[EVENTO FASE] Billete a las nubes.
#91
La respuesta del Birkaniano no tardó en hacerse notar y su actitud no fue la esperada de uno de los de su raza en este lugar, y en este contexto. ¿Acaso era estúpido? ¿Sufría algún tipo de incapacidad cerebral? ¿Había vivido aislado del mundo y la sociedad durante toda su vida? Cualquier persona de las que aquí residían sabía que uno solo de nosotros representaba la autoridad suficiente como para que no quisieran contradecir nuestros designios, que eran los mandados y la voluntad de nuestro señor, y obedeciesen con diligencia y entrega. Claro, también existía la posibilidad de que fuera uno de esos prófugos que habitaban en el mundo inferior, en el mar azul, o la descendencia de alguno de esos traidores a la patria que había vuelto a su casa, o la de sus ancestros, movidos por la promesa del oro o el paraíso terrenal que este vasto imperio nuboso otorgaba. La delicia de los sentidos de todo el que caminase tan próximo al sol y se aproximase hacia el esplendor de la propia Shandora. Pero no importaba su procedencia si no su origen primigenio, que era este lugar, y todos estaban atados a las sacras leyes de este paraíso.

Advertí sus palabras como una ofensa directa hacia la supremacía del Grand Mord Zarutsuki, por medio de su interlocutor, que era yo mismo, y su lenguaje corporal manifestaba claramente que estaba dispuesto a enfrentarse a mi en un combate cuerpo a cuerpo, faltando por completo el respeto a mi cargo y mi autoridad y sentenciando su propio destino al desprenderse de su ropa en el tren superior, eliminando las posibilidades de diálogo o redención por su parte — Sea pues — sentencié mientras su acompañante se aproximaba hacia él, pero sin dar lugar a interacción — Serás purgado — y tras llevar la mano libre a la cintura, la alcé con celeridad hacia su rostro activando el mecanismo del dial que había sujetado, una de las armas más potentes y disuasorias de Skypiea: el dial de rechazo.

Un gran destello emergió de mi puño y el estruendo del impacto fue tal que todos los presentes en la zona pudieron escucharlo sin dudas resonando más fuertemente que el sonido anterior del cuerno que anunció la llegada de los Custodios, produciendo un choque colosal, un golpe inmenso de viento que salió de aquella pequeña caracola e impactó de lleno en Zarek, el - supuesto - hereje, lanzándolo hacia el interior del bosque volando a ras del suelo rompiendo árboles, ramas y vegetación diversa por igual, saliendo de la escena con una facilidad y velocidad tales que dejaba completamente en claro la diferencia de poder y establecía claramente los motivos por los cuales la autoridad no era cuestionada por nadie. Los estándares de poder debían ser muy superiores, si un guardián con un simple instrumento era capaz de generar tal poder sólo pulsando un botón.

Cuando la polvareda del golpe se disipó, bajé el brazo que sujetaba el dial humeante y me coloqué de nuevo en una posición relajada, clavando de un golpe el bastón en el suelo con un crujir y rechinar metálico, observando hacia la lejanía. No alteraría el orden haciendo que nadie fuera a recoger el cadáver aun, era algo que podría hacerse después de los juegos sin problema, pero igualmente llevé la diestra a la sien para comunicarme con mis iguales. Si ese Birkaniano tenía la suerte de haber sobrevivido y osaba volver, iba a asegurarme de que no hubiera cadáver que recoger.





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Inventario


Daño


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#92
Un poderoso estruendo y de la nada, un participante menos en las pruebas que estaban por venir.
Todo aquel que no estuviera con la cabeza metida en un hoyo bajo tierra habría escuchado el bramido del dial de rechazo que había usado Navur, el quinto ángel Custodio, contra el indeseado ser que estaba farfullando y alardeando sin sopesar sus propias cartas. Mientras tanto, el resto de sus iguales permanecían impertérritos frente a sus respectivos caminos y no parecen inmutarse por aquella acción, como si fueran conscientes de qué pasa, por qué pasa, y cómo controlarlo en todo momento. Eran cinco seres extrañamente parecidos y con peculiaridades suficientemente notorias como para dejaros entrever, incluso a los que no habíais leído nada de ellos, que eran seres a los que convenía no buscarles las cosquillas ya que estaban preparados para cualquier tipo de contienda, bien armados, disciplinados y entregados ciegamente a la fe en su Emperador y sus dominios.

Mientras tanto, todos aquellos que estaban en las gradas o los alrededores charlaban y se entremezclaban entre ellos el tiempo suficiente como para que, proveniente del castillo, una nube blanca viniera volando a toda velocidad y surcara las arenas de la pista levantando una polvareda según la cruzaba de norte a sur, acaparando completamente la atención. Del inicio de este reguero de polvo, una vez aquella nube hubiera desaparecido a la misma velocidad a la que vino, se podía observar una figura.
— ¡¡ HYA HYA HYA HYA HYA !! — rio a carcajadas una voz mientras el polvo se disipaba lentamente — ¡Bienvenidos a Shandora! — continuó, caminando hacia el centro de la pista de arena. Con la polvareda disipada pudisteis ver una figura de aproximadamente metro ochenta, vestida con un traje morado compuesto por pantalón, chaleco y sombrero de copa. Con una camisa verde a juego con una pluma en el sombrero, junto a una cinta roja a juego con unos guantes rojos. Rematando su apariencia, un bastón corto blanco, una máscara del mismo tono y unas botas del mismo color con la puntera negra. Llevaba un collar con una piedra verdosa alrededor del cuello, y la máscara tenía dibujada una extraña sonrisa y un único agujero negro en el centro. Como colofón, portaba un pequeño palo dorado sobre el que reposaba un Den Den Mushi muy pequeño junto a una caracola de color dorado, a la que hablaba y amplificaba mágicamente su voz en todas direcciones añadiendo un poco de reverberación — ¡Gracias por la amable espera Damas y Caballeros! ¡Tomen asiento! — indicó señalando con su bastón en derredor — ¡Soy El Dirigente y estoy aquí por la gracia de su majestad el Emperador Zarutsuki, para dar comienzo a estos juegos en su honor y para el disfrute de Mords y Pilebs en general! — un estruendoso aplauso acompañó esa frase mientras todos los habitantes comenzaban a ocupar sus puestos en las gradas, ante la atenta mirada de aquel tipo, "El Dirigente", recién llegado desde el mismísimo palacio, quien esperó unos largos y densos segundos antes de hablar.

