[EVENTO FIN BETA] Control de Acceso; Parte 2 (Grupo 4)
#11
Atributos Personaje



Aquel feo y gigantesco oso parecía estar bien, pues con un gesto con su zarpa pareció indicar eso. Aunque quizá en idioma oso significara lo contrario… no le quise dar más vueltas y decidí seguir la teoría de que estaba bien. Me tranquilicé, pero entonces la voz de la chica Peixa me llamó la atención, dijo que yo era el de los 70 millones, sonreí y la saludé con la mano. Y cuando quise continuar con la conversación Legan comenzó un discurso. Sin duda tenía razón en sus palabras, pero también había sido descuidado, seguía pensando como el chico de pelo negro, no debíamos exponernos demasiado, o al menos no llamar tanto la atención.
 
La chica pez contestó al capitán Legan y luego se volvió a centrar en mí. Me invitó unirme a la armada revolucionaria, dijo que eran un desastre pero que atacaban bases de marines y que eran expertos en el sector.
 
-No se que es eso de la armada revolucionaria, pero por ahora no me interesa, muchas gracias. -contesté, siguiendo los consejos de mi padre de rechazar lo que no conozca. -Y me llamo Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero, encantado de conocerte me caes muy bien. ¿Quieres unirte a mi tripulación pirata? -le pregunté, esperando que su respuesta fuera afirmativa.
 
Pero entonces el oso aquel que estaba bien o mal, comenzó a pedir pescado como loco. La chica pez se metió debajo del agua y le tiró un pescado a nuestro nuevo amigo peludo para paliar su hambre… yo también tenía algo de hambre, ojalá comerme un pimiento. Mis pensamientos se vieron interrumpidos por el movimiento de la plataforma en la que nos encontrábamos, parecía que nos estaban tirando con unas cadenas hacia los barcos que se nos acercaban. Me puse de pie y me fijé en una bandera pirata, estábamos en serios problemas.
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#12
No suelo considerarme el más listo, sin ir más lejos, Terence era alguien que hubiese manejado esta situación mucho mejor. Sin embargo, no podía entender como las ambiciones desmedidas, la lucha de egos o las distracciones más banales cegaron a todos y cada uno de los que estaban allí.

La joven gyojin a duras penas pudo contener la risa ante mis palabras, justificando que no confiaba en desconocidos comentando después que había sido un buen intento. ¿Pensaría que esto era una especie de juego? Al menos ella había manifestado algo, el resto no había comentado nada al respecto, incluso al oso le había dado un ataque de locura por querer comer pescado, provocando que la gyojin tuviese que cazarle uno rápidamente. El chico del fondo seguía agachado y Yojimbo se mantenía agachado también. No podía entender cómo habían llegado a la conclusión de que lo mejor era quedase agachados y quietos a la espera de ver qué pasaba.
- A ver, quizá yo estoy un poco loco, no lo descarto. – Dije en voz alta para romper el hielo. – Pero es que literalmente hemos descendido en unos barcos de tal forma que han terminado rompiéndose todos. Hemos terminado por casualidades de la vida en unas tablas gigantescas, todas iguales, y tenemos una fila de barcos delante, por no mencionar a los que están recogiendo gente en los cabos. ¿Cómo no van a saber que estamos aquí? ¡Lo saben desde el momento en el que nos han visto volando por encima de la montaña!

Debo reconocer que me desesperó ver como se quedaban como si nada, llegando a plantearme por unos instantes si era yo el que estaba equivocado. A lo mejor era una fiesta de bienvenida típica del Grand Line que yo desconocía. Debí haber parecido ridículo en ese caso, ¿Por qué nadie me dijo nada?

Dejé escapar un suspiro, algo hastiado, y caminé hacia el chico que se había mantenido más al margen desde el comienzo, agachado. Guardando un poco las distancias decidí rendirme y sentarme, total, pronto pasarían cosas que escaparían de nuestro control y descubriría dónde estaba la trampa, o la fiesta sorpresa.

