El mejor autoproclamado espadachín de Roshwan [T.2] [P.R]
#1
80 de Verano, Año 18
A las afueras.
Desde hacía unas cuantas semanas atrás, un joven muchacho de pelo negro corto con tinte azulado y ojos color fucsia, que no superaría la mayoría de edad, se había vuelto una molestia allá por las calles del Reino de Roshwan. Cualquier lugar era maldecido con sus palabras arrogantes, ínfulas de superioridad hacia cualquier otra persona que se atreviese a empuñar una espada frente a él. Se sentía poderoso, invencible, y capaz de ganar en un duelo a cualquiera que decidiese retarlo en un combate con aquel arma tan digna, y en el que muchos nobles luchadores se encaminaron para determinar su destino hacia ser un poderoso combatiente. Cualquiera que lo escuchase posiblemente se sentiría ofendido por sus palabras, pero su atuendo dejaba entrever que aquel no era un simple aldeano ni ciudadano corriente. Lo que lo diferenciaba de los paletos de cualquier lugar era, a la vista y envidia de todos, el dinero que portaba su familia.
Ese chaval, se llamaba Winter Bloodmoon. 

El simple hecho de cargar un apellido como aquel hacía que la mayoría de personas simplemente buscasen ignorarlo durante los primeros días en los que lo escucharon pasearse por las calles como si estas mismas le pertenecieran, utilizando su voz de entonación casi ridícula para pavonearse por el lugar y auto proclamarse como el mejor espadachín de todo el Reino. Los días fueron transcurriendo, y poco a poco algunas personas terminaron perdiendo la paciencia; gente sin nada que perder y al mismo tiempo mucho que enseñar, entregándole una lección a un muchacho que tenía que comprender que en la vida, si no podías demostrar lo que decías, terminarías encontrándote con un muro que te golpearía con fuerza en la nariz hasta dejarte sangrando, o mucho peor.

Y así, es como empezó su primer duelo. Aceptó sus condiciones, pero no luchó con espada. Su primer rival iba sencillamente armado con una daga, que fue altamente subestimada por el joven Bloodmoon. Enfurecido por su condescendencia, aquella rata callejera decidió lanzarse camino a apuñalarle directamente sobre la tráquea...y cayó al instante. Apenas un par de golpes le fueron necesarios para vencer a aquel joven quién, de alguna forma, se había convertido en el primero de muchos.

Así es como todo empezó.

Poco a poco, los duelos comenzaron a hacerse más frecuentes, dejando en gala su habilidad y talentos con la espada mientras que más y más luchadores con distintas armas se acercaban hasta donde el muchacho alardeaba, buscando finalmente silenciar sus palabras, siendo derrotados sin lograr hazaña alguna.

Lo que empezó como una demostración terminó como espectáculo, y así, unas semanas después, aquello comenzó a hacerse una atracción turística a las afueras de la ciudad, pero no de una forma agradable. La gente no paraba de abuchear al joven Winter, quién no parecía verse afectado por tales provocaciones, sino que, en su tono altanero, decidía seguir mostrando su fuerza frente a sus rivales, demostrando por qué él era, tal y como había anunciado desde el primer día:

 El mejor espadachín del Reino de Roshwan.

Pero todo eso tenía que acabar.
 
La marina tenía que intervenir en aquella situación, y por suerte o por desgracia, la casualidad del destino llevó a obligarla a actuar a una joven marine de cabello rojizo carmesí, encontrando en un gran corro a personas hambrientas de venganza, deseosas de ver finalmente al joven Bloodmoon caer derrotado, mientras el joven se alzaba glorioso vencedor de su último combate hace tan solo unos instantes. Una zona ovalada conformada por personas que dejaban espacio para un combate de veinte metros de diámetro desde el centro en el que Winter hacía de vértice.

—Vaya, vaya, vaya.—Comentó el joven con aquella voz estridente en cuanto detectó a su espalda a aquella dama uniformada.—Parece que finalmente tendré un rival digno con el que entretenerme. ¿Tanto tiempo he tardado en conseguir que la marina ponga un ojo sobre mí? Espero que al menos seas una Vicealmirante, o no tendrías ninguna oportunidad contra mí. Bwah Ha Ha Ha Ha Ha.—Aquella supuesta risa payasa y maligna parecía poner furiosos a todos aquellos alrededor del lugar— Bien, dejaré que seas tú quién haga el primer movimiento, así al menos tendrás alguna oportunidad contra mí. Me temo que no podrás vencer a mi espada. ¡La legendaria espada Chita! ¡Una de las 3 Shinsei Saijo O Wazamono!

Su ahora contrincante desenvainó la espada, apuntando en dirección hacia la mujer de la marina. Como tal, no existe ninguna espada con un grado como el que se acababa de inventar aquel joven, pero aún así, parecía dispuesto a empuñarla como si fuera una de las reliquias más valiosas en su existencia.

La gente comenzó a dar gritos de ánimo hacia Acheron, pidiendo desde todas direcciones que venciese a aquel pequeño desgraciado para que finalmente acabasen con el sufrimiento de mantenerse escuchándolo.
Sin embargo, ¿Qué haría ella en esa situación en la que se había visto prácticamente obligada a actuar sin apenas entender por qué?


Empieza el du-du-duelo
[Imagen: jGxJg3p.png]
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