[Presente Relativo]El Informe Pelícano
#1
Cuartel General de la Aramda Revolucionari, Ciudad Kamome, República de Mogaro.
12:00 mediodía, día 54 de verano, año 18.


La mañana estaba siendo bastante tediosa, no íbamos a engañar a nadie. Kisuke había estado en la Sesión de Control del Gobierno desde las 9 hasta las 11, aportando un informe detallado de la misión que habían llevado a cabo tanto Panda como él rescatando a las personas retenidas, vejadas y ultrajadas por el detestable y depravado Conde Adam. A pesar de que todo fue bien y pudieron completar la misión, no eran recuerdos agradables, puesto que la gente que había sido víctima de terribles abusos. Así que fue una mañana bastante culera. En el receso de las 10 vio pasar como una centella a Gregory en dirección a la biblioteca, donde se había encerrado Panda mientras duraba la sesión del gobierno para investigar algo que le preocupaba. Kisuke intuía que tenía que ver con el poder que mostró el cabrón depravado. Por lo tanto, cabía inferir que el muchacho iba a darle alguna noticia al mink. Él, de momento, estaba muy ocupado pero suponía que su mano derecha le informaría en cuanto tuviese la oportunidad.

"Y ahora a meterme en el papel de Concejal de Urbanismo..."

Salió caminando a la hora previa al mediodía, con un sol de justicia con el que podías freír un huevo sobre una piedra del camino, y una humedad ambiental que hacía que el más mínimo gesto que hicieses o el más leve movimiento involuntario que tu cuerpo pudiese realizar, era motivo suficiente para arrancar a sudar. El antiguo pescador fue buscando las sombras con avidez, como si fuesen un lugar sagrado. Por hacer eso, tardó un poco más en llegar al cuartel de lo que debería, pero al final, llegó y se fue directo a la cantina a pedir una jarra enorme de cerveza. La cantinera ni le preguntó al verle entrar, fue directa a servirle la jarra, puesto que debía verse a leguas que necesitaba gasolina el antiguo pescador.

-¿Un día duro, Comandante?

Kisuke enarcó una ceja, y lanzó un suspiro.

-Pues que te voy a contar, Reme... Encima hace este puto bochorno que parece que no estás limpio ni recién salido de la ducha...

La mujer asintió con la cabeza y se puso a fregar unos vasos que había sucios encima de la barra. En ese momento no había nadie en la cantina, como era de esperar puesto que la mayoría estarían con sus labores. Apuró la jarra rápidamente, seguía sediento aún, y le pidió una botella de agua fría para irse a poner al día el papeleo. La camarera le entregó lo que pidió y le pagó dejándole una propina generosa, poniéndose en camino a su despacho. Se quitó sus katanas, Yamigiri, Sembonsakura y Benisakura y las apoyó contra la pared al lado de su cama y se dirigió al escritorio para sentarse donde tenía una pila de documentos de informes que tenía que revisar. Se encendió un cigarro, buscando motivarse y relajarse un tanto ante lo que tenía por hacer.

"Pues aquí vamos... Kisuke Kageyama, funcionario administrativo..."

Se puso a ello, con cierto pesar. No lograba concentrarse, su mente estaba en otras cosas y leía como el que lee el cartel de empujar/tirar de las puertas de un restaurante, que nadie entiende lo que lee. Los minutos pasaban lentos como él cuando se movía en combate. Eso le recordó que al menos ahora si se movía con su fruta del diablo podía hacerlo de una manera más rápida que con sus propias piernas. En eso si estaba contento el Comandante, había ido haciendo progresivos avances bélicos, tanto con sus habilidades como espadachín como en sus capacidades con el haki y su dominio sobre la akuma no mi. Fue entonces cuando recordó al chiquillo Gregory que había ido al Castillo como una centella, seguramente buscando a Panda.

"Bueno... suficiente de divagar, lanzacañas... debo trabajar al menos hasta que llegue Panda con sus informes... no creo que tarde demasiado... kuhahahaha...

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#2
Bambú se encontraba en la biblioteca todavía. Estaba tomando notas y disponiendo la información de una forma más profesional que una simple acumulación de datos sin hilo alguno que las una. Se trataba fundamentalmente de la información que había averiguado sobre la naturaleza de los hakis en su verdadero máximo nivel y la habilidad que demostró el conde Adam en su encuentro con él. En el informe, Bambú detallaba las características más importantes de cada uno de los tres hakis en su versión avanzada para que Kisuke tuviera una referencia escrita a la que regresar cada vez que quisiera. Sobre el periódico no escribió nada, porque tampoco estaba seguro de que su comandante no hubiese devorado ya las noticias y si no era así le llevaría directamente su propia ejemplar del periódico para que pudiera leerlo y comentarlo con él en vivo y en directo. Cuando remató el informe, este ocupaba alrededor de dos carillas de hoja de papel. Había condensado lo suficiente los datos como para que se entendieran perfectamente una vez Bambú los acompañase con su propia erudita reflexión. Además, con el tamaño del informe no le resultaría difícil a Kisuke releer algunos fragmentos que quisiera consultar por cualquier motivo. Después de todo, era breve. Se levantó de su mesa satisfecho y se encaminó hacia la ventana con el informe enrollado junto con el periódico en su mano izquierda. Desde la torre del castillo de Mogaro en la que se encontraba la biblioteca, Ciudad Kamome brillaba con su esplendor matutino. En la distancia, a unos cuatrocientos metros, descollaba de entre las casas, grandes y pequeñas, un cuartel. ¿Estaría Kisuke ya en su despacho? Eso era algo fácil de averiguar.

Bambú cerró los ojos durante unos instantes, concentrándose en su energía espiritual. ¿Hasta dónde llegaría con su haki de observación? Nunca lo extendía hasta el máximo, pero últimamente se sentía más fuerte, más capaz que nunca. Abriendo repentinamente los ojos con un gesto serio, expandió su percepción extrasensorial todo lo posible en una esfera que se extendía en todas direcciones a la misma apabullante velocidad. Bambú empezó a percibir las auras de todos los mogarienses que se encontraban en el radio de su kenbunshoku, brillantes y pálidas, como estrellas en un cielo nocturno. Y allí, a 421 metros, en el interior del cuartel y seguramente en lo que debía de ser su despacho, estaba el aura de Kisuke. Se trataba de una llama brillante de color verde que alumbraba como un faro el horizonte. No identificaba por ningún lado el aura violácea de Shirohime ni los colores difusos de Kelvin. Estarían entrenando, esperaba Bambú.

