Ya habían pasado cinco horas y por fin había comprendido la forma en la que se puede elaborar un antídoto, estire mis brazos mientras me desperezaba y tras levantarme estire el cuello hacia ambos lados, el arte de curar era sin duda alguna una abrumadora información que no solo se leía, se debía comprender a la perfección y en ese punto radicaba lo complicado, equivocarte en crear un anticuerpo puede conllevar la muerte, la cabeza estaba por explotarme así que decidí servirme un café y encenderme un cigarro mientras me encaminaba hacia la ventana y la abría para que saliera el humo.
"Mariscal, está fumando?"
La voz del joven hizo que me sobresaltara, pues me había metido tanto en mi estudio que se me había olvidado por completo que el chico estaba bajo observación, si me pillaban fumando en la habitación estaba seguro de que me caería una buena bronca, le di un sorbo al café enmascarando mi nerviosismo y asentí mientras llevaba los dedos con los que sujetaba el cigarro hacia los labios, haciéndole una seña para que se callase.
"Como va ese golpe, te sientes mejor?"
Di una calada mientras el chico asentía y se incorporaba, quedando sentado con la espalda apoyada al cabecero de la cama, parecía dubitativo y jugueteaba con un mechón de su flequillo, me recordaba a mí cuando quería preguntar algo a alguien que no era plato de buen gusto, tras meditarlo un rato el chico volvió a hablar, mientras miraba hacia abajo.
"Pe... Perdone que le pregunte, pero se rumorea por la base... que usted y el capitán Kageyama se enfrentaron a... agentes del gobierno, es cierto?"
Los recuerdos de la noche del incidente de Akarui volvieron a invadir mi mente, la mirada de aquella chica mientras se arrastraba hacia su compañero caído, como caí inconsciente en el bote que robemos para escapar, aún era un tema delicado. Incluso Kisuke pasó unas largas semanas más callado de lo normal y entendía el porqué, en el fondo de mi corazón lo sabía, habíamos salido vivos de allí de milagro.
"Así es."
Dije como quien no quiere la cosa, mientras volvía a darle un sorbo al café, mientras recordaba el chasquido del tipo que se transformaba en araña y como todo el mundo incluyendo a Griffith habían salido de la sala sin mediar una sola palabra, el recuerdo de Griffith marchándose mientras yo mismo gritaba preso de la rabia, la cual solo pudo aplacar el recuerdo de Maeve en boca de Kisuke, había sobrevivido a aquella noche, pero a mi parecer estaba claro que me habían derrotado totalmente. El joven se sentó sobre sus rodillas y cerró los puños sobre estas, su mirada era decidida, parecía que quería ir al grano.
"Señor Mariscal, me entrenaría? Si ha derrotado a agentes del gobierno debe ser super fuerte!"
Negué con la cabeza mientras apagaba el cigarro en la fachada y me volvía al escritorio, el pobre chico no debía de tener idea alguna sobre lo que significaba pelear por tu vida, no era algo agradable y él era demasiado joven para pasar por eso, podía hablar desde la experiencia, matar a tan temprana edad solo llevaba a derramar más sangre sin sentido, me senté y comencé a leer el nuevo capítulo del libro, este rezaba: Tipos de sangre y sus compatibilidades. Me centré en estudiar y dejé al chico totalmente ignorado en la cama.
"Mariscal, está fumando?"
La voz del joven hizo que me sobresaltara, pues me había metido tanto en mi estudio que se me había olvidado por completo que el chico estaba bajo observación, si me pillaban fumando en la habitación estaba seguro de que me caería una buena bronca, le di un sorbo al café enmascarando mi nerviosismo y asentí mientras llevaba los dedos con los que sujetaba el cigarro hacia los labios, haciéndole una seña para que se callase.
"Como va ese golpe, te sientes mejor?"
Di una calada mientras el chico asentía y se incorporaba, quedando sentado con la espalda apoyada al cabecero de la cama, parecía dubitativo y jugueteaba con un mechón de su flequillo, me recordaba a mí cuando quería preguntar algo a alguien que no era plato de buen gusto, tras meditarlo un rato el chico volvió a hablar, mientras miraba hacia abajo.
"Pe... Perdone que le pregunte, pero se rumorea por la base... que usted y el capitán Kageyama se enfrentaron a... agentes del gobierno, es cierto?"
Los recuerdos de la noche del incidente de Akarui volvieron a invadir mi mente, la mirada de aquella chica mientras se arrastraba hacia su compañero caído, como caí inconsciente en el bote que robemos para escapar, aún era un tema delicado. Incluso Kisuke pasó unas largas semanas más callado de lo normal y entendía el porqué, en el fondo de mi corazón lo sabía, habíamos salido vivos de allí de milagro.
"Así es."
Dije como quien no quiere la cosa, mientras volvía a darle un sorbo al café, mientras recordaba el chasquido del tipo que se transformaba en araña y como todo el mundo incluyendo a Griffith habían salido de la sala sin mediar una sola palabra, el recuerdo de Griffith marchándose mientras yo mismo gritaba preso de la rabia, la cual solo pudo aplacar el recuerdo de Maeve en boca de Kisuke, había sobrevivido a aquella noche, pero a mi parecer estaba claro que me habían derrotado totalmente. El joven se sentó sobre sus rodillas y cerró los puños sobre estas, su mirada era decidida, parecía que quería ir al grano.
"Señor Mariscal, me entrenaría? Si ha derrotado a agentes del gobierno debe ser super fuerte!"
Negué con la cabeza mientras apagaba el cigarro en la fachada y me volvía al escritorio, el pobre chico no debía de tener idea alguna sobre lo que significaba pelear por tu vida, no era algo agradable y él era demasiado joven para pasar por eso, podía hablar desde la experiencia, matar a tan temprana edad solo llevaba a derramar más sangre sin sentido, me senté y comencé a leer el nuevo capítulo del libro, este rezaba: Tipos de sangre y sus compatibilidades. Me centré en estudiar y dejé al chico totalmente ignorado en la cama.
