13-09-2026, 10:15 PM
58 de verano, Año 18. 22:45
Ladera bajo el Bosque Arcoiris
Ladera bajo el Bosque Arcoiris
El azabache acompañaba la brisa nocturna de un cálido día en Momorio y así como la propia noche se extendía a lo largo de toda la isla y el mar que la rodeaba, un digno rey prometido alzaba su mirada bajo la montaña que aguardaba al bosque arcoiris. Dejaba ver su cuerpo vestido completamente de negro, iba a salir de caza y hoy había venido preparado para la acción. La noche refrescaba a una temperatura de 20 grados, una noche fría que dejaba respirar a la población de esa isla que durante el día en esas fechas, combatía el calor como podía. Portaba a sus dos armas predilectas en la cintura y a simple vista, podía verse sobre el un ropaje digno de un cazador dispuesto a ir de caza, portaba ropajes oscuros ceñidos y flexibles, diferentes correas y demás bolsillos tácticos en el interior de su ropa y una capucha oscura que cubría parte de su rostro, dejando solo visibles sus ojos rojos como la sangre y parte de su rostro de ahí para abajo, cargando el peso sobre sus hombros del colgante que siempre le acompañaba y aquellos guantes de seda que solía llevar siempre, cargando los anillos que Yuuki un día le regaló. El azabache era un hombre de acción y también un creador de artilugios de combate, ahora con ese nuevo conocimiento y arropado por la tecnología de las islas del cielo en su arsenal, haría de si mismo, el espadachín más versátil del mundo. Así era el camino de este hombre, un largo y arduo camino de adversidades en un mundo lleno de poderes frutales poderoso donde el tan solo siempre fue un humano corriente más; entregado al combate cuerpo a cuerpo adoraba el sonido del acero cuando era capaz de mutilar enemigos y sembrar el control a través de la violencia con sus armas, dispuesto a mejorarse y habiendo hecho el trabajo técnico pertinente, era hora de mancharse las manos y salir a conseguir aquello que estaba buscando. Lanzó una bocanada de humo previo a su movimiento, terminando así si minuto de reflexión antes de emprender el viaje hasta la cima de la montaña escarpada de Momorio donde el bosque arcoíris le estaría esperando, el sabía que allí encontraría lo que estaba buscando. Flexionó ambas piernas, agachó su cabeza completamente mirando al suelo y con decisión, dio un gran salto hacia arriba de unos 13 metros, elevándose hasta alcanzar el climax de su salto. Extendió antes de caer su mano derecha para agarrarse a uno de los salientes de la montaña escarpada para quedarse colgando. - Es hora de comprobar si todo el trabajo sirvió para algo, llévame a lo mas alto -
Acarició la empuñadura de Nishiki en su cintura con la mano izquierda mientras miraba la distancia que había entre el y el suelo, no era mucha para el que nunca tuvo miedo a ninguna altura. El sabía que escalar esa montaña era poner a prueba su vida y su adaptación a un terreno montañoso, no obstante, se sentía preparado para afrontar cualquier contratiempo. Apretó el botón de la empuñadura para extender su cadena, apoyó ambos pies sobre la ladera y esta vez, salto de manera horizontal hacia atrás, impulsándose con las rocas ¿se estaba lanzando al vacío? ¿por qué quería perder ese punto de apoyo? el azabache tan solo buscaba un ángulo más certero. Estiro el brazo en un movimiento hacia la montaña, de izquierda a derecha apretando el botón de la empuñadura, lo que activó su nuevo mecanismo. El filo de Nishiki salió disparado acompañado por su cadena. Fue clavada en la dura montaña escarpada y con eso Barald consiguió mantenerse en aquella altura, ahora impulsándose con ambos brazos, consiguió lanzarse de nuevo; y continuó haciéndolo hasta que llegó a la cima de la montaña.
Tras el último impulso, el espadachín oscuro superó la montaña para llegar al terreno llano que había sobre ella, dejo que su cuerpo cayera al suelo, flexionando ambas rodillas y quedó con ambas rodillas flexionadas, elevando la mirada. Guardó a Nishiki en su vaina lentamente y con cariño, sin decirla nada le agradecía haber llegado hasta aquí. - Todo lugar tiene un alfa, creeme que te encontraré pronto. - Ya cada día lo hacía de manera más sencilla, dominaba el Kenbun Shoku Haki que había aprendido en la isla del cielo y con ello, era capaz de percibir la presencia de todo ser vivo a su alrededor, incluso a gran escala. Cerro ambos ojos para concentrarse mejor y ser capaz de expandir su haki con más potencia, todavía no lo había usado a tanta distancia. En cuanto sintió la conexión con su haki de observación lo expandió en un kilometro de distancia, pudiendo sentir la presencia de todo ser vivo. - Ahi estas, tu eres exactamente por lo que he venido hasta este lugar, la Gran Serpiente de Momorio - Había un aura justamente en el noroeste su posición que desentonaba mucho con el resto, era mucho más grande y de color rosa ¿era lo que estaba buscando? no podía basarse más que en la percepción de su aura, no obstante, sabía que el haki no podía engañarle, fuese como fuese, aquel aura que estaba percibiendo era sin duda la más fuerte del lugar, si no era la serpiente ¿que otra cosa podría ser? Días antes había conseguido información en el reino, había una gran serpiente en el bosque que según decían era gigantesca y peligrosa; se decía que el mejor cuero que se podía conseguir en Momorio era de su piel, muy pocos habían logrado matar a una de su especie sin embargo, no sería el primero, tampoco el último. Con decisión, empezó a correr manteniendo activo su Kenbun Shoku Haki para que le guiara hasta donde estaba ese aura poderosa.