También había sido llamativo el intento de la gyojin de alistar a Yojimbo en la revolución, no obstante este la rechazó muy rápido. Con lo poco que le conocía sabía que iba a hacerlo, pero sí que me sorprendió la velocidad a la que lo hizo, devolviéndole la invitación después a la gyojin. Si esta aceptaba me acabaría rindiendo a las habilidades de Yojimbo de encontrar compañeros una vez más.

Aproveché que estaba el ambiente más calmado, tras mi frustrado intento de convencerles en trabajar juntos con el resto de plataformas, para mirar al grandullón que tenía cerca. No era mucho más bajo que yo en apariencia, aunque tendríamos que ponernos de pie para comprobarlo con exactitud. Decidí hablar con él, era el que sugirió estar agachados, quizá sabía más que yo de todo esto.
- Por cierto, perdona mis formas de antes, no me presenté contigo. Soy Legan, encantado. – Le dije con una sonrisa invitándolo así a relajarse un poco conmigo. – Por curiosidad, ¿Por qué crees que lo mejor es mantenernos agachados? ¿Tú no crees que nos han visto desde hace tiempo ya? Quizá se me escapa algo, pero me parecía evidente que sí.
 
Sonó en ese instante una campana desde la fila de barcos que teníamos no muy lejos. Debía de ser alguna señal, pero por mucho que esforzaba la vista no llegaba a descubrir qué pasaba ahí. Al poco, sonaron más campanas todavía, parecían provenir de los barcos que estaban a los lados. Definitivamente era la respuesta a la señal de antes, ¿Qué diantres sería esa señal?

No tardé mucho en averiguarlo, pues seguido de unos sonidos metálicos que no terminaba de ubicar las plataformas en las que estábamos empezó a tambalearse un poco, sin llegar a moverse más de unos centímetros. Miré a mí alrededor y las otras plataformas también sufrían el mismo destino, un ligero tambaleo. Observé que unas cadenas eran la responsable de todo, estaban tensas conectándonos directamente con los barcos que teníamos en frente. La fuerza motora detrás de esto debía ser muy poderosa, estábamos en tablas más grandes que las carabelas normales y corrientes, supongo que esos barcos deberían ser entonces más del doble de grandes, pero prefería no precipitarme de nuevo.
- Vaya, admito que esto no lo esperaba. – Dije riéndome un poco al ver que pronto descubriríamos más sobre nuestra situación.

La gyojin, cuyo nombre no se tomó la molestia de recordármelo tras mi presentación, tomó una postura algo más cómoda y relajada, situándose aún en el agua. A lo mejor había exagerado en mis preocupaciones anteriores si todos estaban tan tranquilos. No obstante, las palabras del grandullón me hicieron pensar que quizá no había errado tanto, pues me había indicado que debía estar en guardia.
- Bueno, a decir verdad parece que antes no tuve mucho éxito, os dejo tomar iniciativa ahora jajajajaja – Le contesté riéndome un poco tras ello.

Muy a lo lejos podíamos apreciar los barcos, con dificultad llegaba a apreciar algunos detalles. Yojimbo se puso en pie para observar mejor la situación, cosa que me extrañó pues al parecer había consenso sobre estar agachados o sentados. Solté un largo suspiro seguido de un bostezo observando bien nuestro destino. Era especialmente notorio el barco situado en el centro, tenía velas rojas con marca pirata en el centro, además, aparentemente era el barco más grande de todos. Esto me hacía sospechar que lo más probable era que el capitán de aquellos piratas estuviese allí, y con él, sus compañeros más fuertes. Que suerte la mía.