— ¡En esta ocasión contamos con un enorme grupo de voluntarios provenientes del mar azul, traídos aquí por dos de nuestros amados Mords en dichas tierras yermas! ¡Sus participaciones han sigo recogidas por los Custodios y mis manos inocentes los han separado en equipo completamente equilibrados! — de nuevo otro estruendo y otro aplauso en general por parte de los nativos de la zona — A continuación iré diciendo sus nombres para que vayan descendiendo a las casillas de la pista y poder comenzar ¡Démosles un fuerte aplauso! — y otro estruendo estalló en el lugar, más fuerte y más extenso que el anterior. Vítores, clamores y aplausos con todo el público ya sentado y dispuesto a disfrutar de la estancia.

El Dirigente caminó hacia el extremo más al sur de la pista, y señaló con el bastón a la base cuadrada más a su derecha - teniendo el palacio a su espalda - y volvió a alzar el Den Den hacia su máscara  — ¡El Equipo uno está formado por Joe Joestar, Aspros, Mord Kuraku Nata y Viktor Evans! ¡Por favor a su cubículo! — dijo alzando el Den Den y girando trescientos sesenta grados sobre si mismo disfrutando de los vítores y las celebraciones de los presentes, quienes coreaban por encima de todos los demás griteríos y silbidos la palabra "Mord" mostrando su apoyo a Kuraku. El Dirigente se dirigió hacia la siguiente base y realizó el mismo proceso de señalado con su bastón — ¡El Equipo dos está formado por Triana Tempesta, Sohem, Ikirami Kuroichi y Sasha! ¡Diríjanse hacia su cubículo! — añadió alzando de nuevo los brazos, girando sobre si mismo y caminando hacia la siguiente base volviendo a señalarla con el bastón — ¡El Equipo tres está formado por Pileb Garnet Matlock, Mord Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero, Pileb Jolyne Jones y Sephiroth Kurowashi! ¡Este equipo carga con la represencación de nuestra tierra! ¡Por favor, dirigíos al cubículo! — y el estallido del público fue más grande que ningún otro hasta el momento. Coreaban la palabra Mord y clavaban un pisotón acompasando el ritmo de sus vítores mientras El Dirigente se encaminaba hacia la última base — ¡El Equipo cuatro está formado por Karlglass Firebirth, Chewbacca, Chloe Dendro y Tobías Murray! ¡Bajen hacia su cubículo! — y se separó de aquellas bases dirigiéndose caminando alegremente con pasos largos militares saludando a un lado y a otro mientras todos gritaban y celebraban el inicio de estos juegos.

Un estruendo rítmico de trompeta sacudió el lugar mientras esperaban a que los participantes de los juegos bajasen a sus respectivas plazas y lugares, mientras el maestro de ceremonias llegaba a su destino y se giraba para encarar a los que ya estaban y a los que iban viniendo, alzando el bastón al cielo — ¡Bienvenidos extranjeros! ¡Vais a formar parte de los Juegos de Zarutsuki! ¡Un evento que puede concederte cualquier deseo! Voy a explicar las normas, que son muy sencillas, y deben quedar claras — dijo, clavando el bastón en el suelo y alzando la mano con el índice extendido — ¡Uno! Se realizarán cuatro pruebas entre todos los participantes que otorgarán puntos para su equipo según la clasificación de cada uno. El que tenga mejor puntuación, ganará cien puntos. El segundo lugar, ganará cincuenta puntos. El tercer lugar, ganará veinticinco puntos, y el cuarto lugar no ganará ningún punto, y el participante estará descalificado! — hizo una pausa para asegurarse que se entendía y extendió el dedo corazón — ¡Dos! Cada equipo aportará a uno de sus miembros para realizar cada prueba. Y hay que hacerlo con inteligencia porque este participante no podrá participar en más de una prueba, gane o pierda — de nuevo una pausa y alzó el siguiente dedo, el anular — ¡Tres! Puede usarse cualquier método, habilidad o poder para superar las pruebas respectivas ¡en la creatividad está la victoria! — la pausa reglamentaria y alzó el meñique — ¡Cuatro! El equipo ganador podrá pedirle un deseo al Emperador Zarutsuki ¡y este lo cumplirá como premio! — y ahí cerró por completo el puño con fuerza — ¡Cinco! Queda terminantemente prohibido cualquier tipo de hostilidad entre los participantes mientras dure el evento ¡esto es una celebración sagrada en honor a nuestro Emperador! Todo aquel que ignore esta norma, será reprendido por los Custodios — y en ese momento dejó caer su brazo volviendo a sujetar el bastón dando dos toques con este contra el pavimento, alzándolo después de eso en paralelo al suelo señalando hacia las casillas que los participantes debían ocupar — ¿Estáis preparados participantes? — preguntó retóricamente mientras la nube que lo había traído aquí se paraba a su lado, frenando en seco su estrepitosa carrera y permitiéndole subirse a ella y comenzar a elevarse por encima del campo de tierra, proyectando su sombra y esperando a que todos estuvieran listos para poder comenzar la celebración.





Importante


Debuff último participante


Próximo turno


Los Juegos
#93
Estaba completamente atento en aquella celebración, la gente estaba disfrutando, se notaba que era algo que llevaban tiempo esperando. Para mí era algo raro, pues no sabía que iba a suceder tras las palabras de aquel ser alado, por lo que solo me centré en observar aquel enorme coliseo y ver que ocurría. De pronto, un terrible estruendo sonó en uno de los laterales, fue tan brusco que me levanté en alerta y mirar en la dirección de donde provenía. Solo pude observar al mismo ser alado de antes, pero este tenía algo diferente - ¿Qué ha pasado? ¿Ese ser es el mismo de antes? No lo parece... - Estaba empezando a preocuparme, aquel ruido devastó completamente el ambiente, no encajaba allí con toda la fiesta y no entendía el porqué.

Otra vez, algo inesperado. La gente empezó a alardear y volví la mirada al centro de aquel sitio. Una nube apareció por el cielo, pasando a ras de la arena de aquel sitio, levantando una polvareda por todos lados. Situé mi brazo por delante de mis ojos para intentar no perder la vista en aquello. Una risa sonó por todos lados, desde lo que parecía un Den Den Mushi. El polvo comenzó a disiparse y pude ir observando una silueta poco a poco. Era, a mi parecer, un hombre de tamaño normal, bastante elegante, con un traje, con un gran sombrero de copa y algunos adornos que complementaban el buen porte que tenía. Volvió a abrir la boca para dar la bienvenida a todo el público, presentándose como el Dirigente, y alegando que esto eran unos juegos en honor a su emperador Zarutsuki, el shichibukai. La gente volvió a aplaudir y gritar, estaban realmente emocionados.

