— La quinta persona [PASADO]
#1
20 de Verano del año 17
14:45. Ciudad Pinion.

— ¡El cuervo predice el futuro! — grité a todo volumen subido a aquel barril mientras enseñaba a Grigori subido a mi muñeca, quien extendía las alas y graznaba para ayudarme a llamar la atención. A nuestros pies un sombrero destartalado con el que - ¿por qué no? - seguir ganando dinero y amasar una pequeña fortuna extra — ¡Les apuesto mi cena a que nunca han visto nada igual! — dije con alegría y una sonrisa — ¡Diez berrys! ¡Sólo diez berrys y el Señor Tizón les susurrará su futuro! — añadí, refiriéndome a Grigori como "el señor Tizón" que era su nombre artístico esta semana para poder desempeñar su papel de cartomago y adivino.

El sol del verano de Pinion era algo realmente agradable sobre la piel. Nada de humedad, olor a óxido en el aire, calor moderado y un bronceado tímido para los que pasábamos la mayoría del tiempo en la calle. Una combinación perfecta para ayudarnos del jolgorio y divertimento del populacho y de sus ansias de conocimiento. En nuestro viaje por el Aramenté habíamos aprendido a tratar a las personas, a descubrir que querían y qué necesitaban, y por un lado yo había aprendido a mentir con una soltura y comodidad tal como si respirase, y Grigori había aprendido a ponerse a salvo cuando mis mentiras no salían bien.

Algunas personas nos miraban aun sin atreverse a acercarse para gozar de las "dotes de adivinación del Señor Tizón" pero no les juzgaba. Sólo necesitaba una joven alma inocente para poder estafarla para que el resto se atreviesen a acercarse y dar aquella limosna a cambio de la sabiduría de mi ave mística — ¡Palabra de hombre honrado-hmmm! — dije alzando la otra mano al aire — ¡Si el futuro predicho no sucede es porque aun no ha llegado! ¡El Señor Tizón nunca se equivoca! — añadía con alegría y miradas cómplices a todos los presentes.
Entre todos ellos tendría que estar esa mente simple e ilusa.
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#2
Otro día más, otra aventura para nuestra querida heroína Centella.
Seguramente os estaréis preguntando "Centella ¿Qué haces metida en un barril?"  Y esa, mi querido publico es una muy buena pregunta, veréis todo comenzó unas horas atrás ~~~

Me encontraba haciendo mi reconocimiento matutino en busca de malhechores, como siempre estaba diestramente escondida al ojo humano, totalmente imperceptible.

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Cuando de repente, pude detectar a unos jóvenes vándalos pintarrajeando la paredes de un pequeño comercio local. — ¡AHÁ! ¡Alto ahí delincuentes quedaos donde estáis, pienso llevaros junto a vuestros padres! —   Dije finalmente dejando notar mi presencia, al mismo tiempo que desempeñaba una de mis poses de intimidación, la versión para todos los públicos claro esta, no quería tampoco que los pobres niños se desmayasen del susto. Pero mientras hacía esto, una de las tejas sobre la que me encontraba se desprendió, haciendo que, otra vez, me precipitase al vacío. Empieza preocuparme la inestabilidad de los tejados de esta ciudad.

Pero esta vez, supongo que por no repetir, el universo decidió que hiciera canasta perfecta dentro de un barril.

[Imagen: 48Uxndd.png]

En lo que me recompuse de la caída los pequeños malandrines aprovecharon para tapar el barril, y no solo eso, también algún gracioso decidió poner una caja encima del condenado barril. "¿Y porque no quitaste la caja con uno de tus poderosos golpes justicieros querida Centella?"  Y no os faltaría razón, pero no se si por el arduo trabajo que es mantener la paz, o por la posible contusión que tenía en la cabeza, en ese momento tenía mucho sueño y esa fue la escusa perfecta para hecharse una cabezadita. Y con eso ya podemos volver a la actualidad ~~~

Tras una siesta reparadora ya iba siendo hora de volver al trabajo, comprobé la tapa del barril, al parecer estaba de suerte y alguien había quitado la dichosa caja, así que me dispuse a empezar a levantar la tapa y salir, cuando de repente un bruto salto encima del barril, volviendo a bajar la tapa y de paso golpeándome en la cabeza. 

