La niebla del amanecer se pegaba a los arrozales como si el agua de la noche no se hubiera ido aun. A cuatrocientos metros de altitud el sendero de piedras planas conducía hacia el nivel de los cultivos con una pendiente que Kazan ya conocía paso a paso después de varios días subiéndola y bajándola. Esa mañana la descendía por última vez, al menos en esta visita. El kanaboo iba sobre el hombro derecho en posición casi vertical, inclinado ligeramente hacia atrás. Arriba, justo por encima de su cabeza a esa altura tan diferente, la ladera continuaba hacia el dojo del Hasshoken donde la noche anterior había visto cuatro siluetas entrenando; ahora el espacio estaba vacío bajo la luz grisácea. "Madrugadores, pero no tanto." Se detuvo donde el sendero se aplanaba y empezaba el primer arrozal. La pipa ya ardía. Había esperado el primer tramo de descenso antes de cargarla porque fumar mientras bajas por una pendiente no es muy bueno para las rodillas de alguien que pesa quince toneladas. Treinta metros de arrozal a su izquierda. A su derecha, el camino continuaba otros doscientos metros hacia el cruce. Frente a él, a unos diez metros, un poste de madera clavado en el borde del arrozal marcaba algún límite con una cinta de tela desgastada.
"El Uchimizu necesita agua disponible. Y aquí hay agua disponible."
No era una excusa para retrasar la bajada al puerto y por ende su partida. O al menos así se lo dijo a si mismo. El dedo índice de la mano derecha se sumergió en el canal con cuidado. El agua era fría y con corriente propia. Kazan lo sintió. Orientó el cuerpo hacia el poste, peso distribuido en ambas piernas separadas al ancho de sus hombros, pie izquierdo ligeramente adelantado. -Por las profundidades...- murmuró para sí, y disparó.
La gota viajó. "Sin fuente. Sin ritual."
-Ga-ha-ha-ha-ha!- La risa salió completa y resonó sobre los arrozales. En algún lugar arriba, a mil trescientos metros, la fuente de Batch Kalão seguía corriendo exactamente igual que siempre. Volvió a sumergir el índice. El segundo disparo marcó el poste cuatro centímetros a la izquierda del primero. El tercero, tres centímetros arriba. El patrón no era accidental. Era calibración deliberada de algo que llevaba menos de veinticuatro horas siendo completamente suyo, un arte que no había aprendido bajo amenaza de muerte ni para entretener a nadie, que era una novedad por su parte.
No escuchó los pasos. Lo que escuchó primero fue la respiración, ese ritmo específico de alguien que controla la entrada de aire con una disciplina que no se improvisa. Después, la pisada sobre tierra compacta del sendero sur. Después, sin girarse aún, la certeza, quien se acercaba desde esa dirección no era un campesino de la isla.
Permaneció con el índice en el canal, orientado hacia el poste de madera, y esperó.
Hacía ya tres días desde que Mizuki había llegado por fin a la isla del Karate, un lugar donde aprender y dominar disciplinas marciales, pero también el lugar donde en aquellos momentos se encontraba un conocido y aliado suyo el imponente Wotan llamado Kazan, un hombre de alrededor de diez metros con el cual esa mañana la Gyojin por fin tendría su tan deseado enfrentamiento, aunque fuera solo un entrenamiento la mujer de cabello rubio ya llevaba más de un par de días deseando ver la clase de hombre que el pelinegro sería en combate.
Sin embargo para cuando fue a encontrarlo al dojo del Karate Gyojin el Wotan ya había emprendido su camino de descenso al muelle haciendo que la rubia tuviera que correr siguiendo los pasos y camino del gigante de piel azul, por suerte para ella era fácil seguir el camino de un gigante de quince toneladas y diez metros de altura, de lo contrario hubiera maldecido su suerte. La respiración de la mujer de escamosa piel ocre estaba ligeramente agitada por el ritmo al que había estado trotando para compensar la ventaja de tiempo entre la hora de partida del gigante y la propia. Allí estaba, a simple vista, con cabello negro y dos cuernos que sobresalían de su cabeza, realizando alguna clase de gesto mientras dejaba caer agua del arrozal cercano con el cual estaba interactuando.