Prosiguió cuando se hizo un poco más de silencio por el público, comentando que esta ocasión los participantes venían del "mar azul", juntándolos en equipos para participar. Alcé una ceja tras esas palabras, pues no me gustaba un pelo. Terminó diciendo que iba a presentar a cada uno de ellos y que por favor bagásemos a las casillas que había allí abajo. Primero, teniendo el palacio a su espalda, señaló la que estaba más a su derecha, llamando así al equipo número uno. Y para mi sorpresa, el primer nombre que pronunció, fue el mío, Joe 'Joestar' - Esto tiene que ser una broma ¿Cómo narices sabe mi nuevo mote? Se lo habrá dicho el ser Alado supongo... - Seguido de Aspros, Mord Kuraku Nata y Viktor. Mi sorpresa fue enorme, pues los nombres de Aspros y Kuraku lo tenía grabados en mi retina de los carteles de Se busca - Entonces aquí hay piratas - Pensé, pero además, Viktor Evans - ¿Será el mismo que yo conozco? - Sería mucha casualidad que fuera el cazador que conocí en Toko. Tras esto, el Dirigente pidió que nos acercásemos a la casilla, miré a mis compañeros, los cuales estaban todos a mi izquierda - Esto sí que no me lo esperaba para nada - Miré de nuevo al frente mientras me levantaba para bajar. Suspiré - En fin, vamos a ver de que va todo esto para acabar rápido y ver que podemos hacer ¡Animarme al menos mientras esté ahí abajo, hmfefefe! - Terminé de comentar a todos los míos

Mientras me dirigía a donde el hombre elegante nos pidió, continuó hablando, pues parece ser que había más grupos. Nombrando al grupo dos, de nuevo, nombres conocidos, demasiado conocidos. Por una parte, uno era mi compañera Ikirami, lo cual ya supuse que todos y cada uno de nosotros íbamos a participar. Triana Tempesta, Sasha y Sohem, todos ellos con ella. No pude evitar preocuparme, pues sabia muy bien que Triana no le hacía mucha gracia el uniforme de la Marina, Sohem es... Sohem, y Sasha, a pesar de ser una buena chica, no dejaba de ser una pirata. Grupo tres, esta vez, le tocó a Sephiroth, junto con Garnet, Jolyne y un tal Yojimbo, los dos primeros, sus nombres, los tenía grabado en mi cabeza de los carteles, pero Yojimbo no nunca lo había escuchado. Y por último, grupo cuatro, esta vez Karl iba para allá, con Chloe Dendro y Chebawa, o algo así dijo, nombres que nunca escuché, pero sí el de Tobías Murray, el vaquero.

Llegué a mi sitio el primero de todos y me coloqué donde dijo el Dirigente, me crucé de brazos sin abrir la boca en nada y pensando - Aquí hay muchos nombres conocidos, algunos de ellos con un cartel de recompensa... - Pero todo esto se vio interrumpido cuando esta vez se dispuso a decir las normas de estos juegos, fáciles de entender: Cuatro pruebas por puntos, descalificación al peor de todos, cada uno del grupo hará una prueba sin repetir, está permitido usar nuestro mayor potencial, y la más importante: no se permitiría ningún tipo de pelea entre nosotros, pues esto era un evento para divertirse - Genial - Pensé mientras me encendía un cigarro. Iba a compartir este escenario con gente buscada y aliados, y no iba a poder hacer nada, al menos mientras los juegos estuvieran presentes. No quise darle muchas vueltas, pues estaba claro que aquí no se andaban con tonterías. Jugaré los juegos, haré lo que pueda, y una vez acaben, ya se verá que es lo que podremos hacer.
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Karmas
#94
El conglomerado de voces del público asfixiaba en parte las conversaciones que los presentes pudieran llegar a mantener. Prácticamente había que pegarse a la oreja de un compañero para hacerle algún comentario o directamente levantar la voz, que era lo que hacía todo el mundo. Sin embargo, todo estruendo murió bajo la brutal explosión de aire que se hizo eco sobre todas las voces y todo el área. Daba la impresión de que algo hubiera estallado en mil pedazos. Chewbacca se apresuró al borde de la grada para asomarse y ver qué demonios había ocurrido. Lo único que pudo apreciar fue a uno de los Custodios completamente inmóvil delante de una humareda de polvo que precedía a un agujero en la jungla que rodeaba el lugar en el que se encontraban. Recordó haber visto en ese mismo lugar a un individuo desconocido recibir un bastonazo del propio Custodio. ¿Habría escalado tanto la cosa? Ninguno de los otros guardianes pareció inmutarse ante lo sucedido, y si uno era capaz de hacer eso ¿qué podrían hacer todos en conjunto? Estaba claro que lo único que podían hacer en aquel lugar era participar en los juegos y no buscarse problema alguno. Volvió con un torrente de pensamientos a su sitio en las gradas, tan solo pudiendo imaginarse qué clase de ataque habría empleado aquel guardián. Las conversaciones volvieron a su cauce normal como si aquella eventualidad no hubiera sido nada fuera de lo común. Todos los presentes esperaban la misma cosa: el comienzo de los Juegos de Zarutsuki. No tuvieron que esperar durante mucho más tiempo, porque de repente una nube blanca acudió volando al centro del escenario, levantando una enorme humareda de polvo que captó la atención de todos. De entre el polvo surgió una elegante y misteriosa figura. Una suerte de presentador de los juegos que, enmascarado y con llamativos ropajes, les dio la bienvenida a Shandora. Se hacía llamar El Dirigente. Sin duda debía de ser una figura de importancia en aquel lugar. ¿Cómo sería su rostro?

