Long Ring Long Land
Cubierta del Barco
11:23 AM
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P.A. Llego la Panela
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40 de verano, Año 18
Water Seven
Oficina Provisoria Mardano
19:33 PM
Ya habia pasado un tiempo desde nuestra incursión y fracaso en Impel Down, si bien habia salido victorioso de mi pelea contra aquel sátrapa de 3 ojos, habia caido inconsciente, cuando fui socorrido me dieron la peor de las noticias, el Capataz mayor del Hato habia sucumbido ante el ataque de aquellos a los que juramos dar caza, ese fue un golpe mucho más devastador que aquellos que Bruno Calderón me pudo haber propinado.
Me sacaron de Impel Down y me llevaron a un sitio que sinceramente no importa a curar mis heridas, estando allí pude leer el periódico y enterarme de todo, se iba a celebrar un consejo de guerra, uno en el que seguramente participaría para escoger un nuevo capataz, pero para ser sinceros, para mí solo existe y existirá uno…Tucrow, aquel que confio en mí y me otorgo este puesto, mientras pensaba esto me rasque la cabeza distraída mente con mi cola, deje soltar un suspiro lastimero y maldije a los piratas y revolucionarios, malditos seas todos, alborotadores, violadores del orden, malditos hoy y siempre.
Sin embargo, unos golpes a mi puerta me sacaron de mis pensamientos de odio, me sente derecho en la silla y puse mis manos sobre el escritorio cuando dije. – Pase adelante camarita. – Un cabo entro y me hizo un saludo, habia que mejorar su postura, pero, al ser un cabo lo deje pasar, este despues de saludarme se puso firme y dijo. – Señor Zoodiacool, perdon por molestarle señor, pero hemos recibido una llamada cifrada y con carácter de urgencia por parte del Comodoro Enji Saint Vangelis, donde asegura que junto con parte de su división la 30, dieron captura a gran parte de los piratas Sepulturas aquí tengo los Wanted de los capturados. – Mis ojos felinos se agudizaron y una sonrisa malévola recorrió mi rostro, por fin una buena noticia pense, mientras recibía los Wanted por parte del cabo y los leía, Eros Focalor, el capitan, Kiyoshi Maeda y Varoganchin, entre los 3 sumaban 660 millones, maldita sea bien, esto era una noticia excelente, algo que todos necesitábamos, me levante de mi escritorio y pregunte. – ¿Dijo algo más el comodoro Saint Vangelis? – El cabo asintió y continúo diciendo. – Señor si señor, el comodoro comentó que carecen de los medios necesarios para trasladar a los capturados y pide asistencia para esta tarea, le comentamos que mandaríamos un barco de inmediato, que llegaríamos en 2 días. – Caminé hacia el soldado y estando frente a el le dije. – El barco no puede partir sin mí, esa es la orden, yo mismo iré a buscar a esos sutes descarriados, vaya y de aviso camarita, mientras yo me preparo mamau. – El cabo me hizo otro saludo y como si un espanto se le fuera aparecido en una esquina, salio corriendo.
Yo tarde unos 20 minutos, tomé mi Verguero, el nuevo porque el otro me lo partió el tobogán de piojos de Calderón, me puse un pelotica de chimo detrás de los dientes y salí raudo de mi oficina, en dirección al barco.
No tarde mucho en llegar a la plataforma que me haría entrar en cubierta, salude a los soldados, escupí el chimo acumulado en mi boca y tome mi cuatro, entonando una melodía rápida, vivida, para alegrar los corazones.
Ya en cubierta, di la orden de zarpar y el barco emprendió su curso, Long Ring Long Land, a toda velocidad, agarré mi sombrero para evitar que saliera volando, no se preocupen marines de la división 30, la Panela de Zaraza ya iba en camino.
42 de verano, año 18
Long Ring Long Land Cubierta del Barco 11:23 AM Estaba junto al navegante del barco, quien me informo que llegaríamos en 2 minutos que me fuera preparando, yo le di las gracias y salí a cubierta, el día era hermoso, el sol del mediodía ya casi asomaba, el clima de la isla ya nos azotaba, caluroso y húmedo, un regalo para mi piel carente de pelo.
