[P.R.] [Aventura Tier 1] Noeru, la niña caprichosa
#1
Reino de Sorbet | 15 de verano – Año 17


— ¡No es posible! ¡No, no, no! — Gritos de desesperación se escuchan de parte de una muchacha. Vino a este lugar con un objetivo noble, creyendo que podría dar un paso adelante en cuanto a la unión y crecimiento de su familia. Sin embargo, todo ha salido mal. Aquellos que ha venido a ver para dialogar se han negado rotundamente a aceptar el trato. Es comprensible, pues varias de sus generaciones han sido discriminadas de tal forma que nadie en la actualidad quiere amistarse con aquellos que se creen superiores. Eso sí, han escrito un papel con ciertas condiciones que la mitad adinerada del familia debe cumplir si se quiere empezar a dialogar. Noeru, un poco contenta por un leve paso que da, se mostró dispuesta a llevar el mensaje y convencer a los suyos.

Pero no todo lo que brilla es oro… Cuando ya se alistaban los preparativos para su regreso, desde debajo de la puerta de donde se alojaba ingresó una carta con una clara amenaza hacia ella. Utilizó un recadero para avisar a su padre y él mandó al gran Wyatt Goldastar a buscar a su hija para que la escolte sana y salva.

Lo que nadie sabía era lo especial que es Noeru con los hombres. Apenas ve al tipo con el que deberá compartir viaje, se lanzó al suelo a cuatro patas y comenzó a golpear el piso soltando los gritos que leímos al inicio de esta narración. ¿El motivo? — ¡¿Pero qué ha hecho mi papá?! ¡Sabe que me gustan los hombres con el cabello azulado! — Parece que por mucho que tenga buenos valores en cuanto al futuro de su familia, sigue siendo una niña mimada de papá.

— Supongo que no me queda de otra más que viajar contigo. — Le apunta al pistolero con el índice derecho de forma acusadora. Los aldeanos que la ven se rascan la cabeza mientras una gota de sudor cae por sus frentes. Realmente la muchacha se comporta distinto a los otros días. Más que preocuparle por el peligro que corre en su viaje de vuelta, está enfocada en la apariencia del chico que la acompañará. En cierto sentido, eso es bueno. Sería peor si se tratase de una muchacha histérica a la que costaría mucho más cuidar.

Imagen referencial


Confianzuda es que se acerca a Wyatt y se toma de su brazo, pareciendo que caminará bastante cerca de él. ¿Miedo o coqueteo? Realmente, con ella nunca se sabe.

— ¡Adiós, familiares! Prometo que regresaré pronto con buenas noticias. No descansaré hasta que todos formemos parte de una sola familia como debe ser. — Dentro de la gente que la despide, hay una mitad que confía y apoya sus palabras, mientras que el otro 50% cree que solo son boberías de una niña malcriada.

El viaje comienza.

La caminata no es breve camino al otro extremo de Sorbet, y una chica delicada como ella siente acrecentado el cansancio. Desde hace unos diez minutos que no deja de soltar quejas. — ¿Cuándo vamos a descansar? ¿No trajiste contigo un banquito para sentarme? Se nota que mi padre no tuvo tiempo para buscar a alguien mejor. No guapo, no atento, ni siquiera pareces fuerza. ¿Realmente serás capaz de defenderme si algo se atreve a hacerme daño? — Uno diría que caminando pegada a ella se comportaría mejor, pero no. Wyatt puede sentirse bien porque una linda chica está tan cerca, pero tiene el lago negativo de cada uno de sus insultos son dichos casi en su oído.

Afortunado o no, la acción llega. Una seguidilla de tres silbidos se escucha desde los costados del camino. A gran velocidad, corren cinco tipos desde cada lado, encerrando a los dos protagonistas de la historia. Solo les queda avanzar o retroceder, si es que los dejan. Cada bandido tiene un palo para pegar, demostrando que no deben ser muy peligrosos. Una banda de abusadores que viaja de aquí para allá abusando de los débiles con tal de sobrevivir. Eso sí, son comandados por un tipo de cabellera negra y larga, peinada en una coleta. Este viene desde el frente y se detiene a diez metros de distancia. Se mantiene serio y por su apariencia, parece ser distinto al resto. — Plp, vayan a por la chica.

Palabras más que suficientes para que todos sus soldados griten al unísono y se abalancen sobre Wyatt y Noeru.

¿Podrá el joven pistolero defender a la damisela y encargarse de estos donnadie? Su acompañante espera que así, pues ahora sí ha caído en desesperación.

— ¡Haz algo! ¡Me van a matar! ¡Ayuda! ¡Papááááááá!

