Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto]
#3
Flashback
Día 56, Verano
12:46am

El humo del tabaco volaba y formaba un camino, desvaneciéndose en el aire pese a que se mantenía en los mismos. Su humor en ese momento no estaba siendo el mejor, había sido interrumpido en una de aquellas noches con el encuentro de un “acompañante nocturno” y tuvo que parar a medio camino justo en el mejor momento, sin llegar a darle siquiera opción a terminar una sola vez. Si fuera otro, solo habría ignorado el llamado, o golpeado a quien fuera pero, ¿qué hacer cuando quien le había citado era su mismísimo jefe? Le molestaba de sobremanera y, sin embargo, allí estaba, entrando en un local discreto, haciéndose pasar por un simple bar y, después de bajar unas escaleras, había una habitación completamente distinta, casi oculta. Jin ni siquiera se molestó en llamar a la puerta, solo la abrió despreocupadamente, con su calma habitual, pese a que sus adentros estaba más que cargado de furia. La bienvenida vino en forma de una mirada seria, ojos fijos, amenazantes, directos hacia el pelinegro de la cicatriz. Pese a la tensión que parecía respirarse en el aire, Jin no se vio amedrentado, solo cerró la puerta tras de sí con toda la naturalidad del mundo.

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—Algún día deberías aprender a llamar, Jin.

Él no respondió ante la mirada de su superior, por el contrario, apartó el cigarro de entre sus labios, que se encontraba casi consumido por completo y, con toda la confianza del mundo, se acercó a la mesa, apagándolo en un cenicero que obviamente no le pertenecía, ni le importaba que así fuera. Habían hombres en los laterales de aquella mesa, pero no se veía que se movieran. —Fuera. — La orden de aquel rubio serio llegó a oídos de los dos hombres, quienes inclinaron educadamente su cabeza y se retiraron, cerrando la puerta y dejando a solas a los dos hombres con mejor posición que posiblemente ellos.

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—Quizás llamaría si no me molestaras cuando estoy ocupado.

Una media sonrisa asomó por el hombre rubio, quien al igual que Jin, mantenía un temple perfectamente pulido y pulcro, incluyendo su propio peinado, cosas que había enseñado al mismo Jin. —Mantener relaciones sexuales no es estar ocupado, Jin.— Porque sí, el hombre lo conocía de sobra, sabía bien sus costumbres y, dejando correr la imaginación del espectador, quizás conociera más de lo que aparentaba.

—Qué quieres esta vez. — se acomodó con calma encima del escritorio de su jefe al decir aquello pese a las palabras de su superior, quien solo sonrió de medio lado y, al fin, se dignó a ponerse en pie, con el cigarro entre sus labios y encendiéndolo con su propio mechero.

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—Tengo información que necesito que manejes, pero no quiero a uno cualquiera.

Hizo una pausa, soplando el humo del cigarro a la vez que miraba a Jin manteniendo su sonrisa. —¿Recuerdas aquel grupo que intentó hacer un trato y nos rechazó hace no mucho, los Tsubaki? — sí lo recordaba. Un grupo que parecía querer mover drogas, venderlas y, en un inicio, parecían más que dispuestos y, al final, hubo una vuelta atrás inesperada. Por ello, Jin asintió con la cabeza sin apartar la mirada de su superior. —Resulta que sospecho qué los hizo… retroceder, pero necesito a alguien con experiencia y de confianza que pueda terminar de confirmarlo por mí. Aparentemente consiguieron en secreto un dinero extra no autorizado de los de arriba, incluso de algunos de nuestros clientes… Y sospecho que lo tienen escondido en un almacén. Necesito que vayas, encárgate de llevar si necesitas a los hombres que quieras, o toma alguno de los tuyos que consideres útiles. Lo que quiero es que se lo quites y, después, les hagas aprender la lección. Te dejo volar la imaginación de cómo. — sus pasos frenaron al fin, volviendo la mirada hacia Jin con la misma sonrisa confiada.

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—Obviamente, sé que puedo contar contigo, Jin. No me falles.

Jin cerró los ojos por algunos segundos, claro que era un trabajo difícil, de no ser así, no habría contado con él y solo habría mandado a algunos inútiles desechables, pero no a él. Volvió a abrir los ojos, contemplando de nuevo los ojos del hombre. La confirmación estaba ya hecha con aquel gesto.