El barco atraco y un sin fin de marines salieron a amarrar las velas y tirar la planta para permitirme bajar, yo en ese instante desplegué mi haki de observación básico en 30 metros y pude sentir las 3 presencias que me aguardaban.
Resumen
Toda la Info
16-09-2026, 05:39 AM
Dos días pasaron desde la pelea. Dos días durmiendo por turnos, tomando relevos en la vigilancia y, en su caso particular, dos días haciéndose cargo de que ninguno de los prisioneros muriera a causa de las heridas que ellos mismos les habían procurado. El peor de los casos, irónicamente, era el único de ellos que había terminado la batalla en pie: La Epidemia, Varo Ganchin, tenía una importante fractura en el cráneo. Dejarlo sin tratamiento significaba condenarlo a morir antes de llegar a la prisión y eso, bajo su punto de vista, era inadmisible. Por ello, y pese a las opiniones que pudiera tener el resto, Enji se encargó personalmente de estabilizar la zona y vendarlo. Ford lo acompañaba en las visitas médicas, llevado por la curiosidad, y el frote de su lomo contra los maniatados criminales era probablemente el último tacto amable que sentirían en mucho tiempo.
No cruzó una sola palabra con los piratas, y, bajo su órden, ninguno de los integrantes de la GLORIOSA División 30 tenía permitido hablarles. El silencio era su único regalo. El Ford’s Transit los acercó al punto de encuentro. Según las comunicaciones que habían mantenido con el cuartel, el barco atracaría ese día, cerca del mediodía, recogería a los prisioneros y se los llevaría para ser juzgados. Muy probablemente acabarían encerrados en la prisión de máxima seguridad, Impel Down, aunque, después de lo que había pasado allí… nada estaba seguro. Saint Vangelis Enji, como era costumbre, renegaba del uniforme sin importar la ocasión. Parado en la playa con nada más que unos boxers azules, sus botas, sus guantes y la capa blanca reglamentaria descansando sobre sus hombros, el capitán de la división degustaba un cigarrillo mientras, diez metros por delante, sobre la línea de la costa, el navío de transporte echaba el ancla. Lo miró de arriba abajo, desde el mascarón hasta las velas y el carajo, y chistó la lengua a la vez que soltaba una voluta de humo blanco entre los labios. —Ñeh, el Transit es más impresionante —aseguró, convencido, a sus acompañantes. Stroud Nanashi estaba de un lado y Kael Omuyaga del otro, fungiendo de escolta. Eran los tres que habían participado del combate, los tres que estaban entrenando cuando los Piratas de la Sepultura decidieron acercarse. ¿Y dónde estaban los mencionados piratas? El barco terminó las maniobras y un puente se desplegó, conectando la cubierta con la playa. Enji se adelantó un paso con los brazos cruzados sobre el pecho y una mirada que se debatía entre el aburrimiento y el cansancio. La marina tenía la mala costumbre, según él, de ser demasiado estirada. Podía apostar que ahora descendería algún rango superior, como un Contraalmirante, de punta en blanco e indignado por su falta de protocolo. Empezarían las preguntas, los papeles, las mil firmas y, por fin, se llevarían a esos tres y lo dejarían en paz. Nada más lejos de la realidad. Del barco descendió un marine de rango superior, sí, pero no se trataba de un contraalmirante. Tampoco era sólo un vicealmirante, ni estaba de punta en blanco. El felino de piel morada y lampiña, que imitaba su estilo de usar el chaquetón sobre el torso desnudo, era un miembro del Zodiacool, la élite elegida y liderada por el fallecido Tucrow. Uno de los muchos que pelearon en Impel Down para impedir el escape masivo de piratas. Uno de los que vivieron para contar lo que ocurrió ese día. Mardano Madtinez, el mink que superó a la estética, descendió a la playa y les pidió presentarse. —Enji —respondió tras verlo escupir una cosa extraña al suelo. ¿Sería una bola de pelos? Para no ser menos, y como si estuviera correspondiendo a un saludo, se sacó el cigarrillo de los labios y escupió una gotón de veneno en la playa—. Sólo Enji —agregó después—. El apellido me suena a mierda. Soy comodoro y el capitán de la GLORIOSA División Treinta. Estamos aquí los tres que luchamos contra los Sepultura. —Extendió los brazos a sus costados, señalando tanto a Stroud como a Kael, para después retraer el que señalaba a Stroud y usar el pulgar de la otra mano para seguir apuntando al tesorero—. Él los tiene en el culo ahora mismo.
