Primeros conocidos [Social]
#1
Día 4 de Verano, Año 18
18:00
El barco estaba terminando de atracar en el puerto, que tenía una gran actividad. El viaje había sido largo, pero bastante cómodo. Al ser considerada como familia de la marine había viajado haciendo lo mínimo, que en su mayoría había sido ayudar en la cocina. Ahora que llegábamos a aquella nueva isla, tocaba descubrir muchas cosas, muchas comidas y mucha gente. La verdad es que había tenido que pasar el viaje demasiado vestida para mi gusto, así que una de las primeras cosas que me gustaría sería ir a una playa, para además de quitarme parte de la ropa poder meter aunque fuera los pies en el agua.


Mi cuidadora se iba a encargar del equipaje, por lo que disponía de bastante autonomía, siempre que recordara la dirección a la que ir tras explorar la isla. Parada allí al pie de la pasarela mire a mi alrededor, buscando hacia donde ir primero, o que hacer antes. Los restaurantes también resultaban una opción interesante, aunque no tenía demasiada hambre por el momento.


El puerto estaba bastante animado, el nuestro no era el único barco que había llegado hace poco. Los comerciantes, marineros y marines se mezclaban en una caótica danza, que era casi hipnótica de ver. La verdad es que me resultaba curioso que apenas hubiera choques con tal cantidad de movimientos, muchos con bultos que les debían tapar prácticamente la mitad de la visión.


En frente, lonja ya cerrada estaba siendo limpiada, aunque aún se podía atravesar para llegar a lo que parecía una plaza llena de puestos. Por otro lado, parecía haber un malecón a mi derecha, y hacía la izquierda no estaba segura pues un muro lo tapaba, puede que un puesto de los marines. Ahora llegaba la parte importante, me buscaba a alguien para recorrer la ciudad o lo hacía sola. Ambas opciones tenían sus pro y sus contra, aunque puede que el destino fuera el mejor para decidir eso. El destino o mi belleza unida al vestido y escote, pero quién podría decir cual de ambas había sido.
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#2
El momento curioso, la posición extraña y sobre todo el sol estaba ya casi a caer, momento que mas apreciaba el gigante, la espera adornada por la penumbra… la llegada de la ochenta y uno había sido todo un caos, primero por la falta de comunicación obvia que el gigante podría otorgar y segundo porque básicamente Karate no era una tierra tan estabilizada en cuanto a tener un cuartel de la marina como en Baterilla.

El gigante en estas nuevas tierras no estaba tan seguro, si es que esa era la frase, de que las patrullas normales funcionaran tan bien como lo hacían en su anterior tierra, de hecho, al menos debido a la decadencia de alimentos, parecía que el puerto era básicamente la única zona comercial de toda la isla… era aventurado lanzar ese comentario sin haberla visitado en su completo, pero daba un aire a que las tierras eran pobres… no de alimento, si no, literalmente pobres de dinero.

Por ello el campamento de la 81 se estableció fuera del pueblo, pero en la cercanía, después de todo, no se deseaba que se aventuraran a los campos de arroz que cubrían de agua todo o a la gran montaña que poseía los dojos.
Cada paso que daba era un retumbe del suelo a su alrededor, se podría decir… que no solo era un “faro” por medir la asquerosa cantidad de veinticinco metros, si no que, además, era un fanfarrón anunciando sin querer su andar… era gracioso, por que no era como que lo hiciera apropósito o con un objetivo, pero, aun así, las vibraciones hacían temblar los vidrios, mover los líquidos y si te distraías lo suficiente, desbalancearte y caer casualmente por que el piso se hubiese movido.

El gigante faro que portaba el blanco de la maría hacia presencia en la escena, avanzando lento y con cuidado puesto que no era como que si deseara lastimar a nadie… pero, sobre todo, era por que básicamente estaba en “patrulla” … todo lo malo era aplastado por su puño.

Sin disposición de nada mas que de la casualidad, para la dama que de manera protagónica decidió detenerse a pensar en medio de donde suponen andar todos a su alrededor, empezó a congestionar el avance, no porque realmente su posición comprometiera algo, si no que, literalmente su momento de pensar a donde ir fue acompañado de la duda de seguir caminando.

