Kisuke sintió un dolor lacerante que le recorría la espalda y abrió los ojos lentamente. Sentía la cabeza pesadísima, y su mente intentaba escapar de aquella intensa sensación de dolor. Todo su cuerpo emitía agudos quejidos sin parar, y sus párpados se negaban a separarse. Además de eso, una intensa sensación de vacío recorría su vientre; no tenía idea de cuanto tiempo llevaba inconsciente.
Inconsciente... En ese momento, recordó todo, la aparición de Peony en su incursión nocturna, la aparición de los dos cazarrecompensas, y como estos habían barrido con ellos con la facilidad con la que un pez cambia de dirección en el océano. Abrió los ojos de golpe y lo primero que vio fue su muñeca izquierda delante de su rostro, que estaba apoyado sobre la mejilla derecha en el suelo. Había algo en lo que veía que no le cuadraba, pero su mente estaba embotada y no era capaz de pensar con claridad. Apenas podía moverse, le dolía todo el cuerpo. Entonces reparó en qué era lo que le había chirriado al ver su muñeca; no estaba le log pose.
"Joder, se han llevado el log, estamos varados en esta puta isla."
Intentó incorporarse, con mucho esfuerzo y logró sentarse al menos. La espalda y el pecho le dolían horrores debido a las heridas del combate. No era capaz de hilar tres pensamientos seguidos, y, apenas era capaz de mantener los ojos abiertos, el sol entraba por los árboles calcinados por el tipo enmascarado, pero apenas era capaz de sentir la calidez de la luz solar. Necesitaba un cigarro para calmar su mente, pero al llevar la mano a la cadera, notó solo una katana, y una garra helada le oprimió el corazón.
-¡¡ME CAGÜEN TU PUTA MADRE, MALDITO FURRO!!
Yamigiri, su amada espada, la herencia que había recibido de sus padres, no estaba, había desaparecido, y, sin lugar a dudas el espadachín albino se la tenía que haber llevado. La ira y la tristeza estaban consumiéndolo cuando se dio cuenta de algo más, Bambú estaba a unos diez metro de él, inconsciente aún, pero no había rastro de Zorak por ningún lado. No podía ser, pero era lo único que tenía sentido, aquellos tipos eran cazarrecompensas al fin y al cabo, y se habían llevado a Zorak para cobrar la suya.
"Mierda, mierda, mierda, mierda puta... Se han llevado mi posesión más preciada y a mi hermano de otra madre... soy un puto fracaso..."
Apenas podía moverse pero soltó un puñetazo contra el suelo. La mano le rugió de dolor y estaba completamente apesadumbrado. No sabía que hacer, era consciente de que aquellos tipos podrían matarlos sin parpadear y no tenía modo de salir de la isla, pero tenía que recuperar a ambos, a Yamigiri y a Zorak.
Con un titánico esfuerzo se levantó para ir a despertar a Don Bambú y con paso tambaleante se acercó hacia el mink, hasta que a apenas un par de metros de donde había despertado él mismo, vio unos jirones de tela negra que conocía muy bien. Eran los restos de la máscara que ocultaba la condición de híbrido de su amigo.
"Aguanta, Zorak, iremos a rescatarte, de eso puedes estar seguro... Aún no sé como, pero lo haremos."
Como buenamente pudo, se agachó y recogió los jirones de la máscara metiéndolos en el bolsillo. Se sentía muy raro con solo una katana en la cadera, pero tenía a Mangetsu guardada en el barco. Siguió andando hacia Don Bambú y se inclinó hacia él dándole unos golpecitos en el hombro a ver si podía despertarlo. Tendrían que idear un plan para salir de esa isla del demonio e ir a rescatar a Zorak.
La enorme mole peluda que era el panda todavía yacía inconsciente en el suelo cuando Kisuke despertó para descubrir las terribles verdades que los cazadores habían impuesto sobre el ahora dúo revolucionario. Su postura había cambiado de algún modo. Tal vez algún animal había llegado para examinar una posible cena gratuita tan alegremente dispuesta en mitad de un nuevo claro de aquel bosque chamuscado y había ladeado a Don Bambú, que ahora se encontraba en posición lateral de cara al samurái revolucionario. Claramente, lo que sea que hubiera logrado mover al mink había descubierto algo que le había incitado a marcharse sin más, porque el panda, si bien débilmente, todavía respiraba y estaba entero. En su cabeza se sucedían imágenes difusas y diálogos internos. La memoria de sus padres le acompañaba una vez más, quizás más nítida que nunca. Lo invitaban a acompañarles y descansar. Sonaba bien. Don Bambú ya había dado un paso hacia ellos cuando el paisaje onírico de su mente estalló en llamas. Una figura relativamente bajita se acercaba al panda desde la distancia. Cada vez era más grande. Cada vez hacía más calor. Se reía estridentemente como si estuviera loco. Don Bambú bullía de rabia. Algo le tocó el hombro y se giró como un animal al borde de un ataque de nervios.
¡SOHEM!