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16-09-2026, 01:01 PM
Los últimos dos días habían sido silenciosos e intensos; jornadas de quietud en que los Marines habían ido rotando en su vigilancia de los piratas capturados, estableciendo protocolos de máxima seguridad ante la posibilidad de que cualquiera de ellos intentase cualquier mínima treta. Bajo órdenes directas del comodoro, ninguno de ellos tenía permitido cruzar palabra con los presos, y era mucho mejor así. También bajo órdenes directas del comodoro, Stroud debió resistir la tentación de no darles un fin rápido, y seguramente más digno de lo que les esperase más allá de su recogida, se diese esta en los términos que se diese. Tal vez aquello hubiera sido clemente; el joven no tenía muy claro qué pensar sobre la posibilidad. El líder de la división se había asegurado personalmente, asimismo, de que Varo no muriese debido al destrozo de su cráneo, para desaprobación de Stroud. Aquella no era la forma en que él mismo hubiese lidiado con la situación, pero tal vez aún le quedasen cosas por aprender, incluso de alguien como Enji.
Stroud esperaba en la playa, junto a la orilla, muy cerca del propio Enji. A diferencia del comodoro, y como hubiese cabido esperar de él, vestía su uniforme de forma absolutamente protocolaria. Sobre todo para una ocasión como aquella, cada prenda había sido meticulosamente planchada y ajustada en su vestir, ni una sola tacha en todo el conjunto. Mantenía sus manos tras su espalda, perfectamente quietas. Su postura era la estrictamente protocolaria, y, a la vez, la que lo caracterizaba, con la espalda recta y el mentón ligeramente erguido, como había adoptado por costumbre desde sus primeros días en la institución. La falta de decoro de Enji comenzaba a no sorprenderle, aunque lo dejaba perplejo que hubiese optado también por desnudarse en una ocasión como aquella. Entre sus dientes permanecía ceñida su pipa, Saltfin, de cuya cazoleta emanaba una única y delgada columna de humo que ascendía por delante de su rostro hasta disolverse en una voluta grisácea. Asintió con la cabeza ante el comentario de Enji sobre el Ford's Transit; era innegable que, si aquel barco era algo, impresionante era una palabra adecuada. Contempló en silencio el barco que comenzaba a atracar, preparándose para recibir al cargo que la Marina hubiese decidido enviar para la ocasión. Del mismo descendió un hombre de aspecto felino, a quien pudo reconocer como un célebre vicealmirante perteneciente al Zoodiacool. No habían mandado a ningún cualquiera, si bien Stroud aún no había tenido oportunidad de leer los periódicos más recientes, y desconocía su implicación en lo sucedido a no mucha distancia de allí, en Impel Down. Su aura era llameante y de un violáceo oscuro; le recordaba, en cierta medida, a la del propio Enji. El vicealmirante no tardó en presentarse ante ellos mientras todos los Marines del barco ponían todo a punto para recibir a los presos. Stroud inspiró profundamente, mientras Enji, como correspondía, era el primero en presentarse ante el recién llegado. Arqueó una ceja en el momento en que el comodoro restó importancia a su apellido; ¿acaso renegaba de su divino origen? Se abstuvo de decir nada, en cualquier caso. No le competía a él decidir cómo debía presentarse su capitán. Se preguntó si aquello de que Kael llevaba a los piratas en el recto sería cierto, aunque prefirió dejar las preguntas para más tarde, o para el propio vicealmirante. Pasó a sujetar su pipa con la mano derecha antes de hablar, exhalando una pequeña voluta de humo a través de sus fosas nasales. Su mirada clavada en Mardano, y cuadrándose con toda formalidad, se presentó. "Comandante Stroud Nanashi, timonel de la...," se detuvo por un instante, vacilando, antes de decir lo siguiente con la boca pequeña, resignado, "GLORIOSA División 30 de la Marina," dijo finalmente. "Es un placer, vicealmirante Madtínez. Espero que haya tenido un buen viaje. Le agradecemos que haya venido hasta aquí. Los piratas quedan a su disposición. Han sido mantenidos con vida por órdenes estrictas del comodoro, así que deberían estar en condiciones relativamente adecuadas para recibir un juicio." Dirigió entonces una mirada a Kael, contemplando su opaca y apagada aura, preguntándose exactamente por el proceso de evacuación de los piratas capturados, si es que aquel era, de hecho, el caso. Jamás se había cruzado con una habilidad tan inquietante, y no podía sino preguntarse por los detalles de su funcionamiento. Aunque, si lo que había dicho Enji era cierto, tal vez fuese mejor no conocer las particularidades más específicas de aquella fruta. ¿Deberían taparse los ojos para que el soldado Omuyaga evacuase a los piratas a gusto?
