... y eso se repite en un ciclo infinito :: PA :: Aventura Tier 2
#1



Verano (78).
Año 17.
Sitio Random del Reino de Briss.


Vivir hoy.
Mañana quien sabe.

El Reino del Briss, cuya principal actividad económica residía en el foso de alquitrán y las rocas graníticas. Largas jornadas de golpear y extraer, de respirar partículas, de forzar los ojos, de dejar la piel adherida a guantes, o en el peor de los casos, a herramientas manuales; la vida de la mayoría de los hombres, por lo menos de estratos sociales inferiores, consistía en despertar, desayunar, saber que irían a las minas… y desconocer si volverían de estas. Ellos mantenían, con su esfuerzo bruto, a toda la sociedad, sin embargo ¿Quién los sostenían a ellos? Tres elementos fundamentales, personas simples al final del día:

La comida.
El alcohol.
Las Prostitutas.

Y siempre lo obtenían al ocaso de cada jornada, un ruidoso bar, mucho alimento caliente, cervezas baratas y cuerpos mullidos de mujeres dispuestas a pasar un rato intimido a cambio de un par de monedas. La Pata de Cobre, un sitio igual a muchos, distinto a pocos. Las bandejas con licor barato iban y venían, las chicas con poca ropa también, un día más para muchos, un día menos para otros. En la burbuja de cansancio, desinhibición y falta de empatía, un rumor se extendía, uno que desde hacia varias semanas, se transmitía de boca a boca, y moría con una risa o comentario lleno de petulancia.

“Las mujeres desaparecen, pero se multiplican como ratas.”

“Seguro andan en otros lados, con mejores postores.”

“… han visto a un tipo muy raro, desgarbado.”

“… mientras alguna caliente mi cama hoy, no me importa si mañana se esfuma.”

— ¡SIENNA HA DESAPARECIDO! — las puertas de madera precedieron el estruendo de la voz de una hermosa rubia de largo y rizado cabello, los ojos azules como el cielo de primavera y un cuerpo hecho para la satisfacción de quien pudiese pagar por este. Su voz acallo a todos, hasta los que tocaban una divertida melodía en la esquina, dejando en silencio el antro de vicio — ¡ALGUIEN TIENE QUE HACER ALGO! NO PUEDE SER CASUALIDAD, ALGUIEN NOS ESTA HACIENDO DAÑO. ¿USTEDES BRUTOS NO PIENSAN HACER NADA? — su voz volvió a retumbar, los hombres y mujeres se miraron entre si y luego un tipo, gordo y tuerto se levanto dejando su jarra de cerveza con un sonoro PLAST en la mesa.

— Amalia… — pronunció su nombre con empalagamiento asqueroso, luego se la comió con la mirada — … si tienes tanta energía vamos arriba, te la drenare toda... — relamió su labio inferior, sus intenciones eran claras.

— ¿ACASO NO ACABAS DE ESCUCHAR? SIENNA TAMBIÉN HA DESAPARECIDO. HAY QUE BUSCARLA ANTES QUE SEA TARDE, ESTÚPIDO ASNO — le reprocho con las mejillas sonrojadas de la ira.

— … ¿Qué es una prostituta menos? ¿qué es una prostituta más?  No seas estúpida, ven y calienta mi cama hoy, mi pago será tu protección, si tanto miedo tienes — se burló ganándose que un par de risas escaparan de los oyentes.

— … PREFERIRÍA MORIR A TERMINAR EN TU CAMA, COSTAL DE GRASA MALOLIENTE. ENTONCES LA BUSCARÉ SOLA, TODOS USTEDES SON UNOS MALNACIDOS, Y FOLLAN TERRIBLE — los insulto, mostró el dedo medio y salió como entro, en un torbellino de histeria, pero con la determinación de encontrar a su amiga.

Amelia avanzo un par de metros, hasta que se detuvo en una esquina, tocando su cabello. No tenía ni idea por dónde comenzar a buscar a Sienna…




NARRADORNAIDOR
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
#2
Verano (78).
Año 17.
Sitio Random del Reino de Briss.