Pasados unos 3 minutos corriendo atravesó parte del Bosque Arcoiris, parecía que los animales a su alrededor eran astutos y preferían no acercarse, el podía sentirlos gracias al mantra, cada vez el aura rosada estaba más cerca. Barald era ese tipo de hombres que no necesita de que nadie le este mirando, ni hacerse el héroe; era un tipo decidido, en cuanto viera a la serpiente, atacaría fuera cual fuera su estado. Hacía mucho tiempo que no tenía un combate, no desaprovecharía la oportunidad de quitarse el polvo. Alcanzó una zona interior del bosque, la zona perdía su ausencia de vegetación rosada para presentarse mucho más rocosa, como si la montaña ganara ese terreno del bosque y de pronto se detuvo al contemplar con sus ojos algo insospechado, había ciertas señales en el lugar que indicaban que aquel sitio era peligroso, Barald podía detectar más adelante su presencia pero lo que estaba viendo con sus propios ojos eran indicios claros. Había una gran cantidad de arboles aplastados, animales muertos y los restos de piel de una serpiente; para ser una muda de piel muerta era enorme, y eso ya decía mucho de su presa de esta noche. Decidió palpar con su mano derecha la muda de la serpiente para poder comprobar la calidad de su piel. - Tan solo la muda ya es de una gran calidad y eso que esta deteriorada, mi misión podría acabar aquí y ahora, pero ... - mientras pensaba eso, el azabache retiraba la diestra de la muda de la serpiente para mirar ahora fijamente hacia la presencia rosa grande que había a unos 100 metros de su posición actual. Aquel viaje no solo era para hacerse con aquellos materiales que estaba buscando, no solo era eso, tenía ganas de probarse a si mismo.
![[Imagen: eqewqewqewq.jpg]](https://i.ibb.co/chn82KpD/eqewqewqewq.jpg)
- Si esto es su muda ¿cómo será de grande ese bicho?-
No iba a tardar en empezar la acción en esta maravillosa noche. Sin saberlo, realmente había entrado en la boca del lobo. Los rumores a cerca de la Gran Serpiente de Momorio solo decían que su piel era muy valiosa por su enorme calidad y que muy pocos habían conseguido lograrla, Barald tampoco sabía mucho más puede que incluso lo que consiguieran de ella fuera la muda que el mismo había visto hacia unos segundos. Gracias al haki de observación notó como la presencia se movía a gran velocidad hacía su direción, lo que hizo que sus sentidos de combate se agudizaran, llevo ambas manos hacia sus costados, agarrando con decisión las empuñaduras de sus dos armas predilectas para el combate, Nishiki y su nueva katana de 200.000 berries que compró a un armero de calidad y en precio justo. - Chst - El azabache chistó al verla aparecer de entre las rocas, tan solo su cabeza ya era cinco veces más grande que el mismo.
El terreno comenzó a temblar por la vibración de la serpiente reptando hasta el y a unos 10 metros, apareció por encima de una roca dejando ver así su mirada amarilla como la del cocodrilo de Kutsukku. - Escamas duras ... la historia se repite ¿será tan duro como ese bicho? - de inmediato, desenvaino ambas armas, adoptó una pose de combate agresiva agachando ligeramente el cuerpo, llevo ambos brazos a su derecha, preparando su primer ataque. El siseo de la serpiente vino justo antes de que la misma sacara su cabeza sobre la roca y se lanzara directamente a por el espadachín de ojos rojos, pudo percibirla lanzarse, Barald hizo lo mismo, aplastó el suelo con ambas plantas de los pies dejando un pequeño agujero en las rocas por el impulso y con su cuerpo, materializó el aire que rompía tras su impulso hacia adelante. ¿Se lanzaba directamente a por ella? Claro que si, sin dudarlo, confiaba en la velocidad ... oye pero ¿Don Bary no es tremendo tronco corriendo? por su puesto, pero sus brazos son super rápidos. En cuanto estuvo al alcance de la serpiente la misma abrió sus fauces para ingerirlo de una sin masticar, a lo que Barald lanzó dos cortes paralelos en su rostro, cortándola y de inmediato, saltó hacia atrás. La serpiente comenzó a sangrar, aunque no parecía para nada haber sido herida de gravedad, tan solo le había hecho un rasguño. El sonido del acero colisionando con las escamas fue parecido al que hacen dos aceros al chocar el uno con el otro. Ahora el cuerpo de Barald tras el salto, lograba a tocar con los pies el suelo frenándose de golpe deslizándose poco a poco hacia atrás, observando a su presa. - Sus escamas son duras ... no podré matarla así, tengo que idear una estrategia. - Y si, el humano era el ser más inteligente del planeta, era por algo ¿como iba un señor pirata de 70 kilos pelear contra una serpiente genéticamente mucho más bendecida que el por el universo? con pelotas claro, pero pensando cada movimiento. La serpiente de pronto giro extendiendo su cuerpo por el terreno a gran velocidad, más incluso de la que Barald era capaz de anticipar. La gran cola de la serpiente impacto de lleno de lateral sobre todo su cuerpo, lanzando al espadachín como si fuera una mosca recién golpeada a mano abierta contra un lateral del escenario, rompiendo arboles, rocas y todo cuanto encontraba hasta que frenó su avance cayendo al suelo. Barald rio - Dahahhahahha, vale, esta zorra es bien fuerte ... es justo lo que estaba buscando - Hacía tiempo no se veía en problemas, tal vez desde que peleo contra aquella potencia bestial del mundo sub-acuático. Y si, pelear contra aquel super reptil sin una estrategia, no sería para nada una buena idea, además de que era realmente rápida, fuerte y agresiva, ella sabía que alguien había venido a su territorio y por eso, actuaba de esa manera. Barald desde la distancia ahora se levantaba, buscando los puntos débiles de la gran serpiente mientras sacudía su ropa, Barald no soportaba mancharse. - Las escamas son un problema, puedo cortarla pero casi no le hago daño ¿le saco los ojos? bien, empezaré por ahí, la dejaré ciega. -
Tras un par de palmadas para quitarse el polvo, volvió a la acción. Fijo su objetivo y a gran velocidad extendió ambos brazos, trazando un corte recto con ambas armas pulsando de nuevo el botón de las empuñaduras, lo que hizo que ambas katanas salieran despedidas directas hacia sus ojos, clavando ambas en las corneas del reptil y de inmediato hizo que las mismas volvieran si ni si quiera moverse del sitio. La serpiente emitió un sonido bravo de dolor ahora que había perdido la vista - No soy el más fuerte ni el más rápido pero he llegado hasta aquí vivo ¿crees que es casualidad serpiente de mierda? hoy tu eres mi presa. - La serpiente había quedado ciega, no sorda. Agitó su gran cuerpo para empezar a mover su cola, azotando todo lo que encontraba a su alrededor buscando acabar con el pequeño espadachín del mar del sur, rompía árboles, rocas, e incluso llegó a golpear de nuevo a Barald aunque esta vez, cubrió el golpe con sus espadas solo siendo lanzado de nuevo por los aires - Dahahahahhahahahhahaha - Reía en medio de su combate, disfrutaba de estas pequeñas peleas que le otorgaban su vida de pirata.
