08-10-2023, 08:46 PM
Sentir como su carne era totalmente atravesada por mis espadas me hizo sentir una satisfacción que ansiaba desde hace mucho tiempo. El ritmo de mis latidos estaban cada vez más acelerados, hacía mucho que no liberaba esa parte de mí y quería más, quería sangre, quería ver brotar de su piel un río de sangre, quería que salpicase todo el suelo, mi rostro, empapar mis manos de su sangre, sentir sus ira descontrolada, escuchar sus gritos hasta el punto de romper mis tímpanos, que se revolcase en dolor mientras perdía la vida en mis manos, realmente estaba sediento de sangre y dolor ajeno, quería verlo muerto.
A mi ataque se sumó el tipo jirafa, quien se había lanzado para realizar una técnica marcial muy eficaz, tal que logró aprovechar la debilidad de sus piernas para lanzarlo hacia el mar. Desde luego era un hombre magnífico en combate, comentaría todo esto más adelante con él, de seguro también disfrutaría de este momento como yo, la hermandad del combate es superior a cualquier otra.
No obstante, el ataque no terminaba ahí, pues los otros tres que estaban más separados antes ahora parecían dispuestos a rematar ese ataque. Sinceramente dudaba que tal rival fuese derrotado en esos momentos, por lo que me lancé a correr hacia el centro de la plataforma con el fin de preparar mi defensa con las espadas cruzadas frente a mí. De seguro que ese gigante tendría preparado algo.
Desde dicho ángulo pude apreciar el ataque de estos tres, los cuales fueron también muy dignos y poderosos, realmente era posible derrotar ya al gigante rojo si conectaban todos nuestros ataques en conjunto. Era la oportunidad perfecta, y como tal, fue aprovechada.
El gigante rojo se precipitaba sin opciones hacia el fondo, pero para sorpresa de todos no pensaba caer solo. Extendió su mano para coger al hombre jirafa en un último instante dirigiéndose directamente hacia él, y en un abrir y cerrar de ojos se hundió en el mar con él.
Toda mi sed de sangre terminó de golpe al ver eso, quedándome paralizado unos segundos. Aquella mala bestia en el último de sus movimientos había alcanzado a Taka para llevárselo con él, justo cuando ya lo daba por derrotado. En tan solo un segundo todo había cambiado, la sensación de plena felicidad por la victoria se transformó en perplejidad, nunca se puede dar nada por hecho, y esta había sido una lección de vida.
No lo pensé más y corrí hacia el mismo borde, esperanzado de poder hacer algo. Sin embargo, no había nada, tan solo mar. Agua de mar agitada, algunas burbujas, y espumas. Mi primer instinto fue lanzarme a por él, rescatarlo, pero yo mismo sabía mejor que nadie las capacidades que tenía semejante bestia, liberarlo de sus manos era imposible sin una fuerza mayor que la suya.
Caí de rodillas quedándome mirando el mar, aquel mar que tanto amaba y había sido testigo de las vidas que estaban por perderse en ese mismo instante. Una vez más una vida se escapaba delante de mis narices sin poder hacer absolutamente nada. Con Terence había sido un desafortunado momento aleatorio, pero con Taka había sido en pleno combate, y hasta hace muy poco yo mismo estaba a escasos metros de él. De no haberme movido quizá hubiese podido hacer algo, defenderle con mis espadas al menos, sabía que estaba agotado y lo único que hice fue pensar en mí mismo asegurando mi defensa. Una vez más, había vuelto a fallar.
No conocía a este hombre para nada, pero su muerte pesaba en mi pecho, podría estar con vida si tan solo hubiese sido un poco más fuerte, o si tan solo me hubiese preocupado de protegerle, o si tan solo le hubiese arrastrado unos metros hacia el centro de la plataforma. Eran muchas las opciones que tenía de salvarle, y no hice absolutamente nada, era mi culpa.
Me levanté con la mirada aún fija en el mar, esperando una señal de esperanza que me hiciese creer en su regreso, cuando seis cañonazos sonaron desde los barcos. Otra vez los cañones.
Giré mi cabeza rápido al mismo tiempo que me ponía en guardia, preparado para defenderme en caso de ser su objetivo. Sin embargo, esta vez tampoco lo era, de nuevo disparaba a la misma plataforma de antes, al cielo, donde esta vez pude ver una estela azulada sobrevolando los cielos. Pronto pude ver que se trataba de un ave humanoide, la cual había llegado a sobrevolar nuestra propia plataforma observándonos sin hacer nada. ¿Quién cojones sería?
- Desde luego no es alguien de los del barco, estos están disparando hacia ella. – Pensé volviendo mi mirada al barco. – Y no hace más que observarnos, de ser un enemigo ya había atacado aprovechando el factor sorpresa.
