[FIC - Entrenamiento] Una sola gota
#1
Día 76 Verano, Año 18
Dojo del Gyojin Karate, Isla Karate, South Blue


Descubriendo el Gyojin Karate

Lo cierto es que había algo en aquella isla que no acababa de encajarme. Llevaba varios días allí y cuanto más tiempo pasaba recorriéndola, más claro tenía que aquella isla era mucho más que una montaña llena de dojos. Cada zona parecía tener su propia forma de entrenar y en algunos casos incluso sus propias reglas... Había visto personas entrenando desde primera hora de la mañana hasta que prácticamente no quedaba luz, otras utilizando los arrozales como parte de sus ejercicios y algunas que parecían dedicar horas enteras a repetir un mismo movimiento hasta que parecia que habían encontrado la perfección que deseaban. En un inicio simplemente me había limitado a observar pues era probablemente lo que mejor se me daba, ya que no le encontraba demasiado sentido entrar en un dojo y empezar a practicar algo que ni siquiera entendía.
 
Lo cierto es que de un inicio mirar desde fuera, fijarme en cómo se movían, en qué ejercicios repetían y sobre todo en qué era lo que hacía diferente a cada uno de aquellos estilos. Había pasado varias veces por delante de distintos dojos preguntando cosas bastante generales sin dar demasiados detalles sobre lo que estaba buscando porque no quería llamar demasiado la atención y tampoco sabía exactamente que era lo que había despertado mi interés. Cada vez encontraba algo diferente y eso hacía que mi curiosidad aumentara, aunque todavía no había encontrado nada que realmente consiguiera convencerme de que debía dedicar tiempo a aprenderlo hasta que escuché hablar del Gyojin Karate.
 
Fue casi por casualidad, dos personas estaban hablando cerca de uno de los caminos que subían hacia la montaña y sin poder evitarlo acabe escuchando su conversación en cuando reconocí el nombre. Habían mencionado que en la isla existía un maestro capaz de enseñarlo y que no era sencillo conseguir que aceptara nuevos alumnos, eso último fue lo que consiguió que prestara más atención, aunque no porque me gustaran los retos o al menos no únicamente por eso. El Gyojin Karate tenía algo que no había visto en ninguno de los estilos que había observado hasta entonces, no parecía tratarse simplemente de fuerza, velocidad o técnica física, sino de algo relacionado con el agua que utilizaba para transmitir los golpes e incluso aprovechaba la que había dentro del propio cuerpo del oponente. Cuando mas pensaba en ello mas extraño me sonaba y precisamente por eso deseaba verlo.
 
Pasé buena parte de la tarde intentando averiguar dónde encontrar al maestro sin preguntar directamente por él al principio, pues preferí ir siguiendo pequeñas indicaciones aunque en algunas ocasiones me frustraba un poco y apretaba el colgante de mi madre con mi mano, continue cruzando caminos y observando los carteles de los diferentes dojos hasta que finalmente terminé en una zona algo más apartada de la montaña. El dojo no destacaba demasiado, era bastante sencillo comparado con otros que había visto y no había demasiadas personas entrando o saliendo, tampoco había alumnos entrenando fuera y desde el exterior incluso podía parecer que estaba vacío. Furia asomó ligeramente la cabeza desde mi ropa mientras me detenía frente a la entrada y miré durante unos segundos el lugar antes de suspirar - Hemos venido hasta aquí para algo, así que supongo que tocará entrar – Dije sin esperar ninguna respuesta porque tampoco esperaba que Furia fuera a dármela y simplemente abri la puerta para entrar. Lo primero que noté fue el silencio, no era incómodo simplemente no había el ruido habitual que pude ver en otros dojos. No había gritos, golpes constantes ni grupos entrenando al mismo tiempo, solo algunas personas practicando en una zona del interior mientras el resto del lugar permanecía bastante tranquilo.
 
Me quedé cerca de la entrada porque no quería interrumpir y durante unos minutos simplemente observé. Había movimientos que reconocía como ejercicios físicos, pero otros eran completamente diferentes, algunos alumnos trabajaban con recipientes de agua, otros realizaban movimientos lentos con las manos y había quien parecía concentrarse únicamente en su postura y respiración. Fruncí ligeramente el ceño mientras intentaba entender qué relación tenían algunas de aquellas cosas con un combate y precisamente por eso terminaron interesándome todavía más, si todo aquello tenía algún sentido, quería descubrirlo.
 
