![[Imagen: d4qfcoi.png]](https://imgur.com/d4qfcoi.png)
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¿Dónde estas Barto? P.R.
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08-09-2026, 06:59 AM
(Última modificación: 09-09-2026, 09:40 PM por Tenoch Titlan.
Razón: corrección
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36 de Verano Año 18
Cuarto de Tenoch / Niebla de Guerra
8:05 AM
Ya habían pasado unos meses largos desde que el idiota de Grim y sus acompañantes intentaron quitarnos la isla….ahora el muy imbécil reposaba en las cochineras de Ashura, va no se si sigue allí, tal vez ya se murió, sinceramente eso no importa, pues hacia rato que tenia algo en mente y había llegado el momento de darle forma.
Me levante temprano, como suelo hacer, mire el reloj y vi que eran las ocho con cinco minutos de la mañana, me estire fuerte en mi cama y me puse de pie de un salto, me acerque al escritorio donde suelo tener un cuenco de agua fresca para lavarme y así fue, me limpie la cara, me cepille los dientes, me afeite el bigote, maldita sea, que buen bigote que tengo, pense, mientras le devolvía una sonrisa al espejo, luego me aplique mi Eu de Coco, mi perfume favorito que no podía faltarme.
Fui al armario y me puse unas botas blancas, unos pantalones de color negro y una sudadera negra, tambien me puse mi mascara y le aprete bien las cuerdas de esta, para evitar que se saliera.
Salí de mi habitación y suspiré profundo dejando que el sol me bañara el cuerpo, sacudí mis alas de birkaniano y vi el reloj una vez más para notar que eran las ocho y cuarenta y siete de la mañana, tenia hambre así que me fui a desayunar.
Salte del Niebla a tierra y me dirigí a una cantina que ya frecuentaba, se llamaba “Ken y Omar” pero a mi me gustaba llamarla “Kenyomar” todo junto, era más sencillo. El camino desde el Niebla hasta Kenyomar, era de 20 minutos a paso ligero y constante, cosa que me servía para estirar las piernas. Llegue a la cantina a eso de las nueve y la gente me saludo al entrar, luego de destruir la otra cantina y de barrer con un pedazo importante de la isla, la gente había optado por portarse bien y eso me complacía en demasía.
Me senté en la barra y pedí, dos empanadas de pollo con un poco de salsa picante y un juguito de mango, para arrancar fuerte la mañana. Pasado unos minutos el cantinero me entrego mi pedido y yo empecé a comerme mis empanadas, cuando pude notar que había un periódico en la barra, así que le hice señas al cantinero para que me lo acercara y luego de tragar, porque yo no soy de los que habla con la boca llena, le pregunte si estaba completo y si podía quedármelo, el cantinero asintió ante mis dos preguntas, yo le di las gracias y seguí con mi desayuno.
Pasados unos largos minutos termine de comer, pague y le di las gracias al hombre que me atendió, tome el periódico, sin verlo y me lo puse debajo de la axila derecha, saliendo de la cantina “Kenyomar” en dirección al sastre.
Camine tranquilamente hasta llegar al lugar que queria visitar hace un tiempo, era un viejo local donde trabajaba un sastre, un viejo desdentado y con las manos agarrotadas, pero en la isla se decía que era el mejor.
Entre a su tienda y el caballero me saludo, yo deje el periódico en una silla y me acerque al mostrador y sin perder tiempo le entregue un dibujo, el viejo lo miro y asintió con la cabeza, luego me hizo señas para llevarme a la trastienda.
Estando allí me subió a una especie de pedestal y me empezó a medir el cuerpo, pasado un rato larguísimo, termino de medir mis manos y de anotar todo, luego me dijo que volviera en unos días, que el traje, las botas y la máscara estarían listo, yo asentí sonriendo.
Antes de salir de la tienda, pagué y tomé mi periódico otra vez, esta vez puse dirección a la oficina del Capitan, pues tenía ganas de charlar con él.
Me demoré más de lo que esperaba en el sastre, pues cuando Sali eran casi las una de la tarde, me encogí de hombros, pues no tenia mucho que hacer hoy, así que activé mi haki de observación básico a 50 metros y me puse a leer el periódico mientras caminaba hacia la oficina.
La noticia de primera pagina hablaba de una fuga de la cárcel de los mierdas, perpetrada por lo que parecía ser un tipo con un cargo importante dentro de los comunistas o revolucionarios y mi mente se desvió un segundo y pense en Oxxy….¿mierda que seria de él?, estoy seguro que esta vivo, eso sin dudas, pero…¿Dónde estará?. Seguí leyendo aquella noticia, esta decía que habían perecido unos 2300 agentes de la marina y yo solo pude sonreír ante aquello, pero mi sonrisa se ensancho aun más cuando lei que un tal Tucrow uno de los más altos rangos de la marina había perecido tambien, el mundo es desde entonces un lugar mejor, pensé.
Seguí caminando, esquivando personas, ayudado por mi haki de observación, mientras seguía leyendo, “Consejo de Guerra” decía el siguiente titular, la noticia decía que el 1 de la marina iba a mover a cuanto marine de alto rango sea necesario y a los Shihibukai…. Mierda ¿Esos somos nosotros, no?.... Bueno Ashura y por consecuencia nosotros, sinceramente no sé cómo funciona esto. No pude resolver mi duda, al menos no por ahora, así que decidí seguir leyendo.
El siguiente titular decía “Los Cinco Señores de la Guerra”. La cual hablaba de la muerte de otro Shishibukai, un tal Evans, segundo del Banco que le presto el dinero a Ñorgo, quien lo mato fue alguien peligroso me dije a mi mismo. Pero el párrafo que leí a continuación me dejo frio, un Shishibukai un tal, Farayuki o como sea, se ofreció como anfitrión, para que los demás puedan proponer a los faltantes….. el tipo estaba en Skypia, de allí venia mamá, mierda… si quiero ir allá, quizás encuentre a algún primo, prima, hermana, no sé alguien.
Seguí caminando, esta vez con paso más apresurado pues me interesaba llegar lo antes posible a la oficina del jefe. La otra noticia que leí es que los juegos en Skypiea habian terminado y recordé que allí habíamos mandado a BARTO…..MIERDA BARTOO…. Sali corriendo, mientras ignoraba el párrafo que hablaba de dos marines, que les den fue lo único que paso por mi cabeza, no estaba preparado para la siguiente noticia, un tipo de barba, con lentes de corazón y una sonrisa picaresca, ofrecía servicios sexuales por Den Den Mushi o en persona, su cara se me hizo conocida, como si ya le fuera visto antes, pero sinceramente no lo recuerdo bien….esta maldita cabeza mía.
Luego había un titular que hablaba de una banda de piratas los Ragnarok, leí, conformada por un carnicero, un tal Tubbe y el Fornicador y luego mostraban la bandera, bastante mierda pense, la nuestra da más miedo.
Ojee las ultimas noticias y ninguna me llamo la atención, así que me quede con los Wanteds, ya había llegado a la oficina del jefe, toque la puerta y como no recibí respuesta entre. La misma estaba vacía, asi que grite. – !BLITZZZ! . – Y el recadero de Ashura apareció al instante y me pregunto que queria. - ¿Dónde esta el capitán y Korg? . – Este me respondió diciéndome que no sabía, pero que ya mismo iba a ir a buscarlos, yo sonreí y puse los Wantes sobre el escritorio. 40 millones, 55 millones, estos dos no me importan…. Una chica de 90 millones ¿Y con esa cara?...mierda, que susto, 120 millones la que lanza besos, 130 millones el marica con el tapaboca…. Así será de feo el mierda que se cubre la cara, 140 millones cabello rosado…, que susto, 150 millones, altanera, pelo negro y blanco, me gusta, 150 millones cara de loco, 160 millones…UNA IGUANA, me encanta, 190 millones, EL BARTO, sonreí al ver a mi compañero allí. 230 millones, fumador, no me cae bien, 250 millones…¿asustado?. 250 millones pensativo, 280 millones….. Ojo, este me lo quedo. 280 millones, un ¿Topo? Este me lo quedo tambien. 330 millones, sonreí con malicia, definitivamente este me lo quedo, 390 millones, cara de psicópata, también me lo quedo, los demás no me importan así que los deje de lado.