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#13
Atributos Personaje


Las órdenes del capitán fueron claras: Tantos como podamos cargar sin que nos den problemas, y del resto, sólo los órganos.
Sin duda a los hermanos Lokhtar debió gustarles ese pequeño matiz, y acabarían por dar rienda suelta a su creatividad... pero por suerte los animales del fondo marino serían los que se encargarían de acabar con los restos de tal desastre. Las campanas sonaban, los invitados ya estaban sentados a la mesa y era hora de sacar la comida para que pudieran todos abastecerse de este festín.

Asomándonos por cubierta se podía apreciar como, frente a nuestro barco, un tipo alto y peliblanco daba órdenes y organizaba al grupo desde un Den Den Mushi... — Ese será el jefe... — dije entredientes recibiendo una palmadita del capitán Finn en la espalda acompañada de una risita débil. Sabía de sobra lo que eso significaba. Sin líder los ejércitos se desorganizaban, perdían la moral, las ganas de luchar y normalmente se entregaban con más facilidad y sin oponer resistencia, y era una maravillosa forma de demostrar que nadie podría hacer nada contra nosotros. Si yo, pisaba las ilusiones y esperanzas de los presentes aplastando el cráneo de su líder, sin ser siquiera el más fuerte de nuestra banda... ninguno de ellos osaría alzar la mano contra los demás y se resignarían a su destino. Sonreí, dejando escapar un pequeño bufido mientras las cadenas se tensaban y el suave y armonioso sonido de los eslabones de metal nos acompañaba, entendiendo que si la pesca estaba en las redes sólo teníamos que recogerla.

Flexioné las rodillas y salté agarrando la soga que usábamos para los abordajes, balanceando todo mi peso y mi potencia hacia delante saliendo despedido por encima de los límites de nuestro barco mientras el capitán reía, y suponía, todos se movían. El sol estaba a nuestras espaldas y para cuando solté la cuerda debía haber ascendido lo suficiente, por lo menos treinta metros, para poder descender con velocidad y brutalidad. Y según me fui acercando lo vi más claro. Ese tamaño y esos cuernos... podría equivocarme, pero parecía uno de esos flojuchos sin sangre de los híbridos de los primarcas con los humanos. Hoy era mi día de suerte. Mi vuelo improvisado me precipitaba directo, rápido como una centella y fuerte como un meteorito contra el protagonista y sin duda, al comandarlos, capitán o responsable de aquellos pobres infelices, impactando un puñetazo soberbio contra su hermoso y delicado rostro mientras decía unas palabras a las que no presté atención, pues inmediatamente tras el impacto le agarré por la boca con mi otra mano, cubriendo desde su barbilla hasta por debajo de sus ojos con mi gran palma, privándole del privilegio del oxígeno, y además, levantándolo del suelo girándome sobre mi mismo para ver al resto de los presentes.

— De uno en uno al suelo y sin tratar de haceros los héroes o le parto el cuello a esta puta escoria — dije apretando el puño de la mano que tenía libre — Podéis salir de aquí como esclavos enteros o como órganos metidos en cajas — añadí, sonriendo un poco, repasando con la mirada a todos los presentes uno por uno, encarando ahora hacia los barcos. Era demasiado fácil hundir a los héroes morales.



Narrador


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#14
Atributos Personaje


Derya se encontraba en el borde de la plataforma de madera, con prácticamente todo el cuerpo metido en el agua salvo los brazos y la cabeza. Miraba en la dirección de los barcos, por lo que su cuerpo estaba siendo arrastrado poco a poco hacia delante. Escuchó las palabras de Yojimbo y soltó una risilla. — Yo Derya, ¡encantada! — El lunarian se había presentado, así que ella hizo lo propio. Por lo menos ahora sabía como se decía su nombre, al final resultaba que eran las siglas, no un nombre de robot malvado. — Lo siento, tú también pareces majísimo, pero ya estoy casada con la revolución. — Y de ahí no la iba a bajar nadie, aunque su grupo acabara yéndose a pique, nunca abandonaría aquella senda.

