Otoño - año 11 - día 80-81
Me encontraba en mi tierra natal, Toroa, recuperando fuerzas tras el último trayecto realizado. Necesitaba unos días para descansar y organizar todo para el siguiente viaje: empiezo a estar escaso de papiro y tinta para poder trabajar en las cartas náuticas (aprovecho mis viajes por las diferentes islas para poder ir desarrollando un mapa náutico de todo el West Blue), así que debo pasar por la tienda para comprar material. También necesito cargar la despensa para el viaje, pasar por la herrería a visitar a Aeron, mi hombre de confianza para poner a punto mi espada, y preparar mi próximo itinerario de viaje.
El hecho de estar en casa me reconforta, y es que, aunque soy intrépido y me gusta conocer mundo, estar en Toroa me hace poder estar en absoluta paz. También aprovecharé para poder entrenar un poco y recolectar algo de dinero: tengo algunos ahorros que he ido consiguiendo en mis últimos viajes, pero la próxima vez que salga pretendo estar más tiempo fuera. Dado que no me gusta la incertidumbre, trato de ser precavido y preparar todo el material necesario para no quedarme sin provisiones antes de tiempo. En los últimos días ha habido temporal en la isla, por lo que iré a echar un vistazo por la costa para ver que soy capaz de encontrar: es posible que me encuentre algunos berries sueltos y alguna cosa que ir a vender a la casa de empeños (con un poco de suerte no me tocará echar algún turno extra a la taberna para sacarme unas monedas).
Mientras rebusco en la costa en mi proceso de recolección, me fijo en que el mar está calmado. El aire no parece cargado, y eso es un buen síntoma.
Tras rebuscar un buen rato, hago recuento de lo que he encontrado: algunos berries, algo de material que ha parecido perder un barco con mudas, y algunas conservas (me vendrán bien para el viaje) y algunos objetos más que no parecen tener demasiado valor: veremos si soy capaz de sacarle algunos cuartos a Leo, el amable anciano de la casa de empeños.
Antes de ir al pueblo a hacer mis recados, decidí pasar por casa para dejar las cosas que he encontrado y me serán útiles para el viaje, y preparo una lista con las cosas que necesito preparar. Esta misma tarde pasaré a intercambiar algunas y cosas y que Aeron le eche un vistazo a Arashikiba. Con un poco de suerte, con lo que consiga y lo que tengo ahorrado, podré salir de viaje en un par de días. Paso por mi habitación y ojeo el mapa del West Blue que tengo colgado. Me pregunto a mi mismo: ¿Vale: a donde vamos ahora?
Tras descansar un rato, decidí ir a hacer los recados que tenia en mi lista: pasar por la tiende de empeño, después al herrero y por último a la papelería a comprar el material para los mapas. Me dirigí a la plaza del pueblo, donde se encontraba la mayoría de las tiendas. La zona contaba con ajetreo, pero no había un gran barullo; se podía andar tranquilo por las calles. Entré en la tienda de intercambios, llegué al mostrador, donde me atendió el dueño de la tienda.
- “Buenas tardes Leo, ¿como se presenta la tarde?”
- “¡Cuánto tiempo, Link! Hacía meses que no pasabas por aquí. Una tarde normal, nada relevante. ¿En que te puedo ayudar?”
- “Traigo algunas cosas para vender o intercambiar”.
Desplegué en la mesa las cosas que habia traido: unas cuantas prendas que me encontré rebuscando en la playa, algunas piezas de bisutería que también estaban en los cofres, y otras cosas como candelabros, ollas de cocina, etc.
Le eché un vistazo a las plumas y a la tinta
Salí de la casa de empeño dirección a la herrería. Mientras caminaba, estaba dándole vueltas a cual sería mi propio destino: la decisión estaba entre 3 islas: Ohara, Bollywood y God Valley. Cuando llegué a la herrería, me encontré a Aeron trabajando. Aeron era un hombre de unos 40 años, de estatura media alta, y una complexión fuerte, aunque no definida. Contaba con una piel bronceada y un cabello castaño oscuro. Levanto la mirada de la forja al ver que entraba en el local.
