29-12-2025, 07:37 PM
Los destinos de aquellas cuatro personas que se encontraban disfrutando una bebida en el bar, por "X" o "Y" se habían entrelazado, luego de una serie de casualidades que habían culminado en una unión. La última de la partida sería Evie, por lo menos por ahora, quien hacía señas de que su escape no había sido producto del asesinato de quien fuera su ama ¿Cómo escapó entonces de las fauces de aquella Madame? El joven Ryushoku no ahondaría más en el tema, pues si no tenía la muchacha intenciones de hablar al respecto, era una decisión que debería ser respetada. Los otros muchachos, por su parte, dejaron a las claras de que la hora de partir se estaba acercando; extrañamente seguían diciéndole "Taicho", a pesar de la igualdad de condiciones en que se encontraban los unos con los otros... ¿Se había creado una broma interna dentro de aquel grupo? Seguramente y a saber cuantas más surgirían a lo largo del viaje.
|Perfecto entonces, parece que necesitas un aventón| Comenzó diciendo Kyo a la joven peliblanca para luego mirar al resto de los muchachos |Evie, la joven que ven frente a ustedes, es una suerte de erudita, se pasó gran parte de su vida entre libros de contabilidad y similares...| Quiso decir que podría subsanar el defecto de que ellos eran tontos como una roca para esas cuestiones, pero decidió guardarlo para si mismo.
|Bueno, pondremos al día a Evie en el camino al barco| Sentenció el espadachín poniéndose de pie, a tiempo que soltaba unos berries sobre la barra para pagar la bebida de los presentes, ellos serían quienes tendrían que invitar la próxima |Gracias| Dijo mirando con aquellos ojos color escarlata al bartendero, quien simplemente se limitó a asentir, seguramente no entendiendo todo lo que frente a el se había cocinado, siendo quizá un hecho común para el lugar que tripulaciones con más renombre tuvieran reuniones allí.
Posó su diestra en la empuñadura de su katana, sin desenvainarla, pues se sentía cómodo caminando de aquella manera, y a paso firme se dirigió a la puerta que daba a las empedradas de Reino de Briss, para finalmente salir a las húmedas calles, donde aún arreciaba la lluvia. Esperaría a que todos se encontraran a la para para comenzar con las indicaciones, y la información respecto a quienes sería sus víctimas aquella mañana. Infiltración, sonrisas falsas y un ataque sorpresa, serían las principales aristas del evento, a menos que alguien apareciera con una mejor idea; abierto a opiniones, Kyo creía fervientemente que, como grupo, las decisiones deberían ser tomadas democráticamente, pues la vida de todos era la que estaba en juego, y aquella sería la mejor manera para desempeñarse en los mares.
Kaizer no tenía mínima idea de quien era la fémina, pero por todo lo que la rodeaba: mojada, agitada y, hasta se podría decir que asustada; no la estaba pasando bien. Existen muchas formas de ocultar las fatalidades de la vida, una de ellas es con una sonrisa, y claro, es efectivo de cara al resto. No se metería de momento en el intercambio de palabras entre Kyo y la fémina. Ahora a Kyo de buena manera los Zar comenzaban a decirle Taicho, no es por el nivel de pelea sino las cualidades que lleva para pungir con ese título en el pecho. Hasta el momento no pasaba de ser una broma con algo de verdad, ese tipo de cosas se desarrollan con el tiempo para que ganen verdadero peso. Tiempo.
|Un gusto |La mujer a palabras del capitán era una erudita para la contabilidad y otros temas. Quizás el tema de la frustración y todo lo demás es producto de la genialidad a la cual Kyo hace mención. Muchas personas que han sido considerados genios han tenido un pasado más que turbio |Yo soy Kaizer Zar, nakama de estos dos sujetos, pero, a la vez, primo de aquel |Su dedo índice de la mano derecha terminó por señala a Dharma |Eso... de momento |Finalizaba y con ello daba un último sorbo a su bebida.
|Vámonos entonces |Unas palabras con un tono de voz normal. Se levantó con su característica sonrisa mientras que su capitán dejaba el dinero suficiente para pagar por lo consumido. Kaizer se acomodó la capucha, que estaba húmeda, pero seguiría cumpliendo la función de cubrirle frente a la mayoría de gotas producto del clima. Dio un suspiro y mientras giraba dio un último vistazo al grupo. Evie le daba otro aspecto, se puede decir que ahora son una banda con toda regla, muchos han empezado con menos. No podía pensar en otra cosa más que ese momento significa el colocar la base de su travesía. Dando un último sacudón con sus hombros para sentirse más cómodo comenzó a caminar al costado derecho de Kyo, este último es el que tiene todo maquetado en su cerebro y los llevaría hasta el punto de partida para hacerse con una forma para irse de Longuetown. La emoción del momento es comprensible, y mucho más en Kaizer, que suele sentir la adrenalina en su cuerpo, pero tampoco llega a exteriorizarla dando brincos o comportándose como un cervatillo.
