[EVENTO FASE] Billete a las nubes - La Arena (Parte V) - SEMIFINAL
#1
Los participantes provienen de este tema.
Aquí se desarrollará la "Prueba de Combate (Semifinales)"




Durante aquella hora, un grupo de veinte Birkanianos altos, grandes y fuertes, trajeron varios carros y carretas cargados de materiales, y construyeron una carpa que abarcaba los dos cubículos centrales, alzando cuatro postes grandes de madera, cilíndricos, de diez metros de alto y uno de diámetro. Sobre ellos, una carpa con techo triangular conformada por telas de color azul regio, que caía por la parte trasera, hacia el acantilado, dejando sólo descubierta la parte frontal y los lados de este de cara a la pista. Lo montaron todo sobre mi propia cabeza mientras descansaba mi voz y mi cuerpo, y para cuando hubieron terminado salí de aquella carpa para estirar la espalda mientras introducían el trono y los asientos de los acompañantes a ambos lados. Un gran trono de mármol blanco, tallado en una sola pieza y con adornos e incrustaciones de oro y que tuvieran que cargar diez de aquellos veinte hombres para poder colocar en el centro de aquella construcción. A sus lados separados por un metro de distancia estaban dos tronos de madera completamente negra y con incrustaciones doradas, que cargaron cada uno de ellos cinco de aquellos Birkanianos. De los carros descargaron dos mesas que colocaron a los laterales de la carpa, y las cubrieron con telas del mismo color que la carpa, sirviendo sobre ellas una vajilla preciosa y fuentes de diversas comidas, como frutas, carnes y pescados, y bebidas de tonos morados y dorados. Todo un despliegue de lujo y buen gusto.

Tras la carpa colocaron varios barriles vacíos y otro pequeño grupo se acercó para llevarse los carros y la utilería sobrante, y para cuando terminaron, se colocaron en una posición particular, permaneciendo de pie a cada lado de la carpa, por el exterior de la misma. Dos filas de cinco personas a cada lado de esta, de arriba a abajo en orientación a la arena, y colocadas en paralelo, permaneciendo estáticos y aguardando el momento concreto para servir o ser de utilidad. Para aquel entonces yo ya estaba sentado en el trono de la derecha, y los Custodios se había desplazado hasta formar los vértices de un pentágono con sus posiciones sobre la arena, preparados para proteger al público o intervenir si la violencia se salía de control. En el lapso de aquel tiempo, distintos participantes se acercaron a mi para notificarme los cambios en sus equipos y el elegido de estos para participar en las pruebas... así que con ello, todo estaba a punto y la hora se acercaba. Carraspeé la voz, me incorporé de nuevo, me alisé la ropa y me recoloqué la máscara - que había levantado discretamente para poder beber con pajita - antes de dirigirme fuera de la carpa, empuñado de nuevo mi arma más poderosa: El Den Den Micro.

— ¡Mi querido público! — dije saliendo de la carpa — ¡La arena está lisa! ¡Los participantes preparados! ¡Los Custodios en posición! ¡Y los scrums han terminado de montar la carpa real! — alcé ambas manos al cielo a la par — ¡Permítanme dar comienzo a la segunda fase de los Juegos de Zarutsuki! ¡Looooos combates de la Arenaaaaaaaa! — y el griterío de nuevo estalló. El júbilo del pueblo del cielo era increíble. La sangre de las venas de estas gentes era ardiente como el mismo sol, que portaban sobre sus hombros aquellos de las más nobles casas del lugar. El sol, el símbolo de la libertad absoluta que bañaba cada nube y cada vearth de este glorioso imperio. El símbolo del poder de la supremacía celestial — ¡Recuerdo rápidamente las normas! Esto es un combate amistoso por lo que no se permite tratar de aniquilar al enemigo, y serás detenido y reprendido de darse el caso ¡tened cuidado y disfrutad del combate! Por lo demás... ¡no hay normas! Lo que importa es ganar, da igual la forma o el método! — e hice una reverencia mientras todo el pueblo clamaba coreando la palabra "arena" — Comenzaremos con un combate para determinar el tercer puesto del torneo, que se hará con cien puntos para su equipo, y el perdedor con cincuenta — y me incorporé de nuevo — En esta ocasión, damos la bienvenida a los participantes de este enfrentamiento, la participante del equipo cuatro y el participante del equipo tres, quienes están en tercera y segunda posición en el ranking de puntaje respectivamente, y serán quienes tratarán de alzar a su equipo por encima de los demás... ¡¡Piiiiiileb Gaaaaaarnet Matloooooooock contra Karlglaaaaaaaaaas Firebiiiiiiiiiirth!! — grité separando ambas manos hacia ambos lados de las gradas, esperando que los participantes se aproximasen y diese comienzo el combate cuanto antes, pues por mi parte, estaba todo dicho.

— ¡QUE COMIENCE LA SEMIFINAL! — grité haciendo un movimiento vertical descendente con el brazo izquierdo, recibiendo el apoyo de las voces de los habitantes del reino entre el público, deseosos de ver comenzar este enfrentamiento.





Debuff último participante


Resumen


Descripción gráfica


Los Juegos
#2
Atributos Personaje


Durante la hora de descanso

Al contarle todo lo que tenía Garnet oculto en su corazón, Aspros, a priori, soltó una sonora carcajada, que hizo fruncir el ceño al principio al músico, pues pensaba que se estaba burlando de sus sentimientos mas, cuando pudo ver la seriedad del apuesto joven, quien se incorporó acercando su rostro, y haciendo contacto visual con sus preciosos verdosos ojos, diciéndole que no le ocurría nada, y que era demasiado especial como para limitarse, cohibirse y cerrarse por banda, dejó completamente perplejo a Garnet. Eso quería decir que... ¿Era bisexual? Ciertamente, nunca antes se había sentido atraído por un hombre, y siendo Aurora una mujer, por mucho que tuviera pene, no sabía hasta que punto el pelirrojo seguía siendo completamente heterosexual. Desde luego, las palabras de aquel artista con un rostro y cuerpo esculpidos por los mismísimos dioses al menos habían aclarado, parcialmente, las dudas de Garnet, además de haberle dejado sin palabras, haciendo que se sonrojara por completo. Lejos de la personalidad llena de orgullo, soberbia y altanería con la que le conoció, era una persona con mucha más profundidad y trasfondo. Garnet sentía la necesidad de conocerle más y más, pero quizás eso sería algo que quedaría para después de los juegos de Shandora.