Abrió la ventana con su mano derecha y apoyó su pie izquierdo en el borde de la misma, flexionándose hasta apoyar el pecho sobre su rodilla. —La percepción bien, casi 800 metros. —Se decía a sí mismo, desactivando su kenbunshoku después de tamaña proeza. —Veamos la movilidad... —Levantó ambos brazos hacia delante, extendiéndolos todo lo que pudo antes de llevarlos bruscamente hacia atrás doblando las articulaciones de los codos para coger impulso y pegar un salto especialmente potente hacia el horizonte de Mogaro. Su cuerpo surcó el cielo una distancia de 125 metros antes de empezar a descender en parábola hacia el suelo, avanzando otros 10 metros pero perdiendo altura en el proceso. Una vez en el suelo, justo a las puertas del castillo y al inicio de Ciudad Kamome, Bambí volvió a impulsarse con la misma técnica, saltando de nuevo 135 metros, esta vez a poco más de cuatro metros sobre el aire y surcando las calles de la ciudad como un misil. A su paso volaban las servilletas de las mesas de las cafeterías, se caían los sombreros de los transeúntes y se sacudían los puestos de venta de los comerciantes. Un segundo aterrizaje le dejó con el cuartel a plena vista al final de la calle, pero aún podía dar algo más de sí. Una vez más, Bambú volvió a saltar y recorrió la calle principal de Mogaro a algo de más altura, surcando el cielo por encima de las casas para maravilla u horror de sus conciudadanos. Un último aterrizaje le dejó a poco menos de 20 metros de su destino. —Ni tan mal, honhonhon. —Y de buen humor, se adentró en el edificio del cuartel y se encaminó hasta el despacho de Kisuke. La puerta estaba entreabierta, signo quizás de que Kisuke esperaba su visita, así que llamó a la puerta un par de veces por cortesía y la abrió del todo, ejecutó el protocolario saludo revolucionario con su lengua bien estirada y cerró la puerta al cruzar el umbral de la misma.

—Comandante, traigo un informe sobre las extrañas facultades del difunto enemigo del pueblo Adam y las noticias. Si no las ha leído todavía le recomiendo que les de una buena lectura. —Anunció el panda, dejando tanto el informe en la mesa como el periódico encima del mismo. —Me alegro de que ya esté sentado, porque lo va a necesitar. —Y dicho lo cual, se sentó en una de las sillas delante de su comandante y aguardó expectante su reacción.

Datos
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 14210 + 0 = 14210
Energia: 9663 - 280 = 9383
Espiritu: 3905 - 651 = 3254
#3

Aburrido... Estaba tremendamente aburrido.... Todo eran informes de gastos, ventas, personal, costes de materiales... Toda aquella batería de números le ponía de mal humor al Comandante de los Ejércitos del Oeste y le resultaba tremendamente pesada y tediosa. Pero, al fin y al cabo, una de las tareas de ser un alto cargo de la Armada, y además con una isla entera bajo su jurisdicción, era precisamente el gestionarla, por lo que no tenía más remedio que seguir con la tarea. Por mero aburrimiento, activo su kenbunshoku en un radio de 60 metros, para detectar presencias y ver si alguien venía a rescatarle de aquel infierno de números, gráficas y datos económicos.

"Esto es tortura medieval..."

Se levantó una vez más tras otro rato mirando y aprobando y firmando algunos documentos, y se fue a la ventana por la que entró un viento cálido. Se prendió un cigarro y dio una profunda calada, cuando su kenbunshoku detectó la presencia de Panda acercándose. Transformó su mano en hollín y la usó para abrir la puerta y dejarla entornada, para que el úrsido entrase sin demora. Necesitaba salir de aquella maraña de datos económicos e informes aburridos. A ver que noticias le traía su amigo, que llamó a la puerta entornada y la terminó de abrir, entrando con su habitual rigidez con el protocolo militar. Hizo el saludo oficial, al cual Kisuke respondió, y sonrió divertido ante la formalidad de su buen amigo. Se sentó de nuevo en su silla, y esperó a que hablase. Al parecer había encontrado algo sobre el asunto del poder del cabrón violador, y además parecía que el periódico del vende-humos de Intha venía cargadito de noticias.

-Buen trabajo, Mariscal... Sabía que podía confiar en ti en relación al ataque del cabrón aquel... Ahondaremos en las noticias del gilipollas de Intha después, creo que es más importante que sepamos que mierda es eso que hacia ese degenerado, porque fue algo que se sintió peligroso y poderoso...

Estiró un brazo para alcanzar el informe sobre lo que había descubierto el mink, y echó un ojo a lo que había redactado su mano derecha. Al parecer había un nivel superior de haki al que ellos dominaban y conocían, para las tres variantes del mismo. El kenbunshoku avanzado permitía ver en mayor o menor medida el futuro, permitiéndote anticiparte así al enemigo; el busoshoku avanzado te permite proyectar la energía de tu haki fuera de tu cuerpo para introducirlo en el del enemigo, causando daños internos, y el haoshoku avanzado, permitía emitir tu voluntad, destruyendo la de los enemigos, aumentando la capacidad de ataque emitiendo unos rayos negros. Sin lugar a dudas, lo que había utilizado el mink león era sin lugar a dudas busoshoku avanzado, puesto que esa sensación indescriptible en sus entrañas solo podría causarlo algo como lo que Panda describía en su informe. Tamborileó con su dedo índice tratando de poner en orden sus ideas, porque aquello, de una manera o de otra, era algo que necesitaban desarrollar en si mismos, si querían imponerse a sus enemigos en el Nuevo Mundo. No había ninguna posibilidad de que los grandes monstruos del Grand Line desconociesen esas habilidades y las tuviesen como propias. Alzó la mirada buscando la de su camarada con cierta emoción en ella, ya que, tanto el mink como él mismo, eran unos apasionados de los combates, y una forma de seguir disfrutando de ellos era hacerse cada vez más poderosos, por lo que descubrir que aún no están en el tope de sus capacidades, era un gran incentivo para ambos. Podían seguir mejorando, podían seguir luchando por la Armada cada vez de manera más eficiente.

-Esto es muy importante, Peluchito... Podemos seguir haciéndonos más fuertes... Ahora bien, imagino que todavía no sabes cómo desarrollar estos hakis, ¿me equivoco? ¿Hay alguna pista de dónde podemos aprender estas habilidades?

En cuanto a los hakis, Kisuke estaba preocupado porque su propio techo no andaba muy lejos en cuanto a los hakis, puesto que no tenía haoshoku, o, al menos, no lo había conseguido despertar. No sabía que había que hacer para lograrlo. Todo el mundo con el que había hablado del tema le había dicho lo mismo, que era algo que se tenía o no, así que no tenía más remedio que trabajar en lo que si tenía, lo más arduamente que pudiese y desarrollarse al máximo como guerrero, si llegaba a aparecer el indicio de que poseía el haoshoku, pues pediría ayuda a Panda para ser capaz de dominarlo, pero mientras eso no sucediese, no había nada que pudiese hacer al respecto. Y eso era algo que le preocupaba porque sabía que los grandes nombres del Grand Line, hacían uso de ese poderoso y temible poder. Negó con la cabez, tratando de sacar esos pensamientos de su mente y volver a centrarse en su reunión con el mink.

-Ahora bien, que dice esa rata de Intha en su panfleto... ¿hay algo interesante o son más bulos ensalzando al Gobierno y chupándole los huevos a la marina?

