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Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto] - Versión para impresión

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Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto] - Sam Bernard - 05-09-2025

Día 42 de Verano, Año 16,
South Blue, Isla Karate,
Puerto – 09:00 a.m.

El puerto de Isla Karate no ha tenido descanso en las últimas semanas. Los barcos mercantes que atracan allí apenas logran descargar sus mercancías antes de que una sombra imponente se abalance sobre ellos, un hombre de tamaño descomunal, brazos fuertes como cabos de ancla y una mandíbula tan feroz que parece salida de una pesadilla. Ese hombre no es otro que Marlon Dientegrande, un pirata que se ha ganado la reputación de arrancar la victoria de sus enemigos, literalmente a mordidas.
 
Su estilo de combate no solo es brutal, sino también humillante. Los sobrevivientes de sus ataques cuentan entre sollozos que Marlon se lanza sobre sus víctimas como una bestia, hundiendo los dientes en hombros, brazos o incluso espadas, destrozando todo lo que toque su mandíbula. Nadie sale ileso, si no es el cuerpo, es el orgullo lo que queda marcado para siempre por aquel hombre que pelea como un animal salvaje. El puerto entero está sumido en el pánico, los comerciantes se niegan a atracar, los marineros abandonan sus barcos y las tabernas de la zona están llenas de rumores que crecen como espuma de mar.
 
—Ese demonio muerde el acero como si fuera pan duro —dice un viejo lobo de mar, mostrando un brazo vendado donde las marcas de dientes aún parecen frescas.

—Yo lo vi saltar del muelle a un barco entero y hacerlo suyo en minutos —añade un joven marinero con los ojos aún desorbitados por el recuerdo.

—El puerto va a morir si alguien no lo detiene—concluye el tabernero, llenando copas con una mano temblorosa, mientras el murmullo en su local aumenta como si fueran las olas mismas del mar.
 
Durante el día, el puerto de isla Karate aparenta ser un puerto común, pero basta con observarlo unos minutos para entender que algo anda mal. El bullicio característico de los mercados ha disminuido. Los pescadores descargan sus redes en silencio, evitando llamar la atención, como si temieran que hasta sus voces pudieran atraer a la bestia, las mismas gaviotas revolotean con estridencia sobre los muelles, disputando restos de pescado, pero incluso ellas parecen inquietas, lanzando chillidos agudos que rasgan el aire.
 
Las calles cercanas al muelle lucen llenas de cajas abandonadas, barriles derramados y sogas que crujen bajo el peso de la humedad. Los marines caminan en grupos de tres o cuatro, demasiado tensos para relajarse, demasiado conscientes de que la próxima aparición de Marlon puede ocurrir en cualquier momento. Cada tablón del muelle, húmedo y resbaladizo por la bruma, parece presagiar desgracia, incluso algunos barcos, incapaces de soportar más pérdidas, han zarpado sin siquiera comerciar, dejando un vacío en las bodegas y un vacío aún mayor en el ánimo de los habitantes.
 
La situación se ha vuelto insostenible. El gremio de comerciantes ha ofrecido una recompensa sustancial a quien logre enfrentar y detener a Marlon. Los Marines, preocupados por la seguridad de la región, han emitido un llamado urgente a los valientes que deseen apoyar en su captura, temiendo que la reputación de la isla se manche de manera irreversible. Los Cazarrecompensas, siempre atentos al sonido de las monedas, ven en esta misión una oportunidad de oro para hacerse un nombre y llenar sus bolsas, incluso algunos piratas rivales, deseosos de eliminar a un competidor tan salvaje, han comenzado a reunirse en secreto para planear un ataque o, en algunos casos, para intentar pactar con él y dirigir su furia hacia otros objetivos.
 
Los isleños, aunque temerosos, también encuentran en esta tragedia motivos personales para actuar. Algunos han perdido familiares en los ataques nocturnos; otros ven cómo sus medios de vida se desmoronan con cada barco que decide no regresar a Isla Karate. En sus corazones, la rabia empieza a pesar tanto como el miedo, y aunque carecen de la fuerza de los guerreros, su ingenio y coraje podrían ser decisivos. Bajo el sol, el puerto respira miedo. Al caer la noche, ese mismo miedo se transforma en terror. Y en ambos casos, un nombre se repite como un eco imposible de acallar, Marlon Dientegrande.