Resumen
Toda la Info
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09-09-2026, 09:57 PM
(Última modificación: 09-09-2026, 10:00 PM por Bartolomeow Flint.)
36 de Verano, Año 18.
En Cubierta / El Royal Flush
Hacía días que ya habíamos llegado al mar azul. Y yo como desde que me había subido a aquel barco, había hecho la cubierta del barco mi camarote, bueno más bien el lugar donde pasaba todo el día. El clima acompañaba y me permitía dormir bien a gusto por las noches. Y durante el día aunque hacía mucha calor, había tomado la decisión pocos días después de bajar al mar azul, que me pasaría los días en calzoncillos directamente, guarde toda mi ropa y pertenencias en mi bolsa de viaje.
Pese que ya me había recuperado totalmente de la extracción a la que había sido sometido, seguía notando, o más bien, sintiendo que el estomago se había vuelto uno de mis puntos débiles, ya que me notaba muy sensible en esa parte, todo lo notaba mucho más maximizado.
Aquel día, en un principio, no parecía muy diferente a los demás días, no sabía cuantos llevábamos navegando sin ver rastro de tierra, pero no era algo que me preocupase, seguramente Maria o Miyori, las dos navegantes de aquel barco, sabrían hacía donde nos dirigíamos, yo solo me dedicaba a observar, entrenar mi físico, comer y dormir.
Mientras me preparaba para echarme mi siesta diaria, un sonido empezó a sonar cerca de mí, en concreto, justo donde yo estaba. De primeras, no reconocí de donde venía el sonido, así que con cara de asombro y duda me puse a mirar a mi alrededor buscando el objeto que provocaba aquel sonido. Hasta que de repente recordé que aquel era el sonido de mi den den mushi.
Llevé mi mano derecha al bolsillo de este mismo lado de mis calzoncillos, donde siempre llevaba mis den den mushi. "¿Quien debe ser-don...?" Me pregunté mientras lo sacaba y descolgaba, sin recordar que hacía días debía haber llamado a mis compañeros, ya que tenían que venir a buscarme. -¿Si? ¡Aquí Bartolomeow Flint! ¿Quién me esta llamando a estas horas-don?- Exclamé medio irritado ya que estaba medio preparado para dormirme y aquello me estaba jodiendo la siesta.
-¡Oh, Quetzalli Jr.! ¿Qué tal amigo mío? ¿Cómo va todo-don?- Exclamé al escuchar la voz de mi nakama, olvidando por completo mi enfado. -Pues sí... es una historia larga para hablar por aquí, pero ya estoy en el mar azul, me baje con una banda pirata bastante particular... Lo que no tengo ni idea hacía donde vamos-don...- Le seguí comentando a mi nakama. -¿Por cierto, como va por allí, como esta el capitán y el chiquitín-don?- Proseguí preguntándole por mis otros dos nakamas.
MushokuOff
11-09-2026, 02:42 AM
Narrador / María Merlot
ROPITA
MUSIQUITA
¿Dormir?
Poco. La vida resultaba demasiado colorida para perderla en las quimeras de los sueños, por eso la mestiza intentaba aprovechar al máximo cada minuto del día. Esa mañana, y a pesar de estar en Basuropolis, decidió que debía hacer algo con lo que Hyákinthos le comentó la noche anterior. ¿Cómo podía hacerlo preocupar? Eso la hizo sentir fatal, de todas las personas en el mundo que justamente a él le causará malestar la atormentaba — ¿Flaca? — se preguntó soltando un suspiro. No podía negar que desde que comió aquella fruta en el Reino de las Nieves, había estado consumiendo menos comida. ¡Difícil! Demasiado tener una dieta balanceada si siendo vegana, ya no queria comer frutas. No deseaba volver a ser rechazada por el mar — Plan Nutricional, comer más. ¿Tendré que comer cosas vivas? No, no quiero… aunque… ¡No! Solo debo comer frutas que parezcan frutas y cosas que no estén malditas… mucho de todo — divago frente al espejo con evidente preocupación. Por un momento observó su reflejo, si estaba algo, un poco más, delgada — … solo hay una solución para dejar de preocupar a Algodón de Azúcar: Acabar con la despensa — sonrió al fin guiñándose a ella misma uno de sus preciosos orbes ámbar.
Así fue como paso toda la mañana en la cocina, comiendo hasta casi vomitar. ¿Qué estaba haciendo mal ahora? Se dejo caer detrás de uno de los mesones, esos que una vez albergaron a una Bonita Oni, ahí en el piso intento comerse otra manzana, aunque su cuerpo dijera: ¡BASTA! ¡Cuerpo traidor! Debía engordar, eso quería su médico, y lo lograría, así tuviera que… volver al canibalismo muy carnívoro. ¿Dónde estarían sus nakamas? Lo cierto es que esa isla era muy peculiar, una vida bajo tierra la asfixiaba, considerando que ella amaba la libertad del infinito océano. Viendo la pulsera azul celeste en su muñeca, sonrió. ¿Sus amigos harían lo mismo al verla? ¡Esperaba que sí! Considerando que puso todo su cariño, tiempo y paciencia en aprender ese fino arte de tejido de las manos de la pequeña Vanessa. Un mordisco más a la manzana.
Una protesta más de su estómago. En ese punto, tuvo que levantarse y correr a una de las escotillas, devolviendo todo el contenido qué con mucho esfuerzo estuvo tratando de digerir — … eres un estomago traidor. ¿Qué parte de que debemos comer más no entiendes? — refunfuño como si alguien fuera a responderle al tiempo que se lavaba para alejar la desagradable sensación — … tal vez un poco de carne ayude… pero… — se llevó la mano a la boca sintiendo arcadas al pensar en comerse algo que hubiera estado vivo, eso solo en las lunas llenas, y tampoco tan frecuentemente… tenia casi 7 años de abstinencia.
Tomando unas hojas de mentes del bouquet de la cocina, procedió a masticarlas. El sabor fresco alejo la bilis de su lengua, y trajo consigo el recuerdo del Algodón de Azúcar. Mejor esperar su Plan Nutricional, seguro le iría mejor que intentar comerse toda la despensa en una mañana… qué en su cabeza no sonaba tan mal pero en la práctica ensucio aun más esas sucias aguas de la cueva dónde habían anclado. Día 36, Año 18.
Verano. Hora: 02:08 p.m. Flush Royal, Cueva, Isla Chika. Como su estómago no quería colaborar, la mestiza decidió que era hora de ir a ver que hacían sus nakamas. Con las manos en la cintura, y una sonrisa que borraba su pequeño molestar nutricional, salió a la cubierta en busca de una víctima, digo, amigo con el cual compartir parte de aquella tarde topolistica. Le gustaba el sol, le gustaba la luna, no poder verlos le resultaba medio deprimente. ¿Cómo los habitantes de esa isla podían vivir así? Tendría que investigarlos, y exponer su situación al mundo. A todos los sitios que visitará hablaría de lo mucho que necesitaban ayuda en Basuropolis, crearía una organización sin fines de lucro dedicada a sanear ese basurero. ¡Le gustaba esa idea! Iba a anotarla para no olvidarla cuando un sonido muy reconocible para ella atrajo toda su atención y activo su vena cotilla…
Bere Bere Bere Bere Bere Bere
¡Una Piruleta! ¿Quién estaba recibiendo una llamada? ¿Y por qué provenía de dónde se la pasaba EL MACHO? Con una traviesa sonrisa dibujándose en sus rosados labios, María se acercó para descubrir qué sucedía. Bartolomiau era un hombre simple, grandote pero simple: Comia, entrenaba, dormía. Y todo semi desnudo, lo que cualquier persona con un ojo apreciaría sus condiciones físicas. Y ella tenía dos. Claro, a pesar de valorar positivamente las buenas vistas del viaje, el hombre se había ganado su amistad, y lo respetaba como un nakama más, así que solo era admiración por su buen físico y nada más. Además, en la cabeza de la mestiza, parecía un OSO GIGANTE ADORABLE… ¿Se molestaría si le pegaba pelos por todos lados para ver como se vería como un mink oso? Después de todo, Vivi no se molesto por amanecer un día con el cabello rosado.