Se anunció que los voluntarios para participar en los juegos se dividirían en equipos. Chewbacca miró a sus compañeros sin decir nada. Tan pronto se habían juntado como tan pronto iban a separarlos de nuevo. Se preguntó si tendría que enfrentarse a ellos en alguna clase de combate, pero tal pregunta tendría que esperar para ser respondida. En el primer equipo estaban Kuraku y otros tres sujetos que el panda no reconocía por el nombre. En el segundo más nombres le llamaron la atención. Sasha, por supuesto, era una de ellos, y Triana la otra. Recordaba a Triana Tempesta perfectamente como aquella muchacha de cabellos rosados que le miraba como una psicópata a través de su cartel de Se Busca. Los nombres de Sohem e Ikirami no le decían gran cosa, por otro lado. Garnet fue el siguiente junto al legendario capitán de los Alas Negras. Legendario, sí, porque para decir su nombre de cabeza tenías que sacarte un doctorado en onomástica. Además de Garnet y Yojimbo, reconoció otro de los nombres. Sephiroth era uno de los marines con los que el panda se topó en los Cabos Gemelos. No acabó muy bien parado en aquel combate, según recordaba. Esperaba no toparse de frente con él en los Juegos, porque seguro que era capaz de reconocerle.

En estos tres equipos ya se habían separado tres Shogun Garis. Sólamente restaban Tobías y Chewbacca por ser ubicados, y lo fueron en el último de ellos. El cuarto equipo estaban los dos en conjunto con Karlglass y Chloe. Ninguno de aquellos dos nombres le decía nada. —Así están las cosas. —Dijo poniendo su mano sobre el hombro de Garnet. —Suerte en los juegos, chicos. —Se levantó y descendió por las escaleras laterales de las gradas hacia el lugar designado. Intentó no llamar demasiado la atención, aunque midiendo casi cuatro metros era difícil. Sus gafas de sol y su gorro cedido por Garnet le ayudaban, sin lugar a dudas, a pasar más desapercibido. Se presentó el primero a la casilla que le encomendaron, pero no el primero de todos a la arena. A lo lejos, en el lugar que ocupaba el primer grupo, había ya un sujeto. Escuchó y observó en silencio al presentador. El premio era un deseo (¿cualquier deseo?), había cuatro pruebas, solo uno de los integrantes del grupo puede participar en cada prueba, tienen vía libre para usar todas sus habilidades y, finalmente, están prohibidas las hostilidades entre los participantes. De todo aquello el panda sacó un par de cosas en claro, pero lo más relevante fue la necesidad de escoger con cabeza quién participa en qué prueba. El Dirigente se alzó por encima de todos montado en su mágica nube mientras les preguntaba retóricamente si estaban listos. Chewbacca no lo estaba, pero nadie lo estaba. Esperaba estar más listo que otros, eso sí.

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Karmas
#95
La indignación de todos los miembros de los Shogun Gari, y en especial de Kuraku, frente a la clara diferencia de poder entre las distintas razas aladas, fue interrumpida por un poderoso estruendo que retumbó en toda la ciudad aurea. Con cierta agitación, y con sus sombras de ojos ya maquilladas, Garnet se levantó de la grada, al igual que el panda, y se giró hacia atrás, lugar del cual provenía el sonido que le había llamado la atención.- ¿Pero qué cojones?- Se preguntaba así mismo mientras oteaba a una figura parecida, si es que no se trataba del propio Navor, frente al camino que estaba justo a la derecha del que habían tomado los Shogun Gari. Garnet comenzó a rascarse la sien con el índice de su diestra, confuso ante lo que había podido ocurrir ahí.

Cuando el pelirrojo se volvió a girar, centrando su mirada hacia la arena, una nube salió volando del palacio dorado y, como una exhalación, recorrió la arena a la vez que levantaba una polvareda debido a la velocidad de la misma. Conforme la nube de polvo se iba desvaneciendo, una carcajada, que hizo que a Garnet le recorriera un escalofrío por su espalda, salió de la polvareda.- Me cago en la puta... Se ríe igual que el puñetero Finn... Relaja la raja Garnet... Está muerto ¿es o no es?- Musitaba el músico tembloroso ante imaginarse la risa idéntica del fallecido pirata de brea. La figura risueña dio, seguidamente, la bienvenida a Shandora, mientras se dirigía hacia el centro de la pista, dejando ver la apariencia del que parecía ser que iba a ser el presentador de los juegos, un ser enmascarado, trajeado de color morado y verde, y con un sombrero de copa que se presentaba, usando lo que parecía ser un Den Den Mushi, como "El Dirigente", y que daba comienzo a los tan ansiados juegos de Skypiea, ocasionando el estallido de aplausos de todo el público que había asistido a ver dicho evento. A continuación, comunicó presentando al gran grupo que iba a participar, e informando de las divisiones que se iban a dar para las distintas pruebas que tomarían lugar en el evento, pidiendo que fueran bajando a las parcelas de arena conforme les fuera nombrando, tras lo cual, el público vitoreaba y aplaudía con mayor intensidad.

El maestro de ceremonias enmascarado, se aproximó a las casillas donde se situarían cada uno de los equipos, comenzando a nombrar uno por uno. El primer equipo que describió lo conformaban dos personas que no conocía ni le sonaban en lo absoluto además de Raspros y Kuraku. Al ver que Kuraku iba a estar apartado de ellos hizo estar alerta a Garnet, pues el músico esperaba que participaran todos en el mismo equipo. Por otro lado, escuchar el nombre del miembro de los Alas Negras, llenó de sorpresa y emoción a Garnet, ya que no esperaba volver a encontrarse con él y Jolyne en la isla celestial. No pudo evitar girarse hacia atrás y mirar a Sasha quién estaba justo detrás de él.- ¡Colegui! ¡Raspros está aquí! Jolyne y Triana estarán también aquí, ¿es o no es?- Preguntaba a la semioni con corazones en lugar de ojos, mientras los espectadores coreaban la palabra "mord", posiblemente en referencia a Kuraku. Seguidamente, el Dirigente prosiguió con el equipo dos, compuesto por Sohem e Ikirami, a quienes no conocían, su hermanita Sasha y la recién nombrada Triana Tempesta, causando que Garnet mirara con envidia a la semioni.- Tch, ¡qué suerte tienen algunas!-  Se cruzó de brazos y se giró encarando la arena nuevamente. Luego, continuó con el tercer grupo, encabezado por Garnet, seguido de un tal Yojimbo no sé qué no sé cuánto, que por lo de Mord intuyó que debía tratarse de otro lunarian tal y como explicó Panda anteriormente, y finalizando con Jolyne y Sephiroth a quienes conocía bastante bien.- ¡Retiro lo de la suerte! ~Me ha tocado con Jolyne puejeje~- Decía con las manos en alto, opacado por los vítores del público, que rugían con mayor intensidad que antes, con cierta alegría por haber caído en el mismo grupo que la pelirrosa. Aún tenía pendiente una conversación con ella, y sentía que no había mejor lugar dónde tenerla que en Skypiea. Por otro lado, el nombre de Sephiroth no lo olvidaba en absoluto, era el marine con el que había coincidido en los Cabos y en Toko. A pesar de que no le caía mal, ni mucho menos, nunca era de su agrado tener que colaborar con esos perros del gobierno.- Beh, a ver que se cuece con el marine.- Hablaba Garnet, mientras se ponía en pie y en posición para bajar. Por último, el Dirigente presentó al último de los grupos, cuyos aspirantes eran sus amigos Tobi y Chewbacca, y Chloe y Karlglass, nombres que no le llamaron la atención en lo más mínimo. Antes de descender, el mink les deseó buena suerte en el evento al mismo tiempo que ponía su mano en el hombro del skypiean. Garnet sonrió mientras miraba a cada uno de sus amigos.- Lo mismo digo peña, aunque nos hayan separado, montad un buen jaleo...- Dijo Garnet, dejándose llevar por la emoción de los juegos, pero cambiando, seguidamente a una expresión más seria.- Pero tened ojo y cuidaos las espaldas, ¿es o no es?- Había que disfrutar, pero también estar alerta por lo que podía pasar, aunque, ¿era posible pasárselo bien teniendo todo el rato la mosca de la oreja?

