[Pasado] - Cocina de Alta Mar
#11
Ariel entró en la cocina con una expresión peculiar, comentando que Garnet se encargaba del fuego. Con un gesto de determinación, preguntó qué debía cargar, aparentemente sin notar los fardos de carne en la mesa del fondo. Su desconcierto quedó patente cuando indagó sobre la ubicación del animal.

"Si, esa es la carne. ¿Acaso querías comértelo con pelo incluido?" le respondí con una sonrisa traviesa. "Anda, siéntate y come" le dije, ofreciéndole uno de los bocadillos. Luego, me levanté y me acerqué a la ventana para revisar el progreso de Garnet con el fuego. Sorprendentemente, lo vi correr en forma zoan hacia algún lugar.

"Parece que tienes tiempo para comer. Espero que Garnet no se haya ido a ligar en vez de ocuparse de sus obligaciones" comenté, lanzando una patada a un barril, destrozándolo.

Con una sonrisa forzada, me volví hacia Ariel, reconociendo que había ganado mi respeto, aunque mi conocimiento sobre ella era limitado. Decidí romper el hielo. "Parece que tenemos algo de tiempo hasta que venga Garnet. Cuéntame sobre ti, ¿de dónde eres?" Caminé hasta la silla en la que estaba sentada anteriormente, dándole la vuelta para sentarme con el respaldo frente a mi pecho, apoyando mis brazos sobre él. "Yo vengo de Isla Chisi, soy una cazadora de la tribu Sardana" dije con los ojos llenos de genuino orgullo. "¿Y tú? ¿Tienes tribu o algo?" comenté mientras agarraba nuevamente el bocadillo y le daba un mordisco. La conversación prometía develar más sobre la misteriosa Ariel.
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#12
— Pues si... — comenté en voz baja, respondiendo a Aurora, ¿No pensaba ella comérselo entero? Cuando ya estaba por empezar a sacar la carne se me ofreció un asiento, y pan con carne, pero una carne rara, no tenía su característico color rosado. De todos modos acepté la invitación de la rubia y me senté, tomé con mis manos lo que ella había llamado bocadillo, estaba caliente, pero no demasiado, el tacto con mis manos se sentía agradable, como el calor de una caricia. — ¿Por qué la carne no es rosa? ¿Y por qué meter esta carne en el pan y no toda esa? — le cuestionaba mientras señalaba con la cabeza el montón hacia el que me había dirigido previamente. Mientras esperaba respuesta decidí darle un bocado al bocadillo, al instante noté que la carne no era como la de otros animales, el sabor era completamente diferente, y mi cara, casi siempre seria, fue una prueba irrefutable de que el sabor despertó mis papilas gustativas como ninguna presa del pasado había hecho. Al primer bocado le siguieron varios rápidos, tan absorta estaba devorando ese tentempié que las palabras de la cocinera me pasaron del todo desapercibidas.
 
No fue hasta que acabé que con ese manjar que me di cuenta en que estaba en medio de una conversación, Aurora comentó su tribu e isla de origen, yo me quedé mirándola en silencio, no sabía como decirle que no tenía tribu ni un lugar al que poder llamar hogar propiamente, solo sabía que no quería tener esa conversación, no ahora, no así. — Soy del mar. — una respuesta, irónicamente, seca, intentando cerrar el tema ahí. Me levanté y me acerqué a la ventana junto a lo que quedaba de un barril, descubriendo que Garnet no estaba. — Esto.... Tu amigo no está haciendo el fuego. — ver esto me dejó visiblemente sorprendida, ¿A dónde demonios se habría ido el pelirrojo? Sin avisar, además, con razón Aurora tenía con él sus rencillas.
 
Resumen de turno
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#13
Parecía que, cuando Garnet, aún transformado en tigre, llegó a la orilla, aún no habían desembarcado Ariel y Aurora con la comida. El músico respiró aliviado, había sido lo bastante rápido como para recoger las ramas y hojas secas del bosque sin que se dieran cuenta de su ausencia.

Soltó entonces, todos los materiales en el suelo, poniendo varias capas de ramas y hojas secas en el suelo, de manera intercalada para hacer la fogata. Ahora la cuestión era, ¿cómo iba a encender la llama? Lo primero que pensó fue en coger dos piedras, del tamaño de sus manos, que se encontraban a sus pies y frotarlas fuertemente pero, tras varios y varios intentos, no consiguió nada. Probó lo mismo frotando la madera, buscando que la fricción fuera lo suficientemente fuerte como para generar una chispa que encendiera el fuego pero, una vez más, resulto inútil. Y es que, al estar situados en la costa, la humedad estaba resultando ser un verdadero problema... Nada de lo que se encontraba allí podría hacer prender la hoguera. O eso pensaba.