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16-09-2026, 04:42 PM
De haber sido jurisdicción del soldado, se habrían mantenido los presos en el interior de la fortaleza durante aquellos dos días. Cuarenta y ocho horas encerrados en un lugar donde uno de ellos poseía absolutamente todo el control, y pasara lo que pasase, no podrían salir ni con la mejor de sus voluntades. Atrapados en su interior, maniatados por detrás de la espalda, y a la espera de un barco que los llevase directamente hasta sus respectivas celdas de Impel Down, o donde los superiores decidieran dejarlos tras sus respectivos juicios. Sin embargo, aquello no llegó a ser así.
Por orden del Comodoro con apellido del linaje de una de las veinte familias que conformaron el gobierno mundial, y líder de la división 30, aquellos serían custodiados por turnos por cada uno de los miembros de la división durante los dos días siguientes, y para colmo, debían gastar sus propios recursos para mantenerlos en condiciones aceptables hasta que llegasen. El azabache, caracterizado por la indiferencia y la disciplina, no ofreció comentario ninguno al respecto. Obedeció hasta la última orden sin tan siquiera rechistar, y lo único que ahondaba en sus pensamientos era...los minutos que faltaban para que el barco llegase a llevárselos. La madrugada del día 42 fue, gracias al señor, muy diferente. A primera hora de la mañana, sustituyendo la última guardia, Kael absorbió en su zurda a los tres piratas, dejándolos pasar por la diminuta compuerta, haciéndolos caminar por el pasillo de su brazo hasta la primera y más cercana de las salas que allí mismo posee, gracias a la ayuda de Mini Kael, quién los estaba esperando, esta vez, con la ayuda de su propio rifle, el mismo que había estado utilizando para el entrenamiento donde los capturaron. Sabiéndose calmado por verlos aún con los grilletes firmes, Kael partió tan pronto recibió la orden. Su imagen era, a todos rasgos, exactamente igual que la de Stroud, diferenciando los uniformes únicamente por el rango que portaba cada uno dentro de la institución del brazo de la justicia. Impoluto de los pies a la cabeza, con el cabello atado y rizado para evitar una mala impresión, a diferencia de lo que, por supuesto, hacía su líder, tan exageradamente llamativo con la falta de uniforme más allá de su capa. ¿Acaso no temía que le llamasen la atención? ¿Hasta que punto su apellido le protegía de seguir las normas expuestas para todos? Se resignó a saberlo. Con el albino en el centro, Kael se mantuvo a la vera del Santo esperando la llegada de la embarcación de la Marina. Lo que en un primer momento esperó como un simple y mero trámite de otros marines de rango similar al que poseen la mayoría de miembros de nuestra división, terminó por ser un encuentro extremadamente importante. Aquel hombre frente a ellos no era una persona cualquiera: era un Zodiacool, uno de los miembros que formaba la división liderada por el Almirante Aoyagi, y, de entre todos ellos, el que tenía frente a él era un Vicealmirante nada menos, el primero que tenía la oportunidad de conocer en persona. La postura de Kael, a pesar de ser absoluta y perfecta, fue reafirmada una vez más en cuanto el mink bajó de la embarcación, asegurándose de mantener el protocolo con la precisión que siempre le ha caracterizado, todo con tal de no generar una mala impresión. Claro que, de todas formas, quedaría completamente olvidado en un segundo plano gracias al Comodoro nudista, quién se llevaría absolutamente todas las miradas, para bien o para mal. Esperó pacientemente las presentaciones de los dos que poseían un mayor rango, tal y como dictaba el protocolo, ignorando por completo el comentario desagradable de Enji. Ni siquiera se tomó la molestia de dedicarle un pensamiento, pues de hacerlo quizás el hombre felino frente a ellos terminaría dudando de la integridad de la división. Tantos años manteniendo las formalidades frente a los superiores no se verían echadas por tierra en un momento tan especial para él cómo lo era esos pocos minutos que tendría junto a un vicealmirante. Como mínimo, dejaría de sentirse invisible frente al mundo de la marina. —Soldado Raso Kael Omuyaga, señor.