El infame espadachín cayó al suelo de nuevo rodando tras el tremendo golpe de la serpiente y se dedicó a seguir analizándola; la gran serpiente de Momorio estaba enfurecida además de ciega dedicándose a reventar todo cuanto encontrara a su paso con intenciones asesinas para matar Barald de momento sin éxito, ahí es cuando se da cuenta de que dejarla ciega había sido una buena idea, pero ahora su manera de combatir había cambiado completamente; lejos de dejarse mutilar por el espadachín, la serpiente se dedicaba a utilizar su enorme envergadura otorgada por la madre naturaleza para aun sin poder ver donde se encontraba el espadachín de ojos rojos intentar matarlo de una manera o de otra, era muy agresiva; algo normal pues realmente sentía que su vida estaba peligrando aquí y ahora lo que en el mundo terrenal llamamos instinto de supervivencia. Barald comenzó a correr en diagonal hacia su costado izquierdo, con ambas katanas en alto listo para el combate mientras seguía trazando un plan genial para acabar con la bestia. Entonces recordó algo; mientras disparaba sus katanas hacia uno de los montículos rocosos para elevar su cuerpo a través de un salto y tirar fuerte para dirigirse a esa posición y no quedar tan expuesto, buscando sus puntos débiles ... había zonas de su cuerpo más blandas, donde realmente podría hacer daño de verdad. - El cuello, esa es su zona más blanda. - El azabache aterrizó sobre las rocas y ahora, colocaba a Nishiki apoyada en su hombro mientras veía como la serpiente seguía buscándolo azotando todo cuanto encontraba. Barald se encontraba en una posición elevada, a unos 15 metros del suelo más o menos sobre una roca, observándola. - Por mucho que seas gigante no eres incansable, pronto dejaras de ser tan agresiva si sigues malgastando tus fuerzas para nada. -
Observó durante unos segundos a la serpiente que poco a poco comenzaba a cansarse debido al tremendo esfuerzo en vano que estaba haciendo, al no tener visión se limitaba a defenderse de manera alocada mientras Barald desde una posición más elevada, observaba paciente. - Bien, te daré el golpe definitivo - El espadachín giro su cuerpo, inspiró fuerte y colocó ambas katanas en su costado, listas para salir a cortar todo cuanto se le pusiera por delante. - Un clásico ... - Flexiono sus rodillas hasta el suelo y de pronto, salió disparado en un salto directo a por la serpiente directo a su cuello. Lejos de ponerse nervioso cuando su alcancé con las armas llego, tan solo movió sus dos armas en la misma dirección dando dos cortes paralelos el uno del otro en su cuello - Mugen - Ni si quiera alzaba la voz, Barald mantenía aquella sangre fria que siempre le acompañaba. Notó como el acero de sus armas cortó de manera profunda en aquel corte que había ensayado una infinidad de veces, su técnica predilecta, la técnica del infinito.
La sangre comenzó a emanar de la piel del cuello de la serpiente y su cabeza, de inmediato, cayó al suelo levantando una gran nube de polvo y provocando un gran estruendo. Aterrizó en suelo firme y miró a la serpiente mientras enfundaba de nuevo sus dos armas lentamente, aun con sangre en el acero. - Un trabajo fino ¿que no podríamos matarla dijeron? - El sonido metálico de las dos armas entrando a sus vainas acompañó sus palabras. Barald permaneció quieto durante unos segundos contemplando el enorme cuerpo escamado tendido frente a el, la nube de polvo que había levantado todavía no terminaba de disiparse y algún que otro destrozo más del campo de batalla terminaba por caer como algún árbol o incluso algún montículo de piedra. El escenario que hacia unos minutos le pertenecía al Bosque Arcoíris ahora parecía el resultado de una fiera batalla, enromes surcos en las rocas y manchas de sangre manchaban el suelo rosado de Momorio. Barald llevo su diestra a su colgante para acomodarlo después del combate mientras se acercaba hacia la cabeza de la criatura - Tanto escándalo para acabar convertida en piel - No había perdido de vista el motivo por el que había escalado la montaña hasta llegar al bosque, la pelea había sido entretenida, pero la gran serpiente no era un trofeo que pensara abandonar allí a su suerte, su piel era precisamente aquello que había venido buscando. Frente a la misma, se agachó buscando ver más de cerca su cuello, allí pudo observar los dos cortes que le había dado para terminar con su vida. Estiro su diestra y pasó los dedos cerca de las heridas sin llegar a mancharse. - Limpio ... - Ladeó la mirada para ver ahora las escamas duras, ya había comprobado durante el combate que podían resistir uno de sus ataques, le sería realmente útil tanto la piel escamada como la que era más blanda, en especial la blanda. Barald pretendía aprovecharla para fabricar algo útil así que pelear violentamente y destrozar la piel sin criterio alguno era algo completamente estúpido y en este preciso momento lo hubiera lamentado demasiado, parecía que todo estaba bien ... parecía.