¿Por cierto, como va por allí, como esta el capitán y el chiquitín-don?
Escuchó gran parte de la conversación. Se llevó una mano a la boca… así que EL MACHO respondía a un Capitán Chiquitín. Siendo él tan grande… María supuso que cualquier cosa sería chiquitín. Ella también hablaba con sus amigos, los llamaba todo el tiempo, en cada isla siempre dejaba buenos lazos, después de todo… la mejor información venía siempre de las redes que se formaban — ¿Bartolomiau? — asomó la cabeza y llamó al hombre con una sonrisa en sus labios, una tan encantadora como de hermosa era su estampa — … Woooooooow ¿Eres amigo de una Quesadilla? — preguntó dejándose ver y caminando hacia él con un brillo peculiar en sus orbes ámbar — … pensé que tus amigos eran Sandwicheros… pero no está mal que tengan un negocio diversificado, la oferta y demanda puede variar por muchos motivos: clima, moda, contaminación… — empezó a divagar llevando uno de sus dedos a la mejilla derecha como si pensará seriamente sobre lo que acababa de decir — … antes pensé en crear una organización de voluntarios altruista para limpiar Basuropolis… ¿No crees que es triste que este tan sucia? Necesitamos gente, por ahora estoy yo sola… ¿Quieres unirte Bartolomiau? Tus músculos podrían ayudar a la Organización Sin Nombre Con Próximamente Un Nombre Genial a llevarse toda esa basura a un lugar dónde la aprovechen… — su voz suave y armoniosa se dejaba escuchar, olvidando por completo que el hombre en medio de una llamada — … ¿Hola? ¿Sigues ahí? — recordó a la piruleta y le hablo a ella — ¿Te interesa unirte? Por ahora somos dos, contigo seriamos tres… te sorprenderías al ver la cantidad de basura que hay aquí. ¿Sera que es el vertedero del mundo? ¿Lo es? ¿Qué crees Quesi? ¿Y tu MACHO? — cuestionó con genuina curiosidad, quizás la isla era un basurero porque… era el basurero del mundo, su razón de existir pues, era esa — … déjame y te muestro. Con tu permiso, Bartolomiau... ya regresamos — tomó el den den mushi de las manos de Bartolomeow y se dirigió a estribor del Flush Royal — … Basura, basura, y mira, más basura… — comentó con el caracol en la mano como si fuera uno visual, y la persona al otro lado pudiera verlo — … oing oing oing — hizo la onomatopeya de un cerdito para reflejar su indignación ante lo que su buena vista apreciaba — … Por cierto… ¿De que tienes rellenas las quesadillas, Quesi? ¿Haces delivery? Somos cuatro, la mía vegana… pero no sé que quieran mi Unnie, Algodón de Azúcar y Vivi… les voy a preguntar y te voy contando cosas, y dándote un tour — converso risueñamente mientras buscaba a sus nakamas —… y ahí está el mástil, allá el nido de pájaros, y las velas… y en aquel sitio de pollos blancos y negros había un primo gyojin que nos saco los demonios, y Algodón de Azúcar cuido al Macho. Y de recuerdo nos quedo su pata marcada en el estomago. A veces duele pero te acostumbras con el paso de los días. ¿Sabes a lo que no me puedo acostumbrar? — iba comentando lo que veía y cosas de Skypiea, iba a responder su propia pregunta pero encontró a su primera victima: Maki D. Zennin, entonces volcó su atenció a la Valkiria Besada por El Sol — Unnieeeeeeeeeeee ¿Quieres una quesadilla? Los Sandwicheros también hacen quesadillas, les estoy pidiendo un serevicio a domicilio… ¿Preguntale por mi qué tienen para beber? — pregunto antes de lanzarle el pobre animal, con mucho amor, a su Capiguana para que hiciera su pedido.
INREADME
Karma Fanático: Hyakinthos.
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Leyenda (Guía de color)
36 de Verano, Año 18, pasada la hora de comer Pasillos de la Calavera Haibu, Hachinosu Territorio Mushoku, Nuevo Mundo - Oye, pues la verdad es que este local de patatas fritas que acaba de abrir cerca de Rocky Port es de lo mejorcito que he visto últimamente - cerré levemente los ojos, deteniendo el paso para disfrutar del exquisito sabor de aquella patata. Me gustaba mucho el toque que le daba el roquefort, tanto a aquellas patatas como a los trozos de salchicha que había. La gente que me había recomendado el lugar me había dicho que el olor de las patatas era maravilloso, aunque a decir verdad no me parecía algo a destacar. Pinché un trozo de salchicha, antes de comerme otro trozo de patata. Pinché nuevamente el palillo en las patatas, para rascarme la cicatriz de mi palma izquierda con los dedos de esa misma mano. Abrí los ojos, antes de continuar con mi pequeña caminata. Estaba yo tan tranquilo dirigiéndome hacia mis aposentos. Bueno llamarlo aposentos podría resultar tal vez un poco demasiado optimista, o mejor dicho era una descripción demasiado opulenta. Al fin y al cabo, mi habitación era enorme, pero no es que hubiera lujos como tal. Más allá de la cama, la mesa y el armario de la ropa, no había más que una estantería donde guardaba mis armas y la otra estantería, la que ocupaba toda la pared frontal, en la que tenía ordenadas mis barajas, las colección de cartas que no tenía ahora mismo metidas en ninguna baraja y un ejemplar de la primera edición de "The Mathematics of Winning Positions". Era una habitación humilde, la verdad. Mientras me dirigía yo hacia mi habitación, disfrutando de aquellas deliciosas patatas que volvería a probar sin lugar a dudas, me encontré con el secretario de Ashura, quien parecía venir corriendo de algún lado. Para mi sorpresa, Blitz me estaba buscando a mí, y también al cornudo amigo de los malos humos. Me dijo que el amigo de la máscara me estaba buscando para algo y que me dirigiera a la oficina del ahora perro del gobierno, supongo que para eso mismo - Perfecto, dile que ahora mismo voy para allí, lo que tarde - me quedé unos instantes pensativo - Bueno, mejor no le digas nada. He tenido una idea IS IS IS IS - me reí por mi maravillosa idea - Ah, y suerte buscando a Ashura. Puede que esté haciendo su buena obra del día con los abueletes en la residencia, o lo mismo está ponzoñeando el machete, quien sabe - me despedí, alejándome rápidamente, mientras mi presencia iba menguando hasta desaparecer por completo. 36 de Verano, Año 18, un par de minutos después Cerca de la oficina de Ashura, Hachinosu Territorio Mushoku, Nuevo Mundo No tardé demasiado en llegar a las inmediaciones de la oficina del amigo. Una vez llegué a la puerta, podía bien tocar en la puerta abierta, avisando al enmascarado de que ya había llegado y preguntarle a ver qué quería, o también podía aprovechar que estaba dando la espalda a una de las dos únicas entradas del lugar, para acercarme y divertirme dándole un pequeño susto. Evidentemente, había decidido hacía mucho tiempo que iba a hacer lo segundo, así que me acerqué sigilosamente hasta encontrarme casi a su lado. Parecía estar aprovechando la espera para realizar una llamada. Esperaba que no a esa línea caliente que habían anunciado recientemente en el periódico. Pero yo tampoco era quien para juzgar sus gustos y necesidades. - ¡EEEEEEEPAAAAAA! - dije, realmente sorprendido al escuchar la voz de una joven al otro lado del caracol, saltando sobre la mesa a su lado, mientras desactivaba mi técnica, haciéndome visible nuevamente a los mágicos poderes