[Aventura T4] [P.R] Perdidos y encontrados en Báltigo
#1
60 de Verano del año 318
Isla de Báltigo lejos de la costa oriental.

El calor en Báltigo a veces era complicado de aguantar para algunas de las personas que habitaban la isla regularmente, pero más complicado era correr cargando a los heridos bajo el sol sin tener la certeza de que los estén siguiendo o no. Un valiente grupo de hombres y mujer habían hecho lo posible para repeler a invasores no deseados de las costas de la rocosa isla de Báltigo, sin embargo al parecer habían tratado de morder más de lo que podían masticar y acabaron en muy malas condiciones incluso cuando tuvieron la ventaja del terreno familiar así como ser los atacantes sorpresa.
 
-No parece que nos hayan podido seguir, al menos no veo rastros de movimiento grupal en el horizonte, como máximo uno o dos de esos perros pueden intentar seguirnos, pero creo que estamos a salvo por ahora.- declaro con firmeza Kano, uno hombre de pelo largo desgarbado con una bandana gris en su cabeza que fungía como vigilante del grupo en aquellos momentos.
 
Se pudo escuchar un suspiro colectivo, algunos quejidos y un leve ronquido, ese último dado por una de las luchadoras que ahora dormía en el suelo de roca tras haber caído inconsciente por el agotamiento tras huir por varias horas de sus perseguidores.
 
Sentado contra las rocas, cubierto del sol bajo la sombra de una estructura rocosa, un hombre de piel azul llena de escamas, cuatro brazos y colmillos de depredador marino suspiró mientras veía al grupo intentando parcharse con telas y buena voluntad -Bien, me alegro de que tengamos buenas noticias para variar un poco… Supongo que yo quedo a cargo dado que el imbécil de Yusha murió en su heroica carga de vanguardia.- comentó amargamente, dejando que el resto absorbieran lo que había ocurrido antes de asentir.
 
-Como mínimo tenemos este alijo de provisiones y recursos varios… Con esto podremos tirar dos o tres días para quedarnos aquí y confirmar que no hay peligro… o recuperarnos suficiente para marchar al siguiente punto de contacto para avisar de la situación actual.- explicó el grandullón de barba negra y piel escamosa llamado Umimaru antes de apoyar la cabeza contra la roca y cerrar sus ojos de iris blanco en apariencia.
 
-Por el lado contrario veo movimiento Umimaru, no parecen ser hostiles, aunque no los reconozco tampoco ¿Cómo procedemos?- Por un momento el Gyojin se quedó contemplativo antes de asentir irritadamente -Haz señas para llamarlos, con suerte no serán enemigos y podremos negociar para que nos den una mano ya sea con el tratamiento o para que nos lleven a su base si está cerca, seguridad en los números y esas cosas.- explicó desanimadamente antes de que el Kano se acercara al límite de las rocas en altura donde se habían escondido, con el filo de su sable contra el sol comenzó a hacer señas para que los dos individuos de desconocida procedencia pudieran ver en su dirección antes de que se levantara saludando con un brazo extendido tras envainar el arma.
 
Off 1 de 10
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
Código:
[b][color=purple]-Voz femenina-[/color][/b]
[b][color=darkred]-Voz masculina-[/color][/b]
[i][color=#38A0C2]-Piensa-[/color][/i]
  Responder
#2
La fuerza de las olas había curtido aquella isla, azotada por un sol imponente que contrastaba con el aire gélido que emitía el viejo burro. Aquella mañana, acompañado de su nuevo nakama, había optado por ir a conocer un poco del lugar.

Silencio iba en el hombro, como siempre, haciéndose el dormido para que nadie le encargara nada.

Las chicas, por su parte, habían optado por quedarse haciendo cosas de chicas… Zhang tragó un poco de saliva, sintiendo en su propio cuerpo el dolor de la humink, pues sabía de sobra que Bai podía llegar a ser dura en los entrenamientos.

Al final, si Mahou se sobreesforzaba, su capitana tenía también los conocimientos necesarios para tratarla. O eso quería creer.

Por ello estaban por allí, buscando provisiones, personas o bebida. Pero nada de eso parecía haber en Báltigo. Solo piedra, viento y un polvo fino que se le metía por el hocico y no se iba con nada.

Aquel lugar tenía pinta de campo de batalla. Y a falta de árboles y de vida, Zhang juraría que en los días que llevaban ya había escuchado un par de peleas a lo lejos; golpes secos, órdenes cortas, y después un silencio que tampoco tranquilizaba a nadie.

