60 de Invierno, Año 13
Enfermería, Base Revolucionaria, Baltigo. 13:00 a.m.
Me encontraba como de costumbre en la enfermería del cuartel, aunque mis conocimientos sobre la medicina aún eran escasos, toda mano era bienvenida y siempre que podía prestaba atención a como realizaban mis compañeros las cosas, anotaba los diagnósticos y en que se basaban para llegar a esas conclusiones viendo los síntomas de los pacientes, la gran mayoría de los que pasaban por aquí eran por lesiones en el entrenamiento o fiebres, aunque era algo bastante monótono me daba la oportunidad de seguir estudiando entre paciente y paciente, precisamente en eso estaba enfrascado ahora mismo, esta vez tocaba leer sobre envenenamiento y como poder contrarrestarlo, pero la cantidad de venenos era exagerada y ni contar las combinaciones que creaban el antídoto, en momentos como este me gustaría tener un coco como el que tiene Kisuke, cosa que lee cosa que recuerda.
Aparté la mirada del libro por un momento y alcé la cabeza mientras jugueteaba con el mechón de mi pelo, mi cabeza estaba a punto de estallar de tanta información, además mi cuerpo me dolía horrores por culpa del entrenamiento en el Ryusoken, me encendí un cigarro mientras me dirigía a la ventana, la abrí y me apoye en ella mientras fumaba, en el patio las tropas entrenaban como de costumbre, podía ver desde la ventana como el loco de Nilats gritaba órdenes mientras el resto golpeaba el aire siguiendo estas últimas, por su parte habían unos cuantos que directamente entrenaban peleando, un joven de pelo blanco me llamo la atención por la forma de moverse, su oponente dijo algo que por la distancia no pude escuchar, el peliblanco atacó y su contrincante le dio un buen golpe en la quijada, Nilats salió disparado hacia la zona de inmediato.
Se agachó junto al soldado y par de compañeros se lo llevaron tras la llamada de atención del propio Nilats, parecía que se venía otra clase sobre lesiones de combate, pensé mientras le daba otra calada al cigarro antes de apagarlo contra la fachada del edificio, volví a sentarme para volver a estudiar, pero picaron a la puerta, la puerta se abrió y una de las enfermeras entro con el chico de cabello blanco, ahora que lo veía de cerca sus ojos eran de un color bastante parecido al mío.
"Lo siento Mariscal, pero el resto está ocupado, el paciente tiene una fuerte contusión en la barbilla y además un buen corte"
Me levanté al momento, mientras la enfermera ayudaba al chico a tumbarse en la camilla yo fui a lavar mis manos visiblemente nervioso, no esperaba esto, se suponía que alguien más le atendería mientras yo prestaba atención, pero si los demás estaban ocupados no me quedaba de otra que hacerlo, así se inspire profundamente y dejé salir el aire completamente para intentar relajarme, me acerque al chico y el golpe no parecía hecho con un puñetazo como el que había visto que descargaba el otro sobre el chico, tenía un profundo corte que estaba seguro de que dejaría una bonita cicatriz.
"¿Qué es lo que ha pasado?"
Pregunté al chico mientras la enfermera preparaba las gasas y esterilizaba la aguja e hilos, llevé mi mano derecha hacia el mentón del chico para levantar su cabeza y este hizo un gesto brusco apartándose de mi mano, al moverse pude ver en su cuello unas agallas y entendí al instante. El joven era un mestizo al igual que yo, pero ahora no era momento de pararme a pensar en los sentimientos del joven, tenía que suturarle esa herida.
"Nada, solo me dio un mal golpe..."