del Haki - Vaya vaya, que sorpresa. ¿Qué estás, hablando con la gobernancia? Que callado te lo tenías IS IS IS IS - pregunté, mientras le ofrecía patatas - ¿Quieres? Están de puta madre. Tienen salchicha y roquefort. Son de un local que han abierto aquí hace poco - hablé en bajo para no interrumpir demasiado la conversación. La chavala le preguntó si seguía ahí, por lo que me dispuse a alejarme un poco. Lo suficiente como para no molestar, pero tampoco demasiado para poder seguir escuchando cualquier chisme - Bueno rey. Ya sabes, no aumentes ni disminuyas la población, y trae pan - le hice un gesto con el pulgar, sonriendo, girándome mientras aquella mujer invitaba al amigo a una secta de amantes de la basura o vaya usted a saber qué. Por alguna razón que no llegué a entender, diría que del todo, pero es que no entendí ni lo más mínimo, la amiga parecía estar queriendo enseñarle algo a su novio, sin darse cuenta de que de este lado no veíamos ni un pimiento - Cht ¿Sabe que no vemos lo que está enseñando, no? No quiero decirle nada, que parece muy animada la chavala, pero igual deberías decirle, que luego te pregunta y a ver qué le respondes - murmuré, no queriendo herir los sentimientos de su interlocutora. Para mi mayor sorpresa, aquella chavala le preguntó acerca de quesadillas, y si hacía entregas. Algo en mi cabeza hizo click. No era su chavala, si no una clienta - ¡Hostia! ¿Te has montado un negocio de comida? Que te sea leve - no tenía ni la más mínima idea de que cocinara, pero escuchar aquello me hizo recordar a su medio hermano ranístico que sí que era cocinero (y que me daba alergia). Tal vez había decidido seguir su legado de cocinero, o eso o es que estaba algo muerto de hambre y le hacía faltan unas perras - ¿Sabes cómo vender cosas, no? Si no mira, te enseño - me acerqué más al Den Den Mushi - Hola hola, sí, buenas, aquí Quesadillas Yeguas Catatónicas, donde hacemos entregas supersónicas. Yo soy Paco, Paco Merte, charcutero a tiempo parcial y panadero en mis ratos libres. Tenemos una promoción especial: Si eres medio caballo te hacemos un diez por ciento de descuento, y si eres caballo entero, pagas tres y te llevas la cuarta gratis... - paré con mi excelsa actuación, parpadeando un par de veces, pues aquella chavala empezó a divagar mucho. Bastante más de lo que suelo divagar yo, la verdad. - Oh, es verdad, me olvidaba - dije, esperando que la que ahora era mi interlocutora me hiciera caso - Voy a necesitar un nombre y una dirección para procesar el pedido - expliqué. No sabía todavía si era alguien de fiar, así que esperaba obtener algo de información que contrastar - Ah, y también necesitamos su número de contacto para llamarle cuando lleguemos a hacer la entrega, como seguramente entenderá.
Info
Cambios en estadísticas
Vitalidad:
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10582
Energia:
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8176
Espiritu:
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403
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2891
16-09-2026, 01:19 AM
Pijama
36 de Verano, Año 18
2:10 p.m.
Cocina del Royal Flush
—Lechuga, tomate, repollo, perejil… ¡¿Por qué?! —Sus dedos terminaron masajeando su entrecejo para evitar golpear la puerta del refrigerador, que culpa no tenía de que el encargado de surtir la despensa comprara más vegetales que otros alimentos. —Moriré de inanición antes que por intoxicación ¿Qué se supone que vaya a desayunar? ¿Ensalada? —Se preguntaba a sí mismo mientras que de un manotazo cerraba la puerta del refrigerador y mordía con fuerza la carne blanda del interior de su boca, meditando en si valía la pena salir o no de la comodidad de su barco para buscar algo decente para su primera comida del día luego de haberse caído de la cama y su conclusión fue: Sí, merecía comer algo más que hierbas, pero…
—No puedo ir solo ¡Agh! —Se dio una palmada en el rostro. Aún no conocía la isla y lo poco que logró “explorar” el día anterior estaba muy cerca del barco como para indicarle un camino que lo llevara a algún mercado decente y no contaminado. —¿Y dónde se supone que está Maki? ¿Qué nadie desayuna en este barco? —Siguió refunfuñando mientras que una de sus manos rebuscaba en el bolsillo del pantalón de su pijama su fiel frasco de esencia de menta que no dudó en destapar para que el aroma pudiera llegar a su débil olfato, uno que no era capaz ni de sentir el mal olor de la isla a menos que se acercara demasiado a alguna fuente en específico. —Irresponsables…Por este motivo necesitamos a un cocinero con urgencia…tsk…un cocinero no me mataría de hambre.
2:12 p.m.
Cubierta del Royal Flush
Aún con su pijama, el médico apareció en cubierta, en donde se estiró antes de caminar hacia el sonido melódico de la conocida voz de la sirena quien parecía tener, a tan tempranas horas del día, un escándalo en la cubierta… ¿Con quién hablaba? Sin acercarse aún, la siguió con la mirada hasta darse cuenta de que sostenía un den den mushi en sus manos, uno que no se veía para nada como el caracolito que la representaba.
Sin dejar de inhalar el mentolado aroma proveniente de su frasco, se fue acercando poco a poco hacia el foco del escándalo, siendo atraído por el caos sonoro como un insecto es atraído por la luz y, finalmente, cuando estuvo más cerca y alcanzó a escuchar la conversación…Sus ojos brillaron de emoción, su corazón se aceleró y su estómago gruñó, reclamándole la comida que aún no le había dado.
Sus pasos se aceleraron y en menos de 5 segundos estuvo frente a la fuente que rodeaba el mástil principal del Royal Flush, quedando justo en medio de Maki y Merlot, lo que le sirvió para interceptar a tiempo aquel animalito de comunicación del que salía una voz como de locutor de radio.
—Hello there —. Respondió con voz perezosa y algo adormilada aún. —¿Paco Gerte? Ese es un nombre bastante raro, pero no soy quien para juzgar siempre y cuando hagas buena quesadillas —. Le habló con naturalidad a quien fuera que estuviera al otro lado de la línea y después miró a Merlot, entrecerrando los ojos, casi juzgándola. —Menos mal aparecí o mi estimada Merlot, aquí presente, me habría dejado sin quesadillas cuando tienen la cocina llena de hierbas, como si fuéramos conejos… ¿Puedes imaginar comer solo vegetales? Terrible, pero…eh… ¿En qué estábamos? —Se mordió el labio mientras miraba al den den mushi como si el animalito pudiera hacerle recordar el sentido inicial de la conversación. —¡Ah sí! Quesadillas y promociones…quiero 20, que sean de carne de ciervo, bien cocida y con queso…muchísimo queso, lo más que tengan, por el dinero ni se preocupen, necesito un buen desayuno y… ¿Cómo es esa promoción? Nosotros tenemos a un atún que es mitad humana y mitad cebra o es humana mitad cebra y atún, no estoy seguro, pero es una variante genética bastante peculiar —. Aún no recordaba que Merlot había dejado de ser una cebra en la isla del cielo. —¿Sirve para aplicar al 50% de descuento ese del que hablaste? Espero que sí, porque no verán un Cebratún en otro lado —. Alejó un poco el animalito y lo observó a detalle, definitivamente no era de Merlot.