Un paso… seguramente la dama rebotaría de manera grácil.

Dos pasos… se repetiría la escena, un saltito como que si algo ominoso se le acercara.

Tres pasos y un cuarto paso corto veloz… aquello realmente se sentiría cerca, no solo eso, una sombra habría cubierto a la chica y a la plaza de tal manera que la penumbra había alcanzado en tres pasos a la chica.

No seria mentira que todos alrededor de la distraída dama mirarían al cielo, algunos con las bocas abiertas por que parecía que, aun mirando arriba, no era suficiente para abarcar lo que querían ver, otros caerían y tratarían de huir… algunos otros como que, si fuera normal, solo mirarían y regresarían a sus labores…de repente el tráfico se habría aminorado, quizá… ¿Por qué? Quien sabe.

Básicamente el gigante esperaba la decisión de la chica, quizá para no pisarla… o quizá, por que de cierta manera… no tenia prisa, era una ciudadana ¿Por qué molestarla? De todos modos, la patrulla constaba de “ver”, no era como que si ella estorbara de ninguna manera.

La mirada del gigante se bajó, apuntando a la chica, que desde la altura no vería nada extraño… solo… le daría un “sentimiento”, era linda… pero independientemente de eso, tenia un aire como de Seraphim… esa melosa aura que el gigante no comprendía de la mejor manera porque… vaya… aun no era su tiempo.

No era un desdén, era más un análisis, la vista del monstruo era una que solo la vida le había otorgado como regalo, aun a esa altura tenia la agudeza para ver todo de la dama… pero luego pensó para sus adentros, que quizá eso era acoso, así que simplemente levanto la mirada y espero… esperar es lo que hace un gigante después de todo, su tiempo, pasa mas lento que el de los humanos que se pasan su vida corriendo…

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#3
Mientras estaba cavilando hacía donde ir, el cielo comenzó a oscurecerse y la tierra a vibrar. Que mala pata, la playa ya no sería una opción. Pues esto lo que parecía era la llegada de una tormenta o algún problema con el oleaje. La vibración llego casi a tal rango que por poco no termino en el suelo con la última que se produjo. Aunque terminó siendo otra cosa, una que no me había esperado, una que hasta ahora jamas había visto. !Un gigante¡


Cuando miré hacía él solo vi una inmensa mole de carne, que se había parado junto a mí, mirándome desde la alturas. O, al menos, eso pensaba ya que apenas lo veía entre el brillo y su altura. Llevaba un uniforme de la marina, ¿cuánto habría costado fabricarlo? Parecía que estaba esperando por algo, puede que me hubiera venido a buscar por orden de la marine con la que llegué, pero era demasiado pronto. Puede que solo le hubiera gustado, o que para él estuviera en medio.


Bueno, el destino me lo había traído, así que tendría que aprovecharme un poco. - Buenos días señor marine. No sé que le trae a usted por aquí, pero tengo una petición que hacerle. - Por el momento, no diría nada de mi relación con los marines u otra cosa. Que mejor para un primer encuentro con alguien de ese tamaño que un pequeño paseo, y puede que alegrarle un poco la vista. - ¿Le importaría acompañarme? Acabo de llegar a la ciudad hace muy poco y quería conocerla, la playa, el mercado, todo. Me sentiría mucho más segura con gran marine cerca.
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#4
La vista de Karate era esplendida a los ojos del gigante, la gente y los campos de arroz realmente daban una vista totalmente diferente a lo que Baterilla podría ofrecer a los ojos del monstruo, realmente extrañaba aquellos espacios de bosque y volcán, sobre todo su antiguo bosque y lago donde su vida se había desarrollado básicamente en lo que daba este año donde habría iniciado su vida en la marina.

No seria extraño que el monstruo se disociara por las vistas, era como un animal que encontraba descanso en apreciar a su naturaleza y que en aquellos vientos rompieran con los arboles o bueno, los retoños del bambu que parecían ser lo único verde además de los campos de arroz.

