyoshi, que para este momento de la historia aún estaba aprendiendo a abandonar esa protección que siempre tuvieron consigo en su casa, toma en cuenta cualquier advertencia y ejecuta las precauciones necesarias. Si debe disparar para garantizar su seguridad, lo hará. Para él es así de simple.
Ya cerca del punto de encuentro es que escucha pasos, incluso ropa. ¿Qué? Sí, ropa. Se asoma cuidadosamente, ocultándose detrás de lo que haya en el lugar. Se percata de la existencia de un tipo algo más alto que él y… ¿en calzones? ¿Es Kiyoshi o el tipo que espía acaba de prácticamente desnudarse en la calle? ¿Acaso no se da cuenta de que pueden pasar más personas, niños, lo que sea? Es un desvergonzado y, por consiguiente, lo considera una amenaza. No critiquemos demasiado a Kiyoshi por sacar conclusiones tan rápido. Siempre fue protegido por sus padres, viviendo en un encierro donde lo tenía todo. Ahora que se ha lanzado al mundo para trabajar y conocer, tiempo es lo que necesita para adaptarse a los distintos entornos y tipos de personas que se le pueden aparecer por el camino.
Opta por esconder su maletín bajo unas plantas y toma su rifle previamente cargado con ambas manos. A paso lento se acerca hacia donde aparece Alastor buscando algo o a alguien. El primer ser vivo que se encuentra es a Kiyoshi apuntando directamente a… ¿su entrepierna?
— Eres un degenerado y un sucio. No des un solo paso más hacia adelante o créeme que lo lamentarás. Los médicos sabemos perfectamente dónde hacer daño. — Y por los ojos que tiene —no se puede decir cara ya que tiene una mascarilla blanca que cubre su boca—, realmente está hablando en serio. — He venido aquí a buscar un paciente. Soy muy profesional con mi trabajo y no quiero que se encuentre una escena tan lamentable. — Le lanza una mirada de pies a cabeza y culmina poniendo cara de asco. — Vístete y vete inmediatamente. Te daré solo 20 segundos, ¿lo tienes claro?
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
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