Mis ojos recorrieron el lugar hasta detenerse finalmente en un gyojin  que estaba apartado del resto, no necesite que nadie me dijera quién era porque había algo diferente en su presencia. No estaba entrenando como los demás, simplemente observaba y de vez en cuando corregía alguna postura o se acercaba a uno de los alumnos, pero la mayor parte del tiempo permanecía tranquilo mirando. Me quedé estudiándolo unos segundos antes de acercarme porque no sabía exactamente qué esperar - Busco a Batch Kalão – Dije simplemente y el hombre levantó la mirada mientras yo sacaba mi cuaderno y lo sostuve bajo el brazo mientras esperaba hasta que confirmó que era él, momento en el que simplemente asentí - Quiero aprender Gyojin Karate - La frase salió bastante más directa de lo que había pensado y durante unos segundos no pasó nada.
 
Sentí la mirada del maestro recorriendo mi cuerpo con atención como si me examinara, no parecía interesado en mi nombre ni en de dónde venía, más bien parecía estar intentando descubrir si realmente sabía dónde me estaba metiendo y lo cierto es que no podía culparlo pues no era algo que yo misma supiera. Había leído lo poco que había conseguido averiguar y había visto algunos movimientos desde fuera, pero eso no significaba que entendiera realmente aquel arte. Además, era evidente que había una diferencia bastante importante entre nosotros. Yo no era gyojin y él seguramente sabía perfectamente lo que eso significaba pero no intenté ocultarlo ni justificarme porque si aquella era una limitación prefería saberlo desde el principio en lugar de descubrirlo cuando ya hubiera perdido demasiado tiempo.
 
Me quedé allí esperando su respuesta y por primera vez desde que había llegado a la isla no tenía un mapa que consultar ni una pista que seguir, solo tenía delante a alguien que conocía un camino que yo todavía no y por una vez no me molestaba no saber hacia dónde llevaba, simplemente quería descubrirlo.
 
Entender el agua

El primer ejercicio que Batch decidió ponerme no tuvo absolutamente nada que ver con golpear a nadie. Después de haberle explicado que quería aprender Gyojin Karate esperaba algo diferente, quizás empezar con alguna postura básica o incluso aprender alguno de los movimientos que había visto hacer a los alumnos del dojo, pero en lugar de eso simplemente me llevó hasta una de las zonas interiores y colocó frente a mí un recipiente bastante grande lleno de agua. No me dijo demasiado solo señaló el suelo para que me sentara delante de él y después se apartó. Me quedé mirando el recipiente durante unos segundos sin entender exactamente qué esperaba que hiciera - ¿Tengo que hacer algo con eso? – Pregunte pero Batch no respondió inmediatamente y aquello empezó a resultarme ligeramente molesto. No es que necesitara una explicación para todo, pero si pretendía enseñarme algo al menos quería saber qué debía observar.

Aun así, terminé sentándome frente al recipiente y apoyé mi cuaderno a un lado por si necesitaba anotar algo. Durante los primeros minutos simplemente miré el agua, no ocurría nada especialmente interesante, aunque intenté convencerme de que aquello debía de formar parte del ejercicio. El agua permanecía prácticamente quieta salvo por pequeñas ondulaciones que aparecían de vez en cuando sin que yo pudiera identificar exactamente de dónde venían, quizás simplemente era por el movimiento del propio dojo al tener a mas gente entrenando en el. Pasó mucho mas tiempo del que me habría gustado y empecé a aburrirme… Había pasado días enteros observando mapas, recorriendo costas o siguiendo animales durante horas, así que no tenía problemas con esperar cuando existía algo que descubrir pero mirar un recipiente de agua sin hacer nada era diferente. 