OFF ROL
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
#2
Atributos Personaje


Wyatt no estaba como para rechazar recados, aunque le fuera inconveniente acudir al sur de la isla. Pero el dinero apremiaba, y si quería juntar fondos para emprender su campaña de escape de Sorbet, y próximamente del South Blue, no podía ser exquisito. Por ello es que había acudido al llamado de un contratista del norte, cuya hija había quedado varada en el sur, o más bien no podía salir de allí sin correr riesgos, pues le habían proferido promesas de infundirle un mal, las cuáles pese al duro caracter de la muchacha, habían logrado amedrentarla.

El rubio arqueó una ceja al llegar a la habitación donde la joven Yamamoto se hospedaba, y se quedó un poco pasmado por el berrinche —. Yo... — se llevó la diestra al mentón y pensó en los dichos de la misma. No se rio del comentario, pero tampoco se enfadó por él, más bien se lo notó un tanto descolocado y curioso. Ingresó sin pedir permiso a la residencia donde ella estaba habitando, y buscó un espejo que había en la pared de la sala de estar. Allí, se miró atentamente, y se quitó el gorro mientras acomodaba su cabello —. Vaya, nunca me plantee lo del cabello azul. ¿Dices que me quedaría? Es un color que me gusta mucho, pero no creo que sea muy usual llevarlo en el pelo. — comentó antes de sonreír y voltearse para observar a la joven.

Levantó los hombros, resignado también. A él tampoco le costaría acompañarla, y pese a lo caprichosa que se veía, no era una actitud que incordiase al Goldstar. Trabajo era trabajo, y además prefería que ella fuese lo más superficial posible, así el viaje sería más entretenido que tedioso.

Se dejó tomar del brazo. Era quien pagaba, así que no pondría reparos en ello, pero sin embargo se frenó antes de iniciar su recorrido —. Escucha, sólo quiero aclarar una cosa para nuestra seguridad. En la primera de cambio que yo note un peligro o algo extraño, te pediré que te pongas a resguardo o detrás mío. Si van a atacarnos, no quiero que quedes envuelta en medio del conflicto, yo me encargaré de todo. — ajustó las correas de su cinturón y chequeó que su revolver estuviese bien enfundado.

— Descuida, te defenderá ella, no yo. Yo simplemente te hago compañía. — comentó palpando su arma mientras era atosigado a interrogantes. Wyatt era precavido, y conocía los recovecos de Sorbet bastante bien, así que se había encargado de dejar a su caballo a una distancia prudente del asentamiento donde recogió a Noeru. Ni lo suficientemente cerca, ni lo suficientemente lejos, pero bien escondido en un claro donde, al menos según él, nadie podría encontrarlo. El tema era que claro, debían llegar ahí, y a partir de ese momento el resto de la travesía sería pan comido. Después de todo, Wyatt estaba seguro de que nadie en ese lugar era tan buen jinete como él. Sí, así de alta era la estima que tenía por su habilidad.

— Y siento no ser el más atento. Pero vamos, tú tampoco eres la gran cosa. — confesó finalmente. No era de guardarse nada, así que no pudo evitar serle franco a Noeru: le parecía un poco tediosa —. Aunque sea hueles bien, debo decirlo.

Pero un silbido interrumpió a ambos. No sería fácil llegar hasta Tocho Morocho, claramente. ¿Quién hubiese pensado que el recado sería tan fácil como hacer de taxi para una jovencita? —. ¿Qué quieren? Solucionemos esto por las buenas. ¿Quieren dinero y nos dejan seguir? — pero la respuesta de parte de quien parecía liderarlos fue concisa: querían a Noeru. Wyatt resopló mientras los veía venir. Como le había dicho a la muchacha de cabello plateado, la empujó hacia detrás suyo, protegiéndola con su propio cuerpo. Así, los diez bandidos se vinieron de frente hacia él. Uno de ellos blandió su palo de manera torpe, intentando golpearlo por la izquierda, y Wyatt logró esquivarlo echando el cuerpo hacia atrás, logrando esquivar también otro mandoble de el primer bandido que se acercaba por la derecha. Los otros seguirían lanzando golpes, y ahora el rubio no sería capaz de hacer frente a tantos flancos abiertos, así que pensó en un contra-ataque para al menos realizar costos; lanzó un puñetazo con su zurda directo al rostro del bandido de su derecha, el cual había quedado algo desprotegido tras lanzar aquel ataque. Y enseguida, haciendo gala de sus rápidas manos, se hizo de su revolver S&W, desenfundando, martillándolo con la derecha en un instante y, apuntando audazmente, disparó desde su cintura contra el bandido que había junto a él, que todavía no lo había agredido.

— Bingo. — un disparo sonó en medio del paraje arbolado. Las aves revolotearon y la sangre comenzó a brotar del abdomen del hombre. Era un calibre grande, así que no sería una herida sencilla de tratar, pero tampoco había dado en un órgano vital. O eso creía —. ¡Corre, amor! ¡Te alcanzaré enseguida! — gritó dispuesto a recibir uno de los ataques de los tantos hombres, ya que no creía poder hacer frente a tantos en simultáneo. No recordaba el nombre de la joven, así que atinó a decir lo primero que cruzó por su mente.