—Realizó el saludo militar formal reglamentario, erguido y con la postura recta, destacando al menos en aquel detalle tantas veces repetidas. En un principio, dudó de si debía decir alguna otra palabra, pero las palabras del joven Nanashi reafirmaron lo que expresaría a continuación.—Tesorero y gestor de la Gloriosa División 30, Vicealmirante Madtinez. No hablaría sin permiso, pero dadas las circunstancias, antes de poder llevar el pensamiento de aquel gato morado a malos entendidos, comenzó a remangarse hasta la mitad de su brazo izquierdo, revelando pocos segundos después una pequeña ventana procedente de la parte externa de su brazo, apenas unos centímetros por encima de la muñeca. —Si me lo permiten...—Comentó, esperando a que le diesen el espacio para explicarse—. Se encuentran recluidos en una sala en el interior de mi brazo, Vicealmirante.—Estiró la zurda en dirección al contrario, dejando expuesta las vistas al interior del lugar donde, al igual que los piratas, también se encontraba Mini Kael, una versión idéntica de sí mismo vigilando a aquellos criminales.—Si echa un vistazo verá que están conscientes y sin ninguna herida visible, esperando pacientemente su juicio por los crímenes que han cometido. Saldrán por la palma de mi mano cuando usted dé la orden, señor. Una vez hubiese confirmado la integridad de los mismos y resuelto cualquier posible duda que surgiera en aquel delicado momento, retiraría su brazo, volviendo a estirar la manga de su uniforme, volviendo una vez más a tomar la postura firme, estable e inmaculada que mantuvo desde el principio. Esperaba que, como mínimo, aquello sirviera también para resolver las pequeñas y estúpidas dudas que sus compañeros tenían dentro de su cabeza sobre el funcionamiento de su Akuma, permitiéndose así un pequeño descanso de las bromas del Comodoro, antes de cometer un error frente a alguien que, claramente, no estaba para tonterías.
dejar de no ser nadie
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18-09-2026, 08:14 PM
(Última modificación: 18-09-2026, 08:14 PM por Mardano Madtinez.)
Mis felinos ojos vieron como el Comodoro Saint Vangelis escupía una bola de veneno imitando seguramente lo que yo hice hace un minuto escupiendo el Chimo el camarita. Pero lo más llamativo del comodoro no fue aquello sino su manera de vestir, muy similar a la mía con la diferencia de que yo si tenia pantalones, para ser un Tenryuubito era bastante particular y eso me encantaba, ademas renegó de su apellido, lo que me hizo sonreír, aunque su ultimo comentario fue de los más curioso, según el comodoro el soldado de cabello negro traía a los capturados en el culo y no pude evitar echarme a reir. – Jajajaja si usted lo dice comodoro mamau.–
Luego de eso el proximo en presentarse fue Stroud Nanashi, comandante y timonel de la división, vestido de manera impoluta, tan firme que lo podia usar para trazar una linea perfecta, me dio las gracias por venir y me comento que los prisioneros estaban vivos, ya que fue la orden dada por el comodoro a la espera de juicio yo simplemente asentí y dije. – Tuve un buen viaje comandante Nanashi mamau, gracias por preguntar, con respecto a que la basura aun respire, no se preocupe, acató la orden y eso es lo importante, del futuro de estos me encargo yo. – Y le devolví una sonrisa siniestra de complicidad.
El ultimo en presentarse fue el soldado raso Omuyaga….soldado raso dice, tesorero, yo abri los ojos y asentí en silencio, luego comento que los reclusos estaban apresados en la sala en el interior de su brazo, estiro el brazo hacia mi y yo afilé mi mirada, esto era obra de una akuma no mi, que cosa más interesante pensé y confirmando las palabras del soldado raso, los vi, allí estaban los 3 piratas, Eros Focalor, Kiyoshi Maeda y Varo Ganchin, sumamente golpeado.