El bueno de Jesse se encontraba tomando una cerveza en la barra de aquel local plagado de hombres salido y mujer medio desnudas, realmente no sabía como había acabado en aquel local, seguramente las caras bonitas le habían atraído hacia ese lugar, pero lo que tenia claro es que nunca pagaría por tener relaciones intimas con alguna de ellas. No es que las menospreciara, pero consideraba que era mucho mejor conquista a una mujer de una forma mas... ¿Amable era un adjetivo acertado? Las pobres no tenían que elegir cuando les ofrecían las cantidades, si estaban trabajando de eso es por que necesitaran el dinero... Y a Jesse le encantaban las mujeres, precisamente por ese motivo haría que se aboliera la prostitución, pero por desgracia el no podía hacer nada. Soltó un suspiro.


Fue entonces cuando hizo aparición una belleza de chica, anunciando la desaparición de una chica... ¿¡Cómo!?

Prestó atención a lo que la chica decía, claramente, era de su interés aquella información, pero claro, también le molesto la forma en la que uno de los tipos respondio a la muchacha, ese tipo tenia cara de que le faltaba una buena patada en la parte de la que tanto reclamaba la atención de la chica rubia. ¡COMO ODIABA A ESA GENTE! Dios...

Finalmente la chica cansada de tantas memeces por los hombres que estaban en el local, salio de alli con intención de encontrar ella sola a esa chica, la cual Jesse suponía que también debía ser una buena amiga, de lo contrario dudaba que estuviera tan preocupada. Jesse decidió que su deber como marine como minimo era prestarle ayuda, por lo que se levanto de la barra, y salio del local sin pagar la cerveza, y robando de pasa un par de monedas que alguien había dejado en la barra para pagar su copa. No podía evitar hacer ese tipo de cosas.

Cuando salio del local no tardo en encontrar a la chica que estaba a unos pocos metros, se acercó a ella y se coloco a su lado.

– ¿Estoy a tiempo de ayudarte en tu cometido? No me gustaría que a tu amiga le pasara algo si aún estamos a tiempo de poder salvarla. – Le dijo sonriente a la rubia.

Esperaba que ella no le viera como un cerdo y que si pudiera verle como alguien que pretendía realmente ayudarla.
____________________________________________________________________________________________
NARRADORNAIDOR
#3
La brisa de la noche movió el largo y ondulado cabello de Amalia, quien con la diestra sostuvo el motín llevando parte de este hacia atrás, solía tocar mucho su cabello, como un tic que desarrollo sin darse cuenta. A veces Sienna bromeaba con cortarle todo el cabello para descubrir que haría cuando buscara las hebras doradas. ¡Sienna! Pensar en ella la hizo esbozar una sonrisa triste que se convirtió en una llena de determinación, encontraría a su mejor amiga, y denunciaría a los que estuvieran detrás de esas atrocidades.

¿Estoy a tiempo de ayudarte en tu cometido? No me gustaría que a tu amiga le pasara algo si aún estamos a tiempo de poder salvarla.

Antes de poder poner en orden sus ideas, unos pasos muy ruidosos y luego la voz de un hombre la distrajeron. Al principio pensó que se trataba de alguien que venia por sus servicios, esa noche no estaba trabajando pero cuando lo busco con la mirada, se encontró con un pelirrojo más alto que ella. Alzo una ceja cuando entendió el mensaje del hombre: Quería ayudarlas. Pero siendo Amalia una trabajadora de la calle, sabiendo que a nadie le importaban las chicas como ellas, y en el bar quedo muy claro… ¿por qué debería confiar en ese hombre misterioso y tuerto? ¿Y si era quien estaba detrás de todo eso? Ella, con sus emociones descontroladas, y siendo tan fácil a la cólera, no quería ayuda, aunque si la necesitaba, su boca y antipatía fue lo que precipito de sus labios.

— ¿Ayudarme? Si claro, buen hombre amable, justo, respetuoso, caballeroso. ¡Mi héroe! — la voz de la chica salió llena de sarcasmo y aun con matices de enfado, estaba frustrada y estaba soltando todo eso sobre el sujeto, que a priori parecía querer darle una mano amiga de verdad — Esta noche no trabajo, pero estas guapo, regresa otro día y con gusto te atiendo, Bombón… — la voz salió aterciopelada, seductora como ella sabía hacerlo desde hacía muchos años. La mirada azulada de la dama lo recorrió de la punta de los pies hasta la cabeza, un espécimen muy apuesto en su cama para variar.