Y es que nunca podías dar las cosas por sentado, si bien el pequeño hombre con un sueño ambicioso se había confiado; ahora estando tan cerca de su presa buscaba cual era la mejor forma para hacerse con su piel tan valiosa ... lo que no esperaba es que aun estuviera viva. Ahora tan de cerca, la serpiente abrió sus fauces en un último intento de devorar al espadachín el cual solo pudo ver como ya casi su cuerpo era devorado por la serpiente, sin tiempo de reacción para el al estar tan cerca. Las fauces de la serpiente de la Gran Serpiente de Momorio se cerraron de golpe sobre el, el sonido de aquellos enromes colmillos chocando entre si retumbaron por el bosque, la mandíbula de la criatura se cerro con tal violencia que una nueva nube de polvo se levantó alrededor de su cabeza, esta vez dando el golpe de gracia certero que tanto estaba esperando. - ¿Se hizo la muerta? ... la subestime. - Y es que después de escalar la montaña, localizar al depredador más peligroso del lugar, dejarla ciega y moribunda, Barald Kane había terminado convertido en su último bocado, o eso pensaba. En el interior de la boca de la serpiente, Barald contenía la respiración para intentar no desmayarse por su mal aliento. Las serpientes tragaban a sus presas enteras, no las masticaban, las engullían. Era todo su proceso digestivo la que realmente mataba a su presa. Barald no iba a dudar en aquella situación crítica para el. Salir de ahí ahora era su prioridad. En el interior de su boca aun sin ver nada, desenvaino sus armas de nuevo mientras la hablaba - Tienes dos opciones Gran Serpiente, o me escupes y mueres sin dolor o te hago pedacitos desde dentro y te retuerces hasta caer muerta, tu decides. - Sabía perfectamente que la serpiente pelearía hasta el final, era tan grande como brava, no obstante quiso advertirla. - Segunda opción entonces - Apretó con fuerza las empuñaduras de ambas armas en mitad de la oscuridad absoluta, no podía ver absolutamente nada, pero tampoco lo necesitaba. Sentía las contracciones de su enorme mandíbula y aquella lengua que se movía cerca de el mientras la serpiente elevaba la cabeza para terminar de engullirlo.
Aquel lugar no es que fuera un buen escenario para morir. Barald notó como la propia gravedad hacía que su cuerpo se deslizara hacia atrás en dirección a la garganta de la serpiente, la saliva que cubría el interior de la boca le impedía mantenerse estable en la misma, resbalándose. En un intento de supervivencia, estiro ambos brazos a los lados y clavo sus dos katanas ya desenvainadas de nuevo. El cuerpo del espadachín quedo sujeto a sus armas, experto en hacer daño de verdad, haría sufrir a la serpiente ahora desde dentro así como había prometido. La serpiente reacciono de inmediato al dolor, comenzó a sacudir su cabeza intentando mover a Barald dentro, intentando defenderse de el. - ¿Si te duele? - Se sujetaba con fuerza a sus armas intentando no soltarlas. La serpiente había hecho algo que no entendía, un grave error fatal de cálculo, su cuerpo escamado era tremendamente resistente, sin embargo, meter a un profesional en el arte de la guerra mundana armado hasta los dientes en su boca, si que había sido un error fatal. - Por fuera eres dura ... - Ahí dentro no tenía escamas para protegerla de el, ni del acero del hombre que volvería a dominarlos a todos, una vez más en la historia durante al menos un siglo más. - Pero por dentro eres carne como cualquier otra serpiente - Desafió de nuevo a la gravedad, ahora sacando ambas armas que tenía clavadas para de inmediato, comenzar a mover los brazos a gran velocidad en todas las direcciones posibles, era el momento de poner a prueba cuanto podría aguantar el dolor. Una, y otra y otra vez, en cuestión de 1 segundo había cortado su carne infinidad de veces, la serpiente no aguantó y escupió a Barald debido al tremendo dolor, lanzándolo hacia el terreno rocoso de nuevo. El azabache cayó arrastrándose por el suelo y antes de caer a uno de los agujeros hechos por la serpiente en su pelea, se agarró al suelo como pudo para intentar detenerse, quedando allí tendido en el suelo viendo como su presa, ahora si, caía muerta contra el suelo.
Activó su haki de observación para buscar la presencia de la serpiente frente a el, la cual no lograba encontrar, esa que en un principio era grande y rosada ya no estaba. Se levantó del suelo como pudo con la ropa manchada de una mezcla de todo un poco. Miraba a sus dos katanas embadurnadas de la sangre de la serpiente, sabía que sin ellas hubiera sido un bocado, el las daba su lugar en el mundo, las cuidaba y las trataba como merecían, orgulloso, Barald lucía con ese orgullo el ser su portador. Así fue como dio dos cortes al aire con ambas para hacer que la sangre del filo saliera disparada hacia el suelo y de inmediato las enfundó de nuevo. El sonido metálico pudo escucharse en el silencio del bosque arcoiris, donde una bestia acababa de perder la vida por el puro capricho del hombre. Barald se acercó a la serpiente ahora con total tranquilidad y quedó exactamente frente a su ojo izquierdo, aun abierto y dañado por el mismo. - La pupila de un depredador ... la naturaleza es asombrosa. - Admiraba la belleza de la gran serpiente ¿cardan se convertiría en una así de grande? desconocía que tanto podía crecer al cabo del tiempo. Dejo caer su mano izquierda en el interior de su bolsillo y sacó su paquete de cigarrillos, lo acercó hasta su boca y del mismo paquete con los labios saco uno de ellos. lo prendió en llamas y dejó que sus pulmones se llenaran de humo, ahí echo la cabeza hacia atrás para mirar al cielo; su capucha cayó hacia atrás dejando libre de nuevo su rostro, había sido una buena pelea, un buen botín útil para el y ahora, echaba una gran nube de humo de su boca en señal de que todo había terminado aquí por hoy.
Había obtenido una piel de calidad y tras darle el tratado necesario, había obtenido el cuero necesario para mejorar su artilugio de combate. Tomando como base sus clásicos guantes de seda negra, decidió crear un molde con la forma de sus manos hecho completamente a medida para que se ajustase a sus dedos sin dificultar ninguno de sus movimientos. - Tiene que quedar ajustado pero no demasiado - Barald coloco ambas manos en el molde para darle las últimas medidas necesarias, marco el contorno y una vez lo tuvo listo, lo utilizó para tratar el cuerpo que había conseguido de la Gran Serpiente de Momorio, no necesitaba demasiado material solo el suficiente para cubrir la totalidad del guante y sobre todo las zonas donde más acolcharía la sujeción de un arma, como era la zona de la palma. Era una idea sencilla pero efectiva a fin de cuentas, más aun con un material de calidad. Aquellos guantes permitirían que cuando empleara sus armas tuvieran una mejor sujeción y por tanto, un mejor manejo. Una vez cortadas todas las piezas comenzó a unirlas, utilizando por último la seda negra para cubrir y entrelazar el cuero consiguiendo el aspecto de sus antiguos guantes de seda mientras que añadía aquella capa interna. Fue cosiendo lentamente alrededor de los dedos y con sumo cuidado lo hizo en las palmas, dejando un acabado perfecto de ambos guantes. Aquello no era algo especialmente complicado, tampoco necesitaba serlo para que fuera efectivo. Tras un buen rato meticuloso acabando los guantes, los dejó sobre la mesa para tomarse un pequeño descanso, encendió uno de sus cigarrillos y sacó un par de hojas en blanco. - Pronto empezaré con los nuevos proyectos, solo necesito pensar un poco más - Y es que ahora que había hecho tantos avances era hora de trabajar, estaba preparado. Tras realizar algunos bocetos volvió a mirar los guantes tendidos sobre la mesa, los agarró y con delicadeza, introdujo primero una mano y después la otra. Tras eso agarró la empuñadura de una de sus katanas, apretándola con fuerza y dando un corte al aire sin cortar nada, tan solo probándola, no dijo palabra alguna tan solo sonrió, hoy el trabajo había sido finalizado con éxito, quien sabe si mañana podría decir lo mismo; lo que si sabía era que poco a poco sin que nadie le viera seguía avanzando, poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Fruto del cansancio dejo su katana, se retiró los guantes y apago el cigarrillo, volteó su cuerpo y dejo su escritorio de creaciones para ahora dejarse caer sobre la cama, había sido una noche intensa, necesitaba descansar.
