02-09-2024, 08:21 PM
(Última modificación: 03-09-2024, 07:31 AM por Garnet D. Matlock.
Razón: Añadí mensaje de agradecimiento a los spoilers
)
Ante la ferocidad del último ataque de Garnet, Seandass, finalmente, cayó, desplomándose al suelo con las extremidades extendidas. El músico, que observaba en silencio, costándole horrores respirar, podía vislumbrar todas las heridas que tenía su ya derrotado adversario. Tenía la cara completamente ensangrentada de todos los golpes que se había llevado por parte del pirata y, a pesar de no quedarle fuerzas, podía notar como luchaba contra viento y marea por no cerrar los párpados, fijando su perdida vista en la basta nocturnidad. Garnet, que ya tenía la certeza de que el marine estaba acabado, de manera solemne, alzó su vista al cielo. No se había dado cuenta debido al fragor de la batalla pero, francamente, era, posiblemente, una de las noches más preciosas que había admirado jamás siendo, la clara protagonista, la Luna Llena que bañaba con su cálida luz el que fue su improvisado escenario de batalla.
Seandass, con las últimas energías que le quedaban, entonces, comenzó a hablar, con extrema dificultad lamentándose el no haber podido brillar al final, todo mientras seguía escupiendo y tosiendo sangre. Nuevamente, el skypiean desplazó su cansada mirada hacia el marine, escuchando con atención a lo que, bien podrían ser, sus últimas palabras. La sangre no paraba de brotar de la herida que le había hecho, debía hacer algo rápido con ella pero, algo dentro del pirata rugía que debía permanecer con Seandass hasta el último de sus suspiros. Su adversario seguía con la mira puesta en el firmamento diciendo, en esta ocasión, que no importaba nada que se apagara una estrella más, llegando ya a cerrar los ojos tras todo el esfuerzo que había estado haciendo por mantenerlos abiertos, terminando por decir, en su último aliento que había una estrella que brillaba más fuerte que él, para finalizar por dirigirse a Garnet usando su característica muletilla. Esto hizo que, la impasible y neutra expresión del pirata cambiara por una que denotaba sorpresa, abriendo los ojos como platos.- ¿Seandass? ¿Acaso tú...?- Preguntó a la nada, pues ya era tarde. El último hilo de vida que quedaba remanente en el cuerpo del marine, se terminó por esfumar, quedando ya tan sólo una carcasa vacía. Seandass, el canalla que había osado destrozarle su querido instrumento, ese marine que había prometido llevarse a Garnet con él y acabar con el resto de sus compañeros, había fallecido a manos del skypiean, tal y como juró que haría hace escasos momentos. Y con todo eso, ¿por qué narices sentía un nudo en el estómago? Había ganado, y había cumplido con su palabra. Si ese marine seguía con vida, habría sido una amenaza para sus amigos, ¿verdad?