Su cuerpo se estremeció por un instante. Porque pese a que detestaba la guerra con todo su ser, al viejo burro le seguía siendo imposible no sentir mariposas al pensar en una batalla… Pero por supuesto, la evitaría de ser posible.

A su lado, los pasos de Heras sonaban como los de tres hombres juntos. Aquel muchacho no sabía andar despacio, y tal vez por eso a Zhang le caía bien.

—Hace poco conocí a una persona interesante en este lugar —dijo, con una pequeña sonrisa, mientras flotaba un palmo por encima del suelo e intentaba enfriar un poco el aire de alrededor.

Pero antes de poder contarle nada más a su compañero, se percató de algo que sucedía en la distancia, por lo que por su naturaleza curiosa, de inmediato enfoco su atención a ese lugar. 

Algunos metros más allá, un grupo de personas movía las manos. Para Zhang no eran más que sombras borrosas moviéndose contra la roca. ¿De quién podría tratarse?

—¿Ves algo, Heras? Vamos a echar un ojo, que yo desde acá veo sombras nada más.

Y se lamentó entonces de no haber aprendido en el cielo aquel arte de observar. Pero primero era el turno de Mahou; después le tocaría a él entrenar con su capitana. Por ahora tocaba hacer lo que siempre había hecho.

Finalmente se fueron acercando a las rocas, y allí, tras aquellos movimientos de brazos, se ocultaba un grupo de personas magulladas. Nada de aquello parecía estar bien, y de inmediato quiso hacer algo al respecto.

Pero les dio su espacio. Se detuvo a unos pasos, dejó el bastón apoyado en la piedra para que le vieran las manos vacías, y tras una pequeña reverencia se presentó ante los extraños.

—Hmmm… Me presento. Soy Zhang Guolao, y él es mi compañero Heras. ¿Qué les ha sucedido? Si nos lo permiten, podemos ayudarlos con sus heridas. Soy médico.

Lo dijo sin más, pues aunque quería ayudarlos y todo su ser lo empujaba a hacerlo, no lo haría sin su aprobación.


Resumen
Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
❄ La Calma del Vacío
฿ 226,000,000
?Nv.19 — Logia Yuki Yuki
  Responder
#3
Que bueno habían estado los días de viaje, la llegada, me encantaban estos lugares así con un sol intenso. Disfrutaba no sufrir del frío. Primero el desierto en el que compartí el amor con aquella Gyojin que era de las personas más gratas con las que había cruzado caminos. Nos llamábamos con relativa frecuencia. Desde que habíamos llegado a Baltigo había aprendido cosas interesantes gracias a ella. También estaba la capitana con la que tenía cuentas que aclarar, no nos entendíamos pero era más que obvio que me debía más de una. Estaba la pequeña Mahou, la cual se imaginaba que soy un cuervo, pero la entiendo, mis alas son hermosas, pero creo que soy un poquito más grande que un cuervo. 


Último pero no menos importante mi compañero el día de hoy. El señor sangolao’ que bien podría ser mi papá. Es el compañero hombre que tengo en la tripulación y con quien siempre puedo hablar las cosas que no podría contarle a las chicas. Claro es el único sabía que de vez en cuando me escapaba para hablar con la Gyojin que mencioné antes, Mizuki. Hoy que estábamos haciendo reconocimiento.   — Es como Matsuri esta isla. Un lugar que no parece tener recursos así que seguramente debe haber algún sitio oculto entre la arena donde podamos conseguir recursos que nos serán muy caros. — Le reporté a mi compañero Mink que me seguía el paso pero que bien no me seguía del todo. Me adelantaba varios metros, echaba una mirada de águila exploratoria y volvía con él. 


— Hombre, no me digas eso, que me matas. — Tragué seco con mucha curiosidad, pues él sabe que estas cosas a mi me ponen en Jaque Mate. Ahora necesito saber irremediablemente de todas las personas que podría haber conocido a quien fue. Seguro sería alguien interesante para la tripulación, seguramente sería alguien que yo también quisiera conocer. Lo miré hacía abajo por la cuestión de nuestras alturas. Me hizo rodearlo con atención al notar que no iba a darme piste, él sabe hacer muy bien su cara de poker. 


Que burro viejo más cabrón. Me cambió el tema. —Hmm… La verdad alcancé a ver que nos pillaron con un catalejo. Están por allá. — Señalé la dirección sin disimulo alguno. Confiaba en Zhang lo suficiente para saber que si algo pasaba no caeríamos ambos. Nunca caeremos ambos. Era una confianza de saber que tengo alguien a mi espalda. Luego peiné con mi vista hacia donde había pillado al hombre con el catalejo. 