RE: Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto] - Li Yuan - 06-09-2025

Isla Karate era una zona muy rural, repleta de arrozales, con templos de artes marciales escondidas entre los gigantescos bonsáis que decoran la más alta montaña, pero incluso en esta isla existían las zonas rurales y civilizadas, pues el puerto y comercio de arroz no podrían llevarse a cabo sin las infraestructuras necesarias para soportar el uso constante que tiene el tránsito comercial.
Tampoco es que necesitaran vigilancia, eran lugares donde mínimo había 1 o 2 artistas marciales por cada 5 ciudadanos, pero incluso así, Li Yuan paseando ese día, encontró un enorme estropicio, barriles tirados zonas rotas o con basura tirada, trozos de madera y astillados por todas partes ¿Que había pasado aquí?
—Yo lo vi saltar del muelle a un barco entero y hacerlo suyo en minutos 
—El puerto va a morir si alguien no lo detiene
Oía decir a los civiles que se refugiaban rápidamente, mientras Li Yuan rodó los ojos en un exasperado suspiro de cansancio, mientras se abanicaba con la mano membranosa cubierta con sus guantes, simulando que era un abanico, mientras meditaba unos segundos sobre la eterna lucha que había que tener con la injusticia, en este mundo siempre había alguien que mordía un poco bien el acero y ya se creía con la necesidad de devorarlo todo a su paso.
Volvió a suspirar mientras ayudaba a colocar los barriles y despejaba un poco la calle para hacerla transitable, no parecía desesperado ni deseoso de lanzarse al combate, simplemente caminaba e intentaba arreglar la ciudad. Marlon Dientegrande no era su prioridad, salvar este puerto si, porque había cogido cariño a estas personas, y no había razón alguna para intentar destruir sus vidas de esta manera.


Li Yuan avanzaba sin decir ni una palabra, colocando los objetos más grandes y pesados fuera del camino u ordenándolos, mientras avanzaba lentamente a lo que parecía ser el origen de este caos con calma y serenidad.
-¿chico no tienes miedo?- preguntó un desconocido- necesito a gente como tu para proteger a mi barco de Marlon Dientegrande


resumen



RE: Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto] - Zhang Guolao - 06-09-2025

Los días en la isla Karate eran cualquier cosa menos tranquilos, o al menos eso pensaba el viejo burro que caminaba a paso lento por los muelles. Siempre había algo que hacer en ese lugar, y sus conocimientos como médico eran muy valorados. 

"¿Marlon Dientegrande?", se preguntó en voz alta, luego de escuchar los ecos que se extendían entre los habitantes. El miedo se podía oler en el aire, una sensación que Zhang había percibido desde que llegó a la isla hacía un par de semanas, acompañado de su pequeño amigo, Silencio. El mono chillaba de emoción, presagiando el comienzo de una nueva aventura.

El andar de Zhang, aunque lento, era imponente; el aire se enfriaba ligeramente a su paso. Si bien había ganado algunos Berries gracias a la fama del tal Marlon, era su deber como médico enfrentar a ese pirata. Era algo terrible. Zhang golpeó la madera húmeda del muelle con firmeza, recordando las mordidas que había atendido días atrás.

Aunque las heridas eran alarmantes, Zhang se encontraba allí impulsado, sobre todo, por su naturaleza curiosa. Una sensación extraña revolvía las entrañas de aquel Mink, quien por primera vez apresuró un poco el paso en aquel puerto fantasma. La gente caminaba temerosa, y los vestigios de la destrucción de Marlon se veían por todas partes.

A su edad, era más fácil encontrar las cosas con su oído. Movió sus orejas de un lado a otro, intentando localizar su destino. Había murmullos en algún lugar y no tardó más de un par de segundos en determinar su origen. —¿Saben dónde puedo encontrar a Marlon Dientegrande? —preguntó el burro con su tranquilidad habitual, regalándoles una gran sonrisa que hacía brillar sus dientes amarillos. —¿Cuánto pagas, jovencito? — Dijo con suavidad.

Zhang no le dio tiempo a responder. No era la primera vez que encontraba a este tipo de criaturas en el mar, y por alguna razón, siempre se había sentido especialmente a gusto con esa raza. —Mi nombre es Zhang Guolao, y mi amigo es Silencio —dijo con amabilidad mientras les hacía una pequeña reverencia—. ¿Puedo acompañarlos? Tengo que hacer entrar en razón a ese jovencito.

Zhang no era el más sociable, pero el miedo a hablar con otros era algo que había perdido hace muchos años. Con un nuevo traje que había comprado en la isla Karate y la mayoría de sus objetos de valor, era el comienzo de un nuevo capítulo para el viejo Mink.