Aun así, no quería rendirme simplemente porque todavía no entendía el propósito del ejercicio. Si Batch había decidido ponerme delante de aquello en lugar de enseñarme un golpe, seguramente había una razón aunque yo no lo entendiera en aquel momento. Continué observando hasta que finalmente empecé a fijarme en cosas que antes había ignorado. El agua no estaba completamente quieta, una pequeña corriente de aire entraba por una ventana y provocaba una vibración casi imperceptible en la superficie. Cuando alguien caminaba cerca, las ondas cambiaban ligeramente e incluso cuando yo movía la mano aunque no tocara el recipiente el agua reaccionaba de alguna manera… No era mucho pero estaba ahí.

Abrí el cuaderno y escribí lo primero que se me ocurrió “El agua nunca está completamente quieta” Me quedé pensando unos segundos y añadí debajo “Reacciona incluso a movimientos pequeños” Después cerré el cuaderno y volví a mirar el recipiente. Quizás eso era lo que quería que entendiera, que el agua no era simplemente algo que podía mover utilizando fuerza sino que tenía su propio movimiento y reaccionaba a lo que ocurría a su alrededor. Extendí la mano sobre el recipiente y traté de concentrarme en ella, intentando conseguir que el agua respondiera de alguna forma pero no ocurrió nada provocando que un pequeño suspiro escapara de mis labios. Moví los dedos, cambié ligeramente la posición de la mano y volví a intentarlo pero seguía sin conseguir nada por lo que fruncí el ceño.

Probé utilizando más fuerza, aunque eso solo consiguió que el aire se moviera y la superficie del agua reaccionara de una manera completamente diferente a la que estaba buscando, lo intenté varias veces y siempre terminaba igual… Estaba intentando obligar al agua a moverse en lugar de entender cómo reaccionaba por sí misma y eso me hizo detenerme. Volví a sentarme correctamente y durante un rato simplemente observé, no intenté moverla ni intenté imponerle nada, solo me limité a mirar las pequeñas ondas que aparecían cada vez que algo cambiaba a mi alrededor. El movimiento de una persona al otro lado de la sala, el aire que entraba por la ventana, incluso mi propia respiración parecía tener algún efecto cuando me acercaba demasiado, en ese momento comprendí que no era cuestión de mover el agua, si no que era cuestión de entenderla.

Extendí de nuevo la mano, esta vez sin intentar empujarla ni obligarla a reaccionar, simplemente la mantuve cerca de la superficie y esperé… Al principio no ocurrió nada pero después una pequeña vibración recorrió el agua. Fue tan leve que incluso dudé de si había sido real o era mi imaginación pues esta vez estaba segura de que no había utilizado ninguna clase de fuerza. Aquello provoco que me moviera y abriera rápidamente el cuaderno y anoté la frase antes de olvidarla “No se trata de moverla. Se trata de entender cómo responde” Me quedé mirando aquella frase durante unos segundos pues me resultaba curioso, aquello era prácticamente lo contrario de cómo solía enfrentarme a muchas cosas. Yo observaba antes de actuar, sí, pero una vez había entendido una situación normalmente intentaba resolverla de la manera más directa posible.

 
En combate también ocurría algo parecido, analizaba al enemigo, encontraba sus patrones y después utilizaba lo que tenía para aprovecharlos. El problema era que con el agua no existía un patrón tan sencillo, no podía obligarla a comportarse como yo quería y tenía que aprender a moverme con ella, quizás por eso Batch había decidido no enseñarme ningún golpe todavía. Si quería aprender Gyojin Karate primero tenía que dejar de pensar en el agua como algo externo y empezar a comprender que incluso el movimiento más pequeño podía afectarla. Cerré el cuaderno y continué practicando durante horas, repitiendo el mismo ejercicio una y otra vez hasta que dejó de parecerme tan absurdo como al principio, aunque acabe sin aprender ningún golpe aquel día y aun así sentía que había aprendido algo mucho más importante.

El cuerpo también es agua

Los siguientes días fueron parecidos aunque Batch empezó a cambiar poco a poco los ejercicios. Después de pasar tanto tiempo observando el agua comenzó a colocar recipientes más pequeños a mi alrededor y me pidió que los golpeara. Al principio pensé que finalmente iba a empezar a aprender alguna técnica pero enseguida descubrí que tampoco era tan sencillo pues no quería que rompiera los recipientes ni que simplemente los apartara con un golpe, sino que prestara atención a lo que ocurría con el agua en el momento del impacto. Lo intenté varias veces y mis primeros golpes fueron “normales”, intentaba utilizar fuerza, velocidad y precisión pero el resultado era prácticamente el mismo que habría conseguido golpeando cualquier objeto. El recipiente se movía, el agua salpicaba y yo me quedaba mirando sin entender qué estaba haciendo mal.