— No estoy seguro de si es uno solo o si son varios. Mi vista no es mala, tú me dices y vemos qué hacemos. — Desvinculando de tomar una decisión dejé todo en las manos del veterano. Lo cierto es que yo no me veía tentado a luchar gratis y estoy seguro de que a mi amigo tampoco. Acercarnos y averiguar cómo va todo ya eso si quedaba en cosa suya. No quería alargarlo demasiado tampoco. 


Respiré de manera profunda de manera que el fuego que me caracteriza como lunarian se esfumó. Cómo se apaga un cerillo no hubo más fuego, pues dentro de mi comenzó a arder una pasión intensa. A mi vista café no sabía cuál sería la decisión de mi compañero y según lo que encontrase reaccionaría. Lo meditó un instante. Si del otro lado ya nos vieron y no han atacado, entonces seguramente se están preparando o no pueden enfrentarnos. Una buena y una mala. Ajusté mis guanteras bien apretadas. Con la punta de las punteras golpeé la arena, sin sentir nada realmente, salvo por lo apretadas que estaban.


Tras acercarnos mis prejuicios comenzaron a moverse como avispas que se alborotaban. 


Los veía heridos y pensaba que ellos necesitaban ayuda pero que tanta ayuda podría prestar salvo que ver mi fabulosa presencia alivie su dolor. Mientras Zhang era el ojo al frente yo me quedaba atento así algo iba a suceder tras nosotros. Eran varios, entre ellos un Gyojin que llamaba la atención. Ciertamente los miraba con un poco de escepticismo. 


—Disculpen, les tengo una pregunta. ¿De donde vienen ustedes? Yo se que las aguas son bastante violentas, pero, no parece que hubieran naufragado por la marea. ¿Que les pasó? — Yo en el pasado en uno de mis primeros viajes tuve que usar un bote y en ese entonces solo pude salvar lo que cargaba puesto conmigo y poco más con algo de suerte que tuve. Ellos tienen mucha gente herida, me despierta la curiosidad como es que llegaron tan malheridos aquí.

Plumas negras de un hombre hermoso
[Imagen: from-Pix-AI-2058552647297991195.png]
  Responder
#4
El grupo de hombres y mujeres heridos contemplaba desde la altura como lentamente se iban acercando aquellas dos personas que habían deambulado cera de su ubicación tal vez por suerte o tal vez por destino, cualquiera fuera el caso era motivo suficiente para contener la respiración hasta que terminasen de determinar si eran buenas o malas noticias la presencia de aquellos individuos. Por lo que podía ver Kano -Parecen bien intencionados, son un Lunarian y un Mink burro hasta donde veo, ahí vienen.- agregó mientras el grupo comenzaba a lentamente levantarse, acomodarse o prepararse para las posibles situaciones que deberían enfrentar en un momento.

Antes de que los desconocidos llegasen hasta el grupo, una mujer pelirrja y el hombre de barba negra cerraron el alijo y volvieron a taparlo con la roca que lo ocultaba, ya habían sacado suficiente para ellos más cuatro personas pero evitaron vaciar completamente el alijo para asegurarse de que en caso de que alguien más lo necesitase, tuviera algunos recursos disponibles.

-Buenas viajeros.- dijo alzándose con dificultad el gyojin de tres metros de altura, con su barba negra y boca llena de dientes serrados era intimidante o lo hubiera sido de no ser por el deplorable estado en el que se encontraba, lleno de heridas, perforaciones y cortes, un brazo de los cuatro que poseía el izquierdo inferior colgaba lánguidamente, sin aparente control de su dueño -Soy Umimaru y esta buena gente desangrándose son mis compañeros, tuvimos un mal encuentro con un puñado de barbaros llegados desde el mar.- explicó con simpleza y un tono decepcionado mientras se acercaba para ofrecer un apretón de manos a ambos recién llegados.

Por su parte Kano que era el segundo individuo en mejores condiciones de aquel grupo, se acercó también ofreciendo una botella de ron ya abierta a los recién llegados -Disculpen que los apresure, pero casualmente ¿Ustedes tienen un grupo de personas o una base cerca de aquí donde podamos escondernos cuando podamos movernos?- el Gyojin gruño a su compañero de piel bronceada por la vida en el desierto antes de suspirar.

