09-09-2025, 06:01 PM
Si el destino se teje con hilos ¿Qué son las personas más que ovillos a la espera de enredarse?
El grupo de 10 hombres se perdió entre la multitud, nadie les siguió... ¿Nadie? Curiosa manera para denominar a tres de los ovillos que hoy se entrelazarían con el destino. Eran dos hombres bajo el mando de uno ¿o quizá uno bajo el mando de los sueños de los suyos? Yo no sería quién para desvelar esa incógnita, pero si podría ser la aguja que tejiera los hilos con los que se formaban.
Tras seguir al grupo que había protagonizado el espectáculo Ashveil, Hyákinthos y Jense acabaron a las afueras de los arrozales, un lugar formado por silos y cabañas que servían como almacén para las mercancías. Los hombres a los que seguían sabían que les estaban persiguiendo... Sabían que tarde o temprano alguien confrontaría a su justicia, pero... ese grupo no tenía miedo y mucho menos moral, así que aquella oportunidad era mucho más que suficiente para que pudieran ajusticiar a aquellos que se sublevasen en su contra y contra los que podrían sin lugar a dudas dar un golpe en la mesa sirviendo así como precedente para los siguientes que vinieran.
La tensión escala mientras los charcos y el barro de los arrozales mancha las botas de los 13 hombres que se dirigen hacia una de las cabañas, esta estaba alejada de las demás, el humo salía por la chimenea en señal de que alguien esperaba dentro. Ante la puerta, con sangre seca por el rostro y con una voz que antes había retumbando contra el miedo de los pobres campesinos que trabajan esos campos se enfoca contra la puerta.
- ¡OH! Gran Balh Haámoth. Esta noche pues una hembra se os será entregada. Esta noche señor demonio, usted violentamente enfocará su poder ante el débil ser de las inferiores. Su carne será entregada a usted como más guste - La puerta redobla mientras se abre una figura de 3 metros emerge de ella, de largos pelos, negruzca y con cuernos que se enredan en círculos perfectos - Pero antes señor... Debemos demostrar su poder -
Del interior de la cabaña emerge hacia la luz del exterior un ser terrible. Bal Haámoth era un mink cabra de pelaje negro, caminaba de forma bípeda sobre las patas traseras, sus 3 metros se desplegaron una vez salió de la cabaña pues en ella estaba agachado.
- Zalh Abuth Suereth em et ust la set - la voz suena ronca, acuchillada - Hul ees Jath dast le tus zaravaiik -
Todos al unísono se arrodillan, de la casa salen dos grupos de cabras compuestos por 10 cabras cada uno. Aunque pudiera resultar cómico el ejercito que se había forma de manera rápida y la manera en la que tanta cabeza bovina había salido de aquel lugar, lo cierto es que el ambiente se había convertido en algo aterrador. Tanto que, los tres hombres que con valentía habían avanzado hacia aquel lugar en presencia de Balh Haámoth sentían un miedo atroz infundido por la visión que aquel mink dejaba entre ver.
- Como ordene mi señor oscuro - Dijo aquel que se había dirigido hacia el mink cabra. Uno de los grupos de cabras formó junto al grupo de hombres que se giró de manera sincronizada hacia los tres que les habían seguido - El señor pide vuestra sangre para fortalecerse. Dice que aún no puede pelear, pero que si se nutre con vosotros volverá a ser el terror del Grand Line que fue antaño - La voz suena sin alma sin ritmos - entregaos - El baile en el infierno está a punto de comenzar.
El grupo de 10 hombres se perdió entre la multitud, nadie les siguió... ¿Nadie? Curiosa manera para denominar a tres de los ovillos que hoy se entrelazarían con el destino. Eran dos hombres bajo el mando de uno ¿o quizá uno bajo el mando de los sueños de los suyos? Yo no sería quién para desvelar esa incógnita, pero si podría ser la aguja que tejiera los hilos con los que se formaban.
Tras seguir al grupo que había protagonizado el espectáculo Ashveil, Hyákinthos y Jense acabaron a las afueras de los arrozales, un lugar formado por silos y cabañas que servían como almacén para las mercancías. Los hombres a los que seguían sabían que les estaban persiguiendo... Sabían que tarde o temprano alguien confrontaría a su justicia, pero... ese grupo no tenía miedo y mucho menos moral, así que aquella oportunidad era mucho más que suficiente para que pudieran ajusticiar a aquellos que se sublevasen en su contra y contra los que podrían sin lugar a dudas dar un golpe en la mesa sirviendo así como precedente para los siguientes que vinieran.
La tensión escala mientras los charcos y el barro de los arrozales mancha las botas de los 13 hombres que se dirigen hacia una de las cabañas, esta estaba alejada de las demás, el humo salía por la chimenea en señal de que alguien esperaba dentro. Ante la puerta, con sangre seca por el rostro y con una voz que antes había retumbando contra el miedo de los pobres campesinos que trabajan esos campos se enfoca contra la puerta.
- ¡OH! Gran Balh Haámoth. Esta noche pues una hembra se os será entregada. Esta noche señor demonio, usted violentamente enfocará su poder ante el débil ser de las inferiores. Su carne será entregada a usted como más guste - La puerta redobla mientras se abre una figura de 3 metros emerge de ella, de largos pelos, negruzca y con cuernos que se enredan en círculos perfectos - Pero antes señor... Debemos demostrar su poder -
Del interior de la cabaña emerge hacia la luz del exterior un ser terrible. Bal Haámoth era un mink cabra de pelaje negro, caminaba de forma bípeda sobre las patas traseras, sus 3 metros se desplegaron una vez salió de la cabaña pues en ella estaba agachado.
- Zalh Abuth Suereth em et ust la set - la voz suena ronca, acuchillada - Hul ees Jath dast le tus zaravaiik -
Todos al unísono se arrodillan, de la casa salen dos grupos de cabras compuestos por 10 cabras cada uno. Aunque pudiera resultar cómico el ejercito que se había forma de manera rápida y la manera en la que tanta cabeza bovina había salido de aquel lugar, lo cierto es que el ambiente se había convertido en algo aterrador. Tanto que, los tres hombres que con valentía habían avanzado hacia aquel lugar en presencia de Balh Haámoth sentían un miedo atroz infundido por la visión que aquel mink dejaba entre ver.
- Como ordene mi señor oscuro - Dijo aquel que se había dirigido hacia el mink cabra. Uno de los grupos de cabras formó junto al grupo de hombres que se giró de manera sincronizada hacia los tres que les habían seguido - El señor pide vuestra sangre para fortalecerse. Dice que aún no puede pelear, pero que si se nutre con vosotros volverá a ser el terror del Grand Line que fue antaño - La voz suena sin alma sin ritmos - entregaos - El baile en el infierno está a punto de comenzar.
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![[Imagen: 51pnN8x.png]](https://imgur.com/51pnN8x.png)
