09-01-2024, 05:09 AM
Atributos Personaje
Día 25 de otoño. Año 11
Barranca profunda (zona exterior), Isla Toko, Corriente Daiya ~ 12:30 a.m.
Sasha se dirigía con calma a rellenar la regadera con agua limpia, ya que la semioni había cambiado el turno para regar la planta de Bepso después de su encuentro mañanero con la madre buitre y sus polluelos cabrones. Fue de forma lenta hasta el timón, los demás ya estaban durmiendo y sabía que se podría ganar una buena bronca - para variar - si los despertaba. Antes de seguir su paso paró en seco mirando la puerta de la cocina y encogiéndose de hombros decidió entrar a por un aperitivo nocturno. Con la regadera bajo su axila izquierda, usó su mano derecha para coger un trozo de bizcocho que había dejado preparado Aurora y llevárselo a la boca, manteniéndolo ahí sin comer, mientras se dirigía a la nevera para coger uno de sus tantos batidos de chocolate. Una vez con las provisiones y la regadera fue esta vez directa hacia el timón, lugar donde estaba la maceta con los restos que la lata voladora dejó de su compañero tontatta.
Cuando la rubia tuvo delante el barril con el tiesto, chocó su batido con la regadora como si de un brindis se tratara. Tobías le había explicado que no podía darle batido de chocolate a la planta, ni ponerse a beber sake cada noche, por lo que su brindis debía ser apto para menores y plantas. Sasha se agachó para dejar en el suelo el batido, y mientras volvía a coger el bizcocho con la mano derecha, lo empezó a comer mientras regaba la planta. — No esperarías que solo fueras a picar algo tú esta noche. —habló con una sonrisa socarrona a la planta como si la estuviera juzgando. — El bizcocho lo ha hecho Aurora, es la novia de Garnet. Creo. — añadió de forma dudosa la última palabra. La joven seguía masticando su tentempié nocturno mientras regaba la tierra que había en la maceta y una vez terminó de regar le pegó el último bocado a la comida mientras recogía del suelo el batido.
La semioni caminó un par de pasos hasta sentarse delante del barril, se quitó el kanabo de la espalda dejándolo a su lado derecho, y apoyó su espalda en la barandilla a la vez que miraba la maceta mientras abría el batido dándole el primer sorbo. — Han pasado muchas cosas desde que nos fuimos de los Cabos Gemelos. — volvió a hablar la rubia lista para contarle todo a su amigo. — Ya has visto que Kuraku ha venido con nosotros, quería dar la vida para protegernos pero le dije que no. Le vigilaré por si acaso hace alguna estupidez. — reflexionó antes de dar otro sorbo a la achocolatada bebida. — Tobías, Gronn y Garnet están bien. Hicimos un funeral muy bonito para Xas y Nekah. — Sasha no pudo evitar mirar hacia otro lado pero enseguida negó con la cabeza, debía dejar de estar triste. — Perdona, a veces es difícil no ponerse triste cuando pienso en vosotros. — se disculpó volviendo a beber para darse fuerzas. — ¡Pero no me he sentado aquí para ponerme en modo drama queen! Desde que llegamos a esta isla nos han pasado muchas aventuras. Tobías es el capitán ¿te lo puedes creer? Vamos a ser pobre por culpa de sus apuestas. — la rubia cambió el tono a uno más animado procurando vigilar no hablar demasiado fuerte.
Sasha reflexionó antes de hablar, le habían pasado muchas cosas y no sabía por donde empezar. — También, un día, quise un peluche de iguana que daban en un juego para ponerle cuernos y que sea como yo. Se me dio fatal pero apareció un marine, me ayudó a conseguirlo y me enseñó a ser una ninja con el kanabo. — dijo emocionada recordando a Joe con una sonrisa. — Fue muy amable y si no fuera por Tobías no me habría reconocido como pirata. — pausó la semioni dando un largo trago al batido de chocolate. — No creo que sea tan amable la próxima vez. — añadió de forma triste mientras daba vueltas a la botella con la bebida, recordando emocionada el siguiente encuentro. — Después vi a Jolyne y Aspros. ¿Te acuerdas de ellos? Estaban en la plataforma con nosotros cuando viniste para pedirnos ayuda. — Sonrió recordándoles. — Pues participamos en un rodeo nosotros tres y Garnet. Estaba amañado y fue una mierda por eso pero nos lo pasamos muy bien, Garnet se enganchó a mi collar y empezó a dar vueltas. — intentó aguantar la risa pensando en aquel momento del músico enganchado en la cuerda y dando vueltas alrededor de su cuello de triceratops. — Me gustó ver que Aspros y Jolyne estaban bien. — dijo más calmada y con una suave sonrisa.