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#4
Su comandante, como es natural, se sentía más inclinado a hablar primero de los extraños poderes del conde. En primer lugar porque podría ser preocupante volver a toparse con enemigos capaz de utilizarlos y mucho más preocupante toparse con enemigos que los empleasen con mayor pericia. El conde Adam no aprovechó sus facultades espirituales avanzadas de la mejor de las formas. La empleó demasiado tarde y en sus ataques más débiles sin provocar mayores efectos que la sorpresa en el mariscal y el comandante. Kisuke hojeó el informe mientras Bambú guardaba silencio, aguardando a que rematase la lectura para obtener sus primeras impresiones. Lo único que preguntó al respecto fue la forma de aprenderlos. Evidentemente estaba interesado en aquellos poderes. ¿Cuál de ellos le interesaría más? Kisuke, que ya poseía una potencia inigualable quizás se decantase por el poder de escudriñar el futuro. Bambú se inclinaba más por el poder de destrucción interna, ya que en ocasiones encontraba que sus ataques no llegaban a aturdir a sus oponentes con la frecuencia con la que le gustaría. El haoshoku avanzado... Prometía grandes cosas, eso sin lugar a dudas. Destruir el espíritu de los enemigos podría resultar temible. Ante la pregunta de Kisuke, Bambú negó con la cabeza y se inclinó hacia delante para hablar. —Me temo que no tengo la menor de las pistas al respecto, si es igual que con los otros niveles de haki que he ido adquiriendo a lo largo de mi vida yo diría que necesitaremos un maestro. Garnet es la persona más poderosa que conozco. —Trató de contener la risa al mencionar a su guarrindongo hermano. —Y... bueno... ya veremos en las noticias que hay más de una forma de... de contactar con él. —Le estaba doliendo el estómago de aguantarse la risa, pero no podía andar por la vida despollándose delante de sus superiores, no al menos que ellos se despollasen primero, así que dejaría que Kisuke descubriese qué cojones quería decir Bambú con todo esto. —La cuestión es... —continuó Bambú sobre el tema de los hakis, ya algo más tranquilo. —...que sabemos que existen, comandante. Y eso ya es más de un paso en la dirección correcta. Creo que casi he finalizado mis estudios y puedo emprender mi última búsqueda de conocimiento, pero eso es algo para otro día. —El periódico. Ahora venían las noticias importantes de verdad.

—En cuanto al periódico... —Su gesto se tornó serio. Había muchas noticias muy interesantes en las que sumergirse, pero a Kisuke le interesarían sobre todo las dos primeras páginas. En la primera página estaba lo de Impel Down, la muerte de un almirante y la aparición de El Puño. En la segunda estaba no solo la celebración del Consejo de Guerra para designar un nuevo almirante, sino la muerte del rival de su comandante. No sabía cómo se tomaría la muerte de Viktor Evans, ya que si bien un rival era, a fin de cuentas, un enemigo, al mismo tiempo era una motivación para seguir mejorando. —Las primeras dos páginas serán suficiente para dejarle sin aliento, se lo garantizo. Y las estoy vendiendo baratas. —Aseguró Bambú sin un ápice de duda. —La tercera noticia es prescindible, sólo los resultados de los Juegos de Zarutsuki. La cuarta... —Otra vez el dolor de barriga. —La cuarta es... es de gran importancia, pero debería recuperarse de la lectura de las dos primeras antes de acometer su lectura. Necesitará de todo su espíritu para soportarla. —Se estaba muriendo por dentro, pero logró mantener tanto la compostura como la serenidad. —La quinta... bueno, en la quinta se menciona Risky Red, con quien tenemos tratos comerciales. No la descartaría como noticia de interés para nosotros. Y luego... —Hizo memoria sobre la última página, que era todo puro sensacionalismo. —La sexta página es prescindible, pero luego vienen los carteles de Se Busca y hay alguno muy interesante. —Y finalizado su reporte, se volvió a apoyar cómodamente en la silla para dejar que Kisuke juzgara las noticias por sí mismo.

Karmas
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#5

Como cabía esperar, el tema de este nuevo nivel de haki no iba a ser nada fácil. Por el momento, solo sabían que existía y lo que podía llegar a hacer. Era menos que nada, desde luego, pero necesitaban encontrar la manera de acceder a ese poder para poder estar listos para la batalla y enfrentar a los poderosos enemigos de la Revolución que había en el Nuevo Mundo. Kisuke lanzó un suspiro, no obstante, a pesar de que ya esperaba esa respuesta, puesto que tendrían que investigar más al respecto antes de poder conseguir nada en ese sentido.

-Era de esperar... No obstante, debemos averiguar como conseguir esas habilidades... estoy seguro de que van a ser imprescindibles en el futuro, Peluchito...

También dijo algo sobre Garnet en un tono extraño, pero no hizo más preguntas al respecto, por el momento. A saber con que nueva marranada había salido el excéntrico pirata. No obstante, su amigo el Mariscal había dicho algo sobre su última búsqueda de conocimiento, lo cual le llamó la atención al antiguo pescador, puesto que no sabía que más podría intrigar a su amigo, hasta el punto de considerarlo de tal importancia. Parecía que no quería hablar más al respecto de ello, pero Kisuke quería saber que inquietaba a su hermano (furro) de otra madre.

-Echa el freno, madaleno... ¿A qué te refieres con tu última búsqueda?¿De qué estás hablando? No creo que se trate simplemente del paradero o algo así del cabrón de Kovashi... ¿qué es ese conocimiento que buscas, amigo?

Panda, sin contestar por el momento a aquellas cuestiones, siguió haciéndole un resumen sin spoilers de los puntos de interés del panfleto propagandístico del cabrón de Intha, eso que llamaban periódico. Parecía que tenía muchas cosas interesantes, por como hablaba el mink, por lo que Kisuke alargó la mano para coger el periódico y desplegó la portada. No necesitó ni cinco segundos para quedarse estupefacto ante la noticia que copaba la primera plana del mismo.

-Pero... ¿que cojones?

Una fuga en Impel Down. Masiva. Un golpe increíble cuya cabeza más visible era uno de sus superiores, la mano, o mejor dicho, "El Puño" de la Revolución. Yojimbo Le Marcus Cornell Yamamura Segundo, era la identidad del segundo al mando, junto a Allen Geouis, de la Armada Revolucionaria. Hasta ahora, Kisuke no sabía quien era realmente, pero lo que no esperaba era que fuese el puto padre del cautivo capitán de los Alas Negras, Yojimbo, quien al parecer, era uno de los fugados de la prisión. Además este acontecimiento no solo implicaba la liberación de un montón de prisioneros del Gobierno Mundial, muchos de ellos por motivos políticos, sino que suponía un tremendo golpe a la autoridad del propio Gobierno Mundial y su imagen de inviolabilidad; en resumen, les habían dado un puñetazo en toda la cara, nunca mejor dicho.

-Panda... esto es muy gordo... Acaban de tirarle de los gayumbos al puto Gobierno Mundial en la puerta de su casa... Esto va a ser el inicio de una cascada de movimientos de la que el mundo no va a quedar como estaba...