Tiré mis brazos hacia atrás tomándolos y muy serio dije. – Soldado Omuyaga, por favor saque a esta basura de su cuerpo. – Con un chasquido de mi mano derecha aparecieron unos cuantos soldados más y di la siguiente orden. – Recojan a los capturados y llévenselos al barco, no pueden morirse, al menos no por ahora.
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18-09-2026, 09:58 PM
Stroud asintió frente a las palabras que le dedicó el vicealmirante, sin expresar emoción alguna ante la maléfica sonrisa que se había dibujado en su gatuno rostro. Sin embargo, le resultó satisfactorio saber que, si de aquel vicealmirante dependía, aquellos piratas pagarían pronto por todo lo que habían hecho. Stroud no supo si aquello implicaba una ejecución inmediata de los tres, o simplemente arrojarlos en una celda y que sus huesos se pudriesen allí hasta el final de sus días, pero poco importaba. Sería Justicia, en cualquier caso.
En el momento en que Mardano los felicitó por haber desarticulado la tripulación de los Sepultura, Stroud esbozó una sonrisa y efectuó una leve reverencia, cuadrándose ante el vicealmirante y efectuando el saludo correspondiente. "El placer ha sido nuestro, vicealmirante. La gente debe saber que la Marina también está presente en una isla como est...," comenzó a decir, antes de pararse en seco. ¿Los acontecimientos en Impel Down? ¿La pérdida de Tucrow? ¿Había oído bien? Arqueó una ceja, sintiendo cómo un sudor frío empezaba a recorrerle la espalda, pero se cuadró ante la orden de Mardano. El mundo, sin embargo, se le había venido abajo en cuestión de un instante. ¿Se había confundido el vicealmirante? ¿Había dicho Tucrow realmente? El felino no dio indicios de rectificar sus propias palabras, por lo que era de asumir que, en efecto, habían perdido al emblemático Almirante. ¿En Impel Down, de todos los sitios? ¿Qué había pasado allí exactamente? La alegría y, por qué no decirlo, el orgullo que había sentido ante la naturaleza de su cometido en aquel día se habían esfumado casi con la misma velocidad con que se habían materializado, dejando paso a una abrumadora sensación de encontrarse al borde del precipicio. Mardano se giró, disponiéndose a regresar al mismo barco en que había llegado a aquella isla perdida de la mano de los dioses. "Gracias por la ayuda, vicealmirante." Stroud relajó su postura, su cabeza aún dando vueltas. Era imprescindible que se hiciese con el último periódico lo antes posible. Su estancia en Skypiea lo había mantenido alejado del mundanal ruido, y, a la vez, lo había aislado de cuanta novedad tuviese lugar en el mundo. Cuando había subido a aquel lugar, aquella era una posibilidad que había contemplado, pero jamás se hubiese imaginado que el mundo hubiese podido darse la vuelta por completo en aquel período de tiempo. "Maldita sea," masculló entre dientes mientras el vicealmirante los saludaba desde la cubierta de su barco y le lanzaba algo a Enji, "¿vosotros sabíais lo de Tucrow?," inquirió, echando un vistazo a los lados y contemplando a Enji y Kael. Con el shock, su trato se alejaba un poco de su rigurosidad habitual. "¿Qué cojones nos hemos perdido?"
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19-09-2026, 04:10 PM
La laxa espontaneidad de Mardano fue un soplo de aire fresco después de las muchas —y cansinas—, experiencias de Enji con sus superiores. En el pasado, cuando todavía navegaba el South Blue, se llegó a preguntar si la cara de estreñimiento era algo que venía adherido a la jerarquía. Conocer a Stroud no le había ayudado a desmentir esa teoría, pero ahora, tras muchos años, finalmente conocía a otro marine con chispa. ¿Ser del Zodiacool tendría algo que ver? Se preguntó. Tendría que averiguar más sobre ese cuerpo de marines cuando llegasen a la próxima isla.