La semioni decidió omitir su aventura con la madre buitre y sus crías al estar la maceta presente, entonces recordó algo. — Casi me olvidó, la mañana del rodeo apareció gente nueva en el barco. Aurora y Sage, ella casi me asusta pensando que nos habían abordado pero solo nos hizo el desayuno. Sage es un mink ornitorrinco, igual que Xas… ¡Qué fuerte! — contestó con ironía por la situación. — Van a venir con nosotros, y también Ariel, es una gyojin como Gronn pero no tiene cuernos. — por un momento se le pasó por la cabeza que si Bepso la hubiera conocido habría dicho que ambos gyojin eran hermanos por lo que se le escapó una suave risa.
Sasha volvió a darle otro sorbo al batido mientras ordenaba lo que venía después. — Al día siguiente acompañé a Gronn a ver una mina ¡y menos mal que fui! Nos encontramos con un grupo de minks topo, obviamente me los cargué a todos yo sola, pero después apareció una bestia muy fuerte que nos atacó. — narró con emoción el suceso. — La muy idiota estaba herida y por eso nos atacaba pero al quitarle la lanza se fue como si nada. — dijo divertida al recordar al animal. — Allí conseguí unas gafas de sol increíbles. — añadió emocionada mientras buscaba el objeto en los bolsillos de su chaqueta hasta dar con ellas y enseñárselas a la maceta como si la estuviera mirando. Aprovechó que las había sacado para ponérsela en la cabeza, aquellas gafas le habían gustado mucho y no se iba a separar de ese objeto a corto plazo. — Estaban en el escondite de los minks topo, me quedan bien ¿verdad? — sonrió de oreja a oreja sin esperar respuesta. — Después fuimos todos juntos a cargarnos el sitio y de paso robamos el oro que había como pago, Garnet dijo que habían cerdos de la capital que esclavizaban a gente para trabajar en la mina. — añadió divertida.
La chica repasó mentalmente todo lo que había pasado por si se dejaba algo entonces recordó la pelea más épica que había tenido. — Oh, y me pegué con un tío con kanabo ¡me dejo ko! — dijo con emoción recordando la pelea. — Se llama Sohem. Fue increíble la pelea y luego se portó bien conmigo, se quedó a mi lado hasta que me desperté. — acabó con una sonrisa al pensar en el hombre con casco, espera volver a verlo pronto.
Por primera vez en la noche elevó la mirada hacia las estrellas, aquel resumen de lo que había pasado en la isla no era solo para el pequeño Bepso, sino que también para sus padres y sus compañeros. La semioni estaba contenta de la decisión de dejar la maceta ahí fuera, así aprovechaba para contarles a todos sus aventuras tanto con los Shogun Gari como en solitario. Se mantuvo unos minutos en silencio disfrutando de la calma de la noche y la brisa veraniega que mecía su larga melena rubia - que como tenía pensado irse a dormir se había dejado el pelo suelto - por lo que decidió cerrar los ojos durante unos minutos. Empezó a recordar la forma tan horrible que la empujó a salir al mar y a empezar la aventura que tanto ansiaba, pero no de aquella manera.
La semioni notaba que estaba apunto de dormirse cuando una voz intentando controlar su tono sin mucho éxito hizo que frunciera el ceño y abriera los ojos. — Son ellos, seguro. Asaltaron la mina y se llevaron un suculento botín. — Sasha elevó la ceja derecha al escuchar aquello. Gateó sin hacer mucho ruido hasta la borda y se asomó ligeramente apreciando la silueta de dos minks topo, ocasionando que la cara de la joven pasara a una muy enfadada con el ceño fruncido y provocando una mueca con la boca enseñando sus dientes. Estar bajo las estrellas era un momento tranquilo para ella - porque de normal no era una chica tranquila - por lo que verse interrumpida por alguien la enfadaba en exceso, a no ser que fueran sus compañeros porque también vivían en aquel barco.