Siguió leyendo y vio nombres muy afamados, como el de la reina Okama Aspros, piratas de leyenda como Stradh Nanashi o Urutora, o la Shichibukai Karamel Knight, estaban entre los nombres de aquella hazaña sin precedentes en la que habían caído unos dos mil soldados de la marina y funcionarios de la prisión, así como dos figuras importantísimas dentro del cuerpo de la marina Joe Joestar, el famoso Vicealmirante conocido como el Héroe de los Cabos Gemelos, que había sobrevivido, pero incapacitado y fuera del servicio, y el carismático Almirante Tucrow, la cabeza del escuadrón Zoodiacool de la marina, que, según el periódico, había caído defendiendo a todo el mundo de la prisión de un colosal ataque que podría haber destruido por completo el complejo penitenciario. Aquello era mucho más grave para el Gobierno Mundial de lo que Kisuke había pensado inicialmento, puesto que uno de los grandes poderes de la Marina, había muerto, heroicamente o no, eso no era lo importante, pero habían perdido una gran fuerza militar.

-Increíble... No esperaba que la misión que le impidió acudir a Báltigo se tratase de este asalto al mismísimo Impel Down, pero no cabe duda de que al "Puño" le gusta hacer las cosas a lo grande...kuhahahaha... Bueno, esto nos da cierto margen porque los marines estarán ahora muy ocupados y quizá en una lucha de buitres interna por ver quien se queda el puesto de Tucrow...

No sabía mucho sobre el Almirante caído, pero por lo que había escuchado, era el más carismático y querido por el pueblo. Si lo que decía el panfleto de Intha era cierto, podía llegar a imaginarse por qué. Sentía mucho rechazo a la Marina, pero no era capaz de alegrarse por la muerte de alguien de manera personal. Militarmente hablando, era algo bueno para ellos, eso desde luego. Pasó la página y vio que, como era de esperar, la marina había convocado un consejo de guerra para seleccionar al nuevo Almirante cuanto antes, aunque lo que le sorprendió es que hubiesen convocado también al Ouka Shichibukai. Aquello era ciertamente extraño, puesto que los Shichibukai no eran marines como tal, aunque trabajasen habitualmente con ellos, lo cual no dejaba de ser sospechoso, sin duda.

-¿Por qué coño van los putos Shichibukai a una reunión de la Marina?...


Siguió leyendo y, ahora si, algo lo dejó verdaderamente impactado. Viktor Evans, el antiguo cazarrecompensas y miembro del Ouka Shichibukai, había sido encontrado muerto. Kisuke se quedó lívido ante aquella noticia. No podía ser. Alguien como el albino no podía haber muerto así como así. Siguió leyendo con avidez la noticia esperando encontrar más datos pero solo vio cosas vagas y que no parecían verosímiles para alguien que conocía de primera mano el poder que el espadachín tenía. Se levantó sin decir una palabra y fue a recoger a Yamigiri, que estaba junto a las otras katanas apoyada contra la pared al lado de su cama. La sostuvo entre sus manos conteniendo un grito de rabia desenvainando parcialmente su hoja y contemplándola aguantando sus lágrimas.

"No puede ser... Viktor... teníamos una cuenta pendiente, maldito cabrón..."

No se consideraba amigo del espadachín, no después de lo ocurrido en Chisi, hacía ya tanto tiempo, pero si tenía buena relación con él y le había fijado como su rival a batir. Ahora un sentimiento de vacío inundaba el pecho del antiguo pescador. Volvió a envainar y poner en su sitió a Yamigiri y se acercó de nuevo al escritorio con una nube oscura de pensamientos en su mente. Sacó un cigarrillo y lo prendió lanzando el paquete a la mesa para que su amigo mink se sirviese. Leyó de nuevo la noticia, lentamente, deteniéndose en cada palabra porque había muchas cosas extrañas ahí.

-Aquí hay gato encerrado... No me puedo creer que Viktor haya caído sin más en Sabaody en una "misión de pacificación"... Esto huele a encubrimiento de algo... la cuestión es... ¿qué están encubriendo?

Trató de serenarse. No podía creer que la última vez que vio al espadachín albino parecían casi amigos, como dos colegas que tienen una rivalidad, y que la promesa de enfrentarse cuando Kisuke hubiese conseguido hacerse más fuerte quedase en agua de borrajas. Poco a poco iba calmándose, no esperaba encontrar una noticia así en el periódico, pero el mundo está vivo, sin ninguna duda. Siguió en la siguiente página, donde se hablaba de los recientes juegos de Zarutsuki en Skypiea, la isla del Cielo. Como cabría esperar, solo se hacía mención a los marines que habían sido destacados, como un tal Juan Sebastián y Hasegawa Shin, que al parecer habían sorprendido a todos con sus habilidades. También figuraba la noticia de ciertas reestructuraciones en las divisiones de la marina, donde había nombres que iban cogiendo vuelo dentro del cuerpo de perros del Gobierno Mundial. El ya mencionado Shin, un tal Bertram, un tipo llamado Stroud Nanashi, que podría estar relacionado con el afamado pirata fugado de Impel Down, y, para sorpresa de Kisuke, un tenryuubito llamado Enji de la familia Vangelis. El antiguo pescador enarcó una ceja y se quedó pensativo ante esto.

-No esperaba que esa escoria tuviese huevos a meterse en un cuerpo militar, pero parece ser que han tenido un retoño con más pelotas que todos los que están con su culo a salvo en Marie Geoise-dijo mientras volteaba la página.


Ahí estaba, a página completa, sin ningún pudor. Era el puto Garnet Matlock en un ridículo anuncio de una línea erótica de Den Den Mushi. La impresión hizo que se atragantase por el humo, pues justo le pillo dando una calada al cigarro, dándole un horroroso ataque de tos al antiguo pescador. Cogió la botella de agua que había en su mesa y trató de beber, pero sus ojos, inconscientemente, volvieron al periódico y le hicieron atragantarse de nuevo, haciendo que escupiese el agua por la boca e incluso parte le saliese por los orificios nasales. Tardó unos cuantos minutos en recomponerse y volver a la normalidad después de ver aquella "obra de arte".

-El puto Garnet... un día de estos va a matarme el maldito cabrón... ¿en qué coño está pen...? Bueno, que tontería, todos sabemos en qué es en lo único que piensa ese estúpido calenturiento...ME cago en su puta madre... de verdad, lo de este tío no tiene nombre... KUHAHAHAHA....

Ciertamente, era algo, cuanto menos, gracioso y perturbador al mismo tiempo. Kisuke era plenamente consciente de que su amigo pirata era un pervertido de mucho cuidado, pero no esperaba que tuviese los huevos de hacerse una línea erótica con un anuncio tan llamativo como el cartel de recompensa de la reina Aspros.

-Bueno... Teniendo en cuenta la fuga de Impel Down de Yojimbo, así como esta "maravilla", creo que debemos ir a hacerle una visita a los Alas Negras... Necesito que el capitán me cuente sobre su padre, que al fin y al cabo, es nuestro jefe, ¿no crees, Pandita?