Tomó aire para llamarle la atención, aunque no sería particularmente difícil con lo tranquila que era aquella mañana y lo silenciosos que podían ser los arrozales en general -¡Kazan! Casí te me escapas, no creí que fueras a irte tan pronto- Reprochó con un tono amistoso la mujer de tan solo dos metros treinta y cinco mientras se acercaba por el camino de aproximadamente seis metros de ancho mientras sonreía mostrando aquellos colmillos de tiburón terminados en molares al fondo de su mandibula.
-Antes de que te vayas ¿Te molestaría tener un sparring conmigo?- preguntó con la misma alegría sin dejar de sonreír mientras se seguía acerando hasta quedar a cinco metros del gigante a la espera de la respuesta del gigante cerúleo.
No porque no la hubiera escuchado antes, sino porque el índice seguía en el canal y el tercer disparo estaba a medio cargar y Kazan era el tipo de hombre que termina lo que empieza. La gota salió, marcó el poste cuatro centímetros arriba del anterior, y solo entonces sacó la mano del agua, la sacudió con un movimiento breve y giró el torso hacia el sendero sur. Mizuki. "Claro que era Mizuki." La había reconocido antes de verla bien, por la cadencia del trote y porque nadie más en la isla tenía ese patrón de respiración controlada mezclado con el ligero desequilibrio de quien lleva varios minutos corriendo más de lo planeado, eso y porque se habia acostumbrado ya a su cercania y presencia. A dos metros treinta y cinco era pequeña en la escala que Kazan usaba para medir el mundo, pero el mundo que Kazan medía era inusual. Cinco metros entre ellos cuando ella se detuvo, suficiente para verla entera de una vez: los colmillos, la sonrisa, y esa energía específica de alguien que lleva días esperando algo concreto. -Por las profundidades...- dijo, sin reproche, solo con algo que sonaba a reconocimiento, -¿corriste todo el camino desde el dojo? De hacerlo yo me habría reventado las rodillas.-
La pregunta no esperaba respuesta. Ya la tenía en el estado de la respiración de ella y en los cinco minutos de ventaja que él calculaba haber llevado. Sus pies giraron el cuerpo por completo hacia la Gyojin, el peso redistribuyéndose sobre la tierra compacta del sendero con ese impacto sordo que el suelo absorbía como podía. El kanaboo bajó del hombro derecho, despacio, hasta quedar vertical junto a su costado con la punta apoyada en la tierra. Los dedos libres de su mano izquierda encontraron un cuerno casi sin que él lo decidiera, lo rozaron un momento.
La pipa seguía ardiendo. Le dio una calada larga, sin prisa, y dejó que el humo saliera mientras estudiaba a Mizuki. Había algo en la postura, esa solidez de quien entrena porque quiere y no porque la obliguen. Era una diferencia que Kazan distinguía sin esfuerzo y que valoraba más de lo que decía. Un sparring. Lo había dicho con la misma naturalidad con que se pide pasar la sal. -Ga-ha-ha-ha-ha!- La risa retumbó sobre los arrozales. -Escucha bien...- comenzó, y había algo entre la advertencia y la diversión en cómo lo dijo, -llevo tres días subiendo y bajando ese sendero. El puerto puede esperar una hora.- Se separó del canal con un paso que sacudió el suelo bajo sus pies y buscó con la mirada el tramo de terreno a su izquierda, más allá del primer arrozal, donde la tierra se abría en un claro de unos cuarenta metros de ancho con la ladera como fondo. Suficiente para dos personas. Para él y para alguien de dos metros treinta y cinco, más que suficiente, con espacio de sobra para que ella usara todo lo que tuviera. -Elige tú el terreno. Tú propones, tú eliges.-
La pipa volvió a los labios. Sus ojos pequeños y entrecerrados la seguían desde esa altura tan distinta a la suya. "Quiero ver cómo te mueves antes de que empiece. Siempre se aprende algo antes del primer golpe."