La quietud del agua la relajaba y hacía que se olvidara por un momento de la situación tan potencialmente peligrosa que estaban viviendo. Metió los brazos de nuevo en el agua y prácticamente la cabeza también. Solo dejó fuera su rostro de nariz para arriba y las manos con las que se sujetaba a la plataforma para no irse. O sea, si fuera por ella, ya se hubiera ido hacía rato, pero estaba Khruner, un oso enorme usuario de fruta y no podía abandonarlo ahí a su suerte. Y tampoco sabía si podría cargar con él a cuestas mientras nadaba... el tío pesaba como un muerto. La aparente calma que se respiraba empezaba a ponerla nerviosa. Ella estaba alerta, solo que dentro del agua, en el lugar dónde más segura se sentía.

Entonces como si de un meteorito se tratase, cayó del cielo una enorme figura que hizo tambalear la tabla violentamente. Derya se soltó de ésta, para no verse arrastrada por el movimiento y observó con ojos como platos el tipo que acababa de aparecer frente a ellos. No solo era una especie de demonio gigante, sino que además había caído dándole un poderoso puñetazo a Legan para luego agarrarlo de la cara. Estaba claro que la tranquilidad no iba a durar para siempre. Derya fruncía el ceño, era prácticamente lo único visible de ella, pues el resto de su cuerpo, a excepción de sus ojos, estaban debajo del agua. Era una situación delicada, había tomado al pobre Legan como rehén y decía que si no se rendían le partiría el cuello. Sí, parecía bastante capaz de hacerlo.

Derya no se lo pensó, se hundió completamente debajo del agua, había sido silenciosa así que quizás, con un poco de suerte, no se había dado cuenta. Por unos segundos su mente había barajado la opción de rendirse, por el simple hecho de que no le gustaría ver a un chaval que conocía y que era majo hecho papilla con el cuello desencajado sobre la madera. Pero no, ni de coña iba a mostrarse sumisa. Ya habia sido esclava una vez, conocía en sus propias carnes la experiencia del abuso de poder más injusto y humillante. Aquello no podía ocurrirle otra vez, aunque desafiarle significara la muerte, no le importaba, pues prefería eso antes que volver a vivir el infierno. Buceó hasta el costado por donde había aparecido aquel gigante rojo, colocándose en su espalda. Derya nadó un poco más profundo, para tomar una buena distancia y finalmente se propulsó hacia la superficie, con toda la velocidad que su nado le permitió, lo que la hizo elevarse en el aire como si fuera un delfín. Acto seguido, clavó sus dientes en un poderoso bocado en el brazo que sujetaba la cabeza de Legan. Contaba con el posible factor sorpresa y con la fuerza que el mar le otorgaba para, con suerte, hacerle el suficiente daño y que el dolor le hiciera soltar al peliblanco. Rápidamente después del mordisco, buscó soltarse y caer de nuevo al agua.

Aclaraciones
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#15
Estaba aún pendiente de qué podíamos hacer, las situación estaba un poco confusa, aunque el movimiento de las cadenas había sido una novedad. Esperaba respuesta por parte de mis compañeros cuando recibo un impacto directo a mi rostro que me coge totalmente por sorpresa. ¿De dónde podría haber llegado semejante golpe?

No tuve mucho tiempo para pensar cómo había sucedido todo aquello, tan solo un segundo después de semejante impacto pude observar directamente al culpable de ese puñetazo. Estaba agarrando con fuerza mi cara, concretamente por la boca y nariz, dejándome verle a través de los huecos que dejaban sus dedos. 

Seguía confuso por lo acelerado que había sido todo, pero desde luego no esperaba sufrir tan aciago ataque. Debía centrarme en ello.
- De uno en uno al suelo y sin tratar de haceros los héroes o le parto el cuello a esta puta escoria. Podéis salir de aquí como esclavos enteros o como órganos metidos en cajas – Soltó el tipo con una voz bastante imponente.

- Os lo dije y ninguno me quiso hacer caso, insensatos. – Pensé mirando cómo podía a los lados buscando un rayo de esperanza.