Siguió leyendo antes de caer en otro ataque de tos y risa. La siguiente noticie hablaba de unos piratas conocidos como Ragnarok y que estaban ganando cierta reputación de ser bastante sanguinarios. No era descartable que así fuese, pero tampoco podías fiarte mucho de lo que dijese Intha en su panfleto propagandístico. Sus miembros eran Sigurd, un tal Ubbe, y un hombre conocido como Dharma, además de un pato. Kisuke se quedó un tanto desconcertado ante esto último. ¿Se trataba de un pato, pato o alguna especie de pato guerrero o alguien con una zoan de un pato? No terminaba de entender la importancia de aquel dato, pero si estaba ahí podría tener relevancia, así que lo tendría en mente. Por otro lado, tras lo sucedido con Joe Joestar, la División 9 de la Marina quedaba a cargo de Karlglass, la vicealmirante. Kisuke sabía que había estado en Sabaody cuando ellos, pero no la conocía personalmente. En aquella división estaba Apolo Bahía, quien, según lo que había dicho Panda, era más afín a la moral y el sentido de la justicia de la Armada Revolucionaria que de la propia Marina como tal. Aquello había sido francamente interesante, aunque no dejaba de ser un Marine. Por mucho que sus ideas fuesen más próximas a ellos que a la institución a la que servía, no dejaba de seguir las órdenes de aquellos cabrones del Gobierno Mundial. Era, no obstante, un tema algo complejo, por lo que no valía la pena romperse los sesos por aquello en esos momentos.

-Habrá que tener cuidado con los piratas estos del pato... No me fío mucho de las impresiones de Intha, pero no está de más tenerles vigilados, por si acaso... En cuanto a lo de la División 9, no conozco a la tal Karlglass, pero es evidente que tras lo ocurrido con Joe, necesitaban alguien al mando...¿ahí es donde estaba el tal Bahía con el que te enfrentaste en Sabaody, no Peluchito?

Pasó otra página y esta era más intranscendente. Los chavales andaban haciendo lo que llamaban "batallas de granjear presencia". Kisuke no entendía nada de aquello y solo podía pensar que las juventudes necesitaban salir a tocar algo de césped y dejar de buscar atención como un ternero busca la ubre de su madre cuando tiene hambre. Aquello colmó la paciencia de Kisuke, ante tanta tontería y cerró el periódico. Si había algo más ya se lo haría saber el bueno de Panda. Ni siquiera miró los carteles de recompensa nuevos, no tenía interés en saber que precio ponían a sus cabezas los bastardos del Gobierno Mundial.

-He tenido suficiente con esto de "granjear presencia"... Mucha falta de amor paternal veo yo y una gran necesidad de atención... pero bueno, los jóvenes siempre hacen cosas de este estilo... ¿algo más que reseñar? ¿Algo interesante en los wanted?

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#6
Kisuke parecía algo pesimista acerca de la necesidad de buscar una forma de aprender la versión avanzada de sus respectivos hakis, pero Bambú tenía una visión completamente opuesta. El mero hecho de saber que existían, que era posible aprenderlos, resultaba increíblemente motivador para él. No había nada más emocionante que un libro sin leer. No tenía prisa por desarrollar las facultades más refinadas del control espiritual. Todo llegaría con el tiempo. Pero antes de hablar del periódico, Kisuke le preguntó directamente de qué estaba hablando cuando decía lo de su última búsqueda del conocimiento. Bambú volvió a inclinarse hacia delante, esta vez con ambas manos sobre sus respectivas rodillas. —Me refiero, comandante, a descifrar los secretos que ocultan los legendarios Poneglyph. —Reveló incapaz de contener su entusiasmo. —Jamás hemos visto uno, pero su lectura, su estudio o incluso su mera reproducción por medio de den den mushi visual está penada con la cárcel como mínimo. No hay nada más revolucionario que estudiar lo que no quieren que estudies, honhonhon. —Se rio ante la mera idea de volver loco al Gobierno al difundir los secretos de aquellos pilares en el seno del Ejército Revolucionario o incluso más allá. —Pero eso ya para otra conversación, aún tengo mucho que investigar para poder siquiera descifrarlos, si es que es posible. —Kisuke ya le estaba echando mano al periódico. Fue la primera página la que le dejó boquiabierto, como era de esperar. Dejó que el propio comandante reaccionase a los hechos a su manera. Para él, era un lanzamiento de gayumbos al Gobierno Mundial. El mundo iba a cambiar pronto y muy deprisa. Panda asintió con solemnidad, de nuevo erguido en su silla y abandonando el entusiasmo de hablar sobre los Poneglyph. En cuanto al resto de la noticia, Kisuke comentaba que esto les daría cierto margen de acción al estar todos los altos cargos de la marina convocados a una reunión del más alto nivel. Después de esta reunión, no obstante... Los mares entrarían en ebullición con su presencia. La marina nunca se toma nada bien la muerte de sus efectivos.

Frunció ligeramente el ceño cuando Kisuke mencionó a los Shichibukais, pues esto significaba que había llegado a una noticia que le resultaría, cuanto menos, impactante. Le miró en silencio mientras se levantaba y se iba en busca de Yamigiri, la más leal de sus espadas. No necesitó el haki de observación para darse cuenta de que su amigo sentía un gran pesar por la muerte de su rival. No había palabras que Bambú pudiera dedicarle en ese momento, ya que era un sentimiento al que debía de enfrentarse Kisuke por su cuenta. Tras tranquilizarse un poco, su comandante volvió a la mesa y releyó la noticia una vez más, deteniéndose seguramente en cada palabra, analizando todo lo que se estaba diciendo y lo que no. Pero era difícil detectar nada en aquella caja de texto, sólo que había gato encerrado. Bambú se sirvió un cigarrillo cuando su comandante se lo ofreció y lo prendió, dejando que los vapores humeantes del tabaco intentasen despejar sus pensamientos. —Sohem Burnedead tiene muy malas pulgas. Si están encubriendo las causas de la muerte de Viktor tiene que ser para no provocarle. Tengo la impresión de que no le importaría prender en llamas el mundo si alguien, Gobierno Mundial incluido, le toca los cojones. —Era su conclusión al respecto. Su idea de por qué era todo tan difuso, tan extraño. —Si Viktor Evans hubiera muerto ante un pirata o algo clamarían su nombre a los cuatro vientos, aunque solo fuera por empujar a Sohem a hacerles el trabajo sucio. —Soltó la ceniza en el cenicero de la mesa de Kisuke al tiempo que cruzó sus piernas y se apoyó ligeramente más en el lado izquierdo de la silla que en el derecho. —Es todo cuanto puedo aventurar sin más evidencias. —Concluyó, aunque sin descartar la posibilidad de estar equivocándose por completo.