La oji azul no dudaba de la afirmación de su compañero de platica y agrupación, ella misma pesaba cerca de un cuarto de tonelada así que correr era una actividad poco divertida si se realizaba por prolongados periodos de tiempo, pero también estaba entrenada físicamente para aguantar mucho más -Tampoco lo digas como si correr un tramo tan sencillo fuera algo tan intenso para alguien con mi pesó, a diferencia tuya soy una señorita ligera como una pluma… solo fue inesperado Sha.- La mujer tiburón dejó salir un suspiro convertido en risa mientras demostraba lo rápido que estaba recuperando su aliento al pararse firme y dejar que sea visible como su pecho subía y bajaba al ritmo de dicha respiración.
La joven miró en la misma dirección en que el hombre de pelo negro e imponentes cuernos observaba, notando un descampado llano tras atravesar uno de los arrozales a la izquierda, la joven entendía que era donde Kazan preferiría el sparring -Tiene sentido, si fuera a elegir uno de estos caminos, restringiría mucho tu movimiento.- comentó mientras veía el camino donde estaba y luego de nuevo al gigante cerúleo -Vamos a esa plataforma donde podrás moverte mejor y hacer que sea más divertido, pero para compensar tu ventaja de alcance, comenzaremos a una distancia en la que nuestros puños se puedan tocar.- aclaró la joven que aunque era valiente e intrépida, entendía que luchar contra un Wotan en un área tan grande eran muchas desventajas si no solicitaba algo para su propio lado, acabaría con una derrota unilateral a manos del barbado.
Tras recorrer un poco el camino y dar un pequeño rodeo para no pisar el arrozal, los contrincantes podrían posicionarse en el centro de la plataforma, la de piel ocre y grisácea no podía evitar sonreír ampliamente mostrando todos sus colmillos hasta el punto que incluso los molares eran visibles. Con un gesto tranquilo puso su mano derecha en su espalda revisando su morral para extraer equipamiento necesario para aquella confrontación mientras extendía el puño izquierdo para dar casi un metro de distancia entre el centro de su cuerpo y la piel de los nudillos de la Gyojin.
-Yo di el desafío, tu harás la cuenta regresiva. explicó la joven mientras mostraba sus dientes y observaba toda la extensión del cuerpo de su oponente, a esa distancia era inabarcable para ella, había demasiado cuerpo para mirar y poca visión periférica con la cual abarcar adecuadamente aquella inmensa masa de músculos que tenía Kazan, pero al menos podía anticipar que probablemente comenzaría por desenfundar su Kanabo para aplastarla con él.
17-03-2026, 10:35 AM (Última modificación: 17-03-2026, 10:36 AM por Kazan.)
Atributos Personaje
Estadísticas de Kazan:
100 FUE
87 RES
100 DES
83 PRE
33 AGI
43 REF
37 INT
66 VOL
0 CH
0 CA
Vitalidad: 1638 / 1638
Energía: 1271 / 1271
Espirítu: 198 / 198
Nivel: 8
La pipa no se apagó de golpe. Salió despacio, entre los dedos de su mano izquierda, mientras Kazan miraba a Mizuki desde esa altura. El centro del claro tenía unos cuarenta metros de tierra compacta húmeda bajo sus pies, y el suelo había cedido casi dos centímetros en cada punto donde él había pisado al cruzar desde el arrozal. Sus huellas quedaban impresas detrás de él como un historial de desplazamiento que nadie necesitaba leer para saber quién había pasado por ahí. "Va a querer entrar por dentro del alcance de Kurogane. No puede hacer otra cosa."