Una pequeña sonrisa, afilada y felina, curvó la comisura de sus labios cuando escuchó, en un susurro, el “GLORIOSA” en boca del comandante Nanashi. Misma sonrisa que se ensanchó todavía más al escuchar ese mismo epíteto proveniente de Kael. «Muy bien», pensó para sus adentros. Los dos nuevos integrantes estaban aprendiendo las maneras de su división. —¿El brazo? Que aburrido, Omuyaga. Pudiendo sacártelos de la ver-. Los soldados descendieron en tropel de la embarcación. Enji los observó acercarse, tomar en brazos a los heridos, pero sanos, Piratas de la Sepultura y llevarlos al interior de la nave en un abrir y cerrar de ojos. Así nada más, los tres rivales que habían tenido días atrás desaparecieron. Ya nunca más se verían las caras. Enji se llevó las dos manos detrás de la nuca. —Y con eso estamos hechos, ¿no? —mencionó. Los soldados habían regresado a la embarcación y una vez más se quedaron solo los cuatro, en íntima reunión—. Vaya por la sombrita, vicealmirante. —Se rascó el cuello. ¿Dónde estaba su chaqueta? En el suelo, por supuesto. Se había caído y el marine ahora estaba exclusivamente en ropa interior—. A ver si para la próxima nos dan un aumento de sueldo o algo. ¿Sabe lo difícil que es alimentar a una tortuga que además es cangrejo? ¡Y además tiene tres hijos! Mardano se despidió, pero una frase en su pequeño discurso no pasó desapercibida para ninguno. Mencionó a Tucrow, el famoso y querido almirante, y se refirió a él como muerto. Enji enarcó las cejas de inmediato. ¿Tucrow muerto? ¿En Impel Down? ¿Qué demonios había sucedido en Impel Down para que un almirante terminase muerto? Una semana estuvieron en el cielo, incomunicados… ¡sólo una semana! ¿Y al bajar se encontraban con esto? Suspiró, perezoso y en parte agradecido porque su rango todavía estaba lejos de tocar esas esferas. El punto donde un suceso como este implicaba trabajo, papeleo y firmas. Tendrían que agenciarse una copia del periódico cuanto antes. ¿Llegaba el WENP hasta Long Ring Long Land? Bueno, si pudieron hacerse con las noticias estando encallados en la salvaje Kyodaina… la esperanza estaba ahí. Cuando todos se pusieron firmes, Enji levantó la mano, con índice y medio extendidos, y se dio un toque la sien a modo de saludo. Allá iba, el único marine que lo superaba en rango y aún así no parecía tener un palo metido en el culo. Esa misma mano con la que lo despidió fue la que atrapó la pequeña lata de “chimo”. —¿Ah? ¿Qué mierda es esto? —replicó, pero el vicealmirante ya estaba bastante lejos. Leyó el nombre en la tapa de la lata: “El Camarita”—. ¿”Escupir algo de calidad”? ¡Ja! ¡Eso dijo ella! Mardano Madtinez se alejaba de la costa subido en cubiertas de su barco y Enji, desconcertado por ese regalo, observó la lata unos segundos, inclinó la cabeza a un costado y, finalmente, escupió saliva sobre la lata. —¿Esto se supone que me ponga los dientes blancos? —preguntó, escéptico al respecto—. Tch, estos vicealmirantes están mal de la azotea. Por eso rechacé ser uno. Estaban solos, otra vez. Los tres se quedaron en un peculiar silencio mientras la visita del zodiacool llegaba a su fin. Enji se rascó el cuello, todavía pensando en la lata de chimo, pero fue Stroud quien introdujo el tema principal a la conversación. Lo más importante del día, por encima de la entrega de tres criminales buscados. Tucrow estaba muerto. —A mi no me mires —respondió, levantando las manos—. Estaba en la misma fiesta que tú. —Se agachó para recoger su chaqueta del suelo, la devolvió a sus hombros y guardó el chimo en uno de sus bolsillos. De otro bolsillo sacó un cigarrillo y lo encendió con excesiva parsimonia pese a las noticias—. Los marines nos morimos todos los días. Curioso que haya sido en Impel Down… ¡Shihahaha! ¿Qué fiesta se habrá montado allí para dejar tanto desastre? —Volvió a llevarse las manos detrás de la nuca y empezó el camino de vuelta al Ford’s Transit, caminando—. Venga, chicas, busquemos una copia del periódico.
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19-09-2026, 04:53 PM
(Última modificación: 19-09-2026, 04:59 PM por Kael Omuyaga.)