-Tenemos con nosotros algo de bebida y material médico ¿Tienen un doctor en la tripulación?... Y lo pregunto directamente porque señor Zhan Guolao, sé que usted es un hombre reconocido gracias a su Akuma no mi, así que dudo que llegase hasta aquí sin su tripulación… Hubiera preferido hablar más tranquilos, pero este novato se ha apresurado a preguntar cosas que no debía.- dijo mirando de mala manera al humano que simplemente sonrío mientras hacia una disculpa con sus manos y retrocedía.

Off 2 de 10
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
Código:
[b][color=purple]-Voz femenina-[/color][/b]
[b][color=darkred]-Voz masculina-[/color][/b]
[i][color=#38A0C2]-Piensa-[/color][/i]
  Responder
#5
Las ocurrencias de Heras siempre le hacían reír un rato, y pudo notar las ansias de chisme que se apoderaron de él por un instante. Pero pese a ello, debían ver qué era lo que estaba sucediendo. Por este motivo terminaron de acercarse al lugar donde varios hombres y mujeres heridos yacían en el suelo.

Las presentaciones fueron algo fugaz. Cuando el imponente gyojin se acercó ofreciendo su mano, Zhang la aceptó con suma delicadeza, consciente del deplorable estado de los otros brazos del hombre; aquel de abajo a la izquierda colgaba herido, y el viejo burro lo supo por cómo cargaba el cuerpo aquel gigant azul.

Aprovechó ese mismo contacto para medir su temperatura y evaluar superficialmente su estado. La tensión del ambiente solo aumentó un poco más tras la pregunta de su compañero, y justo al escucharla, Zhang se colocó un poco más alerta. Aquellos no eran cualquier tipo de ser; eran guerreros, heridos sí, pero sin lugar a dudas habían estado haciendo algo cerca de allí.

—Hmmm… ¿Son una tripulación pirata? —preguntó el burro, con la misma voz de siempre, sin lograr comprender a aquel grupo tan extraño.

No parecían marines. Pero igual sería mejor ir con algo de cuidado.

Zhang movió una de sus manos con suavidad, separándose de Umimaru, y dejó al descubierto los utensilios de medicina que cargaba.

—Por lo que escucho, es necesario tratar esas heridas lo más pronto posible. Puedo parar el sangrado y darles atención rápida. ¿Están huyendo de algo? Respecto a esconderse, no tenemos base en esta isla, solo nuestro barco… Pero ya veremos qué se hace.

Fue franco con sus palabras, pues su naturaleza no le permitía mentir. Lo que sí lo descolocó fue el resto. Por un momento aquel viejo burro se enrojeció y, agachando la mirada, no supo cómo actuar al respecto. Sabía que era una persona con recompensa, pero era la primera vez que se lo decían directamente y con tanto respeto.

—Creo que podemos beber ese ron cuando estén todos a salvo —le dijo al de la bandana gris, recuperando la compostura—. Primero voy a tratar a ella.

Y apuntó hacia la mujer que descansaba en el suelo. Aunque parecía estar fuera de peligro, se acercó a asegurarse. Le puso el dorso de la mano en la frente y en el cuello: la piel ardía y estaba seca, sin una gota de sudor, y la respiración le entraba demasiado rápido. Insolación. Aquel grupo llevaba un buen rato corriendo bajo ese sol.

—Heras, cuídame la espalda mientras atiendo a esta gente.

Tras esto le dedicó una pequeña sonrisa a su compañero, tomó de entre sus objetos una bolsa con vendas e implementos y, sin dudarlo un poco, comenzó a aplicarlos con destreza sobre el cuerpo de la chica. Después, haciendo uso de sus poderes de Akuma, le enfrió el cuerpo con un poco de nieve; al parecer ya no había nada que ocultar.

No esperó mucho a la recuperación. Aunque intentaban parecer fuertes, las heridas de sus cuerpos parecían lo bastante graves, y después de aquello tendrían que tomarse un buen descanso, quisieran o no.

Zhang volvió el rostro hacia el gyojin que le había extendido la mano y, sin dejar de hacer vendajes y curaciones, decidió continuar con aquella conversación.

—El destino quiso que nos encontráramos, y seguro tendrán muchas historias que contar… Pero ¿cómo se les ocurre salir sin un médico en el grupo?

Los regañó el burro por un instante, con la misma calma con la que habría comentado el tiempo, y siguió con el siguiente. —Puedo parar el sangrado, pero para ello tendré que congelar la herida y eso les dolerá. - Advirtió Zhang, esperando no usar ese recurso de no ser indispensable. Pero algunos de ellos parecían necesitarlo. 

OFF
Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
❄ La Calma del Vacío
฿ 226,000,000
?Nv.19 — Logia Yuki Yuki
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)