Estaba claro que estaba mintiendo, pero haciendo caso omiso agarre al chico por la barbilla y levante su cabeza mientras la enfermera me pasaba la aguja con el hilo, le hice una seña con la cabeza a la enfermera para que mantuviera la cabeza del chico levantada y agarre las pinzas, lo había visto hacer mil veces y si los demás me habían dejado hacer debía ser porque me veían preparado, lentamente comencé a suturar la herida mientras el chico ponía cara de dolor, tras un par de minutos el chico tenía la sutura realizada y fue entonces cuando le pedí a la enfermera que se marchase, que si la necesitaba ya la llamaría, una vez solos me quité la máscara.
"Esa herida no es de un puñetazo chico, dime la verdad, que ha pasado?"
Al ver mis agallas parece que el chico se relajó un poco, comprendía bien ese sentimiento, aunque bastante gente te tratara igual que al resto, había otros que era todo lo contrario, por la mirada del chico parecía que sopesaba si contarme o no lo ocurrido, me recordó a Jerry cuando quería contarme algo, pero sabía que se metería en un lío, cosa que me hizo sentir una gran añoranza, mientras fantaseaba con que estaría haciendo ahora mi hermano, el chico comenzó a hablar.
"No me dio un puñetazo, me dio un zarpazo. Pero por favor, Mariscal, no le castigue. Es un humink y a veces tiende a ceder a su lado mink, usted sabe de lo que hablo verdad, bueno... usted tiene agallas al igual que yo."
Tras verle la dentadura y las palabras del joven, estaba claro que si era un mestizo, de gyojin tiburón al igual que un servidor, le puse la mano en la frente y le removí el cabello, lo que asustaba al pobre chico era la reprimenda a su compañero, me vi muy reflejado en ese chico y no solo por ser mestizo, su actitud sobre la situación era la misma que la mía con Jerry y Powder.
"No te preocupes, tómate esto y descansa. ¡Es una orden!"
Reí mientras el chico se tomaba el calmante que le había dado y yo volvía al escritorio, me prepare un café y me senté para volver a mi estudio sobre venenos, la herida del chico estaba suturada y ahora según había visto, debía mantenerlo en observación para descartar una contusión, estaba claro que serían unas veinticuatro horas bastante largas.
Enfermería, Base Revolucionaria, Baltigo. 13:00 a.m.
Me encontraba como de costumbre en la enfermería del cuartel, aunque mis conocimientos sobre la medicina aún eran escasos, toda mano era bienvenida y siempre que podía prestaba atención a como realizaban mis compañeros las cosas, anotaba los diagnósticos y en que se basaban para llegar a esas conclusiones viendo los síntomas de los pacientes, la gran mayoría de los que pasaban por aquí eran por lesiones en el entrenamiento o fiebres, aunque era algo bastante monótono me daba la oportunidad de seguir estudiando entre paciente y paciente, precisamente en eso estaba enfrascado ahora mismo, esta vez tocaba leer sobre envenenamiento y como poder contrarrestarlo, pero la cantidad de venenos era exagerada y ni contar las combinaciones que creaban el antídoto, en momentos como este me gustaría tener un coco como el que tiene Kisuke, cosa que lee cosa que recuerda.
Aparté la mirada del libro por un momento y alcé la cabeza mientras jugueteaba con el mechón de mi pelo, mi cabeza estaba a punto de estallar de tanta información, además mi cuerpo me dolía horrores por culpa del entrenamiento en el Ryusoken, me encendí un cigarro mientras me dirigía a la ventana, la abrí y me apoye en ella mientras fumaba, en el patio las tropas entrenaban como de costumbre, podía ver desde la ventana como el loco de Nilats gritaba órdenes mientras el resto golpeaba el aire siguiendo estas últimas, por su parte habían unos cuantos que directamente entrenaban peleando, un joven de pelo blanco me llamo la atención por la forma de moverse, su oponente dijo algo que por la distancia no pude escuchar, el peliblanco atacó y su contrincante le dio un buen golpe en la quijada, Nilats salió disparado hacia la zona de inmediato.