Aeron puso el arma encima de la mesa, y con una lupa, reviso los detalles de Arashikiba.
Para finalizar mis lista de cosas que hacer, pasé por la papelería a comprar algunos papiros más. Me atendío una chica a la que no había visto antes:
Saqué la cartera y pagué el material.
Pase por la herrería a recoger a Kiba (la abreviatura de Arashikiba), pagué a Aeron y me fui hacia casa.
Una vez en casa, me puse a preparar todos los detalles para el próximo viaje. Ya solo me quedaba decidir el destino, y con todo listo, mañana mismo podría salir a explorar nuevos sitios. Decidí irme a dormir y mañana mismo decidiría que rumbo poner.
Me encontraba en mi tierra natal, Toroa, recuperando fuerzas tras el último trayecto realizado. Necesitaba unos días para descansar y organizar todo para el siguiente viaje: empiezo a estar escaso de papiro y tinta para poder trabajar en las cartas náuticas (aprovecho mis viajes por las diferentes islas para poder ir desarrollando un mapa náutico de todo el West Blue), así que debo pasar por la tienda para comprar material. También necesito cargar la despensa para el viaje, pasar por la herrería a visitar a Aeron, mi hombre de confianza para poner a punto mi espada, y preparar mi próximo itinerario de viaje.
El hecho de estar en casa me reconforta, y es que, aunque soy intrépido y me gusta conocer mundo, estar en Toroa me hace poder estar en absoluta paz. También aprovecharé para poder entrenar un poco y recolectar algo de dinero: tengo algunos ahorros que he ido consiguiendo en mis últimos viajes, pero la próxima vez que salga pretendo estar más tiempo fuera. Dado que no me gusta la incertidumbre, trato de ser precavido y preparar todo el material necesario para no quedarme sin provisiones antes de tiempo. En los últimos días ha habido temporal en la isla, por lo que iré a echar un vistazo por la costa para ver que soy capaz de encontrar: es posible que me encuentre algunos berries sueltos y alguna cosa que ir a vender a la casa de empeños (con un poco de suerte no me tocará echar algún turno extra a la taberna para sacarme unas monedas).
Mientras rebusco en la costa en mi proceso de recolección, me fijo en que el mar está calmado. El aire no parece cargado, y eso es un buen síntoma.
- Esperemos que se mantenga asi durante los próximos días, y así poder navegar tranquilo.
Tras rebuscar un buen rato, hago recuento de lo que he encontrado: algunos berries, algo de material que ha parecido perder un barco con mudas, y algunas conservas (me vendrán bien para el viaje) y algunos objetos más que no parecen tener demasiado valor: veremos si soy capaz de sacarle algunos cuartos a Leo, el amable anciano de la casa de empeños.
Antes de ir al pueblo a hacer mis recados, decidí pasar por casa para dejar las cosas que he encontrado y me serán útiles para el viaje, y preparo una lista con las cosas que necesito preparar. Esta misma tarde pasaré a intercambiar algunas y cosas y que Aeron le eche un vistazo a Arashikiba. Con un poco de suerte, con lo que consiga y lo que tengo ahorrado, podré salir de viaje en un par de días. Paso por mi habitación y ojeo el mapa del West Blue que tengo colgado. Me pregunto a mi mismo: ¿Vale: a donde vamos ahora?
Tras descansar un rato, decidí ir a hacer los recados que tenia en mi lista: pasar por la tiende de empeño, después al herrero y por último a la papelería a comprar el material para los mapas. Me dirigí a la plaza del pueblo, donde se encontraba la mayoría de las tiendas. La zona contaba con ajetreo, pero no había un gran barullo; se podía andar tranquilo por las calles. Entré en la tienda de intercambios, llegué al mostrador, donde me atendió el dueño de la tienda.
- “Buenas tardes Leo, ¿como se presenta la tarde?”