Después de haberle pedido a Yojimbo que le dejara participar, dándole el capitán de los Alas Negras vía libre para arrasar con la prueba, y una vez que El Dirigente se retiró, momentáneamente, de la Arena, entrando en su lugar el grupo de bailarines autóctono de Skypiea, Skywing, mientras su compañero de gradas bailaba siguiendo la coreografía de los Shandians, una femenina voz les saludó, haciendo que Garnet, con un brusco movimiento, girara su cuello hacia su izquierda, lugar de donde procedía la voz. Al girarse sintió, de manera inexplicable, como una especie de destello le deslumbraba y le cegaba momentáneamente, poniéndose las manos por delante de su cara. Cuando la luz, fruto de la retorcida imaginación de Garnet, cesó, entendió a que se debía aquello y era que, la mismísima marine pelirroja que había captado por completo la atención del músico previamente, se había presentado ante ellos. Ya cuando la vio a lo lejos, sintió que, quizás, ser pisoteado y capturado por una mujer como ella valía la pena, pero tenerla allí, cerca, a menos de dos metros de distancia, le permitía ver con mayor claridad cada detalle de su perfecto y divino físico. Ese pelo largo, carmesí que hacía juego con sus ojazos del mismo color, situados en un perfectamente proporcionado y bello rostro, que te encandilaban el alma del más desgraciado ser que habitaba el planeta con sólo verlos. Jamás había visto a nadie que luciera tan bien el uniforme del marine, sobre todo con esas exageradas curvas, que parecían que en cualquier momento lo iban a romper a trizas. En conjunto, Garnet pensaba que con ese físico, aquella mujer podía tener a sus pies a cualquier ser sintiente… Era una diosa, y joder, ¡le estaba hablando a él! Y no solamente eso, ¿se estaba mordiendo el labio inferior mientras examinaba su cuerpo? ¿Eso no es algo bueno?- ¡B-BUENAS TETAS! ¿ES O NO ES?- Respondió al saludo de la pelirroja, mirando de forma descaradísima con su mandíbula desencajada a los senos de la marine, hasta que meneó su cabeza de lado a lado y le miró a su cara esta vez.- ¡Qu-quiero decir! Heyyy, q-qué hay, chata.- Dios, jamás había estado tan nervioso hablando con una chica, ni siquiera con Aurora cuando esta empezó a tirarle los tejos a piñón. Aquel ángel en tierra de ángeles, se presentó como Ikirami, sentándose justo al lado del skypiean y preguntándole si él era Garnet, con esa mirada... Esa mirada que estaba poniendo contra las cuerdas al pelirrojo.- S-sí soy, ¿no es o es?- Contestó, presa de los nervios, siendo completamente incapaz de sostenerle la mirada por más de dos segundos. Ikirami prosiguió con su clase magistral de como seducir a un hombre, añadiendo que le encantaban los músicos, apareciéndole de los más atractivo, y finalizando con un sensual susurro al oído que hizo que tanto las antenas de su cabeza como la de su entrepierna se empalmaran.- El menda… El menda no puede aguantar más… Es una puta marine… Pero me tiene completamente loco… Encima que sea una perra del gobierno… Joder… Me da más morbo, ¿es o no es? Perdóname, Aurora, soy débil…- Se concentraba Garnet en intentar no caer en la tentación. El pelirrojo tenía muy arraigado su odio hacia la marina, aún más después de los sucesos en Isla Toko. Pero es que, esa mujer que parecía encarnar a la diosa de la belleza y la seducción, le estaba poniendo jodido odiarla, y es que no podía, fueran cuáles fueran sus intenciones pues, pese a que el lado racional de Garnet intentaba advertirse así mismo de que se anduviera con ojo, la lujuria y depravación del músico eran más fuerte.

Ikirami, que seguía hablando con el pelirrojo, le sugirió que fueran los dos solos, durante el tiempo que quedaba para que la prueba comenzara, para ir a beber algo y conocerse mejor. Garnet, en cero coma, se levantó de la grada, y se puso en posición de largarse de allí con la marine que le estaba trayendo por la calle de la amargura- ¡A QUÉ ESTAMOS ESPERANDO PELIRROJA! ¡VAMOS! ¡SE NOS ACABA EL TIEMPO! ¿ES O NO ES?- ¿Y qué si tramaba algo? De hecho, ¿no era mejor que estuviera que tramara algo? – Ojalá trame algo… - Pero antes de irse, no podía olvidarse de Aspros. En el poco tiempo que habían estado hablando, había sido un enorme apoyo para el músico, no podía irse de allí sin despedirse de él, por lo que se giró hacia el artista, metiendo su diestra en su zurrón, sacando de allí un Den Den Mushi.- Aspros… Colegui… ¡Muchas gracias por todo este rato!- Le dijo más calmado, mientras se aguantaba las ganas de salir corriendo a los puestos para poder intimar y conocer a la hermosa marine.- ¿Te hace que nos cambiemos los Den Den? ¡Quiero seguir hablando contigo aunque estemos a tomar por culo! ¿Es o no es? – Miraba a Aspros con una tímida sonrisa, esperando a que le respondiera. Tras guardar el Den Den y antes de que se largara por patas, Tobías se acercó al músico, dándole un abrazo, diciéndole que no se preocupara, que lo había hecho genial, y animándole a darlo todo en su supuesto combate.- Gracias “broder”, habéis estado todos increíbles… Pienso arrasar con todo…- Le susurró al oído, devolviéndole el abrazo.- El menda… Bueno… Como has podido chequear estoy algo liadete ahora puejeje.- Dijo con una sonrisa algo perturbada y dilatando lo máximo posibles sus fosas nasales.- Nos olemos luego.- Y se despidió del vaquero, dándole una buena cachetada con su diestra en el glúteo izquierdo de su capitán, agarrando luego a Ikirami de su suave mano derecha con la izquierda de Garnet, bajando deprisa las gradas, dirigiéndose hacia alguno de los puestos que ofreciera bebidas, con la lengua fuera y sus ojos transformados en corazones. No podía aguantar más, su cerebro no procesaba y su entrepierna no paraba de mandarle señales… Quería estar a solas el mayor tiempo posible con esa mujer. Segundos después, bajó el ritmo, dándose cuenta de que quizás estaba tirando demasiado fuerte de la marine, soltando su mano, lentamente y sonrojado. Se había dejado llevar enteramente por la sensación y emoción del momento.-Relaja la raja Garnet... ¡Qué es una pitufa! ¿Es o no es? Tenía que relajarse, actuar más y más con la cabeza fría, por lo que se abofeteó fuertemente sus mofletes, expirando e inspirando calmadamente y adoptando una expresión más seria, mientras miraba hacia el frente, estando la marine a su lado.- Perdona, Ikirami, ¿era o no era?... Serás un bellezón y pivonazo, pero no dejas de ser un peón del sistema opresor así que…- Decía de manera impasible, sosegada, inalterable, hasta que se giró para mirar a Ikirami, y ahí estaba ella de nuevo. Era imposible poder concentrarse con alguien… Tan deslumbrante a su lado.- ¡Písame por el amor del rock and roll! – Pedía arrodillado, inconsciente de lo que había dicho e, instantáneamente, levantándose habiendo caído en lo que había dicho.- Tch joder… Esto va a ser chungo de narices… P-perdón de nuevo… Mejor sigamos buscando un puesto de bebidas, ¿es o no es? – Seguía avergonzado, hasta tal punto, que tenía la cara roja como un tomate y evitaba mirarla directamente a su cara y su cuerpo. Cada poro del cuerpo de esa mujer era un arma peligrosa y letal para alguien tan babas como Garnet. Mientras se encaminaban en la búsqueda de algo que llevarse al buche, el pelirrojo, algo más calmado, decidió romper el hielo, si es que Ikirami no lo había mandado ya a derretir con su presencia.- Bueh… ¿Y qué hace una chica cómo tú en una organización como la marina? – Preguntó evitando mantener contacto visual con la chica. Se acordó entonces de Sephiroth, siendo bastante probable que tanto él como el resto de marines que había visto durante las pruebas estuvieran en el mismo grupo que la chica. A todo esto, ¿dónde se había metido el marine? No le había visto desde que perdió en su prueba de resistencia.- ¿Conoces a Sephi? – Prosiguió, buscando, instintivamente la mirada de Ikirami, pero arrepintiéndose al momento, al caer en sus encantos y comenzar a babear por ella. Volvió a menear su cabeza de lado a lado y dispuso la vista al frente nuevamente.- Odio la marina… Son unos aguafiestas, unos inútiles y con unos ideales que no se sostienen por si solos…- Los ojos de Garnet se llenaron de resentimiento, cerrando fuertemente sus puños. El pelirrojo exhaló un suspiro, relajándose.- Aunque ese Sephi… Me jode admitirlo, pero se hace respetar, y tiene mucho estilo, le echa huevos… Aunque aún tengo que cantarle las cuarenta por cierto asunto…- Hizo una breve pausa, mientras seguía andando y se rascaba la barbilla con su zurda.- Suelta, Ikirami…- Miró de reojo a la preciosa venus de milo sin amputar.- ¿Q-qué clase de marine eres tú?- Preguntó, con cierto nerviosismo, y parándose en seco, mirando, esta vez, por completo ante la divina figura de la pelirroja, enfocando su mirada, de manera irremediable, en sus voluptuosos pechos, y con la  lengua fuera cual perro en celo. Cada vez que apartaba la vista hacia sus senos, sentía la tentación de zambullir su cara en ellos. Necesitaba explorar cada rincón de su perfecto cuerpo. Y él, lo único que podía hacer era morderse el labio inferior con fuerza para reprimirse y soltar un bufido.