El músico, comenzó a descender por las gradas, tomando el mismo camino que el mink, mientras contorneaba su culo casi desnudo, salvo por un pequeño hilo rojo que formaba parte de su tanga.- Esto es un gustazo ¡Es como si no llevara nada! - Después de bajar y situarse en la casilla que había señalado el presentador, siendo esta la tercera situada más a la derecha, mirando en dirección al palacio, pudo ver como, por ahora estaban tan solo abajo un señor bastante fornido y con un buen par de mamellas, vestido de marine a su izquierda, y a su derecha el panda. Una vez que todos los demás aspirantes habían descendido, el Dirigente prosiguió explicando como iban a proceder los juegos y sus normas. Garnet escuchó atentamente cada una de las reglas, llamándole la atención la parte de que no debían presentar hostilidad con sus adversarios. Por un lado, respiró aliviado, ya que eso aseguraría que sus amigos no resultaran heridos, pero por otro lado, también significaba que no podría zurrarle a un marine en caso de tener la oportunidad, una pena. También llamó la atención del músico aquello de que el evento podría concederle cualquier deseo, ¿era algo metafórico o literal? Era mejor no darle demasiadas vueltas en ese momento. El enmascarado finalizó preguntando si estaban listos y volviendo a subirse a la nube que le había llevado hasta la arena. No tenía ni idea de que les iba a deparar, pero no tenían más remedio que estar listos para lo que se avecinaba.

INFO
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#96
Un potente ruido similar al de una explosión hizo retumbar el lugar, provenía del camino más a la derecha, pero ninguno de los guardias alados pareció reaccionar de forma significativa a ese hecho, lo cual resultaba ciertamente perturbador, parecían máquinas, sin emociones, solo seguían ordenes. De camino a las gradas Viktor me dio la razón, intentando disuadir a Sohem de la idea de robar nada de aquel lugar; pero parecía hacer caso omiso a nuestras palabras. El enmascarado permaneció en silencio todo el camino, ¿Analizaba la situación? Tal vez la represalia había ayudado a calmar sus ánimos, o tal vez su mente estaba trabajando en nuevos planes para hacerse con un buen botín de forma más segura... Algo dentro de mí se inclinaba más a lo segundo, por desgracia. Viktor explicó que aún por encima de los custodios que nos habían recibido había un nivel más en lo que a jerarquía bélica se refería, y mientras tomábamos asiento en las gradas me tranquilizó diciendo que dudaba que los juegos se tornasen en combates mortales y explicó, además, como funcionaba la sociedad de las nubes, la jerarquía entre las diferentes razas que habitaban la isla, lunarian, alas negras; skypieanos, alas pequeñas y antenas; y birkanianos, un cruce entre los dos y que no contaba con el respeto de nadie.
 
Antes de poder seguir conversando una nube atravesó la arena con un hombre encima que reía a gritos, su fugaz movimiento dejó una estela de polvo que ocultó su figura durante unos instantes, disipándose al poco para descubrir a la persona que cabalgaba aquella curiosa montura. Se presentó como El Dirigente y valiéndose de un Den Den Mushi procedió a presentar el evento al público asistente, diciendo que se habían formado grupos para participar en los juegos y que estos se harían saber en ese mismo instante, instándonos a los participantes a tomar nuestro lugar en la arena junto al resto de nuestro equipo, — ¿Tan rápido vamos a empezar? — pensé. Uno por uno fueron anunciados los grupos, el primero de nuestro trío en levantarse fue Viktor, que fue asignado al equipo 1, seguido por Sohem en el equipo 2, — ¡Ánimo! — exclamé mientras se levantaban y bajaban, ajena al hecho de que también yo debía bajar a la arena, en mi caso con el grupo número 4, en el que se encontraban una marine, el pirata Tobías, del que Viktor ya me había informado, y a este lo acompañaba un enorme de ser al que reconocí de haber visto al desembarcar. Sabía qué esperar del pirata, y podía imaginar que su acompañante sería fuerte, como mínimo resistente, igual lo suficiente como para poder servir de escudo, al igual que la marine, que tenía una complexión similar. — Vaya tres para hacer equipo... — pensé mientras me acercaba a la casilla que me correspondía. La parte positiva de aquella situación era que al estar los tres separados en distintos grupos había más posibilidades de que alguno de los tres llegase a ganar el premio, un deseo concedido por el mismísimo emperador de Skypiea, lo cual resultaba altamente atractivo, ¿Cuáles serían los límites? ¿Sería un deseo conjunto del equipo ganador o uno por miembro? Solo había una forma de saberlo: Ganar.

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#97
Alargué los brazos para recoger con ambas manos la hortaliza blanquecina que me extendió Yojimbo, como si de un tesoro se tratase. La observé extrañado, intercalando mi vista entre la col y el rostro del capitán, cubierto con una máscara de caballo, hasta que al fin me vi capaz de articular palabra. - Debe ser horrible el grano que te ha salido en la cara para tener que tapártela así. - y es que, ¿qué otro motivo podría tener Yojimbo para portar semejante esperpento sobre su hermoso rostro? Su mirada vacía me penetraba el alma, su morro de látex parecía asfixiarse en su propia forma, como si clamase un dolor insoportable hacia el cielo. Aunque conociendo al capitán, no necesitaba ningún motivo para hacer algo tan extravagante como aquello.