Acarició la empuñadura de Nishiki en su cintura con la mano izquierda mientras miraba la distancia que había entre el y el suelo, no era mucha para el que nunca tuvo miedo a ninguna altura. El sabía que escalar esa montaña era poner a prueba su vida y su adaptación a un terreno montañoso, no obstante, se sentía preparado para afrontar cualquier contratiempo. Apretó el botón de la empuñadura para extender su cadena, apoyó ambos pies sobre la ladera y esta vez, salto de manera horizontal hacia atrás, impulsándose con las rocas ¿se estaba lanzando al vacío? ¿por qué quería perder ese punto de apoyo? el azabache tan solo buscaba un ángulo más certero. Estiro el brazo en un movimiento hacia la montaña, de izquierda a derecha apretando el botón de la empuñadura, lo que activó su nuevo mecanismo. El filo de Nishiki salió disparado acompañado por su cadena. Fue clavada en la dura montaña escarpada y con eso Barald consiguió mantenerse en aquella altura, ahora impulsándose con ambos brazos, consiguió lanzarse de nuevo; y continuó haciéndolo hasta que llegó a la cima de la montaña.
Tras el último impulso, el espadachín oscuro superó la montaña para llegar al terreno llano que había sobre ella, dejo que su cuerpo cayera al suelo, flexionando ambas rodillas y quedó con ambas rodillas flexionadas, elevando la mirada. Guardó a Nishiki en su vaina lentamente y con cariño, sin decirla nada le agradecía haber llegado hasta aquí. - Todo lugar tiene un alfa, creeme que te encontraré pronto. - Ya cada día lo hacía de manera más sencilla, dominaba el Kenbun Shoku Haki que había aprendido en la isla del cielo y con ello, era capaz de percibir la presencia de todo ser vivo a su alrededor, incluso a gran escala. Cerro ambos ojos para concentrarse mejor y ser capaz de expandir su haki con más potencia, todavía no lo había usado a tanta distancia. En cuanto sintió la conexión con su haki de observación lo expandió en un kilometro de distancia, pudiendo sentir la presencia de todo ser vivo. - Ahi estas, tu eres exactamente por lo que he venido hasta este lugar, la Gran Serpiente de Momorio - Había un aura justamente en el noroeste su posición que desentonaba mucho con el resto, era mucho más grande y de color rosa ¿era lo que estaba buscando? no podía basarse más que en la percepción de su aura, no obstante, sabía que el haki no podía engañarle, fuese como fuese, aquel aura que estaba percibiendo era sin duda la más fuerte del lugar, si no era la serpiente ¿que otra cosa podría ser? Días antes había conseguido información en el reino, había una gran serpiente en el bosque que según decían era gigantesca y peligrosa; se decía que el mejor cuero que se podía conseguir en Momorio era de su piel, muy pocos habían logrado matar a una de su especie sin embargo, no sería el primero, tampoco el último. Con decisión, empezó a correr manteniendo activo su Kenbun Shoku Haki para que le guiara hasta donde estaba ese aura poderosa.
Pasados unos 3 minutos corriendo atravesó parte del Bosque Arcoiris, parecía que los animales a su alrededor eran astutos y preferían no acercarse, el podía sentirlos gracias al mantra, cada vez el aura rosada estaba más cerca. Barald era ese tipo de hombres que no necesita de que nadie le este mirando, ni hacerse el héroe; era un tipo decidido, en cuanto viera a la serpiente, atacaría fuera cual fuera su estado. Hacía mucho tiempo que no tenía un combate, no desaprovecharía la oportunidad de quitarse el polvo. Alcanzó una zona interior del bosque, la zona perdía su ausencia de vegetación rosada para presentarse mucho más rocosa, como si la montaña ganara ese terreno del bosque y de pronto se detuvo al contemplar con sus ojos algo insospechado, había ciertas señales en el lugar que indicaban que aquel sitio era peligroso, Barald podía detectar más adelante su presencia pero lo que estaba viendo con sus propios ojos eran indicios claros. Había una gran cantidad de arboles aplastados, animales muertos y los restos de piel de una serpiente; para ser una muda de piel muerta era enorme, y eso ya decía mucho de su presa de esta noche. Decidió palpar con su mano derecha la muda de la serpiente para poder comprobar la calidad de su piel. - Tan solo la muda ya es de una gran calidad y eso que esta deteriorada, mi misión podría acabar aquí y ahora, pero ... - mientras pensaba eso, el azabache retiraba la diestra de la muda de la serpiente para mirar ahora fijamente hacia la presencia rosa grande que había a unos 100 metros de su posición actual. Aquel viaje no solo era para hacerse con aquellos materiales que estaba buscando, no solo era eso, tenía ganas de probarse a si mismo.