La dama le vería y al parecer la luz golpearía de frente y con un gran valor lanzaría algunas palabras al gigante, ¿pero lo escucharía? Quizá era muy positiva al creer que eso pasaría, pero quien sabe…

Las palabras tronaron como palomitas en los oídos del monstruo por que básicamente serian como “enigmas”, aun cuando llevaba un buen entrenamiento con sus maestros, era sincero en cuanto a que aun era complicado… pero el era Marine y debía responder a la chica, quizá necesita ayuda.

La mirada del monstruo se clavaria de nuevo en la dama, pero no seria suficiente, el gigante se postraría en cuclillas, acercando aun mas su humanidad a la chica para poder escucharle de mejor manera… ahora la otra solicitaría acompañarle y seria obvio, pero no para el gigante, aquello no tendría sentido y por ello simplemente aquel monstruo sonreiría.

El gigante levantaría la mano y saludaría con la palma al frente, aquello era lo mejor que podría realizar para la chica debido a que no tenia nada que pudiese apoyarle…

Bonjour, je m'appelle Alex. Puis-je vous aider ? Ryu ( Hola, mi nombre es Alex ¿puedo ayudarte? Ryu )

El chico le extendería la palma de la mano al suelo, quizá era para que subiese o para que viera que tenia todo el apoyo, realmente aquello no se podría traducir de la mejor manera, después de todo… el gigante no entendía ni un carajo de lo que la dama decía.

Aquel momento fue uno donde parecía que ambas personalizades chocaban, la bella y la bestia ¿Qué pasaría?

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#5
Aquello iba a ser más complicado de lo que hubiera pensado en un principio, parecía que el idioma del gigante era diferente al mio, y no lo entendía, pero ni lo más mínimo. Si que entendí el gesto de la mano, que era algo así como un saludo. Lo hubiera podido confundir con una señal de alto o algo así, pero estando parada me quedaba solo el saludo. Dudé. Dudé por un momento si aquello iba a funcionar, pero me daba curiosidad, demasiada curiosidad. Un ser tan grande, un idioma diferente y además marine. Era todo incógnitas, todo por descubrir, y eso me encantaba. El desafío de comunicarnos, la curiosidad por ver donde acababa todo aquello, de como terminaríamos, ¿podía pedir algo más para mi llegada?


No volví a responder de forma hablada, sin embargo si que me encaramé a la mano que había dispuesto para ello. O puede que fuera por otra cosa, pero no lo iba a dejar pasar. Era una oportunidad que puede no volviera a tener en la vida y no pensaba dejarla pasar por nada del mundo. Esas grandes manos eran cálidas, podría decir casi que cómodas. Ahora es donde venía la parte difícil, ver si podíamos llegar a comunicarnos aunque fuera lo más mínimo. Cuando aprendí a leer los labios pude fijarme en otras cosas, como las señas. Todos las hacemos, no comunican grandes cosas, pero todos suelen entenderlas, podía probar a ver si funcionaba.


Claro, que, podía ser que el gigante me bajara de la mano, en cuyo caso habría que hacerlo, pero desde el suelo, lo que seguramente complicaría aún más las cosas. De cualquier forma, en cuanto la cosa estuviera calmada, señalaría con el brazo la dirección de la playa más cercana. Darse un baño sería lo primero, si era posible. ¿Podría el gigante nadar? Aunque con ese tamaño tendría que entrar hasta medio mar para que el agua comenzara a cubrirle. ¿Se hundiría en la arena? No podía creer que era posible responder tantas dudas de un plumazo con un solo encuentro. Además, si podía hacer un amigo gigante y de la marina, pues mejor. De todas formas, aunque no me entendiera ni la dirección, ir a cualquier otra parte también podía servir, al fin y al cabo otro de mis objetivos del día era conocer la ciudad.
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#6
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La mirada y la sonrisa del gigante eran unas tales que otorgaban esa tranquilidad y paciencia a los otros, esa que solo un sujeto de la justicia aun siendo un monstruo podría otorgarte y esas que solo alguien que realmente peleara en nombre de una justicia… una justicia correcta pudiese ofrecer.

La dama subiría a la mano y aquella palma la abrazaría, posicionaría de tal manera que era una plataforma una que no la dejaría caer… se levantaría, aquel monstruo ahora poseía a la dama…. El levantamiento seguramente seria estrepitoso para la chica, pero para el gigante no seria nada mas que un casual movimiento… ¿levantarse? Era algo del día a día.