- No te preocupes Triana, eso ya forma parte del pasado. - respondí a la espadachina con un amplio ademán. Ahora portaba la col en la zurda, apresándola entre mi brazo y el torso mientras que con la diestra gesticulaba. - Y mi querida granjera, no sé de qué me hablas, ¿raíces? Si yo me tiño. En fin…-carraspeé- …después de un agarre bastante lamentable por parte de Triana (cariño no te ofendas, no pasa nada), me vi empujado fuera del barco, que voló. Y me hizo volar. Y yo volé de él…por la arbolada. Y fue en medio de un bosque gigantesco donde me encontré a Zarek el hereje (no, no sé porqué se llama así), un tipo de lo más extraño, con mucha mala leche y cuerpo semejante a la plastilina. Insistió en ver al capitán y…-pausé mi discurso para ver por encima de mi hombro, en el lugar donde supuestamente Zarek debería haberse encontrado si todo hubiese ido bien-…lo habría logrado si no le hubiese tocado las narices a uno de esos ángeles buenorros. - Los nombraba en plural porque, al llegar a la ciudad sagrada, me había percatado de que no había solo uno, sino varios de esos guardianes alados protegiendo los diversos accesos del recinto. - Ahora mismo debe encontrarse en medio del bosque, que mal…por él.

Nuestra animada conversación, unida a tantas otras en aquellas gradas, se vio interrumpida por la aparición de una veloz nube procedente de la gran edificación que coronaba la mística ciudad del cielo. Parecía que el cúmulo portaba a alguien en su regazo, más la polvareda levantada por su llegada me impidió distinguir quien era hasta que él mismo se presentó. - Con esas pintas deberías llamarte el indigente, uuuuhuhuhuhu -pensé mientras tapaba mi boca en un gesto burlón. - Que ocurrente que soy.

¿Mords y Pilebs? No tenía ni idea de qué significaba aquello, pero prestaba total atención a aquel circense ser de bastón y sombrero de copa. Parecía que, para participar en los juegos, debíamos reagruparnos con desconocidos. - ¿Cómo que separarnos? -susurré indignado para que solo pudiesen escucharme mis compañeros. - Yo quería participar junto a mis nakamas, la fuente de mi poder, mi motivo de ser…- La reverberante voz del Dirigente comenzó a nombrar los diferentes grupos en los que nos había dividido. Yo formaba parte del primero y, dejando de lado que todos los nombres eran en mayor o menor medida conocidos por mí, uno de ellos llamó poderosamente mi atención. - Espera, ¿Joe? ¿El marine? -recordaba ver imágenes del musculoso guardián de la justicia en algunas entregas del periódico, dando caza a piratas y demás actos heroicos, luciendo ese cuerpo apolíneo tallado por los mismísimos dioses. En un parpadeo, apenas perceptible por cualquier ser humano, adecenté mi cabello y arreglé mi maquillaje hasta alcanzar un estado de perfección fuera de este mundo. - Ahí os quedáis, zorras.

Y volé escaleras abajo hacia la pista de arena, tomando rumbo a mi zona asignada, en el lado izquierdo del estadio. Mientras, de fondo, la megafonía iba repartiendo al resto de mis compañeros en otros grupos, además de explicar una serie de normas en relación a los juegos. - ¿Mord Yojimbo y Pileb Jolyne? Ahora lo entiendo… ”Mord” debe significar gigante extraño y “Pileb” paleta de pueblo…- interrumpí mi pensamiento al ver que allí, como una aparición, como un oasis en medio del desierto, se encontraba Joe, tan escultural como en las fotos del periódico. Me aproximé lentamente y me paré a escasos metros de él, mirando hacia las gradas y fingiendo no tener interés en el marine, cuando parte de mi escasa atención se posó en un tipo que me resultaba familiar.- ¿Garnet? -era aquel chico esperpéntico, aunque atractivo, que conoció en un rodeo la mar de curioso junto a Sasha y Jolyne. Andaba por la pista portando menos ropa que yo, lo cual era un hecho bastante loable.- Mmmmmm…

Karmas

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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo,
¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.



#98
Fuerza: 52 | Resistencia: 52 | Destreza: 90 | Precisión: 20 | Agilidad: 43
Reflejos: 90 | Inteligencia: 25 | Voluntad: 62 | C. Haki: 30 | C. Akuma: 0
Vitalidad: 1182 | Energía: 635 | Espíritu: 122


Un sonido atronador sonó desde la lejanía, pero nadie del público parecía inmutarse aún escuchándose claramente, debían saber perfectamente el porqué o el qué ocasionaba ese ruido, por lo que no le di más importancia. Al tiempo, una nube voladora atravesó la arena del estadio de norte a sur, levantando una polvareda a su paso, una vez cruzó el estadio la nube desapareció y en el lugar donde la nube debía hallarse una figura de un metro ochenta aproximadamente hizo su entrada. En su vestimenta el color que más resaltaba era el morado, usaba un sombrero de copa y en la mano sostenía un bastón dorado del cual en la punta un Den Den Mushi le servía para aumentar el sonido de su voz, haciendo que esta se escuchase por todo el recinto sin problemas. Se presentó como El Dirigente y estaba bajo las órdenes de Zarutsuki, parecía un presentador, explicando al público el motivo por el cual estábamos reunidos. Y los presentes respondían con aplausos y vítores a cada momento que este paraba para respirar. Y comenzó a presentar a los participantes de aquel juego, para mi sorpresa y la de Joe, este último había sido elegido para formar parte del primer equipo junto a algún pirata y Viktor, aquel cazarrecompensas que conocimos la noche que enterramos a Minato. Nos pidió que le animásemos desde la grada mientras él participaba, mientras el público animaba con fuerza a uno de los integrantes de aquel grupo.