OFF ROL
#3
¿Dinero? ¿Resolverlo por las buenas? ¿Quién se cree que es ese sujeto? El jefe, Nataku, se siente insultado ante semejante propuesta. Alguien como él no trabaja por crédito económico, sino que por honor. Su padre fue sirviente de la familia Yamamoto durante toda su vida, y a cambio de lo bien que le trataron bien, el de apellido Isaribi se encarga de hacer de matón para ellos. También en su infancia fue bien tratado, aunque toda esta historia oculta mucho más. — Plp, me has hecho enojar. ¡Acaben con él, pero ya! — Acto seguido, se escapa un gas desde su trasero, uno bastante fuerte que llega a los oídos de todos. Fingen ignorarlo, al menos sus vasallos.

Ahora la instrucción no es solamente hacerse con la muchacha, sino también liquidar al comisario Wyatt. Primeramente, el rubio es capaz de esquivar a más de alguno, pero la superioridad numérica pronto puede hacer mella en él. Sabiendo que no podría resistir un tiempo infinito, decide contraatacar pronto. El primer puñetazo que da no provoca mayor reacción en el enemigo grupal, pero el disparo sí lo hace. Todos frenan su ofensiva al ver la herida de su compañero, una que no pueden obviar. Ellos no portan armas de fuego, por lo que temen al ver a lo que se enfrentan. Algunos se muerden los labios y retroceden unos pasos. Otros se acercan a su amigo y le ofrecen sus hombros para sujetarse. Otro más avispado rompe parte de su camiseta para poder presionar la herida.

— ¡Es peligroso, vámonos!
— ¡Sí, plp todo!
— ¡Disculpe, jefe!

Y así, en cuestión de segundos, todos empiezan a huir. Noeru los observa con cara de que no entiende nada. Nataku, en cambio, se mantiene serio, estoico, inquebrantable. Aun entre toda su seriedad, lanza otro gas a través de sus nalgas. Este huele peor, y tanta mala educación termina por enfadar a la muchachita de buenos modales. — ¡Eres un asqueroso! ¡Deja de hacer eso! — El otro simplemente responde… — ¿Hacer qué? — Parece que nunca podrán entenderse.

A paso lento, Nataku avanza hacia Wyatt. Entiende que para llegar con la muchacha, primero deberá pasar por encima de él. — Supongo que no debí confiar en esos buenos para nada, pa la pinga. — Se detiene a cinco metros del tirador, demostrando con esto que no le teme a su arma de fuego. — Cuando me involucro, no me gustan los trucos sucios. Así que aquí ganará simplemente el más fuerte, esa es mi voluntad de fuego. — Y lanza otro gas trasero. No se cansa.

— ¡Ya para con eso, subnormal! — El olor ya llega hasta Noeru, causando que se ponga histérica. ¿Será esto un nuevo problema que deberá sobrellevar Wyatt? Ya lo sabremos.

La pelea da inicio con un salto de avance que da Nataku, el cual solo lo eleva un metro del piso, pero le permite ir en línea recta 4 metros hasta quedar a 1 de Wyatt. Aquí da un fuerte paso hacia el frente, para reducir ese metro restante a nada. Un puñetazo con la derecha es el que apunta directamente al rostro del tirador, tras haber tensado previamente los músculos durante el movimiento de avanzada. El brazo viene a la altura de su hombro, impactándole directo y lanzándolo al piso.

Tras el golpe, se confía y sonríe al fin, aunque leve, dejando atrás ese rostro serio de antes. Aunque la risita se le acaba pronto cuando un balazo le llega en el hombro derecho. Noeru, a 10 metros de distancia, tiene un revolver en sus manos, siempre lo tuvo. Se mantuvo guardado en su muslo derecho, oculto por su vestido. Aunque tiene miedo, aunque desea salir corriendo, se esfuerza por mantener la apariencia y defender su vida.

— Soy la futura heredera de los Miyamoto, no puedo acobardarme ante un tonto como tú. Vete si no quieres que te vuele la cabeza. — Por mucho que diga eso, sus piernas tiemblan y también los brazos. Por cómo sostiene el arma, se nota que no es una experta, pero debemos darle puntos por plantarse frente a alguien que quiere sacarla del camino de una vez y para siempre.

Nataku da dos pasos más, avanzando un último metro. Esto dejaría atrás un metro a Wyatt, dándole la espalda. También lo acerca a dos metros de Noeru. — No sabes en lo que te estás metiendo. No eres una digna sucesora de los Miyamoto, y es mi deber limpiar todo lo que pueda arruinar la familia de mi jefe. — Suelta otro gas, esta vez hacia el pobre Wyatt.

Lo que Noeru no sabe es quién es el jefe de Nataku. — Sea quien sea, con mi padre lo encontraremos y lo haremos pagar.

OFF ROL
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
#4
  • Aventura cerrada por petición 


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