30-10-2025, 10:14 PM
[Capitulo 21] Toda la oscuridad que habita
Allí estaba el hombre, en lo que parecía un hotel, ¿un hotel?, si algo así, era un sitio curioso lleno de alfombras largas y cuadros a cada cual más rococó que el anterior, una verdadera pena que el hombre no pudiera verlo, el olor a comida inundaba el pasillo mientras el ángel se encontraba frente a una puerta, paso ligeramente por el marco de la misma su mano, con cuidado, usando la yema de sus dedos para palmar aquella rugosa madera, con cuidado, deleitándose con ese acto que le contaba tanto, solo tuvo que dar dos ligeros golpes con sus falanges sobre la puerta y esperar, ¿Qué cojones hacia ahi?¿venia buscando algo?, no lo sabía, solo tuvo que esperar y levantar la cabeza hasta que un sonido no conocido entró en escena, primero vino el sonido de la puerta abrirse, esas malditas puertas rechinaban que daban gusto, quizás un poco de engrase no le hubieran venido nada mal pero, eso no era ni de lejos lo importante sino el golpe que el hombre recibió en el pecho, un toque de atención que hizo que el mismo llevaba su mano a la zona afectada, ¿Qué cojones había hecho para recibir semejante impacto?, -Maldita sea, ¿no me digas que te debo…, el silencio se hizo un momento y la sangre broto de su boca mientras su respiración se agilizaba, “Mierda..”, pensó tocando lo que parecía un mango clavado en su pecho, si, recibió una puñalada, se trastabilló hacia atrás por el impacto, no podía hablar, la sangre alojada en su garganta parecía querer salir mientras que el hombre caía contra la pared, podía notar como el silencio se hacia uno consigo mismo y la vida se le escapaba entre cada suspiro, si, era la muerte abriéndose paso entre los sonidos que parecían silenciarse dentro de sus oídos, la sangre gotear y manchar la moqueta daba pie a pensar que, bueno ese podía ser su ultimo día en ese mundo..
-¡UHHHH!, resonó de su boca mientras intentaba ubicarse, si, no estaba en ese hotel, solo fue un sueño pero ¿era suyo o seria de otra persona?, tenía la creencia que, en ciertos momentos, entre sueños habitaba la mente de otras personas, como si su propio coco intentara jugar con el mismo, era muy desagradable, carecer de la visión solo le otorgaba una capacidad innata para imaginar las cosas, los olores, las formas y el tacto le daban pistas sobre todo y, cuanto más ejercitaba este “musculo” peores eran sus pesadillas, bueno, sueños que parecían tan reales que pudo sentir como era estar muriendo.
-¡toc toc!, sonó en la puerta mientras el ángel aún seguía metido en lo que era una bañera con agua y cubitos de hielo, ¿se había dormido ahí?, si, era una de sus prácticas para entumecer su cuerpo, un baño frio que ayudaba a calmar su mente, todo en la más clara oscuridad y silencio, asi se sentía bueno, “en paz”, -¡ME DA IGUAL QUE SEAS CIEGO! LLEVAS UNA SEMANA SIN PAGARME, SI NO TE LARGAS HOY TE SACARE A PATADAS, ¿ME HAS OIDO?, resonó una voz tras la puerta de aquel antro, lugar donde se hospedaba el ciego, este solo quedo en silencio y se apoyó en la barandillas de la bañera, buscando salir y comenzar a secarse, no podía demorarlo más, ya le había avisado demasiadas veces y no buscaría una confrontación directa, si, no es que tuviera mucho dinero pero, al menos pudo estar un tiempo en aquel sitio descansado y aclarando sus ideas, -Tsk, preparado y listo para el combate, musitó el ciego compensando a secarse, todo estaba bien, no tardaría mucho en prepararse y salir por la puerta con su macuto, la ordenado de la noche anterior, solo al lado de la cama quedaba la ropa que se pondría hoy para la ocasión, ¿sería un buen día?, bueno, aún estaba por descubrirlo pero ¿Qué podía salir mal?