Sentirme falto de respiración era horriblemente agónico, casi tanto como no poder contestarle. Quería suspirar para relajarme y actuar con la sangre fría, pero ni siquiera podía hacer eso. Era presa de un tipo enorme y rojo, que amenazaba con partirme el cuello ahí mismo.

Mi primer instinto fue desenvainar las katanas para atacar su brazo, pero hacer aquello podría ser mi ruina. En el momento que mis manos tocasen las katanas él sólo tendría que apretarme la cabeza para partir mi mandíbula. Aun así era algo que valoraría hacer más adelante, por el momento creo que dependía de mis compañeros de plataforma.

Un último recurso vino a mi mente entonces, molestarle dentro de mis posibilidades sin llegar a provocar su ira desmedida. Con esa distracción quizá lograría que mis compañeros de plataforma tuviesen alguna oportunidad de asestarle un ataque.

Empujé mi lengua hacia mis labios, abriéndose paso entre estos lo justo para sacar la punta de la misma, mojada. Con ella fuera, empecé a removerla en la palma de aquel sujeto tan enorme que tenía mi vida en sus manos.

Entonces, como si de un rayo de esperanza se tratase, apareció frente a mí el rostro de la gyojin atacando directamente el brazo por el que me tenía agarrado aquel sujeto. Sentí una profunda alegría al verla, desde luego se había ganado mi profunda gratitud. Había esperanzas de salir de esta. Gracias.
- Nunca olvidaré esto, gyojin. – Pensé en una situación donde no podía hacer mucho más que ser un espectador y lamerle la mano al grandullón.

Estadísticas de Legan Zaid:

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#16
Atributos Personaje

Si el mundo era una sopa, ahora mismo, éramos un tenedor. No servía para nada lo que hiciéramos.
La gyojin se había sumergido, buscando pescado para su osezno amigo y, por alguna razón, se había quedado ahí. Supongo que sería mucho más fácil para ella estar en el agua, su medio natural. Sin embargo, la situación escaló de manera exponencial cuando de repente, sin previo aviso, un pirata aterrizó en la plataforma golpeando terriblemente en la cara al peliblanco para justo después sujetarlo de la boca. Sin ningún tipo de duda, nos habían observado desde los barcos mientras hablábamos por Den Den Mushi y tratábamos de organizarnos, usando el momento propicio para atacar y cogernos desprevenidos. A mí me preocupaba mucho más lo que pudiera haber bajo la plataforma, no lo que podía ver venir. Sin embargo, el peligro vino de arriba. El monstruo era enorme. Fácilmente una decena de metros de altura y diez veces mi peso. Si yo era grande, esa cosa era mucho más grande. Literalmente parecía una versión inflada y con esteroides de lo que un semioni representa. Podía verlo perfectamente, ya que me encontraba a unos metros del grupo y del pirata carmesí, y eso me daba cierta perspectiva.
 
El, presumiblemente, Oni, que había apresado la mandíbula del peliblanco, era una masa de músculo andante que vestía un haori y muñequeras con cadenas. No estaba seguro de si yo tenía colmillos para tanta presa. El pirata demoníaco profirió una orden clara: "al suelo y quietos". Particularmente no estaba contento con la primera víctima del ataque pero, no iba a dejar que nos atacaran sin más. Y menos si compartíamos cierto... parentesco. Estaba decidido a actuar. Sin embargo, pocos segundos le faltaron a la Gyojin revolucionaria para saltar desde el agua, propulsándose y propinando un terrible mordisco al brazo que amarraba al semioni.
 
Utilicé ese momento para transformarme en forma híbrida, aumentando mi tamaño y peso, cambiando mi piel a una moteada y con pelo corto, y aprovechando mi incremento de velocidad, me desplacé hacia la espalda del Oni, a unos 5 metros y, buscando con la mirada al capitán alado, a la vez que le di un silbido potente para llamar su atención, señalando con mi dedo hacia arriba, que se convertía poco a poco en la pezuña de jirafa. Acto seguido, lancé una terrible patada circular con mi pierna derecha a la corva, golpeando a la altura de la rodilla derecha desde su espalda, imprimiendo toda la fuerza posible.
 