En el escaneo que le hizo, uno que buscaba mas bien intimidarlo con su belleza y seducción, se dio cuenta de la espada en su cintura. En el Reino de Briss, o por lo menos lo que ella conocía, los hombres llevaban armas contundentes, mineros acostumbrados a la fuerza más que a la delicadeza de un filo. El recuerdo de Sienna regreso a su mente, dos personas serían mejor que una — ¿Sabes usarla? — señalo con su barbilla, quizás, o solo quizás, si este considerando su ayuda.



NARRADORNAIDOR
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
#4
Jesse no era la persona más espabilada del planeta tierra, aunque tampoco era un completo idiota y podía captar el sarcasmo que salían de los labios de la chica, pero no podía culparla, el tipo de hombres que habían respondido a su ayuda dentro del local era una panda de gilipollas que posiblemente no merecían ni el aire que respiraban, y el intento decir algo, pero bueno, se les adelantaron los memos.

Luego las palabras de la mujer sonaron seductoras y le ofreció acudir con ella otro día en el que trabajará, y por un momento sus ojos hicieron chiribitas, especialmente cuando puedo apreciar los hombros de la chica, lo cual era su fetiche especial, unos hombros bonitos eran su perdición, aunque no era lo único que le atraía de las mujeres, si que era uno de los primeros pasos para que cayera preso de la belleza de una mujer, no obstante, no era el momento...

<<Jesse no, ahora no, estás trabajando... O algo…>> 

Noto como la mujer le recorría con la mirada, aunque no esperaba que fuese por pura atracción, y antes de que Jesse pudiera hacer comentario alguno, la mujer hizo un gesto con la cabeza señalando a su espada, preguntando acerca de su habilidad para manejar dicha espada, su espada, la que siempre llevaba consigo.

– Por eso la llevo. – Dijo como toda respuesta.

Después esbozó una sonrisa y dio un paso hacia delante quedando más cerca de la mujer, pero sin llega ar ser invasivo, pues todavía les separaba cerca de un metro y medio, pero la sonrisa del joven se ensanchó aún más y mostró los dientes.

– Está a tu servicio si así lo quieres. Mi código de honor me dice que siempre hay que ayudar a todo aquel que lo necesite… Y creo que tu amiga lo necesita… ¿No es así? – Preguntó mirando a la joven, poniendo su mejor mirada seductora, a pesar de ser tuerto.

Su intención de ayudarla era real, por eso no desistió a pesar de sus primeras palabras de sarcasmo, por que en parte entendía como se había sentido en un primer momento.

Jesse el bello
#5
¿Por qué confiaría en un hombre random? No, Amalia conocía muy bien lo peor de la escoria humana. Desde muy joven estuvo envuelta en el mundo de la prostitución: viendo, escuchando, y soportando tantas aberraciones, que un poco de bondad le parecía extraña, y más aun cuando venía de un “no cliente”, cuando sus clientes habituales del Bar Pata de Cobre no movieron un dedo para ayudarla. La mujer se convenció de eso, cuando la mirada, o bueno, el único ojo del masculino la evaluó y se fijo en sus hombros… ¡Aja! Otro tipo con fetiches raros, bueno, por lo menos resultaba agradable a la vista. Volteando los ojos a modo de fastidio la joven iba a continuar su camino, cuando la voz varonil la detuvo.

Por eso la llevo.

Le respondió, pero la verdad ya no le importaba si sabia usarla. Ella tenia asuntos más urgentes que atender, no estar perdiendo el tiempo con un pervertido de sonrisa boba con perfectos dientes alineados y blancos. Fingiendo una sonrisa, y tocando su cabello con la diestra, iba a cortarlo, pero él se adelantó, otra vez…

Está a tu servicio si así lo quieres. Mi código de honor me dice que siempre hay que ayudar a todo aquel que lo necesite… Y creo que tu amiga lo necesita… ¿No es así?

— ¿A mi servicio? — repitió la rubia bajando, por primera vez, la guardia. Miro el arma de filo en su cintura, luego al único ojo del sujeto. Achinando los ojos, ahora era ella quien lo evaluaba: buen porte, ropa decente, cuerpo atlético, mirada directa, sonrisa tonta, aire de casanova, pero indefenso. ¿Debería confiar? ¿Por qué no? ¿Quién nombraría un código de honor sino lo tuviera? Y claro, cuando nombro a Sienna se termino por convencer, ese hombre había escuchado el llamado de auxilio y acudió a este, aparentemente sin intereses adicionales.