Una explosión de energía espiritual aplanó la hierba contra el suelo en todo el claro del bosque, como si un ligero peso hubiera sido depositado sobre la misma durante un breve lapso de tiempo. Don Bambú se había erguido a toda velocidad y le costó caro. Una furibunda punzada de dolor le recordó que su cuerpo sido castigado brutalmente y que necesitaba un periodo de descanso para recuperarse. Ahogando quejidos de dolor, se apoyó como pudo sobre su brazo derecho y trató de levantarse del suelo saltando las alarmas de todo su maltrecho cuerpo. Logró apoyarse en su rodilla derecha y adoptar una postura algo más vertical. Su visión se mantuvo borrosa durante un par de minutos, pero poco a poco iba logrando enganchar de nuevo la realidad, afianzarse en ella. Pudo discernir una figura conocida a su vera. Se trataba de Kisuke, que no parecía extremadamente contento en aquel momento. —Amigo, estás bien... —Logró articular el mink. Buscó con sus ojos a Zorak, pero no logró ver por ningún lado al introvertido mestizo. —¿Dónde...? —Con inmenso esfuerzo, se aventuró finalmente a levantarse del todo. Notaba sus piernas dormidas, como si hubieran estado en desuso y sus músculos estuvieran aún despertando. —¿Cuánto tiempo llevamos así? —Tenía la boca dolorosamente seca. Estaba empezando a cabrearse.
Resumen
Don Bambú se despierta en cuanto Kisuke le toca el hombro liberando su haki conquistador.
Técnica
Haoshoku Haki (Base)
Haoshoku Haki
Especial
2 huecos
Información
Requisitos: Nivel 16 | Poseer Haoshoku • Haoshoku experiencia 500
Daño: Ninguno.
Coste: 30 de espíritu por cada metro de expansión
Efecto:
Proyecta tu aura contra cualquier ser vivo a razón de 1 metro por cada 10 puntos de Atributo Haoshoku, teniendo en cuenta que:
Dependiendo del enfrentamiento (si tu rival tiene o no Haoshoku y lo emite contra el tuyo), tu Atributo Haoshoku colisionará contra la Voluntad de tu rival o su Atributo Haoshoku de tenerlo, teniendo en cuenta que:
• Si se tiene Haoshoku y superas o igualas el Atributo Haoshoku del emisor, lo sientes, pero no te afecta.
• Si se tiene Haoshoku y la diferencia es mayor o igual que el Atributo Haoshoku del emisor veces o menor a 2 veces, sufres efecto Presión.
• Si se tiene Haoshoku y la diferencia es, como mínimo, 2 veces mayor, sufres efecto Miedo.
• Si no se tiene Haoshoku y la diferencia es hasta 2 veces mayor, sufres efecto Presión.
• Si no se tiene Haoshoku y la diferencia es mayor que 2 veces o menor a 2'5 veces, sufres efecto Miedo.
• Si no se tiene Haoshoku y la diferencia es, como mínimo, 3 veces mayor, sufres efecto Parálisis total.
Enfriamiento:
Ninguno.
Tu presencia se intensifica, expandiéndose de golpe y paralizando a cualquier criatura en tus alrededores. Solo los seres con gran voluntad pueden escapar a este efecto, además de otros que posean este mismo poder.
Código: haoshoku001
Lo libero en un radio de 40 metros debido a la intensidad del sueño de Don Bambú, incurriendo en un gasto de 800 de espíritu que me restaré en el siguiente turno teniendo en cuenta la regeneración pertinente.
Un escalofrío recorrió su cuerpo y le temblaron las piernas, pero esta vez no del agarrotamiento ni del dolor de sus heridas, la presencia del mink se abalanzó como un lobo contra su mente, haciéndolo retroceder un par de pasos. Entonces el panda abrió ligeramente los ojos, y le preguntó con un hilo de voz por su estado, así como un par de preguntas inconexas que demostraban a la legua que estaba desorientado y recién sacado de su estado de inconsciencia. Lo miró con tristeza.
-Estoy vivo, que es lo único bueno de todo esto. Esos tipos se llevaron a Zorak y nos saquearon, seguimos en el lugar donde nos los topamos.
Hizo una pausa poniendo en orden sus pensamientos. Realmente le costaba hilar conceptos y poder formar frases que tuviesen sentido. Le dolía todo el cuerpo y tenía la mente nublada por la tristeza y la humillación que sentía tras aquella masacre. Se centró en explicarle la precaria situación en la que se encontraban en aquel momento, que era muy delicada.
-No sé cuanto tiempo llevamos aquí de esta guisa, pero no cabe duda que es más de un día a juzgar por el hambre que siento. Por otro lado no tenemos log pose, por lo que salir de la isla en estas condiciones es poco menos que un suicidio.
Conforme su mente se iba aclarando, aunque fuese lentamente, se dio cuenta de las implicaciones que tenía aquello. No tenían log pose, no existía civilización en aquella isla, estaban atrapados. No se le ocurría ninguna manera de solucionar aquello.