Garnet tuvo la espectacular idea de usar sus uñas para, chocándolas unas con las otras, como si chasqueara sus dedos, intentar generar una chispa. Estuvo un buen rato sin éxito haciéndolo de manera que, cualquiera que viera la escena desde fuera y completamente fuera de contexto, podía pensar que Garnet estaba tan sólo chasqueando los dedos sin motivo aparente a la nada. Pero él no se iba a rendir así que, después de cinco minutos intentándolo e intentándolo, finalmente lo logró.- ¡JODER! AL FIN COLEGA, ¿ES O NO ES? .- Sin moverse de su sitio, se giró, encarando al barco, y dispuso sus manos alrededor de su boca, para proyectar su voz.- ¡¡EEEH!! ¡AURORA! ¡ARIEL! ¡YA ESTÁ EL FUEGO ESTE!
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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#14
Estaba claro que Ariel no quería hablar de su pasado y siendo sinceros, tampoco es que me importara más allá de romper el hielo, aunque si pude ver su cara de placer al comer el bocadillo -Dejalo, no creo que tarde en llegar. Comente mientras me levantaba y caminaba hacia la sartén, agarrando otro trozo de carne para comenzar a cocinarlo. -Comete el otro bocadillo si quieres, ahora preparo uno para Garnet. Y a eso me puse, troceando la cebolla y el ajo como previamente, mientras la carne chispeaba en el aceite caliente, abriendo el pan y cortando el pimiento en tiras. -Esta es la razón por la que la carne no es rosa, es la primera vez que ves carne cocinándose? Comente sin apartar el ojo de la carne, para que no se pasara de su punto.
-Dándole calor a la carne haces que su sabor sea más agradable al paladar, ¿no te parece?. Comente mientras sacaba el ajo y la cebolla picada para posarlo sobre el pan. -Mira, primero ponemos una base... y acto seguido colocamos la carne encima y las tiras de pimiento encima de la carne... tapamos y... LISTO! Ya tenemos un rico bocadillo. Súbitamente comencé a escuchar débiles chasquidos desde fuera, haciendo un gesto involuntario girando mi cabeza hacia la ventana. -Parece que Garnet ya ha llegado. Me encaminé hacia la mesa donde estaban todos los paquetes de carne. -Yo llevo estos y tu carga el resto, vale? Dije con una sonrisa en la cara mientras me dirigía hacia la puerta


Resumen
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#15
Atentamente escuché toda la explicación de Aurora sobre los bocadillos, parecía sorprendida con el hecho de que no hubiera cocinado nunca la carne, pero era la realidad; yo cazo y como. Cuando dijo que podía coger el otro bocadillo si quería dejé escapar una sonrisa mientras me acercaba para devorarlo como había hecho con el otro, si la carne del animal que habíamos capturado estaba así de buena no podía esperar a probar la de jabalí marino, ¡Mi favorita!

Para cuando Aurora me advirtió de la llegada de Garnet mi boca, aún llena con el pan y la carne, emitió un inentendible sonido de aprobación, — Fe acuegfo — solo me quedaba esperar que la rubia lo hubiera entendido, ella se adelantó con algunos trozos de carne y me dejó atrás, cuando terminé de comer el bocadillo agarré todo lo que quedaba de carne y fui a la costa donde ambos me estarían esperando. Por un momento mi idea fue saltar al mar y salir por la playa, pero recapacité a tiempo y me di cuenta de que iba cargada con comida que mis compañeros no querrían probar si iba con sabor a mar, así que en su lugar bajé por donde solían hacerlo los humanos. Respiré aliviada cuando vi que, efectivamente, el alado había cumplido su parte y había empezado una fogata, por un momento temí que tampoco fuera capaz. — A ver, ¿Y con esta carne qué hacemos? Se tira al fuego como la de la cocina? — hice el ademán de, efectivamente, lanzar la carne cruda directamente a las ramas ardientes que el skypean había prendido.
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#16
Con el fuego ya finalmente encendido, Aurora descendió del barco cargada con la carne que había cazado para cocinarla. Mierda, ¿qué hacía Ariel que no la estaba acompañando? ¿No había visto la tensión que se había generado hasta hace nada en cuestión de un minuto? - Ho-hola...- Saludó, poniendo morritos, a Aurora avergonzado y mirando hacia otro lado. No sabía que decir, pero que menos que disculparse por flirtear con Ariel en sus narices.- Per-perdona por lo de antes, Aurora.- Ahora sí, aunque aún estaba avergonzado, miró a los ojos increíblemente azules de Aurora.- Soy un cafre y ya sabes lo que dicen... Tiran más dos tetas que dos carros...- Se llevo la diestra a la cabeza y empezó a rascarse la cabeza.- O algo así era... ¿Es o no es? - Sonrió aunque con moderada incomodidad.

