[Pasado] Funny bone | Vixen Ventress
#1
4 de invierno año 16
Gear, Kutsukku.
[b]Cerca del anochecer.[/b]
Había escuchado que este sitio era el mejor lugar para conseguir armamento.
 
Usualmente no me dejo llevar por simples consejos cuando se trata de viajar: Uno nunca sabe si sus intenciones son honradas o simplemente pretenden atraerte a la boca del lobo para reducir la competencia, sin embargo, la insistencia de esta mujer en “darle la oportunidad” había sido tanta que simplemente desperdiciar la oportunidad de curiosear pero parecía indigno como alguien que siempre ha confiado en los designios del destino.
 
Esa noche, entre la chatarra y el olor metálico que no podía terminar de identificar si se trataba de sangre o del metal que usaban para las armas, el frio pretendía colarse entre los huesos haciéndome tiritar, intenté omitirlo ¿Cómo es que alguien tan grandioso como yo se vería amedrentado y encogido por le frio? ¡Imposible! Por lo que me había rehusado a usar ropa más abrigadora, sintiendo el frio metal del medallón contra el pecho desnudo que, por supuesto, no ayudaba en nada.
 
Las luces neón que parecían señalizar lugares de mala muerte o peor, lograban iluminar mi rostro de forma perfecta ¿A quien miento? Aunque no estuviera iluminado seguiría siendo hermosamente perfecto… Ese no es el punto. Finalmente, detrás de los lentes naranjas había logrado divisar el letrero con una estrella al final del nombre, abriendo la puerta de un jalón mientras intentaba observar a los alrededores para evitar que me siguieran y entonces adentrarme al sitio.
 
Una tienda bastante común a primera vista donde algunos filos y armamento contundentes parecían exponerse con toda la naturalidad de quien vende carne, no pude evitar darle un par de vistazo, notando que algunos aunque claramente tenían una calidad bastante decente, no había nada mejor que mi propio filo, usándolo como un punto de apoyo poco amenazante y casi decorativo hasta llegar a la caja, sacando de mi bolsillo una pequeña estrella de origami que dejaría sobre el mostrador y con un botón se abría la puerta detrás de la caja, dejando escuchar el bullicio y música del otro lado.
 
Un bar clandestino, o mejor dicho, una idea para atraer a más clientes a este triste tienda de armas. Bajé las escaleras hasta llegar al extraño aroma a incienso y perfume, con diversas mesas por todo el lugar junto a una barra apenas llena y delante de este panorama, un escenario donde un grupo local tocaba para amenizar el ambiente.
 
Una vez en la barra opté por solo apoyarme en esta sin llegar a sentarme. —Recomendación de la casa, no importa que tan fuerte sea ¿Me entiendes? — No era de esos días donde sabía que tomar, además que el espectáculo me llamaba aún más la atención.
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