-Por el momento solo podemos esperar, cuando te encuentres mejor, hablaremos sobre lo que podemos hacer, porque lo que debemos es claro, rescatar a Zorak.
De eso si que no tenía ninguna duda, rescatarían a su compañero costase lo que costase, aunque tuviesen que hacerlo ellos dos solos, porque no tenía dudas que Don Bambú querría ayudar al híbrido de cualquier forma posible. El deber lo tenían claro, ahora solo faltaba que les acompañase el "poder".
En cierta medida le tranquilizó escuchar la voz de su amigo. Parecía estar bien, aunque evidentemente magullado como lo estaba el panda. La noticia de que se habían llevado a Zorak le sentó como una piedra en el estómago. —Hijos de puta. Tenían que aparecer en plena jungla, como si no tuviéramos suficientes problemas ya. —Escupió en dirección contraria a donde estaba Kisuke y trató de caminar un poco para reavivar sus piernas mientras escuchaba lo que tenía que decir su compañero. Se habían llevado el log pose también. Se le ocurrió entonces comprobar sus pertenencias. —Se han llevado mis den den mushi y mi eternal pose... Cerdos avariciosos. —La imagen del enmascarado con el kanabo en llamas cruzó su cabeza, pero la puso a un lado momentáneamente. No era el momento de liberar esa rabia. Habría oportunidades en el futuro. La propuesta de Kisuke era lo más razonable. —Tienes razón. En este estado no podemos hacer nada ni por nosotros mismos. Esos cazadores... No lo necesitan con vida para cobrar su recompensa, la verdad. Esperemos que tengan la decencia de mantenerlo con vida por lo menos. —Su cuerpo estaba completamente quemado, pero nada que fuera a dejarle marca permanente, quizás. Necesitaba limpiarse y cubrir sus heridas con algo de tela limpia, de modo que lo único que se le ocurrió fue ir al río y volver al barco.
—Quizás deberíamos limpiarnos estas heridas en el río y regresar al barco. Aún recuerdo el camino, no necesitamos brújula para eso. —Tampoco es que las brújulas funcionasen en el Grand Line, pero lo que nunca fallaba era la orientación que tenía el panda. —Me alegro de que hayas sobrevivido. Al menos no todo se nos ha ido de las manos. —Le puso una dolorida mano sobre el hombro, pero no se atrevió a ejercer ningún tipo de presión, y se encaminó hacia el río más cercano mientras trataba de concentrarse en su haki de observación. No quería sorpresas como aquella nunca más.
Resumen
Converso con Kisuke y me dirijo al río más cercano empleando el karma de guía y activando el haki de observación en un diámetro de 300 metros (costando 30 de espíritu por turno)
Como regenero 32 (CH/4), me resto únicamente 766 del turno anterior contando la regeneración del mismo.
Disimuló un gesto de dolor ante el ligero contacto de su compañero en el hombro, le dolía todo el cuerpo por las quemaduras e incluso el roce de la brisa le levantaba un escozor profundo. Asintió con un gesto de cabeza la sugerencia de su amigo y se puso en camino hacia el río con paso lento y pesado, apenas podía levantar los pies del suelo, como si tuviese una resaca tremenda y le hubiese arrollado una manada de toros tras una jornada laboral en el barco de pesca de sol a sol.
-Realmente poco podemos hacer, puesto que no tenemos log y al ser una isla desierta de civilización, lo único que podemos hacer es esperar a que alguien venga y podamos o robarle su log o tener la suerte de que nos venda uno.
Metió la mano en su bolsillo y se dio cuenta que aún tenía su Den den mushi, por lo que aunque era arriesgado puesto que no tenía manera de establecer una llamada segura, quizá pudieran contactar con el cuartel y solicitar ayuda.
-Bambú, tengo mi Den den todavía. ¿Crees que sea buena idea pedir ayuda al cuartel?
La verdad estaba muy paranoico con las comunicaciones desde el incidente de Akarui puesto que aún no sabía a ciencia cierta como habían descubierto su plan para acabar con Griffith, pero quizá era la única esperanza que tenían para poder salir de aquella maldita isla. Cuando llegaron a la ribera del río sacó su Den Den mushi y se lo mostró a su compañero mink. No se decidía.
-¿Qué opinas tú, Don Bambú?
La angustia por estar varados allí y que les hubiesen arrebatado tanto a Zorak como la preciada katana que le había legado su padre, hacían que no pudiese pensar con claridad y que tuviese riesgo de caer en la precipitación. Esperaba que la serenidad y templanza del mink pudiese templar su estado mental de aquellos momentos y tomasen la decisión más correcta.
inventario
Katana
Objetos bélicos
4
Especificaciones
Requisitos: 20 FUE / 30 DES
Resistencia: 2000
Daño: 80
Escalado: 1 FUE / 0,6 DES
Alcance: -
Unidades de peso: 2
Berries: 200000
Descripción: Una espada con hoja curva y un solo filo afilado. Famosa por su nitidez y técnica de corte, ha sido una parte integral de la cultura samurái.
katana004
Den den mushi
Comunicación
0
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: -
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 4000
Descripción: Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.