Off



RE: Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto] - Sam Bernard - 08-09-2025

El día en el puerto de Isla Karate parecía avanzar con un ritmo extraño, como si el sol se negara a brillar del todo sobre las maderas húmedas de los muelles. Aunque todavía era temprano, el ambiente estaba cargado, pesado, casi insoportable. El olor del arroz recién descargado, mezclado con pescado y sal, no lograba ocultar ese aroma metálico y desagradable que todos reconocían, sangre seca. Era el recuerdo de noches anteriores, cuando las mordidas de un solo hombre habían dejado huellas en barcos, muelles y cuerpos.
 
Los comerciantes se apresuraban con pasos cortos y nerviosos, intentando salvar lo poco que podían rescatar antes de que llegara otra incursión, algunos barcos ya habían zarpado con prisa, cargando mercancías a medio llenar, prefiriendo perder beneficios antes que perder la vida, otros habían encallado deliberadamente en zonas más alejadas, con la esperanza de no llamar la atención del depredador del puerto.
 
Los lugareños, que en otras circunstancias habrían llenado las calles con gritos y regateos, ahora se escondían tras puertas cerradas, desde las rendijas de ventanas se asomaban miradas temerosas, especialmente de niños que no comprendían del todo el terror que agitaba a los adultos, el silencio solo se rompía por los crujidos de la madera húmeda, el graznido inquieto de las gaviotas y el golpe ocasional de una soga contra los mástiles.
 
Algunos marines intentaban imponer orden, pero su inseguridad era evidente, caminaban en grupos pequeños, armados con lanzas y mosquetes que parecían más livianos que sus temblores, uno de ellos, joven e inexperto, apenas podía sostener el arma mientras murmuraba plegarias entre dientes, su superior, con más años de servicio, no dejaba de mirar hacia el mar, donde la bruma comenzaba a levantarse antes de lo habitual.
 
—Demasiado pronto—susurró el hombre cerca del anciano mink, apretando los labios como si temiera invocar lo que ya sabía que venía.
 
Los viejos pescadores también lo notaron, dejaron caer redes y aparejos, cruzando miradas cargadas de superstición, uno se persignó con las manos callosas y murmuró, —Es igual que la última vez, la niebla siempre llega antes que él. — Y era demasiado cierto, como si el mismo hombre del que todos hablaban podía controlar la niebla, o mas bien el agua en el mismísimo aire.
La corriente marina cambió sutilmente, el agua, hasta hacía unos instantes tranquila, comenzó a agitarse en un punto distante, hacia el este, como si algo demasiado grande se moviese bajo la superficie, ese detalle no pasó desapercibido para los civiles más atentos, quienes empezaron a retirarse con mayor prisa, incluso uno que otro le mencionaba a los forasteros que se retiren si no querían morir esa tarde.
 
En medio de esa tensión, los pasos de dos forasteros, uno recogiendo con calma los escombros del puerto, otro avanzando con la firmeza de quien ya había enfrentado horrores, fueron como una chispa inesperada en la penumbra, las voces de los refugiados se alzaron en susurros apenas audibles desde sus casas.

—¿Quiénes son? ¿De verdad se atreven a quedarse? — —Si enfrentan al monstruo, quizá aún haya esperanza de recuperar el puerto—
 
Un estruendo interrumpió las palabras, algo metálico golpeó contra la madera del muelle. unas cadenas oxidadas que aparecieron arrastradas por la marea, no pertenecían a ningún barco conocido, de hecho, parecían arrancadas de los restos de una nave hundida. El sonido repetido de los eslabones al chocar contra los tablones resonó como un presagio que asustaba tanto a los lugareños que ya no querían ni siquiera mirar por la ventana.
 
De inmediato, un niño gritó desde el interior de una casa —¡Una sombra! ¡En el agua! — Su madre lo apartó con rapidez, cerrando las persianas con un golpe seco, otros habitantes imitaron el gesto, bloqueando cualquier rendija por donde la bruma pudiera colarse y en ese instante el aire se volvió más frío. Los barcos vacíos comenzaron a crujir como si algo rozara sus cascos desde abajo, el movimiento del agua se intensificó, provocando pequeñas olas que golpeaban con fuerza los muelles, empapando barriles y cajas.
 
Entonces, llegó el sonido, un rugido extraño, mitad carcajada, mitad gruñido, emergió desde lo más profundo de la niebla, fue breve, apenas un eco, pero suficiente para helar la sangre de todos los presentes, los marines que ninguno llegaba a tener un rango respetable se miraron con terror, incluso uno dejó caer su mosquete, que retumbó al golpear la madera.

Los animales también lo percibieron. Los perros callejeros comenzaron a ladrar frenéticamente en dirección al mar, las gaviotas alzaron vuelo en bandadas, y hasta los caballos atados a los carros forcejearon con las riendas, deseosos de huir del lugar, y claro, los animales pueden saber cuándo el mal se acerca a ellos.
 
