— La segunda y la tercera persona [PASADO]
#1
6 de Invierno del año 14
16:20. Ciudad Sump.


El invierno no era tan duro como en otros blues, pero en cualquier ciudad de Kutsukku olía a hierro y a metal mojado. El caso de la ciudad Sump no era diferente, y suponía que estando tan cerca de la orilla del mar menos aun.
Grigori y yo estábamos disfrutando de unos días libres, aprendiendo a vivir con lo puesto y por lo pronto con lo que tuviésemos a nuestro alcance, sin trabajo, ni jefes, ni nada que nos atase... pero también sin dinero. Cierto era que las apuestas - sobre todo las que elegía Grigori - nos estaban saliendo favorables, pero de ahí a poder vivir de eso la cosa cambiaba considerablemente. Aunque nos daba una modesta fuente de ingresos con la que poder costearnos una comida caliente de tanto en cuando, nos habíamos acostumbrado a dormir al raso y aprovechar los recursos a nuestro alcance. Como por ejemplo, los cangrejos.

Una cueva en la bahía de la playa, lo suficientemente inundada como para que los tobillos estuviesen completamente dentro del cauce de las olas del mar. Un palo del largo de un brazo, las botas con los cordones atados entre si y colgadas al cuello, y mucha paciencia. Era todo lo que se necesitaba para pescar un par o tres de cangrejos y poder tener algo de cena — Te apuesto un berry a que esta vez consigo pescar cincuenta cangrejos-hmm — le dije a mi emplumado amigo, retándome a medir mis propias habilidades al máximo par poder conseguirnos un banquete de reyes. Pero realmente no había mucho cangrejo a la vista.

Fuera como fuere, me reusaba a buscar almejas después del trauma que agarré con la salsa de Vixen en ciudad Gear. ¡Un año había pasado y seguía acordándome de eso! No podía evitar sonreír recordándola y acordándome de esa anécdota. Tenía ganas de volver a verla, y esperaba de corazón que pudiese cumplir nuestra promesa y se presentase el día acordado en el sitio acordado. Ojalá le fuese bien, y ojalá encontrase más personas como ella en nuestra aventura.
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#2
Uno,dos,uno,dos,uno,dos,uno,dos....
-Repetía Krave mentalmente. Inspiraba y expiraba de manera continuada mientras corría por aquel sendero que ya tenía de sobra conocido. Tras años de entrenar allí podía hacer estimaciones de la hora que era con bastante exactitud solamente por la sombra que proyectaban los árboles y algunas rocas sobre el suelo con respecto a la posición del sol. Al final y al cabo se orientaba bien.

Norte,recodo a la derecha, árbol mustio, camino del este al fondo, 100 metros... Memorizaba siempre que pasaba por allí iba haciendo el trazado de los siguientes obstáculos o giros del camino.

Hoy es el gran día Krave...¡Hoy es el GRAN DÍA!-Se sugestionaba. Por fin está listo.

Resulta que Krave hablo con Baldus, el Gyojin carpintero quien le pidió una semana de trabajo para acabar su escudo.

Normalmente no paseaba por el pueblo porque se sentía un bicho raro en ocasiones aunque no le perturbaba prefería la compañía de animales, marinos o terrestres y estar ocupados con sus entrenamientos o leyendo sobre barcos y navegantes.

La infancia de Krave había sido bastante desamparada de contacto social lo cual no le había marcado significativamente pero si que Krave se notaba un poco "Pez" en lo que a su cultura en particular se refiere.

Entrenamiento y esfuerzo... Constancia y tesón...- Pensaba mientras corría con su escudo a la espalda.

Krave se moria de ganas de probarlo para entrenar. Sabía de sobra que cargarlo y usarlo para entrenar le haría muy fuerte y como a las mejores espadas había decidido ponerle un buen nombre...

Rompe Olas. Aham!

Tomo el camino que llevaba hacia la costa frente al arrecife y sin pensárselo dos veces y con una felicidad embriagadora se embrazo el escudo mientras corría hacia una caída que ya se conocía de sobra y saltó hacia el agua mientras gritaba y al caer  golpeo la superficie del agua.

¡Vamos! ¡Es por aquiiiii! JIJIJI

Salpicando una gran cantidad de agua Krave cayó al agua con un estruendo. El escudo se sentía muy bien en su brazo izquierdo y aún más en el agua. Nado hasta el fondo para volver a salir a la superficie y dirigirse hacia la orilla para empezar a entrenar está vez con su escudo.
Se lo puso en la espalda mientras aún chorreaba agua y empezó a hacer flexiones.

Una, dos, tres, cuatro, cinco, ...
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#3
6 de Septiembre del año14

El sonido de las olas me acompañaba mientras caminaba por la orilla de la playa de Ciudad Sump dejando que el agua me rozase los pies de vez en cuando,pero sin dejar entrar entre los dedos de mis pies la arena ya que es una sensacion que para nada, aun siendo un Gyojin, era algo que soportase. Mi motivacion de hoy era encontrar algo natural que utilizar para mis trabajos ya que estaba cansado de que todo lo que utilizase tuviera el color gris del acero y la chatarra.
Las conchas eran algo que me llamaban mucho la atencion ya que podia utilizarlas tanto como para inspiracion para nuevos diseños por los patrones tan distintos que tenian cada una de ellas, como para decorar mis herramientas y darles ese toque "marino" que haga que me recuerde a mis raices. Aunque para nada iba a rechazar otros materiales como piedras con formas curiosas o trozos de madera de alguna embarcacion llenos de algas por el paso del tiempo en el agua.
Mis brazos intentaban repartirse el trabajo: unos escarbaban en la arena, otros cogian las cosas que me parecian interesantes y las metian en el pequeño saco que llevaba conmigo y el resto me señalaban como si un periscopio se tratase de cosas que quizan podian llamar mi atencion.