Rodó el mango del kanaboo entre los dedos de la mano derecha, apenas unos centímetros, el gesto de alguien que calibra el equilibrio de una cosa que lleva décadas siendo extensión de su cuerpo. Ajustó el pie izquierdo, lo dejó ligeramente retrasado, distribuyó el peso entre ambas piernas con la naturalidad de alguien que ha hecho eso tantas veces que ya no requiere pensarlo. Le quedaba una calada y la tomó. Dejó que el humo llenara el pecho con esa lentitud deliberada que no era calma sino otra cosa, la especie de silencio que precede al primer acorde de una tormenta cuando el tiempo decide que ya es suficiente.
Exhaló. La pipa fue al suelo, posada con cuidado junto a su talón derecho, horizontal sobre la tierra del claro.
-Por las profundidades...- Una pausa. -Tres.- No había urgencia en el número. -Dos.- Las dos manos cerraron el agarre en el tercio superior del mango. -Uno.- El silencio duró exactamente lo que tardó Kurogane en moverse. No fue un barrido, no fue el arco grandioso que cabría esperar de alguien de diez metros con un kanaboo de siete. Fue lo contrario un golpe vertical descendente, desde el hombro izquierdo directo hacia abajo. Sin anuncio, sin nombre, sin técnica. La tierra respondería antes que Mizuki si el kanaboo la tocaba. Un cráter pequeño, polvo, la vibración extendiéndose en ondas por el claro entero. Y Kazan, con el agarre todavía firme, los ojos abiertos, esperando.
Resumen
Resumen: Kazan completa la cuenta regresiva con cadencia deliberada, deposita la pipa en el suelo y abre el sparring con un golpe blanco vertical descendente de Kurogane dirigido al pie derecho de Mizuki, sin técnica activa, evaluando su respuesta inicial.
Bélico
ACCIONES REALIZADAS ESTE TURNO:
- Golpe blanco con Kurogane
- Velocidad de ataque = DES de Kazan
DAÑO SALIENTE CALCULADO:
- Daño = 90[base Kurogane] + (1 × 100) + (0,3 × 100)= 90 + 100 + 30 = 220
- Resistencia pasiva Mizuki (RES 103): fijo 100 de mitigación física
103 FUE
103 RES
27 DES
83 PRE
125 AGI
57 REF
47 INT
89 VOL
0 CH
0 CA
Vitalidad: 1779 / 1779
Energía: 1449 / 1449
Espirítu: 267 / 267
Nivel: 9
Mizuki observo con tranquilidad como su compañero revolucionario y oponente para aquel combate de practica que tendrían fumaba las ultimas caladas de su pipa antes de dejarla suavemente en el suelo suficientemente apartada para no pisarla por accidente en caso de que tuviera ajustar su postura o al menos eso dedujo la joven de ojos azules mientras observaba el posicionamiento actual del gladiador de colosales proporciones. La luchadora de piel atigrada no podía evitar sonreír por la excitación del combate, sentía como su corazón iba acelerándose con la simple idea de combatir con aquel respetado camarada, sin embargo también su parte más beligerante simplemente sonreía por la oportunidad de luchar sin importar tanto quien era el contrincante.
“Por las profundidades” una frase que ya le había escuchado decir al grandullón en el pasado y sin embargo en aquella ocasión era apropiada desde el punto de vista de la rubia, le daba un cierto aire de nobleza y valor al combate que estaba por ocurrir, finalmente la cuenta regresiva había terminado y antes de que la propia Gyojin pudiera abalanzarse contra su oponente el Kanabo se agito en el aire, tal cual como había solicitado la luchadora estaban en la distancia de cuerpo a cuerpo, lo cual era un poco injusto considerando que el alcance “cuerpo a cuerpo” de Kazan eran siete (7) metros de Kanabo más un par de metros extra de brazo.
La gyojin sonreía mientras veía descender el arma a una velocidad a la cual no podía reaccionar y aun así la sonrisa no se disipo mientras sentía el impacto de aquel gigante metálico chocar contra el hierro de la puntera de su pie derecho, el cuerpo entero de la revolucionaria tembló un poco por el impacto que en caso de haber sido otra persona probablemente la hubiera lanzado al menos un par de metros atrás, sin embargo entre el peso y la fuerza de la Gyojin, ella no permitiría que eso ocurriera tan fácilmente.