El Dirigente continuó presentando al segundo grupo de participantes, en el cual estaba Ikirami. "Esto ya no es casualidad. No hemos hecho nada extraño desde que pusimos un pie en esta isla, solo nos presentamos frente a aquel custodio..." No paraba de darle vueltas al asunto, no tenía otra explicación que al decirle nuestros nombres, directamente nos inscribiesen en este evento. Pero no tardó mucho en decir los nombres de los componentes del grupo tres, entre ellos estaba Garnet, Jolyne Jones y Yojimbo otro "Mord" a los cuales siempre recibian con vítores y aplausos, muchos más efusivos. El último nombre de aquel grupo era el mío, por cosa del destino me volvía a encontrar con Garnet, por lo que podría agradecerle lo de Finn y además estaría acompañado de otros dos piratas.
"¡No tiene otra explicación! Debe ser eso, pues yo en ningún momento me he apuntado a nada" Pensaba a la vez que me levanté, miré a Karl mientras pasaba por delante de ella - Lo siento, pero no voy a poder estar contigo, así que dalo todo.
Baje de la grada y me dirigí hacia la base donde debía situarme, pase por delante de los grupos de Joe e Ikirami a los que con un gesto con la cabeza intenté desearles suerte. Cuando llegué a mi lugar, el único que había llegado era Garnet. Era una buena ocasión para agradecerle todo, pero aún no sabía que estaba pasando del todo, por lo que dejé escapar el momento.

El maestro de ceremonia continuo presentando al cuarto grupo, para pasar a explicar las normas del evento. Estas eran sencillas, tendríamos una serie de pruebas en las que solo podríamos participar un integrante del equipo y este no podría ser utilizado en ninguna otra prueba, asegurando así la participación de cada participante, en estas se podía emplear cualquier habilidad o técnica. El ganador de cada prueba obtendría una serie de puntos que irían disminuyendo según el orden en el que se quedase, salvo el cuarto el cual quedaría eliminado y el vencedor de estos juegos podrá pedirle un deseo al emperador. Estaba prohibida la violencia contra otros participantes, lo que hacía que no corriese peligro, pues no estaba en condiciones de combatir, algo que hizo que suspirase aliviado. "Supongo que si quiero ser honesto con mi equipo, deberé decirles que no estoy en condiciones de competir al cien por cien" Pensé mientras recordaba que el último participante de cada prueba quedaría eliminado. "¡Sephehehehe! Parece que voy a volver pronto a la grada"
|Hablo/"Pienso"/Narro|
#99
Un trueno en la lejanía atrapó mis pensamientos. Alcé la cabeza manteniéndome sentado en la grada mientras observaba a diversas personas asistentes levantase en dirección al sonido, sin hacer amago por levantarme o girarme siquiera. Rumores y palabras en voz baja, comentarios que aunque hubiera podido intentar discernir focalizando mi atención en ellos gracias a mi buen oído, tan siquiera hice el amago. Pareciera no ser un fenómeno natural, no había nubes ni pudiera ser fruto de una tormenta, así que quizá era fruto de alguna habilidad especial. Fuere como fuese, no parecía ser una amenaza pues nadie mostraba signos de preocupación o miedo, así que yo no iba a ser la excepción y me demostré indiferente al suceso.

En cambio, la aparición de una nube en el campo de tierra frente a nosotros levantando una polvareda si que atrapó mi atención, seguida de la voz de una persona que invadía el ambiente. Se presentó como El Divergente. Un nombre extraño y cuyo origen no se si quería averiguar. Empezó a hablar con el público, dando la bienvenida, pidiendo vítores y celebraciones, y comenzando a explicar las Juegos de Marucuchi — Veamos qué van a ofrecer... — dije a mis dos acompañantes, escuchando las palabras del Divergente entrelazando los dedos de las manos y apoyando los codos en mis rodillas, focalizando mi atención en aquel tipo. La sorpresa no se hizo esperar y fue mayúscula al escuchar que, todos los que habíamos llegado en los barcos de Bobama o usando sus velas, los que habíamos ascendido por la columna de agua, íbamos a ser los participantes — ¿Participantes? Y una mierda, yo no pienso hac... — empecé a decir, justo cuando comentó que el ganador de estos juegos podría pedir un deseo — ¿Qué? — pregunté de forma retórica, mirando a mis lados hacia Viktor y Chloe, y el Divergente comenzó a relatar las normas de participación, confirmando que el Emperador de estas tierras concedería un tesoro al ganador del evento — ¡Un pilar de oro! — exclamé golpeando el puño izquierdo contra el derecho, ajeno a todo lo demás. Ignoré los nombres y a las llamadas a la pista del maestro de ceremonias - a excepción del mío propio - y las interacciones de mis compañeros. Ahora sólo tenía un objetivo. Tenía que ganar este juego para hacerme con todo aquel oro de una forma pacífica y sin problemas.

— Voy a ganar este torneo — dije con rotundidad, sin saber verdaderamente de qué iba la cosa o qué tenía que hacer — Si tenéis oportunidad, hemos de conseguir el oro — añadí mientras bajaba hacia la pista dirigiéndome hacia la casilla que se había señalado cuando se había dicho mi nombre, siendo el primero en llegar de los convocados de mi equipo, parándome en el centro del cuadrado cargando mi kanabo sobre mi hombro izquierdo - mismo que la mano que lo sujetaba - observando desde el interior de mi casco cómo se reunían los demás, viendo a mi izquierda a alguien que - extraño para mi - era familia — Ha pasado tiempo, Joe "el héroe" — dije sonriendo, sin que pudiera apreciarlo, e incliné la cabeza levemente a modo de saludo cordial, seco pero lo suficientemente amable — Este torneo será interesante — concluí, viendo como el Divergente se montaba en la nube que lo había traído hasta aquí y ascendía con ella hacia el cielo mientras de las gradas comenzaba a bajar aun más gente.
Esta vez nada de ocultarse o contenerse. Fuera lo que fuera, iba a ganar este torneo.





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#D86700
Sasha seguía a lo suyo pensando en lo que habían dicho Kuraku y Tobías, no sabía como el lunarian se había sentido todo este tiempo fuera de su hogar y le había chocado el cambio. Por otra parte, el vaquero la había felicitado por darle las gracias a Navor por dejarle pasar, la semioni no se había dado cuenta, solo quería pasar sin liarla para jugar lo antes posible. Suponía que después de todo lo que había pasado en la isla Toko y el tiempo que pasaba cuidando la planta de Bepso tenía mucho que ver. Un fuerte ruido llamó la atención de la rubia girando su cabeza hacia la procedencia de este - que era por la zona por donde habían llegado - pero como parecía que todos los habitantes estaban como si nada, ella simplemente se encogió de hombros y, más tranquila, seguía mirando todo a su alrededor de forma curiosa.
 