Normalmente le hubiera dicho algo, pero, el caballero rojo pidió que nos comportáramos. 
Y silencio es lo que tendrá.

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#17
Ya tenía nombre para la Peixa revolucionaria, era Derya y por lo visto estaba casada con la revolución. ¿Podías casarte con una organización? Que chica tan rara, me caía bien y esperaba que nuestros caminos de cruzaran de nuevo en el futuro. Al final se acabaría uniendo a mi tripulación, seguro que al resto de nakamas les daba igual que estuviera casada o no. Y de repetente un meteorito rojo cayó del cielo y golpeó al capitán Legan con violencia.

-¡Legan! -grité justo antes de fruncir el ceño y crujir mis nudillos. ¿Quién era ese monstruo? ¿Sería uno de los piratas que estaba haciendo esto? Ya me daba igual, estaba atacando a mis amigos y eso no iba a pasarlo por alto. Parecía que en el resto de plataformas comenzaban a tener sus propios problemas… aunque confiaba plenamente en mis nakamas en mi vida había sentido un peligro de muerte tan real como el que estaba viviendo en ese momento. Me sentía aterrado y emocionado a partes iguales, pero debía centrarme. Teníamos que liberar a Legan y colaborar, tal y como él dijo, si queríamos vivir para contarlo.

Nos invitó a rendirnos pacíficamente, pero eso no iba a ocurrir. Y parecía que no me iba a enfrentar sólo a aquel demonio pues la gyojin saltó del agua con la intención de el brazo que sostenía a Legan.

El pelinegro de repente se convirtió en una especie de… ¿jirafa? Y se dirigió a la espalda del Oni. Mientras él hacia eso desplegué mis alas y las llamas que bailaban a mi espalda se apagaron levemente. El chico jirafa me silbó y señaló la cabeza del gigante rojo, asentí con la cabeza sonriendo, me había leído la mente. Salí volando a toda velocidad hacia su rostro y cuando estuve frente a su cabeza le pequé un fortísimo golpe con mi puño derecho en su mejilla izquierda.

-¡Tierra Dorada! -grité cabreado, esperando destrozarle el cráneo a aquel desgraciado.

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Gastos y Daños
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#18
Todavía seguíamos en esa tabla, en la misma que hace unos momentos pensábamos, que era fina y fácil de romperse, pero la verdad es que no lo era, consistía en una tabla grande, y gruesa, capaz de aguantar todo nuestro peso, y si por una pequeña casualidad se hiciese un combate lo mas probable es que se pudiera hacer sin ningún problema.

Mi estomago seguía sonando, rugía muy fuerte, y es que por mas que le dijese algo a Deyra, ella estaba como coqueteando, con un tipejo raro, con una especie de alas. Al final de tonto insistir, ella decidió darme mi pescado, aunque lo dijo de una manera muy fea, casi me podía sentir ofendido, pero la verdad es que no.

Me tiro pescado y comencé a comérmelo, como manjar del mejor restaurante, hecho por los pinceles y las manos de los dioses, con un sabor, un gusto mas fuerte de lo normal, seria por el cambio de agua, acaso aquí el pescado es mas fuerte su sabor, y su olor, me lo comí, y así con ello mi dolor de estomago se calmo, y mis ganas intensas de comer pescado se saciaron gratificada mente.

cuando estaba comiendo mi ultimo trocito de cola del ultimo pescado que me quedaba, cuando como si un sonido de un cohete de petardo llegase hacia nosotros, sonó un golpe en seco, agarrándole del cuello, y nos decía, que teníamos dos opciones, una que si le pegábamos y ahí di que moríamos todos, o éramos buenos chicos nos tumbábamos al suelo y seriamos capturados como esclavos, -Espera, un momento yo ya estoy en el suelo-, pero algo sucedió de la nada cuando ya me di cuenta, Derya no estaba, en el agua delante mío, el muchacho que era agarrado, le empezó a distraer y a molestar, y el otro el ligue de la pescado, le empezó a atacar por las piernas.

