¡Me río en la cara del peligro! :: AV-T3 :: PR
#1
Wink 
Narrador / Simba Garrañon / Nala Sofia



Verano (47).
Año 18.
06:43 p. m.
Sitio Random, Isla Chika.

Un jugoso filete de, para que mentir, humano. La carne se deshacía en mi boca. Los negocios iban muy bien. Dos semanas en ese basurero, y ya tenia 93 niños para vender en el mundo civilizado. La mano de obra joven era bien recibida en ciertos círculos del mar azul, y él, Simba Garrañon vivía de eso. Capitán de los Piratas de la Garrota, surcaban los mares sembrando caos, dolor y sangre. Sacando lo mejor de lo peor. Su vida de ensueño, la verdad. No tenía brújula moral, no sabía lo que significaba la bondad. Solo importaba una cosa: Su Satisfacción. Nada más, nada menos. Y eso se la daba el dinero.



¿Hasta cuando soportaría esto? ¡Estaba cansada! Al principio pensó que había una finalidad real pero con cada día que pasaba se daba cuenta que solo era una Utopía. Unirse a los Pirata de la Garrota había sido un error: eran estúpidos, hediondos, cometían actos sin sentidos, sangrientos y machos. Sin embargo, no podía dejarlos. Simba era muy poderoso, y sus esbirros lo seguían ciegamente. Solo debía esperar el momento idóneo, tomaría el control, reencausaría los objetivos y reinaría sobre esos imberbes. ¿Qué haría cuando fuera capitana? ¿Obvio no? Vender hombres, la mano de obra masculina era muy cotizada en el mercado.



Simba había bajado del barco en compañía de Nala Sofia, quien caminaba a su diestra mientras su tripulación hacía lo suyo. Habían traído 23 niños más. Los habían puesto frente a él, quien pasaba revista: flaco, flaco, pecoso, bajo, feo, le falta un dedo. Un botín algo defectuoso, pero botín al final del día — Con 4 más podríamos partir, me gustan los números pares… — comento a la leona a su lado, no le importaba su opinión la verdad. Relamió los dientes —… parejos, pajareros, pa’venderlos graw graw graw — bromeo haciendo que sus esbirros rieran con él. Nala solo negó con la cabeza.



Corriendo por los túneles, un mink gato sujetaba con fuerza a un joven desmayado. Miraba hacia atrás de cuando en cuando. ¿Alucino? ¿Acaso nadie lo perseguía? ¿Dónde quedo la loca de antes? No quería averiguarlo, solo debía llegar a la explanada, rodeado de su tripulación nada le dañaría. La luz, el olor a mar putrefacto.

— Mi Señor Simba Garrañon, mi tributo para su causa — habló con solemnidad con la respiración entrecortada, con una ultima mirada hacia atrás, camino hacía la fila, dándole la espalda al arco por dónde había llegado. No había nadie de tras de él, solo estaba paranoico.

Todos voltearon a verlo. Las orejas de Simba se movieron.



ME RIO EN LA CARA DEL PELIGRO
Karma Fanático: Hyakinthos. 
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#2
La misión era clara. Desde que poso sus botas en la interminable arena hecha de tapas de botellas y papeles molidos, Maki supo que había algo extraño en esta jodida ciudad, casi como que lo olfateo. Madres llorando en cada esquina. Padres corriendo de un lado a otro de manera preocupada. Se encontró con un par que la acuso de ser la causante de los problemas. Al menos los mas inmediatos. Pero ella sabia filosofar para salir airosa de la situación. Nada como debatir con dos puñetazos con gente terca. No mato a nadie simplemente por que era gente rota que solo buscaba respuestas. A su gente, a sus niños. Todo su futuro era incierto. Decidió investigar más.

Pero… no fue necesario buscar e interrogar pues en poco tiempo vio corriendo a un felino, uno de esos que ella llamaba alfombra con patas. Nunca convivio con Minks, pero creía o tenia la idea de que eran apestosos, descuidados y dejaban todo lleno de pelos.  Algo traía entre sus fauces. Aparentemente llevaba algo. Que era? Un… mierda un niño? Eso era un niño? El mink corría como un alma descarriada. —OYE!!! Espera grito de la moda invierno otoño!! a donde vas!!— Grito para comenzar a correr detrás del desgraciado que llevaba al menor.

Las calles, los recovecos eran algo que poco a poco había empezado a entender en esta isla de basura mierda. Era veloz, mucho mas que ella. mas que cualquiera que corriera a dos patas, a… dos… Maki se palmeo la frente y recordó que su poder era el de una bestia. Por ello mientras comenzó a echarse a correr un resplandor verde, esmeralda, tan bello y arcano como misterioso. Las escamas salieron como una explosión por todo su cuerpo y a toda velocidad a cuatro patas Maki comenzó la persecución de verdad… quería respuestas, quería culpables. Quería sangre. Quizas hasta se merecía que la bebiera.