Con tanta velocidad como sus adoloridas piernas le permitieron la joven de predatorios colmillos empezó a correr mientras sacaba algo de entre su ropa a la vez que sus pasos se aceleraban antes velocidad máxima a un metro a su oponente atravesando la distancia que los había separado previamente sin inconvenientes arrojando de repente el objeto que había tomado de entre su ropa, un shuriken apuntado al rostro de Kazan antes de que la Gyojin tensara sus piernas firmemente plantadas en el suelo.
Con aquella contracción de sus piernas la joven de ojos de esclerótica negra acumulo fuerza más que suficiente para atravesar en un único salto el metro que los separaban mientras se alzaba unos cinco metros en el aire para ir a por el abdomen del cornudo pelinegro antes de lanzar un puñetazo propio a su compañero gritando -¡Puñetazo de comienzo de combate!- como si fuera el nombre de alguna gran técnica de lucha, a pesar de que no lo fuera, era lo mínimo que podía hacer como recompensar al hombre de piel cerulea tras haberla golpeado de aquella forma, ella misma debía de mostrarle tanto fuerza y como astucia que poseía.
Jump the shark
Resumen
Mizuki recibe el impacto de Kurogane, corre hasta quedar a un metro de Kazan, le lanza un shuriken a la cara y salta para acercarse la distancia faltante y quedar a cinco metros de altura antes de darle un puñetazo.
Bélico
Ofensivo
Shuriken: Daño 5 + [(0,3 DES) + (0,2 PRE )] | Velocidad = 73 (Fuerza de Mizuki)
5+0+11= 16 daños del Shuriken - 43 de Resistencia pasiva de Kazan se convierten en 0 daños.
Puñetazo con guantelete: 20 + (1,2 FUE) | Velocidad = 95 (Agilidad de Mizuki)
20+88 = 108 - 43 Resistencia pasiva de Kazan darían 55 Puntos de daño
Defensivo
Recibe 184 Puntos de daño del golpe de Kazan (De los 220) Debido a que al tener -30 a todos los atributos Mizuki tiene su Resistencia reducida a 73 dandole una resistencia pasiva de 36 contra el golpe de Kurogane.
Buff/Debuff
• Cuerpo pesado -10 en todos los atributos
• Dedos temblorosos -10 en todos los atributos.
• Puntería floja -10 en todos los atributos.
Se rompieron los primeros dos umbrales de dolor de Mizuki y se interrumpen acciones que tuvieran Carga o Concentración.
Ha usado la totalidad de su movimiento reducido por el los debuff, turno 1 de 2 para entrar en estado Inercia.
Energía
Regenera 0 de energía
Posicionamiento
A cinco metros de altura y menos de un metro del abdomen de Kazan.
Inventario
Shuriken
Objetos bélicos
1
Especificaciones
Requisitos: 5 FUE / 10 DES / 10 PREC
Resistencia: 500
Daño: 5
Escalado: 0,3 DES / 0,2 PRE
Alcance: 10
Unidades de peso: 1
Berries: 5000
Descripción: Pequeñas armas de arrojadiza con puntas afiladas y bordes dentados. Son usadas por ninjas y en el entrenamiento de artes marciales.
shuriken001
Guantes
Objetos bélicos
1
Especificaciones
Requisitos: 7 FUE / 10 RES
Resistencia: 500
Daño: 20
Escalado: 0,2 FUE
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 5000
Descripción: Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.
guantes001
Balas gastadas del cargador (3)
Karmas
Positivos relevantes
• Exceso de confianza
• Peso pluma
Negativos relevantes
• Cuerpo pesado
• Dedos temblorosos
• Puntería floja
• Flagelante
• Colérico
• Amante de los combates
• Beligerante
• Valor sentimental (Grilletes sin cadenas)