Kisuke siguió leyendo las noticias, y aunque le hubiera gustado comentar con desprecio los detalles de por qué este tal Saint Enji estaba alistado en la marina, no pudo evitar regresar a su postura erguida en la silla y quedarse tenso, expectante ante la reacción de Kisuke a la siguiente página. La estaba mirando directamente a los ojos, pues la parte trasera del periódico no le ofrecía lo que quería ver. Su comandante se atragantó repentinamente con el humo de su cigarro, dándole un violento ataque de tos que le obligó a intentar beber, pero al regresar su mirada sobre el periódico, volvió a atragantarse. Bambú no pudo evitar sonreír. —Sí. —Afirmó. ¿Sí qué? Sí. Era todo lo que tenía que decir. Se empezó a reír a carcajadas mientras Kisuke comentaba la noticia de Garnet. —Deberíamos vigilar que Shirohime no caiga presa de sus encantos, la Revolución no puede permitirse los gastos que suponen estos servicios personalizados de tan alta calidad. —Kisuke, por su parte, mencionaba que igual se acercaba el momento de ir a visitar a los piratas a Punk Hazard. Aquello sería como el regalo de diez Navidades para él. —No puedo esperar, comandante. Tengo muchas ganas de volver a medirme con Garnet, honhonhon. —Y con Yojimbo, y con Triana, y con todo el que quisiera darse de puñetazos con Bambú. No había nada que le gustase más que enfrentarse a gente fuerte.

La lectura del periódico se acercaba a su inevitable final. La existencia de los Piratas Ragnarok fue una de las últimas noticias que captó la atención de Kisuke. Tenían un pato. Luego comentó el tema de la División 9. —Yo sí que conozco a Karlglass. Lo digo con un poco de vergüenza, pero lo cierto es que no me cayó tan mal como suelen caerme los marines. Coincidí con ella en los Juegos de Zarutsuki y me pareció... normal. —Se encogió de hombros ante esta sensación tan extraña para él. —Pero Skypiea es Skypiea y el Mar Azul es el Mar Azul. No creo que vayamos a ser amigos ni a correr juntos por un campo de flores cogidos de la mano. Es solo la impresión que me dio conocerla. En cuanto a Apolo... sí, estaba en Sabaody, pero no nos enfrentamos, sencillamente nos encontramos y hablamos. Él se fue por su camino y yo por el mío. No parecía tener el menor interés en impedir que me encaminase a la casa de subastas a liberar a los esclavos. —Los últimos retazos del periódico no tenían la menor importancia para el dúo revolucionario, no así los wanted que venían con el mismo. Bambú sonrió cuando Kisuke preguntó si había algo interesante en ellos. —Las hay. —Confirmó. Bambú se levantó y tomó el periódico entre sus manos. Pasó las páginas rápidamente y seleccionó una serie de Wanteds que quería que Kisuke viese, pero dejó el mejor para el final. —Permítame presentarle, comandante, a las futuras amenazas del Grand Line. Ubbe Eiby y Sigurd Haakon. —Colocó sus dos wanteds juntos sobra la mesa. Ambos miraban al Comandante de los Ejércitos del Oeste, uno con mirada seductora y otro con aparente intención de comérselo vivo. —Estos son los Ragnarok. Si quiere tener cuidado con ellos mejor quedarse con sus caras. —Concluyó Bambú. Después sacó el cartel de Karamel Knight, el de Urotora y el de Strahd Nanashi. —Los fugados de Impel Down. Karamel Knight fue Shichibukai una vez, toda una leyenda. —Acto seguido, sobre estos tres carteles colocó dos que ya eran de sobra conocidos. —Aspros y Yojimbo. Los iremos a ver pronto, pero nunca está de más ver cuán peligrosos el Gobierno Mundial cree que son. —Y finalmente, la guinda sobre aquel pastel de noticias. El último cartel de todos y el más importante. —Y por último... Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Segundo. El Puño de la Revolución. —Y depositó el último cartel sobre la mesa, sobre todos ellos, la cara de una de las figuras más importantes del Ejército Revolucionario.
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#7

Así que de eso se trataba. Lo que su peludo amigo quería investigar era los Poneglyphs. Kisuke no sabía nada al respecto de ellos, sólo había escuchado el nombre alguna vez y no tenía ni idea de que eran, pero por lo que decía su amigo, tenían unas inscripciones que el Gobierno Mundial quería ocultar a toda costa, lo cual implicaba que en ellas se decían cosas que no les convenía que la gente supiese. Era algo interesante, puesto que podría tratarse de algo que pudiese hacer caer al Gobierno Mundial, de una u otra forma, aunque, por el momento, no supiesen más al respecto que lo que comentaba el Mariscal. Quizá sería buena idea preguntar al respecto a sus superiores, y, si no estaban enterados por lo que fuese, informarles al respecto.

-Mmmmm... interesante... aunque como bien dices, por el momento no podemos hacer mucho más que informar a nuestros superiores, y preguntarles, quizá si ellos tienen algún conocimiento al respecto. Parecen ser algo de gran importancia en la lucha contra el Gobierno Mundial, por lo que obtener más información al respecto puede ser clave en el futuro de la Armada Revolucionaria... Como siempre, buen trabajo, Mariscal Bambú.

Tras leer la noticia sobre Viktor y regresar calmado a su escritorio exponiendo sus dudas al respecto de la información que aportaba el panfleto partidista y propagandístico del cabrón vende-humos de Intha, el propio Panda le expuso a Kisuke sus deducciones al respecto de las circunstancias de la muerte de Viktor, lo cual parecían bien encaminadas, dada la agudeza y perspicacia natural del mink. Era perro viejo y había tratado con Sohem en el pasado por lo que sabía de sobra lo que era capaz aquel tipo.

-Sí... es posible que tengas razón... No obstante no olvidemos que Sohem es un matón convertido en banquero, no tengo tan claro que le preocupen estas cosas más allá de como van a afectar a su negocio y a su dinero... Lo que si está claro, como señalas es que si hubiese sido uno de los nuestros o algún pirata, estarían dando bombo a la noticia para descargar la ira del mundo sobre los responsables...

No tenía claro qué motivaciones tenía el Gobierno Mundial para acabar con alguien tan útil y diligente, a la par que poderoso, como Viktor, pero si tenía pinta de que la Marina, o tal vez el Cypher Pol, estaban detrás de aquella muerte. Seguramente alguien de los más altos rangos puesto que Kisuke se negaba a creer que el albino espadachín hubiese caído frente a cualquier pelagatos en Sabaody. Por el momento, no podían hacer nada al respecto, pero quizá si era buena idea averiguar en algún momento quien fue el/la responsable de la muerte del antiguo cazarrecompensas, puesto que sería alguien extremadamente poderoso.

-Sea como fuere, habrá que estar atentos, si hay alguien con tanto poder como para derrotar de esa manera a Viktor, asi como influencias para encubrirlo... habrá que estar alerta...


Después vino el momento del anuncio de Garnet en el que el mink debió disfrutar mucho ante la reacción desmedida de su Comandante. Tras serenarse el antiguo pescador, el mink apuntó, sin falta de tino, que habría que tener cuidado con Garnet en referencia a Shirohime, puesto que, siendo mujer, y encima atractiva, entraba dentro del amplio espectro de objetivos sexuales del pirata pelirrojo. Kisuke chasqueó la lengua ante aquello, porque aunque le caía bien el excéntrico músico, no le agradaba que las mujeres fuesen tratadas como objetos de placer. Quizá era alguien demasiado anticuado, pero no era algo que le agradase. Panda parecía entusiasmado ante un posible viaje a visitar a los Alas Negras, sobre todo, al parecer, para darse de tortas con todo el que quisiese de su tripulación aliada y amiga, lo cual provocó una media sonrisa en el Comandante, puesto que él también quería medirse, especialmente con Triana, quien era una espadachina excepcional, como él mismo pudo comprobar en Sabaody. Y, por supuesto, como no, conocer al archiconocido, y más aún ahora tras su hazaña de fugarse de Impel Down, Yojimbo Le Marcus Cornell Yamamura III, el capitán de los Alas Negras, a quien no pudo conocer en Sabaody puesto que por aquel entonces ya estaba preso en Impel Down.

