04-01-2024, 10:56 AM
Atributos Personaje
Día 11 de Otoño del año 11
Corriente Daiya - Isla Toko - Pueblo Kakutasu
Parte 1. Razones de sobra
Las calles de Isla Toko estaban impregnadas de un silencio tenso, solo interrumpido por el crujir de mis botas en la tierra seca. El astro rey, en su caída hacia el horizonte, proyectaba largas sombras que se retorcían en los edificios, unos edificios gastados por su vejez. Yo me dirigía a los suburbios de Kakutasu, donde me estaban esperando. Tenía una deuda pendiente que saldrá antes de partir.
Todo se remonta a mí llegada a la isla semanas atrás, cuando tuve las desavenencias con aquel grupo de bandidos que asaltaron a la pescadora. Me prometí a mí mismo que acabaría con aquel problema de raíz antes de partir, y la embarcación que se llevaría a la División 34 estaba al caer. Debía actuar con premura y en solitario.
Parte 2. Entrar sin estilo
Por la mañana le había hecho una visita a Olivia. Le pregunté sobre su historia y las razones por las que iban tras ella, esta vez con más detalle. Al final no dejaban de ser un grupo de ladrones y bandidos de segunda, que aprovecharon la decadente situación del padre de la chica para sacarle dinero y dejarlo endeudado. Al parecer, le hacían pagar una cuota en un bar regentado por ellos. Ahí residían. Allí me fui a plantarles cara.
El garito desde fuera parecía un local derruido por el paso del tiempo. La callejuela estaba sin un alma, la fachada estaba con evidentes grietas y visibles termitas, el cartel había perdido la mayoría de letras que indicaban el nombre del sitio y la puerta... Directamente no había puerta.
Me adentre con pasos lentos pero seguros, el pecho inflado y el mentón alto. Tenía intención de generar una primera impresión contundente y segura, que disimulara el tedio que me generaba estar allí en aquel momento. Tenía entendido desde mi primer encontronazo, que esté tipo de gente era más bien cobarde y buscaba el conflicto solo contra aquellos con los que sabían que podían ganar. Así que ir con pintas de superior quizá me facilitaba la faena. También decidí por este tema ir bien uniformado de Marine, para aumentar la tensión en caso de que alguien quisiera ponerse bravucón.
-Buenas tardes a todos, caballeros.-
Parte 3. Un repaso desagradable
Mientras decía mis palabras, pude otear el sitio de un lado al otro, con premura.
En la pared izquierda, una barra de bar atendida por un camarero obeso y sudoroso, vestido con un mandil lleno de manchas de liquidos misteriosos. Este tenía la mirada perdida en la nada, mientras frotaba repetidas veces una jarra limpia con un trapo sucio. Apoyado en la barra un hombre abatido, probablemente por el alcohol. Estaba desnudo de cintura para arriba y solo vestía un pantalón de pana y unas botas negras. Estaba extrañamente musculado, pero por hacer, solo dormía y roncaba exageradamente alto mientras dejaba caer de su boca un pequeño rio de saliva.
Saliendo de la barra, en la pared del fondo se deja ver una puerta, casi haciendo esquina en el garito. Destacaba por un letrero rojo metalizado que dejaba bien claro que no se podía entrar.
Al lado de la puerta, en el fondo del todo frente a mi, un sofá verde llama la atención en contraste con la madera dañada y la tenue luz que entra. Este estaba completamente mordisqueado por el lado derecho, dejando ver el esqueleto interno del mueble, con todos sus resortes saliendo a la superficie y apenas espuma. Por el lado izquierdo, presidiendo la escena, un perro de grandes dimensiones observaba atento mi entrada. Un husky blanco para ser exactos.
En el lado derecho y dándole la espalda al resto, un pianista tocaba de forma frenética y precoz, errando de vez en cuando las notas y recreando una sintonía musical que atinaba perfectamente con el ambiente general pero destrozaba los tímpanos. El músico vestía con tristes harapos que cubrían su enclenque musculatura. Su aspecto era de hombre famélico, aunque parecía tener gran agilidad y velocidad con las manos. El instrumento era un piano de cola, en consonancia con el resto: desgastado y dañado. Se podía ver a simple vista que faltaban notas y que algún pedal había sido mordido. En un lateral de este, descansaba un trabuco sencillo, de esos de un solo disparo.
No habían ni mesas, ni sillas ni clientes. Tan solo un grupo decadente de personas en lo que alguna vez pudo ser un negocio.
-Nada se te ha perdido por aquí, forastero. Márchate o te mataremos.- amenazó el pianista, que inmediatamente dejó de tocar.
-Estoy buscando a alguien. Quizá podáis ayudarme.- dije con un tono chulesco. Entonces el perro empezó a gruñir y ladrar.
-Que venga por aquí un marinerito como tú, denota que estás desesperado por hacer algo con tu vida.- todavía dándome la espalda, el pianista coge la pistola. -Busca fama y reputación en otro sitio, cantamañanas.- entonces apuntó hacía mi.
El perro se levantó de su asiento y se colocó en el centro del local, en posición de ataque, frente a mi. No dejaba de gruñir y mostrar sus dientes afilados. Por otro lado, a mí derecha, el bartender se ocultaba tras su barra, dejando escapar varios gritos de susto y sollozos, como si aquella situación le generara mucho estrés y estuviera disconforme.
-Vale...- suspiré. Luego sonreí. -Vamos a bailar.-
Parte 4. Danza con secundarios
Un disparo truena desde el cañón del trabuco viejo. Con un gesto grácil, ladeo la cabeza levemente, dejando escapar la bala, que se pierde e impacta contra una de las paredes ya dañadas.
-Mierda.- maldice el músico, ahora tirador.
-Cruzasteis la línea que no quería... Y apuesto por mi, jeje.-
El perro se adelantó en el ataque, corriendo en mi dirección y pegando un brinco a mitad de camino, abriendo lo boca y poniendo las patas por delante. Sin intenciones de dañar al animal, decidí realizar un esquive frontal, agachándome y haciendo una pirueta por debajo del salto del canido. Este pasa de largo y cae fuera del establecimiento. Yo me recompongo rápido y me coloco en guardia.
-Ahhjhhj- gritaba el tipo escuálido.
Se dirigía hacia mi posición enfurismado y armado con la culata del trabuco. El ataque era de lo más básico. Un hombre desesperado que alza su arma tanto como puede para asestar un golpe vertical descendente. Me limité asentir lástima por la decadencia de las acciones bélicas de mi adversario y me adelante en un gesto rápido, lanzando un directo de derecha a la barbilla del pianista, que le hacía perder el sentido del equilibrio y la consciencia, cayendo desplomado en el suelo.
-Vale, uno menos, pero...-
Volteo veloz para saber la posición del animal rabioso. Este vuelve a la carga con todo, esta vez sin saltar, como si hubiera aprendido. Tenía la mirada puesta en mi pierna derecha y sacaba los colmillos con furia mientras se dirigía con intenciones funestas hacia mi. Decidido a zanjar los temas de Olivia, hago de tripas corazón y me dispongo a atacar.
-Lo siento amigo...- susurré lastimoso.
Cuando lo tuve a tiro, lancé un derechazo descendente de gran potencia, que hizo contacto con la parte superior del craneo del animal, clavándole en el suelo y frenándolo en seco. El animal, aunque vivi, estaba inconsciente y fuera de combate.
-Bien...- me recompuse mientras gesticulaba con la mano diestra, a causa de los dos golpes secos que había dado. -Vamos a ver qué hay tras esa puerta.-
Parte 5. Choque
Di los pasos suficientes hasta llegar a la puerta. Estaba nervioso a la vez que impaciente, se notaba en mis pulsaciones. Sentía que tras esa puerta se encontraría un gran desafío. Puse la mano en el pomo de la puerta.
-Vale Tenma, a la de 3.- me dije a mi mismo. -1...2... y...-
-¡¡¡BUTO!!!-
Un golpe seco impacta contra mi nuca antes de que pudiera reaccionar. El tremendo ataque hace que atraviese la puerta y entre en la habitación contigua. Estaba mareado y tendido en el suelo, intentando comprender quien me había atacado.
-Vamos marinerito... *Hik* Ven para acá...- resonaba en mi cabeza desde la distancia.
Empezaba a recobrar el sentido. La voz provenía de la estancia principal. El líder de la banda me estaba esperando allí. Me recompuse a duras penas, usando apoyos para no caer del dolor y el mareo. Cuando conseguí salir de la sala, mi rival estaba plantado en mitad de la estancia. Era el tipo dormido en la barra. Su presencia era imponente, ahora que estaba despierto. Y su fuerza había sido demostrada.
-Todavía voy tocado, pero soy el líder de Los Rechazados, y aún puedo partirte la cara... *Hik*. - se presentaba mientras extendía los brazos en forma de cruz y amenazaba. -Si quieres otro cabezazo ven que te lo presto.-
-Tus compañeros han sido derrotados. Huid de la isla y dejaremos esto por zanjado.- intenté utilizar una vida pacífica, evitando el conflicto.
-No tenemos donde caer muertos, chaval, así que no acept... *Hik*.- intentó terminar la frase, pero si estado no se lo permitía. Sin embargo sacó fuerzas para amenazar una vez más. -Tampco es que puedas ganarme. Ven, pelea. Sé que vienes por Olivia... Así que mátame o moriréis los dos.-
-Ya veo... Parece que no tienes redención...- dije lastimoso con la cabeza gacha. -No tengo más remedio...-
Decidí sacar todo mi potencial y comencé a transformarme en mi forma híbrida. El pelaje empezó a brotar, lo cuernos salieron de mi cabeza y mi tamaño creció junto a una musculatura prominente. No tenía tiempo para juegos cuando se trataba de salvar vidas. Y no tenía ni paciencia ni ganas de continuar con esta refriega.
-¿Todo de una? HajaHaJaA... *Hik*- rió.
-Vamos allá - le devolví una sonrisa.
-¡¡¡BUTO KAITEN!!!-
-¡¡¡PUÑO FANTASÍA!!!-
Parte 6. Final dinámico
En un segundo, un directo cargado con mi diestra chocaba con un cabezazo recto a máxima potencia. La colisión fue atronadora. La onda expansiva invadió cada rincón de bar, haciéndolo temblar por completo. Ninguno cedía ante la fuerza del otro, mientras empujamos con todo lo que teníamos. Bajo nuestros pies, el suelo empezó a ceder por culpa del impacto y la presión que ejerciamos. Este era, por el momento, el ataque más fuerte que había generado hasta entonces, y me enfrentaba a un rival que, aunque bedeznable, mostraba una fuerza insólita.
-¡¡¡AAAaahhh!!! Cede de una vez.- gritó sin dejar de forzar el villano.
-¡JAMÁS! No dejaré que hagas daño a nadie más... ¡¡¡aaaAAAHHH!!!-
Empecé a retroceder y a aflojar el ataque, víctima del cansancio. Di un par de pasos atrás, aunque me negaba a ceder y a perder esa batalla. No podía permitirlo. La manga de ropa que cubría mi brazo comenzó a romperse, exponiendo mi antebrazo dañado y ensangrentado, demostrando la gran fatiga que me generaba aguantar el golpe.
-No... No puedo perder así... Tiene que haber algo... Padre, dame fuerzas...- rezaba en silencio, mientras el empuje del ataque rival me hacía retroceder un par de pasos.
-Estas acabado chaval. Tu brazo no resistirá mucho más. ¡¡¡GrrrrAAAA!!!- rugió.
-No... No resistiré más... ¡UN SEGUNDO, ESO ES!- di con la solución en mi mente. -Lo siento criminal, esto acaba aquí. De frente eres más fuerte que yo... Pero si aplico la fuerza así...-
Empecé a aflojar mi puño y lo dejé orbitar hacia su nuca, cambiando el eje de fuerza recto en descendente. Mientras que yo retrocedía, aplicaba una fuerza hacia abajo mientras él seguía contando con mi apoyo. El líder, que no dejaba de apretar, comenzó a agachar la cabeza y a sentir que resbalaba de morros al suelo. Con este cayendo, sin dejar de hacer fuerza, emití toda mi energía en aplastar su cabeza contra mi puño y el suelo, haciendo que su golpe fuera dirigido hacia el piso de madera.
El daño fue masivo, generando una gran fuerza de mi ataque contra su cabeza, que atravesaba las baldosas de madera y dejaban al oponente totalmente noqueado. Yo volví en forma humana, agotado, y me dejé caer al suelo de culo. Saqué mi Den Den Mushi y llamé.
-Aquí soldado raso Tenma Ryusuke. He capturado a un criminal peligroso. Requiero de una patrulla y atención médica urgente en...-
La conversación se extendió y minutos después se dejó caer el Sheriff y los servicios médicos. Los bandidos fueron capturados y llevados ante la ley, mientras que yo podía presumir orgulloso de haber zanjado la promesa que hice cuando llegué a este lugar.
Aclaraciones