El grito de un hombre, de mediana edad, anunciando que vendían todo tipo de bebidas, le sacó, milagrosamente, de su embobamiento. Garnet se acercó hasta el pequeño puesto, regentado por un señor skypieano, al igual que el músico, aunque con ropa muchísima más discreta... Bueno, con ropa.- Hmm, ¿tenéis refrigerio cachondo por aquí? ¿Cerveza? – Preguntó el músico al tendedero, el cuál, asintió algo extrañado.- Va pues por aquí una birra y lo que pida la chata, ¿es o no es? – Pidió el pelirrojo al regente del puesto, tras lo cual, rápidamente las sirvió en una jarra. Garnet apoyó su brazo izquierdo en la barra, tras agarrar la jarra con su diestra, y alzarla hacia la marine.- Arriba la birra, ¡qué es palíndromo! ¿Es o no es?- Exclamó a modo de brindis a la pelirroja, perdiéndose por completo en su cara, simpeando como un descosido, tragando seguidamente saliva y luego llevándose el vaso a la boca, bebiéndose un buen trago.- Aghhh, ¡está buena la puta cerveza! – Hizo una pequeña pausa, admirando aquella amarillante y espumosa ambrosía de los dioses. Seguidamente, suspiró profundamente. Necesitaba relajarse, olvidarse al menos por un momento de que esa mujer a la que deseaba era una marine. Si Sephi era buen tipo, ella también podía serlo, ¿no? – Antes… Antes has dicho que te flipan los músicos, ¿qué tipo de música te gusta? – Preguntó intentando evadir su odio hacia la corrupta institución representada por una gaviota, seguidamente, sacó su laúd de la funda de su espalda, y se puso en posición de tocar, pero sin llegar a hacer el afán de hacero.- Podría tocarte algo… - Nuevamente, su expresión se tornó en una que denotaba perversión pura y dura.- Y luego tocarte algo de música… Pueje pueje puejeje.- Dijo, tras lo cuál cerró fuertemente sus ojos y le dio un buen buche a su bebida.

Estuvieron un buen rato más dándole a la lengua, es decir, conversando, quizás coqueteando, seguramente (Garnet) mirándole las tetas, hasta que habían transcurrieron 40 minutos desde que empezó el descanso. El músico hacia ya tiempo que se había acabado la cerveza, pero lo cierto es que estaba teniendo un momento, para su sorpresa, bastante agradable con esa mujer. Conforme los minutos pasaban, a pesar de que el simpeo seguía vigente, el nerviosismo de tener a semejante ser divino delante iba disminuyendo. Entonces, teniendo en cuenta que el pelirrojo debería concienciarse para la batalla en la que iba a participar, decidió que era hora de despedirse de la marine, no sabía si la volvería a ver, pero debía ir hacia dónde estaban sus amigos y compañeros de equipo.- Debo irme ya, tengo que concentrarme para poner toda la carne en el asador…- Hablaba serio, y mirando hacia las gradas. No podía fallar en esta oportunidad que le habían concedido. Debía demostrar que, realmente, era fuerte y que sus amigos podían confiar en él, ¡qué era capaz de protegerles! Encaró entonces a la pelirroja, ladeando su cabeza y mirándole en los ojos con la misma seriedad con la que estaba hablando, ignorando, por una vez, los encantos que la chica emanaba.- No sé si te has coscado, pero tu cara…- Sus pupilas recorrían cada impoluta facción de su hermoso rostro.- Tu cuerpo…- Ahora descendían por su curvo cuerpo.- Tu mirada…- Volvía a posar sus ojos, titubeando, sobre los suyos.- Tu voz…- Sin apartar su vista, agarró la barbilla de la mujer de manera delicada con su mano derecha.- Me están volviendo majara de remate.- Se quedó durante un par de segundos, segundos que parecieron interminables, en esa posición, con el jaleo del público de fondo.- Mi chola me dice que no…- Negaba con su cabeza.- Mi alma me dice que tampoco…- Seguía negando, con los ojos cerrados.- Y la patata casi igual…- Continuaba con su negación, encogiéndose de hombros.- Pero algo me dice que tengo que volver a olerte… - El músico tragó saliva, again.- Si os quedáis después de que este tinglado haya finiquitado, ¿nos podemos volver a ver? – A pesar del bullicio del momento, Garnet sintió como el mundo se silenció al completo, como todo se paralizaba, ante la posible respuesta de la marine pelirroja, ¿tantas ganas le tenía? Después de que la marine le respondiera, el músico soltó la mano de su barbilla, y emprendió su marcha hacia el asiento junto a los Shogun Gari y los Alas Negras. Antes de desaparecer de su vista, paró en seco y se volteó hacia ella, con una pícara sonrisa dibujando su cara.- Más te vale prestarme ahora atención, ¿es o no es? – Y tras eso subió hacia las gradas en busca de sus amigos.

