[P.Abs] Unas merecidas vacaciones.
#1
Atributos Personaje

Dia 21 de Primavera,
Año 13.
Por la mañana.

- UAAAAA!!!, se me escapó un pequeño bostezo desde la cama mientras me frotaba los ojos, al acabar me posicione cerca del borde y con bastante cansancio me levante al baño de la habitación. *PSSSSSS* - Otro día más, la verdad que podría tener un barco como en el que estamos. Se trataba de un pequeño barco hotel que nos iba a dejar en nuestro destino, la Isla Matsuri, bendito el momento en que la "Marquesa Cefalópoda" vio el barco y se cameló al dueño en los Cabos Gemelos.
Termine de armar mi equipaje, bueno mi nuevo equipaje, necesitaba uno más grande donde poder guardar cosas relevantes tras lo de Ballywood... Todavía tengo pesadillas de aquella maldita noche. Me vestí tranquilamente con mi bata, puse mis gafas de laboratorio encima de mi frente, me acicalé el pelo y me puse dirección hacia la zona de salida. Ayer la dije a Erika que la esperaría tras desembarcar e ir juntos a la ciudad.

Por lo que nos comentaron en el barco, la ciudad está en el centro de la isla y que en el puerto hay transporte que nos pueden acercar a la misma ciudad. Me quedé esperando mientras miraba el reloj y no veía a Erika. - Como siempre me toca esperar... necesito un cafetito doble. - Mencione mis pensamientos al aire. Tras reencontrarnos nos montamos en uno de esos transportes, era una carroza descubierta al aire llena de dibujos florales. La verdad que alegraba la vista a cualquier visitante que llegara como nosotros a la isla.

Una vez montados me abstraí totalmente en mis ideas mentales, había perdido mucho tiempo dedicado a mis investigaciones, necesitábamos encontrar un sitio donde quedarnos y que fuera grande, dicen que hay muchas fábricas en esta ciudad, molaría que pudiéramos encontrar un taller... *Chsss* -
Pipiola, necesitamos encontrar un taller para quedarnos a dormir, ya nos las apañaremos con el tema de las camas, tenemos dinero de sobra si eso para alquilar algo... - Que te parece la idea...

Después de aquel camino, llegamos a la ciudad o más bien al Reino de Ran. Nuestra primera impresión fue un GUAU que cosa más bonita, los colores que proyectaba la ciudad te llenaban automáticamente de felicidad, todo lleno de tiendas y establecimientos, aunque tal vez lo que más despuntaban eran los puestos de floristerías, allí la gente se ve que les gustaba el tener las casas llenas de flores. Bueno, gustos aparte, comenté a Erika -
Oye, buscamos el taller y luego si eso te invito a comer. - La sonreí mientras me acariciaba el pelo.


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#2
- ¡POM! -

— ¡JOOOODEEER! — Grité totalmente como una energúmena tras caerme de la cama de mi habitación, estaba totalmente en un profundo sueño que ni me enteré de que me estaba yendo hacia el puto suelo. Hasta el coño de aquel barco lleno de gente pija y adinerada — Grrr, caguuuUUUAAAAAen dios... — Gruñí mientras bostezaba y me frotaba el ojo derecho con mi mano derecha.

Miré a mi alrededor, estaba todo hecho una maldita leonera. Pero me daba igual, mientras mis utensilios de pium pium, mi conjunto preferido y Espinas estuviera bien, a mí me sobraba lo demás. Me fijé que mi querido lagarto estaba acurrucadito encima de mi abrigo, durmiendo placidamente — ¡Mi chico, madre, qué bello es! — Grité alegremente dirigiéndome hacia él y acariciarle la cabecita con mi dedo índice.

Espinas


Encontré a Espinas antes de abandonar aquel horrible lugar donde reventamos aquel pollo mecánico... Pero eso es historia para contar en otra ocasión — ¿Qué tal ha dormido mi cucucucucu? — le pregunté, como si fuera a responderme por arte de magia — ¡VENGA, LEVANTA, QUE TENEMOS QUE IRNOS! — Grité, mientras estiraba los brazos hacia arriba y miraba por la pequeña ventana del camarote, la cual estaba abierta y entraba una agradable brisa. Estaba casi desnuda, solamente con las bragas puestas, sintiendo aquel airecito en mi maravilloso cuerpo. Mire un momento hacia abajo, apreciando la perfecta curvatura de mi cintura, haciendome unas caderas perfectas, con unas piernas de completa musa que los dioses envidiarían — Joder, si es que estoy buenísima — Me aclaré a mí misma para que no se me olvidase.

