06-09-2026, 03:00 PM
Día 44 Verano, Año 18
Pueblo Baquella, Isla Baterilla, South Blue
Pueblo Baquella, Isla Baterilla, South Blue
Cuando llegue a Baterilla nunca me imagine que acabaría quedándome tantos meses en aquella pequeña isla, en un principio solo pretendía pasar allí unos días antes de continuar mi viaje, pero entre los rumores que había escuchado, las cosas que había terminado descubriendo y lo tranquila que resultaba la vida en Baquella había acabado retrasando un poco más de lo previsto mi partida Aunque debía de admitir que no me arrepentía, había sido una buena parada y aunque no podía decir que hubiese vivido ninguna gran aventura cada día me llevaba recuerdos que guardaría en mi mente para siempre.
Aquella mañana me desperté bastante temprano, incluso antes de que comenzaran a escucharse los primeros movimientos en las calles del pueblo. Pero aun así no me levante inmediatanemente, permanecí tumbada en la cama mirando el techo mientras intentaba recordar qué era exactamente lo que tenía que hacer aquel día y por más que pensara no se me ocurría nada. Quizás precisamente por ese motivo había decidido levantarme tan temprano, no tenía ninguna investigación que hacer, ni ningún lugar concreto al que ir y por una vez podía permitirme simplemente disfrutar del día sin pensar demasiado.
Me levante lentamente y camine hasta la ventana para abrirla, el aire frio de la mañana entro rápidamente en la habitación y pude sentir el olor del mar, todavía estaba bastante oscuro y el sol apenas comenzaba a aparecer por el horizonte – Buenos días – Susurre mientras observaba el exterior. No esperaba que nadie me respondiera pero Furia se movió ligeramente sobre la cama, probablemente molesta porque había abierto la ventana y el aire le había llegado directamente. Me gire para observarla y pude verla completamente enrollada sobre sí misma, sin ninguna intención de levantarse.
– No me mires así, no te he despertado aposta – Dije y levanto ligeramente la cabeza aunque luego volvió a moverse para esconderla en su propio cuerpo - Vale… entonces duerme – Sonreí suavemente. La verdad es que no tenía prisa, así que me prepare tranquilamente antes de salir de la habitación. Mientras recogía mis cosas me di cuenta de que había algo diferente en aquella mañana, no sabía exactamente cómo explicarlo pero supongo que era porque ya estaba empezando a pensar en marcharme de aquella isla. No sería aquel día sabía que no podía quedarme en Baterilla para siempre y después de tantos días allí quizás había llegado el momento de empezar a prepararme.
Abrí la mochila y comencé a revisar su interior. Mi cuaderno seguía allí, al igual que el lápiz que utilizaba para hacer mis anotaciones, la cuerda, la cantimplora y algunas de las provisiones que todavía me quedaban. Saque algunas cosas para colocarlas mejor y después volví a guardarlas intentando aprovechar todo el espacio posible. Durante los últimos días había ido acumulando pequeñas cosas, algunas provisiones compradas en Baquella, alguna concha que había recogido durante uno de mis paseos por la playa y varios papeles donde había hecho anotaciones sobre la isla.
Me quede mirando una de aquellas hojas durante unos segundos. Había dibujado el puerto, algunas de las embarcaciones y parte de la costa. También había varias anotaciones sobre el viento y el estado del mar que había ido haciendo durante los días que llevaba allí. No eran cosas demasiado importantes, pero sabía que podrían servirme en algún momento, especialmente si algún día tenía que navegar por aquellas aguas - Creo que ya hemos estado suficiente tiempo aquí - Dije mientras miraba hacia Furia y esta levanto la cabeza para mirarme - No pongas esa cara, no significa que nos vayamos ahora mismo - Me acerque a ella y la tome con cuidado para colocarla alrededor de mi cuello antes de salir - Todavía tenemos el día entero para disfrutar de este lugar –
Cuando salí a la calle Baquella ya había comenzado a despertar… Algunas personas caminaban de un lado para otro llevando cajas, otros abrían los pequeños comercios y desde la zona del puerto ya podía escuchar las voces de los pescadores preparando sus embarcaciones. Comencé a caminar sin ningún destino concreto, pues al contrario que el resto de días no tenia ningún motivo para ir a algún sitio en concreto. Mientras caminaba pase junto a algunas personas que ya me conocían y me saludaron a lo cual yo misma respondí. Algunos pescadores incluso ya sabían que solía pasar bastante tiempo en el puerto y una mujer que tenía un pequeño puesto de fruta ya me reconocía cuando me acercaba - ¿Otra vez por aquí? – Hablo con un tono animado que me parecía contagioso - Parece que sí, creo que me quedare un día más por Baquella antes de irme – Comente y compre algo de fruta antes de continuar mi camino y termine llegando al puerto. Allí el ambiente era bastante más ruidoso, las pequeñas embarcaciones comenzaban a salir mientras otras regresaban con sus capturas nocturnas, me acerque a la barandilla y me apoye en ella mientras observaba el mar.