El mink gato pareció presentarse, pareció saludar y lo peor, pareció querer demostrar de manera ansiosa que deseaba rendir tributo a unos imbéciles. Quienes eran. Daba igual. Las palabras condenaban y Maki no juzgaba. Ejecutaba. Con su forma hibrida salto del callejón a un montón de basura alzo sus manos sobre su cabeza mientras desenfundaba ambas armas, Cor y Chea. El salto fue sobre el Mink. El primer golpe con un pisotón sobre el con toda su fuerza.

La pobre criatura quedo hecha pure… la sonrisa de Maki se volvió amplia maquiavélica y maligna, mucho mas que los propios villanos que se encontraban cenando y clasificando. Su vista se volvió amplia, buscando a cualquier otro valiente. Sus espadas… desenfundadas de inmediato Cor y Chea saltaron desde sus fundas hasta su posición de combate. Ella no necesitaba palabras ahora mismo. Pero aun así las pronuncio. —Que pasa… nunca han visto una Scalie tan hermosa como yo? Largo todos de aquí… dejen a los niños y se irán con todas sus partes intactas, quien permanezca… morirá… ¡¡Escorias!!— Escupió a un lado antes de hablar y mientras lo hacía dio un paso atrás rasante de manera circular bajo su centro de gravedad de manera intimidatoria preparando su espíritu y su cuerpo con sus ojos fijos en su objetivo. Mientras la cola de Maki, larga como un látigo azoto el suelo con violencia.

¿Sería suficiente eso para que se rindiesen? Seguro… si eran sensatos… escucho el chillido de muerte del pobre mink gato y un nuevo pisotón acabo con su vida y ella en voz baja decidió darle una plegaria? ¿Una maldición? Quien sabe. Solo los más cercanos sabrían que le dijo a su alma ascendiendo al cielo. La entrada donde Maki masacro al gato estaba a veinte metros desde donde estaba el grupo de depredadores.



Play Me!
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#3
Narrador / Simba Garrañon / Nala Sofia



El chillido de los niños eran música para mis orejas. Para mi no eran más que dinero sonante y constante. ¿Qué les hacia pensar que verse miserables y suplicantes causaría remordimiento en mí? Los humanos son tontos y débiles pero, y honor a quien merece honor, son deliciosos. ¿Debería tomar uno para mi cena? ¡Voy a engordar si solo pienso en comida! Pero otro filete no estaría mal. ¿La inútil de Nala Sofia querría cenar conmigo? A veces no sé que pasa por su vacía cabeza de mujer pero sea lo que sea, siendo como ya dije HEMBRA, jamás logrará nada. Necesita de los machos, y ella lo sabe. Mantener su cadena corta me llena de excitación.



Las orejas de Simba se movieron. Nala inclinó su cabeza. El gato Rodolfy trajo más que un niño con él, trajo una… ¿híbrida reptil? Todos voltearon a ver el espectáculo. Verde, rojo y muerte. Un salto, dos pisotones, una alfombra gatuna manchada de escarlata. La voz de la mujer retumbo. Nadie respiró, las miradas iban de la dama inoportuna a Simba Garrañon. Hasta los niños guardaron silencio.

Clap
Clap clap
Clap clap clap

El enorme mink león comenzó con un aplauso al que siguió otro y otro más. Hasta que se convirtió en un torrente de sonidos imitados por su audiencia —… ahora el mínino… es mínimo graw graw graw — bromeo riendo a carcajadas de su mal chiste al tiempo que los aplausos se detenían — Eso fue maravillo para venir de una hembra. Humanos — aunque se veía como un reptil humanoide, la muletilla del felino le hacia decirle a todo el mundo el sinónimo de “homo sapiens” — Ahora solo nos faltan 3 niños para poder largarnos de este basurero, por lo menos Rodolfy cumplió su labor. Lleven a los 24 niños al barco — comento a parte de sus subordinados relamiendo sus dientes sin dejar de mirar a la dama de jade estampa mientras señalaba con su pulgar el navío anclado detras de él, a unos metros más allá de la explanada — He escuchado, y quizás experimentado no te mentiré, que los reptiles saben a pollos, todo sabe a pollo… hasta esos pollos blancos y negros, saben a pollos. Tu, Castor, dile al Chef que detenga el filete de humano, le llevaremos una iguana deliciosa — ordeno a uno de los mink, uno tipo comadreja, que salió corriendo al barco a detener al chef y cumplir la orden — Captúrenla, que hoy comeremos pollito iguanito a ella Graw graw graw — ordenó, haciendo que los “varios miembros” de su tripulación fueran contra la dama. Los separaban 20 metros.

Los ojos de Nala Sofia veían la escena, al tiempo que se alejaba hacia la derecha de Simba Garrañon, dando una profunda inhalación y exhalación. Tomando unos 10 metros de distancia de él, y quedando en diagonal hacia la intrusa, y maravillosa, hembra escamada.



ME RIO EN LA CARA DEL PELIGRO
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