Mientras todo eso pasaba yo me puse en pie, forme mis muelles en los antebrazos y los estire hacia las costillas del malvado esclavista, clavando unos cincos centímetros como mínimo, después de comprobar el desgarre de mis uñas clavadas en la costillas, salte hacia Karak, proyectando mi cabeza hacia la boca de su estomago, para así poder hacer un intento de que se quede sin respiración y suelte al otro.

resumen

gasto del uso de la akuma

daño

total de puntos gastados
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#19
Una chiquilla saltó al agua. El alto y estúpidamente hermoso de alas negras gritó el nombre de su capitán, Legan. No había oído nunca hablar de él, pero parecía o un completo idiota o que no le tenía miedo a la muerte, pues para colmo aunque le agarraba por la cara, estaba chupando la palma de mi mano. En otras circunstancias posiblemente me hubiera sonrojado, si es que alguien con mi pigmentación podría hacerlo, pero ahora estaba bastante furioso. No me estaban obedeciendo.

Me transformé haciendo uso de la increíble habilidad de mi akuma no mi, la Saru Saru no mi. Mi espalda y hombros se hincharon enormemente, mis brazos engordaron y mis antebrazos doblaron su tamaño. Mis manos eran tan grandes que la que agarraba la cabeza de Legan la cubría en su totalidad, llegando a tocarme unos dedos con otros en su nuca. Mis piernas pudiera parecer que se achicaron un poco, pues perdieron parte de la proporción que tenía mi cuerpo, pero nada que el incremento de tamaño no compensase, pues realmente eran más grandes que antes... pero el resto de mi cuerpo lo era mucho más. En ese momento la plataforma se desequilibró un poco y la madera bajo mis pies crujió revelando el revestimiento de bakumetal que formaba la estructura realmente. El metal más resistente del mundo al que podíamos tener contacto siendo usuarios de Akuma no mi.

Pero no estaba la cosa para teatralizar, pues estando transformado y resoplando con algo de ira, la gyojin salió despedida de dentro del agua y me dio un fuerte mordisco en el antebrazo del brazo que sujetaba al tal Legan, rompiendo las cadenas que usaba, o pretendía usar, en mis peleas. — ¡¿Uhm?! — bufé extrañado por su movimiento ¡era muy rápida! No me había dado cuenta de su ataque, pero unos centímetros más y le habría arrancado la cabeza a aquel tipo.
Aun así, la reacción fue instantánea, a tiempo que ella liberaba el mordisco, desgraciadamente, comencé a golpear contra el suelo repetidamente al tal Legan, llevando su cabeza contra el firme de la tabla estampándola con furia, finalizando por alzarlo sobre mi cabeza y lanzarlo hacia la dirección del casco del barco, sin llegar a este. Seguramente la conmoción lo habría dejado tonto y se ahogaría al poco rato... y mientras lo veía volar, gruñí. Gruñí con la furia de un semejante de mi especie otorgada por la fruta y me golpeé el pecho dos veces con ambos puños, sin ser consciente realmente de todo lo que estaba pasando.

