[Aventura T1 Autonarrada] - Recopilando información sobre la Yoku Yoku
#1
Rainbow 
A Siri le quedaba una cosa pendiente en aquella isla, sabía que había retrasado a sus amigos pero no podía irse de allí sin la Yoku Yoku.
Después de aquel desayuno tan bueno y haberse puesto al día con su equipo, decidieron que sus dias en la isla estaban contados, Kevin había aprendido mil oficios más y el ánimo de Gideon empezaba a resentirse. La pintora tardó poco en salir por la puerta del local una vez acabó su conversación.

El día estaba nublado y un perrete ladró cuando corriendo calle abajo, Siri le salpicó al pisar un charco - Perdona pequeño, ¡Fue sin querer!- aclaró la pintora inclinandose ligeramente hacia él, bajó un poco el ritmo de sus pasos, prestando algo más de atención a lo que le rodeaba y oía.

- Ese mequetrefe sinvergüenza, le dije que buscara una buena mujer y siguiera con el negocio de la familia, pero noooo, ¡tenía que ser cazarrecompensas! ¿Cuando se va a dignar a visitar a su pobre madre con ese trabajo sin sentido!?...- Un lamento con voz anciana y cansada salía del fondo de una pequeña frutería. La palabra cazarrecompensas llamó la atención de la pintora y se asomó curiosa al local, una señora de mediana edad asentía a la anciana mientras pasaba la escoba, no tardó en percatarse de la presencia de la chica. -¡Buenos días! ¿Necesitas algo?- exclamó con una forzada simpatía, la mujer era grande e imponente pero su sonrisa era cándida y cercana.
-¿Ha dicho cazarrecompensas?- La pregunta le pilló por sorpresa y sus cejas se alzaron antes de fruncir literalmente el ceño. Dirigió su mirada a la anciana y entre risas y con un ligero movimiento en sus manos quitó peso a las palabras de la señora, negando con la cabeza -No deberías hacer caso a lo que dice Gilda, es muy mayor y la soledad empieza a hacer mella, a veces desvaría- la anciana pareció no entender muy bien las palabras de la señora, Siri no estaba muy convencida de que fueran reales pero decidió no indagar de más, era buena leyendo a las personas, parecía un tema delicado y aquella pobre viejecita merecía un descanso. Cambió radicalmente de tem ,-Teneis una frutería preciosa y esos mangos se ven increíbles, ¡Me llevo uno!- Esta chica no era nada buena gestionando sus (escasos) ahorros pero salió de allí dejando a un par de mujeres felices y comiéndose un mango que nada tenía que envidiar a los que cultivaban en casa.

El olor de una panadería la distrajo y al pasar junto a ella paró sorprendida al ver las paredes forradas en Wanteds de piratas reconocidos, Peteiro, Eaa, Maeve Knox... Tenían recompensas altas, se paró a reflexionar acerca de su equipo y de cuanto debía esforzarse para no quedar atrás en cuanto a fuerza y habilidades.

Un panadero bigotudo salió del fondo de la panadería sujetando una bandeja de cruasanes recién horneados, Siri no tardó en reconocerlos como los cruasanes de arándanos que les sirvieron en el desayuno de la posada, y se le hizo la boca agua. El comercio local era tan rico y cuidado que compensaba el mal tiempo que solía caracterizar a la ciudad.

-¡Te he visto fisgoneando las recompensas de esos impresentables!- Intervino jocoso.
-¡Sí! Son realmente imponentes, algún día me encargaré de pararles los pies! Shihihihi- El señor, escuálido y extravagante como era, rió a carcajada limpia al oir a la chica -¿Pararles los pies dices? Hia hia hia hia ¿Y como piensas hacerlo chiquilla?- Siri se enderezó para dar fuerza a sus palabras, -¡Soy Siri arcoiris, cazarrecompensas y artista!¡Encantada de conocerlo señor bigotes, sus cruasanes son exquisitos!- La risa del panadero fue aún más sonora al oír a la chica.
-Esos piratas no son moco de pavo chiquilla, aunque me gusta tu energía, no te arriesgues demasiado o perderás la vida- El señor pareció de un momento a otro, algo preocupado por la pintora, Siri lo notó y se acercó aun más a él y empezó a hablar efusivamente -Tengo un equipo increíble y una fuerza imparable, pronto oiras mi nombre en todas las esquinas, no dejaré que ningún pirata vuelva a abusar de los mios, ¡Te juro que protegeré con mi vida esos cruasanes! Pienso embarcarme rumbo a la Gran Line en breve, tengo un sueño que cumplir y ningún pirata evitará que lo alcance, ¡Van a pagarme las facturas! shihihihihi- 
El panadero está vez contuvo un poquito la risa y tomando uno de sus cruasanes con una servilleta se lo acercó a la muchacha - Como me alegra que hayan causado tal sensación, te deseo lo mejor muchacha, espero poder tachar el nombre de alguno de ellos un día gracias a la grandísima Siri Arcoiris, toma, puedes quedartelo hia hia hia hia- la sonrisa de Siri se agrandó de oreja a oreja y con su única mano libre tomó el cruasán. -¡Por cierto!¿Sabes de algún otro cazarrecompensas rondando la isla?- El señor peinó su bigote pensativo -Nmm Puede que sí, he oído hablar de un grupo algo problemático, pero no sabría decirte donde se asientan, no te aconsejo unirte a gente de esa calaña, eres mejor que ellos- Aclaró.
-Claro que noo, ya tengo al mejor equipo, es solo que estoy buscando algo importante, ¡Gracias por tu ayuda!-
Siri de despidió del panadero y siguió su camino en busca de cualquier pista acerca del paradero de su fruta. 

