13-09-2023, 04:56 AM
Las palabras del joven Minato hicieron efecto en aquel pequeño grupo. Ambos, Joe y Sephiroth, reaccionaron muy positivamente ante su discurso, y eso hizo que se reconfortara. Iban a estar ahí para ayudarle, pero por supuesto, el camino que siguiera era sólo suyo y de nadie más. -Por supuesto... Sólo digo que necesitaré que en momentos complicados, me cubráis las espaldas. Yo siempre lo haré por vosotros, que no os quepa la menor duda.- Les prometió como si nada, pero todo lo que decía el de cabellos violetas era verdad.
Acto seguido, se dejó limpiar los nudillos llenos de sangre por Joe. Aunque no le gustara que le trataran como un niño, esbozó una sonrisa y se dejó cuidar. Al fin y al cabo, eso era lo que hacían las familias, cuidarse los unos a los otros. -Quizás deba tomar algunas clases para aprender algunos modales, Joe. ¡Pero tu también tienes que tomar algunas clases para ser menos estirado! ¡SHAJAJAJAJAJAJAJAJA!- Dijo a modo de broma, riendo de buena gana mientras le golpeaba amistosamente en la espalda.
Dirigió su mirada a Sephiroth cuando este le habló y le dijo que ambos tenían el mismo objetivo. Asintió confiadamente y le señaló con el dedo índice de la mano libre. -¡Acepto tu reto, Pelofuego! ¡Es una carrera hasta la cima! ¡No vale hacer trampas!- Dijo a Sephiroth, para acto seguido mirar a Joe. -¿Tu no quieres unirte a la carrera? Te prometo que no haremos trampas. Al menos yo, porque de Sephiroth no me fío...- Dijo aquello último a modo de broma, incitando a que el de cabellos rojizos riera y se metiera con él también.
Con la noticia de que habían vencido a dos marines, Minato no se percató de lo que dijo Joe, y es que Vulkan era usuario de akuma no mi. Minato frunció el ceño, para acto seguido mirar a los dos, primero a Joe y luego a Sephiroth, para soltar aquella noticia. -Pues yo también lo soy. Me comí una fruta. No estaba especialmente buena, pero me dio poderes. ¡SOY UN SUPERHÉROE!- Gritó mientras colocaba ambas manos sobre su cintura, miraba hacia arriba y sonreía de oreja a oreja, como si de un superhéroe de cómic se tratara.
Cuando alzó la cabeza hacia arriba, justo Vulkan se asomaba y les gritaba para llamar su atención. Minato, ni corto ni perezoso, gritó aún más fuerte. -¡BAJA ESE CULO GORDO HACIA AQUÍ, VULKAN! ¡TE ESTAMOS ESPERANDO!- Le invitó a aquella improvisada reunión, para que el pequeño grupo estuviera junto y mejorando la química entre ellos.
Acto seguido, se dejó limpiar los nudillos llenos de sangre por Joe. Aunque no le gustara que le trataran como un niño, esbozó una sonrisa y se dejó cuidar. Al fin y al cabo, eso era lo que hacían las familias, cuidarse los unos a los otros. -Quizás deba tomar algunas clases para aprender algunos modales, Joe. ¡Pero tu también tienes que tomar algunas clases para ser menos estirado! ¡SHAJAJAJAJAJAJAJAJA!- Dijo a modo de broma, riendo de buena gana mientras le golpeaba amistosamente en la espalda.
Dirigió su mirada a Sephiroth cuando este le habló y le dijo que ambos tenían el mismo objetivo. Asintió confiadamente y le señaló con el dedo índice de la mano libre. -¡Acepto tu reto, Pelofuego! ¡Es una carrera hasta la cima! ¡No vale hacer trampas!- Dijo a Sephiroth, para acto seguido mirar a Joe. -¿Tu no quieres unirte a la carrera? Te prometo que no haremos trampas. Al menos yo, porque de Sephiroth no me fío...- Dijo aquello último a modo de broma, incitando a que el de cabellos rojizos riera y se metiera con él también.
Con la noticia de que habían vencido a dos marines, Minato no se percató de lo que dijo Joe, y es que Vulkan era usuario de akuma no mi. Minato frunció el ceño, para acto seguido mirar a los dos, primero a Joe y luego a Sephiroth, para soltar aquella noticia. -Pues yo también lo soy. Me comí una fruta. No estaba especialmente buena, pero me dio poderes. ¡SOY UN SUPERHÉROE!- Gritó mientras colocaba ambas manos sobre su cintura, miraba hacia arriba y sonreía de oreja a oreja, como si de un superhéroe de cómic se tratara.
Cuando alzó la cabeza hacia arriba, justo Vulkan se asomaba y les gritaba para llamar su atención. Minato, ni corto ni perezoso, gritó aún más fuerte. -¡BAJA ESE CULO GORDO HACIA AQUÍ, VULKAN! ¡TE ESTAMOS ESPERANDO!- Le invitó a aquella improvisada reunión, para que el pequeño grupo estuviera junto y mejorando la química entre ellos.