De fondo escuchaba a la gyojin felicitando al oso, aunque no presté demasiada atención a sus palabras. Por ello mismo giré mi mirada hacia el resto de personas que allí había, quería contemplar sus primeras reacciones, como se encontraban, y si se habían percatado de aquel extraño ave que nos observaba.
Todos parecían cansados por el combate a simple vista, ellos habían intercambiado varios golpes mientras yo me encontraba incapacitado para el combate. Sin duda necesitaban un descanso, pero era muy probable que la situación no nos lo permitiese, aún había mucho que hacer.
Tras mirar de nuevo que el ave seguía allí carraspee para hablar cuando la gyojin anunció al oso que esperase allí mientras iba a buscar a los demás. Debía darme prisa en hablar si quería que se enterase, parecía alguien muy fuerte, y creo que era la que mejor se encontraba del resto.
- Bueno… - Comencé a hablar dudoso. Lleno aún de culpa por no haber podido hacer nada para salvar a Taka. Aunque estuviese afectado, debía alzar el tono de mi voz si quería llamar al entendimiento y la colaboración efectiva. – Hemos superado este primer golpe, pero no podemos bajar la guardia.
Comencé a caminar al centro observando el barco fijamente. Quería estar pendiente si lanzaba un nuevo ataque con los cañones o si ocurría algún peligro.
- Todos tenemos personas en otras plataformas que nos preocupan, y está el caso de los civiles que están secuestrando. Entiendo que vuestra prioridad son vuestros compañeros, pero creo que deberíamos mantenernos juntos y comunicarnos por los Den Den Mushi que tengamos, el peligro no ha terminado, no estamos en una zona segura, tan solo hemos sobrevivido al primer oponente… - Miré al mar nuevamente y suspiré. – Casi todos hemos sobrevivido…
Volví mi mirada al barco y retomé la palabra, debía resumir si no quería que volviese a suceder como la anterior vez que tomé la palabra.
- No nos conocemos, y por lo que veo hay roces entre algunos de vosotros, pero estamos en terreno enemigo. Creo que lo primero es salvarnos a nosotros, a nuestros compañeros, y de ser posible a civiles. – Señalé entonces al barco que había lanzado los cañones anteriormente para que lo tuviesen localizado. – Cuando estaba en el mar, disparó en una ocasión, y ahora ha vuelto a disparar seis veces. – Señalé entonces hacia arriba observando al ave azul sobrevolar los cielos. – Acaba de situarse encima de nosotros, creo que los cañonazos iban dirigidos hacia él. Y por último, puede que en el resto de las plataformas haya enemigos formidables como Karak. ¿Por qué no os curáis los que podáis, recuperáis energías, y planteamos algo en conjunto mientras nos informamos de la situación por los Den Den Mushi? Puede que de la siguiente no salgamos vivos, mejor estar preparados.
A mi ataque se sumó el tipo jirafa, quien se había lanzado para realizar una técnica marcial muy eficaz, tal que logró aprovechar la debilidad de sus piernas para lanzarlo hacia el mar. Desde luego era un hombre magnífico en combate, comentaría todo esto más adelante con él, de seguro también disfrutaría de este momento como yo, la hermandad del combate es superior a cualquier otra.
No obstante, el ataque no terminaba ahí, pues los otros tres que estaban más separados antes ahora parecían dispuestos a rematar ese ataque. Sinceramente dudaba que tal rival fuese derrotado en esos momentos, por lo que me lancé a correr hacia el centro de la plataforma con el fin de preparar mi defensa con las espadas cruzadas frente a mí. De seguro que ese gigante tendría preparado algo.
Desde dicho ángulo pude apreciar el ataque de estos tres, los cuales fueron también muy dignos y poderosos, realmente era posible derrotar ya al gigante rojo si conectaban todos nuestros ataques en conjunto. Era la oportunidad perfecta, y como tal, fue aprovechada.
El gigante rojo se precipitaba sin opciones hacia el fondo, pero para sorpresa de todos no pensaba caer solo. Extendió su mano para coger al hombre jirafa en un último instante dirigiéndose directamente hacia él, y en un abrir y cerrar de ojos se hundió en el mar con él.
Toda mi sed de sangre terminó de golpe al ver eso, quedándome paralizado unos segundos. Aquella mala bestia en el último de sus movimientos había alcanzado a Taka para llevárselo con él, justo cuando ya lo daba por derrotado. En tan solo un segundo todo había cambiado, la sensación de plena felicidad por la victoria se transformó en perplejidad, nunca se puede dar nada por hecho, y esta había sido una lección de vida.
No lo pensé más y corrí hacia el mismo borde, esperanzado de poder hacer algo. Sin embargo, no había nada, tan solo mar. Agua de mar agitada, algunas burbujas, y espumas. Mi primer instinto fue lanzarme a por él, rescatarlo, pero yo mismo sabía mejor que nadie las capacidades que tenía semejante bestia, liberarlo de sus manos era imposible sin una fuerza mayor que la suya.