De camino a su sitio, se fijó en que, dónde antes estaban los cubículos donde se situaba su equipo y el de Sasha, más de una decena de birkanianos, estaban terminando de construir una especie de carpa, seguramente para la siguiente prueba. Se notaba que el momento de pelear se acercaba, pues la respiración y pulsaciones del skypiean iban acelerándose. Tenía mucho que demostrar, a los espectadores, a los demás participantes, pero sobre todo a los Shogun Gari y a él mismo. Sin embargo, cuando llegó a su sitio, y vio que estaban todos allí, salvo Chewbacca, no pudo evitar tranquilizarse. Se fijó en que Aspros seguía en el mismo sitio de antes (lo cuál hizo que Garnet se alegrara pues pensaba que no volvería a verle hasta a saber cuando), estando Jolyne justo detrás de él, y que Sasha estaba delante de su asiento asegurándole, prácticamente, no tener nada de visión.- ¡Eyyy peña! ¿Cómo vamos? – Saludó a todos, con una firme sonrisa, sentándose, al instante, al lado de Aspros.- ¿Cómo ha ido el baile chanchullero este? ¿Ha estado guapo o qué? – Preguntó a todos los presentes, estableciendo contacto visual con todos. Recordó entonces que no les había dicho nada a Sasha y Jolyne por su indiscutible victoria en sus pruebas.- ¡Compitruena! – Llamó la atención de la semioni, asomándose por su izquierda para que no tuviera que girarse.- Lo has hecho de escándalo, ¡sabía de sobra que lo bordarías! ¿Es o no es? – Le daba palmaditas en la espalda mientras la felicitaba, girándose seguidamente hacia la reina tiradora.- ¿Y lo tuyo qué? ¡Qué puto flipe! ¡Tanto tu forma de lagarta como tu puntería! – Simplemente eran increíbles, todos y cada uno de ellos. Y ahora era su turno, su oportunidad de, finalmente, brillar y reafirmarse. Tenía que mantenerse concentrado hasta que, El Dirigente, diera paso al combate en el que participaría Garnet.



Poco tiempo después, pudo ver como el mastodóntico Chewi volvía a las gradas junto a ellos.- ¡Broder! ¿Dónde andabas? ¡Y eh! ¿Qué onda con esas chispas de antes? ¡Qué locura!- Admiraba entusiasmado Garnet las habilidades de su ursárido amigo. Un par de minutos después, el Dirigente salió, finalmente, de la carpa donde se estaba dando un descanso, anunciando que tanto la arena, como los participantes y los custodios estaban listos y en posición. No se había dado cuenta, pero efectivamente, esa persona alada que les había dado la bienvenida a Shandora, y otro cuatro individuos iguales a él se habían repartido alrededor de la arena. Lo que importaba es que, finalmente, los combates de la arena comenzaban, y parecía que los habitantes de la isla celestial lo sabían, ¡qué manera de rugir! El presentador enmascarado prosiguió recordando las normas, siendo la única norma no ir a matar. Solo importaba ganar.- O sea, dejarlo K.O. o que se rinda, entendido.- Después de una reverencia por parte del maestro de ceremonias, éste anunció cuál sería el primer combate, siendo el primer enfrentamiento entre... ¡Garnet Matlock contra Karlglass Firebirth! -¡Ese soy yo! - Pensaba el músico, levantándose al instante de su asiento, completamente serio y crujiéndose los nudillos de su diestra con su siniestra.- Nos vemos ahora peña, ¡disfrutad del espectáculo!- Se despidió Garnet de sus viejos y nuevos amigos y comenzaba a descender hacia la arena con el estallido del público de fondo.- Nekah- Posaba su mano en la funda de su instrumento, donde estaría la pluma del difunto Lunarian.- Gronn- Chocaba ambos puños entre sí, focalizándose en las guanteras que heredó del gyojin tras la masacre de Finn.- Aurora... Peña....- Apoyaba su diestra en lado izquierdo de su pecho, relajando su respiración.- Podéis dejarme esto a mi... Soy fuerte, ¿es o no es?- Finalizaba su especie de ritual de iniciación, habiendo dejado las gradas y bajado a la arena, teniendo, inmediatamente a su derecha uno de los Custodios, uno que, a diferencia de Navor, tenía 5 esferas incrustadas repartidas entre su pecho, esternón y abdomen. Al bajar, también echó un breve vistazo a la carpa que habían montado, viendo como, a ambos lados de la misma, estaban repartidos los pobres birkanianos que la habían montado. Dentro de ese pequeño recinto, además, pudo ver como había una especie de gran trono vacío, al igual que el de menor tamaño situado a su izquierda y estando, finalmente, el Dirigente a la derecha del primer asiento descrito. Sin más contemplaciones, Garnet siguió adentrándose en el que sería su ring, su escenario.


De manera completamente distinta a la prueba en la que había participado anteriormente, el pelirrojo sacó su laúd mientras se adentraba, más y más, en la arena, tocando, esta vez, una melodía solemne, augurando el inicio de la esperada batalla. Serio, calmado, sosegado y con solo un pensamiento rondando su mente: ganar este enfrentamiento y demostrar su superioridad a todo el mundo. Cada paso que daba Garnet, el bullicio de los espectadores se iban apagando y atenuando lentamente, poco a poco, escuchando tan sólo el grito silencioso de su alma. Estando a unos 10 metros del eje vertical de la arena, el músico se dio la vuelta, mirando hacia las gradas donde estaban situados, despegando, temporalmente, su diestra de las cuerdas de su Fallen Sound, y alzándola, con el puño cerrado, hacia los Shogun Gari y los Alas Negras. Mirando hacia cada rincón de la inmensa grada, siguió su marcha y, como un virtuoso y sin inmutarse, siguió deslizando sus dedos por su bello instrumento de madera, hasta que llegó al estar justo en el eje de simetría vertical de la arena, estando a 10 metros de la carpa, y dándole la espalda a la misma, dónde podía tener una vista, más o menos panorámica de todo el escenario. El músico finalizaba así su entrada a la arena, guardando su instrumento en la funda y, seguidamente, arrancándose la camisa de cuajo, quedándose aún más desnudo y comenzando a transformarse en su híbrida de tigre, mientras ladeaba su cuello crujiéndoselo para, acto seguido y sin apartar la vista del semicírculo llevar, ambas manos al suelo, flexionando su pierna izquierda, extendiendo hacia atrás la diestra, y apoyando su cola enroscada en el terreno, como si en la posición de salida de una carrera estuviera.- ¡VAMOS JODER!- El combate ya había comenzado.