- “¡Cuánto tiempo, Link! Hacía meses que no pasabas por aquí. Una tarde normal, nada relevante. ¿En que te puedo ayudar?”
- “Traigo algunas cosas para vender o intercambiar”.
Desplegué en la mesa las cosas que habia traido: unas cuantas prendas que me encontré rebuscando en la playa, algunas piezas de bisutería que también estaban en los cofres, y otras cosas como candelabros, ollas de cocina, etc.
- “Menudo batiburrillo has traido” dijo Leo. “Veamos, por estas prendas te puedo dar 10 mil berries, y por los candelabros te puedo dar otros 3 mil.“ Los utensilios de cocina pueden serme útiles, aunque no tienen demasiado valor”.
- “No me vendría mal algo de tinta y papiros, que necesito para trabajar. ¿Tienes algo de eso?”
- “Dame un segundo, voy a mirar”. Leo fue a echar un vistazo a la trastienda. Volvió con algo entre sus manos. “Veamos, tengo estos botes de tinta, y algunos papiros de pequeño tamaño. También tengo estas plumas, ¿te pueden interesar?”
Le eché un vistazo a las plumas y a la tinta
- “Me quedo con estas pluma y 5 botes de tinta, y también cogeré 10 papiros. ¿Trato hecho?”
- “Venga, sí, tampoco le iba a dar mucha salida a esos cachivaches” .
- “Perfecto, gracias Leo. Nos vemos pronto”
- “¡Cuídate, Link!”
Salí de la casa de empeño dirección a la herrería. Mientras caminaba, estaba dándole vueltas a cual sería mi propio destino: la decisión estaba entre 3 islas: Ohara, Bollywood y God Valley. Cuando llegué a la herrería, me encontré a Aeron trabajando. Aeron era un hombre de unos 40 años, de estatura media alta, y una complexión fuerte, aunque no definida. Contaba con una piel bronceada y un cabello castaño oscuro. Levanto la mirada de la forja al ver que entraba en el local.
- ¡Buenas tardes, Link! ¿Cómo te va?
- “Hola, Aeron. Me gustaría que le echases un vistazo a mi espada, quiero llevarla en plenas condiciones al siguiente viaje”
- “¿Ya estás pensando en irte?¡Pero si acabas de llegar! Eres un culo inquieto. Anda, déjame la espada, a ver cómo está”
Aeron puso el arma encima de la mesa, y con una lupa, reviso los detalles de Arashikiba.
- “Veamos.. bueno, el filo está un poco desgastado desde la última vez, pero parece que esta en buenas condiciones. Déjamela un par de horas que ponga a punto el filo, y ya estará lista”
- “Perfecto, Aeron. Voy a terminar mis recados y vuelvo”.
Para finalizar mis lista de cosas que hacer, pasé por la papelería a comprar algunos papiros más. Me atendío una chica a la que no había visto antes:
- “Buenas tardes, ¿en qué le puedo ayudar?”
- “Buenas tardes, venía a por algunos papiros tamaño grande.”
- “Perfecto, un momento”. Fue a coger los modelos que tenia. “Estos son los modelos que tenemos, ¿cuál querrías?”
- Les eché un vistazo y decidí coger los más económicos, ya que no pretendía gastar mucho dinero, necesitaba ahorrar para el viaje. “Me quedo con estos, y también querría algunos botes de tinta”
- “Marchando. En total serían 1500 berries.”
Saqué la cartera y pagué el material.
- “Muchas gracias. Hasta luego”
- “¡Que tenga una buena tarde!”
Pase por la herrería a recoger a Kiba (la abreviatura de Arashikiba), pagué a Aeron y me fui hacia casa.
Una vez en casa, me puse a preparar todos los detalles para el próximo viaje. Ya solo me quedaba decidir el destino, y con todo listo, mañana mismo podría salir a explorar nuevos sitios. Decidí irme a dormir y mañana mismo decidiría que rumbo poner.
Inventario