Caí de rodillas quedándome mirando el mar, aquel mar que tanto amaba y había sido testigo de las vidas que estaban por perderse en ese mismo instante. Una vez más una vida se escapaba delante de mis narices sin poder hacer absolutamente nada. Con Terence había sido un desafortunado momento aleatorio, pero con Taka había sido en pleno combate, y hasta hace muy poco yo mismo estaba a escasos metros de él. De no haberme movido quizá hubiese podido hacer algo, defenderle con mis espadas al menos, sabía que estaba agotado y lo único que hice fue pensar en mí mismo asegurando mi defensa. Una vez más, había vuelto a fallar.
No conocía a este hombre para nada, pero su muerte pesaba en mi pecho, podría estar con vida si tan solo hubiese sido un poco más fuerte, o si tan solo me hubiese preocupado de protegerle, o si tan solo le hubiese arrastrado unos metros hacia el centro de la plataforma. Eran muchas las opciones que tenía de salvarle, y no hice absolutamente nada, era mi culpa.
Me levanté con la mirada aún fija en el mar, esperando una señal de esperanza que me hiciese creer en su regreso, cuando seis cañonazos sonaron desde los barcos. Otra vez los cañones.
Giré mi cabeza rápido al mismo tiempo que me ponía en guardia, preparado para defenderme en caso de ser su objetivo. Sin embargo, esta vez tampoco lo era, de nuevo disparaba a la misma plataforma de antes, al cielo, donde esta vez pude ver una estela azulada sobrevolando los cielos. Pronto pude ver que se trataba de un ave humanoide, la cual había llegado a sobrevolar nuestra propia plataforma observándonos sin hacer nada. ¿Quién cojones sería?
- Desde luego no es alguien de los del barco, estos están disparando hacia ella. – Pensé volviendo mi mirada al barco. – Y no hace más que observarnos, de ser un enemigo ya había atacado aprovechando el factor sorpresa.
De fondo escuchaba a la gyojin felicitando al oso, aunque no presté demasiada atención a sus palabras. Por ello mismo giré mi mirada hacia el resto de personas que allí había, quería contemplar sus primeras reacciones, como se encontraban, y si se habían percatado de aquel extraño ave que nos observaba.
Todos parecían cansados por el combate a simple vista, ellos habían intercambiado varios golpes mientras yo me encontraba incapacitado para el combate. Sin duda necesitaban un descanso, pero era muy probable que la situación no nos lo permitiese, aún había mucho que hacer.
Tras mirar de nuevo que el ave seguía allí carraspee para hablar cuando la gyojin anunció al oso que esperase allí mientras iba a buscar a los demás. Debía darme prisa en hablar si quería que se enterase, parecía alguien muy fuerte, y creo que era la que mejor se encontraba del resto.
- Bueno… - Comencé a hablar dudoso. Lleno aún de culpa por no haber podido hacer nada para salvar a Taka. Aunque estuviese afectado, debía alzar el tono de mi voz si quería llamar al entendimiento y la colaboración efectiva. – Hemos superado este primer golpe, pero no podemos bajar la guardia.
Comencé a caminar al centro observando el barco fijamente. Quería estar pendiente si lanzaba un nuevo ataque con los cañones o si ocurría algún peligro.
- Todos tenemos personas en otras plataformas que nos preocupan, y está el caso de los civiles que están secuestrando. Entiendo que vuestra prioridad son vuestros compañeros, pero creo que deberíamos mantenernos juntos y comunicarnos por los Den Den Mushi que tengamos, el peligro no ha terminado, no estamos en una zona segura, tan solo hemos sobrevivido al primer oponente… - Miré al mar nuevamente y suspiré. – Casi todos hemos sobrevivido…
Volví mi mirada al barco y retomé la palabra, debía resumir si no quería que volviese a suceder como la anterior vez que tomé la palabra.
- No nos conocemos, y por lo que veo hay roces entre algunos de vosotros, pero estamos en terreno enemigo. Creo que lo primero es salvarnos a nosotros, a nuestros compañeros, y de ser posible a civiles. – Señalé entonces al barco que había lanzado los cañones anteriormente para que lo tuviesen localizado. – Cuando estaba en el mar, disparó en una ocasión, y ahora ha vuelto a disparar seis veces. – Señalé entonces hacia arriba observando al ave azul sobrevolar los cielos. – Acaba de situarse encima de nosotros, creo que los cañonazos iban dirigidos hacia él. Y por último, puede que en el resto de las plataformas haya enemigos formidables como Karak. ¿Por qué no os curáis los que podáis, recuperáis energías, y planteamos algo en conjunto mientras nos informamos de la situación por los Den Den Mushi? Puede que de la siguiente no salgamos vivos, mejor estar preparados.
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