|Perfecto entonces, parece que necesitas un aventón| Comenzó diciendo Kyo a la joven peliblanca para luego mirar al resto de los muchachos |Evie, la joven que ven frente a ustedes, es una suerte de erudita, se pasó gran parte de su vida entre libros de contabilidad y similares...| Quiso decir que podría subsanar el defecto de que ellos eran tontos como una roca para esas cuestiones, pero decidió guardarlo para si mismo.
|Bueno, pondremos al día a Evie en el camino al barco| Sentenció el espadachín poniéndose de pie, a tiempo que soltaba unos berries sobre la barra para pagar la bebida de los presentes, ellos serían quienes tendrían que invitar la próxima |Gracias| Dijo mirando con aquellos ojos color escarlata al bartendero, quien simplemente se limitó a asentir, seguramente no entendiendo todo lo que frente a el se había cocinado, siendo quizá un hecho común para el lugar que tripulaciones con más renombre tuvieran reuniones allí.
Posó su diestra en la empuñadura de su katana, sin desenvainarla, pues se sentía cómodo caminando de aquella manera, y a paso firme se dirigió a la puerta que daba a las empedradas de Reino de Briss, para finalmente salir a las húmedas calles, donde aún arreciaba la lluvia. Esperaría a que todos se encontraran a la para para comenzar con las indicaciones, y la información respecto a quienes sería sus víctimas aquella mañana. Infiltración, sonrisas falsas y un ataque sorpresa, serían las principales aristas del evento, a menos que alguien apareciera con una mejor idea; abierto a opiniones, Kyo creía fervientemente que, como grupo, las decisiones deberían ser tomadas democráticamente, pues la vida de todos era la que estaba en juego, y aquella sería la mejor manera para desempeñarse en los mares.
Kaizer no tenía mínima idea de quien era la fémina, pero por todo lo que la rodeaba: mojada, agitada y, hasta se podría decir que asustada; no la estaba pasando bien. Existen muchas formas de ocultar las fatalidades de la vida, una de ellas es con una sonrisa, y claro, es efectivo de cara al resto. No se metería de momento en el intercambio de palabras entre Kyo y la fémina. Ahora a Kyo de buena manera los Zar comenzaban a decirle Taicho, no es por el nivel de pelea sino las cualidades que lleva para pungir con ese título en el pecho. Hasta el momento no pasaba de ser una broma con algo de verdad, ese tipo de cosas se desarrollan con el tiempo para que ganen verdadero peso. Tiempo.
|Un gusto |La mujer a palabras del capitán era una erudita para la contabilidad y otros temas. Quizás el tema de la frustración y todo lo demás es producto de la genialidad a la cual Kyo hace mención. Muchas personas que han sido considerados genios han tenido un pasado más que turbio |Yo soy Kaizer Zar, nakama de estos dos sujetos, pero, a la vez, primo de aquel |Su dedo índice de la mano derecha terminó por señala a Dharma |Eso... de momento |Finalizaba y con ello daba un último sorbo a su bebida.
|Vámonos entonces |Unas palabras con un tono de voz normal. Se levantó con su característica sonrisa mientras que su capitán dejaba el dinero suficiente para pagar por lo consumido. Kaizer se acomodó la capucha, que estaba húmeda, pero seguiría cumpliendo la función de cubrirle frente a la mayoría de gotas producto del clima. Dio un suspiro y mientras giraba dio un último vistazo al grupo. Evie le daba otro aspecto, se puede decir que ahora son una banda con toda regla, muchos han empezado con menos. No podía pensar en otra cosa más que ese momento significa el colocar la base de su travesía. Dando un último sacudón con sus hombros para sentirse más cómodo comenzó a caminar al costado derecho de Kyo, este último es el que tiene todo maquetado en su cerebro y los llevaría hasta el punto de partida para hacerse con una forma para irse de Longuetown. La emoción del momento es comprensible, y mucho más en Kaizer, que suele sentir la adrenalina en su cuerpo, pero tampoco llega a exteriorizarla dando brincos o comportándose como un cervatillo.
| D e v i l s | N e v e r | C r y |
