Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto]
#7
El puerto se había transformado en un escenario cargado de tensión. El aire olía a sal, miedo y sudor frío. Las gaviotas, normalmente ruidosas en aquel lugar, habían guardado silencio, como si también ellas comprendieran que algo terrible estaba por ocurrir. El agua del mar, de un azul oscuro casi negro por las nubes que lo cubrían, se agitaba con violencia inusual. Cada ola que golpeaba contra los pilotes del muelle parecía un aviso de que algo saldría de esas profundidades.
 
Li Yuan había dado un paso al frente, sus palabras calmadas resonaban con intención de paz, aunque el miedo que lo carcomía no pasaba desapercibido para los presentes. Zhang, por su parte, había intentado, a su manera, humanizar la situación, hablarle a la bestia como si pudiera entender razones más allá del instinto depredador. Los civiles, al escuchar las súplicas y advertencias, comenzaron a huir en todas direcciones, dejando atrás cajas de mercancías, redes de pesca y hasta un par de barcos mal amarrados que golpeaban peligrosamente contra el muelle.
 
Y entonces, el mar se abrió, una sombra surgió bajo las aguas con la fuerza de un cañón. El cuerpo de un gyojin emergió de golpe, levantando una columna de espuma, la primera imagen que se grabó en las retinas de quienes osaban mirar fue esa boca desproporcionada, repleta de dientes afilados, largos y amarillentos como cuchillas mal cuidadas, su torso musculoso goteaba agua salada, y sus ojos inyectados en sangre se movían con la ferocidad de un depredador que había olido presa fresca.
 
Marlon Dientegrande había llegado y su risa fue lo primero que escucharon en el puerto, tras un rugido gutural que helaba la sangre. —BRAKAKAKAKA... ¡Vaya, vaya! — escupió agua mientras caminaba torpemente hacia tierra firme, dejando marcas húmedas en el muelle —¿Y esto qué es? ¿Un gyojin que predica la paz y un burro que habla de almas heridas? — El monstruo marino fijó sus ojos en Li Yuan primero, dio un par de pasos, cada uno retumbando sobre la madera que crujía bajo su peso y la multitud que aún no había logrado escapar gritó de puro pánico y se alejó todavía más.
 
—Tú —dijo, mostrando todos sus dientes, tan cerca que su aliento a pescado rancio golpeó el rostro del monje —¡Qué clase de gyojin tan débil eres! ¡Vergüenza me daría compartir sangre con alguien como tú! ¡Un gyojin que se arrodilla por los humanos, que suplica por los que jamás nos han entendido! —Marlon escupió al suelo, un hilo viscoso que se mezcló con la espuma del mar y el aire parecía volverse más pesado, cargado de hostilidad. El tiburón levantó el brazo, señalando a Li Yuan con un dedo retorcido y acusador.

—¡ERES PATÉTICO! —rugió —¡Nosotros somos los reyes del mar! ¡Los que mordemos y destrozamos a quien se atreva a desafiar nuestra libertad! Y tú—se inclinó hacia adelante, abriendo aún más su descomunal mandíbula — ¡tú vienes aquí a sermonearme como si fueras un maldito sacerdote! — Zhang intentó intervenir, sus palabras fluyeron con la intención de apaciguar la tormenta, pero Marlon giró apenas el rostro, lanzándole una mirada despectiva que cortó cualquier intento de diálogo.
 
—Y tú, viejo burro —masculló con sorna —¿Qué demonios sabrás tú de mi alma? La única verdad aquí es la del hambre, ¡y hoy voy a alimentarme de uno de los míos! — No hubo más aviso. El cuerpo de Marlon se tensó como un resorte y en un parpadeo, su mandíbula se abrió de par en par, Sus dientes brillaron con saliva mientras se lanzó directo hacia Li Yuan, como un tiburón que huele sangre. La velocidad era inhumana para alguien de su tamaño, un salto brutal que dejó el aire silbando tras de sí.
 
El ataque fue feroz, dirigido al hombro y cuello del monje gyojin, buscando arrancar un pedazo de carne en un mordisco devastador, la violencia de aquel movimiento no dejaba dudas, Marlon no venía a hablar, no venía a negociar, venía a morder, a destrozar, a demostrar que su reinado de terror en aquel puerto no se acabaría con palabras de paz ni con discursos espirituales.
 
Los civiles, que miraban a lo lejos, estallaron en gritos de horror. Algunos cayeron de rodillas llorando, otros siguieron corriendo sin mirar atrás. Los marines, superados por el miedo, retrocedieron aún más, incapaces de dar un paso al frente contra semejante monstruo.

Marlon Dientegrande


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RE: Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto] - por Sam Bernard - 09-09-2025, 04:56 PM

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