La bruma se abrió un instante, dejando ver algo en la distancia, una silueta enorme, desproporcionada, se alzaba sobre los restos de un barco medio hundido, la figura no se movía aún, pero la simple visión bastó para que varios civiles rompieran en llanto o huyeran a gritos.
 
—BRAKAKAKAKA… BRAKAKAKAKA— Y entonces, de nuevo, esa risa gutural retumbó, más clara, más cercana y el puerto entero lo supo sin necesidad de palabras que Marlon Dientegrande había llegado.

Marlon Dientegrande


Leeme



RE: Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto] - Li Yuan - 08-09-2025

Li Yuan escuchaba como los civiles hablaban de Marlon Dientegrande, con miedo, con cómo se teme a los monstruos, a los horrores de un mundo salvaje que nunca se ha logrado dominar del todo. En ese momento ya empezó nuestro monje a tratar con más respeto a aquella posible amenaza, incluso él debía reconocer que existen amenazas más poderosas de lo que podía lidiar ahora mismo.

(Pero no puedo ignorar esta injusticia)

Mientras nadie detuviera a Marlon, nadie sería capaz de vivir en paz en esta isla, y eso no podía dejarlo pasar, mínimo debería intentar que volviera la paz y tranquilidad a esta isla.

Li Yuan era demasiado tímido, para hablar y confirmar que detendrán a Marlon, sobre todo cuando apareció un inesperado conversador en aquella charla insustancial. No conocía especialmente a Zhang Guolao, ni siquiera confiaba en el viejo Mink lo suficiente para llamarlo conocido, la única razón por la que no desconfiaba de él era por que Cao lo había invitado a esa extraña fiesta de té, pero ahí acababa cualquier otra conexión con el extraño y viejo equino. Los Gyojins controlan el agua, los minks la electricidad, no estaban hechos para estar juntos.

Así que simplemente asintió. Con efusividad y voluntad. Pero esa era toda la respuesta que iba a darles el gyojin, quien no confiaba tanto en ellos como para intentar decir nada más.

El ambiente entonces cambió, y la gente empezó a alejarse del puerto, alguien gritó sobre una sombra bajo el agua y Li Yuan empezó a entender a que se enfrentaba, y muy posiblemente no estuviera a la altura, y eso empezó a hacer que temiera no poder proteger a estas personas.

-Decirles a todos que se retiren de este lugar, hasta que todo haya pasado.

Se aproximó al puerto, mientras lanzaba un largo suspiro, rodando los ojos ante la excesiva manifestación de miedo de quienes los rodeaban como si quisiera calmar su propia ansia la cual se transmitió a un nervioso movimiento de su mano palmeada, haciéndolo parecer un abanico con tic nervioso, mientras se daba aire a la cara avanzó por el puerto, pero espero pacientemente a que Marlon saliera del agua, aunque ya se imaginaba lo que iba ser, un gyojin como él, hacía algún tiempo que no veía uno… Pero era consciente de que muchos gyojins habían elegido el camino de la violencia, pero Li yuan no era uno de ellos.

Y tenía que dar ese ejemplo, incluso con quienes no lo siguen.

Cuando Marlon finalmente llego a puerto. Li Yuan Alzó su mano palmeada para llamar la atención del gyojin, en vez de los civiles, y para dar a entender al Gyojin que estaba frente a otro de su especie, mientras se colocaba a 5 metros de este, y luego reuniendo todo su valor intentó detener cualquier acto de violencia con sus palabras, intentando un discurso a la paz, aunque no sabia si le saldría bien ya que era demasiado tímido para sonar personal con un desconocido.

-Por favor, quisiera pedirte que no cometas ningún acto de violencia más en este lugar. -dijo con un tono calmado pero monótono- Estas personas ya temen tu nombre, cualquier cosa que quisieras obtener de aquí, ya lo tienes, si no te queda más que hacer aquí, simplemente sigue tu camino a la próxima isla y deja este puerto en paz. Pues nada sacas de esta violencia sin sentido ni propósito, Marlon Dientegrande.

No quería pelear contra otros Gyojin si podía evitarlo, aunque de ser un humano habría actuado igual, Marlon era tan libre de dedicarse a la piratería como cualquier otro, pero si elegia emplear esa libertad en un constante abuso a la libertad de otros, no tendría mas remedio que intervenir. Además si podía ganar algo mas de tiempo para que los civiles huyeran era un tiempo que podía comprar con sus palabras, atrayendo la atención de Marlon sobre si mismo.

acciones



RE: Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto] - Zhang Guolao - 09-09-2025


Las palabras tienen poder, y eso era algo que Zhang había aprendido con el paso de los años. Sin embargo, no siempre se manifestaba como él esperaba. El viejo burro, con su gran bocaza, había logrado que el ambiente en el muelle cambiara de forma abrupta. Un escalofrío le recorrió su pelaje, como si sus palabras hubieran invocado al mismísimo demonio. Pero no era solo él quien lo sentía; los civiles y los marines a su alrededor se mostraban visiblemente incómodos.