De repente, una nube blanca apareció en la arena de forma rápida y levantando polvo a su paso. No pudo evitar llevar su mano izquierda al hombro derecho del pistolero mientras miraba boquiabierta la nube. — ¡Tobías quiero una! — gritó emocionada moviéndolo del hombro sin mirarlo para que prestara atención, como si algo tan increíble pudiera pasar desapercibido por alguien. Una risa conocida la hizo parar de zarandear al pobre humano, ocasionando que la rubia tuviera un escalofrío, ya era casualidad aquella similitud. De entre el polvo apareció un hombre trajeado al cual no se le podía ver la cara a causa de la máscara que portaba. Usando un Den Den Mushi pequeño y una caracola en su bastón se presentó como El Dirigente, diciendo que iba a dar comienzo a los juegos. Sasha se animó entonces contagiada del gran aplauso, ya se había olvidado de todo lo que le había molestado y ahora solo podía pensar en ganar.
 
El enmascarado, después de una leve presentación, por fin habló de los juegos diciendo que pronunciaría los nombres para que descendieran hasta el sitio correspondiente, finalmente se acercó a unas casillas y señaló la que estaba más alejada de donde se encontraban los Shogun Gari y Don Bambú. Cuando la señalo dijo cuatro nombres que reconoció, la semioni no pudo evitar levantar la ceja derecha ¿sería casualidad o de verdad estaban allí? Pero había pronunciado el nombre de Kuraku, eso significaba que no iban a estar todos juntos. Garnet se giró para decirle que si Aspros estaba ahí seguramente Jolyne y Triana también, haciendo su cara de baboso y que la rubia le contestó con una expresión aburrida, con sus parpados medio cerrados y la boca ligeramente curvada hacia abajo. El hombre volvió a hablar pronunciando el nombre de Triana, haciendo que la joven viera como ahora estaba señalando otra casilla, eso significaba que sí que estaban allí los alas negras. Sasha no pudo evitar una gran sonrisa por volver a verlos, pero enseguida un segundo nombre hizo que su sonrisa fuera más grande todavía - si es que era es posible - al escuchar el nombre de Sohem, también quería poder hablar con él. La semioni ignoró el tercer nombre al no reconocerlo y cuando escuchó el suyo no pudo evitar emocionarse. — ¡Bien! — gritó bajando el brazo derecho en forma de puño hacia abajo contenta por estar ahí. El skypian se quejó diciendo que tenía suerte y antes de que se girase le sacó la lengua de forma burlona mientras movía ligeramente la cabeza a ambos lados de forma rápida. La rubia - muy contenta - se puso de pie lista para bajar, cogió su kanabo con la mano derecha por el mango mientras el enmascarado seguía con el siguiente grupo, encabezado por Garnet y donde estaba Jolyne también. La chica se giró de forma rápida sin creérselo, escuchando como el músico se retractaba de sus palabras y se empezara a reír. La vena en la frente de Sasha se empezó a hinchar pensando en como se iba a poner con la pobre chica, por lo que miró a su derecha mientras el público vitoreaba como loco y, sin ningún miramiento, levantó el kanabo del suelo haciendo que golpeara la cabeza de Garnet en el acto para seguir su camino ascendente y acabar colocando el arma en su espalda, donde siempre. — ¿Qué haces todavía en medio, Garnet? No ves que nos han llamado, tenemos que bajar. Si sigues molestando te vas a acabar llevando más golpes como esos — dijo la joven de forma inocente enfatizando la última frase. Entonces miró al resto con una sonrisa. — Voy bajando ¡Tened cuidado! — añadió muy emocionada descendiendo lo más rápido que podía de las gradas para dirigirse a la casilla que le habían señalado.
 
Una vez en la arena se fijó que Sohem ya se encontraba allí por lo que aceleró el paso, no iba a admitir que como buena adolescente sentía vergüenza que la primera impresión que tuviera Triana de ella, junto a su reencuentro con Sohem, fuera con Garnet y su tanga al lado. Esquivó a El Dirigente pasando a bastantes metros de él mientras pronunciaba el cuarto equipo y se tranquilizó cuando escuchó los nombres de Tobías y Don Bambú, todos estaban en un grupo con alguien fuerte que ella conocía, eso le permitía poder centrarse en los juegos sabiendo que no les pasaría nada malo.
 
Cuando estuvo a diez metros de Sohem - por su derecha - llenó sus pulmones de todo el aire que pudo. — ¡Whyyyy ha ha ha ha! — rio Sasha imitando la escandalosa risa de su amigo. — ¡Sohem! — añadió la semioni con una gran sonrisa infantil mientras levantaba los brazos al cielo viendo al hombre. Bajó las manos y siguió acercándose de forma rápida hasta llegas a ponerse a su lado, de camino se fijó en Joe justo en la casilla de al lado y también lo saludó, pero levantando la mano derecha de forma suave junto a una sonrisa grata. — ¿Qué has estado haciendo? Yo he venido con mis compañeros para ganar los juegos — empezó a hablar con el hombre del casco centrando su atención en él, su tono reflejaba emoción y los ojos le brillaban del entusiasmo. — ¿Y sabes qué? ¡Me he cargado a un pirata muy muy fuerte! — le explicó queriendo compartir todo lo que había vivido desde que se habían separado. — ¡Le di un kanabazo tan fuerte que se le salieron las tripas y todo! — siguió hablando mientras que con sus manos vacías imitaba su característico Meteor Run y luego las abría y cerraba como haciendo ver que salían las tripas de Finn. — Fue asqueroso pero eso le pasa por matar a mis amigos — dijo de forma segura llena de orgullo mientras se llevaba ambos manos a la cintura y dejaba ir el aire por la nariz.
 
Un fuerte ruido de trompeta la hizo callar y de paso tranquilizarla, el hombre que había organizado los equipos volvió a hablar dando la bienvenida y que iba a explicar las normas de los juegos. Fueron bastante claras, pero la joven no pudo evitar una sonrisa al escuchar que podía usar cualquier habilidad o poder, eso iba a ser más fácil con su fruta. Cuando el maestro de ceremonias dijo que el premio del equipo ganador sería un deseo captó todavía más la atención de la chica, aquellas eran palabras mayores y no pudo evitar que su mente empezara a pensar en mil y una cosas para pedir, pasando de las caracolas hasta una nube rapidísima como la que habían visto. La última norma la agradeció de cara a sus compañeros, ella era muy fuerte y sabía defenderse sola por lo que no le importaba empezar a repartir kanabazos. Sasha sonrió confiada cuando escuchó al hombre preguntar si estaban preparados mientras se volvía a subir a la nube y se quedaba sobre la arena de los juegos, era el momento de ganar los juegos.
 
 

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