Al estar en las alturas o bueno, de pie para el gigante, se divisaría todo lo que el pueblo tenia para ofrecer… el mercado, el bosque bambu, la montaña, los dojos, los campos de arroz y el mar…

La visión era absolutamente poética, era esta la forma en la que el gigante básicamente veía al mundo día a día, por lo que quizá para la chica… esto seria nuevo o si no, al menos diferente… el chico no medio palabras ¿para qué? Se entendía que el momento era uno que trascendía aquello.

Parecería que de algún momento a otro, la dama señalaría… ¿el mar? El gigante elevaría los hombros como que si sugiriera un: Pues si eso quieres, empezando a andar por el camino que se le permitía hacia aquel lugar…

Seria gracioso por que básicamente ahora que esta siendo “enviada” como si la mano fuera una alfombra voladora, quizá tendrá menos vista de la ciudad… eso era por que estar en los bordes de la mano implicaría un riesgo que el gigante no le permitiría afrontar a la que ahora era su protegida.

Pero bueno... paso tras paso, pequeñas vibraciones ejercidas entre cada movimiento del monstruo, todo aquello era el andar místico de algo que era una “fuerza” de la naturaleza, si un gigante se encontrara en tu camino ¿te quitarías? o ¿lo enfrentarías?

Los minutos pasaron y con velocidad alcanzaron a estar a ras de playa, las botas del gigante pisarían esas arenas hundiéndose, el peso del monstruo no estaría a la altura del reto... pero aun así… ahora apreciarían el momento… una bombilla apareció en la cabeza del monstruo, era una idea… quizá la dama quería venir a ese lugar, así que regresaría a cuclillas y le daría la posibilidad de nuevo de bajarse con seguridad.

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#7
En cuanto subí a su palma el gigante la arqueo un poco, haciendo como una barandilla, supongo que para no me cayera de ella, o puede que pro su propia comodidad, pero no me importaba. Estaba descubriendo una nueva sensación, y eso compensaba cualquier cosa. Con el gigante levantándose llegó la agitación. A pesar de que parecía hacerlo con cuidado mantenerse en pie no era fácil, y pisar sobre no ayudaba. Por mucho que fuera de un inmensa mano, seguía siendo piel, y no era del todo rígida. Con todo, conseguí mantener el equilibrio, aunque cuando el movimiento paró me quite el calzado. Me parecía de mala educación estar pisando la mano del marine con mi calzado, no sé, era como pisarlo a él y no era una sensación que me gustara.


Al llegar arriba me quedé boquiabierta, ¿veía aquel ser siempre vistas así? Era una visión impresionante de la ciudad y parte de sus alrededores, por encima de la mayoría de edificios. Aquel bosque de bambú, que en algún tendría que visitar en busca de ingredientes, al igual que los campos de arroz. La montaña parecía imponente, pero era lo que menos me llamaba de todo. Hasta los dojos me parecían más interesantes, puede que los visitara en algún momento para aprender a defenderme sin armas. Esperé a un momento en que el gigante me mirara y me inclinaría ligeramente en señal de gratitud. O al menos esperaba que así lo entendiera.


De cualquier forma el marine me entendió y se dirigió hacia el mar. Sentir el movimiento del hombre de esa forma era raro, sentía las vibraciones, el subir y bajar que se producía al caminar, el aire en la cara por el desplazamiento a pesar de que mantenía la mano curvada para protegerme. Decidí hacer lo más cómodo, posiblemente para ambos, sentarme. Así no podría caer fácilmente y el podría ir más tranquilo. Aunque, ¿Se podría considerar que al estar sentada en su mano me estaba tocando el culo? Me reí pensando en aquello, aunque seguramente a él le resultara un poco raro que lo hiciera al no saber el por qué.