Soltando un profundo suspiro, la de ojos celestes decidió confiar, después de todo no tenía a nadie más — … eres de esa clase ¿no? — sonrió de medio lado negando con la cabeza, lo que hizo que sus rizos flotaran a su alrededor como un velo de oro. Ella se refería a las personas que les gustaba “ser héroes” — … no he visto a mi amiga Sienna desde ayer en la mañana. Nosotras no solemos acudir a la misma calle a "trabajar”, ella fue a la Calle Carmesí, desde entonces no la he visto. Y no, por favor, no me digas que debe estar aun en la cama de algún cliente, Sienna no es así, es profesional con esas cosas… — explico volviendo a llevar su cabello hacia atrás — … podría no preocuparme pero considerando que, en los últimos tres días, han desaparecido seis chicas… es una tendencia que no puedo ignorar, sin contar que en las últimas semanas ha ido en aumento. Los rumores dicen que hay… alguien que se las lleva, y cuando sucede ya nadie vuelve a verlas… — su voz se apago cuando indico lo último, reflejando la acongoja que sentía por la amiga ausente — … a nadie les importamos más que para complacerlos en la cama pero ellas son mujeres buenas, solo… solo buscamos ganarnos la vida. ¡NO ES COMO SI BRISS NOS DIERA MUCHAS OPCIONES! ¿PARECEMOS PERSONAS QUE TRABAJARÍAN EN UNA MINA? — pensarlo la hizo volver a su mal humor, a la cólera que la invadía cuando le daba vueltas a las injusticias que sufrían aquellos que nacieron con las estrellas muertas, por eso Amalia sentía gran lealtad hacia todas esas chicas, porque entre ellas se protegían — Vamos a la Calle Carmesí, ahí podemos comenzar a buscar información… — se calmo respirando profundo, aunque sus mejillas aun continuaban coloradas luego del arrebato.

Cinco cuadras más allá llegaron a una calle poco alumbrada, pero con un olor dulzón en el aire. Se trataba de uno de los sitios frecuentes para buscar compañía de la forma, color y genero que lo quisieran. Entre todos, destacaban tres personas: Una muy alta dama con cara varonil (okama), una mujer que parecía mayor para andar ahí y una hermosa castaña con sonrisa angelical… ¿alguno tendría información?



NARRADORNAIDOR
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
#6
La joven le había colaborado contando todo lo que sabía acerca de las desapariciones, lo que se preguntaba era por qué nadie había informado directamente a la Marina acerca de esas cosas, aunque, probablemente lo habían hecho, y al ser “simples prostitutas” no les habían hecho caso. ¡Qué asco de gente! Había muchas cosas que cambiar dentro de la Marina para que realmente fuese respetable. Aunque claramente eso jamás lo diría en voz alta y en plena calle, no necesitaba mas problemas, ya bastante complicado debía ser encontrar a una pobre chica desaparecida.

Al llegar a aquella calle y encontrarse con tres mujeres, decidió ignorar su fetiche de los hombros por motivos profesionales, aunque no podía evitar que se le fueran los ojos de vez en cuando, fue cuando la muchachita castaña se le engancho al hombro y le pidió que pasara la noche con ella para protegerla… ¿Eso era un intento de que contratara sus servicios o de verdad necesitaba protección? Intentó deshacerse de esa idea de su cabeza, y pidió a la joven que le dijera si sabía algo acerca de la desaparición, no parecía haber visto nada, pero sí que dijo algo que llamó su atención “Olor a pescado rancio se noto antes de que Sienna desapareciera”,  tras lograr liberarse del abrazo de la joven de las mejores maneras posibles y asegurando que estaba en medio de una investigación se acercó nuevamente a Amelia.

– Olor a pescado rancio… ¿Te dice algo? – Preguntó mirándola.

Hizo sus cábalas mentales pero no entendía qué relación podían tener ambas cosas…

Su mirada seguía fija en Amalia mientras intentaba pensar en que podía tener que ver, también era posible que no tuviera nada que ver, pero esperaba que si, después de todo, aunque en ese momento no pudiera relacionar eso con una desaparición, al menos tenían un hilo del que tirar. 

– Seguro que debo parecer un idiota, pero no encuentro relación del pescado rancio con la desaparición. – Soltó un suspiro mientras se rascaba la nuca. – Quizás deberíamos seguir preguntando…  – Era lo único que se le ocurría, al menos de momento.