Contenido Oculto


INFO
[Imagen: Tb4Z3O3.png]
#3
Atributos Personaje


Tras un breve silencio, mientras la música y la danza comenzaban, Sephirot me contesto desanimado, aunque intento ser amable, simplemente eso ante la provocación que le había realizado a propósito me mostraba que no estaba bien. - Oye amigo, voy a salir a luchar y me vas a ver ganar, estate atento porque tengo trucos nuevos y tú vas a ser mi conejillo de indias para probarlo, estarás preparado, seguro, lo sé. Te conozco.

El espectáculo acabó conmigo meditando y sin hacerle demasiado caso, una vez más estaba sumida en mis pensamientos, no habrá venido a esta isla a divertirme si no por trabajo y parecía que no iba a ser capaz de ver cumplido mi deseo ¿de verdad quería que un pirata autorizado por la marina me diera lo que quería? ¿Hasta qué punto podría hacer los deseos realidad y como de peligroso sería que ese deseo cayera en malas manos? Pensando en silencio, en el tiempo que duró la primera fase del torneo, me dio tiempo a pensar que es lo que querría en caso de que nuestro equipo se alzara victorioso. Lo tenía claro, no sería ramen picante para toda la vida como pensé en un primer momento, tampoco vivir en una isla llena de amigos para Joseba como pensaba pasar mi jubilación. Lo que habría pedido en el caso de haber tenido la ocasión era un mundo justo, sin esclavitud, sin poderosos que se aprovecharan de los más débiles, ni piratas, aterrorizando y matando allá por donde pasaran. Pero por poderoso que fuera aquel Chichibukai, estaba segura de que no querría ni podría conceder tan tamaña e imposible tarea. Sin embargo, demostrar hoy el poder de la marina ante todo este público era mi responsabilidad, una demostración de fuerza de mi pollo cósmico tal vez podría hacer de este un mundo mejor.

Apreté mis puños con determinación, cuando escuche un grito proveniente de un poco más arriba en las gradas, el tipo que había luchado en mi prueba estaba rendido ante los pies de Iki, lo que me hizo soltar una sonrisa y relajarme, estaba exagerando, al fin y al cabo, aunque hubiéramos sido mandados aquí en misión oficial, yo me lo estaba pasando pipa, había conocido a gente muy interesante y aquel lugar era increíble.

Fui testigo de como preparaban todo para el combate en el que yo participaría, los cubículos donde estábamos situados antes estaban convirtiéndose en carpas, hablando de justicia, por fin reparé en que los trabajos pesados siempre eran realizados por los tipos con pequeñas alas blancas y caí en la cuenta de que el Intangente nos había llamado de distintas formas a los habitantes de la superficie, a los tipos con alas pequeñas y a los de grandes alas negras. Parecía que estos últimos trataban peor a los de alas blancas y debían de estar un escalafón por debajo en la sociedad, o tal vez no, luego le preguntaría sobre esto a Ikirami, a mí estas cosas se me escapaban.  Mientras montaban todo, me levante de la grada y me puse a calentar nerviosa. 


Por fin llego el momento, los preparativos terminaron y el Indigente presento la pelea y las normas, tal y como lo dijo el presentador, no era más que un entrenamiento con público. Había un montón de ángeles como aquel que me pego al llegar rodeando la arena, por cierto, aunque con ligeras diferencias en su cuerpo por lo que pude observar: supongo que estaban ahí para evitar que aquello se saliera de madre  Por un lado, Gasper, el mismo tipo que estaba arrodillado, hace nada contra Ikirami y el tío que había sido eliminado en la primera prueba, por otro Karlglass Firebirth, es decir, la misma que viste y calza. Aquel tipo salió tocando  su instrumento con maestría, demostrando ser un gran músico y salió a la arena aparentemente  y con aire confiado, quedándose en gayumbos y dirigiéndose a la grada de donde provenía. De camino fue convirtiéndose de nuevo en una especie de gato grande para terminar adoptando una pose de batalla y dando un grito. "tchs, menos lobos gatito, hoy no vas a tener pollo para comer", pensé cabreada.

Me había molestado esa actitud triunfante de mi rival, pero intenté no sacar toda mi furia, todavía no. No era el momento. Tenía que ser inteligente. Di la vuelta a las gradas en las que me encontraba, pasando por detrás de las carpas, pasando al lado del ángel que solo tenía una cosa extraña en su cuerpo, quedándome en aquel lateral de la grada sin acercarme a mi rival, a unos dos metros del ángel  y decidí convertirme completamente en pollo cósmico poco a poco en mi forma completa, situándome mirando de frente a mi rival y alzando ligeramente el vuelo, a unos dos metros sobre el suelo. No era excesivamente lista, pero se me había ocurrido una idea, iba a utilizar todas mis armas para poder vencer a ese tipo. Una vez posicionada, grite:

-¡¡¡Ikirami!!! ¡¡¡Te va a reventar el botón de la camisa y se te van a ver las tetas!!!