Tras esto, me dirigí a la silla donde tenía mi ropa mientras me estiraba las bragas hacia abajo, se me habían metido en el chirri un poco durante la noche. Procedí a vestirme totalmente, cogiendo a Shock y mi rifle para situármelos en la espalda, y atarme a la cintura mi riñonera con toda la munición que había conseguido — Este maldito viaje tan largo al menos me ha servido para aprender algo, hé — Me dije a mí misma, mientras por mi cabeza se me pasaban imágenes de munición nueva que tenía pensado construir con mis putas propias manos — Voy a necesitar mil mierdas... Y armas nuevas. Me estoy agobiando de pensarlo ya ¡JODER! — Chasqueé la lengua. Espinas ya se había levantado de encima de mi abrigo, estaba deambulando por la habitación, así que procedí a ponerme mi última prenda de vestir y colocar a mi querido bicho en mi hombro derecho — Venga, cojones, vámonos ya, que está el pipiolo afuera esperando — Dije mientras salía de la habitación.

Una vez fuera, sin mucha complicación, pude vislumbrar al pelo arbusto a lo lejos — Es que vaya cabeza tiene, la virgen — Le dije a Espinas mientras nos acercábamos a él.

Una vez a su lado, le saludé — Eh, capullo — Dije educadamente, mientras me metía a la boca un chicle de fresa. Parece ser que nos íbamos a ir en una especia de carroza mazo de cursi, que nos llevaba a la ciudad principal de allí — Bueno, mejor que una mierda con ruedas es — Dije encogiendo los hombros y mirando a Espinas. Así que el pipiolo y yo nos montamos allí para que nos llevaran. No tenía mucha idea de que había en esta isla, de eso se encarga Choto, así que yo me dediqué simplemente a que me sudase el coño todo. El compi mencionó que buscásemos un taller para poder hacer nuestras movidas y todo lo que hablamos en nuestro viaje en aquel barco de mierda — Me parece bien, pero cada uno en una cama, que si no se te pone morcillona ¡IIIAHAHAHAHA! — Dije riéndome a carcajadas.

Una vez llegamos a la ciudad, nos bajamos del carruaje de princesa y madre mía, qué horterada. Todo lleno de flores, balcones, ventanas, escaparates... Suspiré largo y tendido, haciendo prácticamente una pedorreta. Choto volvió a insistir en buscar el dichoso taller para refugiarnos el tiempo que estuviéramos allí, y que luego me invitaba a comer, dice él notas.

— Todo esto parece muy bonito y perfecto. Pero mi experiencia me dice que en algún lugar hay algo que es totalmente todo lo contrario, así que ponte esas gafas y no pierdas detalle — Dije, finalizando en una pompa con el chicle de fresa, estallando y haciendo su característico ruido, para mirar a Choto de nuevo — Y por mucho que me invites a comer, no vamos a follar ¡IIIAHAHAHAHA! — El chico lo intentaba al menos, pero no iba a ser tan fácil.

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#3
- Pipiola... - Me quedé mirándola a la cara - Te dejo en la búsqueda de la ecuación del calor, luego me cuentas que tal... - JAJAJA! - Mientras voy a buscar en la zona de las fábricas a ver si veo algo. - Te pego un llama-cuelga va. - Asentí con la cabeza y deje a Erika sola en el centro de la ciudad, cuestionándose la idea profunda de la termodinámica. Agarré las cosas y me puse a caminar a lo largo de la calle principal de la ciudad, el ambiente era tierno, todo lo contrario a lo que vimos en Ballywood. Vi una cafetería que desprendía un olor a café maravilloso, necesitaba mi gasolina para poder pensar con claridad y buscar un sitio donde poder establecernos por el tiempo que estemos aquí.

Abrí la puerta del restaurante y simplemente observé en el interior, había cuatro mesas llenas de personas, dos parejas en una con sus respectivos niños, lo que parecía un hombre de negocios y una persona vestida con un mono azul y algún que otro destornillador en los bolsillos. Me acerqué a la cola para pedir un café bien cargadito a la dependienta. - Buenas, me gustaría pedirte un expreso solo, calentito que acabo de llegar a la ciudad. - La camarera asintió con la cabeza. - Ahora mismo caballero. Mientras manejaba los diferentes cacharros que tenía aquella cafetera a vapor. Se me ocurrió preguntarla si conocía de alguien que tuviera un taller o un local para poder empezar. - Sebastián, creo que este chico quiere hablar contigo. - Me giré y el hombre que llevaba aquel mono me levanto la mano.

