22-09-2024, 02:05 PM
Tal y como esperaba, Jolyne no se hizo de rogar y contó una historia sobre un devorador de cosechas, tal y como ella misma lo llamó. A medida que avanzaba su historia, supimos que realmente se trataba de un jabalí. Sus historias parecían sacadas de una película, no eran nada inverosímiles, pero parecía que su vida había transcurrido en una novela de época. Un jabalí podía ser un digno adversario para unas niñas de pueblo, pero no para la Jolyne que yo conocía. Seguramente fuese así como se había curtido con los años. Le devolvió la pregunta al marine asegurando, además, que la llamaban la reina de las carambolas. Nunca había escuchado ese apodo, ¿Quién narices la llamaba así? Ni siquiera sabía que existían los concursos de escupir. Esta afirmación vino acompañada de un asqueroso sonido que mostraba su disposición para enseñarnos el porqué de su apodo. —Ni se te ocurra— le advertí para que ni se le pasase por la cabeza hacernos una exhibición de su ridícula habilidad.
El marine parecía algo conmocionado por mi historia, aunque no sabía por qué mencionaba que dormía con un gato. ¿Se habría pensado que a mí me había atacado un gato? De todas formas, no me importaba. En cambio, se respondió más ampliamente a la historia de Jolyne, bastante más detallada que la mía y menos incómoda. Lo más extraño es que continuó siguiéndole la corriente y respondió a su pregunta contándole una historia graciosa. Esto no podía estar pasando. Haciendo mi mayor esfuerzo para compartir espacio con ese marine y, a cambio, poder obtener algo de información, pero lo único que había conseguido era tener en mi mente la imagen de él bailando hula hula en falda. Para colmo, preguntó como si nada qué tal nuestra estancia en la isla y alabando las múltiples actividades que se podían realizar en ella como si fuese un guía turístico. Algo estaba tramando con tanta amabilidad y no me gustaba.
Le di un trago largo a mi jarra para tratar de acabarla cuanto antes y la apoyé en la mesa con fuerza. —Pues nos lo estamos pasando muy bien —me adelanté a Jolyne para que no respondiera nada inapropiado o que nos metiese en un problema. Era bastante bocazas y se me ocurrían varias formas de cómo podría cagarla. Realmente en aquella isla no habíamos cometido ninguna ilegalidad ni teníamos pensado hacerlo, pero no pensaba darle ninguna pista, ni siquiera de nuestro paradero, nuestros nuevos compañeros o nuestros planes de continuar con el viaje. —De momento no hemos matado a nadie —respondí de manera sarcástica. No era para nada a lo que nos dedicábamos, pero a saber qué pensaban aquellos marines. —¿Y vosotros qué? ¿Vais a tardar mucho en largaros o estáis esperando algo?
El marine parecía algo conmocionado por mi historia, aunque no sabía por qué mencionaba que dormía con un gato. ¿Se habría pensado que a mí me había atacado un gato? De todas formas, no me importaba. En cambio, se respondió más ampliamente a la historia de Jolyne, bastante más detallada que la mía y menos incómoda. Lo más extraño es que continuó siguiéndole la corriente y respondió a su pregunta contándole una historia graciosa. Esto no podía estar pasando. Haciendo mi mayor esfuerzo para compartir espacio con ese marine y, a cambio, poder obtener algo de información, pero lo único que había conseguido era tener en mi mente la imagen de él bailando hula hula en falda. Para colmo, preguntó como si nada qué tal nuestra estancia en la isla y alabando las múltiples actividades que se podían realizar en ella como si fuese un guía turístico. Algo estaba tramando con tanta amabilidad y no me gustaba.
Le di un trago largo a mi jarra para tratar de acabarla cuanto antes y la apoyé en la mesa con fuerza. —Pues nos lo estamos pasando muy bien —me adelanté a Jolyne para que no respondiera nada inapropiado o que nos metiese en un problema. Era bastante bocazas y se me ocurrían varias formas de cómo podría cagarla. Realmente en aquella isla no habíamos cometido ninguna ilegalidad ni teníamos pensado hacerlo, pero no pensaba darle ninguna pista, ni siquiera de nuestro paradero, nuestros nuevos compañeros o nuestros planes de continuar con el viaje. —De momento no hemos matado a nadie —respondí de manera sarcástica. No era para nada a lo que nos dedicábamos, pero a saber qué pensaban aquellos marines. —¿Y vosotros qué? ¿Vais a tardar mucho en largaros o estáis esperando algo?
![[Imagen: 8Rsjucn.png]](https://imgur.com/8Rsjucn.png)
