29-08-2026, 03:41 PM
(Última modificación: 29-08-2026, 07:54 PM por Wheke Ta Moko.)
13 de Primavera del año 18
Ya hacia muchos dias que en mis paseos rutinarios por la ciudad en mis busquedas de inspiracion para mis obras, no encontraba interacciones que realmente fuesen influyentes como para dedicarle tiempo a realizar algun boceto o pintura que despues pudiese plasmar en algun sitio, cuando de entre las montañas de chatarra encontre un pequeño grupo de pequeños humanos jugando en el suelo con los restos de lo que parecia algun tipo de maquina que se encontraba entre la chatarra. O eso era lo que yo pensaba hasta que pasando por su lado y echando una mirada inofensiva me di cuenta de la verdadera realidad: estaban intentandose dibujar con la carbonilla y el aceite unos a otros, dibujos bastante inocentes y divertidos teniendo en cuenta de las edades de aquellos niños.
Me puse en cuclillas intentando quedar a la altura de ellos y les dije sonriente:
-Que dibujos tan graciosos, puedo echaros una mano con estos colores si quereis, PURU.
Los niños se giraron sorprendidos al ver un gran calamar gigante extendiendo sus ocho manos con distintas tintas de colores, pero sin dudar en coger cada uno varios colores para adornar sus preciosos dibujos.
-Que dibujos tan graciosos, puedo echaros una mano con estos colores si quereis, PURU.
Los niños se giraron sorprendidos al ver un gran calamar gigante extendiendo sus ocho manos con distintas tintas de colores, pero sin dudar en coger cada uno varios colores para adornar sus preciosos dibujos.
-Yo elijo el rojo y verde.- dijo una niña con dos lindas coletas en los lados de su cabeza.
-Yo quiero el amarillo y marron, aunque que peste a sal sueltan.- comento un pequeño niño con la ropa destartalada y con las manos completamente manchadas de aceite mientras se tapaba la nariz con ellas.
-No se de que olor me estas hablando, aqui solo huele al aceite de las maquinas BURUBURUBURUBURU.
-Yo quiero el naranja y morado.- dijo otro niño con un pelo pincho que costaba saber si era natural o por la cantidad de grasa de la chatarra del lugar.
-Ese es el azul.- le dije completamente confiado.
-¿Estas seguro? Yo lo veo completamente morado.
Gire el bote para mirar la etiqueta para darme cuenta de que que tenia dibujada una uva y que realmente si era el color que me estaban diciendo.
-Es cierto, me cuesta distinguir entre estos colores, PURU.- dije sacandome el bote con etiqueta de una ola dibujada y dandoselo junto al color rosa a la ultima niña que estaba con ellos.
-Y estos dos son para ti pequeña.
-¡Muchas gracias señor!-. dijo ella con una gran sonrisa de oreja a oreja.
-¡Muchas gracias señor!-. dijo ella con una gran sonrisa de oreja a oreja.
Me sente de piernas cruzadas junto a ellos para con mis manos ayudarles a dibujar un bello fondo para acompañar a aquellos dibujos. No se las horas que pasaron mientras me venian recuerdos de cuando dibujaba con mis amigos en la infancia.
Cuando terminaron, todos nos levantamos a admirar la bellisima obra de arte que habiamos realizado entre todos, para despues en un hermoso y largo abrazo agradecerme entre todos ellos: -¡MUCHAS GRACIAS!
-No hay de que pequeños, nunca olvideis que dentro de este lugar oscuro tambien podeis encontrar un mundo lleno de colores.
Me despedi de ellos mientras me marchaba feliz por haber podido dar un recuerdo valioso a esos pequeños y por haber encontrado, por fin, algo de inspiracion en este sitio tan lugubre y lleno de tristeza.