—Oye, Merlot… ¿De quién es este den den mushi? ¿Y dónde conseguiste el número de una taquería? —Aunque aun estuviera en altavoz y pudieran escucharlo al otro lado, cuestionó a su semi sirena antes de que su mente divagara y recordara que Maki estaba a un lado. —Oe, Maki… ¿Te vas a quedar ahí muda o vas a pedir alguna quesadilla? ¿O prefieres bolitas de pulpo? —Cuando hizo esa pregunta volvió a mirar al animalito, como si el que estuviera al otro lado pudiera verlo. —Señor Gerte… ¿Venden bolitas de pulpo? A mi capitana le encantan, pero parece un poco distraída y… ¿Cómo? ¿Nombre?, ¿dirección? Ah…Creo que puede poner el pedido a nombre de eh…Bartolomeow Flint, sí…seguro él puede pagar la cuenta, es lo mínimo luego de prestarle mis servicios médicos y la dirección…eh… ¡EH, MIYORI! ¿Dónde estás? ¿Cómo se llama esta isla? —Gritó al mismo tiempo que miraba en todas direcciones, intentando localizar a la pelinaranja.
—¡Ah! Bueno, nuestra navegante no aparece, pero…puedo decir que esta isla es una basura…literalmente hablando, está rodeada de basura en todas las direcciones y ni siquiera podemos salir a la superficie para broncearnos, creo que estar tanto tiempo en túneles debe tener algún tipo de repercusión en la piel —suspiró como si acaba de dar la peor noticia del mundo. —En la superficie solo hay…contaminación y estoy más que seguro que vi nubes verdes…tsk…no es nada elegante este lugar, es tan distinto a Momoiro…pensar que luego de una isla tan paradisiaca como esa sigue este basurero es inaudito…pero… ¿Sabes de qué isla estoy hablando? Espera… ¿Su taquería está en esta isla, verdad? —Conectó dos más dos, si era una línea “internacional” nunca tendría su preciado desayuno a tiempo. Cerró los ojos con fuerza y echó su cabeza hacia atrás mientras se dejaba caer en el borde de la fuente, aun con el den den mushi en su mano.
—¿No serán marines intentando pasarse de listos? —Su tono dejó salir un dejo de preocupación antes de que su expresión se ensombreciera. —Porque si lo son, me aseguraré de venderlos por partes —. Habló con voz más grave y para nada relajada, porque solo hasta ahora pensó que podía tratarse de alguna trampa de la marina. —Pero si no lo son, espero verlos pronto por aquí con nuestros encargos… ¿Lo anotaste todo? —Volvió a relajarse como si la amenaza a los “marines” hubiera sido solo una broma. —Y el contacto eh…puedes anotar mi número, es el 1-1-9… ¿Lo repito? Ni siquiera sé si la señal aquí es buena.
Botiquín. Abrir solo en casos de emergencia
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16-09-2026, 02:08 AM
Hacia un calor de los mil cojones… debe ser verano, que año que importa, poco mas de medio día. Seguro. ¿El día? ¿Que? Maki no es un a jodida esclava del tiempo. Da igual. Solo vive el momento. Basura basura basura, por todos lados, casi que cortocircuitaba su mente con tanta basura. Así que sí. estamos en el reino de la basura. El solo escuchar quesadilla hizo que se le revolviera el maldito estómago, maldita sea. El aroma a queso y a la basura ahora le parecían exactamente el mismo. Tenían que irse pronto o mierda… se volvería vegana como Merlot. Pero. Seria un crimen el no comer huevos o leche… mierda el queso… debían salir pronto como sea.
Limpiaba cuidadosamente su espada, cruzada sobre sus muslos mientras tenía una pierna sobre la otra. Su mirad de acero y oro sentenciaba que era una excelente espada, pero jamás sería una tan fuerte como su Hoja de los mil recuerdos rotos. Una que cada vez que se movía dentro de su guitarra, creaba un traqueteo melódico y armónico capaz de enaltecer la magia del movimiento y el arte con solo un movimiento. Miro el trapo con el que limpiaba y… —Demonios… seguro ya está más sucio que antes. Esta maldita isla… la odio.— Mando a la mierda el paño que cayó sobre un receptáculo para más…si más basura. Su hermana le preguntaba por quesadillas… no, por favor. Le extendió el den den mushi y ella parpadeo con algo de asombro. Miro el caracol, miro a Merlot y volvió a mirar el caracol. —Que?— solo los reflejos de Maki lograron atraparlo en el aire sin que se hiciera pedazos contra el suelo o la cara de la quemada. Fue entonces que escucho una voz… una voz con una potencia increíble… potencialmente llena de locura. Y entonces comenzó una espiral ascendente o mas bien descendente a un abismo sin fondo. Lo de la promoción del un cebratun. Demonios si que era todo tan extraño. Ya no era nada de eso, o bueno atún si, pero no… demonios. Estaba volviéndose loca por cercanía?... —… …. … Quiero volver a la superficie— No es que echara de menos el Abrasivo sol, el infinito cielo o el mar eterno. Solo… quería diez o quince minutos de silencio y convivir con sus propios pensamientos. La vista se clavó directo en los dorados ojos de la sirena. —No, no… no quiero bolitas de… … … de…— Contuvo las náuseas y el vómito… había comido cientos de ellas pensando que les decían así por que parecían pulpos, no por que fueran del jodido animal cazado y carneado en un barco de mala muerte. —… Pulpo… es… es que descubrí que son hechas de verdadero pulpo, que asco— Poso sus dedos sobre su boca en caso de que no pudiera aguantar. —Aunque veinte quesadillas de carne con mucho queso tampoco suenan mal.— Pero de donde vendría la comida, se preguntó, una gota de razón dentro de la tripulación no vendría mal. —Pon una para mí.— Le devolvio el Den Den Mushi a Merlot, pero antes de que pudiera alejarse, señalo al animal con un dedo. —Y dile que no le ponga nada raro. La última vez que alguien dijo «es una salsa especial», terminé cagando fuego durante dos días.— Probablemente no era necesario contar aquella historia. Pero ya estaba dicha. Se levanto de la caja y envaino la espada, acomodándose la chaqueta mientras miraba alrededor. La conversación sobre la isla había despertado nuevamente algo que llevaba un rato rondándome la cabeza. Los túneles y la basura por todas partes, pasadizos interminables por todos lados que parecían extenderse mucho más de lo que cualquier estructura normal debería permitir como si fuera algo que rompía con la física. Dio un par de pasos y de pronto no sintió su fragancia. —¿Y dónde está Miyori?— Entrecerro los ojos como ecrutando a cada uno de los presentes. —No me digan que también se perdió.— Se llevo una mano al rostro. —Tenemos una sirena hablando con una taquería inexistente, un médico intentando pedir veinte quesadillas, un tipo desnudo navegando quién sabe dónde y ahora posiblemente una navegante desaparecida.— Miro hacia el techo de la cueva. —Qué tripulación de mierda.— Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. —Me gusta.— Se colgó la espada en la espalda y se equipo las dos espadas enormes. —… … … Ire por ella… ha… no olviden decirles a esos quesilladeros de mierda que estamos en una isla culera llena de basura… Chika… Isla Chika en la corriente Akai… sino como les llegaran par de tontos.— Traqueteo alejándose de ellos para mirar con detenimiento las cuevas donde esta Miyori o estará durmiendo bajo cubierta?... se volvió a los demás y miro a la puerta de los camarotes. —Olvidenlo, lo hare yo... Hey... taqueros, estamos en Isla Chika, Corriente Akai, no pagaremos envio a domicilio entendieron?... mas vale que esten buenas o dejare tuerto al repartidor.— Arrebato el den den mushi esta vez para asegurarse que llegase... la comida?... madre mia se estaba volviendo tan loca como el resto de su tripulación.
Play me!
18-09-2026, 05:25 PM
Mi respuesta no tarde en llegar, mi compañero me saludo y me pregunto cómo iban las cosas, luego me comente que ya estaba en el Mar Azul, que una banda de piratas muy particular lo habia ayudado a salir del cielo, yo escuche atento y luego pregunto por Ashura y Ñorgo, cuando me disponía a responderle otra vez apareció por el Den Den Mushi, fruncí el ceño, seguro era uno de los piratas que el Barto habia mencionado, pero esta uno bastante irrespetuoso, bueno mejor dicho irrespetuosa pues era claramente una señorita ¿Qué era eso de meterse donde a uno no lo llaman?, la muchacha empezó a hablar de manera descontrolada y sin parar….mi cerebro empezó a disociar mientras le escuchaba, ¿Quesadilla? ¿Sandwincheros?... Pero lo peor fue que me asustaron, di un salto y active mi haki de observación a 50 metros en un acto de reflejos y la primera aura que sentí fue la de mi compñaero Ñorgo, quien me pregunto si estaba hablando con la gobernancia…mi único gobierno era la Santa Muerte y luego me ofrecio papas, yo seguía escuchando a la muchacha y mirando a Ñorgo fijo con el ceño aun fruncido, negué con la cabeza su ofrecimiento de papas y alejando el Den Den Mushi, le hice señas para que se callara y me dejara escuchar.
La persona que ahora sostenía el Den Den Mushi del Barto, comenzó a hablar de una sociedad para limpiar basuropilis…¿Qué MIERDA ES BASUROPOLIS? Pensé, una sociedad donde solo estaba ella y le ofrecía al Barto unirse…¿nos quieren robar a un tripulante? Mala idea amiga pensé, luego parecio dirigirse a mi diciendome Quesi, pero eso no fue lo peor, lo más extraño y raro fue cuando me dijo “déjame te muestro”, y yo abri mis azules ojos de par en par, este era un Den Den no visual…¿Qué COÑO ESTA PASANDO? , según mi interlocutora a quien de ahora en más llamare la loca, me “Mostro” las cantidades ingentes de basura que habia allí donde se encontraban y yo puse cara de preocupación….¿Con quien coño andaba el Barto? En principio pense darles las gracias, ahora tenia ganas de ir a rescatarlo.
La loca, comenzó a hablar comida y yo sinceramente no sabia que responder, me acerque al escritorio y saque papel y lápiz, cosa bastante rara de encontrar allí pues Ashura no sabia leer y entiendo que tampoco escribir y comencé a anotar palabras sueltas, Basuropolis, Quesadilla, El Macho, LOCA. Pero no me espere lo que vino a continuación, pues Ñorgo se acerco al Den Den Mushi y le siguió el juego, lo mire perplejo y desconcertado, me lleve la mano izquierda a la cabeza mientras negaba….
Otra voz apareció y siguió hablando de quesadillas, descuentos y yo mire a Korg y le dije en voz muy baja para que solo el escuchara. – Esta mierda es tu culpa….¿Estas entendiendo la clase de dementes con las que anda el Barto?...claramente hay que ir por el. – La otra voz menciono nombres, Merlot, Maki, Miyori y yo los anote lo más rapido posible que pude y después le dio el numero a Korg, que tambien aproveche de notar.
Por último, apareció otra voz, la 4ta si contamos al barto…un poco más agresiva y altanera, tambien pidio quesadillas, esto solo confirmo mis sospechas, Barto estaba en un manicomio y teníamos que rescatarlo…pero ¿Dónde mierda estaba el Barto?. La respuesta no tardó en llegar, Isla Chika Corriente Akai, escribi eso en el papel y cuando la voz altanera dijo que dejaría tuerto al repartido, pude por fin hablar y dije. – No se quien coño son, pero se los voy a dejar bien en claro, primero a la loca que cree que esta mierda es un Den Den Mushi visual, despues al idiota que pidio el descuento y por ultimo a la imbecil del tono altanero que quiere dejar tuerto a un repartidor… Más les vale que el Barto este en una maldita pieza, entero, sin un rasguño, ya se donde mierda ir a buscarlos, Isla Chika Corriente Akaia, voy a ir a repartir…sí, pero no comida, si al Barto le falta un pelo, se van a morir todos, empezando por la mujer de la voz altanera, a ver si como ladras, muerdes, anoten bien el nombre del repartidor, Quetzalli Jr. Mire a Korg claramente molesto y me acerque para que solo el me escuchara- Hay que ir ya a por el Barto amigo……
Resumen
Belico
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22-09-2026, 08:56 PM
"Mierda... esto no puede estar pasando-don..." Pensé mirándome la mano, viendo como el den den mushi que hacía segundos se encontraba en ella ya no estaba en su lugar. "¿Como coño-don...?" Me pregunté asombrado, pero sobre todo, sorprendido de como Maria había podido agarrarme el den den mushi de mi mamo sin que me diese cuenta, podría haberla agarrado y vuelto a quitar el den den mushi de sus manos, pero ya era demasiado tarde, estaba delirando y hablándole a Quetzalli jr. como si este fuese un vendedor ambulante o algo.
"Quetzalli jr. va a flipar... espero que no acabe recibiendo yo por culpa de esta loca-don..." Me dije mientras me tapaba los ojos con mi mano derecha, como si me escondiese de alguien, intentando que no me relacionasen con la situación que ahora mismo se estaba dando. "Mierda... si también esta el enano ahí-don..." Me dije al escuchar la voz de nuestro pequeño timonel. "¡Va va va va! Pequeño diablo... no he tenido mucha relación con él, pero como le gusta meter cizaña-don..." Pensé al escucharle como le seguía el rollo a Maria tomándole el pelo e intentando sacarle nuestra ubicación de una forma "discreta".
Pero la cosa empezaba a empeorar. No solo había aparecido Maria, sino que ahora Hyakinthos se había añadido a la conversación, mientras esta primera, confundía mi den den mushi bebe con uno visual, intentando mostrarles a mis nakamas la isla donde nos encontrábamos y lo llena de basura que estaba, a la vez, que también le invitaba a no sequé asociación que había montado, a la cual hacía segundos me había invitado a unirme, pero que había ignorado por completo, al estar perplejo por como me había quitado el den den mushi.
Por suerte, aunque también se había unido Maki y parecían estar pidiendo algo llamado quesadillas a través del den den mushi, Quetzalli jr. pudo distinguir por la descripción que le habían dado la isla donde nos encontrábamos y algo alterado indico que enseguida saldrían hacía aquí, para recogerme. "Ufff... que bien, al menos la información importante a llegado a buen puerto, ahora solo queda esperar-don..." Pensé aliviado y bastante más tranquilo y relajado, mientras apoyaba los codos en mis rodillas y mis manos en los pies, sin dejar de observar y escuchar las conversaciones de aquellos pequeños locos que me acompañaban.
MushokuOff
23-09-2026, 02:23 AM
Narrador / María Merlot
Hola hola, sí, buenas, aquí Quesadillas Yeguas Catatónicas, donde hacemos entregas supersónicas. Yo soy Paco, Paco Merte…
La voz cambió radicalmente, la otra sonaba armoniosa… esta un poco más cantarina y graciosa. Hasta alguien como ella se daría cuenta que no estaba hablando ya con Quesi. Sus ojos brillaron con emoción, otro miembro para su organización sin fines de lucro saneadora de Basuropolis, estuvo a punto de saltar detrás del den den mushi pero el objeto de su fanatismo, tan perfecto y hermoso como siempre, apareció. María se detuvó en el acto, jamás le quitaría nada a su amado médico, pero si se acercó para seguir escuchando.
¿Paco Gerte?... Cuando hagas buena quesadillas.