![[Imagen: eqewqewqewq.jpg]](https://i.ibb.co/chn82KpD/eqewqewqewq.jpg)
- Si esto es su muda ¿cómo será de grande ese bicho?-
No iba a tardar en empezar la acción en esta maravillosa noche. Sin saberlo, realmente había entrado en la boca del lobo. Los rumores a cerca de la Gran Serpiente de Momorio solo decían que su piel era muy valiosa por su enorme calidad y que muy pocos habían conseguido lograrla, Barald tampoco sabía mucho más puede que incluso lo que consiguieran de ella fuera la muda que el mismo había visto hacia unos segundos. Gracias al haki de observación notó como la presencia se movía a gran velocidad hacía su direción, lo que hizo que sus sentidos de combate se agudizaran, llevo ambas manos hacia sus costados, agarrando con decisión las empuñaduras de sus dos armas predilectas para el combate, Nishiki y su nueva katana de 200.000 berries que compró a un armero de calidad y en precio justo. - Chst - El azabache chistó al verla aparecer de entre las rocas, tan solo su cabeza ya era cinco veces más grande que el mismo.
Gran serpiente de Momorio
El terreno comenzó a temblar por la vibración de la serpiente reptando hasta el y a unos 10 metros, apareció por encima de una roca dejando ver así su mirada amarilla como la del cocodrilo de Kutsukku. - Escamas duras ... la historia se repite ¿será tan duro como ese bicho? - de inmediato, desenvaino ambas armas, adoptó una pose de combate agresiva agachando ligeramente el cuerpo, llevo ambos brazos a su derecha, preparando su primer ataque. El siseo de la serpiente vino justo antes de que la misma sacara su cabeza sobre la roca y se lanzara directamente a por el espadachín de ojos rojos, pudo percibirla lanzarse, Barald hizo lo mismo, aplastó el suelo con ambas plantas de los pies dejando un pequeño agujero en las rocas por el impulso y con su cuerpo, materializó el aire que rompía tras su impulso hacia adelante. ¿Se lanzaba directamente a por ella? Claro que si, sin dudarlo, confiaba en la velocidad ... oye pero ¿Don Bary no es tremendo tronco corriendo? por su puesto, pero sus brazos son super rápidos. En cuanto estuvo al alcance de la serpiente la misma abrió sus fauces para ingerirlo de una sin masticar, a lo que Barald lanzó dos cortes paralelos en su rostro, cortándola y de inmediato, saltó hacia atrás. La serpiente comenzó a sangrar, aunque no parecía para nada haber sido herida de gravedad, tan solo le había hecho un rasguño. El sonido del acero colisionando con las escamas fue parecido al que hacen dos aceros al chocar el uno con el otro. Ahora el cuerpo de Barald tras el salto, lograba a tocar con los pies el suelo frenándose de golpe deslizándose poco a poco hacia atrás, observando a su presa. - Sus escamas son duras ... no podré matarla así, tengo que idear una estrategia. - Y si, el humano era el ser más inteligente del planeta, era por algo ¿como iba un señor pirata de 70 kilos pelear contra una serpiente genéticamente mucho más bendecida que el por el universo? con pelotas claro, pero pensando cada movimiento. La serpiente de pronto giro extendiendo su cuerpo por el terreno a gran velocidad, más incluso de la que Barald era capaz de anticipar. La gran cola de la serpiente impacto de lleno de lateral sobre todo su cuerpo, lanzando al espadachín como si fuera una mosca recién golpeada a mano abierta contra un lateral del escenario, rompiendo arboles, rocas y todo cuanto encontraba hasta que frenó su avance cayendo al suelo. Barald rio - Dahahhahahha, vale, esta zorra es bien fuerte ... es justo lo que estaba buscando - Hacía tiempo no se veía en problemas, tal vez desde que peleo contra aquella potencia bestial del mundo sub-acuático. Y si, pelear contra aquel super reptil sin una estrategia, no sería para nada una buena idea, además de que era realmente rápida, fuerte y agresiva, ella sabía que alguien había venido a su territorio y por eso, actuaba de esa manera. Barald desde la distancia ahora se levantaba, buscando los puntos débiles de la gran serpiente mientras sacudía su ropa, Barald no soportaba mancharse. - Las escamas son un problema, puedo cortarla pero casi no le hago daño ¿le saco los ojos? bien, empezaré por ahí, la dejaré ciega. -
Tras un par de palmadas para quitarse el polvo, volvió a la acción. Fijo su objetivo y a gran velocidad extendió ambos brazos, trazando un corte recto con ambas armas pulsando de nuevo el botón de las empuñaduras, lo que hizo que ambas katanas salieran despedidas directas hacia sus ojos, clavando ambas en las corneas del reptil y de inmediato hizo que las mismas volvieran si ni si quiera moverse del sitio. La serpiente emitió un sonido bravo de dolor ahora que había perdido la vista - No soy el más fuerte ni el más rápido pero he llegado hasta aquí vivo ¿crees que es casualidad serpiente de mierda? hoy tu eres mi presa. - La serpiente había quedado ciega, no sorda. Agitó su gran cuerpo para empezar a mover su cola, azotando todo lo que encontraba a su alrededor buscando acabar con el pequeño espadachín del mar del sur, rompía árboles, rocas, e incluso llegó a golpear de nuevo a Barald aunque esta vez, cubrió el golpe con sus espadas solo siendo lanzado de nuevo por los aires - Dahahahahhahahahhahaha - Reía en medio de su combate, disfrutaba de estas pequeñas peleas que le otorgaban su vida de pirata.