El músico negó con la cabeza, intentando centrarse, exhalando un exhausto suspiro.- No tiene sentido comerse la chota ahora... ¿Es o no es, Garnet?- Dijo mientras se agachaba para recoger su dial de destello, el cuál soltó momentos antes tras usarlo, cogiéndolo con su mano derecha y viendo como, junto a este, se hallaba la armónica de Seandass, quedándose, por unos segundos, pensativo, después de los cuáles, terminó por cogerla con su siniestra, para observarla con mayor detenimiento.- Es preciosa...- Musitó, con sinceridad, a pesar de llevar grabada el símbolo de la marina, al mismo tiempo que depositaba el dial de destello y la armónica en su zurrón. Volvió a suspirar.- Bueno... Hora de aplicar el descuento de los cinco deditos...- Comentó, dirigiéndose hacia el cadáver de Seandass, que rezumaba paz vieras por dónde lo vieras.- A ver que bicheamos por aquí...- Dijo, mientras observaba el tremendo paquete que tenía debajo de los calzoncillos. Seguro que era como Garnet y se guardaba allí todos sus cachivaches.- Hostia puta, ¡vaya cipote!- Exclamó al ver que, al contrario de lo que pensaba, lo que guardaba allí era su propio pene.- Eso sí... Las punteras y guanteras molan que te cagas...- Dijo mientras sus guantes punk para, seguidamente probarse tanto las botas como los guantes de Seandass.- Nada mal no... Ufff... Igual...- Giró su cabeza hacia los restos de su ropa que, anteriormente, se había arrancado, dirigiéndose seguidamente hacia allí, dejando un rastro de sangre y comenzando a rebuscar en sus arrancados pantalones cuando los tenía frente a él, encontrándose, nada más y nada menos que dos joyitas.- Ufff... Y una polla como una olla, ¿¡dos diales!?- Exclamó con el máximo entusiasmo que podía con la flaqueza que empezaba a tener.- Ni idea de para que servirán.... Pero el menda tiene un trato, lo suyo para su saco...- Comentó mientras también los metía en su bolsa. Garnet siguió mirando más bienes encontrando un buen fajo de billetes y dos Den Den Mushi de los más peculiares, siendo uno de color blanco y otro de color negro y más pequeño.- Hmm... Igual son la polla y todo, pueje...je...- Rió, introduciéndolos también en el zurrón, mientras tosía algo de sangre, pero no de manera tan dramática y exagerada como Seandass.
- Joder... Tengo que ir a por Triana o a por Iki a que me traten esta herida ya de ya...- Pensó, alzando su vista hacia el cielo nuevamente, haciendo una mueca triste.- Me fliparía mil pasar la noche con Iki con lo bonita que está... Y la noche también...- Puso cara de pervertido, sacudiendo su cabeza hacia los lados para centrarse.- Pero nanai, algo me ruge que tengo que ir a ver como están mis coleguis... Además que con tanto marine ahora la pondría en peligro... ¿Es o no es?- Adoptó una expresión de preocupación, mientras sacaba de su zurrón su Den Den Mushi.- A ver si alguien me coge el Den Den...- Se dijo a sí mismo, comenzando a llamar uno por uno a toda su familia de los Alas Negras y a Iki, mientras se dirigía hacia la profundidad del bosque, más concretamente hacia la zona en la que apareció el marine.- Tch... Nadie me lo coge... ¡Joder!... Espero que estéis perita todos, peñita...- Comentó preocupado, cuando, a sus pies, se encontró un montón de carteles de recompensa tirados en el suelo.- Pero si somos nosotros... Fijo que eran de él...- Dijo, agachándose para coger justo el suyo.- Después de esta liada fijo que sube de nuevo... Lo siento, Iki, esta vez la marina no se va a lanzar el triple puejeje...- Se lamentó, agarrando su wanted quedándose, entonces, varios segundos pensativo, volviendo a girarse hacia dónde yacía el cuerpo de Seandass.- No tienes remedio, ¿huh?-
Y conforme salieron esas palabras de su sangrante boca, volvió a retroceder hasta dónde estaba el cuerpo del marine. Se agachó y, con ambos brazos, cogió su cuerpo, como si una princesa se tratara, hasta llevarlo al pequeño montículo rocoso dónde se encontró su contrincante a Garnet. Con delicadeza, depositó el cuerpo en el suelo, de forma que su cabeza quedaba apoyada en la roca. Justo ahí, también estaban los restos de Fallen Sound, tanto la madera como la propia pluma de Nekah.- Sabiendo que te tendré siempre en mi mente, corazón y alma, creo que ya es hora de decirte adiós, ¿es o no es?- Expresó, desde lo más profundo de su ser, con una débil sonrisa, cogiendo, primero, toda la madera del destrozado laúd para, desperdigarla por encima del cadáver de Seandass. Seguidamente, agarró la pluma de Nekah y, untó la punta no emplumada en su herida, llenándola de sangre.- Tch...- Se quejó de dolor para, a continuación, con su wanted que había cogido, firmarlo con su nombre escrito con su misma sangre, como si de un autógrafo se tratara, dejándolo caer, al igual que la pluma del difunto Lunarian, como si de dos hojas mecidas por el viento se trataran, sobre el pecho del marine. Admiró, solemnemente, la escena durante otros segundos recordando, en ese mismo momento, unas palabras que él mismo había dicho.- Para un músico su instrumento es sagrado...- Se repitió, a sí mismo, para volver a introducir su mano en el zurrón, extrayendo de él la armónica de Seandass. Lo colocó en todo su frondoso y peludo pecho para que, estando en el más allá, puediera tocar el que, probablemente era, su más preciado bien como artista.