Batch apenas intervenía y eso empezaba a ser una costumbre que no terminaba de gustarme aunque tenía que admitir que obligarme a descubrir los errores por mi cuenta estaba funcionando. Volví a intentarlo y esta vez reduje la fuerza y traté de concentrarme en el agua aunque el resultado fue todavía peor. Al ver aquello me detuve y deje escapar un suspiro de mis labios - Esto sería mucho más sencillo si explicaras algo de vez en cuando - Batch simplemente me miró y tuve la sensación de que aquello era su forma de decirme que siguiera intentándolo así que simplemente seguí.

Después de varias horas empecé a pensar en algo que hasta ese momento había estado ignorando. Durante los primeros ejercicios había aprendido que el agua reaccionaba al movimiento pero siempre había pensado en ella como algo que estaba fuera de mí. Un recipiente, un río, un charco, el mar... todo aquello era agua y yo estaba fuera de ella…Sin embargo el cuerpo también tenía agua ¿no? La idea parecía demasiado sencilla y al mismo tiempo la sentía como algo importante. Si el Gyojin Karate podía transmitir la fuerza a través del agua, entonces quizás no necesitaba que el agua estuviera fuera del cuerpo para utilizarla o ¿si?

Pedí a uno de los alumnos que entrenara conmigo y comenzamos con algo bastante básico. No quería intentar una técnica complicada sin saber siquiera si había entendido correctamente lo que estaba pensando. Empezamos intercambiando golpes controlados mientras yo intentaba prestar atención a la sensación del impacto, al principio no ocurrió nada, cada vez que golpeaba sentía exactamente lo mismo que en cualquier otro entrenamiento. Nunca habia sido especialmente fuerte, mi puño encontraba el cuerpo del otro alumno y la fuerza se detenía ahí finalizando el movimiento. Cerré los ojos durante unos segundos intentando recordar la sensación que había tenido frente al recipiente de agua y traté de trasladarla al cuerpo que tenía delante pero no funcionó. Lo intenté otra vez y esta vez el golpe fue algo más lento pues no utilicé tanta fuerza. En lugar de concentrarme en el punto exacto donde mis nudillos tocaban su cuerpo intenté imaginar que el movimiento continuaba después del contacto. Fue una sensación extraña y casi imposible de explicar pero durante un instante sentí una pequeña vibración que no había estado allí antes. Retiré la mano inmediatamente provocando que el otro alumno me mirara confundido y yo también me quedé observando mi propia mano. Había sido demasiado débil para considerarlo una técnica, pero había ocurrido algo asi que volví a intentarlo pero no paso nada, lo hice de nuevo y nada… La frustración empezó a aparecer y terminé golpeando con demasiada fuerza provocando que el alumno tuviera que retroceder, me disculpé y respiré profundamente antes de volver a colocarme en posición.

El problema era que estaba intentando repetir exactamente lo que había hecho antes y eso no estaba funcionando. Quizás ese era precisamente el error… había aprendido a observar pero ahora estaba intentando copiar una sensación en lugar de entenderla. Cerré los ojos otra vez y respiré lentamente, no pensé en el golpe ni en el agua ni siquiera en la técnica, simplemente presté atención a mi propio cuerpo, al movimiento de los músculos, a la respiración y a la sensación del brazo avanzando. Cuando golpeé esta vez no intenté detener el movimiento al tocarlo, sino que deje que la fuerza continuara. Fue apenas una pequeña vibración mucho más débil de lo que esperaba, pero esta vez la sentí claramente, el otro alumno retrocedió un paso y llevó la manoal lugar donde había recibido el golpe mientras yo me quedaba quieta… Había funcionado.