¿Paco Gerte? Ella juraría que escucho fue Paco Merte. La dama inclinó la cabeza unos grados procesando ambos nombres, no pudo no intervenir, con su extrovertida forma de ser — Algodón de Azúcar… ¿No crees que es un gran nombre? Quesadillas Yeguas Catatónicas. Tienen ofertas así para animales del Equus asinus. Como yo... de esta especie de yegua rayada en blanco y negro… ¿Es retroactiva su oferta, Señor Paco Gerte? — le respondió con su alegría habitual sonriéndole al Den Den Mushi Bebé de Bartolomeow, que se quedó atrás, como si estuviera evaluando su diatriba de comensal con hambre. Aunque no recordará cosas importantes del mundo, la joven mestiza leía mucho sobre todo, en especial sobre los equinos cuando terminó siendo maldecida por uno, ahí descubrió que hay una estrecha relación genética entre los caballos (yeguas) y las cebras (ella)… lo que vendría siendo algo así como primos, por lo que no era tan descabellado pedir aun ese descuento, es más su vena comerciante le exigía regatearlo hasta el final.
Menos mal aparecí o mi estimada Merlot, aquí presente, me habría dejado sin quesadillas.
— ¡NO! — respondió con firmeza apretando los ojos y negando con la cabeza, haciendo que sus chunguitos se movieran como si amenazaran con soltarse y hacer caer en cascada su largo cabello rosado — ¡Jamás te dejaría sin comer, Algodón de Azúcar! Prefiero morirme de hambre yo, darte toda mi comida e ir a trabajar a los cultivos de papas de Basuropolis que dejarte sufrir de inanición por no ingerir alimentos — su voz sonó con una convicción tal que cualquiera, hasta más allá de la piruleta comunicadora, sentiría en su piel que la chica sería capaz de dejar a cualquiera sin comida siempre y cuando el sujeto frente a ella estuviera saciado — ¿Conejos? ¿Terrible? — balbuceó mordiendo su labio inferior y bajando la mirada a sus zapatos, ella era la vegana de la tripulación, ella estaba incomodando a su queridísimo Hyákinthos… su corazón palpito más rápido, sus manos sudaron…
no verán un Cebratún en otro lado…
Ella no era un atún pero si el pelirrosado quería que lo fuera... pues lo seria, desde ahora hacia adelante cualquiera que le preguntará por su especie marina diría “Atún Aleta Azul”. “Lo siento genética Betta Azul pero Algodón de Azúcar es primero, siempre...” se disculpó mentalmente con su cuerpo. Subió la vista justo para verlo detallar al Den Den Mushi en su mano, un bebé que con el paso del tiempo se parecería más y más a Bartolomiau — Espera… — susurró tapándole los ojos al animalito como si eso evitará que dejará de ¿ver y escuchar? — … yo me encargo, soy la comerciante. Negocio con Paco Serte para mayor descuento — le habló normal confiando en su método infalible de muteado del caracol — ¿Hola? ¿Sigues ahí? ¿Señor considerando las condiciones de su oferta... YO aplico al completo, porque una cebra completa es prima hermana de una yegua completa, entonces sería pagar tres y llevar la cuarta gratis pero es que somos cinco más nuestras mascotas, y justo la de EL MACHO esta muy obesa, come mucho… y bueno, es suya de ustedes más que nuestra de nosotros, entonces mejor que el descuento se dé por cada tres kilogramos pagados… cuatro kilogramos de quesadillas nos salen gratis, y ahí si haríamos una petición macro, más de veinte, no pequeña así — empezó negociar a su manera confusa con el tipo de la voz graciosa, haciendo el gesto de chiquito con las manos — … sino así de grande — alzo los brazos dando a entender visualmente que eran demasiadas quesadillas las que pedirían — … ¿La Piruleta? — parpadeó dos veces ante la pregunta del doctor pero no le dio chance de responder porque prosiguió hablando, y escucharlo la hacia disociar sobre su magnificencia, tanto que solo se quedo a su lado asintiendo ante todo lo que indicaba.
Aunque veinte quesadillas de carne con mucho queso tampoco suenan mal.
La atención de María fue hacia la Valkiria Besada por el Sol. ¿Carne? Si ella era vegetariana… ¿Será que estaba siguiendo las recomendaciones de Hyak sobre comer carne y no ser conejos? ¿Eso la hacia a ella la única que iba contra los deseos del masculino? El remordimiento de consciencia la embargo, haciéndola fruncir el ceño. Entonces, procedió a sentarse en la fuente, al lado de su ídolo, justo a tiempo para atajar sus preciosas hebras rosáceas cuando echo la cabeza hacia atrás. Evito que se le mojaran las puntas, luego se lo colocó con cuidado sobre el hombro para impedir un lavado no programado — ¿Lo anotaste, Paco Gerte? — repitió luego del pelirrosado para hacer énfasis en su encargo — … si no atiende Algodón de Azúcar pueden llamar al mío es M4R1N3T34M0691313 — agrego luego de que Hyakinthos diera el suyo — No lo olvides… car-carne — arcada — … mucha… de ciervo… carne roja… con sangre… — arcada — … todos los ta-tacos… — pensar en el sabor a sangre y la textura en su boca revolucionó su estómago, sensible por la sesión de comida de la mañana, quien protesto. María sin decir nada más, se llevó una mano a la boca y corrió a estribor … ¿o era babor? Daba igual, al borde del barco para vaciar la bilis.
A lo lejos escuchaba a su hermana comentar sobre las cualidades maravillosas de cada miembro Valar, mientras ella veía como sus lentes con forma de estrellas caían al agua turbia e innadable de esa cueva. Genuinamente quería sanear ese lugar, su lado animal le exigía retribución para con la naturaleza, pero seguía siendo ella sola en la ONG. mas vale que estén buenas o dejare tuerto al repartidor…
Quizás debió comentarle que se trata de una sucursal de los Sandwicheros, amigos de Bartolo. ¿Su Unnie dejaría tuerto a un amigo del buen caballero? ¡Claro que no! Él era su nakama también, jamás le harían nada que le dañara… ¿Verdad? Usando el dorso de su diestra, limpió la inexistente baba de su boca mientras caminó hasta posicionarse al lado del Buccaner, posando sus ojos ambar sobre la mole de cuatro metros y algo de altura.
La voz de la Quesadilla para ese momento había regresado dando un discurso un poco malhumorado que la hizo hacer morritos. ¿Qué le pasaba? — ¿Cuándo mi Unnie confundió esa piruleta con una visual? — musito siendo solo EL MACHO, por cercanía, capaz de escucharla. Esa Quesadilla se paso de cocción, estaba delirando. ¿Loca, Idiota e Imbécil? ¿Por qué insultaba a su Unnie tan feo? En la cabeza de María nadie, jamás insultaría a Hyakinthos de esa manera tan atroz. si al Barto le falta un pelo…
María se puso de puntillas intentando mirarle la cabeza bien a Bartolomiau. No parecía tener problemas de calvicie. ¿Por que le faltarían cabellos? Además, las trenzas ayudaban a crecer el pelo, justo ahora podría jurar que su cabello era aun más largo, sedoso y fabuloso, después de todo, todos los productos de higiene personal del barco los compraba ella y solo escogía lo mejor de lo mejor — … no le hagas caso, tu cabello esta muy bien hidratado, sano y brillante. Seguro lo dice por envidia — le habló con cariño y encanto a su amigo, dándole dos palmaditas a la altura a la cual le llegaba… ¿la parte alta del muslo?
anoten bien el nombre del repartidor, Quetzalli Jr.