Fue entonces cuando miro a Amalia, y le colocó una mano en el hombro, para después dedicarle una sonrisa amable.

– No me separaré de ti hasta que sepamos que demos con tu amiga, te lo aseguro. – Dijo sonriente – Ahora te guiñaría un ojo, pero como soy tuerto podrías pensar que tengo un "tic" o que parpadeo lento. – Bromeó un poco para liberar tensiones.

Ante las situaciones tan desagradables y desasosiego, a veces venía bien un toque de humor.



Jesse el bello
#7
Amalia se dio cuenta de como el hombre pelirrojo le prestaba atención cuando le contaba lo poco que sabía de las desapariciones. Aunque ya confiaba en él, ver el destello de un compromiso sincero en su único ojo, la hizo terminar de convencerse que quizás, y solo quizás, si estaba delante de un héroe, uno muy apuesto y algo tontarron.

En la Calle Carmesí se podían conseguir todo tipo de placeres sin importar la especie y el género. La rubia iba a comentarle sobre separarse e interrogar a quien pudiesen, pero Annie se lo llevo antes de cualquier otro intercambio. Amalia toco su cabello, y rodó los ojos, típico de la castaña. La conocía desde hacia dos años, siempre fingiendo una inocencia que no poseía, no sabía cómo los hombres caían ante esos pestañeos y palabras empalagosas. En fin, le daba igual, era problema del pelirrojo, por su parte ella se acerco a Ms. Brown: Un okama realmente amable y siempre muy a la moda. El vestido verde que llevaba esa noche estaba precioso. Intercambiaron un par de palabras, y le dio información muy valiosa: Olor a pescado ranció, hombres peces y playa rocosa.

La rubia miro de reojo al masculino, y como logro soltarse del agarre de Annie. Una media sonrisa se formó en sus labios mientras pensaba: Así que no caes en tonterías, vas ganando puntos, Tuertito. Despidiéndose de Ms. Brown fue a su encuentro, no sin antes sacarle la lengua a la castaña que la veía enfurruñada desde el otro lado de la calle.

Seguro que debo parecer un idiota, pero no encuentro relación del pescado rancio con la desaparición.

La voz del hombre sonó apenada. Eso fue refrescante para Amalia, acostumbrada a los brutos mineros de Briss, claro nunca se lo diría, jamás bajaría la guardia ante un hombre. La mujer se cruzo de brazos y alzo una de sus finas cejas cuando sintió la mano de Jesse en el hombro. Estaba apunto de decirle que si quería tocar a alguien que fuera con Annie, pero las palabras que le dedico a continuación primero llegaron a su alma y luego tocaron una tecla que no se imagino sentir, no cuando el estrés de la desaparición de su amiga la tenía tensa y de muy mal humor.

Ahora te guiñaría un ojo, pero como soy tuerto podrías pensar que tengo un "tic" o que parpadeo lento.

Amalia descruzo los brazos y llevo ambas manos a su cara, y la tapo al tiempo que una sonrisa se ampliaba en sus labios — Pihaha Pihaha Pihaha Pihaha — comenzó como un murmullo en su garganta hasta convertirse en una sonora carcajada, la broma la hizo reírse — ¿Con qué clase de idiota me vine a encontrar? — dijo mientras dejaba de reír y limpiaba las lagrimas imaginarias, no fue una pregunta despectiva, contrario a su sarcasmo empezaba a gustarle mucho el héroe que el destino le envió — … si tengo una pista, gracias a Ms. Brown, ven vamos a la playa de la piedras y ten lista esa espada tuya… porque quizás la necesitemos — comento empezando a caminar, y esperando que el hombre la siguiera.

Minutos después dejaron cualquier rastro de civilización, llegaron a una playa difícil de acceder y en lugar de arena solo habían piedras lisas, a lo lejos acantilados con lo que parecían ser cuevas. Las prostitutas tenían razón, olía a pescado rancio, y con su oído podía escuchar un ÑAKAÑAKAÑAKA de los acantilados. Amalia suspiro, miro al idiota pelirrojo, alguien que le tendió la mano no lo podía poner en riesgo, si realmente habían hombres peces, todo se volvería más difícil — … no tienes porque continuar, si hay lo que creo que hay, tal vez no salgamos vivos. Agradezco tu ayuda, pero puedes regresar. Estaremos bien, siempre lo estamos.. — le dijo mirándolo a su único ojo, no sacrificaría a nadie, solo así misma si eso significaba salvar a Sienna…

