A tu izquierda el extenso mar y la suave arena de la playa. A tu derecha el desértico y oscuro páramo de rocas.
No había nada ni nadie en kilómetros a la redonda y tu paseo fue monótono y cuyo único entretenimiento se daba por el romper de las olas en las costas de Briss y por la esporádica presencia de algún extraño insecto que habría sido un manjar para tu alado y extraño compañero que no parecía haber desembarcado en aquella zona.
Pero tú perseverancia logro sus frutos. A lo lejos puedes discernir el característico olor de una fogata y de varios pescados diferentes cocinandose en esas llamas. Si sigues tú olfato podrás llegar a un pequeño campamento, cercano a la playa pero protegido por una gran formación de rocas graníticas de 5 metros de alto y 7 de ancho que evitaban que pudieses ver quién había detrás de ellas.
-¡Estoy hasta la polla de ese cabronazo! - Antes de llegar al campamento pudiste oír la desagradable voz de un borracho proveniente de ese campamento. - ¡Yo capture a esa guarra y yo debería habermela follado! - Grito mientras unos vítores le acompañaban. - ¡Cuando venga ese anormal del hacha le voy a obligar a que me coma la pollaaaaa!¡Y me la suda que sean los putos hermanos Onyx! -Rugió ante la risa de sus compañeros que no se podían creer lo que estaban escuchando, aunque este jaleo se cortó de raíz cuando un silbido proveniente de la playa corto el aire.
-- ¡A las armas!¡Hay un puto intruso! -El grito de advertencia llegó desde la playa, de alguien camuflado con el ambiente y portador de un tridente, había podido ver tu enorme cuerpo antes de que te acercases lo suficiente.
Segundos después todo el campamento había recogido sus armas y habían salido desde detras de la roca, mostrando un desperdigado grupo de 10 hombres con ropajes oscuros y desgastados, armados con diferentes armas y con actitud amenazadora.
-Quiza ese quiera comerme también la polla. - Por fin habías puesto cara al borracho, un tipejo de 2 metros de altura, con pelo y ropas grasientas y portador de un enorme martillo de 2 manos.
-- Dejate de soplapolleces, Scott. Vamos a acabar con este cabrón antes de que venga el jefe y nos pegue una paliza a todos por no haber podido controlar este terreno. -Le respondió con tono más serio el usuario del tridente mientras el resto de sus compañeros, lejos de las risas previas, mostraban una mirada decidida y seria, dispuestos a acabar contigo pese a tu imponente presencia.
No había nada ni nadie en kilómetros a la redonda y tu paseo fue monótono y cuyo único entretenimiento se daba por el romper de las olas en las costas de Briss y por la esporádica presencia de algún extraño insecto que habría sido un manjar para tu alado y extraño compañero que no parecía haber desembarcado en aquella zona.
Pero tú perseverancia logro sus frutos. A lo lejos puedes discernir el característico olor de una fogata y de varios pescados diferentes cocinandose en esas llamas. Si sigues tú olfato podrás llegar a un pequeño campamento, cercano a la playa pero protegido por una gran formación de rocas graníticas de 5 metros de alto y 7 de ancho que evitaban que pudieses ver quién había detrás de ellas.
-¡Estoy hasta la polla de ese cabronazo! - Antes de llegar al campamento pudiste oír la desagradable voz de un borracho proveniente de ese campamento. - ¡Yo capture a esa guarra y yo debería habermela follado! - Grito mientras unos vítores le acompañaban. - ¡Cuando venga ese anormal del hacha le voy a obligar a que me coma la pollaaaaa!¡Y me la suda que sean los putos hermanos Onyx! -Rugió ante la risa de sus compañeros que no se podían creer lo que estaban escuchando, aunque este jaleo se cortó de raíz cuando un silbido proveniente de la playa corto el aire.
-- ¡A las armas!¡Hay un puto intruso! -El grito de advertencia llegó desde la playa, de alguien camuflado con el ambiente y portador de un tridente, había podido ver tu enorme cuerpo antes de que te acercases lo suficiente.
Segundos después todo el campamento había recogido sus armas y habían salido desde detras de la roca, mostrando un desperdigado grupo de 10 hombres con ropajes oscuros y desgastados, armados con diferentes armas y con actitud amenazadora.
-Quiza ese quiera comerme también la polla. - Por fin habías puesto cara al borracho, un tipejo de 2 metros de altura, con pelo y ropas grasientas y portador de un enorme martillo de 2 manos.
-- Dejate de soplapolleces, Scott. Vamos a acabar con este cabrón antes de que venga el jefe y nos pegue una paliza a todos por no haber podido controlar este terreno. -Le respondió con tono más serio el usuario del tridente mientras el resto de sus compañeros, lejos de las risas previas, mostraban una mirada decidida y seria, dispuestos a acabar contigo pese a tu imponente presencia.
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