El sonido de puertas y ventanas cerrándose de golpe resonó en el aire. Los marines, asustados, daban pasos en falso y se alejaban instintivamente. Incluso Silencio, su pequeño compañero mono, chilló y salió corriendo, presagiando una batalla inminente. Zhang tragó saliva. Tal vez, y solo tal vez, había sido una mala idea intentar hablar con ese hombre de grandes dientes.

De repente, un aroma familiar le hizo reconocer al instante a un Gyojin que había conocido en Sorbet. Con un saludo fraternal, Zhang le dio una palmadita en la espalda. - ¡Eh, si eres tú, Li Juan! ¡Tanto tiempo!.-, exclamó con naturalidad, olvidando por completo la presencia de Marlon Dientegrande. - Hace cuánto que llegaste a la isla? Auuel ser, por su parte, se limitó a asentir de forma automática.

- ¡Vaya con los jóvenes de hoy en día!-, se lamentó Zhang en voz alta, sintiendo la indiferencia de Li Juan. Quien, con una valentía silenciosa, se adentró en el puerto con determinación. - ¡Ya oyeron! ¡Todos, váyanse!-, comenzó a gritar. Si es que se le podía llamar grito, porque su voz era tan suave y tranquila que era difícil escucharle. -¡Mantengan la distancia, que Li Juan va a hacer algo increíbleible!-. 

Zhang, emocionado, se giró para ver la escena, pero un grito infernal alertó la presencia de alguien muy molesto. - Marlon Dientegrante-, pronunció su nombre de nuevo, maldiciendo sus acciones. - ¡Hee, espérame, Li Juan!-, gritó como pudo, no sin antes, dar un pequeño golpe con una de sus patas, era de sabios prepararse para este encuentro, y con lento andar, comenzó a acercarse a su compañero de tripulación.

Justo cuando estaba a menos de tres metros de Li, un monstruo extraño apareció en el puerto. -Tiburoncin.-, dijo suavemente, forzando su único ojo bueno para distinguir a aquella bestia salvaje. Zhang no era una persona que pensara mucho antes de hablar.

Mientras todo esto sucedía, el burro escuchó el discurso de su compañero, y cuando este terminó, le complemento: -Hmmm... joven Marlon... ¿qué dolores afligen tu alma para que tengas que actuar de esta forma?.-  Lo preguntó con total sinceridad, comprendiendo que a veces, el lado salvaje se adueña de las nosotros. . -Déjanos ayudarte. Mucho gusto, mi nombre es Zhang-.

El aire a su alrededor comenzó a enfriarse, y con esa corta presentación, dio inicio a aquella tarde de bestias. Zhang agachó levemente la cabeza en señal de respeto hacia el monstruo marino. Mientras se percataba como los sonidos de los civiles iba cesando con la presencia de Marlon. La presencia de aquel ser era irracional, y estaba claro que la mejor alternativa era encontrar la raíz del problema. - Cuéntame, ¿Comote llamas jovencito? -  Zhang dedico entonces toda la atención necesaria, pues esto no iba a ser una tarea sencilla. 


Off



RE: Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto] - Sam Bernard - 09-09-2025

El puerto se había transformado en un escenario cargado de tensión. El aire olía a sal, miedo y sudor frío. Las gaviotas, normalmente ruidosas en aquel lugar, habían guardado silencio, como si también ellas comprendieran que algo terrible estaba por ocurrir. El agua del mar, de un azul oscuro casi negro por las nubes que lo cubrían, se agitaba con violencia inusual. Cada ola que golpeaba contra los pilotes del muelle parecía un aviso de que algo saldría de esas profundidades.
 
Li Yuan había dado un paso al frente, sus palabras calmadas resonaban con intención de paz, aunque el miedo que lo carcomía no pasaba desapercibido para los presentes. Zhang, por su parte, había intentado, a su manera, humanizar la situación, hablarle a la bestia como si pudiera entender razones más allá del instinto depredador. Los civiles, al escuchar las súplicas y advertencias, comenzaron a huir en todas direcciones, dejando atrás cajas de mercancías, redes de pesca y hasta un par de barcos mal amarrados que golpeaban peligrosamente contra el muelle.
 
