Armamento [Fic | Pasado]
#1
5 de primavera | año 18
Aloha Kai: 01:28. 


Bajo la brisa nocturna de la primavera, entrenaba su cuerpo y su mente bajo la premisa de superar a todos aquellos bendecidos por las frutas del diablo; el torneo de Zarutsuki le había puesto la realidad frente a sus ojos y a pesar de haber salido ganador del torneo junto a su equipo,  el sacaba algo mejor que una aparente victoria. Todos y cada uno de los participantes del torneo había demostrado en mayor o menor medida cuales eran sus capacidades de combate para lucirse en un torneo, en cambio Barald no había mostrado un 10% de su potencial por la prueba de resistencia en la que simplemente, tuvo que aguantar aquella potente ráfaga de aire que lo derrumbó al suelo rápidamente, el azabache nunca había sido realmente fuerte y mucho menos rápido, pero si era peligroso. Impredecible como los gatos e inteligente como el propio humano lo es por naturaleza, dominaba el arte de la guerra mundano que durante tantos años había arrebatado incontables vidas, el ser humano inventó las armas para catapultarse por encima de otras razas más fuertes por naturaleza y un servidor cuidador de sus aceros, dominaba este noble arte que le había traído hasta aquí con vida, la isla del cielo. 

Había pasado mucho tiempo desde los primeros entrenamientos con el viejo en Sorbet donde aprendió a convertir el acero de sus katanas en una extensión más de su cuerpo; solo los que perseveran en el tiempo logran dominar el arte de la espada a un nivel superior y el azabache, comenzaba a ver los frutos de su entrenamiento. La noche le acompañaba, había salido del apartamento de los Hanu Mahana en la tarde para emprender su viaje hasta el barco de nuevo donde pondría sus asuntos en regla y echaría un vistazo para ver si todo cuanto estaba ahí dentro seguía en su sitio, no obstante, nada parecía salirse de lo común y todo estaba correctamente. Llegado al momento actual se encontraba en la cubierta del barco, la noche iluminaba las nubes que conformaban la tierra y el paisaje era sumamente precioso para un habitante del mar azul, sabiendo que aquello iba a terminar pronto grabaría esos últimos paisajes en su mente. Dejaba caer el acero de sus armas tanto a la izquierda como a su derecha de la cintura y la seda de sus guantes, acariciaban con suma delicadeza la empuñadura de sus dos katanas enfundadas.

- Los maestros de la espada no requieren de fuerza querido pupilo, solo es habilidad, repite los movimientos cientos de veces, solo quien repite un mismo movimiento infinidad de veces lo domina a la perfección, esa habilidad salvará tu vida y protegerá a quien quieres. - Recordaba a la perfección las palabras del viejo y de como su instrucción aun le servía para seguir mejorando aunque el no estuviera presente. - La habilidad lo es todo, nunca seré el más fuerte, tampoco el más rápido pero si seré el más hábil -  El azabache cerro ambos ojos controlando su respiración, calmada y en su mente visualizo un objetivo, un lugar, un punto, podía escuchar con su oído privilegiado el sonido del viento azotando la cubierta y las plantas que rodeaban la misma. A través de la seda, agarro con tacto la empuñadura de ambas katanas y tras un pequeño respiro, hizo que ambas katanas salieran despedidas a gran velocidad dando dos cortes al aire sin que su cuerpo se moviera ni un ápice, manteniendo el equilibrio en todo momento. Ahora de vuelta, volvió a enfundarlas aun con los ojos cerrados centrándose en escuchar el sonido del acero cortando el viento, cada vez sonaba más fino, y más rápido. Esta vez, colocó una sola katana de pie frente a el en su vaina y la elevó por encima de su cabeza. Nishiki esperaba a ser desenvainada por su portador que con la diestra agarraba la vaina y con la zurda la empuñadura, tranquilo y esperando el momento, manejando el tiempo y su respiración.

[Imagen: dasdsadasdasds.jpg]
-  Si algún día nos volvemos a ver te enseñare a cuanto puede llegar un mortal como yo -

Cofre del tesoro
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