Tras pagar mi café y recogerlo me acerca con mi mejor cara para saber que me podía ofrecer. Él me esperaba levantado, estrechamos la mano y nos sentamos uno enfrente del otro - Hola, soy Shoto. ¿Y tú? - Soy Sebas, me dice mi amiga que me andabas buscando. - Si bueno, mi compañera y yo necesitamos un taller y he oído durante el viaje que en esta ciudad hay muchas fábricas, así que podría haber un taller o algo disponible en la ciudad. - Mientras me atusaba el pelo por detrás de la cabeza con mi mano derecha.

- ¡EN SERIOOOOO!!! - La cara del hombre cambio completamente. - Voy a irme de viaje durante un tiempo y necesito que alguien me cuide precisamente mi casa-taller. - Pero, espera, no me conoces de nada.... Confías en dos desconocidos para tu casa... - Mi cara era de asombro total, quién era yo para cuestionarle, si me quería dejar su casa y taller. - Lo único que os pido es que alimentéis a mis gatitos "Perro" y "Sore", ah y bueno no me queméis la casa o el taller. - Bueno, se hará lo que se pueda por los gatos, no te preocupes. - Sebas se quedó con cara incredula al comentarle esta ultima frase. - Y mi casa..... - No te preocues todo bien, mi amiga que es un poco escandalosa JAJAJA.

Después de una larga conversación sobre que ver o que visitar, me dio unos consejos sobre como conseguir herramientas y algún material, le acompañé al sitio en cuestión. El sitio era un vertedero, pero bueno, algo me transmitía familiaridad y buen rollo. El nombre de aquel sitio era "Recambios Sebas". - Qué guay!! - Vamos a pasar y veo tu refugio. - Le comenté. Una vez dentro el sitio era bastante grande y amplio, había varias mesas para poder trabajar a gusto, herramientas básicas, y bueno, varias habitaciones para poder quedarnos allí.

Recambios Sebas


Una vez cerrado los tratos necesarios donde firmé un pequeño contrato para quedarnos allí. Me despedí de Sebas y vi que aparecieron ambos gatitos para olerme. - Mira mis nuevos aprendices jajaj. Acaricie a ambos y saqué el Den Den Mushi.

*PERO, PERO, PERO, ... PERO, PERO, PERO...*...*GATCHA* 

- Pipiola!!!! Estamos de suerte, tengo lo que buscábamos, no tardes y te hago un tour, estoy en la calle "He perdido un tornillo". - Nos vemos en breves, aquí te espero. - ¡Un beso!!!



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#4
Bueno, ya estábamos en la ciudad de los floripondios ¿Y ahora qué? Miré a Espinas con las manos en los bolsillos, mientras hacía una pompa con mi chicle de fresa, acabando en un estallido azucarado — ¿Qué te parece, nene, te mola? — Pregunté, aun sabiendo que no me iba a responder, pero me gustaba hablarle de vez en cuando para recibir simplemente una mirada fija por su parte, mientras abría la boca lentamente para volver a cerrarla — Pienso igual, muy hortera todo — Le respondí.

De repente, el pelo arbusto me dejó al cargo de la ecuación del calor, o no sé qué mierdas — ¡Que dices tú, payaso! — Le grité, mientras se alejaba, dejándome sola en aquel lugar, y que más tarde me llamaría al Den den — A lo mejor me voy con un ricachón y te dan por culo, por listo ¡IIIAHAHAHA! — Le contesté mientras me daba media vuelta — Ale, que te follen, luego te veo — Sentencié, adentrándome por las calles de aquel lugar y ver qué mierdas tenían por allí.

Flores, flores, más flores, una carnicería, más flores, una carpintería, una tienda de cosméticos de belleza, más flores y más flores — Me caguen la puta, a esta gente le sobra el agua para regar tanta planta, ofú — Dije a Espinas totalmente agobiada por aquella situación — Esperemos que pipiolo encuentre un taller para pasar un tiempo aquí, estoy deseando empezar a trabajar con chatarra, más mierda y pólvora bjebjebjebje — Me expresé sacando las manos de los bolsillos y moviendo los dedos rápidamente del placer que me daba pensar en aquello, casi me corro y todo. De repente, pude observar un banquito para sentarse en una pequeña plaza, el cual en la parte de atrás se podían apreciar, como no, más flores y plantación, esta vez algo más grande que las que vi por las tiendas — Venga, es hora de descansar, piltrafa — Sentencie dirigiéndome directa a sentarme en él.