Flashback
Día 57, Verano
1:24pm

Había podido ponerse en contacto con alguien a quien ya de por sí ponía a prueba; el mismísimo Owen Yang. ¿Para qué? Porque conocía ahora su trabajo algo mejor. Después de aquel primer encuentro, y los posibles previos a ese, ya sabía que podía aprovechar sus habilidades para aquel trabajo. Obviamente no detalló tanto como su propio jefe, pero aquello era irrelevante. Trató de trazar un plan, en el que él entraría primero, incitaría a alguien con sus habilidades y, de allí, el siguiente en moverse podría ser el mismísimo Owen. No se esperarían a un buen ladrón después de que alguien más entrase y, en caso de que algo saliera mal, tendría el respaldo. Había aprovechado que comentaba el plan para que su cigarro aliviara el mono que ya de por sí poseía antes de entrar y adelantarse.

Y oh, casualidad. Pudo con una mujer, que cayó por sus encantos, pese a lo frío que se veía. Y allí fue donde cayó su error; en dejarse llevar demasiado. No solo la cautivó, él mismo “la disfrutó” y, precisamente eso, acompañado de los gemidos de aquella mujer, fue lo que alarmó completamente la seguridad, quienes no solo no esperaban al mismo Jin, sino que para colmo tuvieron que terminar con la mujer que tanto cayó por los encantos del yakuza. Lo pillaron por sorpresa, golpeando con fuerza su nuca, dejándolo inconsciente…

Día 57, Verano
4:45am

Y allí estaba ahora, jadeando, con las manos atadas en una silla, la cabeza gacha. La sangre corría por su frente, la cual poseía la cicatriz. ¿Cuánto tiempo hacía que se había despertado? Probablemente hacía algunas horas. ¿Owen habría entrado ya? ¿Habría comenzado a investigar? Él mismo había hecho pequeños descubrimientos, como una habitación en la que parecía haber sacos de algo, pero no pudo terminar de ver correctamente. El dolor en su cicatriz era palpable, muy doloroso, pero por su parte ya estaba haciendo pequeños malabares con sus manos en la mínima distracción, aprovechando para ir desatando los nudos de las cuerdas que lo mantenían atado a la silla.

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Abrió sus ojos, ahora sonriendo de oreja a oreja al escuchar la voz de la mujer. ¿Tortura? Quizás para otros sí, pero su propia erección, medio oculta entre sus pantalones, mostraban que estaban muy lejos de lograr que siquiera pudiera ser doloroso… Que lo era, pero aquello era absoluto y completo deleite para sí mismo, y más después de la interrupción en la que se vio impuesto por la inconsciencia. De hecho, pese al dolor, los gritos habían sonado contenidos al apretar su mandíbula con todas sus fuerzas.

Sus ojos se elevaron, sintiendo que ahora la sangre le molestaba en su ojo, cerrándolo por la ceguera que le provocaba el líquido.

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—Nadie diría que lo lamenta, señorita.

Sus palabras sonaron confiadas, pese a que sentía cómo aquella mujer tomaba su mandíbula, hablando ahora por primera vez desde que inició la tortura, sonriendo de medio lado con picardía. Sabía que estaba ganando un terreno invisible ante la falta de información que estaba ofreciendo. El orgullo le podían por encima de la razón. Mantenía sus armas bien ocultas. ¿Le habrían retirado las dagas en su inconsciencia? Una vez se desatara, lo comprobaría. Probablemente la katana sí se la habrían retirado, pero era algo normal ya que era lo que más tenía a la vista. Aún así, dibujó una sonrisa de oreja a oreja.

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—¿Quizás quiera una pequeña probada de esta cara bonita?

Su oído podía escuchar los pasos de más fuera de aquella celda donde parecían haberle metido. No se veía asustado en lo absoluto, pero sí había estado atento a los pasos que había podido oír en el momento que fingía “caer inconsciente”. Lo que supo era que fuera parecían haber un mínimo de tres personas haciendo rondas por la entrada, aunque no se mostrasen en la celda y, aunque quisiera, no podría verlos bien. Sus ojos se enfocaban igualmente hacia la mujer, sintiendo el roce del arma con una nueva herida. Solo cerró uno de sus ojos, sin emitir sonido alguno de queja, hasta que su propia sangre descendía por la nueva herida. Estaba seguro de que Owen ya estaba planeando algo, o haciendo algo o, esperaba al menos, que hubiera encontrado algo. Por ahora lo primero era desatarse, revisar si conservaba sus armas ocultas y, de allí, seguir adelante.

Karma Positivo


Karma Negativo


Objetos de Jin


OFF
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RE: Juegos Peligrosos [Aventura T2, Presente Absoluto] - por Onizuka Jin - 18-09-2025, 11:57 PM

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