Y entonces, el mar se abrió, una sombra surgió bajo las aguas con la fuerza de un cañón. El cuerpo de un gyojin emergió de golpe, levantando una columna de espuma, la primera imagen que se grabó en las retinas de quienes osaban mirar fue esa boca desproporcionada, repleta de dientes afilados, largos y amarillentos como cuchillas mal cuidadas, su torso musculoso goteaba agua salada, y sus ojos inyectados en sangre se movían con la ferocidad de un depredador que había olido presa fresca.
 
Marlon Dientegrande había llegado y su risa fue lo primero que escucharon en el puerto, tras un rugido gutural que helaba la sangre. —BRAKAKAKAKA... ¡Vaya, vaya! — escupió agua mientras caminaba torpemente hacia tierra firme, dejando marcas húmedas en el muelle —¿Y esto qué es? ¿Un gyojin que predica la paz y un burro que habla de almas heridas? — El monstruo marino fijó sus ojos en Li Yuan primero, dio un par de pasos, cada uno retumbando sobre la madera que crujía bajo su peso y la multitud que aún no había logrado escapar gritó de puro pánico y se alejó todavía más.
 
—Tú —dijo, mostrando todos sus dientes, tan cerca que su aliento a pescado rancio golpeó el rostro del monje —¡Qué clase de gyojin tan débil eres! ¡Vergüenza me daría compartir sangre con alguien como tú! ¡Un gyojin que se arrodilla por los humanos, que suplica por los que jamás nos han entendido! —Marlon escupió al suelo, un hilo viscoso que se mezcló con la espuma del mar y el aire parecía volverse más pesado, cargado de hostilidad. El tiburón levantó el brazo, señalando a Li Yuan con un dedo retorcido y acusador.

—¡ERES PATÉTICO! —rugió —¡Nosotros somos los reyes del mar! ¡Los que mordemos y destrozamos a quien se atreva a desafiar nuestra libertad! Y tú—se inclinó hacia adelante, abriendo aún más su descomunal mandíbula — ¡tú vienes aquí a sermonearme como si fueras un maldito sacerdote! — Zhang intentó intervenir, sus palabras fluyeron con la intención de apaciguar la tormenta, pero Marlon giró apenas el rostro, lanzándole una mirada despectiva que cortó cualquier intento de diálogo.
 
—Y tú, viejo burro —masculló con sorna —¿Qué demonios sabrás tú de mi alma? La única verdad aquí es la del hambre, ¡y hoy voy a alimentarme de uno de los míos! — No hubo más aviso. El cuerpo de Marlon se tensó como un resorte y en un parpadeo, su mandíbula se abrió de par en par, Sus dientes brillaron con saliva mientras se lanzó directo hacia Li Yuan, como un tiburón que huele sangre. La velocidad era inhumana para alguien de su tamaño, un salto brutal que dejó el aire silbando tras de sí.
 
El ataque fue feroz, dirigido al hombro y cuello del monje gyojin, buscando arrancar un pedazo de carne en un mordisco devastador, la violencia de aquel movimiento no dejaba dudas, Marlon no venía a hablar, no venía a negociar, venía a morder, a destrozar, a demostrar que su reinado de terror en aquel puerto no se acabaría con palabras de paz ni con discursos espirituales.
 
Los civiles, que miraban a lo lejos, estallaron en gritos de horror. Algunos cayeron de rodillas llorando, otros siguieron corriendo sin mirar atrás. Los marines, superados por el miedo, retrocedieron aún más, incapaces de dar un paso al frente contra semejante monstruo.

Marlon Dientegrande


Leeme


Belico



RE: Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto] - Li Yuan - 09-09-2025

-No hace tanto como uno pudiera pensar, mi ocasional compañero monje.
Dedico estas palabras a Zhang Guolao, ya que este se había molestado en preguntar, sentía que sería mala educación simplemente asentir, aunque tampoco tenía tanta confianza como este parecía tener con él.
La furia de Marlon Dientegrande, era algo que Li Yuan podía entender, ni siquiera necesitaba preguntar para saber que el trasfondo de Marlon sería una historia trágica, o en su defecto, simplemente heredó un problema que los gyojin había arrastrado en el último siglo, el odio y rencor por aquellos que los marginaban. No podía negar la furia de Marlon, pero si debía contenerla que así fuera, era mi responsabilidad lidiar con los “desviados” que optan por la violencia, o al menos lo que pudiera hacer.
-Confundes mis intentos de entablar paz y armonía, con sumisión, Marlon. Mientras no veas la diferencia, estamos condenados a repetir el ciclo. - responde a sus palabras. - Es cierto que los gyojins somos los reyes del mar, y que es Rey quien nada teme, pero recuerda que también es rey quien nada desea.
Marlon atacó con rapidez y furia y Li Yuan ni siquiera podía reaccionar, mientras los grandes dientes de Marlon, hendían sobre él, Li Yuan no tuvo más remedio que confiar en la dureza de sus escamas mientras se dejaba atrapar por las mandíbulas del marlin, el mordisco fue doloroso, y terrible, no obstante no podía quedarse en su boca de brazos cruzados.
Debido a que Marlon era más grande que Li Yuan, Li Yuan se dejó atrapar por el mordisco, pero solo para encoger sus pies contra el pecho de su rival, para dar una fuerte patada con ambos pies sobre el pecho de Marlon, usando las punteras metálicas para escapar de su rival intentando hacerle daño y que abriera la boca, y saltar en un mortal hacia atrás, dos metros, encarando a su enemigo, mirándose las heridas del mordisco antes de volver a centrarse en Marlon, poniendo una posición de artes marciales, con el fin de estar más prevenido de sus ataques, aunque dudaba poder defenderse de semejante velocidad.
Acciones y datos