Paso esta vez frente a una armería, era impresionante, de pareces altas y pasillos muy anchos, para evitar accidentes, pensó. Acabó el mango que llevaba en su mano izquierda y se la limpió en su mono a falta de algo mejor. Se dispuso a entrar, quizás los cazarrecompensas entraron a comprar algo de munición o armas. La dependienta era esta vez una chica joven y atlética, era delgada pero podías notar sus músculos marcados cada vez que hacía un movimiento o pequeño esfuerzo.
Su cara se iluminó al ver a Siri -¡Hola! No es habitual ver a chicas jóvenes interesadas en este mundillo, es un placer verte shuhuhuhu- La chica no dudó en alardear de su talento con la espada haciendo una breve demostración de habilidad, técnica y control frente a la pintora, acabando con su katana a escasos milímetros de su moño
-Jopelines- Musitó Siri. Y la chica embainó la espada. -Tenemos que defendernos nosotras mismas ¿No lo crees? ¡Como dejemos nuestras vidas en manos de esos guardias inútiles vamos listas!- Siri pensaba lo mismo, no eran confiables -Al menos hay cazarrecompensas con intenciones de ayudar...- añadió. -¿Cazarrecompensas dices? ¡Esos son aún peores! No tienen ningún honor y se aprovechan del débil para sacarle la pasta, al final son como esos perros, si eres pobre te mueres del asco, ¡y si eres rico arrasarán con tus pertenencias por que ahora les debes la vida!- Nunca lo habia visto así, quizás tenía un corazón demasiado noble o quizás era demasiado ingenua, pero la idea de ayudar a las personas sin tener que seguir ordenes y que además, eso pudiera financiar su arte siempre le había parecido más que idílica en aquel mundo en el que habitaba, no se había parado a pensar en la visión del rescatado. -Hay un grupejo ahora... No recuerdo su nombre... Desde luego no son trigo limpio- La espadachina estaba apoyada en el mostrador pensativa.
-¿Sabes dónde están?- interrumpió Siri acelerada.
-No tengo ni la más remota idea, ¡pero no te aconsejo acercarte a ellos! En fin ¿Tenías interés en algo de la tienda?- Siri aprovechó para curiosear, le enseñó su pincel a la chica y llamó muchísimo su atención, estuvieron hablando más tiempo del que imaginaba hasta que se acercó un nuevo cliente y la interrupción sirvió como excusa para despedirse.
-Eres una chica interesante Siri Arcoiris, espero volver a verte por aquí-
-!Volveré!¡No lo dudes Anne!- 

Al salir de la tienda el cielo empezaba a oscurecer y Siri no podía creerse que hubiera pasado tanto tiempo ahí dentro, no se quejaba, ¡Pero aún no tenía la información que necesitaba!.
La última tienda antes de que iniciaran los cierres fue una de ropa 'The right way', bastante moderna y colorida, lo primero que llamó su atención fue una estantería arrebatada de corbatas y no dudó en elegir una para Kevin, pensó que querría un color sobrio, un marrón o un gris, era un chico formal, asi que Siri se esforzó por encontrar una que fuera adecuada, acabó eligiendo una rosa fosforito que de hecho brillaba en la oscuridad, pensando que sería el color perfecto para su compañero, obviamente guiada por su acentuado daltonismo y la seguridad en sí misma, que le impedía preguntar a ningun empleado qué color tenía entre manos. Anduvo un poco más y encontró muchísimas horquillas para el pelo lindísimas y pensó en Gideon, se había fijado en que siempre llevaba una en el flequillo, en ese momento llegó a la conclusión de que quizás tenía algún valor sentimental y decidió que lo mejor sería elegir otro regalo, a su derecha encontró una sección de camisas goticas con mangas abullonadas y delicados encajes que eran perfectas para ella y escogió una preciosa con dos pequeños hurones bordados en los puños del mismo color de la tela. Tras curiosear cada rincón del local, probarse mil gafas de Sol y vestidos de todos los estilos se dirigió a la caja para preguntar por los cazarrecompensas y pagar los regalos de sus amigos ¡Qué fácil se distraía! El dependiente, aunque cansado por las horas, le cobró y le respondió con amabilidad. -Hay un grupo algo escandaloso en la ciudad, sí, se han asentado en los barrios de la zona este, en los suburbios de la ciudad, no es una zona segura para ir sola, se rumorea que planean dejar la isla en breve, y menos mal, por mucho que hayan acabado con algun pirata, dan mas problemas que ninguno de ellos, no es raro encontrarlos borrachos o montando alboroto- La cara de Siri se iluminó¡Había conseguido información! Era el momento de ponerse manos a la obra, volvería a la posada y contaría todo a los chicos. -¡Mil graciiias shihihihihi!¡Tienes una tienda preciosa!!-
#2
Aventura Tier 1 Autonarrada Completada
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