No era mentira, la verdad es que el uniforme no podía con semejantes bazongas. Ahora esperaba que mi pequeña distracción funcionara. La batalla acababa de comenzar.

aclaraciones


[Imagen: 9GdOzk1.png]
#4
La cola de un Garnet transformado se comprimía cada vez más contra el suelo, al mismo tiempo que sus ojos enfocaban distintos puntos de las gradas, en busca del que sería su contrincante, ¿por qué estaba tardando tanto en aparecer? Entonces, un grito, proveniente desde su izquierda y que anunciaba como la camisa de Ikirami iba a petar, dejando a relucir, aún más, sus mogambos, dejó perplejo al músico.- ¿Ikirami? ¿TETAS? ¿DÓNDE?- Gritaba, perdiendo por completo su concentración, poniéndose de pie y fijando su mirada hacia el origen de la tentadora voz pues, si andaba diciendo eso de la atractiva joven, es porque debía estar sentada en aquella zona de las gradas. Sin embargo, más allá de ver los inconmensurables senos de la marine pelirroja, todo lo que vio fue a un pollo azul de unos tres metros de altura y cinco de envergadura en llamas, sobrevolando a dos metros del suelo de la arena, situado a unos 22 metros del músico y a 2 a la izquierda de uno de los Custodios, desde la perspectiva de Garnet. Recordaba a aquel perfectamente de la prueba en la que quedó eliminado, obteniendo la segunda mejor marca... ¿Qué mejor ocasión había para redimirse?.- Así que la marine que se podía transformar en gallo e Karlglass ¿es o no es?- Pensaba el músico mientras ojeaba, rápidamente, los asientos de alrededor de su contrincante, sin perderla de su campo de visión, para ver si llegaba ver a la pelirroja, pero era imposible con toda la multitud que había en la grada.- Tch, relax Garnet, ya habrá tiempo para las perolas, ahora esto es más importante, ¿es o no es?- Se calmaba así mismo, abofeteándose en sus mejillas y sin apartar la mirada del llameante ave.- ¿Qué cojones es eso? ¿Una fruta chunga? ¿Me quemaré si le endiño?... Solo hay una forma de averiguarlo.- Seguía reflexionando, serio, sobre el poder de su rival, al mismo tiempo que empezaba a correr a toda pastilla hacia ella.

Una gran polvareda de arena se levantaba con la carrera del hombre tigre, podía sentir temblar los guijarros y la grava del estadio con cada firme paso que daba en el terreno de combate y podía ver a su objetivo más y más cerca. En menos que cantaba un gallo, ya se encontraba a cuatro metros de aquella majestuosa y bella criatura flexionando, entonces, rápidamente sus rodillas y pegando un salto, sin decrecer su velocidad, al mismo tiempo que contraía su brazo derecho, cargándolo en su costado, al mismo tiempo que disponía el izquierdo por delante. Aprovechando la fuerza del impulso, cuando tenía a su alcance, lo que era anatómicamente el mentón de un pájaro, lanzó su diestra hacia su "barbilla", acompañado del giro en sentido antihorario de su torso al igual que recogía su brazo izquierdo, para ganar más inercia y resultando en un poderoso uppercut que derribaba a Karlglass, dejando ver su apariencia humana o, mejor dicho de semioni que le había dejado fascinado con anterioridad. Garnet aterrizaba en el suelo, retrocediendo y quedándose a unos dos metros de la enorme mujer cornuda estando, ésta, entre la grada y el músico, y siguiendo el mismo Custodio a dos metros a su derecha.- Lo siento chata, pero no es personal.- Le decía, mirándole desde arriba el pelirrojo, con su concentración por las nubes, adoptando una pose parecida al boxeo, con los pies en puntillas y sus piernas flexionadas, al igual que ambos brazos, tapando éstos últimos tanto la parte inferior de su cara, como el pecho y parte del abdomen.- Ganaré esta pelea, ¿es o no es?- No pensaba ceder, no quería volver a perder... Toda la carne estaba puesta en el asador.

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#5
Mi estrategia pareció funcionar, pues durante un momento aquel tipo con pinta de Gato que había entrado triunfante en la arena dando un espectáculo con su laúd, se despistó buscando a mi compañera, a la cual sentia haber tenido que poner en esta situación tan comprometida, pero supongo que para eso están los amigos. Tenía que actuar rápido, así que me puse manos a la obra, mientras aquel tipo gritaba buscando las tetas de mi compañera, actúe sin perder ni un segundo y con la vista puesta en mi objetivo, que se encontraba a poco más de 20 metros de mí. soru. Realice esta técnica aprendida en los cuarteles de la marina junto a Joe y ya no había distancia entre nosotros.

Antes de que ese tipo pudiera dejar de distraerse y terminar de preguntar donde estaba Ikirami, utilice la técnica que estuve entrenando por primera vez en la Isla del desierto contra Sephirot, cuando mi control sobre el pollo y mis habilidades aún no estaban tan pulidas, la verdad es que sentía que estaba aprendiendo a pasos agigantados. Así pues, sin pensármelo dos veces, me lancé embistiendo a aquel tipo que ahora estaba junto enfrente de mí. Despistado y gritando, se iba a llevar el primer golpe, por pervertido y por chulo. No me dio tiempo ni a ver su cara de asombro cuando mi cuerpo mucho más grande que el suyo impacto contra su pecho con toda la fuerza y velocidad proporcionada por el Soru. Tras esto me alejé 3 metros hacia el cielo, buscando estar en una posición segura, observando a mi adversario desde arriba, esperando atentamente cuál sería su respuesta.

Había dado el primer golpe, tenía que estar preparada para lo que ese gatito me tuviera preparado, estaba concentrada y dispuesta a darlo todo para demostrar al mundo lo que una simple comandante en ciernes de la marina podría demostrar.

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#6
La ensoñación de ver las tetas al desnudo de la teniente Ikirami había llevado a Garnet a una especie de realidad alternativa en la que propinaba tremenda turra al celeste pájaro. Pero que equivocado estaba pues, mientras seguía en la búsqueda de los senos al aire de la pelirroja, su rival aprovechó su descuidado lanzándose, en un veloz y ágil vuelo, hacia el tigre.- Esas perolas me van a llevar a la ruina... ¡Mierda! ¡Pedazo de bobo!- Se alertaba el pelirrojo cuando vio aproximarse al llameante ave, mas ya era tarde, pues, sin nada de tiempo para reaccionar a su ofensiva, logró embestirle, con una fuerza a considerar que haría escupir sangre al skypiean y, sin lugar a dudas, ayudaría a espabilarlo, además de mantener mejor su concentración y tener más cuidado en dejarse embaucar por cualquier milonga.- ¡Deja de hacer el payaso, Garnet! ¿Es o no es?- Se castigaba así mismo por el tremendo error que acababa de cometer, mientras se limpiaba el hilo de sangre con su diestra, que emanaba por su boca y viendo como su oponente intentaba alejarse de él volando. Pero oh no... Después del golpe que le había dado, el hombre tigre tenía muy claro que debía poner toda la carne en el asador y no darle ningún respiro al pollo azulado.- Como si fuera dejarte a escapar con el rabo entre las patas, ¿es o no es?-