Al llegar a la arena sentí un paso extraño, parece que el caminar por la arena le resultaría un poco complicado. El marine me bajó, de la misma forma que había hecho al recogerme en la plaza del pueblo. Al bajar volví a hacer una pequeña inclinación para agradecer por el viaje. No me puse los zapatos, al contrarío, me quité el vestido quedando en bañador y señale al mar. Moví mi dedo, señalándonos a los dos y luego al mar. Tras lo cual hice como que nadaba con los brazos. Solo si el aceptaba iría, si no, intentaría buscar una forma para seguir con él. No pensaba dejar pasar la posibilidad de seguir un rato más junto al gigante, ni por el baño, ni por nada.
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#8
El camino fue tal y como con Kagura, al parecer las damas solían ser así de tranquilas en las manos del gigante, quizá sería el uniforme o quizá sería aquel sentimiento de aventura que las “forzaba” a aceptar caer en las manos del monstruo… en las alturas, en aquel espacio y momento mientras todo se congelo, el gigante inicio el movimiento y con ello, la dama caería de glúteos al muchacho… es cierto, básicamente el tocar con las manos las posaderas de una dama podría considerarse perverso… pero aquello, era inocente, aquello era un simple anhelo de ayudar que debido a la masividad del gigante, seria extraño para cualquier mal pensado observador.

La dirección cuestionablemente se asigno a ¿la playa? ¿para que demonios venias al país de los campos de arroz y peleas a ver la playa? Pero nada, aquellos no eran pensamientos que abrumaran al sujeto, entendia que eso no era lo que importaba si no que era el “hacer lo correcto”, solo eso que las “normas” y “estatutos” regían… ciega e inconsideradamente.

La dama fue “liberada” en la arena y FLASH, la chica del bikini azul se lanzaría a las azules aguas como que si simplemente estuviera preparada para aquello… corrió como como dama hacia aquello que parecía darle felicidad, quiza… lo de ella era “la playa”, ¿debía unírsele?... no no no no no no no no no no…

Decía mientras ya también se encontraría abandonando sus mantos blancos para sentarse cercano a la orilla, era raro… solo permitía que sus pies recibiesen el místico líquido.

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Bueno… ahora aquellos pasaban el rato bajo el sol, quizá Kaguya no aprobaría esto… ¿pero importaba? el gigante sentía un poco que sus fuerzas menguaban ¿pero por qué? Quizá solamente era que el día había sido pesado, que aquella relajación le daba realmente lo que necesitaba y ahora había “aflojado aquello” pero… ¿Quién dejo a ese perro sin correa? Digo… la dama parecía divertirse chapoteando en aquel líquido.

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¿para que era todo esto? El gigante adelantaría el índice… apuntaría a el mismo y diría

Alex ryuuu…

Apuntaría a la chica y esperaría… nada quizá, repetiría….

Alex…

Apuntaría de regreso a la dama, pero ahora esperaría más….¿que intentaba?


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#9
El marine parecía un poco reticente a entrar en el agua, aunque allí donde estábamos apenas si el líquido le llagaba a cubrir una parte de los pies. Puede que le tuviera miedo al agua, o que simplemente no le gustara. Que pena no poder conversa con él para tratar de ayudarlo, o al menos, entender que le pasaba. Por otro lado, otra sensación rara era la de haberle visto la espalda y apenas haber sentido algo más que admiración al ver el gran tatuaje que la cubría. En otras ocasiones me habrían entrado los mil males en cuanto a deseo. ¿Mi propio cuerpo sabía que esa relación sería... complicada? O puede que fuera otro el motivo, de cualquier forma, estaba segura de que tiempo habría para averiguarlo.


El chapuzón me sentó de vicio, y cuando iba a salir sin miedo, ni pudor, me encaramé al pie de gigante como si fuera una toca y yo la sirena sentada en ella. Le escuché hablar y me gire hacía el marine. Me imagine que podía estar diciendo cuando volvió a decirlo acompañado de un gesto. !Se me había olvidado por completo¡ Se estaba presentado. Al fin y al cabo los nombres da igual el idioma, son los que son. Me incorporé con cuidado, hice una ligera reverencia y dije en alto, al menos más alto que de costumbre. - Nostariel Eruriel. - No añadí mucho más, no lo iba a entender, pero al menos ya no eramos extraños del todo.


