10-09-2026, 03:35 PM
Día 52 de Verano, año 18.
El crucero estaba por terminar, llevábamos varios días en el mar, mi cuerpo ya se estaba bronceando de tanto tiempo estar en la hamaca. La verdad es que me lo había pasado bien, había conocido a bastante gente interesante y había comido y bebido hasta hartarme. Me hubiera gustado algo más de variedad en el divertimento, pero para ser un barco de ese estilo estaba decente. Si hubiera habido alguna familia con críos menos, seguramente hubiera sido mejor, pero era pedir demasiado. De hecho estaba sentada en bikini en el bar tras haber estado tomando el sol cuando avisaron de que pronto llegaríamos.
No perdí tiempo, me terminé la bebida de trago y me dirigí hacía el camarote a recoger mis cosas y ponerme algo más de ropa. No había hecho un jaleo en el cuarto, apenas había sacado un conjunto aparte de los bañadores, pensando justamente en este momento. Cogí la parte de abajo del bikini de debajo del catre y lo guardé, luego una de las partes de arriba de la silla. Las otras estaban sobre la cama, la había usado, pero no demasiado. Podría dormir al llegar a la isla, así que aprovechaba el ambiente nocturno del crucero.
Me subí a la parte más alta que podía del barco para ver acercarse la nueva isla. Era emocionante, hasta ahora me había desplazado en compañía, ésta era la primera vez que podía hacerlo por mi cuenta y eso me encantaba. Aunque no me gusto ver tanta nieve, eso significaba frío. El frío en sí no era problema, pero con él había menos oportunidades para tomar el sol. Seguro que podía encontrar alguna forma de hacerlo sin morir congelada, por lo que había oído, el alcohol era una buena forma. Aunque por el momento me tocaba buscar otra bebida.
La aproximación al puerto fue como la de cualquier otro barco, pero el paisaje nevado lo hacía espectacular. El tamaño de la misma era, además, inmenso. Mucho más grande que la isla del karate de la que había partido unos días atrás. Sin duda sería una isla en la que quedarme mucho tiempo, si encontraba una solución para ese tiempo frío. Cuando llegamos, y se bajó el ancla y se ataron los cabos, pusieron la pasarela. El puerto blanco aguardaba ante mi, al igual que mil aventuras.
El crucero estaba por terminar, llevábamos varios días en el mar, mi cuerpo ya se estaba bronceando de tanto tiempo estar en la hamaca. La verdad es que me lo había pasado bien, había conocido a bastante gente interesante y había comido y bebido hasta hartarme. Me hubiera gustado algo más de variedad en el divertimento, pero para ser un barco de ese estilo estaba decente. Si hubiera habido alguna familia con críos menos, seguramente hubiera sido mejor, pero era pedir demasiado. De hecho estaba sentada en bikini en el bar tras haber estado tomando el sol cuando avisaron de que pronto llegaríamos.
No perdí tiempo, me terminé la bebida de trago y me dirigí hacía el camarote a recoger mis cosas y ponerme algo más de ropa. No había hecho un jaleo en el cuarto, apenas había sacado un conjunto aparte de los bañadores, pensando justamente en este momento. Cogí la parte de abajo del bikini de debajo del catre y lo guardé, luego una de las partes de arriba de la silla. Las otras estaban sobre la cama, la había usado, pero no demasiado. Podría dormir al llegar a la isla, así que aprovechaba el ambiente nocturno del crucero.
Me subí a la parte más alta que podía del barco para ver acercarse la nueva isla. Era emocionante, hasta ahora me había desplazado en compañía, ésta era la primera vez que podía hacerlo por mi cuenta y eso me encantaba. Aunque no me gusto ver tanta nieve, eso significaba frío. El frío en sí no era problema, pero con él había menos oportunidades para tomar el sol. Seguro que podía encontrar alguna forma de hacerlo sin morir congelada, por lo que había oído, el alcohol era una buena forma. Aunque por el momento me tocaba buscar otra bebida.
La aproximación al puerto fue como la de cualquier otro barco, pero el paisaje nevado lo hacía espectacular. El tamaño de la misma era, además, inmenso. Mucho más grande que la isla del karate de la que había partido unos días atrás. Sin duda sería una isla en la que quedarme mucho tiempo, si encontraba una solución para ese tiempo frío. Cuando llegamos, y se bajó el ancla y se ataron los cabos, pusieron la pasarela. El puerto blanco aguardaba ante mi, al igual que mil aventuras.

![[Imagen: from-Pix-AI-2051168263220415562-1firma.png]](https://i.ibb.co/PGHTjkJF/from-Pix-AI-2051168263220415562-1firma.png)