Se agachó junto al soldado y par de compañeros se lo llevaron tras la llamada de atención del propio Nilats, parecía que se venía otra clase sobre lesiones de combate, pensé mientras le daba otra calada al cigarro antes de apagarlo contra la fachada del edificio, volví a sentarme para volver a estudiar, pero picaron a la puerta, la puerta se abrió y una de las enfermeras entro con el chico de cabello blanco, ahora que lo veía de cerca sus ojos eran de un color bastante parecido al mío.
"Lo siento Mariscal, pero el resto está ocupado, el paciente tiene una fuerte contusión en la barbilla y además un buen corte"
Me levanté al momento, mientras la enfermera ayudaba al chico a tumbarse en la camilla yo fui a lavar mis manos visiblemente nervioso, no esperaba esto, se suponía que alguien más le atendería mientras yo prestaba atención, pero si los demás estaban ocupados no me quedaba de otra que hacerlo, así se inspire profundamente y dejé salir el aire completamente para intentar relajarme, me acerque al chico y el golpe no parecía hecho con un puñetazo como el que había visto que descargaba el otro sobre el chico, tenía un profundo corte que estaba seguro de que dejaría una bonita cicatriz.
"¿Qué es lo que ha pasado?"
Pregunté al chico mientras la enfermera preparaba las gasas y esterilizaba la aguja e hilos, llevé mi mano derecha hacia el mentón del chico para levantar su cabeza y este hizo un gesto brusco apartándose de mi mano, al moverse pude ver en su cuello unas agallas y entendí al instante. El joven era un mestizo al igual que yo, pero ahora no era momento de pararme a pensar en los sentimientos del joven, tenía que suturarle esa herida.
"Nada, solo me dio un mal golpe..."
Estaba claro que estaba mintiendo, pero haciendo caso omiso agarre al chico por la barbilla y levante su cabeza mientras la enfermera me pasaba la aguja con el hilo, le hice una seña con la cabeza a la enfermera para que mantuviera la cabeza del chico levantada y agarre las pinzas, lo había visto hacer mil veces y si los demás me habían dejado hacer debía ser porque me veían preparado, lentamente comencé a suturar la herida mientras el chico ponía cara de dolor, tras un par de minutos el chico tenía la sutura realizada y fue entonces cuando le pedí a la enfermera que se marchase, que si la necesitaba ya la llamaría, una vez solos me quité la máscara.
"Esa herida no es de un puñetazo chico, dime la verdad, que ha pasado?"
Al ver mis agallas parece que el chico se relajó un poco, comprendía bien ese sentimiento, aunque bastante gente te tratara igual que al resto, había otros que era todo lo contrario, por la mirada del chico parecía que sopesaba si contarme o no lo ocurrido, me recordó a Jerry cuando quería contarme algo, pero sabía que se metería en un lío, cosa que me hizo sentir una gran añoranza, mientras fantaseaba con que estaría haciendo ahora mi hermano, el chico comenzó a hablar.
"No me dio un puñetazo, me dio un zarpazo. Pero por favor, Mariscal, no le castigue. Es un humink y a veces tiende a ceder a su lado mink, usted sabe de lo que hablo verdad, bueno... usted tiene agallas al igual que yo."
Tras verle la dentadura y las palabras del joven, estaba claro que si era un mestizo, de gyojin tiburón al igual que un servidor, le puse la mano en la frente y le removí el cabello, lo que asustaba al pobre chico era la reprimenda a su compañero, me vi muy reflejado en ese chico y no solo por ser mestizo, su actitud sobre la situación era la misma que la mía con Jerry y Powder.
"No te preocupes, tómate esto y descansa. ¡Es una orden!"
Reí mientras el chico se tomaba el calmante que le había dado y yo volvía al escritorio, me prepare un café y me senté para volver a mi estudio sobre venenos, la herida del chico estaba suturada y ahora según había visto, debía mantenerlo en observación para descartar una contusión, estaba claro que serían unas veinticuatro horas bastante largas.