-Esta es lisa bah. Esta tiene estrias y colores bonitos, creo que podria servir. ¿Que clase de animal viviria en esto? Por dios esta es horrible, BURUBURUBURUBURU.

La verdad es que no tenia ninguna prisa, queria estar totalmente concentrado en encontrar los materiales mas idoneos para desbordar toda la imaginacion posible en mis momentos de inspiracion. Fue entonces cuando uno de mis brazos hizo que me detuviese en seco.

-¿Hmm?

Me agache y aparte con cuidado la arena humeda con mis tentaculos hasta dejar al descubierto una concha con una forma peculiar. La recogi y despues de girarla entre mis dedos me di cuenta de lo que tenia entre mis manos: era una concha de almeja, no era especialmente grande ni tenia unos colores llamativos, pero si tenia unas lineas y una forma que me parecian bastante interesantes.

-Creo que esta tiene posibilidades, quiza podria usarla para guardar tinta aunque quiza es muy pequeña. O quiza podria usarla como molde para algun tipo de dibujo. - me quede unos segundos completamente empanado hasta que al final me decidi. -Definitivamente me la llevo, PURU.

La guarde en mi saco y segui buscando hasta que el rabillo de mi cefalopodo ojo noto una silueta en una cueva de la orilla que me llamo la atencion, ya que me parecio que hablaba con un ave de color oscuro que lo acompañaba como si de un susurrador de animales se tratase. ¿Quiza tambien habia alguien en busca de inspiracion en esta playa?
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#4
Tras un tiempo bastante menos que prudencial tratando de capturar algún cangrejo sin éxito, decidí darnos por vencidos y abandonar la cueva caminando hacia el exterior algo decaídos por tener que volver a comer algún pescado frito de algún puesto costero — Imagínate un cangrejo enorme, en plan humanoide — le decía a Grigori — Como de dos metros o asi... necesitaríamos una nevera enorme para que la carne no se pusiera mala, yo creo que sólo podría a pata por comida — continuaba hablando con él cuando, al salir de la cueva, vi dos seres enormes y grotescos con proporciones para nada humanas haciendo cada uno una rareza distinta. El más grande de los dos, de color hipotermia y con una pared entera en la espalda, estaba haciendo flexiones en medio de la playa. El otro, con nosecuantos brazos y de color hepatitis le hablaba a unas conchas o piedras que se iba encontrando entre las rocas de la orilla.
Los miré con los ojos abiertos como platos y parpadeé dos veces. ¿Qué coño era eso? ¿Eran peligrosos? ¿Eran los monstruos de las leyendas ultramarinas?

— ¡No tengo dinero y sé hacer kung-fu! — grité desde mi posición, advirtiéndoles de que de mi no sacarían nada a excepción de unos cuantos golpes marciales duros como rocas y rápidos como rayos — Sólo quería tomar prestado un cangrejo y marcharme, vengo en son de paz seres de las profundidades — añadí gesticulando con las manos dándole teatralidad al momento, caminando despacio paralelamente a ellos sin acercarme a menos de diez metros en ningún momento — ¡Alabados sean los seres de las profundidades! — decía haciendo reverencias mientras iba ganando distancia — Me cagüen mi estampa Grigori, que viene el demonio a por nosotros... si se mueve alguno sal volando y sálvate que estos no te siguen — le dije a mi emplumado amigo para que pudiera librarse él de sus garras y feroz apetito mientras yo los distraía por tierra.
[Imagen: siCzVIk.png]
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#5
Ochenta y uno, ochenta y dos, ochenta y tres, ochenta y cuatro...

Me preguntó cuánto tiempo tardaría una persona sola en cruzar todo el grand line remando... Debe de ser una persona extremadamente fuerte. Alomejor alguien ya a podido hacerlo... Puede que alguien lleve varias vueltas.... ¿Habrá una carrera anual en la que varias personas lo hagan? ¿Como será la navegación en los distintos blues?

Ciento uno, ciento dos, ciento tres...

¡No tengo dinero y sé hacer kung-fu!-Escuchó Krave Mientras estaba haciendo Flexiones.

Paro durante un momento y miro hacia arriba. Sin cambiar de postura se dispuso a continuar.  Por un momento Krave se puso a pensar que sería eso del Kung-fu. Aquel hombre era joven y se le veía en buena forma física. Tenía el pelo rojo y estaba hablando con un pájaro.

 Sólo quería tomar prestado un cangrejo y marcharme, vengo en son de paz seres de las profundidades —Dijo de nuevo aquel hombre, así que Krave se puso de pie con sus 5 metros de altura se dío la vuelta dirección al mar.  Allí cerca en las rocas había muchos cangrejos así que Krave cogio uno bien gordo muy fácilmente.

¡Alabados sean los seres de las profundidades!-Escuchó Krave mientras estaba dando la vuelta.

También reparo en un Gyojin que estaba por allí parecía una especie de Pulpo que estaba como buscando algo.

Krave volvió donde estaba haciendo las flexiones con el cangrejo en la mano. Se lo lanzó con parábola al chico para que le resultará fácil atraparlo y justo después abrió su zurrón y le lanzó una moneda desde su pulgar.


-Aham... ¡Soy Krave, un gusto!- Dijo el Wotan y acto seguido se sentó y con las manos detrás de la nuca se puso a hacer abdominales

Uno,dos,tres,cuatro,cinco...
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