El infame espadachín cayó al suelo de nuevo rodando tras el tremendo golpe de la serpiente y se dedicó a seguir analizándola; la gran serpiente de Momorio estaba enfurecida además de ciega dedicándose a reventar todo cuanto encontrara a su paso con intenciones asesinas para matar Barald de momento sin éxito, ahí es cuando se da cuenta de que dejarla ciega había sido una buena idea, pero ahora su manera de combatir había cambiado completamente; lejos de dejarse mutilar por el espadachín, la serpiente se dedicaba a utilizar su enorme envergadura otorgada por la madre naturaleza para aun sin poder ver donde se encontraba el espadachín de ojos rojos intentar matarlo de una manera o de otra, era muy agresiva; algo normal pues realmente sentía que su vida estaba peligrando aquí y ahora lo que en el mundo terrenal llamamos instinto de supervivencia. Barald comenzó a correr en diagonal hacia su costado izquierdo, con ambas katanas en alto listo para el combate mientras seguía trazando un plan genial para acabar con la bestia. Entonces recordó algo; mientras disparaba sus katanas hacia uno de los montículos rocosos para elevar su cuerpo a través de un salto y tirar fuerte para dirigirse a esa posición y no quedar tan expuesto, buscando sus puntos débiles ... había zonas de su cuerpo más blandas, donde realmente podría hacer daño de verdad. - El cuello, esa es su zona más blanda. - El azabache aterrizó sobre las rocas y ahora, colocaba a Nishiki apoyada en su hombro mientras veía como la serpiente seguía buscándolo azotando todo cuanto encontraba. Barald se encontraba en una posición elevada, a unos 15 metros del suelo más o menos sobre una roca, observándola. - Por mucho que seas gigante no eres incansable, pronto dejaras de ser tan agresiva si sigues malgastando tus fuerzas para nada. -
Observó durante unos segundos a la serpiente que poco a poco comenzaba a cansarse debido al tremendo esfuerzo en vano que estaba haciendo, al no tener visión se limitaba a defenderse de manera alocada mientras Barald desde una posición más elevada, observaba paciente. - Bien, te daré el golpe definitivo - El espadachín giro su cuerpo, inspiró fuerte y colocó ambas katanas en su costado, listas para salir a cortar todo cuanto se le pusiera por delante. - Un clásico ... - Flexiono sus rodillas hasta el suelo y de pronto, salió disparado en un salto directo a por la serpiente directo a su cuello. Lejos de ponerse nervioso cuando su alcancé con las armas llego, tan solo movió sus dos armas en la misma dirección dando dos cortes paralelos el uno del otro en su cuello - Mugen - Ni si quiera alzaba la voz, Barald mantenía aquella sangre fria que siempre le acompañaba. Notó como el acero de sus armas cortó de manera profunda en aquel corte que había ensayado una infinidad de veces, su técnica predilecta, la técnica del infinito.
La sangre comenzó a emanar de la piel del cuello de la serpiente y su cabeza, de inmediato, cayó al suelo levantando una gran nube de polvo y provocando un gran estruendo. Aterrizó en suelo firme y miró a la serpiente mientras enfundaba de nuevo sus dos armas lentamente, aun con sangre en el acero. - Un trabajo fino ¿que no podríamos matarla dijeron? - El sonido metálico de las dos armas entrando a sus vainas acompañó sus palabras. Barald permaneció quieto durante unos segundos contemplando el enorme cuerpo escamado tendido frente a el, la nube de polvo que había levantado todavía no terminaba de disiparse y algún que otro destrozo más del campo de batalla terminaba por caer como algún árbol o incluso algún montículo de piedra. El escenario que hacia unos minutos le pertenecía al Bosque Arcoíris ahora parecía el resultado de una fiera batalla, enromes surcos en las rocas y manchas de sangre manchaban el suelo rosado de Momorio. Barald llevo su diestra a su colgante para acomodarlo después del combate mientras se acercaba hacia la cabeza de la criatura - Tanto escándalo para acabar convertida en piel - No había perdido de vista el motivo por el que había escalado la montaña hasta llegar al bosque, la pelea había sido entretenida, pero la gran serpiente no era un trofeo que pensara abandonar allí a su suerte, su piel era precisamente aquello que había venido buscando. Frente a la misma, se agachó buscando ver más de cerca su cuello, allí pudo observar los dos cortes que le había dado para terminar con su vida. Estiro su diestra y pasó los dedos cerca de las heridas sin llegar a mancharse. - Limpio ... - Ladeó la mirada para ver ahora las escamas duras, ya había comprobado durante el combate que podían resistir uno de sus ataques, le sería realmente útil tanto la piel escamada como la que era más blanda, en especial la blanda. Barald pretendía aprovecharla para fabricar algo útil así que pelear violentamente y destrozar la piel sin criterio alguno era algo completamente estúpido y en este preciso momento lo hubiera lamentado demasiado, parecía que todo estaba bien ... parecía.
Y es que nunca podías dar las cosas por sentado, si bien el pequeño hombre con un sueño ambicioso se había confiado; ahora estando tan cerca de su presa buscaba cual era la mejor forma para hacerse con su piel tan valiosa ... lo que no esperaba es que aun estuviera viva. Ahora tan de cerca, la serpiente abrió sus fauces en un último intento de devorar al espadachín el cual solo pudo ver como ya casi su cuerpo era devorado por la serpiente, sin tiempo de reacción para el al estar tan cerca. Las fauces de la serpiente de la Gran Serpiente de Momorio se cerraron de golpe sobre el, el sonido de aquellos enromes colmillos chocando entre si retumbaron por el bosque, la mandíbula de la criatura se cerro con tal violencia que una nueva nube de polvo se levantó alrededor de su cabeza, esta vez dando el golpe de gracia certero que tanto estaba esperando. - ¿Se hizo la muerta? ... la subestime. - Y es que después de escalar la montaña, localizar al depredador más peligroso del lugar, dejarla ciega y moribunda, Barald Kane había terminado convertido en su último bocado, o eso pensaba. En el interior de la boca de la serpiente, Barald contenía la respiración para intentar no desmayarse por su mal aliento. Las serpientes tragaban a sus presas enteras, no las masticaban, las engullían. Era todo su proceso digestivo la que realmente mataba a su presa. Barald no iba a dudar en aquella situación crítica para el. Salir de ahí ahora era su prioridad. En el interior de su boca aun sin ver nada, desenvaino sus armas de nuevo mientras la hablaba - Tienes dos opciones Gran Serpiente, o me escupes y mueres sin dolor o te hago pedacitos desde dentro y te retuerces hasta caer muerta, tu decides. - Sabía perfectamente que la serpiente pelearía hasta el final, era tan grande como brava, no obstante quiso advertirla. - Segunda opción entonces - Apretó con fuerza las empuñaduras de ambas armas en mitad de la oscuridad absoluta, no podía ver absolutamente nada, pero tampoco lo necesitaba. Sentía las contracciones de su enorme mandíbula y aquella lengua que se movía cerca de el mientras la serpiente elevaba la cabeza para terminar de engullirlo.