La cueva poseía una tenue luz, obviamente alguien la habitaba. Amalia camino con cuidado hasta que pudo tener una mejor visión: Una explanada, con el agua entrando hacia la derecha, en el extremo opuesto a ella una jaula con varias chicas en su interior, pudo ver a Sienna entre ellas, habían cinco chicas, sin contar a su amiga… sin embargo ¿No debían ser seis más su amiga? Una fogata en el medio y un horrible hombre pez comiendo lo que parecía carne cruda, desde esa distancia no podía determinar que era. ¿Qué debería hacer?



NARRADORNAIDOR
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
#8
El hecho de que Amalia hubiera podido sacar información era muy beneficioso para poder encontrar al responsable del secuestro, pero sobre todo a la chicas. Un dato no menor es que ella empezó a reir con su broma y le llamo idiota, pero por el tono en el que lo dijo no parecia decirlo de forma despectiva, o eso, o es que a lo mejor no era demasiado bueno captando las palabras hirientes, aunque, no, no era el caso, después de todo siempre se le habia dado bien hacer reir y no parecia estar molesta con él.

No tardo en seguirla cuando le pidio que lo hiciera, y asintió, estaba preparado para usar la espada en caso de que hiciera falta. No obstante al poco de llegar a la playa, se empezó a escuchar un sonido extraño, entonces fue cuando la mujer le dijo que se podía marchar si había lo que creía que había. La miró contrariado, pero entonces negó con la cabeza con firmeza y la miró a los ojos tomándose la libertad de colocar sus manos en los hombros de la muchacha.

– He prometido que te ayudaría a rescatar a tu amiga, y es lo que voy a hacer. Si todo sale bien, ya me lo compensaras. No sé… ¿Me darías un beso? – Le dedicó nuevamente una sonrisa seductora, para después simplemente, darle un suave apretón en los hombros. – Soy marine, no puedo dejarte tirada. – No estaba seguro de si antes había comentado que era marine, pero esperaba que de esa forma ella pudiera confiar de nuevo en su destreza en combate.

Fue entonces cuando se asomó junto a la joven al interior de la cueva, dentro se podía ver una jaula con las chicas, y a un hombre pez comiendo algo, lo cierto es que el olor a pescado rancio ahora tenia sentido, ver que estaba comiendo sangre cruda le dio un mal rollo terrible, y supo que no usar la violencia ya no era una opción.

– Déjame esto a mi. – Le susurro a Amalia.

Se adentro en la cueva, y se apoyo en una pared de la cueva, con los brazos cruzados y una sonrisa confiada.

– ¡Eh, cara anchoa! – Alzó la voz. – ¡Ya has llegado demasiado lejos! Esto se acaba aquí… – Sacó la espada, y esbozo una sonrisa socarrona. – ¿Qué me dijo aquel pescadero? Ah, si… ¡Es mejor cortar a la altura de la cabeza! – Se acercó al hombre pez con la espada desenvainada. Acelerando hacia la criatura y cuando estuvo lo suficiente cerca lanzó un corte cruzado en horizontal a la zona del cuello, esperando poder acabar con ello por la vía rápida.

Ante todo deseaba poder ayudar a esas chicas… ¡Y cumplir su promesa!



Jesse el bello
#9
He prometido que te ayudaría a rescatar a tu amiga, y es lo que voy a hacer.

Las palabras del tuerto sonaron muy… sinceras, como nunca nadie la trato antes. Ella que nació de una madre prostituta, que a su vez tuvo una madre prostituta también, se podría decir que su legado familiar era la prostitución y por eso, sabía mejor que nadie, que la lealtad solo podía venir de ellas mismas, de quienes compartían tan antigua y marginada profesión. Inconscientemente llevo su mano al cabello, coloco un mechón rebelde detrás de su oreja derecha.

Si todo sale bien, ya me lo compensaras. No sé… ¿Me darías un beso?