Había pasado mucho tiempo allí… Algunas veces simplemente dibujando los barcos, otras escuchando las conversaciones de los pescadores y otras pensando en cosas que no tenían demasiado sentido - ¿Ya estás pensando en irte? - Me gire al escuchar aquella voz y vi a uno de los pescadores que había conocido en aquel tiempo – Creo que si – Comente a lo que sonrió – Se te nota demasiado Vex – Dijo y se apoyo en la barandilla conmigo - ¿Enserio? ¿tanto se me nota? – Pregunte girando la cabeza levemente para verle – Siempre nos estas observando, pero llevas un rato mirando el puerto como si quisieras memorizarlo más que esa mirada curiosa que sueles tener- Al escucharle no pude evitar sonreír y mire de nuevo hacia el mar – Puede que tengas razón - No sabía porque había dicho aquello pero era cierto. Había cosas que quería recordar y quizás por eso llevaba varios minutos simplemente observando – Recuerda que siempre puedes quedarte unos días más y si necesitas algo te ayudaremos – Comento mientras se movía para marcharse y yo asentí con la cabeza.
Cuando se marcho volví a mirar el mar. No me sentía triste exactamente, simplemente tenía esa sensación extraña de que algo está llegando a su final aunque todavía no haya acabado. Me quede allí durante un buen rato hasta que el sol fue subiendo poco a poco y el sol comenzó a notarse pero tampoco me importaba. Después de pasar buena parte de la mañana en el puerto decidí volver al pueblo, comí tranquilamente antes de regresar a la habitación y allí fue cuando finalmente comencé a preparar mis cosas de verdad.
Esta vez saque prácticamente todo lo que tenía en la mochila y coloque cada cosa junto a la mochila en la cama. La ropa, provisiones, la cantimplora, la cuerda, mi cuaderno con el lápiz, aquellas pequeñas cosas que había recogido durante esos meses. Furia se había quedado sobre la almohada observándome mientras colocaba todo - ¿Qué? – Pregunte pero no se movió - A ti no voy a dejarte aquí – Bromee con ella y esta solo saco la lengua como respuesta – Aunque seguramente encontrarías la forma de arreglártelas y sobrevivir mejor que yo – Dije con una pequeña sonrisa en mi rostro. Al rato termine de colocar las cosas y después saque el cuaderno una última vez. Lo abrí por las páginas donde había ido anotando todo lo que había descubierto en Baterilla.
Había mapas incompletos pues no era experta en el tema, dibujos del puerto, anotaciones sobre el clima y varias páginas dedicadas al volcán. También había algunas notas sobre los rumores que había escuchado en el pueblo, aunque algunas habían acabado siendo simplemente eso, rumores. Pase lentamente las paginas y cada una me recordaba un momento diferente… El día que llegue, las primeras caminatas por Baquella, algunas conversaciones con los pescadores, el faro y su playa, el volcán. EN aquel momento recordé como Furia desapareciendo uno de los días y me obligo a buscarla durante un buen rato, aquel recuerdo hizo que una suave sonrisa escapara de mis labios – Sigues siendo un problema - Furia levanto la cabeza – Sí, me refiero a ti – Dije mientras cerraba el cuaderno y lo guarde en la mochila.
Después me acerque nuevamente a la ventana, el día estaba empezando a terminar y el cielo había comenzado a adquirir tonos anaranjados. Podía escuchar el sonido de la gente hablando en las calles y un poco más lejos del ruido de las olas. En cuando el faro se encendió de nuevo la luz atravesó por un segundo la habitación antes de continuar su recorrido y me quede observándolo por un rato. Debía de reconocer que aquella luz tenía algo que llamaba mi atención y ahora algo mas, quizás era porque aquel faro era la guía de la mayoría de los pescadores de la zona para volver, aunque la diferencia es que para mí, esa luz seria una que dejaría atrás y a la cual dudaba regresar en mucho tiempo.
Me apoye sobre el marco de la ventana y suspire - Mañana empezaremos a prepararnos de verdad y con un poco de suerte incluso acabaremos yéndonos de aquí - Dije mientras miraba a Furia. No sabía todavía hacia donde iríamos después de Baterilla, posiblemente lo consultaría con la almohada. Había varios lugares que quería conocer en aquella zona y lo único que tenía claro es que Baterilla ya había cumplido su función. Había llegado pensando que sería una isla tranquila en la que apenas habría nada interesante y había terminado encontrando mucho más de lo que esperaba.