Aquel lugar no es que fuera un buen escenario para morir. Barald notó como la propia gravedad hacía que su cuerpo se deslizara hacia atrás en dirección a la garganta de la serpiente, la saliva que cubría el interior de la boca le impedía mantenerse estable en la misma, resbalándose. En un intento de supervivencia, estiro ambos brazos a los lados y clavo sus dos katanas ya desenvainadas de nuevo. El cuerpo del espadachín quedo sujeto a sus armas, experto en hacer daño de verdad, haría sufrir a la serpiente ahora desde dentro así como había prometido. La serpiente reacciono de inmediato al dolor, comenzó a sacudir su cabeza intentando mover a Barald dentro, intentando defenderse de el. - ¿Si te duele? - Se sujetaba con fuerza a sus armas intentando no soltarlas. La serpiente había hecho algo que no entendía, un grave error fatal de cálculo, su cuerpo escamado era tremendamente resistente, sin embargo, meter a un profesional en el arte de la guerra mundana armado hasta los dientes en su boca, si que había sido un error fatal. - Por fuera eres dura ... - Ahí dentro no tenía escamas para protegerla de el, ni del acero del hombre que volvería a dominarlos a todos, una vez más en la historia durante al menos un siglo más. - Pero por dentro eres carne como cualquier otra serpiente - Desafió de nuevo a la gravedad, ahora sacando ambas armas que tenía clavadas para de inmediato, comenzar a mover los brazos a gran velocidad en todas las direcciones posibles, era el momento de poner a prueba cuanto podría aguantar el dolor. Una, y otra y otra vez, en cuestión de 1 segundo había cortado su carne infinidad de veces, la serpiente no aguantó y escupió a Barald debido al tremendo dolor, lanzándolo hacia el terreno rocoso de nuevo. El azabache cayó arrastrándose por el suelo y antes de caer a uno de los agujeros hechos por la serpiente en su pelea, se agarró al suelo como pudo para intentar detenerse, quedando allí tendido en el suelo viendo como su presa, ahora si, caía muerta contra el suelo.
Activó su haki de observación para buscar la presencia de la serpiente frente a el, la cual no lograba encontrar, esa que en un principio era grande y rosada ya no estaba. Se levantó del suelo como pudo con la ropa manchada de una mezcla de todo un poco. Miraba a sus dos katanas embadurnadas de la sangre de la serpiente, sabía que sin ellas hubiera sido un bocado, el las daba su lugar en el mundo, las cuidaba y las trataba como merecían, orgulloso, Barald lucía con ese orgullo el ser su portador. Así fue como dio dos cortes al aire con ambas para hacer que la sangre del filo saliera disparada hacia el suelo y de inmediato las enfundó de nuevo. El sonido metálico pudo escucharse en el silencio del bosque arcoiris, donde una bestia acababa de perder la vida por el puro capricho del hombre. Barald se acercó a la serpiente ahora con total tranquilidad y quedó exactamente frente a su ojo izquierdo, aun abierto y dañado por el mismo. - La pupila de un depredador ... la naturaleza es asombrosa. - Admiraba la belleza de la gran serpiente ¿cardan se convertiría en una así de grande? desconocía que tanto podía crecer al cabo del tiempo. Dejo caer su mano izquierda en el interior de su bolsillo y sacó su paquete de cigarrillos, lo acercó hasta su boca y del mismo paquete con los labios saco uno de ellos. lo prendió en llamas y dejó que sus pulmones se llenaran de humo, ahí echo la cabeza hacia atrás para mirar al cielo; su capucha cayó hacia atrás dejando libre de nuevo su rostro, había sido una buena pelea, un buen botín útil para el y ahora, echaba una gran nube de humo de su boca en señal de que todo había terminado aquí por hoy.
58 de verano, Año 18. 06:17
Aloha Kai
Aloha Kai
Había obtenido una piel de calidad y tras darle el tratado necesario, había obtenido el cuero necesario para mejorar su artilugio de combate. Tomando como base sus clásicos guantes de seda negra, decidió crear un molde con la forma de sus manos hecho completamente a medida para que se ajustase a sus dedos sin dificultar ninguno de sus movimientos. - Tiene que quedar ajustado pero no demasiado - Barald coloco ambas manos en el molde para darle las últimas medidas necesarias, marco el contorno y una vez lo tuvo listo, lo utilizó para tratar el cuerpo que había conseguido de la Gran Serpiente de Momorio, no necesitaba demasiado material solo el suficiente para cubrir la totalidad del guante y sobre todo las zonas donde más acolcharía la sujeción de un arma, como era la zona de la palma. Era una idea sencilla pero efectiva a fin de cuentas, más aun con un material de calidad. Aquellos guantes permitirían que cuando empleara sus armas tuvieran una mejor sujeción y por tanto, un mejor manejo. Una vez cortadas todas las piezas comenzó a unirlas, utilizando por último la seda negra para cubrir y entrelazar el cuero consiguiendo el aspecto de sus antiguos guantes de seda mientras que añadía aquella capa interna. Fue cosiendo lentamente alrededor de los dedos y con sumo cuidado lo hizo en las palmas, dejando un acabado perfecto de ambos guantes. Aquello no era algo especialmente complicado, tampoco necesitaba serlo para que fuera efectivo. Tras un buen rato meticuloso acabando los guantes, los dejó sobre la mesa para tomarse un pequeño descanso, encendió uno de sus cigarrillos y sacó un par de hojas en blanco. - Pronto empezaré con los nuevos proyectos, solo necesito pensar un poco más - Y es que ahora que había hecho tantos avances era hora de trabajar, estaba preparado. Tras realizar algunos bocetos volvió a mirar los guantes tendidos sobre la mesa, los agarró y con delicadeza, introdujo primero una mano y después la otra. Tras eso agarró la empuñadura de una de sus katanas, apretándola con fuerza y dando un corte al aire sin cortar nada, tan solo probándola, no dijo palabra alguna tan solo sonrió, hoy el trabajo había sido finalizado con éxito, quien sabe si mañana podría decir lo mismo; lo que si sabía era que poco a poco sin que nadie le viera seguía avanzando, poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Fruto del cansancio dejo su katana, se retiró los guantes y apago el cigarrillo, volteó su cuerpo y dejo su escritorio de creaciones para ahora dejarse caer sobre la cama, había sido una noche intensa, necesitaba descansar.
Cofre del tesoro
![[Imagen: FIRMA.jpg]](https://i.ibb.co/SXXG5bYt/FIRMA.jpg)