Estando a unos dos metros de distancia de Garnet, el músico flexionó sus piernas, para coger impulso, con la intención de atacar a su rival en el aire mientras intentaba salvar distancia prudente con él, saltando, con su brazo derecho contraído en su costado, al mismo tiempo que disponía el izquierdo por delante. Teniendo ya su cabeza a tiro, lanzó un puñetazo ascendente con su diestra hacia la barbilla del animal, acompañando a dicho movimiento un sutil pero eficaz giro antihorario de su torso que le dotaba de mayor inercia y, por tanto, más potencia, desembocando en un uppercut que terminaría de derribar a la semioni antes de que pudiera completar su vuelo y deshaciendo su transformación, dejando ver aquel portentoso y atractivo, a partes iguales, físico que habían llamado la atención, anteriormente del músico. Aún así, no se dejaría embelesar, no ahora que estaba 100% metido en el fragor de la batalla. Al aterrizar Garnet, retrocedió dos metros de la semioni, quedando a, unos 20 metros de las gradas custodiada por Navur, y, estando a 10 metros a su izquierda, teniendo en cuenta su orientación, la carpa.- El pollo arde, pero no quema... Meh, mejor para el menda.- Reflexionaba Garnet mientras adoptaba una posición parecida a los boxeadores profesionales, sin quitarle el ojo de encima, no después de haber recibido su ataque.- Buen ataque el tuyo, chata marine- Felicitaba a su adversaria por su ofensiva.- Pero no pienso caer, voy a ganar, cueste lo que cueste, ¿es o no es?- Le declaraba mientras su voz, a cada palabra, ganaba más fuerza, y sus pupilas de felino se contraían. Había que darlo todo por el todo.

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#7


Cuando me alejaba de mi rival sin dejar de mirarme, simplemente este desapareció. ¿Dónde se ha...? . Sin ver de donde venía ni cuando había saltado, sentí un golpe seco debajo de mi pico. ¿cómo ha..? ¿Qué está pasando?, por un momento todo se volvió negro y sentí como mis fuerzas se iban y el pollo me abandonaba. Después un golpe seco me hizo volver a ver, de forma borrosa, polvo y arena acompañaban mi dolor, Me di cuenta de donde estaba, escuche los gritos de la arena. Después de mi golpe mi adversario tendría que estar herido, pero era yo quien estaba sobre la lona ¿Pero cómo? Así que este era el verdadero poder del Grand Line, pues no coño, me negaba a que fuera siempre lo mismo, me negaba a estar siempre en un bucle infinito de huida, de derrota, de avergonzarme, de sobrevivir a duras penas, saldría de ahí, saldría de ese bucle de derrotas y huidas. Si no era capaz de sobreponerme a estas situaciones, no sería capaz de impartir justicia ni de proteger a los más inocentes y el mundo seguiría atrapado en aquel bucle de piratería, pobrezas, injusticia y muertes. Tenía que ser capaz de romper aquel círculo, aquel bucle de destrucción y muerte sin fin. Tenía que conseguirlo y mi pollo me ayudaría a ello.

Del golpe había vuelto a mi forma semioni, me dolía y me arrastraba por la arena de dolor, estaba sangrando, pero noté como mis heridas se iban atenuando mientras, con una rabia interior infinita, me volvía a transformar, esta vez en mi forma hibrida. Mientras terminaba de levantarme del suelo Aquel tipo me estaba hablando, pero todo me dolía y no podía entender lo que me decía..Chata marine... todavía tengo mucho que decir. Mucho que demostrar. Mientras mi adversario pronunciaba esas palabras, yo terminaba de levantarme. Tenía que alejarme todo lo posible de él antes de que volviera atacar, reorganizar mis ideas y pensar una estrategia, pero tenía poco tiempo

Así que volé, todo lo alto que pude, mientras lo hacía en mi cabeza aclaraba las ideas y Gatchet estaba diciendo que iba a ganar a toda costa, eso estaba por verse, había demostrado ser un oponente formidable, pero un simple golpecito de nada no iba a hacer que desistiera en mi lucha, tenía que ganar. Sabía lo que tenía que hacer. Ven aquí gatito, esto acaba de comenzar,  pensé mientras me alejaba lo más rápido posible sin dejar de mirar a mi rival preparado para otro ataque, esta vez tenía que ser capaz de verlo

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#8
El devastador golpe que le había propinado a Karlglass, en efecto, había hecho algo de mella en ella, dejándola por el suelo, arrastrándose en la arena, y algo desorientada. Aún así, no esperaba ni mucho menos que la pelea terminara allí... No, aquello no había hecho nada más que empezar. Mientras Garnet le hablaba y no le quitaba el ojo de encima a la semioni, ésta se transformó, esta vez, en lo que parecía ser su forma híbrida, aumentando, aún más, su monstruoso tamaño y llegando a ser, casi o incluso más grande que Sasha en su forma de lagartija. Sin embargo, lejos de intentar arremeter contra él, tal y como había hecho antes, ¿estaba huyendo? La grandullona emplumada decidió emprender el vuelo y alejarse, lo máximo y en la mayor brevedad posible de Garnet. Quizás, la belleza y majestuosidad de aquella preciosa criatura, hizo que Garnet se quedara algo embelesado y que no la atacara en pleno vuelo.

El celeste y llameante pájaro se seguía alejando más y más, sin apartar la vista del músico e ignorando por completo sus palabras. Aquí Garnet se podía empezar a oler lo que planeaba su rival. Él quería ganar ese combate con pura fuerza bruta, a ser posible, sin usar sus pequeños "trucos"... No había mayor demostración de superioridad que esa. Pero tampoco era imbécil... No del todo, al menos. El músico sabía que de un salto podría llegar hasta donde su rival, pero estaría entrando en su terreno, y posiblemente cayendo en su trampa. No era nada inteligente ir frente a frente en un combate aéreo con alguien con la capacidad de volar. Como se suele decir, "quién tiene el terreno alto, gana". Ya había visto que el pollo era veloz e inesquivable si no le prestaba la suficiente atención.- Tch, como si fuera caer, ¿es o no es?- Pensaba en el momento en el que Karl cesaba de volar, situándose a unos 17 metros sobre el suelo y a 19 de Garnet, momento en el que, impulsándose rápidamente con su pie derecho, corrió en línea recta y pasando por debajo de Karlglass, hasta situarse a su espalda. Antes de terminar su desplazamiento, apoyó, sin decrecer su velocidad, su diestra en el suelo, girando, entonces, 180 grados en sentido horario, terminando de encarar la espalda de su llameante contrincante y con sus rodillas flexionadas, habiendo recorrido en total 4 metros, y quedando, nuevamente, a 19 metros de Karl. En ese mismo instante, fijando su mirada en la semioni y sin dejar ningún tiempo de margen a que entendiera la situación, como si de un gran felino en plena caza se tratara, se propulsó con un potente salto, de unos veinte metros, que le darían para alcanzar la pierna, o en este caso pata, del ave. En pleno "vuelo", Garnet extendió su brazo izquierdo hacia Karlglass, sin apartar su mirada de ella, al mismo tiempo que contraía el derecho y comenzaba a cerrar ese puño de manera diferente a la "convencional", dejándolo lo más plano posible con el propósito de atacar, en vez de con los nudillos de su mano, con sus articulaciones interfalángicas. Con el "gemelo" derecho del pollo al alcance de un metro aproximadamente, lanzó un poderoso puñetazo a dicha parte que paró en seco el movimiento del pelirrojo, al mismo tiempo que ahora contraía su brazo izquierdo, además de detener la transformación del precioso pájaro, dejando ver, nuevamente, su forma de semioni e interrumpiendo su vuelo.