Habiendo hecho eso y recogido todos los bienes que poseía Seandass, ahora sí, Garnet se dio media vuelta y, usando su haki con un radio de 150 metros, procedió a salir de ese claro en busca de sus amigos. Como cabía de esperar, en la zona dónde reposaba el cuerpo del marine, ya no había ni un ápice de aura, efectivamente, tan solo quedaba una cáscara vacía.- Nanai... Te vuelves a equivocar... Tu brillo jamás se apagará... El brillo de nuestro encuentro ni de coña se irá de mi perola, jamás...- Declaraba, dejando cada vez más atrás el cuerpo de su adversario.- Más te vale montar una buena y seguir tocando tu música allí arriba, ¿es o no es?- Siguió caminando, por alguna razón, la boca empezaba a saberle más salada de lo normal.- Ahora tu sueño también es del menda, así que déjalo en mis manos, ...- Se detuvo, girándose levemente hacia el cadáver del marine, con una lágrima recorriendo su perfil izquierdo, para apreciarlo una última vez.- Hasta que nos volvamos a oler, hermano.- Y tras aquellas palabras, volvió a voltearse para salir de allí en busca de sus amigos.
Aquella fatídica noche, Garnet volvió a conocer la desesperación de perder a alguien a quién quería, aunque se tratara de algo material. Pero no sólo eso sino que, además, conoció, probablemente, al marine más gañán, canalla, estafador y hortera que jamás conocería. Y, a pesar de todo eso y de todo lo que le había hecho, en el ahora pesaba que fuera su primer y más fiero rival que jamás había tenido, uno al que, jamás olvidaría y que, pese a todo, respetaría por los siglos de los siglos.
Seandass, con las últimas energías que le quedaban, entonces, comenzó a hablar, con extrema dificultad lamentándose el no haber podido brillar al final, todo mientras seguía escupiendo y tosiendo sangre. Nuevamente, el skypiean desplazó su cansada mirada hacia el marine, escuchando con atención a lo que, bien podrían ser, sus últimas palabras. La sangre no paraba de brotar de la herida que le había hecho, debía hacer algo rápido con ella pero, algo dentro del pirata rugía que debía permanecer con Seandass hasta el último de sus suspiros. Su adversario seguía con la mira puesta en el firmamento diciendo, en esta ocasión, que no importaba nada que se apagara una estrella más, llegando ya a cerrar los ojos tras todo el esfuerzo que había estado haciendo por mantenerlos abiertos, terminando por decir, en su último aliento que había una estrella que brillaba más fuerte que él, para finalizar por dirigirse a Garnet usando su característica muletilla. Esto hizo que, la impasible y neutra expresión del pirata cambiara por una que denotaba sorpresa, abriendo los ojos como platos.- ¿Seandass? ¿Acaso tú...?- Preguntó a la nada, pues ya era tarde. El último hilo de vida que quedaba remanente en el cuerpo del marine, se terminó por esfumar, quedando ya tan sólo una carcasa vacía. Seandass, el canalla que había osado destrozarle su querido instrumento, ese marine que había prometido llevarse a Garnet con él y acabar con el resto de sus compañeros, había fallecido a manos del skypiean, tal y como juró que haría hace escasos momentos. Y con todo eso, ¿por qué narices sentía un nudo en el estómago? Había ganado, y había cumplido con su palabra. Si ese marine seguía con vida, habría sido una amenaza para sus amigos, ¿verdad?