Me disponía a pegarle un grito cuando de pronto lo oí, — ¡El cuervo predice el futuro! — ¿¡Un cuervo que predice el futuro!?  Nah, es imposible esas cosas no pasan... ¿O si? Ahora que lo pienso, desde que me marche de mi isla me he encontrado con personas peculiares, como aquella chica conejo enorme, pensé mientras mi cara se sonrojó por un momento. Tal vez se trate de una persona cuervo, ¿Eso existe? A ver acaban de decir que de llama Señor Pimpon, un cuervo normal no tendría nombre, y mucho menos este sería Pimpon, no era muy nombre de cuervo, tal vez de paloma... ¡Céntrate Fumi! Si era cierto, no podía perderme la posibilidad de que un señor cuervo mágico me enseñase magia.

No pude aguantarlo más, así que usando todas mis fuerzas revente el barril en el que me hallaba presa. 

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— ¡Despegue Justiciero! — 

Una vez libre del yugo de roble donde estaba sometida, mire a mi alrededor, buscando cualquier clase de cuervo o criatura con pinta de llamare Señor Pimpon, pero solo me encontré a un tío pelirrojo tirado en el suelo — ¿Esta usted bien ciudadano? Hay que andar con cuidado, estas calles son muy resbaladizas JAJAJAHIIIJAJA — Me acerque a ofrecerle una mano al pobre hombre, aprovechando para preguntarle — Oiga usted no habrá visto a alguien con pintas de llamarse Pimpon o así como mágico o con plumas, ¿no? —
[Imagen: bpP6EeU.png]
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#3
Si bien algunos pasaban interesados en mis palabras, no terminaban de picar el anzuelo de mi propuesta y aunque sus miradas parecían sugerir el atrevimiento sus gestos y sus palabras no terminaban de casar. No podía juzgarles, encontrar un cuervo que predice el futuro no era normal y la posibilidad de una estafa - como esta - era grande, así que no podían hacer más que esperar a que alguien fuese lo suficientemente ingenuo como para poderse permitir seguir sus pasos. Pero ese ingenuo llegaría, tarde o temprano. Sólo había que tener la suficiente paciencia y mantener el tipo y la sonrisa como para que alguien picase, y de ahí en adelante... fortuna y nada más.
Desde el atril en el que Grigori y yo ofrecíamos sus servicios vimos con claridad una escena deleznable.
Una persona, una chiquilla más bien, disfrazada de super heroína justiciera emergía de un barril de un golpe derribando a un transeúnte pelirrojo como yo en su movimiento épicamente infructuoso, pasando inmediatamente después a ofrecerle la mano para ayudarle a levantarse.

— ¡El Señor Tizón aquí presente señorita! — dije desde el atril. Esa era la pringada que estaba buscando.
— Venga aquí, venga, únase a nosotros, venga para comprobar las mieles de conocer el futuro y deleitarse con las predicciones inigualables del increíble Señor Tizón en este, el día más afortunado de su vida — dije moviendo las manos con algo de misticismo, un truco barato de embaucador de clase baja. Tenía que dar en el clavo para terminar de atraparla, y quien observa a su presa, aprende qué camino va a tomar — Siento... ¡justicia!... noto... ¡heroísmo! — Grigori graznó a mi lado para darle más énfasis a mis palabras — ¡Así es Señor Tizón! — dije mirando al cuervo y pasando a ver a la muchacha de nuevo — ¡Yo también lo noto! ¡Una salvadora! ¡Una justiciera al fin! — añadí, señalándola — ¡Se convertirá en la heroína más grande del South Blue! — añadí con una sonrisa volviendo Grigori a graznar tres veces al terminar mis palabras, reforzando su predicción interpretada por mi — Pero necesitará de algo crucial.... ya veo Señor Tizón — dije cruzándome de brazos y girando un poco la cabeza, y el pájaro me picoteó con delicadeza sobre la oreja — ¿¡Cómo!? — dije sorprendido mirando al ave — ¿¡Que se lo va a contar todo por sólo cien berrys al ser alguien tan especial e importante!? ¡Es increíble Señor Tizón! — añadí sonriendo y mirando en derredor para que todos los presentes presenciasen esto. Estaba hecho.
[Imagen: siCzVIk.png]
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