No era perfecto y seguramente todavía estaba muy lejos de poder utilizar aquello en un combate real, pero por primera vez había conseguido comprender una pequeña parte de lo que Batch intentaba enseñarme. El cuerpo no era simplemente una superficie que debía atravesar con fuerza, sino que había algo detrás… Algo que tenía que aprender a sentir. Lo anoté aquella noche en mi cuaderno aunque esta vez tardé bastante más en encontrar las palabras adecuadas “No basta con golpear. Hay que sentir lo que hay detrás del golpe” Quizás el Gyojin Karate no consistía en tener más fuerza que el enemigo. Quizás consistía en conseguir que la fuerza llegara a lugares donde un golpe normal no podía hacerlo y eso me interesaba mucho más.

Primer combate

Hasta aquel momento los entrenamientos habían sido bastante “controlados”… Batch estaba utilizando ejercicios concretos y los alumnos con los que había practicado sabían perfectamente que estaba intentando aprender algo nuevo, así que nadie me habia puesto en una situación en la que tuviera que reaccionar por instinto, pero eso cambió el día que Batch decidió que ya era suficiente. No me explicó demasiado, simplemente me indicó que entrara en la zona de entrenamiento y allí había otro alumno esperándome.

Lo primero que hice fue observarlo, sus pies estaban ligeramente separados tenía los hombros relajados y mantenía las manos a una altura bastante cómoda, no parecía especialmente rápido aunque eso podía ser simplemente una primera impresión errónea. Por lo que podía observar su respiración era estable y sus ojos no dejaban de seguir mis movimientos. Lo estudié durante unos segundos mientras calculaba la distancia entre ambos, quizás una deformación como arquera. Cuando comenzó el combate no tardé demasiado en confirmar algunas de mis observaciones, lo cierto es que movía bien y no desperdiciaba movimientos aunque tendía a cargar ligeramente el peso sobre la pierna derecha antes de atacar. No era algo demasiado evidente pero podía utilizarlo para anticipar algunas de sus acciones, el problema era que yo también tenía algo nuevo que intentar… Quería utilizar el Gyojin Karate.

Esperé el momento adecuado y lancé un golpe intentando transmitir aquella pequeña vibración que había conseguido durante los entrenamientos pero no ocurrió nada. El movimiento fue normal y el otro alumno aprovechó mi pequeña pausa para golpearme en el costado provocando que retrocediera varios pasos a pesar de que el golpe no fue especialmente fuerte pero si lo suficiente para poder ver mi error. Durante el siguiente intercambio pense en demasiadas cosas al mismo tiempo, distancia, postura, respiración, agua, movimiento, fuerza, técnica... todo aquello que durante los entrenamientos podía controlar por separado ahora ocurría al mismo tiempo y mi cuerpo no tenía tiempo para analizarlo todo.

Volví a recibir un golpe esta vez en el hombro provocando que me apartara y respire profundamente. No estaba fallando porque no entendiera la técnica, estaba fallando porque estaba intentando pensar en ella mientras combatía y eso era diferente. Estaba acostumbrada a analizar a mis oponentes y eso no iba a cambiar, pero había una diferencia entre observar un movimiento y detenerse a pensar en cada parte de él. En un combate no podía esperar a tener el momento perfecto para utilizar el Gyojin Karate, si quería aprenderlo realmente tenía que formar parte de mi forma de luchar asi que volví a colocarme en posición.

Cuando mi oponente avanzó esta vez no pensé en la técnica, simplemente reaccioné. Esquivé su primer golpe, giré ligeramente el cuerpo y lancé el mío al mismo tiempo que aprovechaba el movimiento para acercarme, no busqué una fuerza mayor ni intenté hacer nada especialmente complicado y ahí sentí de nuevo la vibración. Fue pequeña, mucho más débil de lo que había conseguido durante el entrenamiento controlado, pero estaba ahí. El alumno retrocedió y yo también me aparté inmediatamente, durante unos segundos ninguno de los dos hizo nada pues no había sido un golpe perfecto, pero había funcionado.

Continuamos entrenando durante bastante tiempo y no volví a conseguirlo siempre. Algunas veces pensaba demasiado, otras utilizaba demasiada fuerza y en alguna ocasión simplemente perdía el equilibrio intentando hacer algo que todavía no dominaba. Aun así algo había cambiado pues ya no sentía que el Gyojin Karate fuera una técnica separada, si no que empezaba a formar parte de mis movimientos.

Al terminar el combate me senté en el suelo mientras recuperaba el aliento y miré mis manos. Había aprendido muchas cosas observando a otros luchadores, pero aquel dia era diferente… No necesitaba más fuerza ni tampoco necesitaba buscar una técnica más complicada, lo cierto es que sentia que debía pensar menos. No porque observar fuera un error, sino porque había momentos en los que el cuerpo solo debía de seguir lo que la mente ya habia entendido y quizás esa fuera una de las partes más difíciles para mí

Aprender a utilizar el agua del entorno

Batch decidió llevarme fuera del dojo unos días después, aunque esta vez no me condujo hacia una zona de entrenamiento como las que había visto hasta ese momento. Bajamos por uno de los caminos de la montaña hasta llegar a unos arrozales donde el agua cubría parte del terreno y se extendía en pequeñas superficies separadas por la tierra. Me quedé observando el lugar mientras intentaba entender qué tenía aquello que ver con el Gyojin Karate, ya que hasta ese momento había trabajado con recipientes, agua contenida y el propio cuerpo de otros alumnos pero nunca había intentado utilizar el agua que encontraba en el entorno pero aun así no pregunte.
 
Ya había aprendido que Batch no solía explicar las cosas antes de tiempo y que muchas veces prefería que descubriera por mí misma qué era lo que estaba haciendo mal, aun así cuando me señaló una zona poco profunda del arrozal y me pidió que entrara en el agua no pude evitar mirar el terreno con cierta desconfianza. No parecía haber ningún objetivo ni nada que pudiera utilizar como referencia así que me limité a hacer lo que me indicaba. Entré hasta que el agua me cubrió los tobillos y sentí inmediatamente la diferencia… No era como trabajar con un recipiente donde toda la superficie estaba delimitada y podía observar con facilidad cualquier movimiento, allí el agua se extendía a mi alrededor mezclada con el barro y las pequeñas plantas que crecían en la zona. Cada paso provocaba ondas que se desplazaban en diferentes direcciones y el viento alteraba la superficie antes incluso de que yo hiciera nada.
 
Me quedé quieta durante unos segundos y Batch señaló el agua frente a mí – Una gota – Dijo y lo miré sin comprender del todo - ¿Qué ocurre con ella? – Pregunte pero no respondió, simplemente volvió a señalar el agua. Me agaché y hundí los dedos hasta recoger una pequeña cantidad pero cuando levanté la mano el agua comenzó a escurrirse entre ellos y terminó cayendo de nuevo al arrozal. Fruncí ligeramente el ceño pues si lo que quería era que utilizara el agua del entorno aquello no parecía demasiado complicado pero tampoco entendía qué relación tenía con el Gyojin Karate.
 
Volví a recoger agua y esta vez intenté mantenerla en la palma pero no tardó en escaparse entre mis dedos - Esto no parece demasiado útil – murmuré pero aunque me habia escuchado Batch permaneció en silencio. Suspiré y volví a intentarlo aunque esta vez no recogí una gran cantidad, sino que utilicé únicamente la punta de los dedos para separar una pequeña gota de la superficie. Era diminuta, apenas lo suficiente para que pudiera verla sobre la piel y durante unos segundos se quedo quieta antes de deslizarse por mi mano mientras la observaba con atención. Lo cierto es que lo mas tedioso de aquello no era recogerla, si no mantenerla.
 
Intenté mover la mano lentamente procurando que la gota no cayera pero en cuanto cambié ligeramente el ángulo de la muñeca la perdí, así que volví a intentarlo varias veces y el resultado fue siempre el mismo… La gota se desplazaba, se dividía en otras más pequeñas o simplemente terminaba cayendo. Me senté sobre una zona seca mientras limpiaba el barro de mis dedos y saqué el cuaderno, no sabía exactamente cómo explicar aquello pero anoté lo que había observado… Cuanto más pequeña es la cantidad más difícil resulta conservarla.
 
Quizás ese era el primer problema que debía resolver pues no necesitaba levantar una ola ni mover una gran cantidad de agua. Durante el resto de la mañana repetí el ejercicio hasta que después de varias horas conseguí mantenerla sobre la punta del índice y desplazarla hasta el dedo corazón sin que cayera. El movimiento fue lento y bastante torpe pero cuando la gota terminó sobre el otro dedo me quedé observándola durante unos segundos. Batch no dijo nada y yo tampoco, simplemente volví a intentarlo.
 
Al día siguiente el ejercicio cambió, Batch colocó una pequeña hoja seca sobre el agua y me pidió que lanzara la gota contra ella. La primera vez ni siquiera llegué a separarla de mi dedo, la segunda cayó antes de alcanzar la hoja y la tercera terminó desplazándose en una dirección completamente diferente- No consigo que avance – Dije y Batch me miró - La estás empujando - No entendí la diferencia así que volví a colocar la gota sobre mi dedo - ¿Y qué debería hacer? – Pregunte mirándole – Golpearla – Dijo y aquello me hizo fruncir el ceño. Si la golpeaba la gota se deshacía... Lo había comprobado varias veces pero Batch no parecía estar hablando de utilizar la fuerza de cualquier manera, sino de aplicar el mismo principio que había aprendido durante los primeros ejercicios del Gyojin Karate.
 
Me concentré en la gota y después moví el dedo con rapidez intentando que el golpe no fuera demasiado amplio. La gota salió disparada aunque perdió su forma casi inmediatamente y terminó cayendo antes de alcanzar la hoja, no sentía que hubiera funcionado pero si avanzado pues esta vez al menos se había movido. Durante los siguientes intentos traté de aplicar la fuerza de manera más precisa. No necesitaba golpear con todo el brazo ni siquiera con toda la mano, bastaba con un movimiento pequeño y rápido pues la dificultad estaba en encontrar un equilibrio. Al final de la tarde conseguí que una gota alcanzara la hoja aunque apenas la rozó y cayó sobre ella sin provocar ningún daño. Me quedé mirando la pequeña mancha de agua mientras intentaba comprender qué había ocurrido, había conseguido lanzarla y ahora tenía que aprender a convertir aquel movimiento en un ataque.

La ultima prueba

A partir de ese momento los ejercicios comenzaron a centrarse en algo mucho más concreto. Batch dejó de pedirme que moviera el agua de un lugar a otro y empezó a colocar diferentes objetivos a distintas distancias… algunos eran hojas secas, otros pequeños trozos de madera y en ocasiones utilizaba frutas o recipientes de barro. No buscaba que destruyera los objetivos de inmediato sino que aprendiera a lanzar una sola gota sin perder el control antes de alcanzar el punto elegido. El problema era que una gota de agua no se comportaba como un proyectil normal pues no tenía peso suficiente para mantener una trayectoria estable y cualquier pequeño error podía hacer que se desviara. Además, cuando intentaba darle demasiada fuerza la gota simplemente se rompía antes de llegar al objetivo. Durante los primeros días terminé empapada varias veces, con los dedos doloridos y bastante barro en la ropa pero al menos ya no sentía que estuviera intentando hacer algo completamente imposible. Había entendido que la fuerza no debía aplicarse sobre la gota como si quisiera golpearla sino transmitirse a través de ella.
 
Con el paso de los días Batch comenzó a colocar los objetivos en posiciones algo mas incomodas. Ya no estaban siempre frente a mí y algunos quedaban a un lado o incluso detrás de mi posición inicial y pronto entendí el motivo. Si quería utilizar aquella técnica durante una situación real, no podía depender de quedarme completamente quieta para prepararla, así que empecé a practicar mientras me desplazaba intentando recoger la gota y lanzarla sin detener por completo el movimiento, pero el resultado fue bastante peor que cuando permanecía quieta… Perdía el equilibrio, calculaba mal las distancias y en más de una ocasión terminaba lanzando la gota hacia un lugar que no tenía absolutamente nada que ver con el objetivo… Aun así poco a poco fui consiguiendo mantener el control mientras me movía. Durante los siguientes días practiqué desde diferentes distancias y posiciones, algunas veces permanecía quieta y otras intentaba realizar el lanzamiento mientras cambiaba de dirección o después de un giro, lo cierto es que muchos intentos seguían fallando pero poco a poco me iba adaptando a aquella sensacion.
 