Tras el mordisco de la gyojin y lanzar a Legan a su suerte, uno de los presentes se había convertido en un híbrido con jirafa y estaba realizando una especie de combo con el de las alas negras. Mientras el primero buscaba, y conseguía, patear mi espalda, el segundo impactaba con su puño contra mi cara directamente ¡y qué potencia! Noté como mi mandíbula se salía del sitio mientras ambos se batían en retirada tras su ataque, recolocando el hueso maxilofacial.
— ¡Potencia! — exclamé entusiasmado — ¡Eso es lo que busco! — añadí — ¿Y servís a un debilucho como ese? — pregunté señalando hacia donde lancé a Legan, justo cuando el mink oso lanzó sus zarpas, seguidas de unos antebrazos ahora convertidos en muelles, en dirección a clavarse en mis costillas. No sentí nada, pero el oso se precipitó a darme un cabezazo en el centro del estómago, recibiendo justo en el momento en el que lo hizo un golpe doble con mis dos puños a la vez hacia la zona entre sus hombros, estampándolo contra el suelo y volviendo a gruñir, esta vez gruñéndole a él, apoyando las manos en el suelo como cualquier gran primate — ¡TÚ NO ME SIRVES! — le grité al oso tendido en el suelo, enfadado por su debilidad.
 




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#20
Atributos Personaje


Al menos Derya no fue la única que se lanzó a atacar al bicharraco rojo. Su cuerpo cayó de nuevo al agua tras darle el bocado en el brazo que sujetaba al pobre Legan. Acto seguido, comenzó a nadar por la superficie, con la cabeza fuera del agua para poder observar lo que ocurría. Pudo ver cómo de forma progresiva, el aspecto físico del demonio comenzó a cambiar. Su anatomía se deformaba y empezaba a salirle pelo por todos lados, hasta que finalmente adoptó la forma completa de un enorme gorila. "¿Estoy teniendo un deja vu?", pensó Derya por un momento. Recordó a la gorila gigante contra la que se tuvo que enfrentar junto a Don Bambú, Khruner y Kovashi cuando apenas se acababan de conocer. Un poquito de nostalgia. Parecía que había sido ayer, y realmente ya habían pasado más de dos meses. Qué fuerte, cómo pasaba el tiempo.

No obstante, la gyojin observó como su ataque no había funcionado de la forma que ella quería. Su intención era que soltase a Legan, pero en cambio lo que soltó fueron unas cadenas en las que ella ni se había fijado. Estaba bien, le había desarmado, pero el gorila se enfureció y la pagó de nuevo con el peliblanco. Le arreó una serie de golpetazos contra el suelo que hizo que Derya contuviese la respiración por un momento. Madre mía, vaya hostias, si Legan no se había quedado pajarito después de ese ataque, habría sido cuestión de suerte. Menos mal que después de eso le dejó tranquilo, no sin antes lanzarlo por los aires hacia la dirección del barco.

Luego el chaval de pelo negro se medio transformó también para atacar a las piernas del gorila, y Yojimbo le siguió, como si estuvieran compenetrados. Cada uno dando por un flanco diferente. Khruner también atacó, sin embargo fue contraatacado rápidamente por el gorila que le pegó un par de fuertes puñetazos que le tiraron al suelo. — ¡Cuidado! — No pudo evitar reaccionar ante el rapapolvo que se había llevado. A Derya se le hinchó una vena en la frente. Además, el gorila dio a entender como que todos servían a Legan. Derya no sabía de dónde se había sacado eso, pero no tardó en corregirle. — ¡Yo no sirvo a nadie! — Entonces se hundió en el agua una vez más y como había hecho hace un momento, tomó carrerilla nadando un poco hacia las profundidades, y luego salió propulsada hacia fuera con una velocidad increíble. — ¡Hyakumaigawara seiken! — Gritó con toda la potencia que sus pulmones le permitieron, abalanzando su puño sobre el gorila. El golpe vendría desde el costado izquierdo de su enemigo e impactaría sobre su pecho, aunque de forma diagonal. — ¡Soy Derya, capitana revolucionaria! — Quiso dejarlo bien claro. No le gustaba que se pensasen que era pirata, ella era algo más que eso, tenía otros objetivos diferentes. Tras impactar su puño contra el enemigo, usó su cuerpo para apoyarse en él y dar un salto para volver al agua de nuevo, su hábitat.


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