08-01-2024, 11:42 PM
Día 37 de verano. Año 11.
8:00 A.M. Barranca Profunda, Isla Toko, Barco de los Shogun Gari.
El suave murmullo de la brisa marina acariciaba las cortinas entreabiertas de la habitación donde Aurora despertó. Se encontraba en la cama de Garnet, observándolo mientras aún dormía plácidamente. La luz tenue de la mañana delineaba su rostro, y un pequeño destello de sol le confería un aura tranquila. Era un momento íntimo, y Aurora se permitió quedarse allí por un rato, sumergida en sus propios pensamientos.
Las palabras de su madre resonaron en su mente como un eco reconfortante. "Piensa en la persona que más te importe, eso te dará el valor para enfrentar incluso al enemigo más feroz". Era una lección que Aurora llevaba consigo desde su infancia, una guía que ahora tomaba un nuevo significado al contemplar a Garnet durmiendo a su lado.
Era evidente que lo que había sucedido la noche anterior no era algo común. Aquella batalla intensa y la posterior necesidad de compartir ese momento con Garnet no eran experiencias que Aurora hubiera anticipado. Era la primera vez que sentía algo tan profundo por alguien, y la contemplación de Garnet mientras descansaba le arrancó una sonrisa. Sabía que lo que compartían era especial, alimentado por la preocupación mutua del día anterior.
La sonrisa se deslizó en su rostro mientras pensaba en la promesa que le había hecho a Garnet. La idea de darle su espacio había sido un compromiso que ambos compartían, pero Aurora entendía que lo que surgía entre ellos era algo que no podía ignorar fácilmente. Un dilema resonaba en su interior: el deber de mantener la distancia frente a la creciente atracción que sentía hacia Garnet.
Decidió no agobiarse con esos pensamientos en ese momento. Se prometió a sí misma que, por ahora, simplemente disfrutaría del presente, de este pequeño y precioso instante que compartían. Se acurrucó suavemente en el pecho de Garnet, sintiendo el calor que emanaba de su cuerpo. A pesar de sus deseos de mantener una actitud decidida y desapegada, no pudo evitar admitir lo que estaba empezando a significar Garnet para ella.
El sonido rítmico de la respiración de Garnet y el suave vaivén de su pecho actuaron como una melodía relajante que la sumió en un estado de tranquilidad. El cansancio persistente de la batalla del día anterior se apoderaba de ella, y Aurora decidió que se merecía un poco más de descanso. Cerró los ojos y se dejó llevar por el sueño que la abrazaba como las olas acarician la orilla.
En ese instante, sus preocupaciones y conflictos internos se disolvieron. El tiempo se desvaneció, y solo existía el presente compartido con Garnet. A pesar de las incertidumbres que pudieran aguardar en el futuro, Aurora estaba decidida a aferrarse a la simpleza y la felicidad de este momento compartido. Y así, envuelta en la calidez de la habitación y la presencia reconfortante de Garnet, se sumió en un sueño reparador, necesitaba descansar para estar lista para enfrentar lo que el nuevo día les depararía.
8:00 A.M. Barranca Profunda, Isla Toko, Barco de los Shogun Gari.
El suave murmullo de la brisa marina acariciaba las cortinas entreabiertas de la habitación donde Aurora despertó. Se encontraba en la cama de Garnet, observándolo mientras aún dormía plácidamente. La luz tenue de la mañana delineaba su rostro, y un pequeño destello de sol le confería un aura tranquila. Era un momento íntimo, y Aurora se permitió quedarse allí por un rato, sumergida en sus propios pensamientos.
Las palabras de su madre resonaron en su mente como un eco reconfortante. "Piensa en la persona que más te importe, eso te dará el valor para enfrentar incluso al enemigo más feroz". Era una lección que Aurora llevaba consigo desde su infancia, una guía que ahora tomaba un nuevo significado al contemplar a Garnet durmiendo a su lado.
Era evidente que lo que había sucedido la noche anterior no era algo común. Aquella batalla intensa y la posterior necesidad de compartir ese momento con Garnet no eran experiencias que Aurora hubiera anticipado. Era la primera vez que sentía algo tan profundo por alguien, y la contemplación de Garnet mientras descansaba le arrancó una sonrisa. Sabía que lo que compartían era especial, alimentado por la preocupación mutua del día anterior.
La sonrisa se deslizó en su rostro mientras pensaba en la promesa que le había hecho a Garnet. La idea de darle su espacio había sido un compromiso que ambos compartían, pero Aurora entendía que lo que surgía entre ellos era algo que no podía ignorar fácilmente. Un dilema resonaba en su interior: el deber de mantener la distancia frente a la creciente atracción que sentía hacia Garnet.
Decidió no agobiarse con esos pensamientos en ese momento. Se prometió a sí misma que, por ahora, simplemente disfrutaría del presente, de este pequeño y precioso instante que compartían. Se acurrucó suavemente en el pecho de Garnet, sintiendo el calor que emanaba de su cuerpo. A pesar de sus deseos de mantener una actitud decidida y desapegada, no pudo evitar admitir lo que estaba empezando a significar Garnet para ella.
El sonido rítmico de la respiración de Garnet y el suave vaivén de su pecho actuaron como una melodía relajante que la sumió en un estado de tranquilidad. El cansancio persistente de la batalla del día anterior se apoderaba de ella, y Aurora decidió que se merecía un poco más de descanso. Cerró los ojos y se dejó llevar por el sueño que la abrazaba como las olas acarician la orilla.
En ese instante, sus preocupaciones y conflictos internos se disolvieron. El tiempo se desvaneció, y solo existía el presente compartido con Garnet. A pesar de las incertidumbres que pudieran aguardar en el futuro, Aurora estaba decidida a aferrarse a la simpleza y la felicidad de este momento compartido. Y así, envuelta en la calidez de la habitación y la presencia reconfortante de Garnet, se sumió en un sueño reparador, necesitaba descansar para estar lista para enfrentar lo que el nuevo día les depararía.

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