RE: Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto] - Zhang Guolao - 10-09-2025


El aire del puerto se hizo denso, no por la bruma, sino por la llegada de una bestia. El presagio era tangible. Zhang Guolao, plantado sobre la madera húmeda del muelle, había presenciado la entrada de esa monstruosidad. "¡BRAKAKAKAKA!", bramó Marlon Dientegrande. No era una simple carcajada; era el grito de un depredador hambriento, una amenaza directa que resonaba en el alma de Zhang.

Una furia familiar y antigua se agitó en las entrañas del Mink. Zhang, por naturaleza, evitaba la violencia, pero su ética le prohibía ignorar el peligro que se cernía sobre los inocentes. En ese momento, Li Yuan, con su valiente silencio, había comenzado a ganarse el respeto del viejo mink.

"¡Hoy me voy a alimentar de uno de los míos!", escupió Marlon, revelando con cada palabra la depravación de su alma de pirata. En un parpadeo, la serenidad que acompañaba a Zhang se hizo añicos. Aunque no era el más rápido, un recuerdo del pasado, un templo en llamas, encendió su espíritu. Una chispa azul de Electro recorrió su cuerpo, un zumbido sutil que anticipaba el trueno.

El Gyojin abrió su boca, revelando grandes dientes amarillos y un hedor fétido que hizo que Zhang se sintiera incómodo. Instintivamente, el Mink reaccionó. Su andar pausado de burro se transformó en un impulso brusco y rápido. Y Marlon, concentrado en su mordisco devastador, estaba demasiado cerca para reaccionar. Zhang aprovechó la proximidad para girar su cuerpo y dirigir una patada potente a la pierna del Gyojin.

La patada impactó con la fuerza de un trueno, mientras Marlon Dientegrande aun clavaba sus dientes en Li Yuan. El daño eléctrico debería desorientar al Gyojin, dándole a Zhang la oportunidad de saltar hacia atrás para lograr crear una distancia prudente. 

Zhang observó al Gyojin. Un tic en su pierna golpeó la madera húmeda y un suspiro de resignación salió de su trompa, lamentando la violencia que consideraba innecesaria. Decidió repetirle al Gyojin sus propias palabras: - ¡Qué clase de gyojin tan débil eres! ¡Vergüenza me daría compartir sangre con alguien como tú! ¡Un gyojin que se arrodilla.-

Recordándole el peso de sus palabras, Zhang se preparó para la siguiente acción de Marlon. Una sutil escarcha comenzó a emanar de su cuerpo. Se colocó en una postura defensiva, manteniendo una distancia de dos metros con su oponente. - Si hambre es lo que tienes, juro alimentar tu sed - concluyó Zhang con determinación.

Off



RE: Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto] - Sam Bernard - 10-09-2025

El muelle tembló como si un rayo hubiese caído sobre él. El impacto combinado de los dos guerreros no pasó desapercibido para nadie: primero, la patada desesperada de Li Yuan, que con la fuerza de sus piernas y las punteras metálicas logró arrancarse de las fauces del monstruo; luego, el estallido eléctrico de Zhang Guolao, que resonó como un trueno en el aire cargado de sal.
 
Marlon soltó un rugido espeso, mezcla de dolor y furia. Sus mandíbulas, abiertas de par en par, dejaron escapar una hilera de saliva y un quejido gutural. El coloso tambaleó un par de pasos hacia atrás, su pie hundiéndose en la madera húmeda y astillándola con un crujido que heló la sangre de los presentes, el hedor del mar y del propio monstruo se mezclaba con el aroma a madera quemada por el electro del mink.
 
