Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto]
#1
Día 42 de Verano, Año 16,
South Blue, Isla Karate,
Puerto – 09:00 a.m.

El puerto de Isla Karate no ha tenido descanso en las últimas semanas. Los barcos mercantes que atracan allí apenas logran descargar sus mercancías antes de que una sombra imponente se abalance sobre ellos, un hombre de tamaño descomunal, brazos fuertes como cabos de ancla y una mandíbula tan feroz que parece salida de una pesadilla. Ese hombre no es otro que Marlon Dientegrande, un pirata que se ha ganado la reputación de arrancar la victoria de sus enemigos, literalmente a mordidas.
 
Su estilo de combate no solo es brutal, sino también humillante. Los sobrevivientes de sus ataques cuentan entre sollozos que Marlon se lanza sobre sus víctimas como una bestia, hundiendo los dientes en hombros, brazos o incluso espadas, destrozando todo lo que toque su mandíbula. Nadie sale ileso, si no es el cuerpo, es el orgullo lo que queda marcado para siempre por aquel hombre que pelea como un animal salvaje. El puerto entero está sumido en el pánico, los comerciantes se niegan a atracar, los marineros abandonan sus barcos y las tabernas de la zona están llenas de rumores que crecen como espuma de mar.
 
—Ese demonio muerde el acero como si fuera pan duro —dice un viejo lobo de mar, mostrando un brazo vendado donde las marcas de dientes aún parecen frescas.

—Yo lo vi saltar del muelle a un barco entero y hacerlo suyo en minutos —añade un joven marinero con los ojos aún desorbitados por el recuerdo.

—El puerto va a morir si alguien no lo detiene—concluye el tabernero, llenando copas con una mano temblorosa, mientras el murmullo en su local aumenta como si fueran las olas mismas del mar.
 
Durante el día, el puerto de isla Karate aparenta ser un puerto común, pero basta con observarlo unos minutos para entender que algo anda mal. El bullicio característico de los mercados ha disminuido. Los pescadores descargan sus redes en silencio, evitando llamar la atención, como si temieran que hasta sus voces pudieran atraer a la bestia, las mismas gaviotas revolotean con estridencia sobre los muelles, disputando restos de pescado, pero incluso ellas parecen inquietas, lanzando chillidos agudos que rasgan el aire.
 
Las calles cercanas al muelle lucen llenas de cajas abandonadas, barriles derramados y sogas que crujen bajo el peso de la humedad. Los marines caminan en grupos de tres o cuatro, demasiado tensos para relajarse, demasiado conscientes de que la próxima aparición de Marlon puede ocurrir en cualquier momento. Cada tablón del muelle, húmedo y resbaladizo por la bruma, parece presagiar desgracia, incluso algunos barcos, incapaces de soportar más pérdidas, han zarpado sin siquiera comerciar, dejando un vacío en las bodegas y un vacío aún mayor en el ánimo de los habitantes.
 
La situación se ha vuelto insostenible. El gremio de comerciantes ha ofrecido una recompensa sustancial a quien logre enfrentar y detener a Marlon. Los Marines, preocupados por la seguridad de la región, han emitido un llamado urgente a los valientes que deseen apoyar en su captura, temiendo que la reputación de la isla se manche de manera irreversible. Los Cazarrecompensas, siempre atentos al sonido de las monedas, ven en esta misión una oportunidad de oro para hacerse un nombre y llenar sus bolsas, incluso algunos piratas rivales, deseosos de eliminar a un competidor tan salvaje, han comenzado a reunirse en secreto para planear un ataque o, en algunos casos, para intentar pactar con él y dirigir su furia hacia otros objetivos.
 
Los isleños, aunque temerosos, también encuentran en esta tragedia motivos personales para actuar. Algunos han perdido familiares en los ataques nocturnos; otros ven cómo sus medios de vida se desmoronan con cada barco que decide no regresar a Isla Karate. En sus corazones, la rabia empieza a pesar tanto como el miedo, y aunque carecen de la fuerza de los guerreros, su ingenio y coraje podrían ser decisivos. Bajo el sol, el puerto respira miedo. Al caer la noche, ese mismo miedo se transforma en terror. Y en ambos casos, un nombre se repite como un eco imposible de acallar, Marlon Dientegrande.


Mensajes en este tema
Marlon Dientegrande [Tier 2] [Presente absoluto] - por Sam Bernard - 05-09-2025, 05:57 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)