Mientras ella pensaba en que el sujeto tenía un gran corazón, le salió con semejante comentario, lo que la hizo entorno los ojos — ¡Hombres! — refunfuño intentando pasar de su sonrisa seductora, podría faltarle un ojo, pero su apariencia resultaba agradable y su personalidad cálida… ¿Qué chica se negaría a pagarle con besos? Ella no sería esa tonta, después de todo, no todos los días se puede besar a un hombre apuesto y agradable, nunca venían ambos en el mismo paquete — No beso tuertos. Tengo un código: No tuertos, no pelirrojos. Incumples ambos. — respondió pero su voz no destilaba sarcasmo, solo diversión — … pero si es tu forma de pago, le diré a Ms. Brown… o quizás a Annie, parecía gustarte mucho — lo ultimo lo dijo para tantear los gusto del hombre, o quizás porque sintió un leve toque de posesión traducido en celos. Tal vez fue eso, tal vez no, pero sacudió su hombro para quitarse la mano de este.

Soy marine, no puedo dejarte tirada.

La revelación la sorprendió, no iba a mentir. ¿Un Marine? Justo la primera opción que pensó y ejecuto fue con ellos, pero los tres tontos que se encontró vestidos de blanco y azul resultaron menospreciarla, peor que los tipos del bar — … no lo pareces — soltó de manera neutral, él se ofreció a ayudarla sabiendo que se trataba de una mala mujer… definitivamente, no actuaba como esos arrogantes tipos del gobierno.

Cuando llegaron a la cueva, la escena le dio escalofríos pero también hizo que su corazón latiera de felicidad: Podría ver a Sienna, y a casi todas las chicas desaparecidas esos días. Claro, no podía ser perfecto porque el esperpento con olor a pescado podrido estaba entre ellos y la jaula.

Déjame esto a mi

Amalia volteo a mirarlo, sus ojos azules abiertos como platos. Los hombres solo le decían eso en la cama, fuera de esta debía cuidarse sola. Así que fue refrescante no ser el apoyo, siendo el apoyado. Asintiendo con la cabeza, mientras él lo distraía ella iría a la jaula a saltar a las chicas.

Fin Amalia.



Inicio Cab Racho.

La sangre escurría de su boca, el sabor metálico le encantaba desde siempre y más si estaba tan tierno y fresco como ese. Aun podía sentir en su piel los gritos de su víctima, y el de las otras tontas humanas. ¿Qué podían hacer contra él? Nadie las ayudaría, su propia raza les daba la espalda, y si no le daba más hambre, podría tener unos buenos berrys vendiéndolas como esclavas sexuales a algún rico sin escrúpulos.

ÑAKA ÑAKA ÑAKA

El sonido de su masticar: hocico abierto, salíva escarlata salpicando y huesos siendo triturados. Si, definitivamente estaba teniendo una buena noche.

¡Eh, cara anchoa!
¡Ya has llegado demasiado lejos! Esto se acaba aquí…
¿Qué me dijo aquel pescadero? Ah, si… ¡Es mejor cortar a la altura de la cabeza!

Una voz masculina, y humana, interrumpió su cena, se giro a verlo... se trataba de un tipo pelirrojo con espada en mano. ¿De dónde salió? Él aun tenia el blanco brazo de la mujer que se zampo minutos atrás, y la ropa llena de sangre, de su boca caía la baba carmesí — ¿Quién mierdas eres? — le interrogo, aunque poco le importaba. Dándole un último mordisco a su cena, le lanzo la extremidad humana a los pies. Buscaba detener su avance también — Lárgate de mí cueva, humano defectuoso. A los hombres como tu no los pagan bien — le ordeno con voz que exudaba poca paciencia mientras levantaba su Bo que actuaba como bastón.

Entonces fue, cuando por la vista periférica vio a una mujer humana en la celda intentando abrirla — ¡NO! — grito furioso olvidándose del pelirrojo y empezando a caminar con su nefasta agilidad hacia aquella tipeja que se metía con su botín — ¡NO TOQUES MI BOTÍN! — sin embargo, se detuvo a medio camino, entre la rubia y el pelirrojo, mientras una sonrisa macabra se pintaba en sus labios — … o podríamos llegar a un acuerdo. No me interesa pelear — su arrebato se calmó, y retrocedió hasta pegar la espalda a la pared. Luego saco una llave de su bolsillo — Es la llave que abre la celda…  — la movió para que todos la vieran, los humanos eran tontos y predecibles — … mis amigos llegaran en cualquier momento, y ustedes solo son dos. Mata a la rubia, y te doy la llave, entonces salvas a todas… o córtate una pierna… ¡SI ESO, CÓRTATE UNA PIERNA! CRAJOJI CRAJOJI — exploto en una euforia malsana para luego agregar — … o me la trago y tendrán que perder tiempo buscándola dentro de mi… tiempo valioso, porque mis hermanos gyojines llegaran pronto — alzo la llave y la balanceo sobre su boca y así se quedo esperando las respuestas.