Aquella mañana me desperté bastante temprano, incluso antes de que comenzaran a escucharse los primeros movimientos en las calles del pueblo. Pero aun así no me levante inmediatanemente, permanecí tumbada en la cama mirando el techo mientras intentaba recordar qué era exactamente lo que tenía que hacer aquel día y por más que pensara no se me ocurría nada. Quizás precisamente por ese motivo había decidido levantarme tan temprano, no tenía ninguna investigación que hacer, ni ningún lugar concreto al que ir y por una vez podía permitirme simplemente disfrutar del día sin pensar demasiado.
Me levante lentamente y camine hasta la ventana para abrirla, el aire frio de la mañana entro rápidamente en la habitación y pude sentir el olor del mar, todavía estaba bastante oscuro y el sol apenas comenzaba a aparecer por el horizonte – Buenos días – Susurre mientras observaba el exterior. No esperaba que nadie me respondiera pero Furia se movió ligeramente sobre la cama, probablemente molesta porque había abierto la ventana y el aire le había llegado directamente. Me gire para observarla y pude verla completamente enrollada sobre sí misma, sin ninguna intención de levantarse.
– No me mires así, no te he despertado aposta – Dije y levanto ligeramente la cabeza aunque luego volvió a moverse para esconderla en su propio cuerpo - Vale… entonces duerme – Sonreí suavemente. La verdad es que no tenía prisa, así que me prepare tranquilamente antes de salir de la habitación. Mientras recogía mis cosas me di cuenta de que había algo diferente en aquella mañana, no sabía exactamente cómo explicarlo pero supongo que era porque ya estaba empezando a pensar en marcharme de aquella isla. No sería aquel día sabía que no podía quedarme en Baterilla para siempre y después de tantos días allí quizás había llegado el momento de empezar a prepararme.
Abrí la mochila y comencé a revisar su interior. Mi cuaderno seguía allí, al igual que el lápiz que utilizaba para hacer mis anotaciones, la cuerda, la cantimplora y algunas de las provisiones que todavía me quedaban. Saque algunas cosas para colocarlas mejor y después volví a guardarlas intentando aprovechar todo el espacio posible. Durante los últimos días había ido acumulando pequeñas cosas, algunas provisiones compradas en Baquella, alguna concha que había recogido durante uno de mis paseos por la playa y varios papeles donde había hecho anotaciones sobre la isla.
Me quede mirando una de aquellas hojas durante unos segundos. Había dibujado el puerto, algunas de las embarcaciones y parte de la costa. También había varias anotaciones sobre el viento y el estado del mar que había ido haciendo durante los días que llevaba allí. No eran cosas demasiado importantes, pero sabía que podrían servirme en algún momento, especialmente si algún día tenía que navegar por aquellas aguas - Creo que ya hemos estado suficiente tiempo aquí - Dije mientras miraba hacia Furia y esta levanto la cabeza para mirarme - No pongas esa cara, no significa que nos vayamos ahora mismo - Me acerque a ella y la tome con cuidado para colocarla alrededor de mi cuello antes de salir - Todavía tenemos el día entero para disfrutar de este lugar –
Cuando salí a la calle Baquella ya había comenzado a despertar… Algunas personas caminaban de un lado para otro llevando cajas, otros abrían los pequeños comercios y desde la zona del puerto ya podía escuchar las voces de los pescadores preparando sus embarcaciones. Comencé a caminar sin ningún destino concreto, pues al contrario que el resto de días no tenia ningún motivo para ir a algún sitio en concreto. Mientras caminaba pase junto a algunas personas que ya me conocían y me saludaron a lo cual yo misma respondí. Algunos pescadores incluso ya sabían que solía pasar bastante tiempo en el puerto y una mujer que tenía un pequeño puesto de fruta ya me reconocía cuando me acercaba - ¿Otra vez por aquí? – Hablo con un tono animado que me parecía contagioso - Parece que sí, creo que me quedare un día más por Baquella antes de irme – Comente y compre algo de fruta antes de continuar mi camino y termine llegando al puerto. Allí el ambiente era bastante más ruidoso, las pequeñas embarcaciones comenzaban a salir mientras otras regresaban con sus capturas nocturnas, me acerque a la barandilla y me apoye en ella mientras observaba el mar.