Y aunque estar así me resultaba de lo más agradable aún había muchas que ver en aquel sitio, y muchas cosas que comer. Mire al gigante, recorriéndolo. En cuanto su mirada se fijara en mí le haría una seña, me llevaría la mano a la boca, indicando, o tratando, por que había muchas interpretaciones, si mi compañero quería ira comer. Podía hacer yo algo ligero, pero me lo había pasado muy bien, y esperaba poder seguir haciéndolo, así que lo mínimo era que yo invitar a comer. Aunque me dejara la mitad de mis ahorros en la tarea. Supuse que el conocería sitios, o bueno, ya veríamos, todavía faltaba por ver si aceptaba o entendía.
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#10
Quizá para la dama seria cuestionable, pero para el monstruo que chapoteaba en aquella playa se sentiría como que si superman estuviera bajo un sol hecho de krytonita (si es que esto tuviera sentido en este mundo de piratas), no era una sensación placentera pero tampoco una tan mala como para repudiar el contacto… después de todo ¿tenia que bañarse no? La respuesta era si… y lo hacía, pero el sentimiento del agua salada era uno más fuerte ¿Qué pasaría si adentraba más? Ya sentía cierta perdida de fuerza… ¿era acaso que era débil totalmente? Le había pasado en Baterilla pero considero que quizá se sentía mal o estaba débil o próximo a enfermarse, pero… ¿entonces no fue algo fortuito?

La sirena se divertía en el agua con una gracia tal que el gigante sonrió ante tal despliegue de encanto, donde al final decidió “encallar” en el pie del gigante, el aun miraba el mar y el sonido de las olas le intrigaba pero aun así, cuando realizo la “presentación” enfoco toda atención a la chica… Nostariel Eruriel…en la cabeza del gigante estaba claro, pero la pronunciación era complicada… lo analizaba y pensaba seriamente como seria la “vocalización”, la escucho entonces… ¿podría imitarla no?.

Nost… Nos…Nost-riel… Nos… ta… riel… Eru – se mordería la lengua – auch HUEHUEHUEHUEHUE Ryu Mais quel nom magnifique et, en même temps, si complexe. ( pero que nombre tan precioso y a la vez tan complejo )

Era complicado pero lo importante era que lo habia logrado y sentía cierta seguridad al comprobar que sus habilidades no se habían oxidado, los entrenamientos estaban dando frutos y básicamente… el momento fue detenido por la dama que como una clase de pollo, uno de esos que habían nacido apenas señalo su boca como que si necesitase que se “le alimentara”, el gigante sonrió, su esfuerzo era agradable y realmente chistoso… quizá el desearía quedarse un poco mas a apreciarla… pero las cosas son como son, el gigante atraparía las “cosas” de la dama, además de las suyas…

La raptaría con una de sus manos, básicamente…aquella palma sentiría a la dama y de la manera más amable la posicionaría en su gran hombro, era aun mas alto que la ultima vez, el gigante giraría la mirada… observando, buscando algo… como si ya hubiese estado “así”, sus ojos brillaron y entonces comenzaría a caminar…. De poco llegarían a un pequeño puesto cercano, casi pegado a la ciudad, pero este estaba mas cercano “a las playas” si así lo considerabas, era uno que parecía solitario, pero cuando el gigante se acerco los ojos del que atendía brillaron, aplaudió y comenzó la chachara.

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EHHHHH giganton!!!! Bienvenido… ¿aun sigues sin entenderme? OHHHHHHHHHHHH que bella sirena atrapaste, YEI, buena pescaaaaa….. hola señorita ¿Qué le puedo servir?

Decia el tendero que mas presto que otra cosa preparaba una bebida pintada, refrescante y ligera sabor yerbabuena con piña… raro, pero totalmente fresco y mentolado, le pasaría la bebida a la dama mientras guiñaría el ojo.

Va por la casa….en este puesto lo que vendemos son básicamente mariscos… la especialidad… el aguachile de Mazatlan ¿Qué es Mazatlan? Bueno… no lo se, solo se que es un tiradito de varios mariscos, aceites, salsas, limon y mango…. Que no le engañe, verdaderamente es un manjar ligeramente picante ¿le sirvo?

Si ella lo deseaba le servirían en un instante… si no, esperaría la comanda.
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