La adolescente escuchó como ponían sus pequeñas garras - en comparación al tamaño de las que tenía ella cuando se transformaba - en el barco dando pequeños golpes. — ¿Hacemos un agujero a ver si aceramos con el botín? — dijo entre risas de forma irónica el otro intentando no hacer ruido. Aquello fue la gota que colmó el vaso, no iba a dejar que se llevaran el botín que se habían ganado después de su trabajo en la mina y mucho menos dejar que le hicieran un agujero al barco, porque Sasha estaba muy segura que se llevaría la culpa aunque no lo hubiera provocado ella. Sin esperar más, volvió a donde estaba y mientras se hacía una coleta rápida - de forma algo desastrosa - gracias a que tenía la goma de pelo en su muñeca alargó su mano derecha para coger el kanabo y así poder plantarles cara.
De un salto, la chica se puso detrás de ambos minks topo, quienes al darse la vuelta se asustaron al encontrarse a alguien de aquel barco despierto. — Si queréis nuestro botín primero me tendréis que ganar, carroñeros de mierda. — amenazó la semioni mientras se transformaba en su forma híbrida de triceratops para darles más miedo con su nueva altura, los cuernos y las garras. — Je, je, solo era una broma. — respondió uno de forma nerviosa mientras empujaba al otro hacia su derecha para escapar al verse descubiertos. — Sí, no os queríamos robar el botín de la mina ni nada parecido, niña. — añadió el otro tapándose la boca. Los dos minks se miraron sudando frío al dar a conocer sus intenciones por lo que, sin mediar palabra, se pusieron de acuerdo en lo que tenían que hacer a continuación. — ¡Nigerundayo! — gritaron los dos minks que intentaban aparentar ser ladrones. La semioni dejó ir un suspiro mientras hacía rodar los iris ámbar de sus ojos sin poder evitar pensar que aquello era una tontería. Por lo que simplemente se llevó el kanabo a su lado derecho en posición vertical lista para hacer su súper home run, separó las piernas a la altura de sus caderas y semiflexionó las rodillas. — Meteor Run. — pronunció intentando no despertar a los demás e impactando el kanabo en ambos minks que los mandó a volar.
La rubia bostezó mientras regresaba a su forma normal y volvía a dejarse el pelo suelto mientras que subía sin dificultad al barco, retomando la postura en la que se encontraba antes de la interrupción. — ¿Te lo puedes creer, Bepso? Vaya dos idiotas. — dijo aguantando la risa. De pronto paró en seco y se puso seria recordando una palabra en concreto que había usado uno de los minks. — He estado pensando en algo. — empezó a hablar pero parando al momento para ordenar lo que quería decir. — Siempre me están llamando niña y no me gusta. — volvió a pausar mientras se llevaba las rodillas al pecho para abrazarlas. — Bueno, me lo pueden decir los Shogun Gari, Aspros y Jolyne porque sé que no me lo dicen como insulto. Pero odio cuando alguien lo hace como insulto, para dar a entender que es fácil darme una paliza o que no valdrá la pena nuestra pelea, es humillante. — susurró las últimas palabras sintiendo rabia pero entonces miró la maceta cambiando la cara a una seria. — ¡Así que he decidido una cosa! No puedo crecer antes de tiempo pero sí que puedo entrenar para ser fuerte. Entonces esos adultos imbéciles que se creen superiores habrán sido apalizados a kanabazo limpio por una niña. — siguió hablando con una sonrisa confiada y los ojos brillantes por la determinación. — No pasa nada porque todavía sea joven porque eso no significa que sea débil. ¡Veremos quien se ríe cuando los haya dejado ko una niña! — elevó un poco la voz ante el nuevo camino que tenía por delante. Ya no sería un insulto ni nada humillante para ella, se iba a hacer con aquel insulto el tiempo que durase su adolescencia para hacerse respetar. El cartel de se busca podía ayudar pero todavía era una cifra muy pequeña por lo que la semioni tendría que hacer gala de su afán por meterse en líos sin parar.
Otro bostezo fue la señal que definitivamente se tenía que ir a dormir, por lo que una vez de pie se volvió a poner el kanabo en la espalda y con la mano derecha recogía tanto la botella del batido como la regadora. Pero antes de irse se volvió a girar hacia la maceta viendo como de fondo se apreciaba un brillante cielo estrellado nocturno — Buenas noches, ha sido una noche divertida. — se despidió Sasha con una tranquila sonrisa antes de dirigirse a su camarote para descansar.
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