Había pasado mucho tiempo allí… Algunas veces simplemente dibujando los barcos, otras escuchando las conversaciones de los pescadores y otras pensando en cosas que no tenían demasiado sentido - ¿Ya estás pensando en irte? - Me gire al escuchar aquella voz y vi a uno de los pescadores que había conocido en aquel tiempo – Creo que si – Comente a lo que sonrió – Se te nota demasiado Vex – Dijo y se apoyo en la barandilla conmigo - ¿Enserio? ¿tanto se me nota? – Pregunte girando la cabeza levemente para verle – Siempre nos estas observando, pero llevas un rato mirando el puerto como si quisieras memorizarlo más que esa mirada curiosa que sueles tener- Al escucharle no pude evitar sonreír y mire de nuevo hacia el mar – Puede que tengas razón - No sabía porque había dicho aquello pero era cierto. Había cosas que quería recordar y quizás por eso llevaba varios minutos simplemente observando – Recuerda que siempre puedes quedarte unos días más y si necesitas algo te ayudaremos – Comento mientras se movía para marcharse y yo asentí con la cabeza.
Cuando se marcho volví a mirar el mar. No me sentía triste exactamente, simplemente tenía esa sensación extraña de que algo está llegando a su final aunque todavía no haya acabado. Me quede allí durante un buen rato hasta que el sol fue subiendo poco a poco y el sol comenzó a notarse pero tampoco me importaba. Después de pasar buena parte de la mañana en el puerto decidí volver al pueblo, comí tranquilamente antes de regresar a la habitación y allí fue cuando finalmente comencé a preparar mis cosas de verdad.
Esta vez saque prácticamente todo lo que tenía en la mochila y coloque cada cosa junto a la mochila en la cama. La ropa, provisiones, la cantimplora, la cuerda, mi cuaderno con el lápiz, aquellas pequeñas cosas que había recogido durante esos meses. Furia se había quedado sobre la almohada observándome mientras colocaba todo - ¿Qué? – Pregunte pero no se movió - A ti no voy a dejarte aquí – Bromee con ella y esta solo saco la lengua como respuesta – Aunque seguramente encontrarías la forma de arreglártelas y sobrevivir mejor que yo – Dije con una pequeña sonrisa en mi rostro. Al rato termine de colocar las cosas y después saque el cuaderno una última vez. Lo abrí por las páginas donde había ido anotando todo lo que había descubierto en Baterilla.
Había mapas incompletos pues no era experta en el tema, dibujos del puerto, anotaciones sobre el clima y varias páginas dedicadas al volcán. También había algunas notas sobre los rumores que había escuchado en el pueblo, aunque algunas habían acabado siendo simplemente eso, rumores. Pase lentamente las paginas y cada una me recordaba un momento diferente… El día que llegue, las primeras caminatas por Baquella, algunas conversaciones con los pescadores, el faro y su playa, el volcán. EN aquel momento recordé como Furia desapareciendo uno de los días y me obligo a buscarla durante un buen rato, aquel recuerdo hizo que una suave sonrisa escapara de mis labios – Sigues siendo un problema - Furia levanto la cabeza – Sí, me refiero a ti – Dije mientras cerraba el cuaderno y lo guarde en la mochila.
Después me acerque nuevamente a la ventana, el día estaba empezando a terminar y el cielo había comenzado a adquirir tonos anaranjados. Podía escuchar el sonido de la gente hablando en las calles y un poco más lejos del ruido de las olas. En cuando el faro se encendió de nuevo la luz atravesó por un segundo la habitación antes de continuar su recorrido y me quede observándolo por un rato. Debía de reconocer que aquella luz tenía algo que llamaba mi atención y ahora algo mas, quizás era porque aquel faro era la guía de la mayoría de los pescadores de la zona para volver, aunque la diferencia es que para mí, esa luz seria una que dejaría atrás y a la cual dudaba regresar en mucho tiempo.
Me apoye sobre el marco de la ventana y suspire - Mañana empezaremos a prepararnos de verdad y con un poco de suerte incluso acabaremos yéndonos de aquí - Dije mientras miraba a Furia. No sabía todavía hacia donde iríamos después de Baterilla, posiblemente lo consultaría con la almohada. Había varios lugares que quería conocer en aquella zona y lo único que tenía claro es que Baterilla ya había cumplido su función. Había llegado pensando que sería una isla tranquila en la que apenas habría nada interesante y había terminado encontrando mucho más de lo que esperaba.
Me gire para mirar la mochila que había dejado sobre la cama, todavía quedaban algunas cosas por guardar y seguramente tendría que comprar provisiones antes de partir, además de revisar una última vez todo el equipaje para asegurarme de no olvidar nada... Pero eso podía esperar, todavía no me iba. Cerré la ventana y me acerque a la cama y me senté mientras Furia volvía a acomodarse alrededor de mi cuello - Una última noche ¿eh? – Sonreí mientras la acariciaba suavemente viendo lo tranquila que se encontraba mientras sentia el collar de mi madre moviendose levemente en mi cuello al inclinarme un poco hacia ella para acariciarla.
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