09-09-2026, 01:52 PM
50 de verano , año 18
Ya llevaba unos cuantos días en aquella pequeña isla/reino. No estaba mal, pero tampoco era de su agrado completamente.
Sabía que, como casi siempre que podía, iba a tomar un barco comercial hacia la siguiente isla lo cual le hizo pensar que esta vez había estado muy poco explorando los rincones de la misma. Pero era entendible, no estaba viajando por qué si, estaba buscando a un niño que perdió la libertad y fue secuestrado por dos piratas debido a un error de Kasui en combate.
Aquello le molestaba demasiado como para ignorarlo, tenía la innegable sensación de que lo que pasó había sido culpa suya y por ello debía hacerse responsable…aun que a veces se planteaba si en realidad lo que perseguía ya era un muerto.
Aquello no importaba, si lo encontraba vivo era lo mejor, pero de encontrarlo muerto, por lo menos se quitaría la duda y podría aprovechar para matar a aquellos piratas que se burlaron de ellos.
Kasui llegó al puerto, de manera sigilosa montó en aquel barco comercial y le dejó una bolsita con monedas al capitán del barco para así, colocarse cómodo en una caja de manzanas y aprovechar para descansar. El niño arqueó su ceja derecha seguida de la izquierda en el momento en el que notó comodidad sobre las manzanas. Se comió un par de chuches y se durmió, no sin antes haberse asegurado de que estaba solo y no había ninguna trampa en la habitación donde estaba.
Ya llevaba unos cuantos días en aquella pequeña isla/reino. No estaba mal, pero tampoco era de su agrado completamente.
Sabía que, como casi siempre que podía, iba a tomar un barco comercial hacia la siguiente isla lo cual le hizo pensar que esta vez había estado muy poco explorando los rincones de la misma. Pero era entendible, no estaba viajando por qué si, estaba buscando a un niño que perdió la libertad y fue secuestrado por dos piratas debido a un error de Kasui en combate.
Aquello le molestaba demasiado como para ignorarlo, tenía la innegable sensación de que lo que pasó había sido culpa suya y por ello debía hacerse responsable…aun que a veces se planteaba si en realidad lo que perseguía ya era un muerto.
Aquello no importaba, si lo encontraba vivo era lo mejor, pero de encontrarlo muerto, por lo menos se quitaría la duda y podría aprovechar para matar a aquellos piratas que se burlaron de ellos.
Kasui llegó al puerto, de manera sigilosa montó en aquel barco comercial y le dejó una bolsita con monedas al capitán del barco para así, colocarse cómodo en una caja de manzanas y aprovechar para descansar. El niño arqueó su ceja derecha seguida de la izquierda en el momento en el que notó comodidad sobre las manzanas. Se comió un par de chuches y se durmió, no sin antes haberse asegurado de que estaba solo y no había ninguna trampa en la habitación donde estaba.
