29-09-2023, 11:08 AM
[personajeinvalido=315]
Hay imbéciles que se empeñan en patinar sobre hielo cuesta arriba.
El alado pirata se levantó raudo y con él otro hombre de gran tamaño. Por sus visibles cuernos, pude suponer que debía ser algo muy parecido a mí. Eso podía explicar los acontecimientos que iban a ocurrir. El oso al que la Gyojin asistía parecía estar en condiciones de entender mi propuesta y, con un leve gesto de su enorme zarpa, sin levantarse del suelo, dio su aprobación. El pirata de alas negras, por su parte, tras hablar por un caracol e instar a su interlocutor que permanecieran a salvo, parecía conversar con el peliblanco de cuernos llamándolo capitán. ¿Sería el peliblanco el capitán de la banda? Hubiera jurado que el alado era quien ponía en el periódico que ostentaba ese cargo. Mis dudas se despejaron en cuanto el de los cuernos devolvió el mismo rango a modo de saludo a su acompañante. Eran dos capitanes de tripulaciones piratas. En cuanto propuse una "alianza", clavó su rodilla en la plataforma y bajó su tono de voz, haciendo ver que también, de alguna manera, estaba de acuerdo.
Y luego, el peliblanco.
El bocazas, no solo se levantó y comenzó a hablar diciendo que ya sabían que estábamos aquí. Saberlo ¿quién? ¿Los piratas de la costa? ¿Acaso se creía que en ese preciso instante, a decenas de metros del agua, sobre Dios sabrá qué tipo de fauna marina que podrían potencialmente engullirnos como un caramelo, me importaba una puta mierda los piratas echando el guante a civiles? Desde luego, si tenía que explicárselo, no merecía ni la pena. La cosa se hubiera quedado ahí, pero el pobre diablo, se puso a presentarse con tono jocoso y amigable, sin cortarse ni un solo pelo. ¿Por qué tenía que escuchar su soliloquio sin reaccionar? Me hervía la sangre. En ese mismo momento, aprovechando que me había dado sacado de su visión para otear el horizonte, lo observé de arriba a abajo. El idiota se puso a soltar un discurso estratégico a algún compañero suyo y a "quienes no conocía", tras lo cual se guardó el Den Den Mushi de nuevo. Estaba claro que este pirata tenía de capitán lo que yo de carnívoro, pues, al contrario que el otro, no había mostrado preocupación alguna por ningún compañero o tripulación. En ese momento pude sentir la mano de mi madre sobre mi hombro diciéndome de alguna extraña y etérea forma que no me levantara y le propinara tremendo bofetón y terminara con tan insufrible discurso. Sabía que no era el momento, pero, en cualquier otro caso, lo hubiera mandado al suelo. Acto seguido, el pirata de cuernos se volvió al grupo para ofrecer una alianza. Es curioso el comportamiento, cuando lo dije yo, fue el único que me ignoró, mientras que todos los demás entendieron en el acto que tenía razón al mostrar cautela. En ese preciso instante el oso Khruner comenzó a enrabietarse por alguna razón pidiendo pescado, sin embargo, lejos de lo que esperaría, nos llamó a la atención porque escuchó un sonido de campaneo.
El momento quedó eclipsado por el movimiento de la zona. Las plataformas, que hasta ahora parecían inconexas, de repente comenzaron a verse unidas por una cadena férrea y tensa hacia los barcos que nos cercaban. Con la caída no habíamos reparado en nada más que nuestras compañías. Teníamos a los piratas en la costa y detrás unos enormes barcos, uno delante de cada plataforma. El que estaba frente a nuestra plataforma era notoriamente más grande y su bandera llevaba un Jolly Roger que no reconocía. Si esta tripulación tenía tantos barcos y medios, solo significaba una cosa: problemas. Serios.
- En guardia, "capitán". - dije sin hablar muy alto, con cierta sorna, mirando de nuevo a mi semejante y seguidamente a los demás en la plataforma.
Resumen