— Oye… — comentó evitando que, luego del arrebato de ira, la Quesadilla Amargada colgará. Se acerco rápido hasta quedar frente al animalito — … ¿Todo eso para decirnos que si traerás las quesadillas? Con un simple: Su pedido esta en proceso, gracias por preferír a Quesadillas Yeguas Catatonias… era más que suficiente. Necesitas un curso de atención al cliente, Quesi, espantaras a todos los que quieran comprarte. Un negocio, dedicado a satisfacer la demanda de alimentación rápida y práctica, necesita una cara amable al frente. Deja que Paco Gerte trate con tu clientela, porque con esa actitud tan agria te vas a la quiebra seguro. ¿Hay descuento por daños y perjuicios? — le respondió con simpatía, y una nota de preocupación por el cortisol del hombre detrás del caracol — … ¿Dónde estas Paco Gerte? — preguntó con inocencia sin caer aún en el juego de palabras, llamando al tipo de la voz graciosa — … Anéxame un Club House solo de lechuga, sin nada que pudiera estar vivo en este… por favor, escuche que es su negocio principal y son maravillosos en ello… — ella no comería quesadillas de carne, su estómago palpito ante el solo pensamiento — ¿Cuánto tiempo tardará el delivery? ¿Si van a unirse a mi ONG? Los anotare en el puesto tres y cuatro: Quesadilla Amargada y Paco Gerte El Dulce — extendió sus apodos con solemnidad, y una sonrisa que alumbro sus orbes ámbar. Poco a poco iba a crecer su Organización Sin Fines de Lucro para Sanear Basuropolis.
María observó los intercambios a que hubieron lugar, luego agrego angelicalmente — Por cierto, no es mi Piruleta, es de EL MACHO, y ellos son sus amigos los Sandwicheros que han diversificado su negocio y ahora hacen quesadillas — se balanceo sobre sus talones como la buena chica que era viendo el mundo arder, entonces se giró y se fue a su habitación debía escribir todo lo que descubrió de los nakamas de su nakama antes que su memoria le pasará factura. Claro, aun podría detenerse y aportar algo si llegaba a escuchar una buena cotilla.
INREADME
Karma Fanático: Hyakinthos.
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Leyenda (Guía de color)
El plan que había planeado (valga la redundancia) tan minuciosamente (se me acababa de ocurrir en el momento) estaba funcionando a las mil maravillas. No sólo aquella peculiar joven parecía encantada con el tema de las quesadillas, si no que acababa de unirse un hombre a la llamada. El amigo se intentó hacer pasar por el no tan pequeño compañero Barto, lo cual hubiera podido colar si no conociera ya al amigo. Lo más interesante de la conversación no era aquello, si no la información que había proporcionado anteriormente. A diferencia del de Barto, los otros nombres los había dicho con toda la naturalidad del mundo, lo cual me hacía como poco sospechar que no se los acababa de inventar en el momento, así que o bien eran nombres reales, o eran nombres falsos que tenía normalizados. - Miyori, Maki, Merlot... - murmuré, pensativo al escuchar aquello, pues me sonaban los nombres - Merlot... que nombre más raro, ¿quién decidiría llamar así a su hijo? - me pregunté algo extrañado mientras prestaba atención a las palabras de mi interlocutor. Volvió a mencionar la basura en la isla, antes de amenazar a unos marines (como debe ser) y darme su teléfono de contacto. Sonreí, pues aquella conversación estaba siendo de lo más fructífera. Entonces, se unió otra mujer a la conversación. Una mujer que parecía bastante cansada con la vida en general y con el lugar en el que se encontraban en particular. Tras añadir más cosas al pedido de quesadillas optó por dar una descripción de la gente que la acompañaba, complementando los nombres de antes. - Merlot, sirena. Miyori, navegante, desaparecida. El desnudo es Barto seguro. Maki y el médico, los otros - pensé mientras anotaba aquello para no olvidarlo. Esta gente parecía muy divertida, pero parecía no tener muy trabajado el sentido de la autoconservación. Tras mencionar nuevamente la basura de la isla, aquella señora mencionó un nombre: Chika. Salté de mi posición, yendo a la estantería que tenía Ashura en su oficina. Era imposible que no tuviera algo que nos fuera a ser útil en esta situación. Empecé a mirar por encima los laterales de los libros que allí había, buscando algo que me sirviera - No, no, no... Espera, aquí igual hay algo - hablaba conmigo mismo, parando junto a un libro infantil. Seguramente alguno de los ayudantes de Ashura pensó que si no podía leer, podría aunque sea ver los dibujos y enterarse de lo que sucedía - Teo va al Zoo. Este no - pasé al siguiente - Teo aprende las bondades del machete. Curioso pero no - conociendo el gusto del amigo de los cuernos por los objetos cortantes, posiblemente se lo regalaran por su cumpleaños - Teo comete crímenes de guerra en el East Blue. Este es un clásico - lectura recomendada - Teo se va de vacaciones: Atlas interpretativo del Grand Line. Justo lo que buscaba - cogí ese libro, llevándomelo conmigo hasta la mesa nuevamente. Me dediqué a cotejar los lugares que allí aparecían con la información que tenía, mientras el amigo enmascarado se enzarzaba en una discusión con la última mujer. Sonreí, pues me parecía bastante tierno que se preocupara por Barto. No tardé en encontrar mucho la página en la que se mencionaba la isla llena de caca, Chika. Cuando levanté la cabeza del libro para mostrarle mi hallazgo al amigo, vi el último periódico junto a una pila de carteles de Se Busca, los cuales estaban desordenados. Si el no tan pequeño Barto estaba con personas tan excéntricas y a juzgar por las amenazas del ahora dueño de el boyante negocio Quesadillas Yeguas Catatónicas, esa gente debería de tener una recompensa por su cabeza. No me costó encontrar los carteles de la al parecer desaparecida Miyori Hoshino, la presunta sirena Maria Merlot y la agresiva Maki D. Zen'in, que resultaba ser ¡UN PUTO LAGARTO!. No encontré ninguno que pareciera médico, pero con esos tres ya tenía suficiente. Emocionado, aparté los carteles, y llamé a mi compañero - Oye, jefe - levanté las cejas dos veces, señalando a los carteles y el libro abierto - ¿Tienen una muy buena pinta, no crees? - le hice un gesto para que me siguiera el rollo, pues no me fiaba del todo de que no empezara a amenazar a la gente al otro lado con nombres y apellidos - No hay de que preocuparse. Ya te dije que yo controlo, así que tú solo relájate y a facturar IS IS IS IS IS - le hice un gesto con el pulgar en señal de que estaba todo bien a la vez que le guiñaba el ojo - Además, Barto es ya mayorcito. ¿No crees que si necesitara ayuda la hubiera pedido? - dije en bajo para que no me escucharan desde el otro lado - Y sobre todo, ¿no crees que puede hacerle ver como un pobre indefenso ante sus nuevos y extraños amigos? - mientras trataba de convencer al compañero que me dejara hacer, la primera joven dejó su reprimenda hacia el amigo medio equino para preguntar por el aparentemente querido Paco - Hola hola, estimada señorita. Estoy aquí mismo, que he tenido que atender unos asuntos - me encogí de hombros mirando a Quetzalli, procediendo a escuchar lo siguiente que tenía que decir - Marchando un Club House de lechuga, sin carne ni nada que se le parezca - arqueé una ceja con lo que dijo de la ONG. No sabía qué clase de secta tenían montada, pero estaba muy seguro de que no iba a participar en eso - Vale, entonces hago un resumen del pedido para que quede claro. Veinte quesadillas de carne, con extra de queso. Con la promoción son quince quesadillas y cinco de regalo. Y luego un Club house vegetal de lechuga... Bueno, y otro de regalo que me has caído bien - esperaba que aquello sirviera para contentar a nuestros interlocutores - La entrega será lo más pronto posible, y el pago junto a la entrega - continué explicando - Si tienen alguna duda o quieren añadir algo más al pedido, les pido me llamen al número K3E1O2A6R1A0G y estaré encantado de atenderles - suspiré, estirándome. En estos momentos, agradecía haberme hecho con un Den Den Mushi de respaldo, pues me evitaba tener que darles mi número real - Si no me equivoco esto sería todo, ¿no?
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