Después de un rato, la gyojin llegó también donde ellos. Garnet miró instantáneamente a Ariel y le sonrió levantándole el pulgar de su diestra, como diciéndole que todo había salido bien. Ni Garnet sabía cómo. La tiburona preguntó si debía tirar la carne al fuego. El músico no tenía ni idea, él jamás se había preparado la comida de esta manera, pero Garnet era un bocachanclas.- ¡Claro! Échalo a la hoguera, ¡de una! - El pelirrojo tenía genuina curiosidad sobre cómo sabría la carne cocinada así.- Y... Ahora que hacemos, ¿eh? - Garnet quería romper el hielo lo máximo posible, así que esperó impacientemente a la respuesta de las chicas
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
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#17
El sol del atardecer teñía el cielo de tonos cálidos mientras Aurora descendía ágilmente del barco con una gracia propia de los cazadores expertos. En su brazo derecho llevaba trozos de carne, el fruto de su reciente cacería.
Garnet, nervioso y visiblemente incómodo, esperaba en la orilla. Al acercarse, sus ojos se encontraron con los de Aurora, el skypean a diferencia de otras ocasiones, no dejó que su mirada se desviara. Garnet se disculpó, una disculpa que flotó en el aire cargada de sinceridad. El rubor se apoderó de las mejillas de Aurora mientras aceptaba la disculpa con un simple asentimiento.
Con un gesto suave pero determinado, Aurora  adentró su mano izquierda en su bolsa de piel, rescatando un bocadillo recién preparado. Con una sonrisa, extendió su mano para entregarle la comida a Garnet. -Debes de tener hambre, te he preparado algo hasta que la carne este lista.
Ariel se unió a la conversación sugiriendo lanzar la carne en el fuego. Garnet dio el ok, pero antes de que pudieran ejecutar la idea, Aurora se giró hacia ellos con una mirada severa. Su voz, aunque suave, llevaba consigo una firmeza que denotaba su enfado. -Nada de desperdiciar comida, entendido? Lo que vamos a hacer es ahumar la carne para que dure más tiempo.
Dijo mientras soltaba la carne en una roca cercana, agarraba un palo del montón que había cerca de la hoguera y atravesó uno de los filetes, se acercó al fuego y clavo el palo en el suelo, haciendo que la carne quedara suspendida sobre el fuego, justo donde salía el humo. -Id pinchando la carne y pasádmela para que la coloque. 
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#18
Fui a lanzar la carne al fuego pero las palabras de Aurora me detuvieron justo a tiempo, la miré extrañada, — ¿No eras tu la que decía que había que darle calor a la carne para cocinarla? El fuego está caliente — según mi razonamiento debería servir para cocinar la comida, igual que cuando Aurora había hecho esos bocadillos, pero aparentemente no era lo mismo. Al poco la rubia empaló una de las piezas de carne en una rama que debía de haberse caído del montón que Garnet había traído del bosque, y nos ordenó hacer lo mismo, pero en la costa es difícil encontrar ramas lo suficientemente grandes como para que sirvan ese propósito, miré de nuevo a Garnet con una sonrisa maliciosa. — Eh, Rojo. — avisé a Garnet antes de darle un toque en el hombro, — Ya que has traído estas ramas para el fuego... ¿Por qué no vas a por más para poder pinchar el resto de la carne? — si aceptaba eso sin remilgos significaría una de dos cosas, la primera que era extremadamente servicial, o bien que sentía debilidad por las mujeres, de ahí la tensión entre él y Aurora cuando este se me presentó con cumplidos, en cualquier caso podría mangonearlo como quisiera en el futuro, era imposible para mi ocultar la sonrisa - algo perturbadora - que esos pensamientos me generaban.
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