No pasó de lado la mirada del Vicealmirante, abriendo los ojos para responderle con un gesto silencioso, uno que para él, novato en su situación, pareciera que le estaba dando vueltas de más. Por supuesto, no se inmutó, y ni siquiera se molestó en pensar más en aquello. Las cartas de la división 75, la 80, y la de Stroud fueron todas entregadas por una Vicealmirante, ¿Quién le diría a él que ellos no sabían algo?
—A la orden, señor.—No se tomó demasiadas molestias en continuar manteniendo la conversación. El trato que parecía tener ese mink era, de alguna forma, rebuscada, ciertamente similar a la del Comodoro de la División, y eso le generaba una muy mala impresión. No podía pensar en ello, por supuesto, pues de otra manera se vería reflejado en las vistas del Haki de Observación que, seguramente, todos en ese lugar estarían utilizando por mera práctica, o sencillamente como un sexto sentido tan natural como la vista, el oído o incluso el tacto. Como si se estuviera deshaciendo de algo pegado en su mano, agitó la mano hacia fuera para que aquellos tres piratas salieran disparados hacia el exterior, haciendo desaparecer a Mini Kael para no sufrir sus propias consecuencias, y dejando salir su arma que tomaría al vuelo, la misma que portaba su pequeña versión, y que servía como recurso para no tentar a esos tres criminales a cometer fechorías dentro de su cuerpo. No tenía la capacidad de dirigirles la palabra por orden de su líder, por lo que, a falta de darles un último mensaje, dejaron que los tres sujetos fueran escoltados por el resto de marines de esa embarcación en la que, muy seguramente, sería la última vez en la que los vería jamás. Al menos, eso era lo que esperaba. Skypiea le había generado varios momentos desagradables, y ya era hora de que el número de piratas allí encontrados mermase poco a poco. Luego de los acontecimientos en Impel Down y de la perdida tan terrible del Capataz Mayor del Hato, el gran Tucrow, la Marina necesitaba una buena noticia... Kael quedó perplejo. ¿Uno de los tres almirantes había fallecido? ¿Acaso había enemigos lo suficientemente poderosos como para acabar con un almirante como Aoyagi? La única noticia con la que se lo creería, es si dos Yonkos habían decidido unirse en un ataque a gran escala para derribar a uno de esos imbatibles hombres con tal de liberar prisioneros de Impel Down. ¿Qué otra explicación podría haber? "Ah...así que eso es lo que están haciendo". Su mente se calmó un par de segundos después, comprendiendo que el Gobierno Mundial, a través de sus brazos en el mundo, estaban reorganizando la escenografía. Aquel golpe estaba siendo demasiado duro, y su reorganización en esta nueva división era uno de esos pequeños pasos, un movimiento para estructurar con mayor potencial la fuerza de sus divisiones. Él estaba fuera de esa ecuación de potencial...pero habían encontrado un nuevo uso para él, uno muy necesario. El barco comenzó a desaparecer, embarcándose en aquellas aguas para volver hasta la isla de Water Seven en la que, semanas después, se embarcarían los miembros de la Gloriosa División 30 en su camino hacia el nuevo mundo. Por suerte o por desgracia, aún tenían demasiado por hacer en aquella isla como para abandonarla con tanta prontitud. —No estaba enterado, pero quizás por eso han formado esta división, ¿no les parece? Una fuerza que combina lo mejor de las tres divisiones que convergieron en la isla de los cielos para formar una única división de gran potencia. Una forma de hacerle saber al mundo que la marina, a pesar de todo, no se ha debilitado. Creer esa idea podría no ser acertado, pero ese pensamiento nacido en su cabeza, no parecía en aquel momento demasiado descabellado. Ellos tenían que demostrar que la marina era fuerte, y si lo hacían bien...quizás podrían convertirse en una de las diez mejores divisiones existentes en todo el ancho mundo. Una misión para la que él, estaba empezando a prepararse.
visión del futuro
resumen
bélico
akuma
karmas
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19-09-2026, 06:32 PM
(Última modificación: 19-09-2026, 06:33 PM por Saint Ethanbaron V. Nusjuro.)
Entrega efectuada con éxito.
Espero que encuentren una celda no muy sucia en Impel Down. Tema cerrado. |