NARRADORNAIDOR
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
#10
Parecía que la Amelia tenía muy claro que no debía besar a los pelirrojos ni a los tuertos, solo por ser pelirrojo y tuerto ya le desechaba, aunque claramente aquello le parecía una broma, no se lo tomó a mal, esbozo una sonrisa en su lugar. Igualmente, no era el momento de pensar en besos, al menos no hasta que todo se hubiera solucionado, entonces fue cuando respondió a las palabras de ella de pedirselo a Annette o Ms. Brown.  Sabía perfectamente como responder a sus palabras, pues el tampoco era un idiota… No del todo.

– Vaya, no pensaba que eras de las que dejaba que los demás te pagaran los favores. – Obviamente él no iba a obligarla a que le diera un beso, no era así. Realmente se lo había dicho por que era lo primero que se le paso por la cabeza y por que Amelia era ciertamente atractiva, pero hasta el entendía que un “no” era un “no”. Igualmente esperaba poder picar un poco a la rubia con sus palabras.

Se sintió honestamente halagado cuando ella dijo que no parecía un marine, y eso era algo bueno, por que muchas veces no compartían los ideales de estos y la forma que tenían de tratar a personas de bien, solo por que su forma de verlo parecían peligrosas o vete a saber que otras movidas los motivaban. Pero si era marine también debía aprovechar para ayudar a los demás, eso era algo que sí le gustaba de verdad. Una sonrisa en el rostro de una persona que ayudaba te llenaba el corazón de alegría.

– Gracias. – Se le escapó una carcajada, cuando le agradeció el “No lo pareces” de la rubia.

Una vez en la cueva y tras su presentación, el gyojin le miró y tuvo los santos cojones de llamarle humano defectuoso… ¿Acaso se había mirado al espejo últimamente? Tenía cara de un excremento que se había resecado al sol, pero claro, por si acaso prefería dejar los comentarios hostiles para otra situación, especialmente cuando este pillo a Amalia intentando soltar a las chicas de la jaula.

¡Maldición! Le había pedido que le dejara a él la situación, también el hecho de soltar a las chicas, con el gyojin muerto… O fuera de combate todo habría sido más sencillo. No la culpaba, entendía la prisa por querer liberarlas, pero ojalá hubiera podido esperar un poco.  Ahora estaba ella atrapada, y como rehén de aquel bicho.

Parecía ser que el bicho quería negociar y las dos proposiciones que le hizo desde luego no era convincentes, matar a la chica o cortarse una pierna, lo cierto es que las dos eran horribles, aunque era mucho peor matar a la rubia, debía pensar en otra cosa. Era cierto que matarlo y rebuscar dentro de él era una opción, pero si era cierto que venian mas hombres pez, la cosa sería aún peor… Pero y si…

– Hagamos un trato, señor Gyojin. – Esbozo una sonrisa y se sentó en el suelo, en la posición de flor de loto. – Usted libera a mi amiga y a las chicas, y yo le consigo comida, o chicas guapas para coquetear. Tantas cosas de ambas como quiera. Tengo muchos contactos. – Le guiñó un ojo al Gyojin para tratar de darle a entender que quería tener complicidad con él. – Seguro que un poco de compañía femenina le endulza el carácter. La de ellas no, por que ya han sido secuestradas y sería un engorro... – Le aseguro al Gyojin – Pero algunas que yo conozco estarán con usted por voluntad propia – Su sonrisa se amplió.

Se puso en pie, dio unos pasos y le ofreció su mano al hombre pez, para demostrarle que tenía intención de ir en serio. Aunque en realidad no, era todo "mentirusco gordo atado con piedra".

Aunque la verdadera intención de Jesse era que cuando las chicas salieran de la celda, era o meter al gyojin en la celda, o acabar con él. Probablemente no merecía seguir con vida, después de ver que se había comido a una chica, pero… A momentos desesperados, medidas desesperadas.

Igualmente si tenía aunque solo fuera una oportunidad acabaría con la criatura. Pero de momento no podía hacerlo abiertamente, de momento solo podía esperar a que la criatura confiara en sus palabras.

Jesse el bello


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: