114 FUE
90 RES
21 DES
21 PRE
63 AGI
63 REF
30 INT
49 VOL
20 CH
60 CA
Vitalidad: 1474 / 1529
Energía: 841 / 1273
Espirítu: 89 / 207
Nivel: 7
79 de Primavera. Año 11. Barraca profunda, Isla Toko, Corriente Daiya ~ 09:00 a.m
Agarrada del brazo de Garnet, salí de la cocina, con mi cabeza aún apoyada en su hombro, estaba luchando por no mirar hacia abajo, cosa que me estaba costando más de lo debido y mi cara era un libro abierto, mordí mi labio y desvíe la mirada hacia las paredes del pasillo. -A quien se le ocurre salir sin pantalones. Dije con la cara totalmente ruborizada. -Por cierto, necesito ir al camarote, debería coger una muda de mi bolsa, si es que la traje, apenas recuerdo salir del bar ayer. Comente la última parte casi como si hablara para mí misma. Seguimos caminando hasta llegar al camarote de Garnet y al entrar pude comprobar para mi alivio que la bolsa estaba tirada en el suelo, con los pantalones de Garnet encima, avance hacia la bolsa, me agache y agarre los pantalones de Garnet, lanzándoselos sobre la cabeza. -Toma, si no te los pones me va a ser imposible concentrarme en lo que quieras hablar. Abrí la bolsa y allí estaban, la ocarina y el violín, respire aliviada, y una nota? "Molas turbo mazo tronca", una sonrisa apareció en mi rostro mientras le mostraba a Garnet la nota y saque de mi bolsa un conjunto verde sin mangas, con trazos tribales marrones y sobre estos un pequeño bordado dorado, me giré hacia Garnet para preguntarle. -¿Donde está la ducha? Podemos hablar mientras me ducho si no quieres esperar. Guiñe el ojo con una sonrisa pícara mientras esperaba a ver que quería hacer Garnet
22-11-2023, 04:25 PM (Última modificación: 22-11-2023, 04:30 PM por Garnet D. Matlock.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Garnet Matlock:
128 FUE
149 RES
54 DES
34 PRE
136 AGI
104 REF
76 INT
76 VOL
23 CH
70 CA
Vitalidad: 2466 / 2465
Energía: 1426 / 2459
Espirítu: 122 / 297
Nivel: 11
Garnet, con cara seria, de preocupación, se encaminó hacia el camarote de la mano junto a una Aurora ruborizada por la desnudez del músico.- Ya, no tenía el carambolo en mi sitio... - Contestó el pelirrojo, mirando hacia el techo, ante la "recriminación" de la chica por su falta de vergüenza. Garnet notó que estaba algo ansiosa por ver si se llevó consigo su bolsa. Si a él le preguntan, él no se acuerda de un carajo de anoche, y por eso mismo es que quería tener esa charla privada con Aurora.
Al llegar a la habitación, aliviada, Aurora encontró su bolsa, debajo de los pantalones de Garnet, dándoselos mientras le insistía en que se los pusiera, pues parecía no poder concentrarse con el "asunto" campando a sus anchas. La verdad que del shock mañanero y lo rápido que salió de la habitación, Garnet no se había fijado en lo absoluto que el camarote estaba hecho un desastre. Sus prendas y ropas interiores estaban desperdigadas por todos los rincones del camarote.- Como entre Tobías le da un chungo, ¿es o no es?... - Musitó para si mismo, mientras se ponía encima la ropa que se compró el día anterior. Seguidamente, Aurora le preguntó por la ducha, proponiéndole que le acompañara y hablaran allí sobre el tema que le estaba carcomiendo al pelirrojo.- Sí claro, ¡sígueme! -
Pero Garnet sentía que no podía esperar así que, mientras se dirigían a la ducha, decidió hablar el melón.- Mira Aurora... - Inició, con absoluta seriedad, mientras miraba hacia delante. La velocidad de sus pasos se redujo considerablemente.- ... El día de ayer fue una locura y siento que tenemos una conexión de puta madre... .- Se detuvo por completo.- ..Pero, estoy demasiado makelele... No recuerdo una mierda de que pasó anoche y encima... - No sabía como decir esto, de sólo pensar en "eso", la cara de Garnet empezó a palidecerse. - Bueno, he visto... Ya sabes ¡joder!... - Empezó a sacudir ambas manos con frustración en su cabeza, alborotando su pelo.- ¡QUÉ TIENES PENE! .- Gritó a los cuatro vientos y completamente sonrojado. Estaba harto de florituras y adornos, tenía que soltárselo sin rodeos.
Garnet comenzó a caminar cada vez más lento y se le veía preocupado, parecía bastante nervioso mientras buscaba las palabras, hasta que gritó, "Que Tienes pene!", y recuerdos de mi hermanastro Bjrön resonaban en mi cabeza, un eco del pasado, esas mismas palabras. Se me quedo la cara descompuesta mientras miraba a Garnet a los ojos, cerré mis ojos e inspire profundamente y acto seguido expire, buscando calmar las ganas que tenía ahora mismo de soltarle una patada en los dientes, ya que siendo justos nunca le comente ese pequeño detalle, pero acaso no se maquillaba como yo? Con aún cierta confusión en el rostro comencé a decir. -¿Así que la conexión de la que hablábamos ayer cambia tan fácilmente? Por un trozo de carne? Aunque no solía enfadarme por lo que la gente dijera, esto estaba sobrepasándome y un par de lagrimas comenzaron a recorrer mis mejillas, porque me importaba tanto que "ÉL" pensara así? -YO NO ELEGÍ NACER ASÍ, ENTIENDES?! SOY UNA CHICA, DESDE QUE TENGO MEMORIA QUE LO SOY. La cara, normalmente angelical de Aurora, comenzaba a cambiar a una cara hostil, las cejas fruncidas, los labios tensos, las fosas nasales abiertas con una vena marcada en la frente y otra en el cuello. Aunque trato de calmarse, Garnet justo apretó el botón de la más grande inseguridad de Aurora y justo después de pensar que había encontrado a alguien igual de libre que ella. -Quita, quiero darme una ducha. Dije mientras empujaba a Garnet y abría la puerta de la ducha, la cual cerré con un portazo tras de mí. -¡NO HACE FALTA QUE ENTRES!
una vez dentro abrí el grifo para ahogar el ruido y comencé a llorar desconsoladamente.
23-11-2023, 07:58 PM (Última modificación: 23-11-2023, 08:42 PM por Garnet D. Matlock.)
Por la reacción de Aurora, parecía que se había tomado de la peor manera posible las palabras de Garnet. Y no podía culparla, la falta de tacto y la rudeza del pelirrojo brilló más que nunca. En definitiva, la había cagado hasta el fondo, pero él no lo sabía aún, estaba demasiado alterado como para poder verlo.
Ante la declaración del músico, la chica, mientras un par de lágrimas descendían por su irritada cara, le recriminó como por una estupidez como esa, toda la química que había surgido se había ido al garete, añadiendo que ella no eligió nacer así y que era una chica desde que tenía memoria. Estaba completamente sobresaltada, y eso hacía que Garnet se pusiera también nervioso.- ¿Y POR QUÉ NO ME DIJIS- - Un empujón de una Aurora colérica, queriendo entrar el baño para ducharse interrumpió al pelirrojo, gritándole que no hacía falta que entrara. Garnet se quedó parado durante dos segundos, alelado, desde que la chica entró. Cuando volvió en sí, la impotencia hizo que estallara.- ¡ESTÁ BIEN! ¡ME LARGO DE AQUÍ!, ¿ES O NO ES? - Ciego de enojo, se alejó de la puerta de la ducha, tanto como pudo, hasta que subió a la cubierta y se quedó apoyado en la barandilla. Sería tan solo las 9:00 de la mañana, y el día no podía haber empezado peor.
Ya algo más tranquila, después de la ducha y haberse retocado el maquillaje, Aurora se dispuso a salir del baño, apoyo la mano en el pomo de la puerta y la abrió despacio, intentando ver si estaba o no Garnet en el pasillo, aunque desde esa posición no se veía nada, abrió la puerta del todo y parecía que allí no estaba, necesitaba respirar aire limpio así que subió a cubierta y allí estaba Garnet, con una cara de enfado que no podía con ella, Aurora tomo aire para quitarse los nervios y se acercó a Garnet. -Garnet, sobre lo de antes... al ver tu maquillaje pensé que eras un okama, no me lo callé a mala intención. Entiendo que esto pueda ser algo complicado para ti y estoy dispuesta a darte tu espacio, pero algo que no puedes negar es la química que tenemos. Con un gran suspiro le miré a los ojos y me abrí del todo. -Aparte de la promesa que le hice a mis padres, también salí al mar por otro motivo, existen rumores de cierta fruta del diablo... Otra respiración para tomar fuerzas, no me gustaba pensar en mi misma de esa forma. -Verás... dicen que esa fruta puede modificar tu cuerpo permanentemente... un simple pinchazo con las uñas y dejaría de ser "chico". Puse énfasis en chico y diciéndolo con voz de repulsión. Es lo que estaba buscando antes de encaminarme hacia el nuevo mundo, al usuario de la horu horu no mi. Ya está, lo había dicho todo y no se había guardado nada y se sentía mejor aunque mucho más vulnerable
Garnet estaba completamente alterado y nervioso. En el fondo sabía que todo había sido culpa suya, pero que no le dejara explicarse, había puesto contra las cuerdas al músico. Esperaba que la brisa marina de la mañana calmara un poco la angustia de Garnet, pero no fue así, estaba metido de lleno en una espiral de emociones.
Pasado un rato, Aurora, una vez duchada, subió a la cubierta para terminar la conversación que habían dejado pendiente. Parecía que, ella al menos, si había conseguido tranquilizarse algo. Garnet, que estaba apoyado en la barandilla mirando el amr, se dio la vuelta para encararla. Aurora confesó que, por el maquillaje que portaba el pelirrojo, esta se pensaba que era un okama. Todo esto le recordó a sus viejos, cuando le recriminaban que parecía un "bicho raro" por vestir de manera tan extravagante, ¿era esto a lo que se referían? - Si es que son unos gilipollas... Y al igual que ellos, yo otro, joder... - Pensó Garnet, algo triste, pues, en cierta manera, se había comportado de la misma manera que ellos con Aurora. Suspiró varias veces para tranquilizarse y controlar su ritmo cardíaco, parecía que su enfado se estaba desvaneciendo poco a poco. La chica añadió que comprendía lo complicado que podía resultar esta situación para el tiarrón, asegurando que estaba dispuesta a darle el espacio que necesitara.- Ya sé que el flechazo que sentimos fue auténtico, ¿es o no es? Es sólo que... Estoy demasiado confuso ahora mismo... - Declaró mientras miraba a Aurora a la cara. La rubia prosiguió hablando, tras un suspiro, devolviéndole la mirada. Comentó que, además de la promesa que le hizo a su padre, salió al mar para buscar una fruta que podía cambiar su cuerpo para siempre, la horu horu no mi. Ante esta declaración, Garnet se quedó mudo, ojiplático.- Oi oi, ¿esa no era la fruta de Nekah? - Sus manos comenzaron a temblar y un sudor frío empezó a descender de su frente.
Hace más de 70 días,
Barco rumbo a Archipiélago Notice, North Blue
La mayoría de los miembros de los Shogun Gari, se encontraban en el camarote dándose a conocer mejor. Entre ellos estaban el aún vivo Nekah y Garnet, donde tendrían un cambio de frases que al pelirrojo se le quedaría grabada en la memoria. - Garnet, por como mirabas antes mis alas... no sería por mucho tiempo, pero... ¿quieres saber si podrías encajar en el cielo? Con mi fruta puedo modificar el cuerpo y por poco tiempo podría hacer que tus alas crezcan, ¿te apetece probar?
Presente
¡Espera, tronco! Dices que podrías hacer que mis alas fueran como las tuyas, ¿¿es real o alucino?? - En su cabeza resonaba la respuesta que le dio al difunto lunarian en su día. Un enorme lagrimón brotó de su ojo izquierdo. Ya no es que todavía no tuviera realmente superada la muerte de su amigo, sino que encima, por culpa de su debilidad, Garnet había dejado morir a la persona que podría haber cumplido el sueño de Aurora, ¿cuánto más tiempo iba a estar cagándola? - Lo siento, Aurora... - Dijo cabizbajo y con un tono triste. Sin decir nada ni dar más explicaciones, empezó a caminar, alejándose de Aurora.- Necesito algo de tiempo... Puedes acoplarte si quieres al barco, creo que pegas de puta madre aquí... - Le había prometido que se podía ir con ellos y su banda, y no le iba a decir ahora que se fuera. Se paró a una distancia prudente de la chica.- Pero necesito algo tiempo a solas, lo siento... - No podía decirle que uno de sus sueños se había ido completamente al garete por su culpa. No quería hacerle más daño, no.
ACLARACIÓN OFF-ROL
Garnet no tiene ni idea de que las Akumas se reencarnan una vez su usuario ha muerto.
La cubierta del barco estaba envuelta en un silencio doloroso después de la revelación de Aurora. Garnet se retiró, dejando a Aurora sentada en soledad, abrazando sus rodillas mientras las lágrimas caían en silencio. La brisa marina acariciaba su rostro, llevándose consigo sus suspiros cargados de pesar.
Aurora, con voz quebrada, comenzó a cantar una canción melancólica que resonaba en la quietud del momento. La melodía expresaba la tristeza que embargaba su corazón, evocando las complicaciones de su relación con Garnet. Aunque la química entre ellos era innegable, la verdad revelada había arrojado una sombra sobre esa conexión especial.
Mientras cantaba, los recuerdos se tejían en su mente, como fragmentos de un sueño entrecortado. Recordaba cuando se conocieron, la chispa inicial que encendió su pasión. Pero ahora, el peso de la confesión de Aurora colgaba en el aire, oscureciendo esos recuerdos.
Las imágenes de la noche anterior comenzaron a tomar forma en su mente nublada por el dolor. Recordaba risas, brindis y la sensación de complicidad compartida. Sin embargo, ahora veía esos momentos desde una nueva perspectiva, consciente de la revelación que había sacudido los cimientos de su relación con Garnet.
El concierto, ese momento mágico en el que la música unió sus almas, se volvía a reproducir en su memoria. La conexión palpable entre ellos en el escenario, las miradas que se cruzaron, todo teñido ahora por la tristeza que acompañaba a la verdad revelada. Aurora no podía evitar preguntarse si Garnet se sentía engañado desde el principio, si cada risa compartida ahora tenía un sabor agridulce para el.
Las lágrimas seguían fluyendo mientras Aurora continuaba cantando, utilizando la música como una válvula de escape para su dolor. La canción se volvía una balada de amor perdido, una oda a la confusión y a la esperanza que se desvanecía. Cada palabra pronunciada resonaba con la intensidad de las emociones que luchaban dentro de ella.
El sonido de la canción se mezclaba con el susurro del viento y las olas que golpeaban el casco del barco. Mientras tanto, Garnet, en el otro lado de la puerta, se alejaba en busca de su propio espacio para reflexionar sobre la situación.
Aurora, con la garganta apretada por la emoción, dejó que la melodía fluyera como un río de tristeza. A través de sus lágrimas, miraba hacia el horizonte, preguntándose si alguna vez podría reparar el daño causado. La canción, un eco desgarrador de su alma, resonaba en la cubierta desierta mientras Aurora se sumía en la soledad de la realidad que enfrentaba.
El viento marino llevaba consigo sus sollozos mientras Aurora, entre lágrimas, se recriminaba por la falta de sinceridad con Garnet. Las lágrimas seguían surcando su rostro, mezclándose con la brisa salina, y sus sollozos resonaban en la soledad de la cubierta. En un acto de dolorosa autorreflexión, Aurora aceptó que había guardado un secreto que ahora se volvía un peso insoportable.
Mientras temblaba por la intensidad de sus emociones, Aurora tomó una decisión angustiosa: sellar sus sentimientos hacia Garnet en lo más profundo de su ser. Era una medida desesperada para protegerse a sí misma del dolor constante que amenazaba con desgarrar su corazón. Aunque su amor por Garnet ardía como una llama viva, reconocía que expresarlo solo aumentaría el tormento de ambos.
Se quedó agachada, abrazando sus rodillas con fuerza, como si esa postura pudiera contener el dolor que brotaba de su interior. Sus pensamientos se enredaban con los recuerdos de los momentos compartidos con Garnet, ahora teñidos por la sombra de la desesperación. La bruma salada del océano se confundía con la neblina de su dolor, formando un paisaje desolado en su alma.
Aurora sentía que había perdido algo invaluable. Aunque la idea de ocultar sus sentimientos le rasgaba el alma, creía que era la única forma de mantener alguna conexión con él. Al menos, así podría permanecer cerca, aunque solo fuera físicamente.
Las lágrimas caían sin piedad, convirtiéndose en un torrente de desesperación. Cada sollozo resonaba como una nota discordante en la sinfonía rota de su corazón. Aurora, entre mocos y lamentos, intentaba asumir el peso de su elección mientras la cubierta del barco se convertía en el testigo mudo de su agonía.
Aunque se esforzaba por encontrar consuelo en la idea de mantenerse cerca de Garnet, la verdad era que su amor quedaba relegado a un rincón oscuro de su ser. La idea de vivir con esa dualidad, amándolo en silencio, se volvía una carga insoportable.
La oscuridad dentro de ella parecía extenderse interminablemente, y Aurora, envuelta en su propia tristeza, se resignó a llevar el peso de su amor no correspondido. En la quietud de la cubierta, sus suspiros se mezclaban con el susurro del viento y las olas, marcando el inicio de una etapa en la que su corazón, aunque roto, seguía latiendo en secreto por un amor que se había perdido entre las lágrimas y la bruma marina.
Una vez retirado y apartado de la vista de Aurora, Garnet escuchó como comenzaba a cantar mientras lloraba. Una canción que trataba las complicaciones que podía traer el estar enamorado de una persona que no te corresponde como debe y te daña. No conocía de mucho tiempo a Aurora, eso estaba claro, pero aún así el pelirrojo sabía de sobra que esa letra llena de dolor trataba sobre él, la rubia estaba liberando todo su pesar en su canto.
El músico se quedó escuchando, sentado mientras comenzaba a llorar. La frustración invadía su alma, tirándose fuertemente, con sus manos, de sus rojizos cabellos.- ¿Por qué es todo tan chungo? ¡Joder! - El sentía que la quería, que quería estar con ella, pero que no debía, no por ahora. Sentía que, primero, debía despejar las dudas de su mente y su corazón, segundo, que no se lo merecía por el daño que le había hecho al no "aceptarla" tal y como era y comportarse como un gilipollas y, tercero, debía compensar de alguna manera el haber echado a perder, aunque de manera indirecta, el sueño de Aurora tras la muerte de Nekah. Tenía unas ganas tremendas de ir allí, abrazarla y decir que la quería, y que todo saldría bien... Pero no era el momento. Garnet se limpió las lágrimas como pudo, y se levantó.- Juro que esta basura de skypeano, se convertirá en un hombre que merezca estar contigo...- Y con eso en mente, se alejó más de aquel rincón que marcaría un punto y aparte en la relación de aquellas dos almas que, el destino, decidirá si volverán a entrelazarse o no.