El músico negó con la cabeza, intentando centrarse, exhalando un exhausto suspiro.- No tiene sentido comerse la chota ahora... ¿Es o no es, Garnet?- Dijo mientras se agachaba para recoger su dial de destello, el cuál soltó momentos antes tras usarlo, cogiéndolo con su mano derecha y viendo como, junto a este, se hallaba la armónica de Seandass, quedándose, por unos segundos, pensativo, después de los cuáles, terminó por cogerla con su siniestra, para observarla con mayor detenimiento.- Es preciosa...- Musitó, con sinceridad, a pesar de llevar grabada el símbolo de la marina, al mismo tiempo que depositaba el dial de destello y la armónica en su zurrón. Volvió a suspirar.- Bueno... Hora de aplicar el descuento de los cinco deditos...- Comentó, dirigiéndose hacia el cadáver de Seandass, que rezumaba paz vieras por dónde lo vieras.- A ver que bicheamos por aquí...- Dijo, mientras observaba el tremendo paquete que tenía debajo de los calzoncillos. Seguro que era como Garnet y se guardaba allí todos sus cachivaches.- Hostia puta, ¡vaya cipote!- Exclamó al ver que, al contrario de lo que pensaba, lo que guardaba allí era su propio pene.- Eso sí... Las punteras y guanteras molan que te cagas...- Dijo mientras sus guantes punk para, seguidamente probarse tanto las botas como los guantes de Seandass.- Nada mal no... Ufff... Igual...- Giró su cabeza hacia los restos de su ropa que, anteriormente, se había arrancado, dirigiéndose seguidamente hacia allí, dejando un rastro de sangre y comenzando a rebuscar en sus arrancados pantalones cuando los tenía frente a él, encontrándose, nada más y nada menos que dos joyitas.- Ufff... Y una polla como una olla, ¿¡dos diales!?- Exclamó con el máximo entusiasmo que podía con la flaqueza que empezaba a tener.- Ni idea de para que servirán.... Pero el menda tiene un trato, lo suyo para su saco...- Comentó mientras también los metía en su bolsa. Garnet siguió mirando más bienes encontrando un buen fajo de billetes y dos Den Den Mushi de los más peculiares, siendo uno de color blanco y otro de color negro y más pequeño.- Hmm... Igual son la polla y todo, pueje...je...- Rió, introduciéndolos también en el zurrón, mientras tosía algo de sangre, pero no de manera tan dramática y exagerada como Seandass.