Instantáneamente después, y antes de que comenzaran a caer, con el objetivo de poder separarse de la semioni durante la caída esta vez, con su puño izquierdo cerrado golpeó, y ya cargado tras su anterior ataque, con fuerza y haciendo uso de cada uno de los músculos de su brazo, en la misma zona en la que había impactado su anterior ataque alejándose, así, aproximadamente, un metro más de ella, quedando a dos de distancia, y sin apartar su mirada, ni por un segundo, de la semioni durante la caída. Al aterrizar, siguió atento ante los posibles futuros movimientos de su oponente y manteniendo aún esos dos metros de distancia con ella, pasó, esta vez de emitir ninguna palabra, ningún sonido y ningún fonema siquiera. Prefirió dejar que fueran los vítores, gritos y ánimos del público los que inundarán el campo de batalla, mas no sus pensamientos, que estaban centrados en ganar de forma aplastante.

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#9


Cuando termine de alejarme volvió a suceder. Gatchet salto a mi espalda y me volvió a derribar, esta vez saltando mucho más alto, me alcanzo en la garra haciéndome caer y propinándome además dos puñetazos. Volví a morder el polvo. Me levanta con mis oídos pitando y con la boca llena de sangre, de nuevo en mi forma normal derribada en el suelo, intente levantarme apretando los puños y pegando un grito de rabia.

-WRAAAAAAAA ESTO ES TODO LO QUE TIENES GATITO, CON ESTOS GOLPES NO ACABARAS CONMIGO NI EN UN MILLÓN DE AÑOS

Me dolía la cabeza y me dolía la pierna, esta vez no iba a huir, estaba dispuesta a recibir el próximo golpe. Me estaba cabreando cada vez más y más y a punto de perder el control sobre mí misma, sentía como el pollo quería manifestarse, como recorría mi cuerpo y mi sangre, convirtiéndolo todo en llamas y lleno de furia mientras sanaba poco a poco mis heridas. Sabía que era un torneo amistoso, lo sabía. Pero este hijo de puta me estaba tocando demasiado los ovarios. Estaba preparada para aguantar todo lo que me echara y no me iba a rendir y cuando menos se lo esperara, mi furia caería sobre él con todas mis fuerzas.

Tras unos segundos mi vista volvía a ser clara, cojeando señale a aquel tipo, a dos metros de mí y le grite:

- ¡Ven a por mí! ¡Lánzame lo mejor que tengas!

Me dolía todo tanto que ese dolor lo había convertido en rabia y miraba a mi rival desafiante con los ojos inyectados en sangre. Me puse en guardia cubriendo mi cabeza con mis brazos y con la pierna golpeada temblorosa. Esta vez no volaría, le demostraría que incluso en mi forma de semioni y a pesar de ser estúpidamente más rápido que yo, ese maldito gatito no tenía nada que hacer contra mí, acabaría estampando sus sesos contra la arena y llenándola de sangre si nadie lo impedía o si no acababa conmigo primero. Este gatito no era nadie para mí, soy la jodida Karlglass Firebirth y este cabrón iba a morder el polvo. 

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#10
El ataque de Garnet había surtido efecto, le había inflingido el suficiente daño como para deshacer su transformación y hacer que cayera al suelo. Como usuario zoan, había experimentado múltiples veces esa sensación de recibir un golpe, tan devastador, que hacía perder por completo la concentración, hasta tal punto de volver a su forma base. Ver que aquello estaba sucediendo con la semioni, le indicaba que iba por el buen camino, que sus ataques le hacían mella. Y aún así, al mismo tiempo, se sentía frustrado. Frustrado de ver como, a pesar de haberle asestado con alguno de sus mejores ataques, su rival seguía en pie, como si nada hubiera sucedido.- ¿De qué coño está hecha esta piba? ¿Cómo cojones aguanta tanto el tipo la puta marine?- Se preguntaba el músico, cada vez más impaciente, mientras la marine grandullona se volvía a poner en pie, al ver que su rival no caía. Y eso sólo podía significar una cosa: Aún no era lo suficientemente fuerte, no si no era capaz de derribar aquel muro infranqueable por más que lo golpeara.

Pero lo que terminó por sacar de sus casillas al skypiean fue como, tras lo que parecía ser un grito de furia, le vaciló, o al menos así lo interpretó Garnet, diciéndole, bajo el nombre de "gatito" que, con esos golpes, no sería capaz de acabar con ella en eones. El músico hizo una mueca, mientras fruncía el ceño y empezaba a sentir como las venas de su frente se empezaban a hinchar, estaba ardiendo de ira.- ¿¡¿HUUUUUUUUUUH?!? Esta quiere que le meta otro meco, ¿es o no es?- Pensaba, realmente molesto e iracundo, el tigre, lanzándose, acto seguido, hacia el pecho de la marine, sin darle opción a que tuviera ningún tiempo de reacción. Dos metros los separaban, dos metros que en pocos instantes, imperceptibles para aquellos sin la suficiente agudeza visual, quedaron en nada. Con su brazo derecho extendido hacia atrás, y su diestra completamente abierta, mostrando sus afiladas garras, cuando tenía su objetivo a tiro, arremetió con un feroz y, aún más veloz, arañazo horizontal que abarcaría toda la zona del pecho, rasgando tanto la ropa como la piel a partes iguales y dejando un patrón de 5 líneas de sangre, paralelas entre sí. Seguidamente, cuando había finalizado de arañarle, y aprovechando la inercia del movimiento de su brazo, rápidamente cambió la posición del mismo, con la intención de volver a acuchillar a su rival en la misma zona pero en sentido contrario, aunque con menor intensidad que el primero, finalizando su ofensiva cerrando su puño derecho y, propinando un puñetazo con su diestra en su esternón, aprovechando el impacto, al igual que anteriormente, para separarse de la semioni, volviendo a situarse a dos metros frente a ella, todo eso sin quitarle la vista de encima, finalizando con un ligero ladeo de su cuello hacia su derecha, con una expresión de denotaba molestia. A ver si eso le enseñaba a medir sus palabras a la grandullona.

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