La prueba final tuvo lugar en una zona abierta detrás del dojo, Batch había colocado varios objetivos de madera y barro a diferentes distancias además de varios recipientes llenos de agua. Me quedé observando el lugar durante unos segundos antes de acercarme al primero, separé una gota y la mantuve sobre el índice mientras observaba el objetivo más cercano, respiré profundamente y esperé a que dejara de moverse antes de lanzarla. El impacto produjo un sonido seco pero la madera apenas se movió, había acertado aunque la fuerza no había sido suficiente. Volví a intentarlo y esta vez la gota se deshizo antes de alcanzar el objetivo por lo que fruncí el ceño. No podía pensar demasiado en la fuerza o terminaría repitiendo los mismos errores, tenía que encontrar el movimiento correcto y dejar que la fuerza pasara a través de ella.
 
Recogí otra gota y esta vez utilicé menos movimiento si no que el dedo se desplazó apenas unos centímetros aunque la velocidad fue mayor y la gota salió disparada golpeando la madera en el centro provocando que una pequeña grieta apareciera en la superficie… Había funcionado. Batch colocó entonces un objetivo más alejado por lo que repetí el proceso varias veces hasta que finalmente conseguí alcanzarlo provocando que el barro se rompiera y una parte del recipiente cayó al suelo.
 
Pensé que continuaríamos así pero no, Batch lanzó un pequeño trozo de madera hacia mí que esquivé por instinto y el objeto pasó junto a mi hombro antes de caer detrás de mí pero al volver a mirarlo él ya se estaba moviendo. El combate había comenzado y no tuve tiempo de recoger el agua con calma, esquivé un golpe y me acerqué a uno de los recipientes para recoger una gota con la punta del dedo mientras Batch volvió a acercarse y lancé el agua antes de terminar de incorporarme. La gota pasó junto a él y golpeó el suelo pues no había acertado, pero al menos había conseguido realizar el lanzamiento sin detenerme.
 
Continuamos durante varios minutos y todavía necesitaba concentrarme demasiado provocando que en más de una ocasión me quedara expuesta mientras intentaba separar la gota. Batch aprovechó cada error para obligarme a retroceder pero cuando volvió a atacar giré sobre mi propio pie y pasé junto a uno de los recipientes, recogí una gota sin detenerme y continué desplazándome mientras esperaba el momento adecuado. Lo cierto es que no pensé demasiado, solo realicé el movimiento que había repetido durante días. La gota salió disparada y alcanzó su hombro aunque el impacto fue pequeño, aun asi Batch se detuvo durante un instante y yo también me quedé quieta, sorprendida por haberlo conseguido en medio del combate. No había sido un lanzamiento perfecto ni había causado un daño importante pero había conseguido ejecutar correctamente la técnica mientras me movía.

El combate continuó y todavía fallé varios intentos más. Perdí gotas, tropecé con el suelo mojado y en una ocasión terminé cayendo de rodillas. Al final cuando el entrenamiento terminó me quedé frente a los recipientes mientras recuperaba el aliento. Había agua en el suelo, pequeños fragmentos de madera y barro alrededor de los objetivos además de varias marcas donde las gotas habían golpeado sin alcanzar nada. Miré la punta de mis dedos... una gota de agua no parecía peligrosa. Podía caer de una hoja, resbalar por una piedra o desaparecer entre la tierra sin que nadie le prestara atención pero al transmitir correctamente la fuerza del Gyojin Karate podía convertirse en algo completamente diferente. Miré hacia Batch pero no pregunté si había superado la prueba, su silencio me resultaba suficiente, había aprendido a utilizar una gota de agua y ahora solo quedaba seguir practicando hasta conseguir hacerlo mejor.


Informacion
[Imagen: velvet.jpg]
-Hablo-
"Pienso" Describo // Cronología
#2
✓
Entrenamiento Gyojin Karate Completado


Uchimizu (Disparo de agua) - listo para entrenar.
STAFF DE NAKAMA NO MI
Recuerda que al ser humana y no Gyojin: recibes un +25% del gasto al hacerla y un -25% de daño al hacerla.


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)