Allí estaba el hombre, en lo que parecía un hotel, ¿un hotel?, si algo así, era un sitio curioso lleno de alfombras largas y cuadros a cada cual más rococó que el anterior, una verdadera pena que el hombre no pudiera verlo, el olor a comida inundaba el pasillo mientras el ángel se encontraba frente a una puerta, paso ligeramente por el marco de la misma su mano, con cuidado, usando la yema de sus dedos para palmar aquella rugosa madera, con cuidado, deleitándose con ese acto que le contaba tanto, solo tuvo que dar dos ligeros golpes con sus falanges sobre la puerta y esperar, ¿Qué cojones hacia ahi?¿venia buscando algo?, no lo sabía, solo tuvo que esperar y levantar la cabeza hasta que un sonido no conocido entró en escena, primero vino el sonido de la puerta abrirse, esas malditas puertas rechinaban que daban gusto, quizás un poco de engrase no le hubieran venido nada mal pero, eso no era ni de lejos lo importante sino el golpe que el hombre recibió en el pecho, un toque de atención que hizo que el mismo llevaba su mano a la zona afectada, ¿Qué cojones había hecho para recibir semejante impacto?, -Maldita sea, ¿no me digas que te debo…, el silencio se hizo un momento y la sangre broto de su boca mientras su respiración se agilizaba, “Mierda..”, pensó tocando lo que parecía un mango clavado en su pecho, si, recibió una puñalada, se trastabilló hacia atrás por el impacto, no podía hablar, la sangre alojada en su garganta parecía querer salir mientras que el hombre caía contra la pared, podía notar como el silencio se hacia uno consigo mismo y la vida se le escapaba entre cada suspiro, si, era la muerte abriéndose paso entre los sonidos que parecían silenciarse dentro de sus oídos, la sangre gotear y manchar la moqueta daba pie a pensar que, bueno ese podía ser su ultimo día en ese mundo..
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-¡UHHHH!, resonó de su boca mientras intentaba ubicarse, si, no estaba en ese hotel, solo fue un sueño pero ¿era suyo o seria de otra persona?, tenía la creencia que, en ciertos momentos, entre sueños habitaba la mente de otras personas, como si su propio coco intentara jugar con el mismo, era muy desagradable, carecer de la visión solo le otorgaba una capacidad innata para imaginar las cosas, los olores, las formas y el tacto le daban pistas sobre todo y, cuanto más ejercitaba este “musculo” peores eran sus pesadillas, bueno, sueños que parecían tan reales que pudo sentir como era estar muriendo.
-¡toc toc!, sonó en la puerta mientras el ángel aún seguía metido en lo que era una bañera con agua y cubitos de hielo, ¿se había dormido ahí?, si, era una de sus prácticas para entumecer su cuerpo, un baño frio que ayudaba a calmar su mente, todo en la más clara oscuridad y silencio, asi se sentía bueno, “en paz”, -¡ME DA IGUAL QUE SEAS CIEGO! LLEVAS UNA SEMANA SIN PAGARME, SI NO TE LARGAS HOY TE SACARE A PATADAS, ¿ME HAS OIDO?, resonó una voz tras la puerta de aquel antro, lugar donde se hospedaba el ciego, este solo quedo en silencio y se apoyó en la barandillas de la bañera, buscando salir y comenzar a secarse, no podía demorarlo más, ya le había avisado demasiadas veces y no buscaría una confrontación directa, si, no es que tuviera mucho dinero pero, al menos pudo estar un tiempo en aquel sitio descansado y aclarando sus ideas, -Tsk, preparado y listo para el combate, musitó el ciego compensando a secarse, todo estaba bien, no tardaría mucho en prepararse y salir por la puerta con su macuto, la ordenado de la noche anterior, solo al lado de la cama quedaba la ropa que se pondría hoy para la ocasión, ¿sería un buen día?, bueno, aún estaba por descubrirlo pero ¿Qué podía salir mal?
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