-No creas que no he pensado en dejar aquí al Pajarito y a Kelvin cuando vayamos a verles... pero creo que es una oportunidad única para ellos y seguro que sacan muchas cosas de esta experiencia... aunque espero que ningún embarazo no deseado de cierto pichabrava pelirrojo... kuhahahahaha...


Volviendo a los temas más serios, en lo referente a la División 9 de la marina, Panda comentó que él había conocido a Karlglass en Skypiea y que, sorprendentemente, no le parecía mala gente, lo cual decía mucho teniendo en cuenta la animadversión que tenía el úrsido para con los marines. Aquello dejaba abierta la posibilidad a que fuese una de las divisiones de la marina con la que quizá tener algo así como un pacto de no agresión al menos, visto que sus integrantes eran más cercanos a sus ideas que otra cosa, pero eso era especular por especular y mejor tener la mente clara en que son marines, al fin y al cabo, y mejor no fiarse mucho de ellos. Tras terminar con el repaso al "periódico", Panda empezó a mostrarle uno por uno los carteles de recompensa nuevos que él consideraba más importantes. Primero le mostro dos que parecían tipos realmente duros, uno que parecía Garnet en negro en su anuncio de la línea caliente, que se llamaba Ubbe, perteneciente a la familia Eiby, lo cual le sonaba de algo a Kisuke pero no terminaba de ubicarlo, y el otro parecía un guerrero vikingo desquiciado llamado Sigurd, que eran las figuras de la tripulación del Ragnarok, como había leído en el periódico. Vaya, que eran los tipos del dichoso "pato". Realmente si parecían tipos peligrosos por lo que habría que tenerlos bajo vigilancia.

-Así que estos son los tipos del pato... Bueno, su nombre está haciéndose más y más famoso por lo que habrá que ver en que dirección van estos piratas...

Después le mostró los carteles de los fugados de Impel Down. Primero los de Karamel Knigth, antigua Shichibukai; Stradh Nanashi, cuyo apellido parecía ser el mismo que alguien de la marina, y Urutora, cuyas recompensas eran más altas que la del propio Kisuke, igualando o excediendo los mil millones. Sin lugar a dudas que esos tres anduviesen en libertad, traería quebraderos de cabeza al Gobierno Mundial tanto si seguían juntos, como si se separaban y reformaban sus propias tripulaciones.

-Esta coyuntura con nombres tan peligrosos rondando libres por ahí de nuevo va a ser un dolor de huevos para el Gobierno Mundial, eso sin lugar a dudas...

Por último, Panda le mostró los tres carteles que para él eran los más importantes. El primero, era el de la Reina Aspros, que resultaba que también era miembro de los Alas Negras y tenía una nada desdeñable recompensa de 800 millones, además que su cartel, como siempre había sido, era muy llamativo y diferente al del resto de los mortales. En segundo lugar le mostró el de Yojimbo III, el capitán de los Alas Negras, que tras su fuga de Impel Down había multiplicado su recompensa por más de tres veces, y casi duplicando la suya propia, llegando a una escandalosa cifra de 1700 millones de berries. Sin duda alguna, el capitán de los Alas Negras había dado el salto a las grandes ligas de los piratas tras esa hazaña de la fuga. Por último, y, en el puesto más importante en el ranking de importancia del Mariscal Bambú, este le enseñó el cartel de Yojimbo II, el "Puño" de la revolución, con una increíble y estratosférica cifra de 3 mil millones de berries, siendo la más alta entre las manos de la Revolución. No había duda, el padre de Yojimbo era alguien muy temido por el Gobierno Mundial.

-Bueno... ¿qué puedo decir? Pronto veremos en persona a la reina Okama y a Yojimbo, y podremos preguntarles algo más concreto sobre el jefe, ¿no crees? Ahora bien... menos mal que vino Alhen y no este cabrón a por nosotros para la reunión de Báltigo, porque podría habernos agarrado del cogote a ambos y llevarnos a la rastra hasta el cuartel... kuhahahahaha...

Una vez puesto al día de toda aquella montaña de información, solo quedaba una cosa por hacer. Que rumbo tomar ahora que el mundo se había puesto en marcha.

información
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#8
La idea de Kisuke de preguntarle a sus superiores podría ser interesante, sin embargo uno no llamaba así como así a los cabecillas de la Revolución para preguntarles sobre las escrituras más indescifrables y secretas del mundo como quien pregunta por el tiempo de la semana que viene. Sólo podría indagar sobre el tema si el momento resultaba propicio, y propicios eran pocos los momentos para preguntarle nada a los altos cargos de la Revolución. Después de todo, sólo los había visto en persona en dos ocasiones. Una si contamos únicamente a las más altas esferas del Ejército. Bambú meditaría qué hacer al respecto y buscaría alguna forma de investigar sobre el tema por su cuenta. Si la ocasión de obtener ayuda de algún otro alto cargo de la Revolución se presentaba, la tomaría gustosamente con el fin de lograr un nuevo hito para la Revolución. El reconocimiento de un trabajo bien hecho por parte de Kisuke fue todo para Bambú. No sólo sentía la inmensa satisfacción personal de casi haber alcanzado uno de sus objetivos en la vida como era descifrar las escrituras más misteriosas del mundo, sino que además su superior le congratulaba por ello. ¿Quién necesitaba un sueldo por servir a los intereses del Ejército como los perros del Gobierno lo obtenían por obedecer a sus impíos amos? Con la aprobación de sus superiores y la candente sensación en su corazón de estar haciendo Lo Correcto era más que suficiente. Toda la vida podría alimentarse de mendrugos de pan mohosos sin quejarse ni una sola vez, si llegaba al final de la misma con la sensación de haber luchado por una causa verdaderamente justa. Casi podría decirse que Bambú se ruborizó ante la felicitación de su Comandante, pero no podía decirse porque nadie podría demostrarlo. Su prominente pelaje pandil le protegía de las miradas ajenas, incluida la de este narrador. Si hubo algún rastro de rubor en aquel momento, que no digo que lo hubiera, se desvaneció sin lugar a dudas en cuanto Kisuke indagó más en el tema de Sohem y Viktor.