Los ojos de Marlon, rojos como brasas en la penumbra, parpadearon con desconcierto, el golpe había sido real, contundente, incluso su piel curtida de gyojin había sentido la descarga como si le quemaran por dentro, haciéndole estremecerse contra su voluntad, en su pierna, la marca de la patada chisporroteaba todavía, un recordatorio de que sus oponentes no eran simples marinos, o comerciantes, era claro que no eran presas fáciles.
 
Los civiles, que habían intentado escapar, se detuvieron apenas un segundo al escuchar el alarido de la bestia, algunos miraban con esperanza, otros con incredulidad, nadie en el puerto había visto jamás que alguien osara desafiar de frente a Marlon y lo lograra herir.
 
Li Yuan, jadeante, aterrizó tras su acrobacia, el hombro marcado por los dientes del Gyojin ahora estaba sangrando y la sangre se deslizaba en líneas oscuras por sus escamas, pero sus ojos reflejaban determinación, el dolor era real, pero parece que no lo doblaría, su posición marcial mostraba que todavía tenía energía para seguir, que aún no pensaba ceder.
 
Zhang, por su parte, mantenía la distancia, su respiración pesada, la escarcha comenzando a extenderse desde su piel hasta la madera húmeda bajo sus patas. La electricidad aún chisporroteaba en el aire, mezclándose con la bruma marina, dándole al mink una apariencia casi espectral, su voz, grave y firme, se elevó como un trueno en respuesta a la amenaza.
Las palabras no fueron recibidas con indiferencia por parte de Marlon y el rostro del tiburón se contrajo en un gesto de rabia pura, su mandíbula rechinó con un sonido metálico, como si sus dientes fueran cuchillas que se afilaban entre sí y el gyojin dio un paso hacia adelante, furioso, y la madera se quebró aún más bajo su peso.
 
—¡Malditos insectos! —rugió, escupiendo espuma y sangre — ¿¡Se atreven a herirme!? — El puerto entero vibró con su grito, el agua del mar, como respondiendo a su furia, comenzó a agitarse más fuerte, enviando olas que golpeaban contra los barcos amarrados, uno de ellos se soltó, arrastrado por la corriente, mientras los marines huían a trompicones, incapaces de soportar la presión que emanaba de aquel monstruo.
 
Marlon alzó su enorme brazo, sus músculos tensos, cada vena marcada como si estuviera a punto de estallar y sus ojos inyectados en sangre buscaron primero a Li Yuan, luego a Zhang. La humillación de haber sido dañado por dos “insectos” lo estaba devorando y no era simplemente dolor lo que sentía, era orgullo herido, y eso lo volvía aún más peligroso.
 
La tensión en el muelle era insoportable, el aire vibraba con la promesa de otro choque brutal. Li Yuan, aún en guardia, sabía que un error podía costarle caro. Zhang, con su aura eléctrica y gélida, mantenía su firmeza, pero incluso él podía sentir el monstruo al borde de la explosión, sin embargo ahora había algo mas en juego, aquel barco que se había soltado amenazaba con chocar directamente con el puerto gracias a las grandes olas que se están acercando y de ser asi los negocios y el puerto mismo terminará destrozado.
 
Marlon respiró hondo y su pecho se inflaba como el de un leviatán emergido de las profundidades. —Si hambre es lo que tengo —gruñó, repitiendo con sorna las palabras del mink —¡hoy me daré un festín con sus entrañas! — Y con un rugido bestial, se lanzó de nuevo hacia adelante, la madera estalló bajo su arranque, astillas volando por los aires como proyectiles, mientras la sombra de Marlon se cernía sobre sus enemigos.
 
La batalla apenas comenzaba, y el puerto de Pushkin sería el campo donde se decidiría si el monstruo seguía reinando en el mar, o si dos guerreros improbables podían desafiar su tiranía. El rugido de Marlon retumbó como un cañonazo en el muelle, y en un parpadeo su enorme silueta ya estaba frente a Li Yuan. El gyojin, todavía con los colmillos manchados de la sangre del primero mordisco, levantó su puño derecho, más grande que la cabeza del propio monje, hace tanto tiempo que nadie hacía que Marlon utilizara su puño que incluso para el era algo raro. La madera crujió bajo el giro de su cadera, acumulando una fuerza devastadora. —Hyakumaigawara seiken — bramó, y el aire mismo pareció quebrarse con la presión de su puño, una técnica capaz de pulverizar cien tejas con un solo impacto, ahora dirigida al pecho de Li Yuan con la clara intención de mandarlo volando por los aires.
 
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Bélico

 
Mecánica del Barco a la Deriva


Marlon Dientegrande