Una vez allí puesta, miré a Espinas — Ale, date una vuelta por aquí a ver si comes algo, tienes para aburrir, mijo — Dije situando mis brazos completamente estirados en horizontal, apoyándolos en el banco mientras Espinas comenzaba a trepar por las plantas y flores del lugar, a su bola completamente. Miré el cielo fijamente, cruzando mis piernas, cuál señorita adinerada, hacía fresquito en aquel lugar, se estaba agradablemente bien, y por alguna extraña razón, me sentía bien. Y no estaba borracha, que es un punto importante. Pero aquella calma se vio interrumpida por un grito — ¡OYE OYE OYE! — Bajé la cabeza y miré a mi izquierda, de donde provenía aquella voz — ¿Ahh? — Exclamé con mala leche y confusión. Un tío estaba viniendo corriendo hacia nuestra posición, llevaba un mono blanco con toques verdes — ¡HAY UN BICHO COMIÉNDOSE LAS FLORES Y PLANTAS! — Gritó como un loco. Esbocé una sonrisa de orgullo — ¡IIAHAHA! ¿A QUÉ MOLA? ES ESPINAS, Y ES MI... — ¡HAY QUE MATARLO! — Me quedé paralizada durante unos segundos, con los ojos cerrados y la boca abierta aún con la sonrisa. Pero eso duraría poco tiempo.

En cuando aquel hombre estaba totalmente perpendicular con mi posición, pues estaba dispuesto a ponerle las manos encima a Espinas para... matarlo. En un rápido movimiento con mi cuerpo, levanté mi pierna derecha, desplazándola hacia su puta cara para darle un patadon a su mentón, tirándolo al suelo, y aprovechando la inercia de mi movimiento y con bastante destreza, enganché a Shock, cogiéndola por el gatillo, haciendo un giro de 360 grados hasta ponerme encima de aquel gilipollas, apoyando mi culo directamente en sus putas partes, con mis pies tocando el suelo, y apuntándole a la cara sin ningún tipo de pudor — Si tan solo le pones la unidad más pequeña de masa que existe de alguno de los átomos que componen tu cuerpo a ese "bicho", lo lamentarás que te cagas — Le dije mientras miraba su cara de mierda — No te confundas, no soy una empollona. Demasiado tiempo con el cabeza arbusto me ha pasado factura y acabo aprendiendo algunas cosas. Creo, vaya — Dije gruñendo. Aquel tío no decía ni una palabra, solo me miraba acojonado, así que para que reaccionara, pegué un pequeño bote en sus partes con mi culo — ¿A QUEDADO CLARO O NO? — S-s-s-s-SSIII — ¡ENCIMA TIENES SUERTE DE SENTIR MI MARAVILLO TRASERO EN TU POLLA! — Me levanté rápidamente — ¡VENGA, A TOMAR POR CULO DE AQUÍ! — El cara anchoa se levantó a toda hostia y salió pitando por donde vino. Solté a Shock, dejándola caer y colocándose sola gracias a la cinta con la que la llevaba colgando del hombro derecho.

Miré a Espinas, el cual estaba a su putísimo rollito comiendo, he hinchándose a flores, pequeños frutos y a saber que más había por aquí — Venga — Puse enfrente mi brazo para que subiera por el hasta mi hombro izquierdo — Nos piramos — Dije de manera seria. Aquel subnormal me jodió el momento de paz que estaba teniendo. Una vez con Espinas al lado de mi cara de adonis griega, nos piramos por donde vinimos, para justo recibir una llamada del Den den.

- pere-pere-pere, pere-pere-pere... — Mira, el canallita de Choto, seguro — pere-per—¡GACHA!-

— ¡QUE PASA! — En efecto, era él. De alguna manera había conseguido cobijo para los dos, siendo justo "lo que buscábamos" y dando la dirección — No me jodas que has conseguido un taller lleno de mierda ¡IIIAHAHAHA! ¡VOY PARA YA, NO TOQUES NADA, ESPERAME EH! — Colgué y salí corriendo a toda pastilla.

— ¡LO HAS OÍDO, ESPINAS, SI ES LO QUE BUSCÁBAMOS, ES QUE ES UN TALLER PARA CHATARREAR, IIIAHAHAHA! — Grité totalmente emocionada cuando de repente, me frené en seco.

— ... ¿Dónde coño está la calle "he perdido un tornillo? ¿No nos habrá vacilado el gilipollas este, no? —
#5
Este tema queda cerrado


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