- Joder... Tengo que ir a por Triana o a por Iki a que me traten esta herida ya de ya...- Pensó, alzando su vista hacia el cielo nuevamente, haciendo una mueca triste.- Me fliparía mil pasar la noche con Iki con lo bonita que está... Y la noche también...- Puso cara de pervertido, sacudiendo su cabeza hacia los lados para centrarse.- Pero nanai, algo me ruge que tengo que ir a ver como están mis coleguis... Además que con tanto marine ahora la pondría en peligro... ¿Es o no es?- Adoptó una expresión de preocupación, mientras sacaba de su zurrón su Den Den Mushi.- A ver si alguien me coge el Den Den...- Se dijo a sí mismo, comenzando a llamar uno por uno a toda su familia de los Alas Negras y a Iki, mientras se dirigía hacia la profundidad del bosque, más concretamente hacia la zona en la que apareció el marine.- Tch... Nadie me lo coge... ¡Joder!... Espero que estéis perita todos, peñita...- Comentó preocupado, cuando, a sus pies, se encontró un montón de carteles de recompensa tirados en el suelo.- Pero si somos nosotros... Fijo que eran de él...- Dijo, agachándose para coger justo el suyo.- Después de esta liada fijo que sube de nuevo... Lo siento, Iki, esta vez la marina no se va a lanzar el triple puejeje...- Se lamentó, agarrando su wanted quedándose, entonces, varios segundos pensativo, volviendo a girarse hacia dónde yacía el cuerpo de Seandass.- No tienes remedio, ¿huh?-
Y conforme salieron esas palabras de su sangrante boca, volvió a retroceder hasta dónde estaba el cuerpo del marine. Se agachó y, con ambos brazos, cogió su cuerpo, como si una princesa se tratara, hasta llevarlo al pequeño montículo rocoso dónde se encontró su contrincante a Garnet. Con delicadeza, depositó el cuerpo en el suelo, de forma que su cabeza quedaba apoyada en la roca. Justo ahí, también estaban los restos de Fallen Sound, tanto la madera como la propia pluma de Nekah.- Sabiendo que te tendré siempre en mi mente, corazón y alma, creo que ya es hora de decirte adiós, ¿es o no es?- Expresó, desde lo más profundo de su ser, con una débil sonrisa, cogiendo, primero, toda la madera del destrozado laúd para, desperdigarla por encima del cadáver de Seandass. Seguidamente, agarró la pluma de Nekah y, untó la punta no emplumada en su herida, llenándola de sangre.- Tch...- Se quejó de dolor para, a continuación, con su wanted que había cogido, firmarlo con su nombre escrito con su misma sangre, como si de un autógrafo se tratara, dejándolo caer, al igual que la pluma del difunto Lunarian, como si de dos hojas mecidas por el viento se trataran, sobre el pecho del marine. Admiró, solemnemente, la escena durante otros segundos recordando, en ese mismo momento, unas palabras que él mismo había dicho.- Para un músico su instrumento es sagrado...- Se repitió, a sí mismo, para volver a introducir su mano en el zurrón, extrayendo de él la armónica de Seandass. Lo colocó en todo su frondoso y peludo pecho para que, estando en el más allá, puediera tocar el que, probablemente era, su más preciado bien como artista.
Habiendo hecho eso y recogido todos los bienes que poseía Seandass, ahora sí, Garnet se dio media vuelta y, usando su haki con un radio de 150 metros, procedió a salir de ese claro en busca de sus amigos. Como cabía de esperar, en la zona dónde reposaba el cuerpo del marine, ya no había ni un ápice de aura, efectivamente, tan solo quedaba una cáscara vacía.- Nanai... Te vuelves a equivocar... Tu brillo jamás se apagará... El brillo de nuestro encuentro ni de coña se irá de mi perola, jamás...- Declaraba, dejando cada vez más atrás el cuerpo de su adversario.- Más te vale montar una buena y seguir tocando tu música allí arriba, ¿es o no es?- Siguió caminando, por alguna razón, la boca empezaba a saberle más salada de lo normal.- Ahora tu sueño también es del menda, así que déjalo en mis manos, ...- Se detuvo, girándose levemente hacia el cadáver del marine, con una lágrima recorriendo su perfil izquierdo, para apreciarlo una última vez.- Hasta que nos volvamos a oler, hermano.- Y tras aquellas palabras, volvió a voltearse para salir de allí en busca de sus amigos.
Aquella fatídica noche, Garnet volvió a conocer la desesperación de perder a alguien a quién quería, aunque se tratara de algo material. Pero no sólo eso sino que, además, conoció, probablemente, al marine más gañán, canalla, estafador y hortera que jamás conocería. Y, a pesar de todo eso y de todo lo que le había hecho, en el ahora pesaba que fuera su primer y más fiero rival que jamás había tenido, uno al que, jamás olvidaría y que, pese a todo, respetaría por los siglos de los siglos.
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![[Imagen: Tb4Z3O3.png]](https://imgur.com/Tb4Z3O3.png)