—Hmm... —Las deducciones de Kisuke sobre el caso de Viktor hicieron a Bambú apreciar otra cara de este complejo asunto. ¿Era Sohem un simple matón venido a más? La tirria primigenia que le tenía le indicaba que sí, pero a pesar de ello guardaba un cierto respeto por el enmascarado como rival al que superar. Quizás un respeto similar al que le guardaba Kisuke a Viktor. De algún modo quería pensar que el dinero no le importaba tanto como un amigo. Pero, ¿qué sabía Bambú de él al fin y al cabo? ¿Eran siquiera amigos esos dos o sencillamente colaboradores? Quizás Kisuke tuviera razón y al enmascarado no le importase tanto la muerte del Shichibukai como los beneficios que perdía al no tenerlo bajo sus órdenes. —Sí, no podemos sacar mucho más en claro por mucho que especulemos. Si la verdad se vuelve aparente en el futuro ya nos daremos cuenta. —Confirmó Bambú.

Cuando Kisuke comentó la posibilidad de dejar a Shirohime y a Kelvin en tierra, Bambú le dedicó unos segundos a la idea. Lo cierto es que ni se lo había planteado y quizás fuera prudente a la luz de los hechos (siendo los hechos que Garnet era alguna clase de demente sexual y que sería un milagro que no se cepillase a Shirohime. O a Kelvin. O a los dos). Pero como decía su comandante, negarles la posibilidad de viajar a otra isla sería como quitarles el derecho a vivir aventuras en tierras desconocidas. Ya bastante habían dejado atrás al aceptar unirse a los Toros Negros como para privarles, ¡aún por encima!, de tan emocionantes viajes. —Seguro que les viene bien el cambio de aires. No sé cuántas palizas más aguantará Kelvin y me da miedo seguir rompiendo en pedazos a Shirohime y que desarrolle alguna fobia por las cosas rotas o algo. —Bambú le dio otra profunda calada a su cigarrillo, pensando en la vez que lanzó al gigante a la estratosfera. —Me pregunto si podría lanzarlo más alto si aprovechase mejor el impulso de darle un par de vueltas antes... —Fue lo único que pensó el muy cabrón.

Cuando llegó el momento de presentar los carteles de Se Busca más interesantes, Kisuke hizo comentarios sobre cada uno de los grupos que el panda le iba presentando. Le alegró saber que se había quedado con el importante detalle de que Ubbe y Sigurd tenían un pato. Honestamente, verlo era el único motivo por el que querría cruzarse con ellos en el futuro. Ubbe parecía amigable, pero Sigurd le daba vibras de que intentaría comerse su pierna. En cuanto al trío de piratas legendarios, el que más llamaba la atención de Bambú era Karamell Knight. Era toda una rareza que los Shichibukai acabasen en la cárcel. ¿Qué habría hecho aquel misterioso individuo para ganárselo? ¿Había traicionado al Gobierno? ¿Por qué? En cuanto a los últimos carteles, Kisuke parecía entusiasmado con conocer a Aspros y a Yojimbo III para preguntarles por Yojimbo II y se alegraba de que hubiera sido Alhen y no El Puño el que los acompañase a la reunión en Báltigo. —Honhonhonhon, qué cosas dice comandante. A mí me parece que tiene una sonrisa muy amigable. —Comentó Bambú, aunque El Puño tenía un par de cosas que no le terminaban de convencer. —Aunque no entiendo muy bien por qué su regente en Skypiea, Zarutsuki, es miembro del Shichibukai... Bueno, claro, no sé si se lo dije alguna vez, pero Yojimbo Segundo es el emperador de Skypiea y Zarutsuki su regente. Lo dijo en los Juegos a los que asistí yo. Y Yojimbo Tercero es su heredero, claro. —Ahora que caía en la cuenta, esa información cobraba relevancia ahora que sabían de la identidad de El Puño. Quizás debería poner en orden sus conocimientos sobre el tema y elaborar otro informe...

Karmas
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#9

Había mucha razón en lo que decía Panda. Teniendo en cuenta quien era el Puño de la Revolución no tenía mucho sentido que la persona que gobernaba en su lugar en su tierra natal, Skypiea, fuese un miembro del Ouka Shichibukai, que eran al fin y al cabo, un activo del Gobierno Mundial, por más que anteriormente fuesen piratas. Eso abría las puertas a un montón de incógnitas, como la propia agenda de el Puño o de la Armada en relación con Skypiea o el Ouka Shichibukai, o las motivaciones del propio Zarutsuki. ¿Estaría infiltrado en el Gobierno Mundial por orden de Zarutsuki?¿O el regente de la isla del cielo tenía su agenda propia, sin tener en cuenta la opinión de Yojimbo II?

-Aunque lo que dices es cierto, quizá haya algo más detrás de todo esto, ¿no te parece?¿En serio crees que el lunático de Ashura se metería a chuparle los huevos al Gobierno Mundial?¿Sin tramar nada más por detrás? Sinceramente, lo dudo... Por mucho que estén "a las órdenes" del Gobierno Mundial los Shichibukai siguen siendo piratas, y tienen sus propios planes... Estar en la "orden" es una manera de quitarse estorbos innecesarios como la Marina y tener mucha más libertad de movimientos...

Aquello era cierto, en parte realmente. Por lo que él tenía entendido el propio Ouka Shichibukai tenía límites que si los excedían, constituía en la remoción de todos sus privilegios como Shichibukai, aunque, y esto era suposición de Kisuke, también esos límites podrían ser más o menos rígidos en función de la conveniencia del propio Gobierno Mundial y su capacidad para encubrir las cosas, como hacían habitualmente. No cabía ninguna duda que el manejo de la información que llegaba a la opinión pública y la gente en general, era la mayor arma que tenía el sistema actual de mantenerse firme e imperturbable, por más que hubiese cientos de piratas y algunos miles de revolucionarios por todo el mundo, a fin de cuentas, ellos tenían de su parte a la gente que manejaba la información que llegaba al pueblo y podían hacer y deshacer a su antojo, controlaban el relato y lo que era considerado como "la verdad". Miro a su camarada úrsido con gravedad con las manos cruzadas tapando su labio superior.

-Panda, el mundo va volverse loco... Tenemos que estar listos... Hay que aumentar la carga en los entrenamientos de Los Cachorros... No pueden pillarnos sin estar listos...

Le preocupaba sobremanera la evolución de Kelvin y Shirohime. Era cierto que estaban avanzando bien, pero eso no implicaba que rápido, ni que estuviesen listos para salir a las aguas del Nuevo Mundo con ellos. Necesitaban acelerar las marchas y conseguir que fuesen autosuficientes, o al menos, bastante más fuertes de lo que aún eran.

-Me pondré inmediatamente a planear nuestros movimientos...no es buena idea que sigamos aquí anclados... Tenemos que hacer dos cosas en el futuro más inmediato... Saldar nuestras deudas, con los Mushoku y el Banco Goldreich, y recabar información y afianzar lazos con los Alas Negras... Esas dos tareas definirán el devenir de los próximos meses de los Toros Negros...

Con un gesto de la mano, creó un par de ratones de hollín y los envió a informar a Shirohime y Kelvin que acudiesen a su despacho, juntos o por separado, le daba igual como, pero quería informarles personalmente de lo que iba a acontecer en las siguientes semanas y meses. Los necesitaba mentalmente preparados, y si eso influía en acelerar su crecimiento, mejor que mejor.
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